lunes, 13 de julio de 2020

MILLONARIOS DE TODO EL MUNDO



piden por carta pagar más impuestos para luchar contra la pandemia


Infobae, 13 de Julio de 2020

Un grupo de 83 millonarios, principalmente de Estados Unidos, pero también de países como Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Reino Unido o Canadá, han firmado una petición para que los gobiernos acometan "una subida permanente de impuestos" a las grandes fortunas.

Agrupados bajo el lema 'Millonarios por la Humanidad', entre los firmantes figuran nombres como el de Abigail Disney, sobrina nieta de Walt Disney y heredera del imperio Disney, así como Jerry Greenfield, cofundador de Ben & Jerry, o Morris Pearl, ex director gerente de BlackRock.

"No somos nosotros los que cuidamos a los enfermos en salas de cuidados intensivos. No estamos conduciendo las ambulancias que llevarán a los enfermos a los hospitales. No estamos reabasteciendo los estantes de las tiendas ni entregando alimentos puerta a puerta", señalan los peticionarios.

"Tenemos dinero, mucho. Dinero que se necesita desesperadamente ahora y seguirá siendo necesario en los próximos años, a medida que nuestro mundo se recupere de esta crisis", añaden.

Los firmantes subrayan que los problemas causados por la Covid-19 no pueden resolverse mediante caridad, por lo que los líderes políticos deben asumir la responsabilidad de recaudar los fondos necesarios y gastarlos de manera justa.

En este sentido, los 83 millonarios proponen contribuir a financiar adecuadamente los sistemas de salud, escuelas y seguridad "a través de un aumento permanente de impuestos a las personas más ricas del planeta".

"A diferencia de decenas de millones de personas en todo el mundo, no tenemos que preocuparnos por perder nuestros trabajos, nuestros hogares o nuestra capacidad de mantener a nuestras familias (...) Así que por favor. Hágannos pagar impuestos, hágannos pagar impuestos. Es la elección correcta. Es la única opción".

"Tenemos una enorme deuda con las personas que trabajan en la primera línea de esta batalla global", subrayan los firmantes, recordando que la mayoría de los trabajadores esenciales están muy mal pagados, destacando que los riesgos que estas personas valientes aceptan voluntariamente todos los días para cuidar al resto requieren que se establezca un compromiso nuevo y real con lo que realmente importa. "La humanidad es más importante que nuestro dinero", concluyen.

sábado, 11 de julio de 2020

CURIOSA ACUSACIÓN A UN INTELECTUAL



Efectuada por un ex integrante del Ejército Revolucionario del Pueblo, que estuvo 11 años preso por su actividad subversiva.
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El tranquilo profesor

de griego y latín que asesoró a Perón y creó un sangriento grupo parapolicial

Por Eduardo Anguita-Daniel Cecchini

Infobae, 11 de Julio de 2020

-Nun híper pantón agón – termina de decir en griego clásico el hombre flaco y la sala del Sindicato de Obreros y Empleados del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires (SOEME) estalla en aplausos. Corre noviembre de 1966 y hace calor en la ciudad de La Plata.

Pocos de los presentes saben que la traducción de la frase significa “Ahora la lucha es de todo por el todo”, pero sí han entendido lo básico del discurso que ha leído con voz monocorde, por momentos en tono anodino, durante media hora. Se trata de un ensayo de su autoría titulado “Respuesta de un aborigen a Toynbee”. Es un texto que, si bien lee, da la impresión de saber de memoria.

Arnold Toynbee era un historiador inglés que recorría América latina “vendiendo” su teoría de la necesidad de un gran acuerdo entre los Estados Unidos y la Unión Soviética para salvar a la Humanidad del cataclismo nuclear.


El hombre flaco, que no ha cumplido cincuenta años pero aparenta más, es un filólogo, profesor universitario de Griego y Latín, poeta, ensayista y teólogo llamado Carlos Alberto Disandro.

Es también un hombre políticamente comprometido que ahonda en sus temas dilectos: la Patria como suma de Tierra, Pueblo, Nación y Estado, su defensa como deber y derecho ante el embate combinado de la sinarquía y los poderes imperiales comunistas y capitalistas, la continuidad espiritual con un Occidente helénico, católico preconciliar y respetuoso de la tradición hispánica, y la necesidad imperiosa de combatir por todos los medios al invasor furtivo que intenta conquistar a “la juventud, los institutos de formación de las FFAA y los estamentos intelectuales y religiosos.”

Para Disandro:

-El poder de Estados Unidos constituye un pseudoimperio, cuya trama capitalista pretende una conducción tecnocrática sobre las viejas y derruidas manifestaciones del liberalismo. El poder soviético, a su vez es otro pseudoimperio, cuya trama socialista-comunista se ha erigido sobre los nefastos resultados de guerras inicuas y de planes siniestros – dice en su ensayo.

La Unión Soviética y los Estados Unidos son invasores velados que atentan contra la Nación. Por eso clama, sin perder el tono monocorde:

-Guerra total al invasor, consolidación de la Justicia entitativa de la Nación, instauración de un Estado fundacional, forjado por los argentinos, con la alegre consagración de la tierra argentina.

Los muchachos de Tacuara

Terminada la lectura, algunas personas, casi todos jóvenes con camisas color kaki, se levantan para al hombre flaco y envejecido que -evidentemente poco adicto a las manifestaciones afectivas- agradece con leves inclinaciones de cabeza y algún rápido apretón de manos.

Entre los que se acercan a la mesa está Patricio Fernández Rivero, destacado miembro del grupo nacionalista Tacuara, estudiante de Letras. También está Félix Navazzo, de aspecto inofensivo con sus lentes de aumento de marco metálico pero hombre de acción.
En pocos años, estos dos hombres se transformarán en asesinos al frente de un grupo siniestro de la ultraderecha peronista, la Concentración Nacional Universitaria (CNU), que desempeñará un sangriento papel en el terrorismo de Estado previo al golpe de 1976.

El entusiasmo de estos dos jóvenes, y de no pocos más que han escuchado sus palabras, está acrecentado por un hecho que los emociona: su maestro está preparando las valijas para visitar en Madrid al líder justicialista en el exilio, Juan Domingo Perón. El general –por intermedio de su delegado, el mayor Bernardo Alberte– le ha hecho saber que está dispuesto a escuchar sus ideas.

“El bodeguero”

Carlos Alberto Disandro nació en La Plata el 26 de agosto de 1919, pero cursó sus estudios en el tradicional colegio Monserrat de Córdoba, donde conoció al filósofo Nimio de Anquín, profesor de Lógica y Moral. Destacado representante del integrismo católico cordobés, de Anquín fundó en 1936 la Unión Nacional Fascista para luchar contra el laicismo, el liberalismo y el reformismo universitario. Para él, el nacionalismo “propicia el encaminamiento de la Nación... por el orden y la unidad, religados en autoridad.” Enemigo acérrimo de la democracia liberal, afirma que el Estado argentino no puede revestir forma democrática porque ello implicaría una crisis autodestructora y el abismo de la anarquía o -peor aún- el comunismo.

Con ese bagaje ideológico a cuestas y ya recibido de bachiller, Disandro volvió a La Plata donde se recibió de Profesor en Letras en la UNLP. Después de acceder al doctorado fue nombrado profesor de Lenguas Clásicas, cargo que concursó definitivamente en 1947, para recibir el diploma de manos del coronel Perón. También trabajó en la Secretaría de Trabajo y Previsión y fue un activo colaborador en el proceso de reforma universitaria que culminó con la Ley 13.031 en 1947.

Dejado cesante por la llamada Revolución Libertadora en 1955, Disandro se refugió en la producción intelectual, básicamente en tres planos: el político-filosófico panfletario, el literario y el poético.

Para difundir su ideario, fundó en 1959 el Instituto de Cultura Clásica Cardenal Cisneros en una vieja casona de la calle 115 entre 60 y 61 de La Plata, donde reunía a sus seguidores y dictaba cursos sobre historia, filosofía, religión y política. También creó una revista para difundir sus ideas, La Hostería Volante, donde firmaba sus artículos con el seudónimo “El Bodeguero” y una editorial, “Montonera”, cuyo nombre cambiaría años después para que no se la confundiera con la organización político militar de la izquierda peronista.

Contra la “sinarquía internacional”

Para mediados de los ’60 – época en que visitaría a Perón en Madrid – Disandro y sus seguidores tenían claro que el único camino para salvar a la Argentina de la debacle de un mundo polarizado entre dos bloques y en plena decadencia era el peronismo.

Los enemigos que enfrentaba eran poderosos: no sólo la Unión Soviética y los Estados Unidos, sino también el sionismo y una Iglesia Católica gobernada desde el Vaticano por un infiltrado comunista conocido como Juan XXIII. Para englobar a todos estos enemigos, Disandro los unía en una categoría difusa, la de “agentes de la sinarquía internacional”.

“Sinarquía significa según su contexto etimológico: la convergencia radical de principios de poder que obran en el mundo desde los orígenes de la humanidad. Esta convergencia de los principios de poder contrapuestos es la que nos indica que estamos en un nuevo momento de los procesos del Gobierno mundial, porque esto no ha ocurrido en el nivel de las logias iluministas de los siglos XVII y XVIII, ni en las revoluciones del siglo XIX; ocurre en cambio a nivel del siglo XX, después del proceso de liquidación que significan las guerras mundiales”, escribía por entonces en su ensayo “La conspiración sinárquica y el Estado argentino”.

El peronismo, pensaba Disandro podía ponerle freno a este embate siniestro.

-Esta idea se asentaba en una caracterización que presentaba al peronismo como el movimiento antisinárquico por excelencia en tanto mantenía una postura crítica y alejada de los “imperialismo” confabulados: el soviético y el norteamericano. Esta postura crítica respecto a los imperialismos se asentaba en una política central del peronismo: La tercera posición – explica a Infobae el historiador e investigador de la Universidad Nacional de La Plata Juan Luis Carnagui.

De esos temas quería hablarle a Juan Domingo Perón en su residencia de Puerta de Hierro.

Disandro y Perón

En encuentro entre Disandro y Perón había comenzado a fraguarse en agosto de 1966, cuando el líder justicialista le envió una conceptuosa carta al latinista:

“He estudiado detenidamente su trabajo sobre los últimos acontecimientos en la Argentina, intitulado ‘La estrategia de un poder sinárquico’ y lo encuentro excelente desde todos los puntos de vista en que lo he analizado. Hace ya mucho tiempo yo vengo también propalando hacia todos los rumbos, la existencia de una confabulación de todas las fuerzas internacionales que vienen actuando negativamente para los móviles que perseguimos y que persigue el mundo que pretende liberarse. En efecto, ya publiqué un trabajo que Usted debe conocer sobre la situación argentina en el que me ocupo especialmente del ‘Tercer Mundo’, consecuencia de la ‘Tercera Posición’ anunciada por nosotros hace ya más de veinte años. Su excelente trabajo, profundiza el análisis y penetra profundamente en el problema argentino, sometido a la estrategia de un poder sinárquicos”, le había escrito el general.
Se reunieron dos veces en Madrid, en enero de 1967, lo que le permitió a Disandro desarrollar no sólo sus ideas sino advertir a Perón sobre los peligros de infiltración sinárquica que, a su criterio, corría el Justicialismo. Fue lo suficientemente persuasivo como para lograr que el líder en el exilio le propusiera integrarse a la “Escuela Superior de Formación Política del Movimiento Peronista” y también que encabezara la lucha contra los sectores del movimiento que adherían al Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII y concretado por Paulo VI, dos Papas que a juicio de Disandro eran “infiltrados comunistas”.

En una carta que, poco después de reunirse con Disandro, Perón le envió a Alberte queda claro que el general le había encargado una misión al latinista:

“En la carta que le escribo junto con esta al doctor Disandro, le pido que hable con Usted para ponerse de acuerdo en la tarea que debe hacerse para neutralizar tales acciones. Él tiene una misión que hace tiempo le di para esclarecer a los universitarios y profesionales algunas cuestiones peligrosas que la gente suele pasar sobre ellas desaprensivamente, tal como puede suceder en este asunto concreto a que me refiero en este momento: Comisión Populorum Progressio. De cualquier manera Ustedes verán allí: la ayuda del Dr. Disandro puede ser valiosa porque él hace mucho que ya anda detrás de esta alimañas”, le escribe Perón a su delegado personal.

La CNU y el terrorismo de Estado

A su retorno, Disandro no solo se abocó a las tareas encomendadas por Perón sino que organizó, con los jóvenes nacionalistas nucleados en el Instituto Cisneros, una organización a la que bautizó Concentración Nacional Universitaria (CNU), que pronto derivó en un grupo de choque de ultraderecha que, bajo la consigna “Delenda est marxisticas universitas”, se dedicó a perseguir e intimidar a militantes de organizaciones revolucionarias y peronistas situadas a su obvia izquierda, principalmente en las ciudades de La Plata y Mar del Plata.

La CNU saltó sangrientamente a la fama el 3 de diciembre de 1971 -poco después de que Disandro la presentara en un acto acompañado por José Ignacio Rucci- cuando una patota armada atacó a los tiros una asamblea que se estaba realizando en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Mar del Plata y asesinó a uno de sus participantes, la estudiante Silvia Filler, de 19 años.

El 20 de junio de 1973, sus integrantes, comandados por Alejandro Giovenco, Félix Navazzo y Patricio Fernández Rivero, participaron de la masacre de Ezeiza junto con otros grupos de la ultraderecha peronista apoyados logísticamente por el Ministerio de Bienestar Social de José López Rega y la Policía Federal.

En 1974 -después del desplazamiento del gobernador bonaerense Oscar Bidegain- la CNU se puso a las órdenes del nuevo gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el sindicalista de ultraderecha Victorio Calabró, y comenzó a operar en el territorio provincial con protección de la Policía Bonaerense, que la apoyó con personal, armas y liberación de zonas para sus acciones criminales.

Desde entonces y hasta poco después del golpe sus grupos de tareas cometieron atentados, secuestros y asesinatos amparados por el Estado, en algunos casos de manera conjunta con la Alianza Anticomunista Argentina (AAA o Triple A).

A partir de octubre de 1975 también operó bajo las órdenes del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. Paralelamente, sus integrantes se dedicaron a cometer delitos comunes destinados al enriquecimiento y las venganzas personales. Los grupos de tareas de la CNU platense fueron desactivados en abril de 1976 por orden del jefe del Área de Operaciones 113, coronel Roque Carlos Presti, cuando su accionar, muchas veces indisciplinado, dejó de ser útil para el plan sistemático de exterminio puesto en práctica por la dictadura cívico militar.

Para entonces, la CNU había sembrado de cuerpos acribillados las ciudades de La Plata y Mar del Plata con el objetivo de provocar el terror entre la población.

Justicia demorada

Se calcula que la CNU cometió más de cien secuestros y asesinatos entre fines de 1971 y principios de 1976, la mayoría de ellos perpetrados con protección policial.

El latinista y helenista Carlos Disandro nunca fue acusado judicialmente por la autoría ideológica de estos crímenes. Con el retorno de la democracia, en diciembre de 1983, Disandro y Patricio Fernández Rivero volvieron a editar la revista La Hostería Volante, a través de la cual establecieron contactos con diversas publicaciones de ultraderecha de otros países.

Carlos Disandro murió pacíficamente en su casa el 25 de enero de 1994, a los 74 años.

La Justicia argentina demoró décadas en investigar y juzgar los crímenes cometidos por la organización que había creado.
Recién en diciembre de 2016, el Tribunal Federal de Mar del Plata condenó a siete de sus miembros -entre ellos el ex fiscal Gustavo Demarchi– por crímenes de lesa humanidad. Un año después, el TOF N°1 de La Plata, condenó a prisión perpetua al último jefe de la patota de la CNU platense, Carlos Ernesto Castillo, y absolvió a su segundo en la organización, Juan José Pomares, por “el beneficio de la duda”. Esta última sentencia se encuentra en etapa de apelación.

En la ciudad de La Plata conviven dos memorias de Carlos Disandro. Muchos lo recuerdan como aquel anodino profesor flaco, casi un fantasma al que apodaban “El Pélida”, que aburría a los alumnos del Colegio Nacional Rafael Hernández con sus clases de Lengua y Literatura. Otros como el responsable intelectual de una de las organizaciones parapoliciales más sangrientas que participaron del terrorismo de Estado antes del golpe.

Colaboró: Alberto Elizalde Leal


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Eduardo Alfredo Anguita

Wikipedia (síntesis)


(Buenos Aires, 5 de mayo de 1953) es un licenciado en Comunicación social en la UBA, docente universitario, periodista y escritor.
De chico, se crio en la Villa 21-24. Después estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires y comenzó su militancia política y revolucionaria en las agrupaciones PRT y ERP.1​2​ En 1966, con el golpe de Estado de Juan Carlos Onganía, llegó al Colegio Nacional de Buenos Aires para protestar cuando fue detenido.

Militancia y prisión
Durante el gobierno provisorio de Raúl Lastiri, como integrante de la organización terrorista ERP, formó parte del asalto al Comando de Sanidad del Ejército para obtener medicamentos y armas, en el que resultó asesinado el teniente coronel Raúl Juan Duarte Ardoy. 
Fue detenido ese 6 de septiembre de 1973. Estuvo preso casi once años, en las cárceles de Devoto, Rawson y la Unidad Penal Nº 9 de La Plata.


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HITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA
                                                                                                  
1.    Independencia:  julio 9

2.    Cultura nacional:  julio 29

3.    Reconquista de Buenos Aires:  agosto 12

4.    San Martín: agosto 17

5.    Independencia; aportes del interior: setiembre 5

6.    La Constitución Nacional:  setiembre 23

7.    Campañas del Desierto:  octubre 7

8.    Guerra revolucionaria: octubre 21

9.    Guerra de Malvinas: noviembre 4

10. Vuelta de Obligado:  noviembre 20



Expositores:

Andrés Torres, Mario Meneghini, Juan Manuel Lozita, Raúl Tejerina, Jorge Cima.

jueves, 9 de julio de 2020

COOPERATIVAS DE SANTA FE



inauguran un puerto de vanguardia de 140 millones de dólares

Ejemplo de participación activa de las entidades de la sociedad en la economía del país.
           
La Política online, 08/07/2020


La Asociación de Cooperativas Argentinas -ACA- presentó este miércoles la nueva terminal portuaria ubicada en la localidad de Timbúes a 40 kilómetros de Rosario. Se trata de un mega puerto con 31 silos y una capacidad de descarga de 70 camiones por hora, con tres torres de embarque y sistema de transporte de granos cerrado para evitar la contaminación ambiental.

Las instalaciones pueden almacenar 200 mil toneladas de granos y subproductos de maíz, trigo, sorgo y soja con una capacidad de descarga de 2.400 toneladas por hora y la posibilidad de embarque de 1.600 toneladas por hora entre las dos líneas de despacho.

La inversión rondó los 143 millones de dólares en un predio de 130 hectáreas de las cuales, el nuevo puerto demandó solo el 10 por ciento, dando cuenta del potencial de ampliación para infraestructura que tiene el lugar, resaltó el presidente de ACA, Claudio Soumoulou.

Se trata de un mega puerto con 31 silos y una capacidad de descarga de 70 camiones por hora, con tres torres de embarque y sistema de transporte de granos cerrado para evitar la contaminación ambiental.

De la presentación, participó el presidente Alberto Fernández a través de videoconferencia desde Olivos junto al ministro de Transporte, Mario Meoni, mientras que el gobernador, Omar Perotti y el intendente de Timbúes, Amaro "Fito" González, entre otros funcionarios y dirigentes provinciales, recorrieron las flamantes instalaciones guiados por los cooperativistas.

"Soy un admirador de la economía cooperativista porque es una forma muy genuina de desarrollo capitalista, un modo de desarrollo que permite asociar a productores y tener un destino común en ese acto de asociación", elogió Fernández quien consideró que es el modelo que "más le reclama que esté presente en el capitalismo que vive".

A su vez, el presidente y el gobernador Omar Perotti destacaron el significado del sistema fluvial del río Paraná para el sistema económico del país a pocos meses del llamado a licitación de la Hidrovía, para el nuevo período de concesión que debería comenzar en 2022.



"Inauguramos un puerto en una Hidrovía que a mí me obsesiona. La Argentina necesita sistemas de desarrollo regionales mucho mejores que los que tiene hoy, tenemos que favorecer que toda la producción del Norte pueda salir por el Paraná hacia el mundo y así evitamos la concentración en centros urbanos y favorecemos el desarrollo de regiones", señaló Fernández.

Además, sostuvo que "es un imperativo seguir desarrollando la Hidrovía para que Chaco, Formosa, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires, tengan un excelente canal de salida". "Hay que seguir trabajándolo juntos, la Hidrovía no es del gobierno nacional, es un canal de las provincias costeras de ese río. Lo que tenemos que lograr es un desarrollo más armónico de la Argentina, no un desarrollo concentrado", consideró.

La Hidrovía no es del gobierno nacional, es un canal de las provincias costeras de ese río. Lo que tenemos que lograr es un desarrollo más armónico de la Argentina, no un desarrollo concentrado. Tenemos que favorecer que toda la producción del Norte salga al mundo por el Paraná.

A su turno, Perotti reconoció que a pesar de la bajante histórica que registra el Paraná, la más importante de los últimos 50 años, la Hidrovía permitió mantener un importante nivel de carga.

"Cómo santafesinos, estamos orgullosos de que toda la zona de la hidrovía siga montando infraestructura moderna y con resguardo ambiental muy claro. Con esta obra se nos está transmitiendo una logística, un lugar para vender granos al mundo", afirmó Perotti.

En diálogo con LPO, el jefe comunal de Timbúes, Amaro González, se mostró más que contento por la inversión millonaria en su localidad y el avance en la habilitación de Puertos y Vías Navegables como también la municipal. Además, precisó que se firmó un convenio con la cooperativa para capacitar a jóvenes en la operación de granos.

"En el convenio establecimos que la comuna se hace cargo del pago de las pasantías de los jóvenes para quienes representa una gran oportunidad para los que queden en planta como los que obtengan un certificado que les permita buscar trabajo en las otras tres terminales que tenemos en la comuna", subrayó González.

GRAMSCI Y LA DESCRISTIANIZACIÓN



Carlos Daniel Lasa *

La Prensa, 28.06.2020

Antonio Gramsci (1891-1937) quería emular con su filosofía la homogeneidad doctrinal que percibía en el catolicismo de su tiempo.

Vivimos en una sociedad descreída que, sin embargo, no duda de la existencia de un demonio llamado "fascismo". En verdad, esta categoría demonológica nada tiene que ver con el fascismo histórico del dictador italiano Benito Mussolini. Este nuevo demonio tiene un solo padre: Antonio Gramsci.

En efecto, pese a su filosofía "historicista", Gramsci dio lugar, curiosamente, a la idea de un fascismo "eterno". Como ya dije, este fascismo no es el de Mussolini cuya filosofía, al igual que el marxismo de Gramsci, está embebido del actualismo de Giovanni Gentile. Pasa que Gramsci da un paso hacia adelante identificando al fascismo con toda la "cultura occidental no moderna" (ya volveré sobre este punto más adelante).

Veamos. No pocos marxistas han sostenido que Gramsci no fue marxista. A mi juicio, no les falta razón. Sin la influencia de Giovanni Gentile, Gramsci no hubiera podido elaborar el concepto de "sociedad civil" distinto al del marxismo-leninismo, como tampoco tener una noción diversa de "hegemonía".

De acuerdo al materialismo histórico de Marx, la conciencia del hombre está determinada por el "objeto" (en este caso, por las "relaciones de producción": dime cómo produces los bienes materiales y te diré cómo piensas). Gentile, en su escrito La filosofia di Marx, invierte la cuestión. Para Gentile, es el "espíritu", son las ideas, las que configuran la realidad histórica.

Esta tesis filosófica gentiliana es asumida por el autor de los Quaderni dal carcere. De allí se explica que, para Gramsci, la historia no sea "historia económica" sino historia de las relaciones ideológico-culturales de la vida espiritual, "historia de concepciones de mundo". ¿Qué es esto sino el materialismo disociado de la economía? ¿Y qué otra cosa es esta disociación más que el actualismo de Gentile?

LA IDEOLOGIA

De esta tesis filosófica se desprende la prioridad que Gramsci otorga a la "sociedad civil" respecto del Estado. Para él, el marxismo sólo va a poder afirmarse en Occidente presentándose como una "concepción de la realidad superior, integral y única". De allí que reemplace la fórmula "materialismo histórico" por la de "filosofía de la praxis".

Como ya lo expresé, esta visión lo conduce a sostener que, dentro del desenvolvimiento histórico, la instancia determinante es la "ideología", la concepción de mundo. De allí se entiende que la "dirección cultural" tenga prioridad por sobre la orientación política. Y así como la "filosofía de la praxis" reemplaza la idea de "materialismo histórico", también la idea de "capitalismo-burgués" es sustituida por la idea de "modernidad".

Antonio Gramsci apunta a una revolución cultural que consiste en "modernizar" a Occidente. ¿Qué significa esto?

La idea de "modernización" la extrae de un escrito de Benedetto Croce titulado Storia d"Europa nel secolo decimonono. La modernidad es una concepción que se caracteriza por establecer el "fin" de la vida dentro de la vida misma, y por el deber de acrecentar y enaltecer esa vida, alcanzando la plena liberación del hombre (Milano, Adelphi edizioni, 1991, pp. 31-32).

Esta es la concepción de la existencia que, según Gramsci, debe inspirar una "nueva religión". Pero se tratará de una religión reducida a una función socio-política, encargada de re-ligar, de establecer una férrea unidad entre los intelectuales y los simples mortales (la masa).

Para que esto suceda, se hace imprescindible una gran reforma intelectual y moral. Esta reforma va a estar unida estrechamente a la noción gramsciana de "hegemonía". La transformación debe proponerse alcanzar "un mismo sentido común" (recordemos a Gentile: en el pueblo italiano, el fascismo debe procurar un solo pensar, un solo querer y un solo sentir).

Ahora bien, ¿cuál es el enemigo que esta visión moderna tiene que enfrentar? El enemigo ya no es el capitalismo burgués, sino lo que Croce denomina la "vieja religión", o sea, la religión cristiana (la "cultura occidental no moderna" que mencioné renglones más arriba). El catolicismo, nos dice Croce, propone como fin una vida ultramundana, considerando a la instancia histórica como una simple preparación. Ese mas allá, como ya sabemos, se alcanza mediante la observación de los diez mandamientos y de la perfección evangélica (cfr. ibidem, p. 32).

Para Gramsci, entonces, la guerra cultural se debate entre dos concepciones de vida: la cristiana y la inmanentista. La concepción cristiana de la vida, para el italiano, es opresora y enemiga de la libertad. Por eso propone un proceso de descristianización de la sociedad occidental.

FASCISMO Y ACTUALISMO

Dije al comienzo que el fascismo del que se habla hoy en día no es el fascismo histórico, sino el creado por Gramsci. Pese a esto, como ya lo expresé, el verdadero fascismo histórico de Benito Mussolini, guarda un parentesco estrechísimo con la posición de Gramsci. Los dos tienen un tronco común: el actualismo, o sea, la filosofía del devenir.

Sucede que este "actualismo", como acertadamente lo señala Del Noce, puede tener dos interpretaciones. Por una parte, puede ser pensado como síntesis de todas las filosofías que ha dado Occidente. Esta lectura ha sido elaborada desde la categoría de "resurgimiento" (conservar lo recibido, pero dándole una nueva forma). Por otra parte, puede ser entendido como revolución total, o sea, como ruptura radical con toda filosofía cultivada hasta el momento. Esta segunda vía supone el abandono definitivo de la verdad. Consecuentemente, el discurso "filosófico" pasa a convertirse en instrumento de poder (la filosofía como ideología).

Gentile siguió la primera vía; Gramsci, la segunda. Por eso no estuvieron juntos en la misma opción política, aunque sí convinieron en la matriz anti-metafísica e histórica de su concepción. Y otro dato que queda en claro, además, es que, jamás de los jamases, ni Gentile ni Mussolini van a admitir la existencia de un Dios, distinto del mundo, Creador y Redentor.

En realidad, como lo refirió el destacado historiador del fascismo italiano, Renzo De Felice, el fascismo ha sido un movimiento verdaderamente revolucionario. A la luz de lo que venimos analizando, se entiende esta afirmación.

Pero he aquí otra de las contradicciones y sorpresas que nos muestra la historia de las ideas. El abandono, por parte de Gramsci, del materialismo dialéctico e histórico, y la consecuente asunción del actualismo, lo conducen a convertir al fascismo en una concepción de la realidad identificada con el cristianismo, por lo menos en un punto. ¿Qué punto? En el fondo, él estaba buscando esto: añoraba suministrarle a su filosofía la universalidad y homogeneidad doctrinal que advertía en el bando contrario.
El cristianismo, de acuerdo a su concepción, está situado en el punto opuesto a su filosofía del devenir o de la praxis. De ahora en más, será fascista todo aquel que ose cuestionar la filosofía de la praxis o del devenir; todo aquel que pretenda recordarle al hombre que su fin último no está en la historia sino en la eternidad; todo aquel que cultive la búsqueda de la racionalidad interna de lo real, afirmando el primado de la teoría por sobre la praxis.

¿Logró Gramsci su objetivo? Ciertamente.

¿Con qué resultados? Engels, en su escrito Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, refiere la derivación de esta postura: "...la filosofía dialéctica acaba con todas las ideas de una verdad absoluta y definitiva y de un estado absoluto de la humanidad, congruente con aquella. Ante esta filosofía, no existe nada definitivo, absoluto, consagrado; en todo pone de relieve lo que tiene de perecedero, y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y del perecer. Y lo que ha perecido es el entero mundo de los valores".

La absolutización de la dialéctica por parte de Gentile (y, a posteriori, también de Gramsci) ha conducido al nihilismo. Nada ha quedado en pie: ni siquiera el ideal revolucionario. La propia revolución se ha suicidado. Y dentro de este compacto mundo nihilista, formado por un sólido sentido común de la nada, solo queda en pie la vida del único yo (que soy yo) y sus siempre inacabables e insaciables deseos.
Mi causa, como refería Stirner en la Introducción a su escrito El único y su propiedad, "no es divina ni humana, no es ni lo verdadero, ni lo bueno, ni lo justo, ni lo libre, es lo mío, no es general, sino única, como yo soy único".

En realidad, el fascismo gramsciano, por mediación del actualismo, ha conducido al propio marxismo a su suicidio. Como podrá advertirse, pues, no vivimos dentro de una cultura anti-fascista. El presente es el estadio final de una cultura "esencialmente" fascista que ha dejado al pensamiento humano huérfano de toda verdad.

En definitiva, somos los testigos/víctimas del naufragio de una sociedad empobrecida, presa de la más compacta ideología concebida en términos de la pura fuerza.

* Doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Córdoba.

¿MÁS ESTADO?



Alberto Asseff 

La Prensa, 09.07.2020


Existe una generalizada coincidencia en que la incertidumbre agrega mucho más que sal y pimienta al cuadro de situación conplejísimo que sobrellevamos. El virus invisible y el desplome económico son dos flagelos que impactan directa e inocultablemente. En cambio, la incertidumbre transita por adentro nuestro y atraviesa a toda la sociedad. Es el plano psicosocial de esta fenomenal crisis. Compone el tridente de este angustiante trance.

La gente no sólo no sabe -nadie ni siquiera hace un esbozo- cómo será el tránsito a la nueva normalidad pospandemia, sino que tampoco tiene un boceto de hoja de ruta respecto de cómo reactivar la economía. Para peor, se han lanzado algunos indicios de cuál es la idea central de los gobernantes nacionales. Esas señales son descorazonantes por las perspectivas sombrías que suponen e implican.

Sin disonancias, el oficialismo ha incorporado a su relato una frase cuya nocividad es inconmensurable: "lo que viene es más Estado".

Nuestro Estado -englobo a los provinciales y a los dos mil quinientos municipales- no ha cesado de crecer y ramificarse con un organigrama laberintico, con decenas de oficinas con incumbencias yuxtapuestas. Estado no profesional en el que no hay prácticamente carrera administrativa, el modo de ingreso es generalmente por recomendación y amiguismo, dispone una tajante estabilidad que neutraliza cualquier atisbo de meritocracia y su tendencia es a burocratizarse, es decir exigir más sellos, certificaciones y fojas para hacer de cualquier trámite una tortura. El Estado que tenemos es por sobre todo, mediocre. A ello se aduna que la corrupción está en todos sus pasillos, pliegues y entretelas. Penetrante, la coima es ama y señora en el Estado.

El oficialismo proclama que el Estado está presente a nuestro lado, pero es, en los momentos que se lo requiere con perentoriedad, el gran ausente o el que llega pesado, tardío, inoportuno, ineficaz. Es un Estado costosísimo que no tiene ni idea de ese parámetro ineludible que se conoce como costo-beneficio. "El Estado no está para dar ganancias", replican los voceros del estatismo. Ergo, está para dar pérdidas. Pero, ¿hasta qué límite?

La primera reacción es que los débitos del Estado ni siquiera deben calcularse porque se lo concibe como un barril sin fondo. Lo importante, declaman, es que ayude a los necesitados, supla con empleo de baja calidad la desocupación que genera la labilidad de la economía y que cada día se despliegue con mayor amplitud en un escenario donde la actividad privada se empequeñece, presionada por la caída del mercado de consumo, la escasez de bienes transables y la insoportable pulsión tributaria.

ODIAN LA EFICIENCIA

Los ideólogos del estatismo tienen repelencia a la palabra eficiencia. La prejuzgan como liberal y literalmente la tiran al trasto. Para ellos el Estado será mejor si es más grande, abarca más funciones y gasta más. Lo han angelizado correlativamente como han demonizado al sector privado. Para esta atrasada postura, el Estado es altruista y servidor del bien común. Cualquier emprendedor en contraste, desde un peluquero a una empresa de conocimiento tecnológico avanzado, es mezquino pues sólo atiende a su propio interés. Diabolizan el lucro producto del trabajo. Los efectos son devastadores para la rehabilitación de la economía.

Convengamos que la grieta cultural que implica este formato de un Estado bienhechor y de un estamento privado malhechor es uno de los más colosales factores que han determinado nuestra decadencia de décadas.

Contrastando con esta óptica retrógrada, la Argentina, para resurgir de este abatimiento de naturaleza histórica por su envergadura y también por su hondura, necesita fortalecer a sus sectores privados. La consigna para el día después de esta crisis debe ser "más actividad privada", todo lo contrario del postulado del oficialismo.

La perspectiva de más políticas públicas es una amenaza para la posibilidad de que la Nación sortee este descalabro. Sin crédito, sin ingresos genuinos suficientes el dilema es tan férreo como crucial: o hay inversión privada caudalosa o habrá una inundación de papel moneda emitido sin respaldo. Decirle al país que tendremos más Estado es terminar de amedrentarlo y llevarlo a una parálisis de enorme gravedad, con peligro hiperinflacionario.

Existen, afortunadamente, vastos sectores de nuestro país, incluyendo a asalariados y hasta trabajadores informales que están tomando conciencia que la disyuntiva es seguir sembrando pobreza o recomenzar el camino de la prosperidad, del que nos desviamos en tiempos casi inmemoriales.

El Estado pospandemia debe ser un auxiliar, un ayudante. Replegarse a sus funciones esenciales y asegurar la libertad para la iniciativa de los actores de la economía y de la sociedad. En vez de hacer cada vez más pata ancha como nos propone el oficialismo, sacarnos los pies de encima.

* Diputado nacional (Unir, Juntos por el Cambio).

domingo, 5 de julio de 2020

EL GOBIERNO NACIONAL, POPULAR




(Y ABORTISTA) ES UN TÍTERE ONUSIANO


CATAPULTA, 4-7-20
Artillero: Augusto Padilla


“Este martes 30 de junio se presentó -a través del Canal de la Casa Rosada en la Plataforma YouTube-, el Segundo Informe Voluntario Nacional (IVN) sobre la implementación y el seguimiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Argentina. Este informe será presentado a nivel internacional, ante el Foro Político sobre el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El informe presenta los progresos, estancamientos y retrocesos en la implementación de la Agenda 2030, así como también los desafíos en función del actual contexto de vulnerabilidad planteado y de las nuevas prioridades del Gobierno Nacional en Argentina, orientadas a alcanzar una sociedad más justa, inclusiva y equitativa.

Participaron de la presentación, el jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero; el secretario de Relaciones Exteriores, Pablo Anselmo Tettamanti; la secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales (CNCPS), Victoria Tolosa Paz; y el titular de Argentina Futura, Alejandro Grimson. (Cafiero, Tolosa Paz y Grimson son abortistas)

También prestaron su voz, Roberto Valent, Coordinador Residente del Sistema de Agencias de Naciones Unidas en Argentina; Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT (PAMPA 2030); Mabel Bianco, coordinadora de la Alianza Argentina de Organizaciones de la Sociedad Civil en seguimiento de compromisos internacionales; y Flavio Fuertes, Coordinador temático de alianzas con el Sector Privado, PNUD Argentina y coordinador del Pacto Global Argentina.

En la presentación dijo la Bianco no dejó pasar la ocasión para reclamar:

“Hay un tema de salud que es una tarea pendiente: avanzamos mucho en cuanto a la Salud Sexual y Reproductiva para las mujeres y diversidades pero nos falta. Y otro tema pendiente es el compromiso que el Presidente hizo el 1° de marzo que es la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo junto a la ley de protección a las mujeres que quieren continuar un embarazo. Mi corazón verde les habla: no queremos más muerte de ningún tipo. 

http://feim.org.ar/2020/06/30/mabel-bianco-el-covid-exige-copromisos-a-largo-plazo-y-respuestas-urgentes 

Nota catapúltica

La representante del Pacto Global Argentina es la Fundación Huésped dirigida por el abortista Pedro Cahn, el tiranuelo de la despótica cuarentena. ¿Otro negocito del repelente medicucho?

https://www.huesped.org.ar/noticias/fundacion-huesped-fue-elegida-como-reprentante-de-la-soc-civil-en-pacto-global-de-naciones-u 

sábado, 4 de julio de 2020

ESPIONAJE, AYER, HOY Y MAÑANA



María Lilia Genta

La Prensa, 04.07.2020

Si hay algo hipócrita y ridículo es el descubrimiento del espionaje político por parte del gobierno macrista y todo el escándalo mediático y judicial promovido por el Gobierno. El peronismo en su versión kirchnerista se rasga las vestiduras ante semejante delito (¿será de lesa humanidad?). El resto acompaña para ser políticamente correcto.

Pero la verdad es que el espionaje ha existido siempre y siempre existirá. Maestros del espionaje han sido, sin duda, los ingleses de todos los tiempos; ni qué decir de Estados Unidos y la CIA, el Estado de Israel y, por supuesto, el más antiguo y eficaz de todos los espionajes, el del Vaticano, superior incluso a la KGB.

Volvamos a los James Bond criollos; aquí, si se me disculpa, apelaré a mi propia experiencia personal. Nací y viví en una casa espiada desde la época del primer peronismo y también después. Esto fue algo que mi familia asumía hasta con humor. Por supuesto había poca tecnología en aquellos años por lo que el trabajo de los fisgones era más artesanal, menos sofisticado y, hay que admitirlo, hasta más humano.
Según las temporadas, el cartero -figura esencial y cotidiana en aquellos tiempos remotos- le avisaba a mi padre: "Profesor, le volvieron a abrir las cartas". Nadie me lo contó: lo vi y oí yo misma.

TELEFONOS INTERVENIDOS

En cuanto al teléfono puedo asegurar que por lo menos mi padre y el padre Meinvielle tenían el mismo amigo nacionalista que trabajaba en la empresa telefónica que les avisaba cuando les intervenían los teléfonos. Todo era muy rústico y primitivo. Se escuchaba el correr de la cinta de los viejos grabadores y, a veces, hasta la respiración del pobre empleado que tenía que pasar horas escuchando todas las conversaciones y grabando algunas. Esto también lo tomábamos a la chacota: por entonces el teléfono no era medido y pasaba horas hablando con mi novio. Papá me recordaba, de vez en cuando, que el teléfono estaba pinchado y que no entendía como podíamos hablar de asuntos íntimos por ese medio. Cuando terminaba la larga conversación yo le decía: "Pero, papá, ¿te imaginas al pobre hombre que tiene que accionar el grabador tener que escuchar durante una hora o más hablar de poesías y tonteras?"

Pero el caso más singular de espionaje a mi casa fue cuando se presentó el Jefe de manzana, un buen hombre que vivía a la vuelta de casa, para anunciarle a mi padre que su nuevo trabajo era espiarlo. Le pedía perdón por tener que hacerlo (debía vigilar los movimientos de la gente que entraba y salía de mi casa, las reuniones que se hacían, etc.). "Usted es un vecino muy bueno -decía- y me va a entender. Sabe que tengo un hijo enfermo y necesito esa plata extra". A lo que mi padre respondió. "Vaya tranquilo, mi amigo; haga usted lo suyo que yo seguiré con mis clases y reuniones".

En tren de recuerdos hay un hecho que no puedo omitir. Entre los que concurrían a las clases de mi padre hubo un espía. Durante años concurrió asiduamente a mi casa simulando ser un oyente más. Pero sucedió algo verdaderamente notable: andando el tiempo, el hombre se convirtió de verdad en un discípulo y amigo de mi padre. El magisterio de mi padre caló en él y se hizo católico y nacionalista. Llegó, incluso, a tener una actuación destacada. Me guardo su nombre porque sus descendientes aún viven. Un caso conmovedor; él mismo llegó a confesárselo a mi padre. Un día, a la salida de una misa en memoria de mi padre se abrazó a mi esposo y llorando le dijo: "Pensar que yo empecé a ir a las clases como espía." Muerto él, su hijo continúa yendo a los homenajes.

Pese a todas estas cosas la vida seguía como siempre y, a la vuelta de los años, aquí estoy. Creo que el vivir una infancia y adolescencia espiadas no me produjo demasiados complejos.

Después vino la época de otro tipo de espionaje, el trágico; y este no fue estatal, digamos, ni de los servicios sino el que montaron las organizaciones guerrilleras (que supieron tener sus muy eficaces servicios de inteligencia) y cuya finalidad última no era otra que asesinar a sus espiados. Como ocurrió, por cierto. Dos años después de las muertes de mi padre y Sacheri se encontraron, en un allanamiento a una de las guaridas del ERP a escasas cuadras de mi casa, los documentos que acreditaban el seguimiento a ambos, sus recorridos, sus costumbres.

Nunca he sido macrista ni jamás lo seré. Pero seamos honestos: nada tuvo de trágico el espionaje en tiempos de Macri; en cambio, sí fue peligrosa y temible la maquinaria de inteligencia presidida por Milani en tiempos de Cristina.