jueves, 10 de octubre de 2019

PARA SUPRIMIR EL HAMBRE


 no se necesitan contribuciones extras

La Nación, 10 de octubre de 2019 

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, dijo que "con los 11.500 millones de dólares que el campo tributa anualmente en impuestos se podría pagar una canasta básica y obra social para la población en situación de indigencia por tres años".

En declaraciones a LA NACION, el dirigente rural opinó que buena parte de la solución a los problemas del hambre pasa por una correcta administración del gasto público. "Nos preocupa la situación, pero se habla poco del 50% de impuestos que tienen los alimentos", añadió.

miércoles, 9 de octubre de 2019

VIRGEN DE LUJÁN


La imagen que estuvo en Malvinas regresa a su casa

Buenos Aires (AICA),  9-10-19

La imagen de Nuestra Señora de Luján, que acompañó a los soldados argentinos en Malvinas durante la guerra, regresará a su casa el 3 de noviembre próximo después de 37 años exhibida en la catedral castrense de Gran Bretaña como “peregrina y mensajera de la paz”.
A pocos días del inicio del conflicto bélico entre la Argentina y el Reino Unido, una imagen de la Virgen de Luján fue donada a las Fuerzas Armadas por una familia argentina.
El entonces capellán mayor de la Fuerza Aérea, monseñor Roque Manuel Puyelli, trasladó la imagen mariana desde el continente hasta las Islas Malvinas el 9 de abril de 1982. Allí fue entronizada en la parroquia Santa María para acompañar a los soldados durante el conflicto que concluyó en junio de ese año.

El largo camino de regreso
El padre Vicente Martínez Torrens SDB, capellán, y efectivos de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad, rescataron testimonios gráficos de al menos dos situaciones relevantes vividas bajo la protección de la Virgen de Luján. Sin embargo, luego de la misa y procesión en honor de la Virgen celebrada el 8 de mayo de 1982, no se supo más de la imagen en el territorio argentino.

En 2016, un periódico de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas (Aveguema) publicó un artículo en el que un médico militar inglés en retiro, James M. Ryan, describió que una imagen de la Virgen de Luján se encontraba en la catedral castrense San Miguel y San Jorge, en Aldershot, Inglaterra.

El dato pasó desapercibido hasta 2018, cuando un laico integrante del grupo “La Fe del Centurión” de la diócesis de Quilmes, destacó la relevancia de la nota periodística.

Marcela Hernández y Daniel Doronzoro, en representación de “La Fe del Centurión", se acercaron a la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) para notificar esa novedad. Fue entonces que se le encomendó al obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, investigar dónde estaba aquella imagen mariana que acompañó a los soldados en Malvinas.
El 8 de marzo de 2019, monseñor Olivera mantuvo un encuentro con el obispo castrense de Gran Bretaña, monseñor Paul James Manson, quien apoyó la iniciativa del regreso de la imagen de la Virgen de Luján a territorio argentino.

Otra imagen de María de Luján como obsequio

En gratitud por la disponibilidad, el obispado castrense argentino regalará otra imagen de la Virgen de Luján al obispado castrense británico, que será bendecida el miércoles 30 de octubre próximo por el papa Francisco tras la audiencia general.
La imagen de la Virgen que se obsequiará a los británicos estuvo en la reciente XVII Peregrinación Castrense a Luján, donde el obispo castrense destacó la “docilidad y disponibilidad” de su par británico para que la imagen que estuvo en Malvinas vuelva a casa.

Fechas clave

El jueves 31 de octubre, a las 17, la imagen mariana será trasladada a la Iglesia Nacional Argentina, en Roma, donde monseñor Olivera presidirá la celebración eucarística, antes de su regreso.

La imagen de Nuestra Señora de Luján llegará el 3 de noviembre, a las 4.40, al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, de la ciudad bonaerense de Ezeiza, donde será recibida por efectivos de las fuerzas Armadas y de Seguridad, veteranos de Malvinas y fieles argentinos.

Ese día, a las 13, en la basílica de Luján, el presidente de la CEA, monseñor Oscar Vicente Ojea, presidirá una misa en la que se exhibirá la imagen mariana que estuvo en las Islas Malvinas durante la guerra y regresó a suelo argentino después de casi cuatro décadas.

domingo, 6 de octubre de 2019

JORGE ABELARDO RAMOS



y la emancipación nacional

Su militancia se sumó al esfuerzo de estudiar y difundir la verdadera historia argentina abordada en el marco del pasado de América Latina.

por Carlos Alberto Del Campo

Perfil, 2 octubre, 2019

 “Las ciencias sociales deben ser críticas, no en forma negativa, sino para señalar el camino a formas de liberación y de emancipación”

El 2 de octubre del año 1994, falleció en Buenos Aires, Jorge Abelardo Ramos, político, pensador, historiador, autor y embajador argentino. Había nacido en el barrio de Flores, de la misma ciudad, el 23 de enero de 1921. Actuó en política desde los finales de la década del treinta, frecuentó ámbitos culturales e ideológicos de izquierda opuestos al estalinismo soviético. Su militancia se sumó al esfuerzo de estudiar y difundir la verdadera historia argentina abordada en el marco del pasado de América Latina. Desde su participación en los primeros grupos ideológicos que compartían las ideas de Trotsky, se vinculó con quienes que actuaban en contra de la participación argentina en la II Guerra Mundial.

De dicha acción proviene su relación con Arturo Jauretche y los integrantes de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). En las jornadas del 17 de octubre de 1945 apoyó la Revolución encabezada por el Coronel Juan Domingo Perón. Con pensamiento propio y crítico, junto a Jorge Eneas Spilimbergo y otros amigos, respaldaron la Revolución Justicialista. En 1952 integró el Partido Socialista de la Revolución Nacional (PSRN), agrupación que apoyó en forma independiente a la candidatura de Perón en los comicios del 11 de  noviembre de 1951. Con el apoyo de su padre y del gobierno viajó a Europa desde donde escribió, con el seudónimo Víctor Almagro en el Diario “Democracia, crónicas y notas de opinión sobre los temas de la posguerra del viejo continente que unos años después fueron publicadas en un volumen titulado “De Octubre a Septiembre”.

Abelardo Ramos fue un militante, un organizador de partidos sin apoyo del Estado ni recursos especiales. Su principal mérito fue la reformulación de la conciencia nacional que llevó adelante con extraordinaria capacidad de oratoria y comunicación. Defendió a Perón frente al ataque de los grandes medios los que, apoyados y financiados por la oligarquía, influían en la clase media y en la izquierda que aseguraba que era solo un líder nazi-fascista. Publicó notas, escribió libros, levantó tribunas, fue un filoso polemista. Durante el exilio en Buenos Aires de Carlos Montenegro y Augusto Céspedes, posterior al colgamiento del presidente, Mayor Gualberto Villarroel, por parte de la “rosca minera, cultivó una amistad de muchos años que prosiguió en La Paz durante la Revolución Nacional Boliviana del MNR (Movimiento Nacional Reformista) de 1952. Las notas de su autoría publicadas en el Diario La Calle, que posteriormente darían lugar al nacionalismo revolucionario, aguardan aún ser estudiadas.

Fue Ramos el único intelectual argentino que pudo organizar y sostener su partido político: el Frente de Izquierda Popular (FIP) fundado en 1972 continuador del Partido Socialista de la Izquierda Nacional (PSIN) de 1962. Lo notable es que si bien el partido se llamaba de “izquierda”, no realizó nunca una alianza con agrupaciones de la izquierda. Cuando era consultado sobre la ‘unidad de las izquierdas’ repetía que él estaba de acuerdo, pero a condición de que “nosotros estemos fuera de la misma.”  Ernesto Laclau dijo que: “Ramos fue el pensador político argentino de mayor envergadura que el país haya producido en la segunda mitad del siglo XX” pero se manifestó opuesto a la construcción de un partido político independiente sostenido en las tesis fundacionales.

En 1979 Ramos impulsó un debate interno que lateralmente incluyó el tema; cinco años después, Ramos disolvió su partido, que entonces llevaba el nombre de Movimiento Popular de Liberación (MPL), para incorporarse al peronismo.

Es autor de dos grandes obras: Revolución y Contrarrevolución en Argentina (5 tomos) y la Historia de la Nación Latinoamericana (2 tomos). La primera publicada por Plus Ultra contó con  5 ediciones de 3.000 ejemplares cada una en los finales de los años 60; la segunda fue publicada por Peña Lillo; y en su homenaje fue reeditada por el Senado de la Nación. La Editorial Insular de Florianópolis la publicó en idioma portugués como História da Naçao Latino-americana y la editorial Planeta de España editó otros títulos.
Fue un político de gran coraje al momento de tomar decisiones; hizo de la política la razón de su existencia con absoluto desinterés personal. Fue prohibido en el 1955, y aún así continuó publicando artículos y libros; creó la librería Del Mar Dulce en la avenida Córdoba; organizó editoriales en la perspectiva de fortalecer la formación de la conciencia nacional y proyectar sus ideas del Socialismo Criollo y latinoamericanista.

En 1973, producido el triunfo presidencial de Perón, anticipó  a los grupos de acción armada que “el triunfo de Perón había movilizado a la oligarquía a derrocarlo y que, objetivamente, toda acción terrorista coincidiría con el golpismo inspirado en los grandes poderes”. Rechazó el jolgorio de la “teoría del foco” alentado por un guevarismo que calificaba a Perón como “enemigo de clase”. En agosto de 1975, fue el primer dirigente nacional que denunció públicamente el golpe de estado en ciernes. Lo hizo desde Córdoba apoyando al gobierno de Isabel en tanto expresión de la voluntad soberana. Durante los años 1974 y 1982 vivió en Alta Gracia dispuesto a organizar una modesta explotación agropecuaria en procura de generar algunos recursos de los que carecía porque sus libros ya no se vendían.

El día del aciago golpe de 1976 su propiedad fue rodeada por efectivos del ejército con destino en la unidad militar de José de la Quintana; allanaron su vivienda sin orden judicial; revisaron los archivos; llevaron presos a dos colaboradores ante la  presencia de su esposa, su suegra y algunos de sus hijos. Fue uno de los dirigentes más activos en la denuncia de las graves consecuencias de la acción golpista que, por entonces, gozaba  de simpatías en agrupaciones antiperonistas.

En 1982, cuando Argentina recuperó  las Islas Malvinas sumó su mayor decisión y actividad en respaldo de la acción soberana. Defendió la imprescriptibilidad de los derechos argentinos ante la sesquicentenaria usurpación colonialista. Publicó artículos y una traducción del Informe de Lord Frank, fue entrevistado en televisión, viajó a Puerto Argentino junto a los presidentes de los partidos y Saúl Ubaldini, secretario de la CGT. Los textos de su vigorosa defensa se difundieron en países hermanos donde la Causa Malvinas se tornó en bandera unificadora de la Patria Grande.

En 1983, con poco ánimo de alejarse de Alta Gracia, regresó a Buenos Aires dado la convocatoria a la elección presidencial. La Justicia de la dictadura rechazó la sumatoria acordada con el candidato Ítalo Luder del Partido Justicialista. El FIP debió optar por llevar candidaturas propias en todos los distritos provinciales. En esa campaña, Ramos calificó la ilegalidad de la deuda externa, propuso la constitución de un club de países deudores, denunció la desmalvinización y llevó al primer plano de la opinión pública la defensa del rol de la mujer en la vida política y social argentina y la revalorización de la tarea del ama de casa.

Puso a los militantes a colaborar con las compañeras para organizar en todo el país el Sindicato de Amas de Casa y luchar por los derechos jubilatorios de su tarea sin reconocimiento.   En 1987 explicó -en un folleto de masiva circulación- las razones de la crisis militar de Semana Santa que encabezaban héroes de Malvinas. Con la influencia de sus amigos Alberto Methol Ferré y Pedro Godoy adhirió al documento de la Iglesia de Puebla que revalidó los movimientos nacionales y la unidad de la Patria Grande. Ante la Convención del partido, Ramos expuso sobre “el papel peculiar que la fe religiosa puede jugar como equivalente histórico de las ideologías políticas”.

En 1989 fue cofundador del Frente Justicialista Popular (FREJUPO) que impulsó la fórmula Menem-Duhalde siendo orador en el gigantesco acto  de lanzamiento en La Rioja. Al asumir el gobierno fue designado embajador en Méjico, el único reconocimiento oficial de toda su prolongada vida política. La orientación del gobierno, distinta a la expresada en la plataforma electoral, significó para Ramos algunas críticas. Sostenía que al gobierno peronista lo defendía centralmente por la conformación del MERCOSUR, medida de valor estratégico que superaría las políticas de contenido ‘colonial’ o ‘semicolonial’. En documentos internos (están publicados) advirtió sin embargo que, con la adopción de las políticas liberales aperturistas que los gobiernos América Latina adoptaban inexorablemente, se avanzaría a una catástrofe social. Simultáneamente señaló que si el pueblo latinoamericano no rehúsa suicidarse, deberá ser modificada.

A 25 años de su partida Ramos sigue gravitando por su esencial aporte histórico y político a la autoconciencia de América Latina arrasada por el denominado capitalismo financiero que desvaloriza el trabajo favoreciendo la especulación que es razón principal de la pobreza, la corrupción, la desocupación, la marginalidad sin derechos humanos, la existencia de fortunas descomunales sustraídas del ahorro argentino ocultas  en  cuentas “off-shore” (solamente, a marzo de 2017, el “blanqueo” alcanzó los U$S 117.000 millones de dólares, superando a Italia, España y Brasil). Al morir Jorge Abelardo Ramos, su amiga la escritora Graciela Maturo señaló que ya se advertía entonces “la desolación de un país sin rumbo”.

Hoy en su memoria, alentamos la lectura de sus obras por parte de nuevos protagonistas en la esperanza del rescate de las banderas de la emancipación nacional.


Carlos Alberto Del Campo Editor, compilador y autor del libro “Jorge Abelardo Ramos. Así lo Vieron”, Ed. Ciccus y del Corredor Austral, 2015

viernes, 4 de octubre de 2019

INTRODUCCIÓN A LA POLEMOLOGÍA



Gral. ® Heriberto Auel

ICIMISS, 29 SEPTIEMBRE, 2019

“El miedo a la guerra, es peor que la guerra misma”. Séneca -4 a C/65 d C-

“Las derrotas están inscriptas en el alma de los pueblos, antes de que las guerras comiencen”. René Benjamín -1885/1948-                                                                                                 

La propuesta de Gastón Bouthoul; Tratado de Polemología”; Ed. Ejército, Madrid, España

La Tesis de Bouthoul y sus propósitos.
Vamos a seguir, en estos temas, al Grl español ya fallecido D. Enrique Jarnés Bergua, traductor y prologuista del “Tratado de Polemología” de Gastón Bouthoul. Lo primero que nos señala el madrileño es que fue necesario crear un neologismo para tratar científicamente al fenómeno guerra (1).

No se trata de una nueva teoría o doctrina, sino de una tesis y un propósito que, desgraciadamente, no se ha difundido entre nosotros. Ya sabemos que en nuestra sociedad hay militares, militaristas y antimilitaristas. Los militares -normalmente- no revistamos en estas dos últimas categorías, pero deseamos y exigimos una Política de Seguridad Nacional relacionada con nuestra situación estratégica vigente. No pretendemos una sociedad militarizada sino culta y con un gran espíritu cívico, capaz del sano ejercicio de la controversia (2).

Las FFAA de un Estado-Nación moderno, son “administradoras de la Paz”. Prevén la guerra para evitarla, a través de la disuasión. Ello no indica que los militares sean “pacifistas” ni “guerreristas”. Las guerras se abren y se cierran en el máximo nivel político, con asesoramiento militar. Ello exige tener conocimientos polemológicos en los altos niveles políticos y en los altos mandos militares. El curso introductorio que estamos iniciando tiende a esos fines, a través de una próxima Maestría en Polemología en nivel posgrado, para conocer a las guerras en acto y así evitarlas o ganarlas (3).

La guerra es el camino de mayor costo socio-político de una Nación y es necesario conocerla, para agotar la búsqueda de sus sustitutos. Bouthoul lo expresa parafraseando a Vegecio: “Si quieres la Paz, conoce a la guerra”. La Historia nos enseña que las guerras llegan, por distintas razones. Son un mal necesario, que debemos prever. Están inscriptas en la naturaleza humana. Cuando no se prevén, inexorablemente llegan, portadoras de una derrota, pues la guerra no admite improvisación. ¿Lo estamos haciendo? luego de nuestras dramáticas improvisaciones del siglo XX. NO, es ilegal la planificación estratégica de las reales amenazas en nuestro suelo.

Bouthoul eleva sus tesis a la categoría de científicas para disponer de diagnósticos precisos, apartándonos de orientaciones ideologizadas o de abstracciones idealistas en los fundamentos del planeamiento estratégico. Con ello las guerras no van a desaparecer, pero muchas serán evitadas. Expresiones como las que encabezan nuestras UUDD, nos indican que el fenómeno sociopolítico guerra no es nuevo y que no han variado sus esencias: “El miedo a la guerra, es peor que la guerra misma” (Séneca. S. I)  o “Las derrotas están inscritas en el alma de los pueblos antes de que las guerras comiencen” (René Benjamín. 1885). 

Nuestros legisladores -en 1988 y 1991- partidarios o simpatizantes de las derrotadas organizaciones ilegales armadas, en la particular circunstancia del “trastocamiento clausewitziano” nos legaron una legislación de Seguridad Nacional perversa, totalmente contraria a lo expresado en el párrafo precedente. No fue confusión, fue ignorancia y compromiso ideológico.

Sus aplicaciones.
A partir de la implosión del Imperio Soviético -1989/1991- la Pax mundial no ha encontrado estabilidad geopolítica, pasando por las sucesivas etapas de unipolaridad, bipolaridad, multipolaridad y así llegamos, progresivamente, a la presente tripolaridad conflictiva, no consolidada y abarcada por una innovadora guerra mundial planetaria, que ha tomado el nombre de “contraterrorista global” (4).

El complejo nivel conflictivo internacional posguerra fría, ha aumentado cualitativa y cuantitativamente. El riesgo nuclear está presente y hemos tenido, recientemente, reiterados picos de probabilidad de ocurrencia. El enemigo “sin rostro” no reconoce la disuasión. Para demostrarlo, se inmola. La naturaleza de la guerra ha desarrollado un ritmo de evolución constantemente acelerado, acompañando al ritmo de la etapa de la civilización posindustrial, que conocemos como “la del conocimiento”.

Estamos siendo testigos de guerras de séptima generación, todas internas, es decir, guerras civiles, asimétricas, sorpresivas e innovadoras. La necesidad de evolucionar intelectualmente, de agilizar las decisiones, de adaptar las organizaciones y contar con nuevos medios, se imponen como imprescindibles.

Bouthoul pensó a las guerras que él somatizaba, durante una guerra convencional -1939/1945-, escribió su Tratado en tiempos de la guerra fría -1947/1991- que fue la primera en ambiente nuclear  y nos dejó la simiente para continuar con su propósito de retener la Paz en la presente compleja situación internacional “líquida”, producto de la desaparición de un Imperio, con el agregado de superponerse -éste vacío político- con una nueva etapa civilizatoria y su condigna guerra mundial, “la contraterrorista global” -la segunda en ambiente nuclear, pero la primera sin disuasión-.

¿Somos conscientes de estas aceleradas transformaciones cualitativas y de sus consecuentes conflictos, en los que estamos compulsivamente comprometidos por una globalización civilizatoria imparable? ¿Existe en la ciudadanía y en la dirigencia un conocimiento básico de la realidad política-estratégica mundial, regional y propia? ¿Se están reorganizando las estructuras y los sistemas de la Seguridad Nacional para evitar la violencia organizada? ¿Existe la voluntad política para hacerlo?  La respuesta es un NO rotundo (5).

¿Qué hemos hecho los argentinos en nuestras posguerras, a partir de 1983?  ¿Sirvieron las dramáticas experiencias sorpresivas ya vividas, para resolver desconceptos, falencias, omisiones, atrasos organizacionales, carencias y tantas otras cuestiones que salieron a superficie?

Sabemos que las experiencias propias son las  más caras y que siempre llegan tarde. Sin embargo, por razones ideológicas, por celos institucionales, ignorancia o resentimientos, nada se hizo. Al intento del Tte Grl Fernández Torres desde el EMCFFAA, en 1984, de iniciar reformas  estructurales de actualización, se le respondió desde el propio Estado con su relevo, para inaugurar un lapso de desmantelamiento de la Seguridad Nacional que llegó, en el año 2015, a niveles escandalosos, al umbral del “Estado Fallido”.

Hasta ese año, estaba prohibido en el ámbito académico del Ministerio de Defensa citar a “los nuevos riesgos y amenazas estratégicas posguerra fría”. Consecuentemente, el espacio argentino fue y es “una zona liberada” que acumula muertos inocentes, diariamente (6). Le estamos dando -irresponsablemente- categoría de seguridad pública a los riesgos y amenazas estratégicas, por Ley, e invertimos las jerarquías institucionales, alegremente.

Con el nuevo gobierno, recién avanzado el año 2019 se ha iniciado -tímidamente- el tratamiento de los temas que nos permiten el conocimiento de la naturaleza de las nuevas guerras, en pleno desarrollo desde 1991. Éste curso es un testimonio de ello. Desde el año 1988/1991 están vigentes las leyes que impiden sincerar el planeamiento estratégico militar y cumplir así con las sentencias ya citadas de Vegecius y de Bouthoul.

Este curso introductorio es parte de una etapa imprescindible a transitar, para alcanzar en el tiempo a un número crítico de dirigentes especializados -idóneos- en Seguridad Nacional.

Cuando se logre actualizar o sincerar la legislación de Seguridad Nacional, resolveremos los obstáculos centrales de recuperación de nuestra cultura, de la credibilidad y de la seguridad, hoy ausentes. Las Instituciones malversadas volverán a sus carriles y recorreremos el camino ya transitado (7) en el pasado, por una Argentina fuerte, expansiva. Entonces sí nos acercaremos a la célebre frase de Tucídides: “La fortaleza de la ciudad no está en sus naves ni en sus murallas, sino en el espíritu de sus ciudadanos”.

Bouthoul manifiesta en sus tesis la aspiración profunda de que, quienes sean sus continuadores, encuentren las instituciones sociales que reemplacen las funciones sociológicas que hasta hoy cumple el fenómeno guerra. Advierte que “sería el mayor descubrimiento de la Historia”.

Esta es la razón por la que hay una exigencia fundamental en la formación de nuestros Oficiales Superiores y de aquellos políticos que por vocación se harán cargo de la Seguridad Nacional. Cada día son mayores las exigencias de la categoría cultural de estas personas.

En las últimas décadas, detrás de la cortina de humo de “la excelencia”, se han reducido en nuestros institutos las exigencias en la formación de nuestros estrategas civiles y militares y, como lo señaláramos más arriba, nuestra Política de Seguridad Nacional fue reemplazada por la política de los derechos humanos unidireccionados.

Los reproches.
El “Tratado” de Bouthoul tuvo algunos reproches, llamativamente de quienes reconocían que no lo había leído en su totalidad. Hubo quienes lo consideraban “militarista”  y otros que veían en él un “antimilitarista” y en verdad no le cabían ni una ni otra expresión. Era un “pacifista científico”. Nuestro autor tenía un profundo conocimiento de la guerra y sabía que hacía mucho tiempo que a las guerras no las decidían los militares, sino los políticos.

Siendo sociólogo, comete algunos errores reprochables cuando ingresa a tratar problemas específicamente militares, citando generalizaciones que no ocurren en la totalidad de los ejércitos. Cuando trata acerca del “espíritu de brutalidad”, opina subjetivamente. Cuando trata a las “virtudes militares”, se aparta de aquellas practicadas en los cuarteles. Un ejemplo de ello se evidencia cuando analiza al “heroísmo”  como fenómeno psiquiátrico. Lo considera como una psicosis y no como un impulso noble del alma. Sin duda no había vivido en un cuartel, ni había compartido la camaradería en el combate. Sin embargo, a pesar de estos reproches, el “Tratado” es de indispensable lectura para quienes tienen la responsabilidad de custodiar a la Paz.

La actitud política argentina frente al conflicto y a la guerra.

Bertold Brecht -poeta y dramaturgo alemán cercano al marxismo. 1898/1966- decía: “Desgraciada la tierra que tenga necesidad de héroes”. Creo que podríamos responderle, diciendo: desgraciado el país que no tenga héroes, cuando los necesite. La Argentina los ha tenido y los tiene aún vivos, compartiendo nuestra vida. Son numerosos y no solo producto de las guerras.

Sin embargo, el “progresismo” que afecta transversalmente a un sector de nuestra sociedad política, aspira -desde 1983- vivir en una Argentina “pos heroica”.  Ello se comprueba con solo observar los nombres que han recibido -en las últimas décadas- las aulas magnas universitarias, las nuevas estaciones de subterráneos, escuelas o autopistas y calles. Allí están los nombres de los “anti héroes”. Esta actitud está sin duda relacionada -íntimamente- con las guerras que vivimos los argentinos en la segunda mitad del siglo XX.

La actitud socio-política argentina frente al conflicto y a la guerra, en las posguerras, ha sido vergonzosa y lamentable. En particular nos estamos refiriendo a la reacción de la dirigencia argentina en la posguerra civil contrarrevolucionaria, reacción que aun continua.

La confusión y angustia que produjo la derrota en el Atlántico Sur fue solapada e intensamente aprovechada por los derrotados terroristas revolucionarios que lograron, en colusión con los triunfantes británicos, trastocar su derrota táctica en un triunfo político y estratégico con gravísimas consecuencias culturales y socio económicas, como lo comprobamos en tiempos pre-electorales en el año 2019.

Si Tucídides viviera -y a la luz de su célebre frase citada más arriba- qué podría pensar si transcurridas cuatro décadas del cese de las operaciones militares, los argentinos no conocen qué tipos de guerra pelearon, ignoran que mantenemos dos “estados de guerra o beligerancia” frente a nuestros enemigos de ayer o, más grave aún, desconocen los riesgos y amenazas estratégicas que amenazan hoy al país, en un momento de extrema debilidad de la sociedad y del Estado Institucional argentinos. Por ello considero de enorme importancia la apertura de éste curso de Introducción a la Polemología y de una Maestría en la materia, a la brevedad (8).

CITAS:
(1). G. Bouthoul. “Les Guerres”. Ed Payot. París. 1951. Ésta obra fue traducida al castellano en España y en la Argentina en 1956, por la Biblioteca del Oficial del Círculo Militar. El traductor fue el Tcnl D. Manrique M. Mom, en dos Volúmenes: Nro(s) 456 y 457. En 1971 el original, con algunos agregados del el autor, es nuevamente editado con el título “Tratado de Polemología” por el Servicio de Publicaciones del EME del Reino de España.

(2).  H. J. Auel. “La Cultura, la Civilización y la Guerra”. May 2010. www.ieeba
(3). H. J. Auel. “La guerra mundial contraterrorista global ¿Híbrida…con derivación QBN? Abr 15. www.ieeba
(4) H. J. Auel. “El pensamiento estratégico-militar en el Siglo XXI”. Oct 14. www.ieeba
(5). H. J. Auel. “El muro más alto a superar por el actual gobierno”. Jun 16. www.ieeba.org
(6).  H. J. Auel. “La dirigencia argentina frente a los desafíos de la Seguridad Nacional en el Siglo XXI”. Ago 15. www.ieeba.org
(7) A. N. Valiente. “Los Anarquista y la Violencia. Enseñanzas para el Siglo XXI”. Abr 19. Ed. Círculo Militar.
(8).  H. J. Auel. “Las claves de la Inseguridad Nacional”. Jul 18. www.ieeba.org

EL FALLO DE LA CORTE



 que obliga al Estado a compensar a las provincias por los efectos de la baja del IVA y de Ganancias puede sentar un negativo precedente

La Nación, 3 de octubre de 2019  
Si había una cuestión en la que la inmensa mayoría de los argentinos y también buena parte de las fuerzas políticas parecían estar de acuerdo era la necesidad de disminuir la presión impositiva. Especialmente, la que rige sobre los principales productos de la canasta familiar y la que pesa sobre los trabajadores asalariados. Por eso llama la atención y resulta desalentador que los gobernadores provinciales y el Estado nacional, incluyendo el máximo tribunal de Justicia del país, no hayan podido alcanzar un acuerdo sobre la eliminación del IVA y la rebaja del impuesto a las ganancias sobre los salarios.
La Corte Suprema de Justicia sostuvo, en un fallo dividido, que los decretos del presidente Mauricio Macri, adoptados poco después de las elecciones primarias, que bajaron los citados impuestos para aliviar la situación de la población y morigerar el efecto inflacionario de la devaluación, no podían afectar recursos coparticipables con las provincias. De este modo, el alto tribunal se pronunció en favor del reclamo formulado por 15 gobernadores provinciales de la oposición.
La sentencia de la Corte no señala que los decretos sean inconstitucionales, sino que dispone que los efectos fiscales derivados de la aplicación de esas normas del Poder Ejecutivo sean asumidos con recursos propios del Estado nacional, sin que se afecte la coparticipación. La Corte resolvió exclusivamente medidas cautelares y dejó pendiente un pronunciamiento sobre la validez o no de los decretos.
La decisión judicial, adoptada con el voto favorable de los jueces Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, y la disidencia del presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, sienta, de acuerdo con algunas opiniones, un peligroso precedente, ya que da a entender que cualquier rebaja de impuestos coparticipables no debería afectar negativamente la masa de recursos para las provincias y que toda diferencia debería ser asumida por el Estado nacional.
En tal sentido, cobra importancia el fallo en disidencia del doctor Rosenkrantz, para quien hacer lugar a las demandas presentadas por las provincias equivaldría a legitimarlas para impugnar cualquier decisión adoptada por el fisco nacional en favor de un contribuyente determinado, ante su eventual impacto negativo sobre la recaudación de los impuestos coparticipables.
Al mismo tiempo, es de destacar que, al momento en que la Corte se pronunció sobre la cuestión, ni siquiera podría calcularse efectivamente la cuantía de las supuestas pérdidas que, en términos de recepción de fondos coparticipables, podrían experimentar las provincias. Si bien la rebaja o la eliminación de un impuesto implica, en principio, una menor recaudación fiscal, no puede dejar de tenerse en cuenta que también implica más dinero en el bolsillo de los contribuyentes que representará mayor consumo futuro y, consecuentemente, mayor recaudación impositiva.
Resulta claro, por otra parte -aunque la Corte no se haya pronunciado aún sobre esta cuestión de fondo-, que el artículo 99 de la Constitución nacional establece taxativamente que el Poder Ejecutivo no puede dictar decretos por razones de necesidad y urgencia cuando se trata de normas que regulen materia tributaria.
Hubiera sido, desde ya, deseable que el gobierno de Macri impulsara un proyecto de ley para que se adoptaran las medidas impositivas en cuestión y que el Congreso lo sancionara velozmente. Las necesidades electoralistas de unos y de otros condujeron a la actual situación, en la que debe lamentarse que las mezquindades políticas de siempre no hayan permitido una discusión sensata y un acuerdo que debió haber estado garantizado por el propio sentido común.
Es doloroso y difícil de explicar que algunos gobernadores provinciales pongan en peligro un beneficio que alcanzará fundamentalmente a quienes menos tienen y a trabajadores para quienes el impuesto a las ganancias resulta una carga cada vez más difícil de soportar. Cuesta entender que no reconozcan que los beneficiarios de estas medidas son algunos de los ciudadanos de sus propias provincias, mientras ellos ofrecen frecuentes muestras de derroche de los fondos públicos, al tiempo que se resisten a eliminar impuestos distorsivos como el de Ingresos Brutos, que castigan a la actividad productiva.
También es de lamentar que la Corte. que tantas veces actúa con llamativa lentitud, se haya pronunciado en esta ocasión con tanta celeridad, sin dar lugar a un acuerdo político entre las partes en conflicto.
Si la clase política no es capaz de ponerse de acuerdo en cuestiones básicas como una baja de impuestos en la canasta de alimentos, cabe preguntarse qué podría esperarse frente a otros problemas más complejos.


¡LE DEBEN A LA ARGENTINA!




Dólares, ruegos y una charla con Fidel. La deuda millonaria de tres países que la Argentina no puede cobrar

Pablo Fernández Blanco
La Nación, 4 de octubre de 2019 


Los Bielsa vienen de familia erudita. Un poco por eso y otro tanto por su amor a Roma, Rafael, el excanciller, describe una faceta de Néstor Kirchner con sofisticación y en italiano: con las cuentas era un accanito, lo recuerda. En rioplatense, quiere decir que se trataba de un cobrador emperrado.
Con ese espíritu, el expresidente le ordenó a su ministro viajar a Cuba en octubre de 2003. Kirchner quería descongelar las relaciones con Fidel Castro, puestas en el freezer tras llamar "lamebotas" a Fernando De La Rúa, pero también cobrar una olvidada deuda millonaria de ese país con la Argentina. Se sabe, Kirchner no disociaba la política de las finanzas.

Rafael Bielsa intentó cumplir la orden de Kirchner durante el tiempo que estuvo en el Gabinete, pero no pudo. Su nombre forma parte de una lista de frustraciones en la que también están funcionarios de Carlos Menem y de Raúl Alfonsín. El último en tropezar con la tarea fue, el año pasado, Marcos Peña, jefe de Gabinete de Mauricio Macri.
La historia del crédito a Cuba es la más onerosa de un conjunto desconocido de saldos a favor que están perdidos en un lugar de las cuentas argentinas y sobre los cuales casi no se habla desde principios de los '80. Es algo así como la contra historia de la deuda externa argentina.

A las acreencias en el Caribe se les suman una deuda de Guyana por más de US$15 millones y otra de República Centroafricana. Así surge de una investigación que hizo LA NACION a partir de documentos oficiales, consultas a exfuncionarios, a fuentes del Gobierno y a un miembro de uno de los últimos equipos económicos de Héctor J. Cámpora, cuando con la venia de Juan Domingo Perón se originó la mayor parte de esos pasivos.

Néstor Kirchner le había ordenado a Rafael Bielsa que intente cobrar la deuda con Cuba. El canciller lo discutió cara a cara con Fidel Castro, avanzó en la negociación con el presidente del Banco Central Cubano, Francisco Soberbón. Los saldos incobrables de la Argentina confluyen en una ironía financiera. El país, que dejó de pagar su deuda en 2001 y vuelve a tener dificultades hoy para cumplir con sus compromisos tal como los asumió - a eso se refiere el término reperfilamiento-, también sufrió los problemas de prestarles dinero a malos pagadores. Es un extraño caso de defaulteador defaulteado.

La aventura del Caribe
Los registros indican que, al 30 de septiembre de este año, Cuba le debía al país US$2658 millones, según los documentos que revisó LA NACION. Es lo que se necesita para comprar el 74% de YPF según su valor de mercado en la mañana del 25 de septiembre, o pagarles a 43 millones de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), incluido el último plus y con un dólar a $59,33.

Una comitiva argentina liderada por Bielsa viajó a la isla el 11 de octubre de 2003 para traer el dinero de vuelta. Discutió el tema cara a cara con Castro. "Tú tienes que hablar con la gente que se ocupa de eso", se desligó el líder cubano ante la consulta del enviado de Kirchner. Dos días después, estaban negociando con el presidente del Banco Central Cubano, Francisco Soberbón.

La Argentina llevó una propuesta acordada antes con el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Su contenido, que se muestra aquí por primera vez, merodeaba una serie de ideas como parte de pago: aceptar tecnología para medicamentos y tratamiento de discapacidades y licitar en el mercado argentino bonos de deuda cubana que les permitieran a sus tenedores participar del turismo en el Caribe, una idea del subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, Eduardo Sguiglia, que además era economista.

Esos ítems figuran en anotaciones de aquella época que Bielsa revisó en el pasado fin de semana del 14 y 15 de septiembre a pedido de LA NACION.
Soberbón, en cambio, contraofertó con una alternativa de inspiración kirchnerista. "Queremos pagar en la medida de nuestras posibilidades", los sorprendió el banquero comunista, que pidió una quita del 75%. Un mes antes, Lavagna les proponía lo mismo a los acreedores de la Argentina. El país aceptó la propuesta. Serían US$475 millones que se cancelarían con un pago de los intereses en efectivo al momento de la firma del acuerdo, el envío a la Argentina de medicamentos de uso popular fabricados en Cuba, atención gratuita en la isla para coterráneos de bajos recursos por hasta US$50 millones y la capacitación allí de docentes y científicos.

Marcos Peña retomó la tarea que habían dejado inconclusa las administraciones anteriores. Peña iba a viajar a La Habana en septiembre, pero un huracán golpeó a Cuba y suspendió el viaje. Retomó esa agenda el 27 y el 28 de mayo del año siguiente, pero el cobro no prosperó.
Cuba reconoció la deuda, pero nunca pagó. El kirchnerismo lo intentó al menos hasta 2005. Con el fracaso consumado, Bielsa ató cabos mucho después: el grupo guerrillero Montoneros había resguardado en ese país los dólares que había cobrado por el rescate de Jorge Born porque lo consideraba una muralla infranqueable a la salida de divisas. La Argentina lo había sufrido en carne propia, pensó.

Antes de la gestión kirchnerista, entre enero y agosto de 1995, la Argentina había enviado a La Habana varias misiones para avanzar en la conciliación definitiva de la deuda. El trabajo concluyó en cuatro cifras escritas el 25 de agosto de ese año: eran US$1278 millones, a los que se les aplicó la tasa Libor -de referencia en el mercado mayorista británico- más 1,5 puntos porcentuales. Así se llegó a los casi U$S2700 millones de Macri.
Eran épocas en que Carlos Menem terminaba su primer mandato y ganaba las elecciones para el segundo, al tiempo que Domingo Cavallo comenzaba a alejarse de su gobierno.
Años más tarde, y bajo otro viento político, Marcos Peña retomó la tarea que habían dejado inconclusa las administraciones anteriores. A principios de 2017 la Jefatura de Gabinete les pidió los papeles disponibles a varios ministerios. Uno de los que le mandó lo poco que tenía fue el equipo de Luis Caputo, por aquellos días a cargo de Finanzas.

En tanto cobradores, Menem, los Kirchner y Macri tuvieron menos suerte que su antecesor Raúl Alfonsín. Durante la presidencia del líder radical, Cuba hizo pagos por US$102 millones en 1988 y por US$98,6 millones al año siguiente.

El origen
La deuda de Cuba comenzó a formarse el 24 de agosto de 1973, cuando el presidente ya era Raúl Lastiri. Era una gestión de su antecesor, Héctor J. Cámpora, que no hacía nada sin la venia de Juan Domingo Perón. Su ministro de Economía, José Ber Gelbard, le había sugerido darle a Cuba una línea de crédito de US$600 millones para financiar la venta de tractores, maquinaria agrícola, camiones, automóviles Fiat 125, Renault 12, Ford Falcon, Ami 8 y Peugeot 404, entre otras cosas. Hasta su vencimiento, en junio de 1983, se habían usado US$513,4 millones.

El cerebro detrás de Gelbard era el secretario de Programación Económica, Orlando D'Adamo. Un día de octubre de 1973, D'Adamo estaba convaleciente y mandó a su número dos, Carlos Leyba, a atender una de sus diligencias. El asistente rondaba los 30 años y todavía recuerda, a los 78, cuando les dijo a las autoridades de Ford, empresa de origen norteamericano, que debían poner en marcha una exportación a un país comunista en medio del bloqueo propiciado por Estados Unidos.

Leyba, sin embargo, le quita ideología a la operación: "Fue la posibilidad de vender equipamiento a un país que en aquellos años tenía caja fluida por su intercambio con la Unión Soviética. Necesitaba comprar y nadie le vendía", recordó ante la consulta de LA NACION. El economista Orlando Ferreres se encontró sin pensarlo con la deuda de Cuba en 1993. Ocupaba un lugar en el Banco Central durante la vicepresidencia de Pedro Pou y recibió a una comitiva de Londres que preguntó por las acreencias de la entidad monetaria. En medio de la charla, surgió el tema. Ferreres, apasionado por la historia casi tanto como por la economía, pidió permiso para indagar. "Está en bolsas de arpillera", le respondió Pou, quien no puso reparos a la curiosidad del economista.

Los documentos del Banco Central revelan el plan exportador que comenzó con Cámpora, siguió con la dictadura y llegó hasta Raúl Alfonsín. Para noviembre de 1985 había al menos 13 convenios financieros entre el Banco Central argentino y países como China, El Salvador, Guatemala, Guinea, Guyana.
Según los números de Ferreres, "si se calcularan los valores originales y aplicando tasa Libor más uno, daba una deuda de unos US$11.000 millones para el año 2015". Esa cuenta permite pensar que las renegociaciones de los últimos años jugaron a favor de Cuba.

Todos son menores al préstamo a Cuba. Guinea Ecuatorial, por ejemplo, había obtenido US$5 millones para la adquisición de productos y servicios argentinos; Guinea, US$10 millones, Costa Rica, US$15 millones; República Dominicana, US$40 millones, y República Centroafricana, US$10 millones.
La contabilidad pública muestra que al menos tres de esos créditos están impagos al día de hoy. Al de Cuba se le suman el de Guyana y el de República Centroafricana, dos de los países más pobres del mundo. LA NACION corroboró la existencia de este último cruzando información del Ministerio de Hacienda, el BCRA y otros bancos públicos, pero incluso la documentación oficial es egoísta en los detalles.

Guillermo Conti, embajador argentino en Guyana, le envió el 18 de noviembre de 1983 una carta al ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Rasleigh Jackson. Está fechada en Gorgetown, confirma la aprobación de la Argentina y pide el visto bueno de la contraparte para la puesta en marcha de la línea de crédito. Es uno de los pocos documentos de aquellos años que flotan en los cajones de Cancillería.
Con el paso del tiempo y la sumatoria de intereses, los US$5 millones originales que se le habían prestado a Guyana se convirtieron en US$15 millones, que la Argentina aún reclama. A diferencia del misterio centroafricano, tuvo movimientos en el último tiempo.

El crédito argentino a ese país data del 13 de septiembre de 1984. Guyana nunca pagó, pero tampoco dejó de intentarlo. Los registros oficiales que vio LA NACION muestran que desde 1994 solicita periódicamente quitas sobre el préstamo y sus intereses.
El año pasado, la administración de Mauricio Macri le envió una nota a Guyana con la intención de cobrarle la deuda y le envió el ticket total. Eran US$15,2 millones.
La respuesta del deudor llegó meses después. El ministro de Finanzas de ese país, Winston Jordan, le mandó una nota al Gobierno. Dirigida a Luis Caputo, que ya estaba en el Banco Central, el texto se esmeraba en el trato, abundaba en detalles sobre la deteriorada situación económica de Guyana y recordaba los esfuerzos que hace para mantener la sostenibilidad de la deuda. Era el sustrato argumentativo para solicitar una quita del 100% sobre el monto adeudado. Es decir, un perdón total sobre el incumplimiento.

Por si el gobierno argentino rechazaba la propuesta original, en el mismo documento Jordan proponía una quita del 98% y pagar el restante 2% en tres años más la penalización de una tasa de interés del 2% anual. Bajo esas coordenadas, la vieja oferta cubana parecía generosa. Para fines de 2018, según el pedido que el gobierno argentino le respondió a Donna Yearwood, cabeza del departamento de gerenciamiento de la deuda del Ministerio de Finanzas guyanés, la deuda actualizada era de US$15,5 millones.

A principios de los '90, el Banco Central se sacó de encima la suciedad financiera que representan las acreencias con Cuba, Guyana y República Centroafricana. Las dejó en manos del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), donde las cuentas pendientes de otros países con la Argentina ocupan un lugar casi invisible en los estados contables del organismo que maneja Francisco Cabrera.

CUADERNILLO DE POLÍTICAS



PROYECTOS PUBLICOS Y DE ESTADO 


ICIMISS, 24 FEBRERO, 2019

Comunicado del ICIMISS a sus socios:
Este es un estudio preliminar de Políticas de Estado que se pone a disposición de los socios con el objeto de colaborar en la redacción definitiva del mismo.
Para comunicarse con nosotros, por favor dirigirse a la casilla de mail icimiss@gmail.com.

Todos estamos convencidos de que debemos trabajar en conjunto si realmente queremos a nuestra patria. Venimos sosteniendo la imperiosa necesidad que tenemos los argentinos de interpretar a nuestro pueblo; no puede ser posible que un nuevo gobierno asuma y cambie, de un día para el otro, todo aquello que el gobierno anterior hizo. Sufrimos de una especie de síndrome fundacional; ya que todos decimos que queremos a nuestra patria, ha llegado la hora de avanzar y empezar a realizar aquello que el pueblo espera.

Quienes somos
El Instituto de Investigación de Políticas y de Proyectos Públicos y de Estado del CIMISS, inscripto en la Inspección General de Justicia de la Nación como una “Asociación Civil” es la coronación de intensos trabajos realizados que reunieron a diversos argentinos –Ministros, Secretarios y Subsecretarios del PEN, profesionales, técnicos y ex funcionarios de Estado- de diferentes ideologías y muy diversas extracciones políticas, hermanados en el pensamiento rector de la imperiosa necesidad de contar con “Políticas de Estado” y “Políticas Públicas” consensuadas y que al ser aplicadas en la Patria, tiendan a lograr la Grandeza de la Nación y la Felicidad, Crecimiento y Desarrollo del Pueblo de la Argentina.

Sus autoridades constituidas son:

 Presidente: Ing. Juan Esteban Ivanoff Tzchetcoff
Vicepresidente: José María De Lorenzis
Secretario Ejecutivo: Arq. José Marcelino García Rozado
Directores consultivos:
Dr. Jesús Alberto Otero
Dr. José María Danigno Pastore
Lic. Nicolás Weiz Wassing
Lic. Alberto Devoto
Lic. Luis Eduardo García
Dr. Ernesto Crescia
Dr. Carlos Leyba
Dr. Alieto Guadagni
Lic. Cristian David Toledo
Lic. Alfonso Carlos Ensinck
Ing. Antonio Federico
Ing. Néstor Fernández
Dr. Ismael Mata

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