viernes, 23 de octubre de 2026

BRASIL Y ARGENTINA

 

 ante el desorden mundial

 

Por Gabriel Camilli

La Prensa, 20.10.2026

 

La transformación del orden internacional exige que la Argentina y Brasil revisen el lugar que ocupan en el mundo y, sobre todo, las capacidades que necesitan desarrollar para defender sus intereses. Esta fue una de las ideas centrales que expuse en el 1° Simposio de Geopolítica, Seguridad y Conflictos, realizado el 14 de octubre en el auditorio Interlegis del Senado Federal, en Brasilia, organizado por el Instituto de Altos Estudios de Geopolítica, Seguridad y Conflictos (GSEC) y la Associação dos Delegados de Polícia do Brasil (Adepol-BR).

 

Como presidente del Instituto ELEVAN y único expositor extranjero invitado, presenté mis diez tesis sobre los desafíos estratégicos de América del Sur. El punto de partida es que atravesamos una etapa de competencia entre grandes potencias, reconfiguración de alianzas y disputa por recursos, tecnologías y espacios de influencia. En este escenario, la autonomía de nuestros países no puede reducirse a una declaración diplomática: requiere una visión común y capacidades concretas para sostener decisiones propias.

 

No se trata de promover un aislamiento regional ni de sustituir una dependencia por otra. Se trata de evitar que la falta de alternativas económicas, tecnológicas, industriales o militares limite nuestra libertad de acción. La pregunta decisiva es si América del Sur será capaz de actuar como sujeto estratégico o continuará respondiendo a prioridades definidas fuera de la región.

 

LA AUTONOMIA COMO CONDICION DE UNA POLITICA PROPIA

Durante el panel en el que expuse, el periodista Breno Altman coincidió con el diagnóstico general y subrayó una cuestión de fondo: las diez tesis planteadas difícilmente puedan concretarse si América del Sur no supera su relación de dependencia y su condición subordinada frente a Estados Unidos. Su intervención introdujo un debate necesario sobre la soberanía regional y la capacidad de nuestros países para establecer sus propias prioridades.

 

La discusión no debe interpretarse como una invitación a convertir la relación con Washington en una confrontación permanente. La cuestión es más profunda: ningún país puede sostener una política exterior autónoma si carece de alternativas, depende de proveedores únicos para sus necesidades esenciales o no dispone de una base productiva capaz de respaldar sus decisiones. La autonomía exige diversificar relaciones, fortalecer las instituciones regionales y desarrollar instrumentos propios.

 

En este marco, la Argentina y Brasil ocupan una posición singular. Por su dimensión territorial, sus recursos, sus capacidades científicas y sus estructuras productivas, pueden impulsar una cooperación que trascienda los intercambios comerciales. Pero para ello necesitan continuidad política, objetivos compartidos y una evaluación realista de sus vulnerabilidades.

 

IA Y SISTEMA DE ARMAS AUTOCTONOS

Otro aporte significativo del simposio fue el tratamiento de la inteligencia artificial y los sistemas de armas autónomos letales, conocidos internacionalmente como LAWS. María Cecilia Cavalcante y Andrea Catani Carbone, representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, abordaron esta problemática y la posición brasileña en las discusiones multilaterales desarrolladas en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales.

 

La cuestión tiene implicaciones que van más allá de la innovación tecnológica. La incorporación de inteligencia artificial a los sistemas militares plantea interrogantes sobre el control humano del uso de la fuerza, la responsabilidad por las decisiones, el cumplimiento del derecho internacional humanitario y los riesgos de una aceleración de la competencia armamentística.

 

Aquí existe una oportunidad para la cooperación entre la Argentina y Brasil. Ambos países podrían profundizar consultas diplomáticas, intercambios científicos y análisis conjuntos sobre los efectos de estas tecnologías, así como coordinar posiciones en los foros internacionales. El objetivo debería ser contribuir a que el desarrollo tecnológico no elimine la responsabilidad humana ni debilite las normas que regulan los conflictos armados.

 

La experiencia de cooperación nuclear argentino-brasileña constituye un antecedente valioso. Demostró que dos países pueden construir confianza mutua, mecanismos institucionales y capacidades tecnológicas en un ámbito sensible, sin renunciar a sus intereses nacionales. No se trata de trasladar mecánicamente ese modelo a otro campo, sino de recuperar su principal enseñanza: la cooperación sostenida puede convertir una cuestión potencialmente conflictiva en una oportunidad estratégica.

 

TIERRAS RARAS: DE LOS RECURSOS NATURALES A LA CAPACIDAD INDUSTRIAL

La dimensión económica e industrial de la autonomía apareció también en la presentación de Albert Caballé Marimón, del Instituto GSEC, titulada Tierras raras: oportunidad estratégica para Brasil. Su exposición puso de relieve un problema fundamental: disponer de recursos naturales no equivale a dominar las tecnologías necesarias para transformarlos en productos de alto valor agregado.

 

Las tierras raras son insumos relevantes para la electrónica, los motores eléctricos, las energías renovables, los sensores, los radares y diversas aplicaciones aeroespaciales y de defensa. Sin embargo, el desafío no termina en la extracción minera. La separación, el refinado, la producción de materiales y aleaciones y la fabricación de componentes son etapas esenciales de una cadena industrial que permanece concentrada en pocos países.

 

La experiencia brasileña presentada por Caballé Marimón ilustra la distancia que puede existir entre una importante riqueza geológica y la capacidad de convertirla en autonomía tecnológica. Un país puede disponer de minerales estratégicos y, aun así, depender del exterior para procesarlos y fabricar los componentes que necesita. Exportar recursos sin desarrollar las etapas industriales posteriores puede perpetuar esa vulnerabilidad.

 

Este planteo abre una línea de trabajo de interés para la Argentina y Brasil. La cooperación podría explorar proyectos de investigación, formación de especialistas, procesamiento de minerales críticos, desarrollo de materiales avanzados y aplicaciones industriales, siempre sobre la base de estudios de viabilidad, capacidades existentes y beneficios recíprocos. No significa que ambos países deban producirlo todo ni que cada proyecto tenga que ser binacional. Significa identificar dónde la complementación puede reducir dependencias y generar conocimiento, empleo y valor agregado en la región.

 

La cuestión de las tierras raras conecta así la política industrial con la defensa y la seguridad. La autonomía no depende únicamente de disponer de recursos o adquirir sistemas de armas, sino también de contar con conocimientos, proveedores, infraestructura y capacidad de mantenimiento y producción. Sin esa base, las decisiones estratégicas quedan condicionadas por cadenas de suministro externas.

 

DE LAS COINCIDENCIAS A UNA AGENDA COMUN

Los debates del simposio permitieron observar distintas dimensiones de un mismo problema. La discusión sobre la dependencia regional, el futuro de las armas autónomas y la importancia de los minerales críticos conduce a una conclusión compartida: la soberanía necesita instrumentos materiales, científicos, industriales y diplomáticos que la hagan efectiva.

 

Para la Argentina y Brasil, esto supone recuperar una perspectiva estratégica de largo plazo. La cooperación debe identificar prioridades concretas, establecer mecanismos de coordinación y sostener proyectos más allá de los cambios de gobierno. La investigación científica, la industria, la formación de recursos humanos, la seguridad de las cadenas de suministro y la coordinación internacional son ámbitos en los que el trabajo conjunto puede producir resultados.

 

Ninguna alianza elimina las diferencias de intereses ni garantiza por sí sola el éxito. Pero la ausencia de cooperación puede dejar a ambos países más expuestos a decisiones externas y a una competencia tecnológica en la que otros actores cuentan con mayores escalas de producción e inversión.

 

Las diez tesis que presenté parten de esa preocupación: América del Sur necesita comprender el cambio del escenario internacional y actuar en consecuencia. No basta con describir el desorden mundial ni con reivindicar una autonomía abstracta. Hay que construirla mediante instituciones confiables, capacidades industriales, conocimiento propio y acuerdos regionales sostenidos. La Argentina y Brasil tienen la oportunidad de transformar su proximidad geográfica y sus intereses compartidos en una herramienta estratégica. El desafío consiste en pasar de las declaraciones a los proyectos, y de los recursos disponibles a las capacidades efectivas. En un mundo donde la tecnología, la industria y la seguridad están cada vez más vinculadas, la autonomía no se proclama: se construye.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

jueves, 22 de octubre de 2026

ADHESIÓN

 El Centro de Estudios Cívicos, de Córdoba, desea adherir a la iniciativa del Instituto de Filosofía Práctica, que publicamos a continuación. Desde hace  45 años procuramos contribuir a la difusión y defensa de la identidad nacional.


Dr. Mario Meneghini

Director 

DNI 6.519.656

 

www.foroazulyblanco.blogspot.com

foroazulyblanco@gmail.com



PENSAR LA ARGENTINA

UNA TAREA NECESARIA

 

Muchos de quienes fundaron, integraron y pertenecen hoy como socios activos al Instituto de Filosofía Práctica, reconocen la influencia que el P. Leonardo Castellani ejerció en su formación filosófica, cultural, política y también social.

 

Algunos recordamos todavía cuando, en la trastienda de la Librería Huemul y con cierta solemnidad, cerraba sus alocuciones o tertulias diciéndonos: “Ustedes, jóvenes, tienen el sagrado deber de pensar la Argentina”.

 

Nos parecía entonces que en tal exhortación se aludía a una cosa o empresa no acabada, invertebrada, trunca, incompleta, incluso frustrada; por lo tanto era fácil deducir que el cura se refería a la patria, a la Argentina, como un terruño abandonado o, peor, fracasado y, para colmo, sin saber qué hacer con ella.

 

El mismo Castellani sintetizó su pensamiento con crudeza: “La República Argentina –escribió- no es una nación, sino un problema.”

 

Casi setenta años después ese problema no ha dejado de agravarse. Es preciso destacar que nuestra nación ha ido creciendo sin guía, a trompicones y sin un modelo adecuado, con una administración pública inexperta o –peor- corrupta, lo cual ha otorgado a la gobernabilidad nacional su reputación cuasi anárquica que improvisa siguiendo al ministro de turno.

 

No es fácil señalar con precisión el origen de nuestra incapacidad para manejar “la cosa pública”. Es común atribuir esa deficiencia al gobierno, cualquiera que fuere. Pero después de tantos fracasos debemos pensar si no se trata de un problema colectivo. Desde la casa al colegio, a la universidad o a la escuela técnica, son pocos los que han comprendido la importancia de la “cosa nuestra”. Los romanos y los griegos la discutían abiertamente en la calle, nosotros la delegamos en los “políticos profesionales”.

 

No ignoramos la presión que ejercen las naciones y los capitales poderosos sobre los países de cuarta categoría o en desarrollo. La Argentina no logra escapar a la ley de hierro de la oligarquía, ya que a la muy grave situación en que se encuentra, se ha sumado la crisis que hoy afecta casi a todo el planeta.

 

La corrupción, la ignorancia y la opresión siempre van acompañadas de la desidia, la apatía y el rechazo a asumir la responsabilidad por la cosa pública. Al haber abandonado nuestras raíces fundacionales, a pesar de sus notables riquezas naturales, el país se encuentra prisionero de manipuleos económicos y políticos. El acceso a medios de información, a estudios y evaluaciones, nos permitiría conocer las situaciones en las que estamos viviendo. Ello además fortalecería la conciencia pública y obligaría al Estado, que debiera estar al servicio de la Nación, a defender los bienes públicos y la sustentabilidad del país.

 

El sagrado deber de pensar la Patria impulsa a nuestro Instituto y a otras asociaciones amigas —tales como la Academia del Plata, el Instituto ELEVAN, la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, CIES, Fundación Aletheia y otras que están evaluando su participación —, a llevar adelante un programa de análisis, estudio e investigación, que procurará llegar a conclusiones indisputables sobre las causas y efectos del fracaso sistémico en que ha incurrido la Argentina y, a partir de ese diagnóstico, hacer de ella una nación noble, virtuosa, augusta e insigne.

 

Creemos que estamos ante una situación crítica: el mundo actual, con su desorden cada vez mayor, cambio de paradigmas, ausencia de las nociones de bondad, verdad y belleza, nos está afectando seriamente en nuestro ser nacional. Son tiempos en los que se requiere una nación fuerte, segura de sí misma, capaz de afrontar los desafíos que el mundo plantea con mayor valentía y coraje.

 

El programa PENSAR LA ARGENTINA será presentado por el Presidente del INFIP el jueves 29 de octubre a las 18.30, en nuestra sede, Viamonte 1596 piso 1º, CABA. Contamos con su presencia y agradeceremos confirmarla  al teléfono 4371-3315 o al email: correoinfip@gmail.com

 


Buenos Aires, 19 de octubre de 2026.


Gerardo Palacios Hardy

Presidente


Juan Antonio Vergara del Carril

Vicepresidente

 

 

 

jueves, 15 de octubre de 2026

RELACIONES DE SERVIDUMBRE


Por Luis Alejandro Rizzi

La Prensa, 15-10-26

 

“Ahora, bajo gobiernos electos, varios presidentes y las respectivas élites nacionales están dispuestos a consentir el dominio de un Estados Unidos, que no está en la cúspide del poder y el prestigio mundial”. Juan Gabriel Tokatlian.

 

Las relaciones diplomáticas de los países latinoamericanos gobernados por la “¿derecha?” han establecido un relacionamiento personal con Donald Trump de sumisión y obsecuencia, que es correspondido con “ayudas”, en el caso de Javier Milei, para sostener su gobierno.Seguir política

No se ve una relación política con los EEUU construida a partir de los propios intereses nacionales.

 

Es una relación “fofa”, por tanto circunstancial, con un país, como dice Tokatlian, en declinación, pero que nos ve en condición de sumisión, como en su vieja política relacionada con la región, enarbolando la bandera de un Occidente en situación de “calle”.

 

Volodimir Zelensky acaba de denunciar que disminuyó la velocidad de los drones que le suministra a Ucrania la empresa de Musk, con lo cual disminuyó su efectividad, a la vez que se facilita su interceptación por parte de Rusia.

 

Por otra parte, Kiev no recibió aviso de un ataque ruso con misiles sobre fuentes de energía eléctrica, lo que curiosamente ocurrió luego del acuerdo entre Trump y Putin para la compra de Diesel.

 

Con este Trump, persona ignorante y ruda de ninguna representación ni valor, acepción de la RAE de la palabra “monigote”, Milei y esta “¿derecha?” caricaturesca, ¿se puede creer que se defiende a lo que queda de Occidente?

 

A Milei lo engolosinan con verdaderos “espejitos de colores”, premios ignotos creados por la más rancia obsecuencia de la chabacana mediocridad.

 

Milei es como aquellos viejos burreros que explican con solvencia académica por qué perdió el caballo que era “fija”, y por qué ganó el “matungo”.

Ninguno de sus pronósticos se ha cumplido, y es obvio que su objetivo es sólo pagar la deuda sin medir sus costos.

 

El riesgo país es el “boletín de calificaciones” del gobierno y del país; está en los 600 puntos básicos, lo que significa una tasa del 6% sobre el rendimiento de los bonos de los EEUU, equivalente a un aplazo.

 

Es también el costo de la “servidumbre” al tal Donald Trump, en cuyo gobierno la inflación ya está cerca del 4% anual.

El plan de Milei es, en definitiva, “servidumbre y Tío Bessent”.

Si Trump es amigo de Putin, Milei lo sería por carácter transitivo.

Una pregunta, ¿Qué es la nueva derecha?

MALVINAS


 dos miradas desde Europa

 

Por Rosendo Fraga (h) *

La Prensa, 13.10.2026

 

La cobertura internacional sobre el país se duplicó respecto de septiembre de 2025, pero prácticamente no varió frente a agosto. Detrás de esa estabilidad, Malvinas pasó a concentrar una de cada tres menciones. El Índice de Presencia Internacional (IPI) también revela diferencias importantes entre el tratamiento de la prensa británica y el de Europa continental.

 

En septiembre de 2026, el IPI, elaborado por Gorman Lee, registró 293 menciones relevantes sobre la Argentina en doce de los principales medios de Estados Unidos y Europa, frente a las 145 del mismo mes de 2025. La presencia internacional del país se duplicó en un año, aunque su valoración general experimentó cambios relativamente moderados: las menciones negativas pasaron del 40,7% al 42,3%, mientras que las positivas aumentaron del 11,7% al 16,7%.

 

El IPI releva desde enero de 2025 las menciones relevantes sobre la Argentina en los doce medios más influyentes de Occidente. Su objetivo no es contabilizar simplemente cuántas veces aparece mencionado el país, sino identificar los acontecimientos y temas que construyen su imagen internacional.

 

Para ello, distingue entre menciones principales y secundarias, clasifica las noticias por temática y registra su valoración positiva, negativa o neutral. Esto permite analizar no sólo cuánto espacio ocupa la Argentina en la agenda internacional, sino también por qué motivos y de qué manera aparece representada.

 

Volviendo a este año, la comparación con agosto, cuando se habían registrado 294 menciones, muestra un fenómeno diferente.

 

Aunque el volumen total prácticamente no varió, Malvinas pasó de 18 a 102 menciones, mientras que la cobertura del resto de los asuntos argentinos disminuyó de 276 a 191. La cuestión de las islas concentró así el 34,8% de toda la atención internacional sobre el país.

 

Esta transformación coincidió con una fuerte reducción de las noticias sobre política interna y sociedad, que durante agosto habían estado impulsadas por las protestas, las controversias sobre la gobernabilidad y los acontecimientos relacionados con Lionel Messi y el Mundial.

 

En cambio, la economía y la política exterior conservaron niveles de cobertura similares a los del mes anterior. No puede afirmarse que Malvinas haya desplazado otras noticias, pero su aumento compensó prácticamente por completo la caída de las menciones sobre el resto de los asuntos argentinos.

 

 MALVINAS ANTES DE MALVINAS

La magnitud del fenómeno se aprecia mejor al observar su evolución. Durante todo 2025, el IPI había registrado solamente 25 menciones vinculadas con Malvinas, equivalentes al 1,4% de la cobertura internacional sobre la Argentina de ese año. En la mayoría de los casos las islas aparecían como una referencia histórica utilizada para discutir otros asuntos británicos, desde Ucrania y las islas Chagos hasta la capacidad militar del Reino Unido.

 

La situación cambió durante 2026 mediante tres episodios -verdaderas oleadas- de naturaleza muy diferente.

 

En abril, las especulaciones sobre una posible modificación de la posición estadounidense respecto de las islas elevaron las menciones a 31 y extendieron la cobertura a nueve de los doce medios. En julio, la controversia por la bandera de Malvinas desplegada después del partido contra Inglaterra en el Mundial produjo 59 menciones y llevó el asunto a los doce medios. Finalmente, en septiembre, las iniciativas argentinas relacionadas con la explotación petrolera, las posibles sanciones a empresas y las gestiones diplomáticas elevaron las menciones a 102.

 

En apenas cinco meses, Malvinas pasó de ocupar un espacio marginal, concentrado principalmente en la prensa británica, a representar más de un tercio de toda la cobertura internacional sobre la Argentina.

 

Sin embargo, esa expansión no significó que todos los medios trataran los acontecimientos de la misma manera. En septiembre, el 73,3% de las menciones sobre Malvinas en los medios británicos tuvo una valoración negativa para la Argentina. En cambio, en los medios de Europa continental (Francia, España, Italia y Alemania) predominó la neutralidad, que alcanzó el 75%.

 

Para el Gobierno argentino esta diferencia podría resultar interesante. El predominio de una cobertura neutral en Europa continental sugiere un contexto informativo distinto del británico, que podría tenerse en cuenta al evaluar la repercusión internacional de sus iniciativas diplomáticas sobre Malvinas.

 

* Director de Análisis e Investigación en gormanlee.com

viernes, 9 de octubre de 2026

ESCÁNDALO NACIONAL


 La AGN confirmó que Caputo timbeó el oro y perdió 1.000 millones de dólares

 

Fuente: Diagonales

Informador Público, 9-10-2026

 

La Auditoría General concluyó que el Banco Central empeñó las reservas “especulando con el precio internacional” y terminó con un rojo de 1,5 billones de pesos: “Nunca se registró una pérdida de esta magnitud”.

 

Apuesta, timba y un rojo de mil millones de dólares. Ese es el resultado de la maniobra con el oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmada este jueves en un informe histórico de la Auditoría General de la Nación (AGN). El estudio revela que el ministro de Economía Luis Caputo empeñó las reservas argentinas «especulando con el precio internacional» de la divisa, pero terminó le salió mal y terminó cediendo el equivalente a $1,5 billones. «Nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud», precisó el organismo.

 

El informe fue presentado esta tarde por el presidente de la AGN Juan Manuel Olmos. En su investigación, el organismo público ratificó que el Gobierno de Javier Milei empeñó el oro para tener liquidez y evitar una corrida cambiaria, sin embargo, en ese proceso el valor del oro internacional se disparó. Como consecuencia de ello, al recomprar las reservas, el Estado terminó gatillando un monto «extra» de 1.000 millones de dólares.

 

El rojo nace del resultado negativo de la maniobra especulativa de Caputo y su equipo económico, que incurrieron en una «transacción de riesgo» y terminaron perdiendo. Así lo explicó la propia AGN: «Durante el año 2025 el Banco Central realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró en el cálculo y arrojó una pérdida de 1.023 millones de dólares según surge de las registraciones contables».

 

De hecho, según el estudio, «durante el ejercicio 2025 la tenencia de oro registró una ganancia patrimonial de más de 8 billones de pesos» pero ese diferencial positivo se explica «solamente por la suba internacional del precio del metal». En tanto, las operaciones «arrojaron una pérdida de 1,5 billones de pesos, equivalentes a 1.023 millones de dólares, que se pagaron con las divisas del Banco Central».

 

«Desde que se auditan los estados contables del BCRA por parte de esta Auditoría nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud», refirió el funcionario en su exposición, al tiempo que remarcó que tampoco había sucedido que se utilizara «las reservas físicas de oro para transacciones de riesgo como las mencionadas operaciones» en las que se generó «la pérdida por parte de la entidad» que comanda Santiago Bausili.

 

Adicionalmente, Olmos explicó que la maniobra consistió en «operaciones de derivados liquidables en dólares» en las que se usaba «parte del oro de las reservas como bien de respaldo o ‘subyacente’, técnicamente hablando». La apuesta generó un saldo negativo de 960 millones de dólares como resultado de las operaciones y otros 62,8 millones de dólares correspondientes a primas de opciones, agregó.

Por otra parte, el organismo también mencionó que «se encuentra trabajando en otra auditoría sobre las reservas físicas y su traslado» en el marco de las versiones cruzadas sobre el paradero de las divisas del BCRA: «En ese informe se podrá saber por qué se tomó la decisión de trasladar el oro al exterior, adónde fue enviado y si tuvo algún beneficio específico para el Banco Central o, en su defecto, para quién tuvo un beneficio».

lunes, 5 de octubre de 2026

LA GUERRA


 que desnuda a Occidente

 

Con este título, se publicó ayer en la Prensa un nuevo artículo del Cnl My (R) Gabriel Camilli, cuya última parte debería ser tenida en cuenta por los dirigentes argentinos que pretendan recuperar nuestra Patria.

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LA ILUSION EUROPEA

Estamos, posiblemente, ante algo diferente y más importante: el fin de una determinada ilusión europea. ¿El fin de la sociedad opulenta? (Agusto del Noce introdujo este término).

 

La ilusión de que la economía podía separarse indefinidamente de la geopolítica; que la industria podía ceder terreno sin consecuencias estratégicas; que la energía era solamente una mercancía; que la defensa podía delegarse; que el poder militar había perdido importancia y que las normas internacionales podían sustituir permanentemente a las relaciones de fuerza.

 

La Historia parece regresar por la puerta que muchos creían haber cerrado.

 

Todd habla de crisis y dislocación occidental. Macgregor observa el desgaste militar. Byrne señala las dificultades industriales y financieras europeas. Von der Leyen reconoce públicamente el problema energético. Son miradas distintas y no necesariamente coincidentes en sus explicaciones o conclusiones. Sin embargo, todas convergen sobre una cuestión: el poder potencial sólo importa cuando puede transformarse en poder efectivo y sostenerse en el tiempo.

 

Esta discusión debería interesarnos profundamente a los argentinos.

Porque poseer territorio, alimentos, petróleo, gas, minerales, capacidad nuclear, tecnología satelital, radares, industria y una extraordinaria posición sobre el Atlántico Sur no convierte automáticamente a una Nación en un actor estratégico.

 

Malvinas debería bastarnos para comprenderlo.

Los recursos constituyen posibilidades. El poder exige algo más: organización, industria, tecnología, defensa, población, educación, conducción política y una clara percepción del interés nacional. Un actor estratégico es aquel que posee capacidad y voluntad para alcanzar sus objetivos.

 

La Europa que hoy vuelve a hablar de energía, industria, municiones, defensa y autonomía estratégica está redescubriendo, quizás dolorosamente, aquello que nunca debió olvidar.

 

La Argentina todavía está a tiempo de aprenderlo mirando la experiencia ajena. Porque en el mundo que está naciendo no alcanzará con poseer riquezas. Habrá que tener la voluntad y la capacidad de defenderlas.

 

 

 

EL SENTIDO PLENO


 de la justicia social

 

Por Germán Masserdotti

La Prensa, 04.10.2026

 

La justicia social es “la justicia del bien común”. A partir de esta afirmación se juzgarán mejor, en la medida de las posibilidades “aquí y ahora”, las realizaciones concretas de la justicia social.

 

Al definir la justicia social como “la del bien común” se la inscribe, claramente, en el orden natural de las cosas. Y en su derecho natural. Por lo que, antes que un significado jurídico positivo, la justicia social tiene un contenido moral –en el cual se justifica el jurídico– y, todavía más, virtuoso. Es del ABC de la justicia social, porque lo es de la justicia sin más, “dar a cada uno lo suyo”. Por esto, la justicia social importa más un deber que un derecho.

 

Puede apreciarse, entonces, que la justicia social forma parte del patrimonio doctrinal del pensamiento clásico y católico. En Aristóteles, en santo Tomás de Aquino y, finalmente, en la Doctrina Social de la Iglesia puede encontrarse “el genio y figura” de la justicia social.

 

Aquí conviene, en la misma línea que lo dicho arriba, formular una precisión. Es correcto relacionar la justicia social con la vida económica. En ella se ve, de modo más patente, la justa distribución de los bienes. Lo cual presupone, por otra parte, su producción en esa unidad económica que es una comunidad de vida como la empresa en la cual son protagonistas, cada cual desde su función, tanto los empresarios como los trabajadores. Y todo, no debe olvidarse, bajo la perspectiva del bien común. Sin embargo, la justicia social no se reduce a la vida económica. El motivo es antropológico y moral. El hombre es un ser personal compuesto de materia y forma, es decir, en su caso particular, compuesto de alma espiritual y cuerpo físico. Si, por una parte, su carácter corpóreo explica la debida obtención de los bienes materiales, por otra parte, dado que es persona, el hombre ha sido creado para un bien superior, es decir, espiritual. La procuración de los bienes económicos se inscribe, por lo tanto, en la búsqueda de un tipo de felicidad que debe completarse con bienes vinculados a la vida política y religiosa. Como enseña santo Tomás de Aquino, el hombre es creado para una bienaventuranza perfecta, que es tanto como decir para ver a Dios en la vida eterna.

 

Por esto, esa “justa distribución” a la que hace referencia la justicia social se extiende, en sentido pleno, a todo tipo de bienes que responden, de acuerdo a su naturaleza, a las diferentes formalidades del hombre: un ser material y espiritual en la unidad del ser personal con vocación sobrenatural. La autoridad política, que es la primera responsable del logro del bien común al cual hace referencia la justicia social, debe gobernar de tal manera que resulte posible para la población recibir “lo suyo”. Claro está que esta recepción de lo propio exige, obviamente, una disposición activa por parte de los acreedores de “lo justo social”. Esta justicia social que es “la del bien común” es responsabilidad de todos de acuerdo a la función social de la cual cada uno es protagonista.

 

La justicia social en sentido pleno es la que procura la autoridad política en vistas al bien integral del hombre conforme a las debidas responsabilidades de los integrantes de la comunidad política.

 

OBSERVACION HISTORICA

Por último, agrego una observación histórica a propósito de la coyuntura. Algunos ideólogos podrían apuntar que los logros sociales en el plano político y, sobre todo, económico –a su vez cuantificables y propagados como parte de un relato– que se logran en la práctica responden a la ideología que se prefiere y por la cual se milita. Lo cierto es que, si de buenos resultados se trata, se debe a otro motivo: en ellos se conserva cierto “resto” del orden natural en el cual se funda la mencionada justicia social. Porque los individuos y las sociedades no prosperan –en el más auténtico de sus sentidos– por lo que en ellos hay de apriorismos ideológicos sino, más bien, por el realismo compartido que es tanto como decir por el acierto en la cosmovisión sobre el mundo, el hombre y Dios.

 

Por este motivo, por el orden natural inscripto en las cosas –incluidas las sociales– es que los hombres de buena voluntad y, sobre todo, los cristianos no deben perder la esperanza respecto de la restauración del orden social según el derecho natural y cristiano. La naturaleza, y también la gracia, una y otra vez “vuelven por sus fueros”.