jueves, 31 de julio de 2025

LEÓN XIV CONCEDE


 el título de “doctor de la Iglesia” al cardenal Newman, canonizado por el papa Francisco


 

Elisabetta Piqué

Vatican Media, 31 de julio de 2025

 

ROMA.- El cardenal John Henry Newman, una figura muy conocida en la Argentina por el colegio que lleva su nombre, teólogo y sacerdote anglicano que se convirtió al catolicismo en el siglo XIX, canonizado por el papa Francisco en octubre de 2019, se convertirá en “doctor de la Iglesia Universal”.

 

Así lo decidió este jueves el papa León XIV, que al recibir en audiencia al cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, “confirmó el parecer afirmativo de la Plenaria de los Cardenales y Obispos, Miembros del Dicasterio para las Causas de los Santos, sobre el título de Doctor de la Iglesia Universal que será conferido próximamente a San John Henry Newman, cardenal de la Santa Iglesia Romana, fundador del Oratorio de San Felipe Neri en Inglaterra; nacido en Londres el 21 de febrero de 1801 y fallecido en Edgbaston el 11 de agosto de 1890”, indicó el boletín diario del Vaticano.

 

“Doctor de la Iglesia” es un título otorgado por el papa o un concilio ecuménico a ciertos santos en razón de su erudición y en reconocimiento como eminentes maestros de la fe para los fieles de todos los tiempos.

 

Newman nació en Broad Street, Londres, el 21 de febrero de 1801. Tras estudiar en el Trinity College de Oxford, se convirtió al sacerdocio anglicano en 1825. Pero posteriormente conmocionó a la Inglaterra victoriana al convertirse al catolicismo, siendo recibido en la Iglesia católica el 9 de octubre de 1845.

 

Tal como recordó Vatican News, en 1846 viajó a Roma con algunos compañeros anglicanos que se habían pasado al catolicismo, sin planes definidos. Aunque al principio se planteó ingresar en los Redentoristas, luego optó por unirse al Oratorio de San Felipe Neri; frecuentó entonces a la Chiesa Nuova de Roma y a los sacerdotes de esa comunidad. Ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1847, recibió el cálido aliento del beato Pío IX.

 

Decidido a convertirse en oratoriano, Newman pidió permiso al Papa para fundar un oratorio en Birmingham, con el fin de adaptar las constituciones del oratorio romano a las necesidades del lugar. El nuevo oratorio comenzó en 1847, cuando él y seis compañeros iniciaron su noviciado en un ala de la Abadía de la Santa Cruz, que se había puesto a su disposición. Tras algunos traslados, la primera ubicación real fue en Edgbaston, en las afueras de Birmingham.

 

En 1854 el padre Newman fue nombrado rector de la Universidad Católica de Dublín, permaneciendo en el cargo cuatro años. En 1864 publicó la Apologia pro vita sua y en 1878 el Trinity College de Oxford lo eligió como su primer miembro honorario.

 

El papa León XIII creó a Newman cardenal en 1879. A partir de 1889 se produjo un creciente declive físico del religioso de casi 90 años; el día de Navidad celebró su última misa en público y el 11 de agosto de 1890 murió en su habitación de Edgbaston tras una vida extraordinaria. En su tumba quiso que se escribiera: Ex umbris et imaginibus in veritatem (De las sombras y las imágenes a la verdad).

 

Sus escritos teológicos tuvieron un impacto considerable en todo el mundo, especialmente en el Concilio Vaticano II (1962-1965). Influyeron en el papa Juan Pablo II, quien lo declaró “Venerable” en 1991, tras aprobar un decreto que reconocía que había vivido las virtudes teologales en grado heroico, así como en Pablo VI y Benedicto XVI. Fue el papa alemán, de hecho, quien beatificó en su viaje al Reino Unido de octubre de 2010 al cardenal Newman, cuya causa de canonización había comenzado en 1958.

 

Newman solía escribir que “vivir es cambiar” y “ser perfecto es haber cambiado muchas veces”.

 

Cuando el papa Francisco lo canonizó en una ceremonia solemne en Roma en octubre de 2019, en su sermón citó un texto de quien ahora será proclamado “doctor de la Iglesia universal”, que decía que “el cristiano tiene una paz profunda, silenciosa y escondida que el mundo no ve. […] El cristiano es alegre, sencillo, amable, dulce, cortés, sincero, sin pretensiones, […] con tan pocas cosas inusuales o llamativas en su porte que a primera vista fácilmente se diría que es un hombre corriente”.

martes, 29 de julio de 2025

EL INVIERNO DEMOGRÁFICO

 

Por Héctor Aguer

La Prensa, 28.07.2025

 

La perspicacia sociológica apunta un grave peligro que amenaza a la Argentina: el invierno demográfico. Los nacimientos en nuestro país descendieron de 777.012, en 2014, a 460.902, en 2023; la tasa de natalidad bajó, en esos años, del 18. 2 por mil al 9. 9 por mil.

 

Esta crisis poblacional se debe a un conjunto de hechos: la disminución de la nupcialidad, los matrimonios y primeros nacimientos a una edad tardía, el descenso de las tasas de natalidad y de fecundidad, y el consecuente envejecimiento de la población.

 

Estos datos revelan un problema político: “gobernar es poblar”. La expresión se atribuye a Juan Bautista Alberdi, pero él se refería a la inmigración. Si quisiéramos seguir aceptándola y atribuyéndole algún valor, habría que traducirla: “gobernar es procurar que nazcan más bebés”. Lo cual no es nada sencillo, ya que ha cambiado el sentido de la familia, el noviazgo se ha convertido en temprana convivencia, y el uso de los métodos anticonceptivos se ha generalizado; de la encíclica Humanae vitae, se ha perdido hasta el recuerdo.

 

“NI UNA PALABRA”

 

Ante este grave panorama, los obispos argentinos no dicen ni una palabra. Parecen vivir, como de costumbre, en la estratosfera. Su silencio es estruendoso. Habituados a su “extremismo de centro”, se escapan de toda firmeza en cuestiones de vida y familia, por considerarlas “de derecha”. Lo suyo es “lo social”. Y así nos va. Ni siquiera el cierre de jardines de infantes, guarderías y maternidades que les está estallando frente a sus narices, los hace reaccionar.

 

INVIERNO DEMOGRÁFICO

 

El peligro del invierno amenaza demográficamente a no pocos países. En Europa, tres de cuatro hogares -según acaba de revelarse- no tienen hijos. Proféticamente, San Juan Pablo II, hace cuarenta años, dijo que “la Europa del siglo XXI será cristiana o no será”. Lo cierto es que no será; mejor dicho, será musulmán.

 

En Estados Unidos la tasa de fertilidad alcanzó un mínimo histórico. Este es un gran país, admirable por muchas razones, comenzando por su extensión en una franja de América, que va del Atlántico al Pacífico. También porque allí crecen, parejamente, el trigo y la cizaña. Es innegable la difusión de la anticoncepción y del aborto, ya nada sangriento como antaño. Pero ha surgido recientemente una comunidad “pronatalista”, promotora de familias más numerosas.

 

“En esta sala vamos a arreglar el descenso de la natalidad”, dijo la empresaria de aplicaciones de citas Amanda Bradford, en la sala de conferencias de un hotel de Austin, Texas. Expresaba la preocupación de cómo persuadir a los estadounidenses, concretamente a las mujeres norteamericanas, de la conveniencia de tener más hijos. Es interesante señalar que estaba prevista la participación de otras oradoras, según lo indicó el economista Bryan Capland, padre de cuatro hijos, “pero todos se embarazaron”.

 

No se debe soslayar el aspecto religioso de la cuestión. El mandato del Creador está expresado al comienzo del libro del Génesis: Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó una imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla” (Gn 1, 27-28).

 

La ya citada encíclica de Pablo VI reúne argumentos de razón natural y la doctrina permanente de la Iglesia. La Gracia y el pecado iluminan u oscurecen la conducta de hombres y mujeres.

 

* Arzobispo Emérito de La Plata.

lunes, 28 de julio de 2025

PRIORIDADES

 

de los Obispos cordobeses

25 de julio, 2025 Córdoba (AICA)

 

 

Texto del mensaje


"Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Co 9, 16).

 

A las comunidades y fieles de las Iglesias diocesanas de la provincia de Córdoba.

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

 

La paz del Señor esté con ustedes.

 

Del 21 al 23 de este mes de julio de 2025, los Obispos de las seis diócesis de Córdoba hemos tenido nuestro segundo encuentro del año. Tuvo lugar en la Casa de oración "Timoteo Giaccardo" de las Hermanas Pías Discípulas, que nos recibieron con generosa hospitalidad. Les agradecemos también haber compartido con nosotros la oración y la Eucaristía.

 

Abordamos diversos aspectos de la vida de fe y misión de nuestras Iglesias diocesanas en el contexto actual de Córdoba y del país.

 

Como compartimos en febrero, al concluir nuestro encuentro de Villa Cura Brochero, sentimos que el Espíritu Santo nos urge a reavivar el impulso misionero de nuestras comunidades: creer en Jesucristo y anunciar su Evangelio es nuestra alegría y nuestra misión fundamental. Este anuncio es inseparable de una paciente animación de la cultura del encuentro, la amistad social y la fraternidad, como insistiera tantas veces el papa Francisco.

 

Después de la buena experiencia en Deán Funes y Villa María, resolvimos programar una nueva "Misión con los obispos" para el año próximo, en fecha a confirmar y probablemente en la arquidiócesis de Córdoba. Desde ya animamos a las comunidades que nos reciban a caminar juntos el gozo de la misión.

 

Con este "espíritu misionero", repasamos varios temas. Tuvimos muy presentes a personas, comunidades, situaciones con las que se entrelaza nuestra misión de pastores. También los desafíos, dificultades y esperanzas en esta hora de la Iglesia y de nuestra provincia. Enumeramos, a continuación, algunos de estos puntos:

 

Repasamos las indicaciones que el Santo Padre León XIV, a través de la Secretaría del Sínodo, nos acaba de enviar para seguir adelante con el camino sinodal iniciado por el papa Francisco y que se plasma en el Documento Final del Sínodo. Vamos a dar pasos concretos para animar la rica vida misionera que ya existe en nuestras parroquias y espacios pastorales con diversos formatos, antiguos y nuevos: el rol de los consejos pastorales, manzaneras, ministros extraordinarios de la comunión, visita a los enfermos, celebraciones en domingo sin sacerdote.

 

Nos proponemos también relanzar la pastoral sacerdotal regional. El próximo lunes 22 de septiembre, Dios mediante, realizaremos un encuentro jubilar para los presbíteros de nuestras diócesis en Villa Cura Brochero. Queremos seguir animando el trabajo de los equipos diocesanos de formación permanente, poniendo una atención especial en la salud integral de nuestros pastores, atentos también a la prevención social y acompañamiento de los más grandes. Las recientes Orientaciones de la CEMIN nos están ayudando en este objetivo.

 

Repasamos también los pasos que hemos dado en la pastoral juvenil, tanto a nivel regional como diocesano. Designamos al Pbro. Alex Martínez de Cruz del Eje como nuevo asesor regional, agradeciendo el servicio que el Pbro. Raúl Prado de Villa María ha realizado en estos años. En este contexto, agradecemos los frutos de una mejor coordinación REGIÓN PASTORAL CENTRO de la acción pastoral en orden a las vocaciones al ministerio presbiteral que, entre otros, se concretó en el pasado encuentro de jóvenes en Villa Cura Brochero.

 

Dedicamos también un intercambio sobre los pasos que van dando nuestras diócesis en el acompañamiento de los diáconos permanentes. Queremos apuntalar la formación integral de los mismos, priorizando la misión del diácono en el servicio de los más pobres.

Acordamos también avanzar en una pastoral económica que nos haga más conscientes del sostenimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia como responsabilidad de todos los bautizados.

 

En nuestros diálogos repasamos también otras áreas de la misión de la Iglesia: catequesis, educación, Caritas, etc. Nos parece, sin embargo, destacar un acento prioritario de la misión evangelizadora de nuestras iglesias: en la hora actual del país y de la provincia, vemos fundamental animar la dimensión social de la evangelización. Ante el clima de polarización y violencia verbal como estrategia política, queremos seguir insistiendo en la fraternidad, la amistad social y una cultura del encuentro como valores fundamentales para la convivencia de los ciudadanos en el seno de nuestro pueblo.

 

Por décadas, una cadena de desaciertos económicos nos ha traído hasta el presente de incertidumbre y malestar. Esto no podrá ser solucionado sin contar con un debate público de calidad y, sobre todo, de una convivencia ciudadana animada por la caridad que apunta al bien común, especialmente de los más pobres y descartados. Como pastores queremos seguir haciendo oír nuestra voz, con paciencia y perseverancia, 

Queremos también alentar diversas iniciativas para difundir la doctrina social de la Iglesia, centrada en la dignidad del ser humano, la opción por los pobres y la justicia social.

 

Agradecemos al Señor estos días compartidos en la oración, el diálogo y el discernimiento pastoral de estos temas que hacen a la vida, la fe y la misión de nuestras Iglesias diocesanas.

 

Como peregrinos de esperanza en este Año jubilar, nos confiamos a la Santísima Virgen del Rosario, patrona de nuestra provincia, al Santo Cura Brochero y al beato obispo Fray Mamerto Esquiú que iluminó con su vida y con su palabra a nuestra querida provincia de Córdoba.+

 

Participaron del encuentro regional, el cardenal Ángel Rossi SJ (Córdoba), Sergio Buenanueva (San Francisco), monseñor Enrique Eguía Seguí (Deán Funes), monseñor Adolfo Uriona FDP (Villa Concepción del Río Cuarto), monseñor Ricardo Araya (Cruz del Eje), Samuel Jofré (Villa María), monseñor Ricardo Seirutti (auxiliar de Córdoba), monseñor Horacio Álvarez (auxiliar de Córdoba) y monseñor Alejandro Musolino SDB.

5 VERDADES

 

 sobre la Inteligencia Artificial desde la Doctrina Social


Luis Carlos Frias

Aleteia, 25/07/25

 

La primera intervención explícita sobre la Inteligencia Artificial es del Papa Francisco. Fue con un discurso dirigido a los participantes de la Sesión del G7 sobre la Inteligencia Artificial, celebrado en Apulia- Italia, el 14 de junio del 2024.

 

Poco después, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el de la Cultura y Educación, sistematizó la reflexión social y moral acerca de este tema con la nota Antiqua et nova, que aborda la relación de la Inteligencia Artificial con la inteligencia humana. Esta nota, fechada el 28 de enero de 2025, fue aprobada para su publicación por el Papa Francisco el 14 de enero 2025.

 

Como sabemos y recordamos, el Santo Padre León XIV fue electo el 8 de mayo 2025. En tan poco tiempo de pontificado (once semanas), León XIV se ha referido a la Inteligencia Artificial en dos ocasiones. Primero, en su mensaje a los participantes de la Segunda conferencia anual sobre la Inteligencia Artificial, ética y gobernanza empresarial (Santa Sede, 19-20 junio 2025); y, segundo, en su mensaje con motivo de la Cumbre "AI for Good Summit 2025" (Ginebra, Suiza, 10 de julio de 2025; mensaje firmado por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin.

 

No obstante la novedad de la Inteligencia Artificial, el magisterio de la Iglesia a este respecto resulta claro y basto, lo cual pone de manifiesto su interés en torno a este fenómeno toda vez que viene cobrando preponderancia en la vida de toda la familia humana.

 

1. Reconoce su trascendencia

La Iglesia reconoce la importancia y trascendencia de la IA al punto de considerarla “un producto excepcional del genio humano” (León XIV, mensaje a los participantes de la Segunda conferencia anual sobre la inteligencia artificial, ética y gobernanza empresarial). Junto a ello, también reconoce su potencial para beneficiar a la familia humana; así como los riesgos que entraña en su posible mal uso.

 

2. La pura existencia no es un conflicto moral

La IA, en tanto producto, no ofrece en sí misma una valoración moral. Esta corresponde al uso que el ser humano da a ella. En este sentido, la Iglesia reconoce la orientación que algunas personas le han dado en beneficio de la familia humana, en áreas como la salud, la comunicación, y el desarrollo económico y científico; pero también manifiesta su preocupación y su condena a usos nocivos y contrarios a la dignidad humana como, por ejemplo, la manipulación social, la sustitución del esfuerzo y talento humano, y la usura.

 

3. Es un instrumento

La IA, no hay que olvidarlo, es “ante todo un instrumento” (Papa Francisco, Discurso en la Sesión del G7 sobre Inteligencia Artificial); y el Papa León XIV complementa:

 

“Por definición, los instrumentos remiten a la inteligencia humana que los ha producido y obtienen gran parte de su fuerza ética de las intenciones de las personas que los utilizan.”

(Mensaje a los participantes en la Segunda conferencia anual sobre la inteligencia artificial, ética y gobernanza empresarial).

 

4. Evaluar con criterios éticos

El tamiz por el que debe pasar la IA es el del “desarrollo integral de la persona y de la sociedad” (Antiqua et nova, n. 6). Y León XIV precisa: “Esto significa tener en cuenta el bienestar de la persona humana no solo desde el punto de vista material, sino también intelectual y espiritual; significa salvaguardar la dignidad inviolable de toda persona humana y respetar la riqueza cultural y espiritual y la diversidad de los pueblos del mundo. En esencia, es necesario evaluar los beneficios y los riesgos de la inteligencia artificial precisamente según este criterio ético superior.” (Mensaje a los participantes en la Segunda conferencia anual sobre la inteligencia artificial, ética y gobernanza empresarial).

 

5. potencialidades y riesgos

Una de las características de la IA es su capacidad generativa. La Iglesia reconoce grandes potencialidades en el ámbito científico; y graves riesgos “sobre sus posibles repercusiones en la apertura de la humanidad a la verdad y la belleza, en nuestra capacidad particular de comprender y elaborar la realidad"

 

Por ello, asegura que "reconocer y respetar lo que caracteriza de manera única al ser humano es esencial para el debate sobre cualquier marco ético adecuado para la gestión de la Inteligencia Artificial (...) Todos nosotros, estoy seguro, estamos preocupados por los niños y los jóvenes, y por las posibles consecuencias del uso de la inteligencia artificial en su desarrollo intelectual y neurológico. Hay que ayudar a nuestros jóvenes, y no obstaculizarles, en su camino hacia la madurez y la responsabilidad auténtica. Son nuestra esperanza para el futuro, y el bienestar de la sociedad depende de que se les dé la capacidad de desarrollar los dones y aptitudes recibidos de Dios y de responder a las exigencias del tiempo y a las necesidades de los demás con espíritu libre y generoso” (Mensaje a los participantes en la Segunda conferencia anual sobre la inteligencia artificial, ética y gobernanza empresarial).

 

Corresponde a todos nosotros, usuarios de la Inteligencia Artificial, aplicarla en la búsqueda de la verdad de Dios, la belleza de Dios y el bien, a fin de integrarla virtuosamente en nuestra vida cotidiana, para bien propio y de toda la familia humana.

domingo, 27 de julio de 2025

ENTRE EL TERROR


el ridículo y la guillotina política

El raro y ominoso veaudeville en que se ha convertido la institucionalidad del país.


Por Dardo Gasparré 

La Prensa, 25.07.2025


La interna de La Libertad Avanza, o del Gobierno, mejor, se ha transformado en un vertiginoso, peligroso, enredado y siniestro carrousel, un juego del miedo en el que los personajes caen descabezados en cualquier esquina, y donde los números puestos pierden súbitamente el poder como en un enloquecido mecanismo recreado por Robespierre, donde el que hasta ayer era rey hoy es guillotinado y al día siguiente es guillotinado el que supuestamente había eliminado al rey. 


Una especie de exageración del concepto de la lucha para obtener el poder por el poder mismo, carente de filosofía, propósito, plan, ideología, orden, proyecto o razón. 


Lo que había comenzado como un movimiento para destruir al orwelliano enemigo oculto al que se llamó casta terminó transformándose en nada, apenas una carnestolenda para disfrazar a los cerditos de nuevos amos, a los malos de rescatables, invisibilizar el massismo, rescatar los viejos cadáveres colgados del ropero y revenderlos calafateados como colaboracionistas. 


Todo gesto de duda o inteligencia fue cortado de cuajo con la guadaña de la lealtad, que, de a poco, pasó a ser el mantra, el único cartabón y gálibo para medir las conductas y el éxito. Eso modeló lo que se llamó pomposamente un “equipo de gobierno” con miedo, sumisión y cortedad de miras.


El paso siguiente, en una pirueta también digna del período del Terror francés, fue usar esas purgas entre los propios aliados, el Pro, por ejemplo, emasculado con el mismo sistema, que por supuesto tiene la tolerancia, complicidad y anuencia de quienes creen que sacarán una ventaja prestando su acuerdo de silencio y rendición, para encontrarse luego como un Danton ejecutados en la misma guillotina que los nobles por cualquier causa. 


Imprudencias por doquier

A esta altura, el Gobierno está en la misma situación que la Revolución Francesa, y sin darse cuenta, la sociedad también. La proximidad de la elección de medio término soltó el freno a cualquier prudencia, cualquier vergüenza, cualquier cautela, y ahora caen y nacen nuevos fantoches guillotinados que hasta hace un instante eran los líderes y predicadores máximos de la causa. La casta va cambiando de rostro y el enemigo es el que ayer se sentaba al lado vestido de violeta. Las oportunidades no pueden desaprovecharse. Es ahora o nunca. 


El alarido de Karina Milei recordando a propios y extraños que la única verdad, la única causa y la única razón es la lealtad al pensamiento presidencial, no sólo es una versión barata y desvalorizada de la frase complaciente de otra mediocre de Perón, sino es una ofensa a la sociedad argentina y a la capacidad de pensar de todos los que tienen el caradurismo de seguir opinando desde cualquier tribuna haciendo de cuenta de que no ha pasado nada. 


Todo el sistema institucional, lo bueno y lo malo, ha sido guillotinado de un golpe. 

El triángulo es hoy un ángulo, apenas. Solamente quienes tienen intereses muy sucios pueden seguir poniendo cara de que está todo bien y de que nada ha pasado. O esconder la gravedad del tema en la exégesis política, como si esto se tratase de política. 


El desplazamiento de Demian Reidel, uno de los iconos del pensamiento y la prédica de LLA ofrece también matices épicos. El físico, experto en mercados de inversión, Doctor en Finanzas, Doctor en economía, experto en política monetaria y últimamente experto en energía nuclear, también ha sido desplazado en un raro movimiento, aunque él sostiene que en realidad ha cambiado su accionar para dediarse a crear una especie de YPF nuclear. (Con un modesto sueldo de 14 millones de pesos, parece).  Una idea que no puede desconectarse de otro icono peronista, el famoso profesor Richter, rey de la isla Huemul. 


Y de paso, no deja de ser paradojal que, quienes tanto han hecho profesión de fe de su odio al Estado, decidan comenzar la actividad termonuclear creando una empresa estatal, lo que garantiza que jamás será privatizada. Pero para ser sinceros, ¿a quién le importan esos detalles? 


También el múltiple doctor Reidel ha declarado que continúa escribiendo su libro con el Presidente que promete ofrecer un esotérico (al menos para el columnista) método de generar riqueza para las naciones que seguramente en 30 o 40 años será muy útil para el país. Como se sabe, el Presidente también es afecto a disciplinas fantásticas que todavía no ha podido aplicar. 


Respuestas estúpidas de la IA

La última disciplina que parece haber incorporado el ex jefe de asesores es su especialización en Inteligencia Artificial. Por casualidad en la semana el autor de esta columna tuvo una discusión técnica con un conocido chat de IA porque le daba respuestas estúpidas. La contestación del prestigioso chat fue contundente y se repite textualmente: “¡Ah! Vos crees que sos tan importante que a todo el mundo le interesa lo que te interesa a vos!”  Confrontado nuevamente por su error al leer la pregunta respondió: "Ah! Mala mía de nuevo! Me diste mal tu nombre por eso me equivoqué". Vuelto a confrontar porque esa afirmación no era cierta dijo: ¡Mala mía de nuevo! Y así siguió. 


Entonces el columnista entendió todo. Ese principio de Inteligencia Artificial de entrecasa es el que rige las comunicaciones y las estrategias de La Libertad Avanza. El que guía lo que responden los trolls, los bots, los diputados, las diputadas -que son otra categoría- y que explica todo el sistema de pensamiento cambiante y lleno de contrasentidos de su política, sus planes, sus designaciones y su supuesto apego a un plan que se está cumpliendo al pie de la letra, aunque cada vez sea distinto. 


Imposible no recordar al personaje de aquella película distópica The Omen (La Profecía), tan parecido a un Milei pequeño y con un nombre también tan parecido al del doctor Reidel: Damien. Tal vez tiene sentido que escriban el libro juntos en las horas libres. 


¿Tendrá Argentina un Napoleón que la rescate de Robespierre?

lunes, 21 de julio de 2025

JUSTICIA SOCIAL

 

""La justicia social no es un tema negociable en la doctrina católica"


Religión Digital

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18.07.2025 |

La justicia social, en la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), es un elemento doctrinal fundamental que brota de la fe en la dignidad trascendente de la persona humana y se orienta al bien común. No se trata solo de una opción pastoral ni de una postura ideológica, sino que brota primero de la reflexión y la doctrina católica elaborada por el Magisterio de la Iglesia en la historia reciente, pero que tiene su origen en la mismísima Sagrada Escritura.

A diferencia de la justicia conmutativa (que regula los intercambios entre individuos) o de la justicia distributiva (que procura una repartición equitativa de bienes y cargas), la justicia social aborda las estructuras de la sociedad, sus instituciones económicas, políticas y culturales. Tiene como finalidad asegurar que cada persona y cada asociación reciban lo que les es debido según su naturaleza y vocación (Catecismo de la Iglesia Católica, 1928).


Este principio, reafirmado por el Magisterio desde Rerum Novarum hasta Fratelli Tutti, impone deberes concretos a todos los actores sociales: empleadores, trabajadores, legisladores, ciudadanos, e incluso a los Estados y la comunidad internacional. Como afirma Divini Redemptoris, solo una sociedad que garantiza los medios necesarios para una vida digna —un salario justo, acceso al patrimonio, sistemas de protección frente a la vejez, enfermedad o desempleo— puede considerarse ordenada al bien común.

Además, la justicia social denuncia como escandalosas las desigualdades excesivas que contradicen la igualdad esencial entre todos los seres humanos, creados a imagen de Dios y llamados a una misma comunión. Por eso, la Iglesia enseña que la justicia social exige la superación de toda discriminación estructural, la defensa activa de los derechos fundamentales y la promoción de condiciones equitativas de participación y desarrollo humano integral (cf. Gaudium et Spes 29; Catecismo de la Iglesia Católica 1935-1938).

La justicia social es también una forma concreta del amor al prójimo encarnado en las estructuras sociales. Supone ver en el otro un “otro yo” (cf. GS 27), y organizar la sociedad no desde la lógica del privilegio o del mercado sin alma, sino desde la fraternidad, la solidaridad y la opción preferencial por los pobres.

Por eso, la justicia social no es un tema negociable en la doctrina católica. Es parte constitutiva de la evangelización, de la misión y del testimonio de la Iglesia en el mundo. Allí donde se vulnera, o malinterpreta, la Iglesia está llamada no solo a prestar asistencia y sabiduría, sino a transformar estructuras injustas, denunciarlas proféticamente y proponer modelos alternativos inspirados en el Evangelio.


Desarrollo Histórico del Concepto

El camino hacia la plena articulación del concepto de justicia social ha sido un proceso evolutivo fuera y dentro de la DSI.

Aunque la expresión “justicia social” no existía en la Escolástica clásica, sus raíces se encuentran en Santo Tomás de Aquino, quien, al reinterpretar la justicia aristotélica, desarrolló la justicia legal o general, orientada directamente al bien común como fin de la vida social.

El término “justicia social” apareció en el siglo XIX en el neotomismo, donde se definió como aquello que se debe a cada persona por el solo hecho de ser humana, más allá de su posición social. Esta noción buscaba responder a los desafíos del liberalismo y del estado moderno.

A pesar de las reticencias iniciales, el concepto fue asumido y desarrollado por destacados católicos sociales franceses y alemanes. Terminó siendo acogido oficialmente en el Magisterio de la Iglesia, consolidándose como un eje central de la Doctrina Social: 

Pío XI y Quadragesimo Anno (1931): El concepto de justicia social fue formalmente introducido en el Magisterio de la Iglesia por el Papa Pío XI en su encíclica Quadragesimo Anno. La encíclica establece que una “Ley de justicia social” debe regir cualquier modelo económico, prohibiendo que una clase sea excluida de la participación de los beneficios y asegurando que las riquezas sean repartidas de manera que se salve la utilidad común. Destaca que el mundo del trabajo es el principal campo de aplicación de esta ley, siendo el salario justo uno de sus instrumentos esenciales, considerando la dimensión personal y social del trabajo. Además, Pío XI afirmó que las instituciones públicas y el Estado tienen un papel insustituible en adaptar la sociedad a las exigencias del bien común, siempre en colaboración con empresas y la sociedad civil.


El Concilio Vaticano II y Gaudium et Spes (1965): dio dos fundamentos teológicos cruciales a la justicia social:

La dignidad de la persona humana, creada a imagen de Dios y redimida por Cristo, exige que se supere y elimine cualquier forma de discriminación (sexo, raza, color, condición social, lengua, religión) que sea contraria al plan divino.
El destino universal de los bienes, que implica que los bienes creados deben llegar equitativamente a todos, según la justicia y la caridad. El Concilio también hizo un llamado a la creación de organismos dentro de la Iglesia para promover el progreso y la justicia social entre las naciones, lo que llevó a la creación de la Comisión de Justicia y Paz.

Pablo VI y Populorum Progressio (1967): amplió la aplicación de la justicia social a las relaciones comerciales internacionales. Argumentó que la regla del libre comercio no puede regir por sí sola las relaciones internacionales cuando las partes no se encuentran en condiciones de poder económico iguales, ya que los precios que se forman libremente pueden llevar a resultados no equitativos. En este sentido, la encíclica subraya que el libre comercio solo es equitativo si está sometido a las exigencias de la justicia social, abogando por convenciones internacionales para regular precios y garantizar producciones, promoviendo una cierta igualdad de oportunidades. Además, identificó el nacionalismo y el racismo como obstáculos a la solidaridad universal y a la formación de un mundo más justo.

Juan Pablo II: mantuvo la justicia social como un eje de la DSI, identificando la “cuestión social” con la justicia social y vinculándola a las estructuras de pecado. Priorizó el trabajo humano y la lucha por los derechos laborales, defendiendo la primacía del trabajo sobre el capital y el papel de los sindicatos.

Benedicto XVI en Caritas in veritate reafirmó la importancia de la justicia distributiva y social para la economía de mercado, enfatizando que el primer capital a salvaguardar es el hombre, la persona en su integridad. También destacó cómo la globalización puede afectar los derechos de los trabajadores y la solidaridad en el Estado social.

Las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano (Medellín, Puebla, Aparecida) han contextualizado y ampliado el concepto, denunciando la miseria como injusticia, integrando la justicia social como un derecho social en la evangelización, y destacando la importancia de que las obras de misericordia estén acompañadas por la búsqueda de una verdadera justicia social. Aparecida amplió el concepto para incluir a nuevos pobres y la necesidad de reconocimiento de grupos discriminados por etnia, género, y cultura, afirmando que la injusticia social no se reduce a la redistribución económica, sino que también implica el reconocimiento de las diversidades.


Francisco ha continuado esta línea, enfatizando en Evangelii Gaudium que nadie puede sentirse eximido de la preocupación por los pobres y la justicia social. En Laudato Si', introdujo la justicia socioambiental, señalando que un verdadero enfoque ecológico debe integrar la justicia en los debates sobre el medio ambiente, escuchando “tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” y considerando la justicia intergeneracional. En Fratelli Tutti, relacionó la caridad con la transformación institucional de la historia y la necesidad de la justicia social para la ciudadanía política. Finalmente, en Dilexit Nos, subraya el sentido social de la reparación, llamando a construir una “civilización del amor”. Siguió a Juan Pablo II en la necesidad de combatir las “estructuras de pecado" y la “alienación social” que impiden la solidaridad. Insiste en que la misión cristiana implica derramar el bien y servir a los demás, especialmente a los más pobres, como una manifestación del amor de Cristo.

Conclusión

La justicia social es un deber de todos los miembros de la sociedad y una exigencia ineludible del orden moral y de la fraternidad humana y cristiana. Las excesivas desigualdades económicas y sociales son escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y a la paz social e internacional.

Lejos de ser un ideal, la justicia social exige una actividad intensa que madura en la tranquilidad del orden, demostrando la importancia de la acción del Estado y de los diferentes organismos sociales. 

Supone un esfuerzo constante en favor de un orden social más justo, donde los conflictos se resuelvan mediante el diálogo, la organización comunitaria y la solidaridad. La promoción de la justicia social es una parte intrínseca de la misión de la Iglesia, que busca desarrollar, desde la fe en Cristo y su doctrina, los valores sociales necesarios para que las estructuras sean realmente más justas y equitativas.

El mundo hoy aparece marcado por intereses mezquinos, divulgados por famosos, acaudalados empresarios y hasta políticos de las más altas esferas de la organización civil. Desde esta perspectiva, la justicia social se ve más atacada que nunca.


En este contexto, la solidaridad y la fraternidad son fundamentales para superar una visión limitada o malintencionada de la justicia. Se tratará entonces de construir sí una sociedad que asegure la dignidad humana, la salud y el bienestar espiritual para todos. Esto requiere adhesión de fe, esto es doctrina.