Helena Chaldari Caballero *
Para empezar es
valioso recuperar dos términos que hacen referencia a la raíz etimológica de
educación:
El primero es
EDUCARE, que implica los conceptos criar, alimentar, cuidar (alguien externo).
El segundo es
EDUCERE, refiriéndose a sacar al exterior, extraer desde el mismo sujeto sus
potencialidades (interno).
Recogiendo estos
conceptos, podemos concluir que se trata de un cambio de adentro hacia afuera,
de un estado de imperfección a la perfección.
Continuando con el
análisis, de manera tal que podamos interpretar desde su sentido interior
aquello a lo que refiere la educación, se pueden rescatar la causa material y
la causa formal de esta:
Su causa material
es el hombre, perfectible.
La causa formal es
la perfección de las facultades del hombre, es decir, la VIRTUD.
Permitiéndome
tomar de referencia a quién es el verdadero fundador de la escuela católica
moderna, esto en palabras de San Juan Pablo II y citado por nuestro actual papa
S.S León XIV, es que mencionaré aportes significativos de la pedagogía de San
José de Calasanz.
Dentro de su
propuesta educativa se presentan Principios, que son la guía o el norte del
quehacer educativo. Estos son el principio de Verdad y el de Emancipación.
Ambos son
importantes porque refieren de alguna manera a cómo es conveniente enfocar el
proceso de educación.
Por un lado,se
debe inducir al bien, iluminar, es decir, sacar al exterior esas potencialidades
que tiene el hombre (Principio de Verdad). Por el otro, hay que prevenir y
curar el mal, es decir, cuidar desde el exterior, corregir.
En este sentido, y
volviendo a la pregunta de origen “¿Qué entendemos por educación?” es
importante entender en dónde nos posicionamos al momento de buscar comprender
la educación. Dependiendo de esto, es que van a ir variando las posturas sobre
educación. Y en esta pregunta se esconde también otra: ¿Qué entendemos por
hombre? Porque la labor de educar al hombre, va acompañada de una concepción de
hombre.
Sobre educación (y
por ende sobre el hombre), podemos encontrarnos con dos aportes a partir de
documentos de la Iglesia.
Encíclica DIVINI
ILLIUS MAGISTRI - de Pío XI, 1929.
Habla sobre la
educación cristiana de la juventud y el problema escolar, que ya se presentaba
en esa época. Y presenta ideas sobre aquello que implica la educación.
Por un lado la
presenta como el camino para conseguir la perfección.
También la que
debe encargarse de la formación del hombre tal cual debe ser, para alcanzar el
fin para el cual fue creado.
Con esto volvemos
a la misma idea anterior, alcanzar la perfección.
Menciona que la
educación depende de la sociedad, y presenta tres sociedades distintas que
deben involucrarse en esto:
Familia (principal
educadora).
Estado: que
dispone de todos los medios necesarios y cuya “preeminencia” sobre la familia
debe estar ordenada por el BIEN COMÚN.
Iglesia: que poseé
una misión educativa desde su origen.
Y también presenta
un PROBLEMA (el problema ya de esos tiempos): en los tiempos modernos el
gobierno viola los derechos de la familia, por respeto al orden natural que
esta tiene sobre los hijos.
En este sentido,
plantea que el estado tiene la obligación de tutelar el derecho de la familia a
acceder a la educación cristiana. Y también debe garantizar el derecho
educativo de la prole si la familia falla.
Como otro problema
de esa época, también alerta sobre la educación sexual, que en algunos casos
puede transformarse en una exposición prematura.
Otro documento es
GRAVISSIMUN EDUCATIONS - de Pablo VI,
1965.
Menciona la
importancia de la educación y cómo influye en el progreso social contemporáneo.
También menciona el derecho universal a la educación, considerada a partir de
alcanzar el fin último de esta, es decir, la perfección del hombre (virtud).
También presenta
el derecho de los cristianos a acceder a la educación cristiana.
Algo a destacar es
que menciona que los padres son primeros educadores. Y que su deber es tal, que
si falla o falta difícilmente puede suplirse.
Y que la sociedad
colabora con la educación a través de:
Escuela: cuyos
miembros deben tener una formación diligentísima.
Estado: el cual
debe proteger el derecho a la educación cuando este se ve vulnerado, con una función
subsidiaria.
Luego de rescatar
estos conceptos de educación y por ende de hombre. Sentando las bases en las
que se apoya este comentario sobre la educación, es que podemos continuar
mencionando lo que sucede con la educación argentina hoy.
Por un lado, el
último censo presenta que hay un 2% aproximadamente de analfabetismo. Podrá
parecer poco, pero en esta cifra se esconde un analfabetismo que hay también en
aquellos que sí están alfabetizados.
En las Pruebas
PISA del 2022, Argentina se encuentra en el puesto 60° aproximadamente, de 80 países participantes. Estando por
debajo de países como Colombia, Brasil, etc
Y en el puesto 8°
aproximadamente de 14 países Latinoamericanos, por debajo de Chile, Brasil,
Costa Rica, Colombia, Perú.
Se observa que
entre 5 y 7 de 10 estudiantes NO ALCANZA los conocimientos mínimos en áreas de
Matemática, Lectura y Ciencias.
Entonces, sí bien
solamente son cifras, podemos encontrar en estos resultados una problemática
real en torno a la educación actual en Argentina. El eje se movió, la
concepción de hombre y de educación no responde a su fin último y por ende, los
resultados son cada vez más evidentes. La educación se ve disgregada y llena de
múltiples y múltiples desafíos (en los cuales no voy a ahondar, ya que no es el
tema central de este comentario). Pero si no volvemos a la raíz y nos enfocamos
en ordenar la base, no se encontrará la solución.
Quiero rescatar, a
modo de cierre, la idea de que la educación no va a estar ordenada si el orden
social no está ordenado. Es decir, si la familia y el estado no están
ordenados, ocupando el lugar que les corresponde.
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Resumen de la
exposición en la Tertulia realizada en el Centro de Estudios Cívicos.
*Profesora y en
proceso de Mg. en Ciencia para la Familia