CRISTIANA
CARITATIVA
Manuel López Gomez
España en la
historia, 11/11/2021
“Con este artículo
quiero reivindicar para mi ciudad ― Guadix ― la dedicación de una Avenida a la
tan grande y magnánima Reina Isabel La Católica a la que dicha ciudad debe
mucho”
Cuando el pasado Milenio llegaba a su
fin y los comienzos del Tercer Milenio eran inminentes, a unas cien personas
destacadas del mundo de la cultura se les consultó sobre cuales eran, según su
parecer, las mayores figuras destacadas del milenio que llegaba a su fin, en el
plano religioso, artístico y político-social. En lo religioso dos santos de la
Baja Edad Media estaban igualados, San Francisco de Asís y Santo Tomás de
Aquino; en el artístico destacó el artista florentino del Renacimiento Miguel
Ángel Buonarotti, y en el plano político-social, de una forma contundente la
Reina Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica.
Claustro de San
Juan de los Reyes
Estos son los fundamentos por los que
fue elegida la Reina Católica: “Espléndida figura femenina por su carácter, su
talento, su profunda religiosidad y su conciencia social. De las ruinas de un
pequeño reino llegó a la unidad de España.
Desde ahí abre su corazón al Nuevo Mundo de América y a los pueblos que
la habitan, dejando como herencia las Leyes de Indias. Impulsó el auténtico
Humanismo Cristiano que florece en el Renacimiento español simbolizado en San
Juan de los Reyes (Toledo) y en la madurez de la lengua castellana”; estas
palabras se dirigían desde Nagasaki (Japón).
Desde América se fundamentaba lo
siguiente: “Su reinado que ― compartió de forma equilibrada y prudente con su
esposo Fernando ― llevó a España desde el caos a la cumbre de su grandeza. Como
política era hábil y sagaz. Como Reina fue enérgica y justa. Como mujer fue tan
abnegada y generosa que supo ganar el corazón de las multitudes. Tal vez la
característica más destacada de su personalidad fue el poder de la intuición
casi adivinatoria. Ella descubrió bajo el hábito de un desconocido franciscano
al gran Cardenal Cisneros; en la personalidad conflictiva de un vagabundo
soñador intuyó el genio de Colón; en la turbamulta de los jóvenes oficiales de
la Guerra de Granada distinguió al Gran Capitán, el primer guerrero de su
siglo. Las aptitudes para ser un gran gobernante son varias y complejas; Isabel
la Católica las tuvo todas y en el más alto grado”.
Isabel y Fernando
Cuando la Reina Isabel asume el trono
del Reino de Castilla, el poder que ella tenía se traducía en un medio para
trabajar por el bien común de sus vasallos, especialmente por los más
necesitados de su reino y no de un poder despótico. Ciertamente las decisiones
que tomaba estaban estrechamente unidas a su fe cristiana-franciscana que le
hacía actuar, para con todos su vasallos, como una madre que velaba por el
bienestar de sus hijos. En este poema a ella dedicado, se puede evidenciar su
eficaz cooperación en el cerco de Málaga
para su reconquista en el año 1487:
“Como madre
solícita que vela”
“¿Dónde su alteza va?…,siempre curioso,
pregunta el vulgo.
– Diz que la ha llamado
al pabellón su
augusto esposo
pues se dilata el
cerco demasiado
y ella al débil
convierte en animoso.
Ella…, como madre
solícita que vela
por el bien de sus
hijos afanosa,
da galardón al mérito y consuelo
al herido la Reina
virtuosa…”
Su personalidad, profundamente humana
basada en la fe cristiana de la reina, dejó tal legado ― bastante desconocido
por cierto ― que en este artículo es prácticamente inabarcable mencionarlo
todo, de forma detallada; desde una impresionante generosidad, pasando por ser
la pionera en varias circunstancias, como la invención de los hospitales de
campaña, la fundación de los hospitales reales, su atención como enfermera de
los soldados heridos, como administradora de la sanidad creando un prototipo de
lo que es hoy el Ministerio de Sanidad, la actividad limosnera, la ayuda a los
pobres, ayuda a las instituciones religiosas, a los novios, a las jóvenes que
deseaban ingresar en un Monasterio, etc.
La Reina Isabel la Católica fue por
tanto pionera de los derechos humanos y de la abolición de la esclavitud.
LA SANIDAD, LOS HOSPITALES DE CAMPAÑA y LOS
HOSPITALES REALES DE CARIDAD
Hablar de Isabel la Católica en lo que
es su faceta caritativa, social o solidaria ofrece una perspectiva de acción
muy amplia y diversa, desde lo que es la limosnera ― caritativa ― a lo que es
repercusiones en las artes, cultura, en lo religioso o como en este caso vamos
a ver; la sanidad, entendida como una obra de misericordia.
Los Hospitales de Campaña:
Tras el recrudecimiento y alargamiento
de la Guerra de Granada, se dieron circunstancias como el aumento de heridos en
el sitio de Loja, Málaga, Baza, etc., e igualmente heridos por accidentes o por
enfermedad. Así que una vez más, la Reina demostraría estar a la altura de las
necesidades e ideó lo que conocemos hoy por hospitales de campaña. Además de
infundir ánimo a los soldados con su sola presencia, a propia iniciativa,
atendía a los heridos, dando órdenes de que se instalaran tiendas con camas y
el ropaje necesario para heridos y enfermos, pero lo determinativo fue por
parte de ella trasladar a esos hospitales de campaña a los médicos, enfermeros
y cirujanos. Así que, en el 1484 en el sitio de Loja nacía el primer hospital
de campaña de la historia de España, adelantándose un siglo al resto de Europa.
Crónica de los RR.
CC.
No es por tanto casual que se le
pusiera como nombre “El Hospital de la Reyna” como lo narraba el cronista
contemporáneo Pulgar: “…e mandava que non llevasen precio alguno porque ella lo
mandaba pagar. E estas tiendas con todo este aparejo se llamaban en los reales
el Hospital de la Reyna”. E igualmente, narraba el gran trato humanitario por
parte de la Reina hacia los heridos y enfermos: “ Y después fue a Loxa y visitó
los heridos dexándolos consolados con regalos y dineros, gran piedad. Esto
hacía de hombres, leones y de vasallos,
esclavos; no se le ivan los soldados fugitivos ni eran necesarias levas de
forzados. Dichoso mil veces el reyno que la gozó y mil veces dichosos lo
vasallos que la conocieron y dichosos los soldados que militaron en sus
legiones”
Simultáneamente surgía una innovación
humanitaria; la creación por la Reina, de una red casi perfecta y original de
comunicaciones a base de relevos de hombres en la carrera, entre los Reales de
Málaga y Córdoba. Ésta contribuía a informar puntualmente a la Reina Católica
de lo que acontecía en el campo de batalla, cuando estaba en su palacio de
Córdoba. Igualmente tenía por norma acompañar a los sanitarios, atendía a los
soldados recién llegados y hacía lo que podía. Los hospitales de campaña se
utilizaron en Toro, Baza, Málaga y Granada capital, hasta el fin de la guerra.
Real Tribunal del
Protomedicato de Perú
Otra institución creada por iniciativa
de la Reina y con el beneplácito de Fernando fue en 1477 el Real Tribunal del
Protomedicato; una institución que ejercía la función docente, regulaba las tareas
sanitarias, vigilaba el ejercicio de los profesionales (médicos, cirujanos,
boticarios, embalsamadores, especieros), castigaba la mala praxis y el abuso de los profesionales de la salud; se
regulaban los medicamentos en mal estado y se apartaba el intrusismo laboral;
fue la institución precursora del Ministerio de Sanidad.
Hospitales Reales de Caridad:
La otra obra sanitaria,
intrínsecamente unida a la obra caritativa de la Reina Isabel, es la fundación
de los Hospitales Reales en diversas ciudades de España. En este caso, la Reina
da un paso más asumiendo la situación de los más necesitados, como los
enfermos, huérfanos, heridos, viudas, parturientas, ancianos, o las situaciones
de pobreza; anteriormente los hospitales estaban atendidos y dirigidos por las
Órdenes Religiosas, pero Isabel asume esa responsabilidad y desde entonces los
Hospitales por ella fundados pasan a estar tutelados por la Corona, es decir,
el Estado sería su titular y asistente. Una de las características que emanaron
de esta nueva situación fue la mejora de la medicina, la asistencia a los
pobres y marginados.
Hospital Real de
Caridad de Guadix
Varios serían los Hospitales creados
para dicho objetivo; el Hospital de la Santa Cruz, fundado por el Cardenal
Mendoza para albergar a niños huérfanos y que posteriormente acogería a
enfermos mentales y a incurables. El Hospital Real de Caridad de Santiago de
Compostela es el primer Hospital Real de España, concebido por la Reina en una
visita a dicha ciudad en 1486, tras observar que los peregrinos enfermos no
eran bien atendidos. Por tanto la finalidad era acoger, dar cobijo y asistir
sanitariamente a la multitud de peregrinos que hacían el Camino de
Santiago. El Hospital Real de Caridad de
Guadix forma parte de la red sanitaria establecida por los Reyes Católicos en
las principales ciudades reconquistadas, la fundación de este Hospital queda
establecida por la misma bula de erección de la Catedral el 21 de Mayo del
1492.
Hospital Real de
Caridad de Granada
El Hospital Real de Caridad de
Granada, fue concebido en 1492 y ejecutado en 1504 para cubrir la necesidad
hospitalaria que tenía la ciudad,
especialmente para dar refugio a los pobres, cuidar a los enfermos y
acoger a los huérfanos. Este Hospital es el proyecto más ambicioso de los Reyes
Católicos en todos los sentidos, asistencial, arquitectónico y artístico. En
resumidas cuentas, la fundación de los Hospitales de Campaña y los Hospitales
Reales por Isabel tiene un origen como creyente “católica” del que emana un
firme compromiso caritativo asistencial y social en favor de los más pobres
necesitados y desfavorecidos o con los soldados heridos en batalla; es decir,
como he mencionado anteriormente, como una madre que vela con mucho esmero por
el bien de sus hijos, especialmente los más necesitados. En la Real Cédula de
erección del Hospital Real de Granada se evidencia lo dicho: “Acatando cuanta
obligación tenemos al servicio de Dios por los muchos y contínuos beneficios
que de su piadosa y poderosa mano avemos recibido, especialmente en la
conquista del Reyno de Granada, acordamos de fundar e edificar en la dicha
ciudad un Hospital, para acogimiento e reparo de los pobres, el cual dicho
Hospital es nuestra merced que se llame Hospital de Los Reyes”.
Como nota significativa de la
generosidad de la reina en torno a otros hospitales, consta en los libros de
los tesoreros de ella estas ayudas puntuales. A hospitales de Murcia entregó
970 mrs. (maravedíes). A don Gonzalo de Guzmán Arcipreste de Bonilla (Ávila)
30.000 mrs. para dar de comer a monasterios y hospitales de Burgos. Igualmente
7.000 mrs. destinados a dar alimento y otras necesidades a los pobres del
Hospital del Obispo de Medina del Campo; al boticario de este hospital Salvador
Calvo se le entregaron 11.974 mrs. para los medicamentos necesarios para los
pobres de dicho hospital.
LA RED LIMOSNERA ―DE CARIDAD ―DE
ISABEL LA CATÓLICA
El compromiso de la Reina Isabel la
Católica para con los más necesitados, fue en ella todo una virtud en el que
realizó una vasta obra caritativo-social
concebida como el más fiel ejemplo de que el amor a Dios tenía que traducirse
en amor al prójimo, siendo así una mujer muy generosa y magnánima en el que el
amor al prójimo le sirvió para su santificación personal. Es literalmente
imposible actualmente catalogar o registrar las obras caritativas de la Reina
Isabel ya que aún hay muchos archivos por investigar, sólo se puede hacer un
muestrario de su obra caritativa ―limosnera ―. Dado el talante y la mentalidad,
profundamente caritativa de la Reina Isabel, implicó igualmente a sus hijos, el
príncipe y las infantas ya que como ella mismo decía de sus hijos que… “no
pueden ser ropavejeros”, es decir, tacaños.
La Reina Isabel y el Rey Fernando
innovaron el sistema limosnero organizando una efectiva red asistencial para
atender y ayudar a los más necesitados. La ayuda caritativa se realizó, desde
una perspectiva institucional, donando a Órdenes Religiosas o al ejército, con
destino los soldados heridos, enfermos, personas cautivas por los musulmanes y
liberadas, a los conversos del Islam al Cristianismo, musulmanes, judíos,
pobres y afectados por todo tipo de necesidades. Aunque la figura del limosnero
apareció en el Reino de Castilla en 1380 no se consolidaría hasta el siglo XV;
para ello se creó la figura del “limosnero Real o limosnero Mayor”
Los Limosneros de la Reina:
Pedro Alcaraz, Alfonso Cortés, Alonso
García, Pedro García de Atienza (1501-1504), Gonzalo Guzmán ― limosnero de los
infantes ―, Pedro López, Lumier ―
limosnero de la princesa de Castilla ―, Diego de Peralta (1499-1501) ― Obispo
de Ciudad Rodrigo ― , Juan de Reveles ―
limosnero de la infanta Catalina de Aragón ―, Juan de Roelas ― limosnero de la princesa de Gales, Catalina
de Aragón ―, Pedro de Toledo (1486-1499), Yrangues de Galminte,
Figura de
limonesro
Evidentemente, estos Limoneros Reales
no eran los únicos que trabajaban en lo que es este sistema benéfico; para ello
la Reina contaba con una serie de personas, en este caso mujeres de confianza,
“las beatas” ― mujeres seglares que
buscaban la perfección evangélica― . Hay que destacar que el Estado medieval
castellano, como igualmente los europeos, no consideraban que su administración
se tenía que ocupar de los pobres y marginados, ese papel estaba reservado a la
Iglesia, tanto a las Órdenes Religiosas como a las parroquias o clero secular.
Tras la llegada de la Reina Isabel al trono de Castilla, le daría a esta
situación un giro de 180º, fusionando lo político y lo económico con la
voluntad de ayudar a los necesitados, uniendo así la razón y la fe.
El origen del que disponían los
limosneros el dinero era un tanto irregular, pero sí era significativo que en
gran parte provenía de las sanciones delictivas.
Las Instituciones
eclesiásticas beneficiadas
Es sabido por todos el firme compromiso
de la Reina Isabel con su fe y por tanto con la Iglesia, pero no es conocido
hasta qué punto. La Reina no escatimaba ayudas a las diferentes Órdenes,
parroquias, clero secular, etc.; tanto dona para los cultos o como para la
acción caritativa
Limosnas
desde 1494-1504
Maravedíes
Orden Franciscana 494.787
Orden Jerónima 486.655
Benedictinos 369.916
Dominicos 267.000
Cistercienses
77.873
Religiosos sin
procedencia fijada 194.750
Clero Secular 117.129
Cofradía Sta.
María de la Misericordia de Valladolid 4.000
Al hospitalero de
Perpiñán – para curar enfermos y heridos- 15.000
Monasterio de San
Francisco de Salamanca. Donativo personal como Terciaria Franciscana. 5.000
Beneficiados de orden no religioso
Liberación de
cautivos
Otra, de las grandes obras de
misericordia de la Reina Isabel fue la de liberar a cautivos cristianos, A la reina se le saltaron las lágrimas en
Málaga al ver a más de 500 cautivos liberados y a 125 en la serranía de Ronda y
Marbella. En los libros de los Archivos Capitulares de la Catedral de Málaga a
partir de 1480 se registran numerosos acuerdos para dar limosnas para liberar a
cristianos cautivos y esclavizados por los “moros de África”; para esta misión
ordenó que se instalaran en ciudades costeras, con la prioritaria misión de
redimir a cristianos cautivos, las Órdenes Religiosas como los Franciscanos,
Trinitarios, Mercedarios, mediante el trueque o pagando el rescate
“mis vasallos no
pueden estar esclavizados”
También liberó a más de 500 indios
caribeños esclavizados por Cristóbal Colón; inmediatamente la Reina contestó:
“mis vasallos no pueden estar esclavizados”. El 12 de abril del 1495 la Reina
ordenó recoger a todos los indios y entregárselos a Pedro de Torres ―
secretario de la reina― y repatriarlos a sus familias todo por cuenta de ella;
este hecho puso a la Reina Católica en la vanguardia de los derechos humanos y
pionera de la abolición de la esclavitud, reconociendo por primera vez en la
historia la dignidad y libertad del ser humano, sea quien fuere; este principio era desconocido en las
legislaciones de los países europeos. Posteriormente en el cuarto viaje de
Colón, las instrucciones eran contundentes “Y no habéis de traer esclavos”
; con este hecho se adelantó en 35 años
a la declaración del Derecho de Gentes de Francisco de Vitoria y Domingo de
Soto, los artífices del Derecho Internacional.
Codicilo de Isabel
Así mismo, en el testamento de Isabel,
entre sus últimas voluntades decía “y no consientan ni den lugar a que los
indios vecinos y moradores de las dichas Islas, y Tierra Firme, ganados y por
ganar, reciban agravio alguno en sus personas y bienes, mas manden, que sean
bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien y
provean”. Con este deseo puso el fundamento de las futuras Leyes de Indias.
Los enfermos: Es inabarcable mencionar
la ayuda que la Reina proporcionó a los enfermos, desde su subida al trono es
practicamente imposible la ayuda que ella proporcionó a los enfermos, desde la
fundación de los hospitales reales.
Los heridos y enfermos: La misma
valoración que se hace para los enfermos hay que señalar para los heridos, en
este caso los heridos en batalla en la Guerra de Granada, como se ha mencionado
anteriormente la Reina ideó los Hospitales de Campaña en los que ella misma
sería la que mantenía las necesidades médicas y sanitarias de dichos
hospitales, ella misma se acercaba y ayudaba a los enfermos, escuchando sus
necesidades y ella correspondía otorgándoles mercedes y caridades en limosnas,
no era extraño verla visitando hospitales y curando heridas con las manos
ensangrentadas o enfermos.
Conversión de
musulmanes
Musulmanes conversos al
Cristianismo: Otro de los actos de
misericordia en los que la Reina Católica estaba firmemente involucrada como
protectora y como lugar de apoyo era con los “moros” convertidos al
cristianismo, les proporcionaba “limosna” para alimento, ropaje para ir
dignamente vestidos, ayudas para los viajes como fueron unas destacadas
personas que se trasladaron desde Guadix a Córdoba para bautizarse.
“Moros” que solicitaban “caridad”: Fue
otro colectivo que no en poco grado solicitó ayuda a la Reina, ella como mujer
magnánima y justa que era no hizo distinciones a la hora de obrar la
misericordia para con ellos entre los musulmanes se encontraban personas
distinguidas que fueron acreedoras de la gran magnanimidad de la Reina; entre
ellos se encontró los hijos de Boabdil, la esposa de Boabdil, el Alcaide de
Baza.
Judios en
presencia de Isabel
Los Judíos ayudados: Otro colectivo que
se benefició de las ayudas de la Reina fueron los judíos. Igualmente fue
generosa con los judíos que le pidieron ayudas.
Ayudas a los pobres: Este colectivo para la Reina Isabel era
considerado por ella como una prioridad especial hasta el punto de considerarlo
ella un “asunto de conciencia”. Debido a la especial sensibilidad hacia los
pobres y su gran humanidad y magnanimidad; es literalmente imposible cifrar las
cuantiosas ayudas -limosnas- a los pobres.
Fiestas especiales: Dentro de las
festividades especiales que celebraba la Reina estaban la Anunciación de La
Virgen; por esta fecha tenía por costumbre invitar a 9 mujeres pobres durante 9
días esto lo hacía por los nueve meses que estuvo el Hijo de Dios en el vientre
de la Virgen.
Cada año tenía también por norma el Jueves
Santo o “Jueves de la Cena” como ella le llamaba entregar a los pobres una
cuantiosa suma dándoles de comer, pagándoles para ropaje digno y calzado.
La Navidad: por la fiesta de la Natividad del
Señor, la Reina Isabel era especialmente generosa
1495 14.370 maravedíes
1496 132.172
1497 192.726
1498 486.371
1499 146.000
1500 299.185
1501 108.690
1502 685.284
1503 443.833
1504 50.000
Totales
2.558.631 mrs.
Como conclusión que se puede sacar ―
siendo las cifras expuestas una pequeña muestra de lo que es el total de las
ayudas y obras de misericordia de la Reina Isabel la Católica― es como mínimo
sorprendente y conmovedor por la gran magnanimidad de una mujer cuyo ideario y
guía de vida como mujer, esposa, madre, reina, gobernante y cristiana
caritativa es su profunda fe llevada al más radical compromiso especialmente
con los más necesitados.
Manuel López Gómez
Orden Franciscana Secular