viernes, 7 de agosto de 2026

ANGELELLI:


EL CRIMEN QUE FUE ACCIDENTE (II)

 

En el 2014, publicamos un breve comentario con el mismo título (1). Consideramos necesario ocuparnos nuevamente del tema, debido al Decreto de fecha 29-7-2026, del Arzobispo de Córdoba, Card. Ángel Rossi. En el artículo 1 se instituye en la Arquidiócesis de Córdoba el “Domingo de la Justicia Social”, que se celebrará anualmente el domingo posterior al 4 de agosto, fecha en que la Iglesia recuerda el martirio del beato Mons. Enrique Angelelli.


Recordemos que se considera mártir a la persona que padece muerte en defensa de su religión (RAE). La Iglesia, entre otras condiciones, establece el reconocimiento de un milagro para ser beato, y dos milagros para ser canonizado. En el caso de Angelelli, al ser considerado Mártir, fue exceptuado del milagro.


Ahora bien, durante 7 años (1976-1983) la muerte del entonces Obispo de la Rioja fue considerado un accidente, sin que ninguna autoridad civil ni eclesiástica lo pusiera en duda. Al día siguiente a la muerte, el diario El Independiente de esa provincia, reconocido por su apoyo a la gestión del obispo y opuesto al gobierno del Proceso, en su edición N° 6553 informa: “Falleció en un accidente Monseñor Enrique Angelelli”.


En forma extraoficial, también se comentó que, de la observación de los distintos rastros del accidente los investigadores habrían llegado a la conclusión que el vehículo era conducido por el P. Aldo Pinto, pero para no tener que iniciarle proceso por presunto homicidio culposo, no se determinó quién conducía la camioneta. Jamás fue claro el testimonio del sacerdote, y justifico sus incoherencias en la pérdida de memoria por el shock causado por el accidente. Cuando mucho después, parece recuperar la memoria y declara que otro vehículo apareció en la ruta y golpeó a la camioneta, ya no era sacerdote y estaba casado.


No fue hasta el 4 de agosto de 1983 que, en ocasión de un homenaje al Angelelli realizado en Neuquén, el fraile capuchino Puigjane lanzó públicamente la versión de que el accidente fue, en realidad, fruto de un atentado criminal perpetrado por efectivos de las fuerzas armadas. Es el mismo fraile que años después participaría en un sanguinario ataque a un cuartel en la Tablada, por lo que fue condenado a veinte años a prisión. La denuncia logró que la justicia de Neuquén iniciara una investigación, y luego remitiera lo actuado a la Rioja. En 1990 la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba,  falló que “no hay elementos suficientes que permitan afirmar que el accidente haya sido efectivamente provocado”, y dispone el sobreseimiento de la causa.


Recién en 2014, el Tribunal Oral Federal de la Rioja, llega a conclusiones opuestas sosteniendo la hipótesis del crimen.

 

En el ámbito eclesiástico


1.Mons. Bernardo Witte, Obispo de la Rioja, y alarmado por que el Juez Morales en su investigación de primera instancia sostiene que hubo homicidio premeditado, afirma en el diario La Prensa (29-7-1988) “Nos sorprendimos de que la misteriosa muerte de Mons. Angelelli, haya sido caratulada de asesinato sin que se tengan las pruebas suficientes”. Además, ante la negativa del juez de tomarle declaración testimonial al único testigo presencial del accidente, le hace redactar un Acta en el Obispado el 27-9-1988, de la que existe copia en una escribanía. El señor Raúl Antonio Nacuzzi, LE 6.713.162, de profesión electromecánico,  declara que el 4-8-1976 se encontraba efectuando la reparación de la línea de alta tensión que une la localidad de Patquía y Chamical.


“Estando encaramado en el poste vio la aproximación de un vehículo Fiat Multicarga color claro que aproximadamente en el Km. 1057 de la Ruta Nacional n° 38 se desvía lentamente hacia la derecha sin disminuir la velocidad, recorriendo más de 100 mts., con las dos ruedas derechas sobre la banquina, alejándose del centro de la ruta, hasta que en determinado momento el conductor en una brusca maniobra, como si se despertara, trata de volver al centro de la ruta, oportunidad que escucha el reventón de la cubierta, un giro hacia la izquierda, apertura de la puerta derecha, expulsión de un cuerpo vestido de negro, y posterior vuelco en dirección a la banquina opuesta donde queda de costado en dirección opuesta a la que venía. Que la persona que acompañaba al conductor es la que queda tirada en el suelo. El que conducía, permanece en el vehículo hasta que el mismo termina su recorrido. Que en momento del accidente no se encontraba ningún otro vehículo en la ruta, ni tampoco circulando sobre la misma.”

 

2.Mons. Carmelo Giaquinta, Obispo emérito de Resistencia, fue encargado en el año 2006, por la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo presidente era a la sazón el Cardenal Jorge Bergoglio, de constituir y presidir una Comisión especial con el cometido de investigar, en el ámbito eclesial todo lo referido a la muerte de Mons. Angelelli. Los trabajos de dicha comisión (integrada por el entonces Obispo de la Rioja Mons. Roberto Rodríguez y el P. Nelson Dellaferrera) duraron dos años. En declaraciones a la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) con fecha 15-4-2009 (33 años después de la muerte) Giaquinta expresó: 


"La conclusión del trabajo no significa que la Comisión haya llegado a una conclusión judicial. Si fue accidente o atentado, lo dirá la Justicia civil. A partir sólo de los testimonios eclesiales es difícil probar ninguna de las dos hipótesis.”

 

Detalles del expediente judicial N° FCB 97000411/2012/TO1

Tribunal Oral Federal de la Rioja


Dres. Carlos Julio Lascano-Juan Carlos Reinaga-José Camilo Quiroga Uriburu (Presidente)

(2)


Sumario policial:

“Se incorporaron asimismo al plexo probatorio las conclusiones del sumario de prevención compuesto de 47 fojas, instruido por el Inspector Mayor Nicolás de la Fuente, refrendado por el Secretario de actuaciones Oficial Principal Jorge Nicolás Luna Moreyra, que a fs. 47 y con fecha 11 de agosto de 1976, concluye: a criterio de esta instrucción, luego de haberse desvirtuado que el accidente pudo haberse producido por el neumático que se encontró desinflado, las supuestas causas probables del mismo se originaron:


1°por haberse dormido el conductor y acompañante que lo podría haber advertido;

2°que en la ruta en forma imprevista se cruce algún animal; y

3°por haber sufrido el conductor algún contratiempo en su salud, que lo llevara a salir del pavimento con el rodado y cuando retornaba al mismo volcar.”


Pericia Corte Suprema de la Nación:


“Se presentó asimismo la Pericia N° 83/09 de Exhumación correspondiente a Angelelli, Enrique Angel, presentada por los doctores Fernando Claudio Trezza, Luis Alberto Bossio y Roberto Víctor Cohen (pertenecientes al cuerpo de peritos oficiales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación), (…) “La realización de placas radiográficas del esqueleto completo, permite descartar la presencia de elementos mecánicos compatibles con armas de fuego.” “No se ha evidenciado en cráneo la pérdida de sustancia ósea compatible con las provocadas por proyectiles de armas de fuego.”


Conclusiones:

1.La causa de fallecimiento de quien fuera en vida Monseñor Enrique Ángel Angelelli está en relación directa a: fracturas múltiples de cráneo. Hemorragia cerebromenígea .

2.Las fracturas torácicas contribuyen en el mecanismo de muerte produciendo hemorragia interna.

3.El mecanismo productor del trauma sería el golpe o choque con o contra objeto y/o superficie dura.

4.La colisión vehicular mixta (choque con vuelco) es idónea para provocar las lesiones observadas y la muerte.

5.No es posible con los elementos obrantes en autos y el estado de esqueletización que presenta el cadáver, suponer otra etiología distinta de producción de las lesiones.

6.No surge del análisis de autos ni de las peritaciones realizadas elementos que permitan suponer la intervención de terceras personas en la producción de las lesiones mortales.

7.Se trataría de una muerte violenta.

 

Autoría mediata (Teoría de Claus Roxin)

Los doctores Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga, dijeron:


“A los acusados Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella les corresponde responder bajo la categoría de autores mediatos por su participación en los hechos precedentemente analizados”.

“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, no solo son autores (directos o inmediatos) los que ejecutan materialmente las órdenes ilícitas impartidas por el sujeto de atrás y retransmitidas por los órganos intermedios; sino que también lo son, tanto el jefe que ocupa la cúspide de poder como los que detentan lugares intermedios y que actúan como engranajes haciendo posible el plan global (autores mediatos).


“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, el dominio de la voluntad tiene fundamento en la fungibilidad del ejecutor. Es que este tipo de organizaciones funciona automáticamente sin que importe la identidad del ejecutor. El sujeto de atrás, que ocupa los mandos de la estructura organizativa, puede confiar en que la orden será cumplida sin necesidad de tener que conocer al ejecutor.” (…)


“Pero además de un aparato de poder organizado y del carácter fungible (intercambiable) del ejecutor, Roxin limita el dominio de la organización a los aparatos que actúan al margen del ordenamiento jurídico. (…) Esta teoría ha encontrado acogida en la jurisprudencia nacional. (…) La Corte Suprema de Justicia de la Nación por el voto de la mayoría (Fayt, Petracchi y Bacqué) confirmó la condena dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, calificando la conducta de los ex comandantes como autoría mediata,  aplicando la teoría de los aparatos organizados de poder (…).”

 

Consideramos que, resulta abrumadora la inconsistencia del fallo judicial, condenando a dos militares que eran católicos practicantes, y nunca hubieran tomado la decisión de ordenar el asesinato de un hombre consagrado, al margen de las discrepancias que tuviesen con su actividad.


Mario Meneghini

Córdoba, 7 de julio de 2026


 

1: Boletín Acción N° 150, 5-7-2014.


2: Sentencia Judicial Homicidio del Obispo Angelelli; Córdoba, Ediciones Tiempo Latinoamericano, 2015.


      www.cij.gov.ar/nota-14019-Lesa-humanidad-difunden-fallo-que-condina-a-los-dos-acusados-en-el-juicio-por-el-homicidio-del-obispo-Angelelli.html

 

 

 

 

lunes, 3 de agosto de 2026

LA CONVERGENCIA DE LOS CONFLICTOS

 DE LA REGIÓN DEL DONBÁS AL MAR CASPIO


Por Gabriel Camilli

La Prensa, 02.08.2026

 

Durante buena parte del siglo XX resultaba relativamente sencillo identificar dónde comenzaba y dónde terminaba una guerra. Existía un frente definido, un teatro de operaciones delimitado y unos beligerantes claramente identificables. La Guerra de Corea era Corea; Vietnam era Vietnam; nuestra "Guerra Justa" por la recuperación de nuestras Islas Malvinas; la Guerra del Golfo se libraba en el golfo Pérsico. Incluso cuando las grandes potencias actuaban por medio de aliados, cada conflicto conservaba una identidad propia.

 

Hoy esa forma de interpretar la realidad comienza a resultar insuficiente.

 

Los acontecimientos de las últimas semanas ofrecen un ejemplo elocuente. Mientras las fuerzas rusas continúan su ofensiva sobre distintos sectores del frente —desde Sumy hasta Donetsk—, intensificando al mismo tiempo los ataques contra infraestructura logística, energética y centros de producción de drones, Ucrania reivindica operaciones de largo alcance sobre objetivos situados en el mar Caspio, utilizados —según Kiev— para abastecer el esfuerzo militar ruso. Casi simultáneamente, el presidente Volodímir Zelensky vuelve a reunirse con Donald Trump para asegurar la continuidad del apoyo político, financiero e industrial estadounidense.

 

A primera vista parecen hechos inconexos. Sin embargo, forman parte de una misma secuencia estratégica.

 

Durante años distintos autores (no es nuestro caso) han insistido en clasificar los conflictos como si cada uno pudiera comprenderse de manera aislada: la guerra de Ucrania por un lado, la crisis de Oriente Medio por otro, las tensiones en el Indo-Pacífico en un tercer plano. Sin embargo, son los propios protagonistas quienes comienzan a demostrar que esas fronteras analíticas se vuelven cada vez más difusas.

 

Un diario italiano resumió el episodio del Caspio con una frase que merece atención:

 

"Para Kiev, las dos guerras son una sola".

 

No se trata únicamente de una expresión periodística. Resume una realidad cada vez más visible: la logística iraní pasa a ser considerada un objetivo de la campaña ucraniana porque forma parte del esfuerzo militar ruso; del mismo modo, Moscú interpreta el fortalecimiento de la cooperación militar occidental con Ucrania como un componente de una competencia estratégica más amplia.

 

Las alianzas

Las alianzas ya no son circunstanciales. Constituyen verdaderos sistemas de poder.

 

Rusia coordina crecientemente sus capacidades militares e industriales con Irán y Corea del Norte (¿y China?). Ucrania profundiza su integración tecnológica, financiera y militar con Estados Unidos y varios países europeos. La transferencia de armamento evoluciona hacia programas de coproducción, intercambio tecnológico e integración de las bases industriales de defensa. La guerra deja de medirse únicamente por la cantidad de brigadas desplegadas y pasa a depender también de la capacidad para sostener la producción, proteger las cadenas logísticas, asegurar el abastecimiento energético y mantener la innovación tecnológica.

 

Por eso, los partes diarios de operaciones adquieren un significado que trasciende las cifras de bajas o los kilómetros conquistados. Observados en perspectiva, muestran una tendencia constante: la presión rusa ya no se limita al frente de contacto. Los ataques buscan degradar depósitos de municiones, infraestructura energética, instalaciones de producción de drones, nodos ferroviarios y puertos. El objetivo no consiste únicamente en derrotar unidades militares, sino en erosionar progresivamente el conjunto del Poder Nacional ucraniano.

 

Ofensiva ucraniana

¿Odesa en el punto de mira y posible punto de inflexión en la guerra?

 

La ofensiva ucraniana en el mar de Azov le ha dado a Moscú una justificación para atacar el sistema de exportación de grano ucraniano en la región de Odesa, mientras que Kiev está perdiendo terreno en el Donbás.

 

Ponemos a consideración del lector estos indicadores: entre los principales acontecimientos que quizá están destinados a cambiar el rostro del conflicto ucraniano está la serie de ataques lanzados tanto por Kiev como por Moscú contra los puertos y la red comercial de transporte marítimo del adversario en el mar Negro.

 

La ofensiva más dura es la que las fuerzas rusas han lanzado cerca del puerto de Odesa y de los puertos cercanos de Yuzhny, Chornomorsk y Nikolayev.

 

Debido a las operaciones militares rusas con drones, la capacidad de almacenamiento del puerto de Odesa se ha reducido en un tercio, según fuentes citadas por el Financial Times, mientras que los armadores se niegan a enviar sus barcos a la región por temor a que sean alcanzados.

 

Los ataques a barcos y la destrucción sistemática de puentes ferroviarios y cruces de carreteras en la parte occidental del óblast de Odesa parecen ser una maniobra rusa para aislar la ciudad del resto de Ucrania, creando las condiciones para un bloqueo total, terrestre y marítimo, del puerto más importante del país.

 

El Financial Times advierte de que la ofensiva rusa amenaza "una de las rutas de exportación de grano más importantes del mundo, que también es una fuente vital de ingresos para Ucrania".

 

Kiev ya tiene un enorme déficit por cuenta corriente, pues debe importar mucho más de lo que puede exportar. El presupuesto estatal ucraniano está sostenido casi en su totalidad por gobiernos occidentales.

 

Estaremos observando este desarrollo operativo en los próximos días para ofrecer a nuestros lectores análisis certeros.

 

Corredor logístico

Pero este fenómeno no es exclusivo de Europa oriental. Los ataques en el mar Rojo, las operaciones en el golfo Pérsico, la creciente importancia del mar Caspio como corredor logístico y las disputas tecnológicas vinculadas al espacio y al ciberespacio muestran que los distintos escenarios se encuentran cada vez más interrelacionados. Las decisiones adoptadas en uno de ellos repercuten casi de inmediato sobre los demás.

 

Hace ya varias décadas, André Beaufre advertía que la estrategia debía comprenderse como una dialéctica de voluntades que emplean todos los instrumentos del poder disponibles. Más recientemente, Colin Gray insistió en que ninguna guerra puede analizarse separando lo militar de lo político, lo económico o lo tecnológico. Incluso la noción de "guerra irrestricta", desarrollada por los coroneles chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui, anticipaba un escenario donde la confrontación trascendería ampliamente el campo de batalla convencional.

 

Los acontecimientos actuales parecen confirmar esa evolución.

 

No asistimos únicamente a una guerra por el control de determinados territorios del Donbás. Tampoco exclusivamente a una disputa entre Israel e Irán, ni a una competencia tecnológica entre Washington y Pekín. Lo que comienza a delinearse es una confrontación estratégica de alcance global, desarrollada simultáneamente en múltiples teatros de operaciones y mediante instrumentos militares, económicos, tecnológicos, financieros, diplomáticos e informativos.

 

La reciente reunión entre Volodímir Zelensky y Donald Trump constituye otro indicio de esta transformación. Si durante los primeros años del conflicto el debate giraba principalmente en torno al envío de sistemas Patriot, HIMARS o carros de combate, hoy la discusión se desplaza hacia la coproducción de armamento, la transferencia tecnológica y la integración de las bases industriales de defensa. Paralelamente, diversos centros de estudios estratégicos estadounidenses vienen advirtiendo sobre la disminución de las reservas de misiles interceptores y las dificultades para sostener el ritmo de producción que exige una guerra convencional de alta intensidad. El problema ya no consiste únicamente en disponer de armas sofisticadas, sino en contar con la capacidad industrial necesaria para fabricarlas en cantidad suficiente y durante largos períodos. La guerra vuelve a depender, una vez más, de la potencia económica e industrial de las naciones.

 

Estrategia

Esta constatación representa, en realidad, un regreso a las enseñanzas clásicas de la estrategia. Clausewitz recordaba que la guerra es la continuación de la política por otros medios, y que su desarrollo depende de la capacidad del Estado para sostener el esfuerzo nacional. Raymond Aron insistía en que el poder militar descansa sobre fundamentos económicos e industriales, mientras que Beaufre concebía la estrategia como la utilización coordinada de todos los instrumentos del Poder Nacional. Durante años se creyó que la revolución tecnológica bastaría para garantizar la superioridad militar. Sin embargo, la experiencia de Ucrania demuestra que la innovación solo resulta decisiva cuando está respaldada por fábricas capaces de producir en serie, cadenas logísticas resilientes, acceso a materias primas críticas y una economía preparada para sostener un conflicto prolongado. En definitiva, la guerra del siglo XXI vuelve a poner en primer plano un principio que parecía olvidado: ninguna tecnología puede sustituir la fortaleza integral del Poder Nacional.

 

Quizá la mayor dificultad no sea comprender la guerra del presente, sino abandonar las categorías intelectuales del pasado.

 

Seguimos preguntándonos dónde está el frente principal cuando, en realidad, la guerra ya no posee un único frente. Seguimos buscando una batalla decisiva cuando la estrategia contemporánea procura desgastar lentamente las capacidades materiales, industriales y psicológicas del adversario. Seguimos hablando de conflictos regionales cuando las alianzas, las cadenas logísticas, la industria de defensa y la innovación tecnológica han terminado por integrarlos en un mismo sistema estratégico.

 

Del Donbás al mar Caspio no existe solamente una continuidad geográfica. Existe, sobre todo, una continuidad estratégica que integra frentes militares, corredores logísticos, industrias de defensa, cadenas de abastecimiento, tecnología y alianzas políticas. Comprender esa convergencia será indispensable para interpretar no solo la guerra en Ucrania, sino el nuevo orden internacional que comienza a configurarse ante nuestros ojos. Quizá la principal lección de este conflicto sea que la estrategia ha regresado al centro de la política internacional y, con ella, la importancia decisiva del Poder Nacional en todas sus dimensiones.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

 

 

LA TRAMPA MENTAL

DE LA POLÍTICA


Por Tiziana Chiovaro *

La Prensa, 02.08.2026

 

¿Y si Argentina no estuviera atrapada por sus números, sino por sus categorías mentales? La narrativa histórica convencional nos repite que la región padece una condena económica inevitable. Sin embargo, Argentina no es pobre únicamente porque le quitaron recursos, sino porque le impusieron una forma de pensar.

 

El escenario geopolítico actual expone cómo las élites latinoamericanas adoptan doctrinas ajenas, confundiendo el alineamiento ideológico-emocional -que se da cuando las creencias de un individuo resuenan con su identidad o sentido de pertenencia, en vez de con un análisis racional de los hechos- con el beneficio nacional estratégico, caracterizado por ser una capacidad o recurso fundamental que un Estado busca proteger, desarrollar o adquirir con el propósito de garantizar sus intereses. La asimétrica relación entre Milei y Trump resulta ser un fiel reflejo de este panorama.

 

Para comprender la magnitud de este fenómeno, es indispensable recurrir al politólogo y teórico marxista Antonio Gramsci, quien definió la superestructura como una red de instituciones e ideas jurídicas y culturales que legitima y mantiene el orden social a través de la hegemonía. Según Gramsci, el poder no se ejerce sólo mediante la coerción del Estado, sino a través del consenso y el sentido común que las instituciones proyectan en la sociedad. Entendiendo este último, como un conjunto de creencias adoptadas colectivamente como verdades "naturales" u "obvias", pero que en realidad responden a los intereses de las clases dominantes.

 

Cuando el consenso se quiebra, la respuesta del poder puede ser puramente coercitiva; como lo fue la última dictadura cívico-militar en Argentina, que recurrió al terrorismo de Estado ante el agotamiento de los mecanismos de control social tradicionales. Sin embargo, en tiempos democráticos, cuando ese sentido común deja de responder a las demandas materiales de la población, la superestructura, como bien denomina Gramsci, entra en una crisis orgánica de legitimidad; en donde las instituciones y los partidos políticos pierden legitimidad, provocando una profunda ruptura entre los representantes y la ciudadanía, y cuestionando la capacidad de la clase dirigente para gobernar. Es precisamente en este vacío histórico donde también germinan los liderazgos disruptivos de, por ejemplo, Trump y Milei.

 

LA CASTA

El caso argentino actual es interesante para observar este fenómeno. Milei magnífica el concepto de "la casta" a una traducción sociológica de una superestructura parasitaria; donde políticos, sindicalistas y empresarios prebendarios se benefician del estado a costa de los ciudadanos. Su disrupción quiebra el consenso histórico sobre la intervención del Estado en Argentina mientras utiliza irónicamente los resortes del hiperpresidencialismo para desarmar el Estado desde sus propias entrañas. Bajo la premisa militante de que "el Estado es el enemigo de la riqueza", se ha instalado una ideología radicalmente anti-Estado que paraliza cualquier horizonte de planificación a largo plazo. Si la sociedad cree que el Estado es intrínsecamente malo, nunca apoyará políticas industriales fuertes ni tolerará una planificación soberana.

 

Aquí se devela la gran trampa cognitiva y la profunda desconexión de las categorías importadas. El actual presidente argentino, aplica una desregulación radical puertas adentro, mientras idolatra y se alinea ciegamente con un presidente como Trump que en Estados Unidos implementa exactamente lo contrario. El presidente estadounidense es el emblema contemporáneo del nacionalismo económico, debido a que implementó aranceles agresivos a más de 60 países, con niveles que alcanzaron el 50% para economías como por ejemplo Brasil, según “The New York Times". Así mismo defiende de manera feroz la industria nacional estadounidense frente a la competencia extranjera y utiliza el poder del Estado para intervenir en las cadenas globales de valor.

 

Milei siente que Trump es de su equipo porque ambos usan redes sociales, atacan a la prensa y odian lo políticamente correcto. Eso es un alineamiento emocional. Pero en la realidad estratégica, no hay equipos, hay intereses. Trump es capaz de abrazar a Milei en una conferencia y, al día siguiente, subirle los aranceles al acero argentino para que los obreros de Pensilvania lo voten. Argentina piensa en términos de "amistad ideológica"; Estados Unidos, piensa en términos de "dominación comercial".

 

Esta desconexión cultural se traduce directamente en las decisiones políticas de la Argentina en donde, por ejemplo, mientras el actual gobierno argentino celebra la desregulación; la agresiva apertura de importaciones textiles y de consumo masivo golpea al entramado manufacturero local, provocando caídas en la producción industrial y el cierre de establecimientos PYME, que según indica la Asociación de Empresarios Nacionales (ENAC), 7 de cada 10 empresas consideran que sus trabajadores perdieron poder adquisitivo en 2025, lo que profundiza el deterioro del mercado interno.

 

Por otro lado, en el ámbito internacional, la Argentina celebra acuerdos comerciales con Washington bajo el formato de la "reciprocidad" arancelaria. Sin embargo, el mutuo acuerdo entre economías con asimetrías abismales es una ficción jurídica. Abrir las fronteras a la tecnología estadounidense a cambio de cupos de carne vacuna primariza aún más nuestra economía. Además, al desconfiar de las reglas impersonales del Estado, la cultura política regional deposita su fe en líderes fuertes. Si el rumbo geopolítico y el acceso a los mercados internacionales dependen de la sintonía personal o de un culto a la personalidad entre dos mandatarios, el sistema entero se vuelve sumamente frágil.

 

La verdadera condena de Argentina no es una cuestión de recursos naturales ni de una fatalidad económica escrita en el destino, sino la persistencia de una trampa mental que nos obliga a interpretar el mundo con categorías prestadas. Hemos aceptado un "sentido común" diseñado en centros de poder que predican una libertad absoluta que ellos mismos no practican. La paradoja del alineamiento Milei-Trump es el ejemplo definitivo de esta colonización pedagógica: mientras nos convencen de que el Estado es un enemigo criminal que debe ser desmantelado, el modelo de éxito que pretendemos emular -el nacionalismo estadounidense- utiliza al Estado como el guardián de su comercio, su industria y su soberanía.

 

Esta disonancia cognitiva nos coloca en una posición de vulnerabilidad extrema. Al confundir la afinidad ideológico-emocional con el beneficio nacional estratégico, Argentina se desarma voluntariamente en un tablero internacional donde nadie regala nada. La manera de pensar que nos implementan busca, en última instancia, neutralizar nuestra capacidad de respuesta, enseñándonos a despreciar lo propio para facilitar la entrega de lo ajeno. Si no somos capaces de romper con estos dogmas importados y construir un pragmatismo basado en nuestras propias asimetrías y necesidades, seguiremos siendo el laboratorio de teorías que solo sirven para consolidar la riqueza de otros. La libertad sin capacidad estatal no es autonomía, es desamparo.

 

Ahora bien, si nos han convencido indirectamente de que la única forma de ser “exitosos” es destruyendo la herramienta que las naciones triunfantes usan para protegerse, ¿estamos ante la victoria final de un relato ajeno que necesita nuestra industria en ruinas para asegurar su propio dominio?

 

* Estudiante avanzada de la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UCALP (Universidad Católica de La Plata).

 

 

domingo, 2 de agosto de 2026

LEY DE TIERRAS

 

Entre la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada y la Soberanía Nacional

 

Por Miguel Angel Troitiño*


La Prensa, 2-8-2026


El debate en el Senado de la Nación del proyecto de ley sobre la “Inviolabilidad de la propiedad privada” nos lleva a reflexionar sobre la importancia de proteger los intereses de la República Argentina.

 

A partir de las iniciativas del gobierno que buscan seducir capitales y atraer inversiones extranjeras para activar el desarrollo y la producción, está claro que el proyecto que se debate busca facilitar al extranjero interesado instalarse y desarrollar su actividad productiva desde nuestro país.

 

El proyecto, en el Capítulo IV titulado Modificaciones a la Ley sobre el Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales N°26.737 y su modificatoria, busca quitar todos los límites para la adquisición de tierras argumentando en sus considerandos que lo establecido por la ley vigente desde el 2021 “…implicó una limitación irrazonable que, lejos de constituir una verdadera protección, conllevó un condicionamiento y desincentivo de la inversión internacional…”

 

Dentro de la norma propuesta se ordena “Regular la titularidad extranjera sobre la propiedad o posesión de las tierras rurales a fin de resguardar seguridad, defensa y soberanía nacional" (Artículos 28, 30, 31 y 32), dejando claramente expresado que “a los fines de la presente ley se define como seguridad, defensa y soberanía nacional al poder y competencias que la Constitución Nacional asigna al Estado Nacional para autodeterminarse, dictar y aplicar sus propias normas y tomar decisiones dentro de su territorio, sin aceptar la intromisión de otros Estados o poderes externos a fin de resguardar la libertad, la vida y el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías constitucionales, la integridad de sus recursos e intereses estratégicos, y la plena vigencia de las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional”.

 

Finalmente, el Artículo 13, respecto a los inmuebles rurales ubicados en zonas de seguridad de frontera, establece que regirán las disposiciones, excepciones y procedimientos del Decreto-Ley N°15.385/44, modificado por la Ley N°23.554 y sus normas complementarias, las cuales definen su protección soberana.

 

Me permito observar que no se expresa nada respecto a aquellos inmuebles rurales que podrían afectar objetivos que se hayan definidos como de valor estratégico, relacionados con la protección de lugares / infraestructuras sensibles que hacen al interés de la Nación.

 

Salvada esta consideración, a mi juicio importante y delicada, el proyecto contempla la protección de los intereses argentinos y la defensa de la soberanía nacional, dejando muy claramente la prohibición de adquisición de tierras por parte de otros estados u organizaciones/sociedades/empresas/individuos, que los representen.

 

Pese a las numerosas críticas y temores que provoca el documento, en mi opinión, el problema es otro, siendo el Estado responsable, como garante de los intereses de la República Argentina y de sus ciudadanos.

 

Existe un gravísimo vacío a partir de la ausencia de normativa que defina nuestra Estrategia Nacional, que ligue a todas las medidas legislativas que ordenan nuestra vida a un propósito ulterior, a una visión de futuro, que oriente nuestro esfuerzo buscando hacer de la Argentina un país mejor.

 

 

No veo a ningún legislador de nuestro Honorable Congreso de la Nación Argentina pensando en el largo plazo y definiendo Políticas de Estado, que hoy no existen. Su formalización obligaría a su cumplimiento.

 

La ausencia de un “ordenador estratégico” provoca el incumplimiento de numerosas normas, y ese es el verdadero riesgo de otorgar plena libertad a extranjeros para la adquisición de tierras argentinas.

 

Un ejemplo son las bases espaciales extranjeras que, si bien en tierras no vendidas sino cedidas por 50 años, una a China, en Bajada del Agrio desde 2018, y otra a la Unión Europea, en Malargüe desde 2012, operando en territorio argentino, ambas responden a intereses estatales extranjeros, vulnerando la ley que se pretende modificar, al restringir sensiblemente el acceso de científicos y funcionarios argentinos a las mismas.

 

Es curiosa la preocupación por este proyecto de ley cuando ya aproximadamente el 25% de nuestro territorio soberano está usurpado por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y los “ocupas” cobran pingues ganancias por permisos de pesca, se encuentran a poco tiempo de empezar a hacer realidad sus negocios petroleros y desarrollan actividades de apoyo logístico antártico y de turismo, y a nadie se le ocurre un plan para comenzar a desbaratarlo.

 

Es realmente preocupante cuando nuestras pretensiones soberanas sobre la Antártida no son acompañadas de acciones decididas para demostrar que lo que afirmamos realmente lo queremos, y no me refiero a un mapa bicontinental que sólo tiene vigencia para nosotros, sino a presupuestos acordes para activar proyectos que esperan ser desarrollados, como el del Polo Logístico Antártico, pensado desde hace más de 35 años. No veo a nadie preocupado porque otros, desde el extranjero, que compiten por lo que consideramos nuestro, lo llevan a cabo frente a nuestras narices.

 

O cuando nos activamos con este proyecto de ley y nos ponemos en el rol de defensores de la Patria porque habilitamos a que extranjeros compren terrenos sin límite, cuando el país se hizo grande por aquellos extranjeros que vinieron a radicarse. No perderemos la Patria por ellos, la perderemos por nosotros si no definimos qué futuro queremos de nuestro país y cómo lo haremos realidad.

 

¡Cuántas comisiones legislativas! Pero no tienen idea de lo que significa la Integralidad Estratégica. Cada uno atiende su juego que, por cierto, no entiende lo que atiende el otro.

 

SOBERANIA

 

La Soberanía Nacional, es tan importante para nuestro país que debería tener una Política de Estado específica, por tres motivos:

 

1) La usurpación de aproximadamente el 28% de nuestro territorio por parte del Reino Unido de Gran Bretaña, que involucra gran parte del Océano Atlántico Sudoccidental, y que condiciona nuestra proyección a la Antártida, su control y el aprovechamiento de los recursos que provee.

 

2) Las pretensiones soberanas de Argentina sobre la Antártida, que requieren acciones más decididas para fortalecer nuestra aspiración.

 

3) La protección de los espacios vacíos y su riqueza, que son enormes y sin atención, y que se ven vulnerables al interés de otros.

 

Sí el tercer motivo refiere a aquel territorio por el que estamos preocupados, fundamentalmente identificado con la Patagonia, al cual deberíamos proteger a través de una seguridad estratégica creíble, y atender, desarrollar y conectar con el mar, mediante una solución integral basada en un plan demográfico y el desarrollo de 4 Hubs:

 

1) Energético: gas y petróleo, pero no sólo de Vaca Muerta, sino del resto de los yacimientos off shore y del interior del territorio; pero también minerales críticos, nódulos polimetálicos, entre otros.

 

2) Pesca: copando el mercado del Atlántico Sudoccidental, generando industria asociada y valor agregado en tierra, para exportar al mundo.

 

3) Logístico antártico: basado en las ciudades de Río Grande y Ushuaia, Provincia de Tierra del Fuego, consistente en el desarrollo de un Polo Logístico Combinado, para absorber todas las necesidades antárticas, con un concepto de uso múltiple, equilibrado, sustentable y combinado entre ambos puertos.

 

4) Tecnológico: basado en centros de desarrollo de inteligencia artificial y tecnología cuántica, aprovechando la ciencia y tecnología propia desde, por ejemplo el Instituto Balseiro, entre otros, e inversiones privadas.

 

Todo ello, en el marco de un Plan Integral de Futuro, estratégico y a largo plazo, sostenido por un verdadero cambio de actitud, entendiendo que para ganar lo que uno merece, debe salir a buscarlo de manera inteligente y organizada. Ese cambio de actitud nos debe llevar a competir por el liderazgo y el control de la economía en el Atlántico Sudoccidental.

 

Recién, al observar esta inquietud en quienes conducen la República, se podrá entender que están pensando seriamente en el futuro de nuestro país y en el de sus ciudadanos. El problema no es la norma, sino el que la tiene que hacer cumplir.


*Capitán de Navío (R)