sábado, 19 de agosto de 2017

UBA Y EXTRANJEROS


Hernán Caballero
La Nación, carta lector, 19-8-17

La UBA registra un récord de inscriptos de países vecinos para 2018, unos 60.000, entre ellos gran cantidad de brasileños y chilenos, pero también colombianos, peruanos, venezolanos y paraguayos. 

Como argentino y como egresado de la UBA, me reconforta la elección de tantos jóvenes latinoamericanos, pero como contribuyente me alarma y me preocupa porque no es la UBA la que solventa con generosidad este esfuerzo sino que somos nosotros, los ya sobrecargados contribuyentes argentinos, quienes estamos haciendo posible lo que los contribuyentes de esos países vecinos se niegan a hacer. Esto no es justo.

 La Argentina aplica una carga fiscal desmesurada sobre sus ciudadanos, y éste es un gasto que no nos corresponde. La Argentina y la UBA deben encontrar la forma de facturar este esfuerzo intelectual y físico a los respectivos Estados colombiano, venezolano, chileno, brasileño, peruano o paraguayo, transformando así un gesto generoso incomprensible en exportación de conocimiento argentino a la región, como hoy Australia exporta a Asia, albergando a miles y miles de asiáticos en las universidades de Sidney, Melbourne y otras ciudades, recibiendo a cambio casi 2000 millones de dólares.



TERROR EN BARCELONA


Cristián A. Bengolea
La Nación, carta de lector, 19-8-17

Con enorme pena y dolor vivo los sucesivos atentados terroristas en diferentes ciudades de Europa, con gran cantidad de muertos y heridos. El jueves le tocó a Barcelona.

 Sé perfectamente cómo se viven esos espantosos episodios, dado que yo los viví en los años 70 en mi país. Fui testigo. Vi gente despanzurrada en la calle por cobardes bombas colocadas en diferentes partes de la ciudad por algunos de los que hoy se postulan a cargos legislativos. También vi morir gente acribillada a balazos por seres humanos que habían perdido la razón. 

Lástima que en aquellos sangrientos años la vieja Europa nos dio la espalda. Vaya a saber por qué. No importa ya. Como los argentinos que vivimos aquella tragedia sabemos bien de qué se trata, acompañemos sin resquemores a los que hoy padecen lo que nosotros padecimos hace más de cuarenta años.




viernes, 18 de agosto de 2017

LA REALIDAD ES LA ÚNICA VERDAD



Es una de las frases atribuidas al general Perón. Viene a cuento al leer un dato estadístico de las recientes elecciones en la provincia de Buenos Aires (La Nación, 17-8-17).

Hace algunos años se habilitó a los presos el derecho a votar  en las cárceles; en las Paso, en el distrito mencionado, lo ejercieron 4.095 internos, favoreciendo a los siguientes candidatos:

Sergio Massa:                             4 %

Esteban Bulrich:                         7 %

Cristina F. Kirchner:                 75 %

¿Sería exagerado inferir que los ladrones reconocieron a la mejor del oficio?





jueves, 17 de agosto de 2017

DIRIGENTES Y CANDIDATOS DE VARIOS PARTIDOS RESALTAN EL GESTO DE GARCÍA ELORRIO


Por Redacción LAVOZ, 17-8-17

La decisión de Encuentro Vecinal de Aurelio García Elorrio (Córdoba) de devolver la parte de los aportes estatales para campaña que no fueron utilizados fue destacada desde diversas agrupaciones.

La agrupación había recibido 659.421 pesos para diferentes gastos y devolvió 521.579 pesos que no fueron usados.

 En las redes, salieron varios a felicitarlo.

"Cuando se pregunte qué es la ética pública, recuerde la actitud de García Elorrio y su partido", planteó el legislador del Frente Cívico Juan Pablo Quinteros.
La legisladora por Córdoba Podemos, Liliana Montero, señaló que "pocos tienen la actitud de honestidad" que tuvo García Elorrio.

Néstor Moccia, cabeza de lista en Libres del Sur, dijo: "Con qué poco se hace ejemplo".

martes, 15 de agosto de 2017

¿QUIÉN ES MIKE PENCE, EL VICE DE TRUMP DE VISITA EN ARGENTINA?




La Prensa, 15.08.2017

Ultraconservador, opositor a mejorar los derechos de la comunidad homosexual, antiabortista, cristiano evangélico y férreo defensor del achicamiento del Estado. La enumeración describe parte del pensamiento del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, un republicano hecho y derecho (y de derecha), que está de visita en Argentina. 
Abogado y ex locutor de radio, fue líder republicano en la Cámara de Representantes entre 2001 y 2013, lo que le ofrece a Donald Trump un comportamiento menos polémico y un manejo de las relaciones en el Parlamento y al interior del partido. Temas no menores teniendo en cuenta la verborragia oral y tuitera del presidente y la revolución interna que fue su candidatura por su inexperiencia en la política.

Michael Richard "Mike" Pence, mismos nombres que su abuelo, señaló en una entrevista que se involucró en la política por figuras como el ex mandatario John F. Kennedy y el activista por los derechos civiles Martin Luther King. Incluso señaló que en 1980 votó Jimmy Carter, símbolo moderno del Partido Demócrata y reconocido por su lucha a favor de los derechos humanos.

Pero en la década del 80 su pensamiento político viró hacia el conservadurismo al empezar a identificarse con el entonces presidente Ronald Reagan y sus creencias religiosas también viraron al conocer a su actual esposa Karen, con quien tiene tres hijos, en una iglesia evangélica.

"Soy cristiano, conservador y republicano, en ese orden", se autodefinió Pence, de 58 años cumplidos el mes pasado, que entre 2001 y 2013 como miembro de la Cámara de Representantes encabezó batallas que lo colocaron en el centro de atención de los conservadores sociales: votó por el recorte de impuestos, por el achicamiento del gobierno federal, por una política de defensa fuerte y una política social conservadora.
Durante sus años en el Congreso impulsó las rebajas fiscales a las corporaciones para impulsar la inversión, aunque votó a favor de todos los tratados de libre comercio que se propusieron.


En 2006 Pence promovió un plan para cerrar la frontera entre países vecinos. En ese plano, también propuso enviar a todos los indocumentados de vuelta a su país e instaurar un programa de trabajadores destinado a llevar fuerza de trabajo a Estados Unidos durante un período de entre tres y cinco años.

MALVINAS

CATURELLI Y LA NOCIÓN DE GUERRA JUSTA

Pablo S. Otero
La Prensa, 15.08.2017

El filósofo católico Alberto Caturelli, falleció el 4 de octubre de 2016 a los 88 años pero sus escritos siguen y seguirán siendo una referencia obligada a la hora de entender conceptos profundos y no muchas veces desarrollados con tanta claridad como era su estilo: directo, filoso y sin medias tintas.

En 1993, a once años de la gesta de Malvinas, publicó el libro "La Patria y el orden temporal", en el cual reflexiona, entre otros temas, sobre la noción de guerra justa. En ocasión de cumplirse 30 años de la Guerra de Malvinas realizó algunas modificaciones al capítulo dedicado al tema para ser leído durante unas jornadas conmemorativas.

A continuación los conceptos principales de aquel texto esclarecedor:

* La histórica recuperación de las islas Malvinas y demás dependencias del Atlántico Sur con la que toda la vida hemos soñado los argentinos constituye una ocasión única para reflexionar -especialmente en un país de tradición católica- sobre la noción de guerra justa y por lo tanto, lícita. No porque la guerra sea deseable por sí misma (nadie puede pensar esto en su sano juicio), sino en qué sentido una guerra puede ser justa y por eso, también moralmente obligatoria.

* La sociedad perfecta (y llámase perfecta a aquella que se basta para lograr por sí misma su fin propio) debe defenderse de los peligros, interiores o exteriores, que amenazan el bien común. El bien común no es la mera suma de los bienes materiales ni es tampoco la adición de los bienes de las personas singulares, sino un todo de orden diverso constituido por los bienes espirituales, culturales, históricos, materiales, de un pueblo o comunidad civil: es un todo superior a los bienes de las personas singulares.

* En virtud de la primacía del bien común al que debo amar y servir (lo cual viene a identificarse con el patriotismo) cada ciudadano está moralmente obligado a servir, mantener y defender todo lo que le es debido a la Nación en cuanto comunidad política. Esta voluntad permanente de donación al bien común del todo es la justicia en su más alto grado (justicia legal) y es servicio y amor a la Patria. Por consiguiente, la voluntad permanente de donación al bien común es la justicia (y el patriotismo) en su más alto grado. Entonces, la grave injuria contra el bien de la comunidad política vulnera gravemente el derecho natural y es por eso, causa justa de guerra que moralmente nos obliga.

* En un conocido texto, Santo Tomás expuso los caracteres de la guerra justa: Que sea declarada y dirigida, por la autoridad legítima de la sociedad civil. Naturalmente, cuando se sostiene que ha de ser la autoridad legítima debe tenerse en cuenta que la legitimidad de un gobierno (cual quiera fuese el régimen político del país) surge no del cómo, con qué medios, ni por qué ha sido introducido, sino de la simple, tácita y constante adhesión del pueblo, ya que la potestad o autoridad es como la forma de la sociedad que no existiría sin ella; dicho de otro modo, el consentimiento usual confiere legitimidad y eficacia jurídica al régimen gobernante. Que tenga una causa justa (violación de un derecho cierto) y que exista recta intención.

* Lo mismo enseñaba San Agustín y toda la tradición; de ahí que Francisco de Vitoria resuma esta doctrina diciendo que la causa justa de hacer la guerra es la injuria recibida. La causa de una guerra justa es, ante todo, la reparación de un derecho cierto violado (contra el bien común); dicho de otro modo por el mismo doctor: "la única y sola causa justa de hacer la guerra es la injuria recibida".

* Ya se ve que si se trata de la reparación de un derecho cierto violado, en el caso de las Malvinas la guerra es esencialmente justa y de nuestro lado, existe la búsqueda de una justicia vindicativa, de una restitución que le es debida a la patria tanto por derecho natural cuanto positivo.

* En efecto, cuando Inglaterra, en 1833, agredió nuestro derecho efectivamente ejercido sobre las Malvinas e islas del Atlántico Sur usurpando su posesión (no el derecho, que siguió siendo nuestro), cometió un acto de tal naturaleza que siguió agrediendo a la Argentina todo el tiempo, minuto a minuto, segundo a segundo durante casi siglo y medio. No se trató de un acto que desapareció inmediatamente sino, por el contrario, que continuó ejerciéndose contra nuestra soberanía. Por eso Inglaterra puso entonces (y ahora) la causa de guerra justa de parte de la Argentina, y en cualquier momento de todo el tiempo trascurrido, la Argentina podría haber iniciado la guerra, aunque por diversas circunstancias no lo haya hecho o no haya podido hacerlo. Claro es que la guerra es siempre el último recurso y es menester agotar previamente todos los medios pacíficos moralmente rectos.

* Así, todos los caracteres de la guerra justa asisten a la Argentina. En tal circunstancia, es no solo legítimo matar al enemigo sino obligatorio, como enseñaba San Agustín: "El soldado que, obedeciendo a la autoridad [...mata a un hombre, [no es reo de homicidio; más aún, si no lo hace, se le culpa de desertor y menospreciador de la autoridad". La culpa consistiría, precisamente, en no matar al enemigo en defensa del derecho cierto de la patria. El soldado es, pues, ejecutor de la ley natural, y la pusilanimidad en la guerra sería un grave pecado contra el bien común.

* Es bueno recordar los caracteres que tiene la guerra injusta. El mismo Francisco de Vitoria enseña que no es justa causa de guerra el deseo de ensanchar el propio territorio; tampoco lo es el deseo de poder o provecho de la nación atacante; la gloria particular del príncipe, o causas económicas; de hecho en las guerras injustas confluyen juntas estas causas y especialmente se dan todas en las guerras colonialistas.

* La Argentina ha reunido y puede invocar todos los títulos legítimos de una guerra justa. Nadie desea la guerra por sí misma, y la misma guerra tiene por fin la paz.

* A pesar del dolor, desde el dolor y por causa del dolor, comprendemos que jamás es inútil la sangre derramada por la patria. Ya hemos dicho que el amor a la patria es una forma de la caridad o del amor a Dios. Y el hombre cristiano sabe por la fe que quien muere por el bien común muere por sus hermanos. En tal sentido, participa de la Pasión y Muerte de Cristo.

* De acuerdo con toda la tradición y la enseñanza de los Padres, el Concilio Vaticano II designa la paz como "obra de la justicia", no una mera ausencia de guerra y en cuanto tal, es un "perpetuo hacerse" debido a la fragilidad de la voluntad herida por el pecado. "Mientras exista el riesgo de una guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos pacíficos de la diplomacia, no se podrá negar el derecho de legítima defensa a los gobiernos".

* En el contexto, el derecho de legítima defensa, agotados los medios pacíficos, no es otro que la guerra de legítima defensa, única guerra verdaderamente justa. En modo alguno el Concilio se opone a la noción de guerra justa desde el momento que sostiene "el derecho de legítima defensa". No es lícito utilizar la fuerza militar, es claro, para "someter a otras naciones", pero sí lo es "para defenderse con justicia". Por eso, en modo alguno puede sostenerse que ninguna guerra puede ser justa, ya que tal afirmación anularía la posibilidad misma del derecho de legítima defensa y volvería también imposible la paz, que es, precisamente, obra de la justicia.

* El caso de nuestras Malvinas es un caso clásico: A) violación de un derecho cierto por parte de Inglaterra en 1833; B) "agotados todos los recursos pacíficos de la diplomacia" en relación con el país agresor (agresor desde 1833 hasta hoy), la Argentina hace uso del "derecho de legítima defensa"; C) la Argentina no quiere, con ello, provocar necesariamente la guerra aunque, si de hecho se sigue, es justa como defensa de un derecho cierto.

* La Argentina, al retomar las Malvinas el 2 de Abril de 1982, no fue el país agresor porque el agresor injusto ha sido Inglaterra; pero, si se considera agresión a aquel acto, aun en este caso se trataría de una agresión justa, como acto propio del derecho de legítima defensa. El hecho de haber perdido la batalla por las islas para nada cambia la doctrina. Por el contrario, la confirma.


* No solo es legítimo sino necesario utilizar la expresión "guerra justa", sobre todo en el caso de nuestras islas. Es malsonante para mí que un cristiano deje de usarla porque cree -contra la doctrina permanente de la Iglesia- que toda guerra es injusta.