sábado, 26 de enero de 2013

LO QUE VA MAL, EMPEORA



POR HÉCTOR A. HUERGO

Mientras la presidenta exhibía su fascinación por el liderazgo argentino en las exportaciones de biodiesel en la Conferencia Mundial de Energía (hace diez días, en Abu Dhabi), aquí se corría –y sigue corriendo-- el rumor de un nuevo aumento de retenciones.

Un absurdo, porque se exporta poco y nada desde que, en agosto, el gobierno K descubrió que esta es una “industria madura” y destruyó, de un plumazo, el trabajoso andamiaje que permitió su expansión y la consecuente contribución a la balanza comercial con 2.000 millones de dólares. Más el ahorro de otros mil en sustitución de importaciones de gasoil, a partir del corte al 7% en el mercado interno. Pero las penurias abarcan tanto al plano el externo como el interno. La realidad es que la mayor parte de las plantas (grandes, medianas o pequeñas) están paradas u operando con cuentagotas. Veamos.

En agosto pasado, se creó la Unidad Ejecutiva Interdisciplinaria de Monitoreo, a cargo de Moreno y Kicillof, interfiriendo en el manejo del área de Energía. Hoy la situación es caótica. No hay una regla que genere certeza en las operaciones.

En lo que hace a los despachos para el mercado interno, todavía no fue publicado el precio oficial de la segunda quincena de diciembre y de las dos quincenas de enero. En setiembre, al establecerse un régimen de retenciones móviles –por decreto, violando la Constitución--, se había determinado también que los precios internos se iban a modificar con una periodicidad quincenal, cosa que nunca ocurrió. Como dijimos, lo último publicado es el precio de la primera quincena de diciembre.

Por otro lado, al momento de fijarse las retenciones móviles, se había establecido que sería la referida Unidad Ejecutiva Interdisciplinaria de Monitoreo era la que iba a determinar el precio de referencia de exportación. En la práctica ese precio está fijado implícitamente en un nivel muy alto, que no condice con la realidad del mercado. Así, se genera mucha confusión, porque algunos opinan que las retenciones deben liquidarse sobre aquél precio y otros sobre el precio real, mucho más bajo. Además, la Unidad Ejecutiva Interdisciplinaria de Monitoreo suspendió los programas de B10 general y de B20 para el agro, generación eléctrica y ómnibus, en un momento en que el mercado internacional demanda poco biodiesel y la capacidad instalada en Argentina está aumentando de 3,5 a 4,5 millones de toneladas anuales para fines de este año.

El cupo interno que el Gobierno reparte en el mercado interno es muy poco y por ende, las plantas grandes, al exportar poco, terminan parando u operando en niveles inferiores al 40%/50% de su capacidad instalada, con tendencia a seguir bajando –hay algunas que están completamente paradas desde setiembre pasado-.

Sobre este panorama, apareció el rumor de que la Unidad quiere aumentar nuevamente las retenciones. Hasta julio pasado estaban en un 14,17 %, ya que había un reintegro de 2,5 %; a partir de agosto, subieron a 24% -computándose también la eliminación de los reintegros-, luego en setiembre bajaron al 19,11 % y ahora está el rumor. “Ante la situación que se vive, es fundamental que como mínimo, las retenciones vuelvan a un neto de 14,17 % como estaban hasta julio”, dice el mismo operador. Por otra parte, casi la totalidad de las exportaciones relevantes de biodiesel, se llevan a cabo con contratos a plazo. Actualmente, el plazo de los permisos es de 30 días, y resulta incompatible con la dinámica de los negocios. Un paliativo sería llevarlos a 180 días. Y se requiere una normativa que permita efectuar el pago anticipado de los derechos de exportación, congelándolos, como sucede con las operaciones de granos y derivados.

Pero ya sabemos: en la Argentina, lo que va mal, empeora. Esta es la tendencia, para una industria que, según la Presidenta, la llena de orgullo.

Clarín, Rural, 26-1-13