sábado, 21 de julio de 2018

EL PETRÓLEO



 un arma de doble filo para Macri

Francisco Olivera
La Nación, 21 de julio de 2018 

Donald Trump puede parecer un loco. O un excéntrico que, como todo referente del real estate neoyorquino, mantiene inquietantes lazos con Rusia. Con esos ojos lo analiza en estos momentos el establishment norteamericano, desde donde esta semana se les prestó atención a las versiones menos decorosas: habría datos con los que Vladimir Putin , exagente de la KGB, estaría extorsionando al presidente republicano. Jeff Merkley, senador demócrata por Oregon, fue el que llegó más lejos esta semana, cuando dijo que era "probable" que los servicios de inteligencia rusos supieran algo inquietante de Trump. "En Rusia es un procedimiento estándar tratar de conseguir información comprometedora sobre las personas importantes que van de visita, arreglarles encuentros con putas y grabar todo lo que pasa en la habitación. Así que es probable que tengan eso", dijo Merkley al sitio BuzzFeed News.

La reunión del lunes en Helsinki terminó de fogonear esos prejuicios. Los demócratas y parte de los republicanos esperaban que Trump le reprochara a su par la presunta incidencia que los servicios rusos tuvieron en las elecciones que, hace dos años, le dieron la victoria sobre Hillary Clinton, pero se encontraron exactamente con lo contrario: una conferencia de prensa no solo desprovista de recriminaciones, sino anticipatoria de coincidencias más abarcadoras entre ambas naciones.

Trump no tiene ideología. Sus movimientos se entienden mejor desde la escuela académica realista, que suele encontrarle al líder republicano puntos de contacto con Richard Nixon. No solo por la política de distensión que su antecesor tuvo con la URSS y que concretó en el Tratado sobre Misiles Antibalísticos, que los historiadores llaman con la palabra francesa Détente, sino por un hombre de consulta en común en la materia: Henry Kissinger. Con 95 años cumplidos, el exsecretario de Estado tiene todavía contacto fluido con Jared Kushner, influyente yerno de Trump. 

En una entrevista publicada ayer por Financial Times, Kissinger le explica al periodista Edward Luce que no cree que Putin sea un personaje como Hitler, sino, más bien, como Dostoievsky. Lo hace sin detenerse en lo políticamente correcto, mientras come un paté de pollo. "Creo que Trump puede ser una de esas figuras en la historia que aparece de vez en cuando para marcar el final de una era y obligarla a renunciar a sus viejas simulaciones. No necesariamente significa que él sepa esto, o que lo esté considerando una gran alternativa. Podría ser solo un accidente", se explayó.

Trump parece estar interpretando que el verdadero adversario es China, una potencia que cuadruplicó el ritmo de crecimiento anual norteamericano en las últimas décadas y que, consolidado su éxito comercial, se ha convertido desde que asumió Xi Jinping en un actor geopolítico más agresivo que en los tiempos de Hu Jintao. Según esta idea, Rusia, que iguala a Estados Unidos en armamento nuclear -uno y otro tienen hoy el equivalente para hacer estallar 50 o 60 ciudades como Hiroshima-, es menos peligrosa aliada que herida.

Si se consolida, este escenario interpelará a una Argentina que no termina de encontrarle la vuelta a su déficit de cuenta corriente: forzada al ajuste, no genera los dólares suficientes para sostener su nivel de gasto. Dependerá en gran medida del modo en que Trump y Putin decidan entenderse; pero ninguna conversación entre ambos debería excluir una exigencia estructural rusa: que Estados Unidos no boicotee el precio del petróleo y del gas, vitales para la estabilidad política de Moscú y, aquí, decisivos para hacer viable Vaca Muerta, una de las dos alternativas que Macri tiene, con el agro, para el ingreso de divisas.

Líder de un país con excelentes resultados petroleros por el boom que la exploración no convencional genera desde 2004, Trump puede influir en los precios solo de un modo indirecto. El más sencillo es mantener una buena relación con Arabia Saudita, líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entidad que maneja un tercio del consumo de hidrocarburos del mundo. Ese vínculo es tan relevante que ha incidido en la caída de los precios desde 2014 hasta hoy, una pendiente que tuvo entre otras víctimas al régimen de Nicolás Maduro. 

Empezó cuando los líderes sauditas se dieron cuenta de que restringiendo la oferta podían mantener el precio internacional, pero alentaban al mismo tiempo a los productores norteamericanos a explorar. Fue un verdadero dilema: sostener el barril en 100 dólares bajando la producción les costaba solo 100 millones de dólares por día en hidrocarburos no vendidos; trabajar a pleno y, por lo tanto, dejar que los valores fueran determinados por el mercado, desplomaba el barril a la mitad, a un costo fiscal de 1500 millones de dólares para el país. Decidieron la opción más cara. ¿Por qué valía la pena semejante costo? 

La respuesta es política, no económica: aunque el petróleo más barato los perjudicaba en sus arcas fiscales, desalentaba al mismo tiempo a los norteamericanos a continuar con lo que en Texas llaman "revolución del shale", un fenómeno económico que, si prospera, terminará en una sustitución de importaciones que borrará a Arabia Saudita del mapa petrolero.

Ese desplome sorprendió a Macri apenas llegó al poder. En el verano de 2016, el primero de la era Cambiemos, el barril tocó los 28 dólares. Empezó a recuperarse meses después, a medida que los países empezaron a consumir los stocks acumulados.

El barril cerró ayer a 73,02 dólares en Londres. Para el Gobierno es también una encrucijada: cualquier aumento internacional impactará en los costos de la economía y pondrá a prueba el plan de energía, que ahora conduce Javier Iguacel y que ha reportado hasta el momento la mayor inversión privada genuina. Como junio tuvo la inflación más alta en dos años, será fuego para los surtidores a casi un año de las elecciones presidenciales, pero, al mismo tiempo, la apertura de una oportunidad para extraer reservas del suelo: Vaca Muerta tiene la segunda reserva de gas no convencional del mundo y la cuarta de petróleo. 

Es lo que los economistas llaman "recurso de clase mundial": un sector que, como el agro y como ningún otro en la economía argentina, podría competir en el mundo sin desventajas comparativas.

En la Casa Rosada hay quienes ya piensan en campañas nacionales destinadas a mostrar los beneficios de lo que los nostálgicos de Frondizi empiezan a llamar "La batalla del gas". Como Trump, Macri podría estar frente a una nueva etapa, pero tiene escollos distintos que los de su par norteamericano. 

Los más obvios son económicos: el nivel de actividad, la inflación, la generación de dólares, la credibilidad en el mercado y el nivel de empleo. El más grave es una paradoja cultural: evitar el regreso en 2019 de lo que considera populismo empantana al Presidente en obsesiones de cortísimo plazo. La política argentina tiene las intrigas de un agente de la KGB.

ES FEO PERO ES QUESO




En agosto estrenan una película escrita por Florencia Kirchner sobre la muerte de Santiago Maldonado

La Nación, 20 de julio de 2018 

En agosto, un año después de la última vez que se vio con vida a Santiago Maldonado , Florencia Kirchner y Tristán Bauer estrenarán una película sobre el caso del joven artesano.

Bajo el título: "El camino de Santiago. Desaparición y muerte de Santiago Maldonado", el fimlm de 85 minutos es resumido por sus creadores de la siguiente manera:
"En la Patagonia argentina, después de una represión llevada adelante por la Gendarmería Nacional contra una comunidad mapuche que reclamaba por sus tierras al magnate Luciano Benetton, desaparece el joven de 28 alias Santiago Maldonado.

En el país de los 30.000, desaparecidos esta nueva desaparición genera reclamos de los familiares, las organizaciones de derechos humanos, los partidos políticos y la sociedad en su conjunto. Las manifestaciones van creciendo hasta tornarse multitudinarias.

Finalmente, el 17 de octubre, a 78 días de su desaparición, el cuerpo de Santiago aparece sin vida a orillas del rio Chubut.

¿Qué pasó? ¿Quiénes fueron los responsables? ¿Cómo llegó su cuerpo hasta ahí? Son algunas de las preguntas que este documental se plantea para esclarecer un caso que reclama verdad y justicia".

Además de la dirección a cargo de Bauer y el guion en manos de la hija de la expresidenta y Omar Quiroga, la película cuenta con la narración de Darío Grandinetti y una canción de León Gieco.

QUE DIEZ AÑOS NO ES NADA



Cristian Mira
La Nación, 21 de julio de 2018 

Diez años después del fin del conflicto por la resolución 125, la discusión pública vuelve a centrarse sobre las retenciones al campo. Es como si no se hubiera aprendido nada de aquellas extenuantes jornadas.

La pelea contra la 125 fue la cara más visible de las oportunidades que perdió la Argentina durante el kirchnerismo. El intento por imponer retenciones móviles, que incluían una fórmula de cálculo por la cual el Estado capturaba la mayor parte de los ingresos de la producción, estuvo precedido por restricciones y prohibiciones a las exportaciones de carne, lácteos, granos y productos de las economías regionales. 

Cuando los precios internacionales de las commodities y los alimentos estaban en niveles récord el gobierno anterior impuso restricciones en forma de cupos, precios máximos y derechos de exportación. Tres años antes de la 125, en 2005, las exportaciones de carne habían llegado al 25% de la producción y el país ocupó el tercer lugar entre los principales jugadores del comercio internacional de la carne vacuna. La respuesta del entonces gobierno de Néstor Kirchner fue aumentar las retenciones y prohibir que se exportaran ciertos cortes.

En aquella época, el precio internacional de la leche en polvo había superado los 5000 dólares la tonelada. ¿Respuesta argentina? Poner un precio tope para las exportaciones. También antes de la 125, se intervino extraoficialmente el mercado de trigo con un precio máximo que los exportadores y molineros no podían superar por orden del entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Todas esas medidas provocaron un desincentivo a la inversión y, en consecuencia, a la producción. Sin restricciones se pudieron haber creado empresas agroindustriales con trabajo local y marca argentina. Con todas las críticas que pudieran hacerse al gobierno de Lula, en aquellos años Brasil no le puso un freno a su producción y las empresas brasileñas se lanzaron a conquistar al mundo. Y con una escala menor, Uruguay y Paraguay conquistaron los mercados de la carne que tradicionalmente eran de la Argentina.

Aun después de la 125 se mantuvieron las restricciones y se detuvo el crecimiento natural que hubieran tenido, por ejemplo, los grandes grupos de siembra argentinos. El paso siguiente al de alquilar tierras debía ser el de proveedores de servicios, originadores de mercadería o elaboradores de alimentos. Se pudieron haber creado traders argentinas. Sin embargo, debieron retroceder y achicarse. También se pudieron haber florecido cooperativas de pequeños productores. Nada de eso ocurrió.

El aspecto de las oportunidades perdidas es uno de los tantos que no tienen en cuenta quienes promueven el freno al campo. Tomó forma en estas semanas con la propuesta de suspender el cronograma de baja de derechos de exportación a la soja. Esta historia se sabe cómo termina. Se empieza por la soja y se sigue por el maíz, el trigo y el girasol.

En momentos en que Estados Unidos empezó una guerra comercial con China y otros países, que puede modificar sustancialmente la configuración del mapa mundial de la producción de alimentos, el debate argentino debería centrarse en cómo prepararse para ese escenario. Cómo venderle más soja, carne vacuna, porcina o lácteos a China. Qué productos podrían colocarse en México o Canadá, con los que EE.UU. está rediscutiendo el Nafta, qué puede pasar en Europa con el Brexit o qué visión tienen los países del mundo árabe como importadores netos de alimentos. Ninguno de esos temas que podrían ser cruciales para que la Argentina se convierta en "supermercado del mundo" -o al menos que aparezca en las góndolas de adelante- son los que dominan la discusión de la dirigencia política y económica argentina.

Aquí, ante el primer viento en contra, como la crisis cambiaria que pone en jaque la estabilidad macroeconómica, se vuelve a pensar en el campo como la caja que siempre estará disponible para solucionar los desajustes fiscales. En vez de que el lugar de donde se generan dólares genuinos por exportación de bienes sea cada vez más grande, con más empresas y más gente, se proyecta achicarlo. Hay quienes tienen pasión por inventar oportunidades perdidas.

jueves, 19 de julio de 2018

GIORGIO LA PIRA


 el "alcalde santo", ya es Venerable

Aica, 19 Jul 2018

El pasado 5 de julio el papa Francisco autorizó a publicar el decreto que reconoce la práctica de las virtudes en grado heroico del político italiano Giorgio La Pira, al que tras su muerte se lo comenzó a llamar "el alcalde santo". Con la publicación de este decreto Giorgio La Pira, alcalde de Florencia, es Venerable, un paso para la beatificación.

Quién fue Giorgio La Pira
Nació el 9 de enero de 1904 y sirvió durante 15 años como alcalde de la ciudad de Florencia. Fue abogado, profesor universitario, laico comprometido en la Iglesia y un agente de paz en todo el mundo, siendo protagonista de las negociaciones para poner fin a la guerra de Vietnam, adonde viajó en 1965 para encontrarse con el entonces primer ministro Ho Chi Minh.

Siendo laico, fue también terciario dominico y franciscano. Participó en la Acción Católica. Lo eligieron como miembro de la asamblea constituyente italiana de 1946. Además fue diputado y ministro de trabajo.

En 1959 se convirtió en el primer político que atravesó la Cortina de Hierro, cuando viajó a Moscú para fomentar la paz y la unidad entre Oriente y Occidente, un proyecto que plasmó en los “congresos por la paz y la civilización cristiana” y los “coloquios mediterráneos para la reconciliación de las religiones de la familia de Abraham”.
Fue amigo de los papas Pío XII, San Juan XXIII y Beato Pablo VI.

En una carta enviada a Pablo VI, La Pira afirmó: “Unificar el mundo, ese es el único problema de hoy: unificarlo haciendo puentes por todas partes y derribando muros por todas partes. Pues bien, esta unificación no es posible –casi no tiene sentido‒ si no pasa (en cierta manera) por Pedro. Es decir, ¡si esta unificación jurídica y política entre los Estados no se ve acompañada de una relación unificadora (jurídica y política, en sentido profundo) entre los Estados y la Iglesia!”

En 1976, cuando se discutía una ley sobre el aborto en Italia, escribió un claro artículo en L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano, en el que resaltaba que “el aborto no es solo matar a un no nacido (un homicidio, como los Padres de la Iglesia lo definen): se ‘introduce’, menoscabándolo, en el plan teleológico de la historia, de la esperanza histórica, trastocando inmensurablemente el plan histórico trascendente de Dios y haciendo que ‘se desmoronen’ ‒si es posible‒ la civilización humana, el cuerpo místico y el cuerpo de las naciones por entero”.

“El aborto no es un acto que libera a la mujer, es más, la relega para siempre, en un cierto sentido, a una esclavitud interior: ninguna ‘intervención humana’ puede liberarla”, destacó en aquella oportunidad.

El político italiano falleció el 5 de noviembre de 1977 en Florencia. Una procesión interminable de ciudadanos, amigos, personalidades de todos los credos religiosos y políticos, llegados desde todos los rincones de Italia y alguno también del extranjero, rindieron un conmovedor homenaje a La Pira, al que ya todos definían como el ‘alcalde santo’”.

En otra carta sobre la vida espiritual, La Pira afirmó: “Yo rezo, rezo, rezo. No por mí, sería una oración miserable y ofensiva: rezo, oh Señor, por todos los hombres que no te conocen y, como yo antes, no saben dónde está el lugar de Tu Cena perpetua”.

El 9 de enero de 1986 el cardenal Silvano Piovanelli, arzobispo de Florencia, abrió el proceso de beatificación de Giorgio La Pira.

La aprobación de las virtudes heroicas es tal vez el paso más complejo y largo en el proceso de beatificación de un fiel católico, ya que con el decreto se reconoce que el Siervo de Dios ha vivido en grado heroico la fe, la esperanza y la caridad; para lo cual se debe haber investigado en detalle su vida y escritos.

Con la aprobación de las virtudes heroicas, la causa de Giorgio La Pira queda a la espera de que se produzca un milagro obrado por su intercesión para declararlo beato.+

GPS DEL ESTADO: RADIOGRAFÍA 2017-2018




GONZALO DIÉGUEZ - JOSÉ GASPARIN

(Resumen)

Desde el inicio de la gestión de Cambiemos la Administración Pública Central atravesó una serie de cambios que formaron parte de una estrategia gubernamental anunciada desde la campaña por la presidencia. Este documento retoma un análisis previo sobre el rediseño de la administración pública central en este gobierno y profundiza en el análisis de los cambios vigentes desde marzo de 2018.

En particular, en marzo de 2018 se aprobó el Decreto 174/2018  que estipuló modificaciones en la Administración Pública Central. La normativa que sucedió la aprobación del decreto trajo consigo una reducción tanto de los cargos políticos de mayor jerarquía – secretarías y subsecretarías- como de la Alta Dirección Pública que comprende a direcciones nacionales, generales y coordinaciones. Estos esfuerzos parecieran inspirarse en la búsqueda de una mayor efectividad en la toma de decisiones pero también en una distribución de los costos políticos de la estrategia gubernamental.

¿Qué cambió en el aparato estatal entre 2016 y 2018?
El Estado argentino está expandiendo sus fronteras de funcionamiento desde 2003. Con el gobierno de Cambiemos, el crecimiento de la estructura del sector público a nivel nacional se sostuvo.

El número de organismos bajo la órbita del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) se mantuvo estable, pero el tamaño del gabinete aumentó: en 2015, se ubicó entre los más numerosos de América Latina -cercano a Ecuador y a Brasil donde hay gabinetes de coalición, y a Chile- y alcanzó un máximo histórico. En 2016, este crecimiento continuó: se crearon cinco nuevos ministerios, elevando la cantidad de ministerios de 18 a 22. En 2017, con la fusión del Ministerio de Comunicaciones dentro del Ministerio de Modernización, el número se redujo a 21.



Este gabinete presidencial de mayor tamaño se tradujo en la creación de nuevas estructuras en los niveles de secretarías y subsecretarías, que provocaron un incremento del orden del 25% en el universo de cargos políticos entre 2015 y 2017.

Además del andamiaje formal dentro de la estructura estatal, también aumentaron los cargos extraescalafonarios, es decir, aquellos que son nombrados directamente por el Poder Ejecutivo Nacional pero que se encuentran excluidos del Sistema Nacional de Empleo Público. Estos cargos tienen un grado de jerarquía equivalente a niveles de secretarías, subsecretarías y coordinaciones, y son instrumentos para designar personal político fuera de la estructura formal.

Entre 2015 y 2017, se crearon 1.111 cargos políticos y solo 62 fueron en la estructura formal. Así, se crearon 1.049 cargos extraescalafonarios en toda la Administración Pública Nacional lo que significó un crecimiento porcentual del 50%. La Jefatura de Gabinete de Ministros explicó el 31% del aumento, la Presidencia el 22% y el ministerio de Modernización que explicó el 11% del total de los cargos extraescalafonarios creados.


La Alta Dirección Pública, conformada por las direcciones nacionales y generales (entre otros cargos con funciones ejecutivas, que no serán contemplados aquí) también se expandió dentro de la estructura organizacional. Entre 2015 y 2017 se crearon 121 nuevas direcciones nacionales y 16 direcciones generales, y la Alta Dirección Pública pasó de estar compuesta por 432 directivos a estar compuesta por 569. Esto representó un crecimiento absoluto de 137 cargos y un incremento relativo del 31% en el espacio directivo.

En resumen, con el cambio de gobierno los cargos políticos explicaron el crecimiento en el número de posiciones dentro de la órbita estatal, en particular, a través del fuerte incremento en los cargos fuera de nivel.

El Decreto N°174/2018: cambios en la estructura
En marzo de 2018 se publicó el Decreto Nº 174/2018 que implicó el recorte del número de cargos políticos y la disminución del peso de la política en las cuentas públicas. Este decreto tuvo como propósito racionalizar la estructura estatal y dinamizar la gestión en tanto sostiene que busca “establecer una nueva conformación organizativa de los niveles políticos, basado en criterios de racionalidad y eficiencia que posibiliten una rápida respuesta a las demandas de la sociedad, dando lugar a estructuras dinámicas y adaptables a los cambios permanentes”. El cambio organizacional reduce la intermediación política entre la toma de decisiones a nivel político y el espacio directivo, en particular, reduciendo el número de subsecretarias.

Así, en 2018 se redujo considerablemente el número cargos dentro del Poder Ejecutivo Nacional respecto a 2017. Mientras que la Alta Dirección Pública se contrajo un 20%, el total de cargos políticos lo hicieron en 75%. En este sentido, la reducción de los cargos políticos se concentró en las posiciones fuera de nivel: explicaron el 98% del total de la reducción de los cargos políticos, mientras que la baja en la estructura formal solo explicó el 2%.

De esta manera, la expansión en el número de cargos políticos entre 2015 y 2017 y su contracción entre 2017 y 2018 estuvo explicado básicamente por los cargos fuera de nivel. Al respecto, mientras en los dos primeros años de gobierno el número de cargos extraescalafonarios pasó de 2.203 a 3.252, a partir del Decreto 174/2018 solo quedaron 590 cargos fuera de nivel.

Mecanismos de compensación para la contracción de la estructura
En esta reingeniería organizacional se utilizaron dos mecanismos que buscaron atenuar los costos asociados al recorte de cargos políticos.

Por un lado, las Unidades Retributivas funcionaron como mecanismo de compensación monetaria. Éstas ponen recursos a disposición de los ministros, secretarios y subsecretarios para asignar en forma discrecional al personal del Estado. De este modo, si bien se redujeron los cargos políticos, el número de UR aumentó en 977.000 unidades, lo cual significó un crecimiento de 372 millones de pesos anuales entre 2017 y 2018.

Además, la distribución de las Unidades Retributivas entre los ministerios guardó una estrecha relación con el recorte de cargos políticos del PEN: se incrementó más el número de Unidades Retributivas en aquellos ministerios que tuvieron una mayor reducción de cargos políticos.

Así, la reducción de cargos políticos en el PEN fue compensada, al menos parcialmente, por un notable crecimiento en los recursos presupuestarios que los ministros cuentan para asignar discrecionalmente al personal organizacional.

Nota: Los cargos políticos incluyen las Autoridades Superiores de la AC y los cargos extraescalafornarios de la APN. Resulta de la comparación antes y después del Decreto 174/2018.

Así, mientras que la distribución de las UR entre los diferentes ministerios es una compensación monetaria para los ministerios, la proliferación de las UPE compensa el recorte de cargos.Por otro lado, proliferaron las Unidades de Proyectos Especiales. Estas son unidades temporarias para gestionar planes, programas y proyectos de carácter transitorio y excepcional. En 2018 se crearon 19 UPE en la órbita del PEN que fueron ocupadas por personas que solían desempeñar cargos políticos.

La Alta Dirección Pública: continuidades y deudas pendientes
Recientemente hubo algunos esfuerzos en la planificación de los recursos humanos -tales como la integración de los sistemas de administración de recursos humanos y los controles de presentismo-, pero los avances en la gestión del rendimiento y desarrollo del empleo público han sido pocos.

Las capacidades del personal organizacional y en particular de la Alta Dirección Pública son decisivos para superar los desafíos de coordinar una estructura estatal más grande, pero el panorama del espacio directivo trazado entre los años 2015 y 2017 muestra mayores continuidades que cambios.

En particular, la evidencia muestra que hay un deterioro en el espacio directivo. En este sentido, la modalidad de ocupación del espacio directivo es discrecional y tiene un componente altamente político: en 2017 solo el 2% de los directivos públicos se encontraban designados bajo la modalidad de planta permanente, mientras que en 2015 alcanzaba el 6%.

Agregado a esto, el porcentaje de directivos públicos que cumplía con los requisitos exigidos por la norma para al acceso a cargos jerárquicos se redujo de 32% a 18% entre 2015 y 2017. Asimismo, en 2015 el 72% del total de personas que componían la Alta Dirección Pública eran profesionales y en 2017 esta participación cayó al 66%. La reducción en el número de profesionales en el espacio directivo y el menor cumplimiento de requisitos da cuenta de que se acentuaron los criterios de confianza o gestión por competencias políticas.

La elevada rotación de los directores también obstaculiza la efectividad gubernamental: el 25% de los directivos públicos que se encontraban designados en 2016 fueron reemplazados de sus cargos en 2017. Más aún, a fines de 2017 solo el 9% del total de directivos públicos continuaba en su cargo. Esto afecta la capacidad que tiene el espacio directivo para actuar como la memoria institucional de la administración y, al mismo tiempo, interrumpe el proceso de aprendizaje organizacional dentro de la órbita estatal.

Los recursos humanos cumplen un rol central en el desempeño gubernamental: son un ancla institucional que brinda efectividad al sistema democrático y la vigencia del Estado de derecho, pero también contribuyen al desarrollo económico y social. Las deudas pendientes en este terreno seguirán afectando la efectividad y el funcionamiento del Estado en la medida que no sean atendidas.

Propuestas de mejora en la alta dirección pública  
Desde inicios del año 2002 hasta la actualidad, observamos que  la función directiva en la administración pública nacional ha sido cubierta centralmente a través de una modalidad de corte discrecional, netamente política: las designaciones transitorias de las posiciones con funciones jerárquicas superiores.

Este formato de designación que posibilita la excepción de los requisitos profesionales para ocupar cargos de directivos públicos, comenzó ins­trumentándose a comienzos del año 2002 y progre­sivamente se consolidó durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández e incluso se extendió como modalidad en la administración de Mauricio Macri

La  utilización intensiva de las designaciones transitorias de los cargos que conforman el espacio de la denominada Alta dirección Pública (ADP) ha derivado en la instalación de un modelo de gestión en el cual las necesidades directivas se determi­nan exclusivamente en función de las priorida­des de gestión de la autoridad política de turno, en muchos casos influenciadas principalmente por la coyuntura y objetivos de corto plazo.

Este segmento de la administración central es de importancia estratégica por sus funciones vinculadas al asesoramiento en materia de formulación de políticas públicas y entrega de servicios, constituyen el conjunto de funcionarios de primera línea de las administraciones gubernamentales que actúan en su rol de “vaso comunicante” entre las esferas políticas y la burocracia. Quienes conforman la ADP, en definitiva, son los responsables de gestionar estratégica y operativamente una organización estatal así como también, gestionar su entorno político.

Para lograr un Estado que implemente políticas públicas de calidad es necesario contar con un sistema de alta dirección pública que contemple el ingreso meritocrático a la administración pública, la formación continua, la gestión del desempeño y las remuneraciones de sus funcionarios. De lo contrario, seguiremos alimentando a un Estado anabólico, cuya estructura  organizacional continúa creciendo, pero carece de la fuerza y orientación estratégicas necesarios para robustecer y sofisticar el impacto de las políticas públicas.

A continuación, compartimos diferentes documentos de políticas públicas elaborados por el programa de gestión pública de CIPPEC que identifican procesos de mejora y formulan  recomendaciones para fortalecer el desarrollo de capital gerencial público profesional e idóneo desde una perspectiva integral, promoviendo un proceso de institucionalización incremental

El juego de la oca y la Alta Dirección Pública en Argentina. Desafíos y propuestas para construir direc­tivos públicos idóneos. Documento de Políticas Públicas / Análisis N°181. Buenos Aires: CIPPEC. http://www.cippec.org/publicacion/el-juego-de-la-oca-y-la-alta-direccion-publica-en-argentina-desafios-y-propuestas-para-construir-directivos-publicos-idoneos/

Zuvanic, L. (Diciembre de 2016) En busca del destino: hacia la profesionalización de la Alta Dirección Pública en América Latina. Documento de Políticas Públicas / Análisis N°180. Buenos Aires: CIPPEC. http://www.cippec.org/publicacion/en-busca-del-destino-hacia-la-profesionalizacion-de-la-alta-direccion-publica-en-america-latina/

BARENBOIM



Pablo Gianera
La Nación, de julio de 2018 

Son los días en que, como pasa por suerte desde hace un tiempo, Daniel Barenboim ocupa el centro de la escena. Nada podría ponernos más contentos que el hecho de que el músico argentino más significativo de la historia agite a sujetos que, el resto del año, no tienen una relación de intimidad con Brahms, con Wagner ni con Schönberg. Pero esto también es parte de su fortaleza. Como él mismo observó una vez: la notoriedad crea obligaciones. Por ejemplo, quiso formar músicos jóvenes para que el nivel de la música argentina no fuera de cabotaje. Lo dijo en una entrevista que le hizo la periodista Sandra de la Fuente: "Propuse formar cuerpos jóvenes y puse como fecha los años 2019/20, es decir, pronto. Todos parecíamos estar de acuerdo, pero muy típico argentino: jamás me hablaron del tema". La mediocridad es la plancha de metal de la Argentina y, por desgracia, de muchos músicos argentinos (no de todos, claro).

Pero volvamos al principio. Barenboim es lo que es porque es un músico de una pieza y, en su caso, eso quiere decir que es además un hombre de una pieza. El poeta argentino Arnaldo Calveyra (que admiró a Barenboim al punto de escribir un relato para él) me dijo: "Una cosa es el poema y otra cosa es el poeta". Se refería a la distancia que puede existir (y que en ocasiones existe) entre una obra y las posiciones éticas que sostiene quien hizo esa obra. Barenboim es el contraejemplo más perfecto de esa constatación.

Me gustaría pasar en limpio la idea con una frase del propio Barenboim sobre el director Wilhelm Furtwängler: "Son muchos los músicos que hacen música igual que viven. Furtwängler trató de vivir igual que hizo música. No es precisamente cómodo. Hay que querer y poder hacerlo. Pero únicamente entonces las cosas resultan de manera diferente de aquella a la que estamos acostumbrados". Así pasa con Barenboim. Hay un hilo de acero que une sus decisiones estrictamente musicales con sus posiciones humanas: la inteligencia del oído y la inteligencia a secas; la música y su relación con el mundo. Eso explica su integridad. Barenboim es un hombre valiente, pero lo es (y antes que nada) porque es un músico valiente. Es decir: lo primero es siempre la música. El coraje para acumular un crescendo hasta el punto inmediatamente anterior, inconmensurable, en que esa tensión se hunde en un piano subito o en el silencio no pertenece al simple orden técnico, sino al ético.

Esa valentía, incluso la valentía musical, procede también de una rigurosa honestidad intelectual. Barenboim nos indica aquello que la música puede enseñarnos: todo está relacionado. Y esta verdad vale también para el propio Barenboim en cuanto ser humano.

La Orquesta del Diván, para poner el caso más evidente, llegó a ser ese proyecto de comprensión mutua entre personas de Israel, Palestina y otros países árabes solamente porque partió de la música. Es la orquesta la que permite imaginar un modelo social alternativo en el que se unen la moral y la estrategia, la razón y la emoción. Es una lección que ni la política ni los políticos terminan de aprender de la música.

La colaboración entre Barenboim y Edward Said, uno de los intelectuales mayores de la segunda mitad del siglo XX, en el proyecto del Diván es algo que pasa muy de tanto en tanto porque Barenboim y Said (seamos sinceros) son personas que aparecen muy de tanto en tanto.

"Lo único que no es explicable de la música es su inexplicabilidad. Esa inexplicabilidad puede ser lo más interesante". Del mismo modo que no podemos superar del todo esa inexplicabilidad, tal vez Barenboim, cada vez que hace la realización física de una partitura, no disipe la complejidad del mundo, pero sin duda puede ayudarnos a comprender esa complejidad en sus propios términos. Son tantas las cosas que tenemos que agradecerle al maestro. Pero, antes de cualquier otra cosa, tenemos que sentirnos agradecidos de ser contemporáneos de él.