lunes, 12 de noviembre de 2018

COMENTARIO


 a Oeconomicae et pecuniariae quaestiones


Tradición viva, 09/11/2018

Javier de Miguel

El pasado mes de mayo, concretamente el día de San Pascual Baylón,  se publicó un breve documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), cuyo título es el citado en el encabezamiento de estas líneas, y cuyo subtítulo, que reproduzco por su valor sintético, es  Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero.

Como economista y analista de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), creo no poder soslayar un breve comentario sobre este documento, dada su oportunidad en el contexto económico en que nos encontramos, tras el paso de una grave crisis originada en gran medida por las inmoralidades descritas en el documento.

Señores lectores, como corresponde a un católico, no soy liberal. Tampoco en lo económico. Esto último es obvio, pues sería una contradictio in terminis defender la DSI en lo político y social, pero declararme liberal – o libertario, como dicen otros- en economía. Pese a la obviedad, insisto en subrayarlo por cuanto este fenómeno acostumbra a darse con relativa frecuencia. Ser anti-liberal no es una opinión más, sino la expresión más genuina de la fidelidad al Magisterio y la Tradición en materia social. Desde esta advertencia al lector, procedo pues, a emitir este breve juicio acerca del documento.

El texto, por un lado, expresa numerosos principios tremendamente útiles para la comprensión en clave cristiana del sistema económico, y se pueden resumir en:

La caridad como fundamento de la actuación en el campo económico (2).
Apelación (suave) a la Ley Natural como principio unificador de la actuación ética (4).
Limitación de los principios liberales de propiedad privada: condiciones a la legitimidad del beneficio.
La libertad económica no puede estar separada de la verdad (12).
Se vuelve a refutar la tesis del “Estado como mero árbitro”, promoviendo las alianzas político-económicas (12)
Se reconocen, aunque de manera diplomática, las deficiencias estructurales del sistema capitalista actual: existe un grado de correlación apreciable entre el comportamiento no ético de los operadores y la quiebra del sistema en su conjunto: (30), aunque se evita emplear la palabra “capitalismo”, sustituida por el término “mercado”, lato sensu.

Reiteración de la doctrina pontificia constante acerca de la imposibilidad de la regulación automática de los mercados (13) (21).
Una de las ideas más contundentes posiblemente sea la siguiente: La participación del sistema financiero moderno constituye una ocasión próxima de pecado (denominada en el texto inmoralidad próxima). (14)

El mundo académico está monopolizado por la idea del lucro como finalidad principal de la economía, “cosa que hoy se señala como un hecho generalizado incluso en prestigiosas escuelas de negocios (business schools), toda instancia ética viene de hecho percibida como extrínseca y yuxtapuesta a la acción empresarial”(23)

Importancia de la moralidad de los actos de consumo (33).
Se trata, pues, de graves principios, largamente expresados por el Magisterio Social desde S.S. León XIII, pero con la virtud de ser adaptados a las características del sistema económico de hoy. No obstante, no podemos obviar que el documento tiene algunas lagunas en temas, a mi juicio, muy relevantes como son:

Referencias continuas al bienestar integral, desarrollo integral y a la calidad de vida como objetivo de la actividad económica: se habla del bien común, pero no hay referencias al progreso moral y espiritual.
No hay referencias a que el fin de la economía, aunque sea un asunto temporal, es dar Gloria a Dios.
No entra a una crítica estructural profunda del capitalismo, sino mayoritariamente de las actuaciones abusivas en su seno. Esta ausencia podría excusarse por la brevedad del documento.

Se omite nuevamente (y van más de dos siglos) el tema de la usura tal como la desarrolló la escolástica tomista y la Escuela de Salamanca: se habla de crédito cooperativo o microcrédito como alternativa “ética”, pero sin profundizar en la idea de que estos créditos también pueden ser usurarios. Implícitamente se asume la teoría modernizante de que la usura equivale a tipos de interés excesivos, y no a la misma exigencia de interés (16).

No referencia a la idea de pequeña propiedad como mecanismo de distribución, muy empleada en el Magisterio de Juan XXIII.
En definitiva, podemos concluir que no se trata de un mal texto. Tampoco un texto excesivamente brillante. Por un lado, contiene exhortaciones que pueden revolver muchas conciencias de católicos que, a menudo sin mala fe, pero por desconocimiento o deficiencias formativas, operan en los mercados mediante prácticas que, realmente, no son cristianas, o que basan sus acciones en un mero probabilismo moral desinformado y poco fundamentado. 

tos anteriores de temática similar, ni una fundamentación demasiado sólida en el Derecho natural, si bien es evidente que su extensión y rango magisterial, y por tanto, su intención, son totalmente diferentes a las de los clásicos documentos de la Doctrina Social de la Iglesia. No pasará a la historia de los grandes textos en su aspecto doctrinal (aunque paradójicamente provenga de la CDF), pero tiene la virtud de poner, en sus líneas, la dimensión moral de ciertas cuestiones técnicas de reciente aparición. Podría ser mucho más; pero menos es nada.

UNA COSA


 es el capitalismo y otra el liberalismo económico

Germán Masserdotti 

Religión en Libertad, 10 noviembre 2018

En un editorial reciente aparecido en el prestigioso diario argentino La Nación, se afirma que “la religión católica y el entramado entre la jerarquía eclesial y los factores de poder son señalados por [Loris] Zanatta como una causa explicativa del corporativismo, el estatismo y el proteccionismo. En definitiva, de la regresión y de la decadencia económica. No pueden desconocerse las reservas que la Iglesia ha manifestado hacia el capitalismo, desde León XIII en la Rerum novarum hasta el papa Francisco en Laudato si’”. El editorial se titula “La Iglesia y el anticapitalismo argentino” y hace referencia a un artículo del historiador italiano aparecido en el mismo diario bajo el título “La epopeya que necesita el capitalismo latinoamericano”.

Conviene precisar, en primer lugar, que las afirmaciones de Zanatta son de él y no del editorial. No obstante, inmediatamente a la referencia al pensamiento de Zanatta, se afirma que “no pueden desconocerse las reservas que la Iglesia ha manifestado hacia el capitalismo, desde León XIII en la Rerum novarum hasta el papa Francisco en Laudato si’”, como fue citado arriba.

Se menciona un arco de tiempo que va desde la Rerum novarum de León XIII (1891) hasta la Laudato si’ de Francisco (2015). Veamos, en razón de la brevedad, algunos textos magisteriales que se refieren a la vida económica y, en particular, al capitalismo y al liberalismo y cómo respecto del fenómeno moderno del capitalismo no hay condena alguna –en todo caso, se lo enmarca éticamente– pero sí respecto de liberalismo económico –ante el que sí se presentan reservas–.

León XIII en Rerum novarum (15 de mayo de 1891), a propósito de la situación obrera, señala que “es difícil realmente determinar los derechos y deberes dentro de los cuales hayan de mantenerse los ricos y los proletarios, los que aportan el capital y los que ponen el trabajo. Es discusión peligrosa, porque de ella se sirven con frecuencia hombres turbulentos y astutos para torcer el juicio de la verdad y para incitar sediciosamente a las turbas”. Sin embargo, “vemos claramente, cosa en que todos convienen, que es urgente proveer de la manera oportuna al bien de las gentes de condición humilde, pues es mayoría la que se debate indecorosamente en una situación miserable y calamitosa” (RN, 1).

Es decir, lo que se condena es el liberalismo económico, no el capitalismo.

Pío XI en Quadragesimo Anno (15 de mayo de 1931) enseña que “el Pontífice [León XIII] (…) fundado exclusivamente en los inmutables principios derivados de la recta razón y del tesoro de la revelación divina, indicó y proclamó con toda firmeza y "como teniendo potestad" (Mt 7,29) «los derechos y deberes a que han de atenerse los ricos y los proletarios, los que aportan el capital y los que ponen el trabajo» (Rerum novarum, 1), así como también lo que corresponde hacer a la Iglesia, a los poderes públicos y a los mismos interesados directamente en el problema”. Es decir, el capitalismo no es intrínsecamente perverso ni nada parecido, lo que no obsta para recordar los deberes y los derechos tanto de “los que aportan el capital y los que ponen el trabajo” (QA, 11). Además, Pío XI resalta que “es absolutamente falso atribuir únicamente al capital o únicamente al trabajo lo que es resultado de la efectividad unida de los dos, y totalmente injusto que uno de ellos, negada la eficacia del otro, trate de arrogarse para sí todo lo que hay en el efecto” (QA, 53). También observa que la economía capitalista “no es condenable por sí misma. Y realmente no es viciosa por naturaleza, sino que viola el recto orden sólo cuando el capital abusa de los obreros y de la clase proletaria con la finalidad y de tal forma que los negocios e incluso toda la economía se plieguen a su exclusiva voluntad y provecho, sin tener en cuenta para nada ni la dignidad humana de los trabajadores, ni el carácter social de la economía, ni aun siquiera la misma justicia social y bien común” (QA, 101).

Más claro, échele agua, querido amigo.

Juan XIII, en Mater et Magistra (15 de mayo de 1961), recuerda la sentencia de Pío XI en la encíclica Quadragesimo anno: «Es completamente falso atribuir sólo al capital, o sólo al trabajo, lo que es resultado conjunto de la eficaz cooperación de ambos; y es totalmente injusto que el capital o el trabajo, negando todo derecho a la otra parte, se apropie la totalidad del beneficio económico» (QA, 53)” (MM, 76).

Pablo VI en Populorum progressio (26 de marzo de 1967) observa que “si es verdadero que un cierto capitalismo ha sido la causa de muchos sufrimientos, de injusticias y luchas fratricidas, cuyos efectos duran todavía, sería injusto que se atribuyera a la industrialización misma los males que son debidos al nefasto sistema que la acompaña. Por el contrario, es justo reconocer la aportación irremplazable de la organización del trabajo y del progreso industrial a la obra del desarrollo” (PP, 26).

Es decir, si se trata de “un cierto capitalismo”, no se trata del capitalismo en sí mismo considerado. En realidad, el magisterio de la Iglesia reprueba el liberalismo económico.

El mismo Pablo VI en Octogesima adveniens (14 de mayo de 1971) afirma que “hay que mantener y desarrollar la iniciativa personal” en la vida económica. No obstante, los partidarios del liberalismo “querrían un modelo nuevo, más adaptado a las condiciones actuales, olvidando fácilmente que en su raíz misma el liberalismo filosófico es una afirmación errónea de la autonomía del ser individual en su actividad, sus motivaciones, el ejercicio de su libertad. Por todo ello, la ideología liberal requiere también, por parte de cada cristiano o cristiana, un atento discernimiento” (OA, 35).

Nuevamente, una cosa es el capitalismo al que la Iglesia no condena y otra el liberalismo económico al que sí condena. Y, no dicho precisamente de paso, deja una advertencia a los grupos cristianos que “idealizan” el liberalismo.

Juan Pablo II en Laborem exercens (14 de septiembre de 1981) afirma que “se ve claramente que no se puede separar el «capital» del trabajo, y que de ningún modo se puede contraponer el trabajo al capital ni el capital al trabajo, ni menos aún (…) los hombres concretos, que están detrás de estos conceptos, los unos a los otros” (LE, 13).

Nuevamente: más claro, échele agua, amigo.

El mismo Juan Pablo II en Centesimus annus (1 de mayo de 1991), en un texto fundamenal y esclarecedor sobre la cuestión bajo examen, señala que “si por «capitalismo» se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de «economía de empresa», «economía de mercado», o simplemente de «economía libre». Pero si por «capitalismo» se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa” (CA, 42).

Por tercera vez, querido amigo: más claro, échele agua.

De la lectura atenta de los documentos de la Doctrina Social se sigue, entonces, que la Iglesia no tiene reservas respecto al capitalismo sino, y con las aclaraciones del caso, al “liberalismo económico”.

No obstante otras consideraciones que podrían hacerse sobre la versión historiográfica de la vida nacional argentina que se sostiene en el editorial, lo importante de resaltar ahora y más directamente relacionado con la Doctrina Social de la Iglesia es que los pronunciamientos que formulan las conferencias episcopales tienen tanto valor como su conformidad con la enseñanza constante del magisterio eclesial universal y en comunión con el Sumo Pontífice. Esto viene a cuento de los Documentos finales de Medellín (1968), el Documento de Puebla (1978) y el de Aparecida (2007) a los que alude el mencionado editorial. Abundan los textos anteriormente citados para sacar conclusiones.

Por último, pero no menos importante. Aunque resulte obvio, se vuelve necesario aclarar que las posiciones a título personal de los papas no son el magisterio oficial de la Iglesia. Dicho esto a propósito del “pobrismo” real o imaginario al que se refiere el editorial y que caracteriza como “la exaltación de los pobres” y como un “enfoque clasista” que se sintetizaría en “pobres vs. ricos y poder económico”. Vaya este texto magisterial de León XIII en respuesta al “pobrismo” –que, por cierto, y quedó suficientemente claro, no es magisterio de la Iglesia–: “Es mal capital, en la cuestión que estamos tratando, suponer que una clase social sea espontáneamente enemiga de la otra, como si la naturaleza hubiera dispuesto a los ricos y a los pobres para combatirse mutuamente en un perpetuo duelo. Es esto tan ajeno a la razón y a la verdad, que, por el contrario, es lo más cierto que como en el cuerpo se ensamblan entre sí miembros diversos, de donde surge aquella proporcionada disposición que justamente se podría llamar armonía, así ha dispuesto la naturaleza que, en la sociedad humana, dichas clases gemelas concuerden armónicamente y se ajusten para lograr el equilibrio. Ambas se necesitan en absoluto: ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital. El acuerdo engendra la belleza y el orden de las cosas; por el contrario, de la persistencia de la lucha tiene que derivarse necesariamente la confusión juntamente con un bárbaro salvajismo” (RN, 14).

viernes, 9 de noviembre de 2018

UNA REVOLUCIÓN CULTURAL ANTICRISTIANA DE MANUAL




NOTIVIDA, Año XVIII, Nº 1137, 8 de noviembre de 2018

INSTRUCCIONES PARA MANIPULAR EL LENGUAJE EN LOS MEDIOS.

“Derecho al aborto: recomendaciones para una cobertura periodística sin estigma”, se llama el manual que acaba de lanzar Casa Fusa.

El manual presentado por la filial local de la Federación internacional de Planificación Familiar (IPPF, por su sigla en inglés) recopila las prácticas del periodismo abortero e induce al resto de los medios a adoptarlas. Subvierte el lenguaje para provocar cambios sociales que decanten finalmente en una ley. Una revolución cultural anticristiana “de manual”.

“RECOMENDACIONES PARA LA COBERTURA PERIODÍSTICA”:

*      “Evitar el uso de las palabras niño o bebé”. Decir “embrión o feto”. “No es un bebé. Mucho menos un niño”.

*      “No mencionar a los que practican abortos como ‘abortistas’ o ‘aborteros’”, tiene “connotaciones negativas”. Usar “proveedor de servicios de abortos o proveedor de servicios de salud”. Ejemplo negativo: “La radiografía del aborto en San Juan” (Tiempo de San Juan, 12/06/2018).

*      “No usar términos como objetor de conciencia” que “puede transmitir la idea de que quienes practican abortos son personas que no actúan a conciencia”. Lo ideal sería “profesional que obstaculiza el acceso a un aborto”.

*      Prescindir de las palabras “madre” o “padre” durante un embarazo.  Porque implica “que el feto es un niño”. Es “preferible” usar “mujer embarazada, persona gestante, pareja de la mujer embarazada, pareja de la persona gestante”. Ejemplo: “Polémica por un aborto no realizado: ‘La madre corría un altísimo riesgo’” (El Litoral, 21/08/2018).

*      “Evitar criminalizar a las mujeres y sus decisiones”. No usar frases como “sacarse de encima al bebé” o “deshacerse del bebé”. Se sugiere “interrumpir el embarazo”.

*      “No son pro-vida: son anti-derechos”. “Pro-vida” o “pro-familia” son términos que “transmiten la idea de que quienes apoyan el acceso al aborto seguro y legal están en contra de la vida”. “Recomendamos usar términos alternativos para aclarar que se hace referencia a las personas que se oponen a la práctica del aborto”. Y sugerimos el uso de palabras como “anti-aborto” o “anti-derechos”. Ejemplo: “Una fundación “Pro Vida” denunció a una mujer por un supuesto aborto y amenazaron con escracharla en el trabajo” (TN, 25/07/2018).

*      “Es mejor hablar de personas ‘pro derecho’ y no de ‘pro aborto’”. La recomendación es hacer hincapié en el “derecho de la mujer a elegir”, y no en el aborto mismo.

*      “Negar un aborto, ¿qué derechos afecta?” “Derecho a la salud (a la atención sanitaria) ... derecho a decidir si tener hijos o no, cuándo y con qué intervalos”. “Es imprescindible que las coberturas periodísticas puedan poner el foco también en esta violación a los derechos cuando se informa sobre el tema”.

*      “No es lo mismo un aborto ilegal que un aborto inseguro o peligroso”. “Los abortos ilegales son aquellos que no cumplen con el marco legislativo del país”. Sin embargo, “pueden ser abortos practicados de forma segura por parte de un proveedor capacitado o por una mujer con acceso a medicamentos de alta calidad”.

*      “El derecho a la intimidad: nunca ponerlo en juego”. “Al difundirse los datos de cuándo y dónde se realizará la interrupción legal del embarazo, se puede dar lugar a manifestaciones de grupos contrarios al aborto”. Ejemplo: “Hospital Rivadavia: se realizó un aborto que un piquete ‘pro vida’ no pudo frenar”.

*      “Por qué hablar de ‘personas gestantes’ y no sólo de mujeres embarazadas”. “Es recomendable incluir una perspectiva que tenga en cuenta a las personas que no son mujeres, pero tienen capacidad de gestar como ocurre, por ejemplo, con los varones trans”.

*      “Incluir información actualizada sobre la práctica del aborto ayuda a eliminar mitos”. “Recomendamos usar información actualizada sobre prácticas, procesos y servicios locales relacionados con el aborto”. “Esto puede contribuir a combatir el mito de que todo aborto es inseguro”.

*      “El valor de las historias en primera persona”. “Para quienes no tienen la experiencia del aborto, estas historias pueden ayudar a comprender que el aborto es parte de la vida cotidiana de las personas y no simplemente un tema abstracto”.

*      “Mencionar las fuentes: clave para una información de calidad”. Es recomendable incluir el número o tasas de mujeres que han tenido abortos en el país; descripciones. “Tener en cuenta un hecho importante: las estimaciones sobre el aborto, en general, pueden estar basadas en subregistros”.

*      “Los juicios de valor no deberían tener espacio en la cobertura periodística”. “Las noticias no pueden incluir una mirada moralizante ni estigmatizante”.

“CÓMO USAR IMÁGENES QUE NO GENEREN ESTIGMA”

Ø  Evitar “imágenes de personas en un avanzado estado de embarazo”. Usar “fotos de mujeres que pueden interrumpir voluntariamente el embarazo y que representen diferentes perfiles: edad, ingresos económicos, con hijos o no, etc”.

Ø  Evitar la exposición pública no deseada. “Recomendamos no poner sombras ni ocultar el rostro de una mujer porque podemos transmitir la sensación que el aborto es algo que causa vergüenza o culpa”. “Usar un dibujo realista de una mujer es una buena alternativa y permite que el receptor se identifique con la persona mostrada”.

Ø  “Las personas gestantes que deciden interrumpir un embarazo atraviesan diferentes estados emocionales: no todas están alteradas, tristes o con miedo por la situación. Mostrar personas en esos estados puede reproducir la idea de que el aborto es siempre una situación traumática”. Recomendamos “usar imágenes con personas con expresiones ‘neutrales’”. Ejemplo negativo de imagen: “Riesgos del aborto inducido” (Panamá América, 23/07/2018).

Ø  “No todos los abortos ocurren en centros de salud”. “Incorporar a los informes fotos de hospitales, clínicas, camillas, profesionales de la salud, etc, no siempre es acertado”. “Es preferible mostrar personas en situaciones cotidianas (en su casa o con amigos, por ejemplo)”.

Ø  “Evitar fotos de bebés o fetos de varias semanas”. Contribuye “a desdibujar el foco de la noticia, que siempre debe estar puesto en la persona que experimenta el aborto y no en el embarazo”. Ejemplo negativo: “Lo que prefieren callar acerca del aborto” (La Prensa, 15/07/2018).

Ø  “Que las imágenes diferencien las prácticas inseguras de las que no lo son”. No transmitir que “el aborto es una experiencia ‘miedosa’ y/o ‘peligrosa’”. Ejemplo negativo: “Mujer que trabajó abortando devela lo que las clínicas abortistas esconden por dinero” (AIM, 4/07/2018).

martes, 6 de noviembre de 2018

CANADÁ


 emprende las Guerras del Opio post modernas

Msia Informa,  1 de noviembre de 2018

El pasado 17 de octubre el gobierno del primer ministro, Justin Trudeu triunfante anunció haber cumplido su gran promesa de campaña al conseguir legalizar, el consumo y la producción de marihuana en Canadá. No obstante de que en el país la marihuana para fines medicinales es legal desde 2001, permitiendo el crecimiento de grandes compañías, que cotizan en la bolsa de valores de Toronto –filial de la City de Londres- la liberación total la suma al menú de las mercancías legales (commodities), lista para integrarse a la globalización financiera ávida de medios para sobrevivir.

Aunque los productos derivados, como alimentos, cosméticos o cigarrillos electrónicos, no serán autorizados hasta 2019, la alucinación del “nuevo dorado” desató la euforia internacional de casas financieras, y de empresas de medicinas, de alimentos y de bebidas. El mundo de la especulación financiera respiró aliviado, y ahora se concentra en ganar la próxima veta: la legalización plena de la marihuana en el estado norteamericano de California, uno de los grandes centros consumidores del mundo.

La labor de zapa para legalizar las drogas la iniciaron hace algunas décadas personeros de la talla del economista neo liberal ortodoxo Milton Friedman premio Nobel de Economía, o el megaespeculador George Soros, este mecenas financiando costosas campañas de convencimiento realizadas mediante su red de fundaciones. Desde ese momento se fraguo el ardid de abogar en conjunto por la legalización del consumo de marihuana para el placer (le llaman recreativo) y para su uso con fines terapéuticos, como si no existieran ya a disposición medicinas más efectivas para los fines alegados. Tal como se demuestra en el proceso de Canadá, aquella segunda demanda fue el trampolín para la legalización total.

Al final lo que se buscaba era eso, extraer por doquier ganancias especulativas a costa de la destrucción de las naciones y de la dignidad del ser humano. De ese aglomerado del poder económico mundial parte la inmensa presión para que Colombia y México se mantengan atados a las nuevas reglas del colonialismo y de una vez por todas acepten la condición de países productores de drogas y nada más. Es de cara el viejo método del colonialismo británico pionero del negocio de las drogas al lanzar las guerras del opio contra China (1820-80).

En Colombia, la marihuana para fines terapéuticos fue legalizada en 2015 por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, y aun sin salir del atolladero del Acuerdo de Paz, con la narcoguerrilla de las FARC, las empresas canadienses toman al país debilitado cual conejillo de indias, tratándolo como fuente de mano de obra y de marihuana baratas para surtir a las empresas farmacéuticas del país miembro del Commonwealth británico. El impulso por legalizar consumo y producción de drogas data de 1979, liderada por el que más tarde fuera Presidente, Ernesto Samper Pizano, quien en ese entonces dirigía la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), creada por el banquero Jaime Michelsen, primo del expresidente Alfonso López Michelsen, el precursor en 1974, de la colonización del narcotráfico en Colombia, precisamente todos aliados políticos de la familia Santos.

El caso de México es más reciente. Uno de los adeptos nativos de la legalización fue el ex presidente Vicente Fox y su canciller Jorge Castañeda, uno de tantos hombres de Soros en el país. Covencido de la causa Fox es hoy día socio de la Khiron Life Sciences Corp, compañía farmacéutica de cannabis canadiense que cotiza en la bolsa de valores de Toronto y tiene actividades en Colombia.

Actualmente en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo peor es que la presión para legalizar la marihuana, proviene de la que seguramente será su secretaría de Gobernación, la ex ministra de la Corte Suprema, Olga Sánchez Cordero, quien gano un curul en el Senado.

 Toronto City Cannabis

En la cadena de Narcotráfico S.A., Canadá fue el lugar perfecto al reunir dos condicionantes, un primer ministro libertario post moderno y un sistema financiero espejo de la City de Londres. Sin dejar de considerar que algunos negocios con marihuana comenzaron a ser intermediados por Goldman Sachs y Merryl Lynch de Wall Street.

Para la mente macabra de los operadores financieros, después de Canadá, lo urgente es legalizar otros mercados de marihuana. En los pasillos del Congreso Mundial de Cannabis, celebrado en los Ángeles el 27 de septiembre, Sumit Methal narco asesor de negocios con marihuana afirmaba, “las inversiones de Canadá son la palanca con la que la industria cree que va a terminar de cambiar la regulación. Con su legalización “vamos a ver juntarse el mayor mercado de consumidores del mundo (California) con el mayor mercado financiero de marihuana del mundo (Canadá)”.

Un reportaje publicado en el periódico El País el 28 de septiembre titulado “Wall Street se engancha a la marihuana”, describe detalles de los negocios financieros en Canadá: “Las tres compañías más grandes del sector que cotizan en la Bolsa de Toronto ya acumulan más de 30.000 millones de dólares canadienses (unos 23.000 millones de dólares estadounidenses) de valorización. Se estima que la legalización impulsará la economía canadiense y generará de 816 millones a 1.100 millones de dólares en nuevos ingresos en el cuarto trimestre, sin contar el mercado negro, que se espera que continúe surtiendo una cuarta parte de la marihuana que se fuma en Canadá”, según el Instituto Canadiense de Estadísticas.

Agrega, “en julio pasado, la canadiense Tilray se convirtió en la primera empresa cotizada en el Nasdaq que se dedica a producir marihuana para uso medicinal. Debutó a 17 dólares. Esta semana estaba por encima de 130 dólares por acción. El pasado agosto, el gigante de las bebidas Constellation Brands (Corona, Modelo, Pacífico, vodka Svedka, tequila Casa Noble, vino Meiomi) anunció una inversión de 4.000 millones de dólares en Canopy Growth, una empresa canadiense de cannabis. Se trata de la mayor apuesta que ha visto hasta ahora la industria de la marihuana. Por comparar, es la cantidad por la que Disney compró la marca Star Wars”. El negocio lo intermedio Goldman Sachs y Merryl Lynch.

“La participación de los dos gigantes de Wall Street en el negocio “fue una señal al mercado de que las aguas son seguras. Una señal poderosa para una industria donde “te levantas cada mañana sabiendo que estás cometiendo un delito federal”, comentó otro alucinado asesor financiero citado en el reportaje.

El mismo reportaje agrega que “Lo mismos están pensando otros gigantes de las bebidas. Coca-Cola está oficiosamente hablando con Aurora Cannabis para estudiar productos con CBD (el componente relajante y analgésico del cannabis y el cáñamo, que no tiene efectos psicoactivos). La cervecera Molson Coors ya ha llegado a un acuerdo con la empresa Hexo para desarrollar este tipo de bebidas. Otra cervecera, Lagunitas, ya ha sacado al mercado Hi Fi Hops, que viene a ser agua con gas y extractos de cannabis.

Drogar a todo el mundo

El frenesí con el negocio de la marihuana no para, “Los últimos datos de Arcview, una de las consultoras de referencia, revelan un gasto global en marihuana legal de 9.500 millones de dólares en 2017 (8.500 en Estados Unidos, 600 en Canadá y 400 en el resto del mundo). La previsión de Arcview es que llegue a 12.900 millones este año y siga creciendo a ese ritmo hasta los 32.000 millones en 2022. En 2018, el número de adultos con acceso a marihuana legal para uso recreativo pasó de 17 millones (cinco Estados de EE UU más Uruguay), a 47 millones, con la incorporación de California el pasado 1 de enero. Este mes de octubre, cuando se sume Canadá, serán 75 millones”. Se afirma en el País.

Colombia conejillo de indias

El otro filón para los narco financieros es Colombia, a partir de la legalización de la producción de marihuana para fines medicinales empresas canadienses desfilan para hacer negocios, aunque con cierta cautela, pues todo dependerá del camino que tomará el nuevo presidente Iván Duque; quien insiste en reformular el Acuerdo de Paz en lo tocante a las concesiones extremas otorgadas a la narcoguerrilla, porque no es convincente cómo se desbaratará su vinculación con el narcotráfico.

En un amplio reportaje de CBC News de Toronto del 24 de septiembre, se presenta la situación en Colombia.

En reportaje afirma que al menos siete compañías canadienses se han asentado invirtiendo más 100 millones de dólares, invirtiendo cerca de 100 millones de dólares. Una de ellas es la Spetrum Cannabis Colombia, subsidiaria de la Canopy Growth, una de las compañías más grandes de Canadá en el comercio de la marihuana e invertirá 60 millones de dólares en medios de producción e investigación, preparándose para ganar el lugar de principal exportadora de productos de cannabis para América Latina.

Otra es la PharmaCielo que dice tener la más grande capacidad de producción en Colombia, sus principales operaciones se localizan cerca de Medellín y un proyecto piloto en el Valle del Cauca. Y claro con la mayor alevosía, la empresa se compromete a respetar los “derechos de los indígenas”.

Los financistas-empresarios ven el negocio a la manera clásica de un estricto trato neocolonial de libre mercado, meras y oportunas ¡ventajas comparativas! Así resaltan que producir un gramo de cannabis en Colombia cuesta cinco centavos de dólar, en Canadá 1,50 dólar. El salario mínimo en Colombia es de $1,64 dólar por hora y en Canadá 14 dólares.

UN BREXIT


para las energías renovables

Msia Informa,  3 de abril de 2018

La realidad de las pseudosoluciones propuestas para hacer frente al problema de la supuesta influencia de los combustibles fósiles en la dinámica climática mundial se infiltra lentamente entra las grietas de la estructura de intereses creada para explotarlas. Resulta irónico que la novedad más reciente provenga del Reino Unido, uno de los principales polos de difusión del ambientalismo y del catastrofismo climático, por iniciativa de su propio gobierno.

El Departamento de Negocios, Energía y Estrategia Industrial (BEIS, por sus siglas en inglés) encargó en julio de 2017 al economista Dieter Helms, especialista en energía de la Universidad de Oxford, un estudio para revisar los costos del abastecimiento de energía del país. El estudio se publicó en octubre y demostró, entre otras cosas, que el objetivo de la suspensión de emisiones de carbono impuesto por la Ley de Cambios Climáticos de 2008 se podría haber obtenido por una fracción de las más de 100 mil millones de libras esterlinas despilfarradas hasta entonces, culpables del alza de 20 por ciento de los costos de energía. El blanco principal de las críticas fue la selección de técnicas generadoras “inmaduras,” como las fuentes eólicas y solares, las sustitutas primordiales del carbón, lo cual se hizo con fuertes subsidios y reajustes de precios constantes. No causa sorpresa que el informe fuera ignorado virtualmente por el gobierno, el Parlamento y por la prensa, siempre tan atenta a las cuestiones ambientales y energéticas.

En un estudio sobre el documento, publicado por Global Warming Policy Foundation (GWPF), una activa organización crítica del alarmismo climático, Peter Lilley, ex ministro de Comercio e Industria, destacó de forma contundente las conclusiones del estudio del profesor Helms, con duras criticas a lo que llamó el “complejo industrial-climático”

De acuerdo a él:

“Nosotros estamos seguros que las fuentes eólicas y solares son competitivas respecto a los combustibles fósiles, o que lo serán em breve, pero que acabar con los subsidios que se les otorgan sería desastroso. La industria de las energías renovables afirmó recientemente que las propuestas vencedoras de las dos haciendas eólicas marinas planeadas prueban que los costos se redujeron de forma espectacular. Lo cierto es que la reducción de los precios se debe al establecimiento de precios por el gobierno, que dejó de referirse a cada fuente renovable, para usar, en su lugar, subastas. (…) Nadie identificó un súbito avance en la técnica de los generadores de electricidad eólica que haya reducido los costos a la mitad desde 2015. Helms recomienda las subastas para desalentar los intereses constituidos (…)”.

“Además, cuanta más capacidad (de generación) intermitente instalemos, mayor será el costo de la capacidad “firme” de reserva necesaria para cuando el viento no esté soplando o no brille el Sol. Al lobby de las energías renovables le gusta ignorar esos costos adicionales cuando afirma que estas fuentes de energía ya alcanzaron la “paridad de base” (“grid parity”, en el original). Helms propone lidiar con esto exigiendo que las fuentes de energía renovables compitan en una “base equivalente con la energía firme” en otras palabras, deben contratar una empresa generadora o trasmisora capaz de proporcionar electricidad cuando no haya viento o Sol.

“En resumen, se planta de cara con todos los intereses constituidos -no solo comerciales, sino burocráticos, políticos y académicos- que están involucrados en el actual mecanismo de subsidios e intervenciones. Sus propuestas erosionarían sus ingresos, revolverían sus papeles y destruirían su credibilidad. No sorprende que hayan maldecido su estudio con una apreciación pálida, antes de consagrarlo al olvido (Peter Lilley, “The Helms Review and the climate-industrial complex.” GWPF, 2018)”.

Lilley se refirió a la célebre advertencia hecha por el presidente estadounidense Dwight Eisenhower (1953-1961) en su discurso de despedida, sobre la emergencia de un “complejo industrial-militar,” al afirmar que “la perspectiva de dominación de los académicos de la nación sobre el empleo federal, adjudicación de proyectos y el poder del dinero siempre está presente y se debe considerar con gravedad.”

Según, él, “en el Reino Unido estamos viendo la aparición de un poderoso ‘complejo industrial-climático.”

Y, a pesar de ser favorable a la tesis de la influencia humana en el clima, afirma:

“Además de esto, si el complejo industrial-climático puede mostrar una desconsideración tan grande con las verdades económicas elementales, hay un peligro de que pueda ser igualmente descuidado al exagerar los peligros de la ciencia del calentamiento global (cuya verdad elemental, como científico, acepto enteramente). La mayoría de los científicos permanece escrupulosamente objetiva en su trabajo. Pero ellos saben que hay más en juego en sus carreras que cuestionar argumentos exagerados que otros puedan hacer sobre la escala, sobre la rapidez o sobre los efectos del calentamiento mundial. Los argumentos alarmistas, pues, permanecen sin cuestionamiento, mientras que las pruebas de que nosotros podríamos adaptarnos al calentamiento global, -en lugar de tratar de evitarlo-, son desautorizadas.

A pesar no descalificar en su totalidad el alarmismo climático, tanto el estudio del Helms como el comentario del ex ministro Lilley son pasos importantes en esa dirección. ¿Quién sabe? Quizá podamos ver un Brexit de las energías “renovables.”

SÍNODO


 para la Pan-Amazonia en 2019

Msia Informa, 14 de septiembre de 2018

En octubre de 2017 el Papa Francisco anunció la convocatoria al Sínodo de Obispos para la Asamblea Especial para la Pan-Amazonia, a realizarse en Roma en 2019

En la visita pastoral a Perú en enero de 2018 en Puerto Maldonado, el Pontífice reiteró la importancia del acontecimiento explicando: “el objetivo principal de esta convocatoria es identificar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, en especial de los indígenas, frecuentemente olvidados y sin perspectivas de un futuro tranquilo, también a causa de la crisis de la selva amazónica, pulmón de capital importancia para nuestro planeta.”

Tal Sínodo fue una propuesta de un grupo de obispos brasileños que trabajan en la región amazónica, y evidentemente concurrirán los obispos que comprende la referida región: de Perú, Ecuador, Colombia, Surinam, Venezuela y la Guyana Francesa, como territorio de ultramar, otros obispos invitados de México, Argentina y Paraguay.

Sin dejar de reconocer la existencia de los problemas reales de la región amazónica, el Documento Preparatorio del Sínodo se desvía claramente de cualquier legítima preocupación pastoral, para inmiscuirse en problemas que se refieren a la soberanía de los estados, al suponer la existencia de “naciones indígenas”, lo que lo convierte en un repetidor del concepto de “econacionalismo.” Además en la parte científica, ignora las evidencias científicas disponibles que refutan las tesis mentirosas de la naturaleza del calentamiento global y otras.

El documento endosa abiertamente las tesis de las organizaciones brasileñas patrocinadas directamente por el Consejo Mundial de Iglesias (CMI), en especial del Instituto Socioambiental (ISA), el Consejo Indigenista Misionero (CIMI) y de una pléyade de organizaciones no gubernamentales (ONG) contrarias a cualquier forma de progreso de la región, incluyendo el de la población indígena que son sus principales víctimas -red vinculada a altos intereses económicos y políticos de las potencias industrializadas de América del Norte y de Europa Occidental.

En relación con el Documento preparatorio, destacamos algunos incisos:

2) En la selva amazónica, que es de vital importancia para el planeta Tierra, se desencadenó una profunda crisis, debido a una prolongada intervención humana en la que predomina la “cultura del descarte” (LS 16) y la mentalidad extractiva. La cuenca del Amazonas, una región con rica biodiversidad, es multiétnica, pluricultural y plurirreligiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados y de la Iglesia.

3) Las reflexiones del Sínodo Especial superan el ámbito estrictamente eclesiástico amazónico por corresponderse a la Iglesia universal y al futuro de todo el planeta. Partimos de un territorio específico, de cual se quiere hacer un puente para otros biomas esenciales de nuestro mundo: Cuenca Fluvial del Congo, corredor biológico mesoamericano, selvas tropicales de Asia Pacífico y el Acuífero Guaraní, entre otros.

17) En los nueve países que componen la Pan-Amazonia, se registra una presencia aproximada de tres millones de indígenas, constituida por cerca de 390 pueblos y nacionalidades diferentes. Viven en ese territorio también, según datos de instituciones especializadas de la Iglesia (por ejemplo el Consejo Indigenista Misionero de Brasil/CIMI) y otras, entre 110 y 130 “pueblos libres,” o “pueblos indígenas en situación de aislamiento voluntario.” Además, en los últimos tiempos, surge una nueva situación, constituida por los indígenas que viven en el tejido urbano; algunos reconocidos como tales, y otros que desaparecen en ese contexto y, por ello, son llamados “invisibles”. Cada uno de eso pueblos representa una identidad cultural particular, una riqueza histórica y un modo propio de ver el mundo y de relacionarse con este, a partir de su cosmovisión y territorialidad específicas.

En el documento preparatorio se percibe que la orientación general de los redactores está profundamente influenciado por una ideología misantrópica y, en consecuencia, contra el progreso, política que ha orientado los programas públicos en los campos ambiental e indigenista, tanto en Brasil como en países con los que comparte el bioma Amazonia.

Existe claramente el riesgo de que el sínodo resulte en la aprobación del Vaticano de toda la política ambiental-indigenista que ha provocado el vacío de soberanía en la región amazónica, incluida ahí la promoción del aclamado Corredor AAA (Andes-Amazonia-Atlántico), propuesto por la Fundación Gaia Amazonas y oficialmente endosado por el gobierno de Colombia, el cual, de llevarse a cabo, podría poner nuevos obstáculos a los ya de por sí numerosos que se han puesto al progreso de esa región.

Por ello es fundamental una movilización sin precedentes en la defensa del progreso y de la soberanía brasileña sobre la Región Amazónica, hasta ahora ignorada por los órganos públicos nacionales, sometidos de forma acrítica y pasiva a las presiones geopolíticas internacionales y, como en el caso de las entidades encargadas de la política indígena (FUNAI) y la encargada del medio ambiente (Ibama), convertidos en auténticos enclaves neocoloniales dentro de las estructuras del Estado.