domingo, 7 de abril de 2013

LAS CAUSAS ECONÓMICAS QUE EXPLICAN LAS INUNDACIONES




ISMAEL BERMÚDEZ

La catástrofe climática que se abatió sobre la ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, la ciudad de La Plata y otras localidades del interior del país tuvo consecuencias más trágicas por la falta de infraestructura y obras que ayudaran a prevenir o mitigar las torrenciales lluvias e inundaciones.

Las cifras oficiales así como los análisis presupuestarios son lapidarios. Durante 2012 los gastos de capital –que incluyen los que se destinan a obras viales e infraestructura– fueron una de las variables de ajuste de los presupuestos públicos.

En 2012, los gastos de capital de la Nación insumieron $61.784 millones, apenas un 15% más que los erogados en 2011, cuando la inflación fue del 25%. En términos reales, implica una baja de 10 puntos. De ese total, las transferencias a la ciudad de Buenos Aires y las provincias se redujeron mucho más, ya que subieron en términos nominales apenas el 6,8%, de acuerdo a las cifras del Ministerio de Economía.

Según la consultora Economía & Regiones (E&R), en 2012 los gastos de capital del conjunto de las provincias se incrementaron un 11%, “con un fuerte ajuste en términos reales, si se contempla que el costo de construcción se incrementó un 29% respecto a 2011”. Así, la participación en el gasto primario se redujo del 9,3% al 8,3%, “la ratio más baja desde 2003, de modo que ‘se perdió todo lo ganado’ en materia de inversión provincial a lo largo de la década”.

“A nivel regional, la menor expansión se registró en el NOA, con una suba nominal del 2%, mientras que la otra región del norte del país (NEA) observó la mayor suba (26%), siendo la única zona del país en mantener un crecimiento similar al de períodos anteriores, sin utilizar esta partida como variable de ajuste”, dice E&R.

Buenos Aires bajo el agua En la ciudad de Buenos Aires, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), “el gasto de capital tuvo un crecimiento del 18,1%, menor que el promedio general, con un nivel de ejecución del 74%, igual al registrado en 2011”.

ASAP detalla que el Programa de Riesgo Hídrico –para prevenir inundaciones– con un crédito de $170,5 millones, fue ejecutado un 74,1%. Y agrega que “entre los proyectos de relevancia presupuestaria que muestran una marcada subejecución, se encuentran las Obras de Infraestructura Urbana del Ministerio de Desarrollo Urbano, con un devengado de apenas el 4,3% sobre un crédito de $106,4 millones, las de Desarrollo de la Red Pluvial, con un 14,9% sobre un presupuesto de $44,9 millones, el Programa de Administración y Control del Tránsito y el Transporte, con un 31,1% sobre $162,3 millones asignados, y las Obras del programa Vivienda con Ahorro Previo, con un 49,2% sobre $161,9 millones de crédito vigente”.

ASAP señala que “a lo largo de 2012, no sólo las erogaciones corrientes han ido disminuyendo su tasa de crecimiento, sino que el Gasto de Capital se ha expandido a un ritmo más bajo, mostrando así las consecuencias de la desaceleración de la actividad económica sobre las finanzas locales”.

Para 2013 los analistas esperan que por tratarse de un año electoral podrían aumentar los gastos de capital en las provincias . “Esta dinámica obedece al clásico repunte en la ejecución de obras públicas en un año electoral, las cuales pasarían de $31.000 millones a $39.000 millones (+29%) y contarían con mayor financiamiento discrecional, focalizado en las jurisdicciones con gobernadores afines al Gobierno Nacional, y automático, a partir del crecimiento esperado en el Fondo Sojero”, sostiene E&R.

Clarín, iEco, 7-4-13

viernes, 5 de abril de 2013

ESA TURBIA PERO IMPRESCINDIBLE PASIÓN POR EL PODER




Por Jorge Fernández Díaz
    
Perdón por abrazarme a Byron: "La consecuencia de no pertenecer a ningún partido significará que los molestaré a todos". Y una cosa más: el lector sensible, aquel que crea que la política es el arte de los discursos altruistas y las buenas conciencias, tiene la oportunidad ahora mismo de abandonar esta página plebeya y pragmática, y seguir con las confortables monsergas al uso. Lo que se propone este cronista no será perdonado por muchos lectores, y lo sabe, pero no puede resistirse a pensar en voz alta y sin filtros sobre este asunto tan serio que damos en llamar "la política".

Ahí vamos: la nominación del papa argentino, acontecimiento fundante si los hay, fue el test perfecto para calibrar el comportamiento y la pericia de las fuerzas locales en pugna. Y el resultado fue notorio: el kirchnerismo tuvo reflejos, velocidad, cinismo, fortaleza y contundencia, logró girar en el aire dejando un desparramo a su alrededor y consiguió apoderarse impúdicamente de Jorge Bergoglio, su enconado crítico, con el simple método de abrazarlo por la cintura. Gracias a su instinto salvaje, acaso con un cierto fuego sagrado que se tiene o no se tiene en política y en cualquier otra disciplina, logró que las diferencias quedaran de pronto borradas. Quince días después, casi ningún sector popular cree que el papa Francisco y la presidenta Cristina Kirchner sean realmente enemigos.

La oposición, que está plagada de almas bellas y verbales, tiene varios dirigentes que muy bien podrían postularse como los representantes nacionales de "la ideología Francisco". Todos ellos se quedaron con la boca abierta viendo cómo la dama de negro viraba, les quitaba protagonismo y ocupaba una vez más el centro de la escena. Mauricio Macri debió ser rescatado de la multitud anónima por un allegado del Papa para lograr una mera foto de cabotaje. Los demás dirigentes vernáculos que frecuentaban a Bergoglio y bebían de sus consejos, se quedaron en Buenos Aires a mirar el espectáculo por televisión. Ni se les ocurrió hacer el esfuerzo de abrirse paso a los codazos en la Plaza San Pedro para ganar la tapa de las revistas y de los diarios del mundo. Eso les parece marketing repugnante, oportunismo inconducente, demagogia sacrílega y otros apelativos igualmente morales con los que arroparse para seguir durmiendo la siesta.

Esa gente, que suele ser honesta e incluso a veces hasta inteligente, cree que hacer política es ser columnista radial o panelista del cable. Sólo el kirchnerismo, con su monstruosa voluntad de poder, dio un paso al frente y produjo hechos políticos de gran contundencia. Decía un viejo zorro del radicalismo: hay dos clases de hombres en la política, los que la comentan y los que la hacen. La oposición está llena de comentaristas que dan muy bien en cámara.

Resulta muy decepcionante para los que de verdad creemos en la necesidad de un bipartidismo que no exista un verdadero deseo irrefrenable por tomar el comando de este país. Sin ese deseo animal, no puede haber tampoco un proyecto que enamore ni un líder que lo encarne y lo explique. Lo que quedan son aspirantes a Capriles grises, o amantes de las minorías, que se indignan por todo y que en su fuero íntimo piensan que son demasiado buenos y honestos para ser elegidos por una sociedad tan corrupta y equivocada.

Al Papa lo entregaron. No fueron capaces siquiera de disputarlo un poco. Se trataba de una valla baja para el antikirchnerismo, tenía todo a favor, y aun así no logró saltarla. Algunos opositores parecen novios castos: los canallas suelen birlarles a las chicas lindas.

Hay un segundo test por delante y tiene la forma de una pregunta maldita. ¿Qué es el peronismo? Parece una interrogación básica, y de hecho hay mucha bibliografía para contestarla. Sin embargo, este asunto nunca fue debidamente resuelto por el antiperonismo, y hoy interpela como nunca a la dirigencia que aspira a derrotar en las urnas al gran partido del poder. Aquella respuesta galvanizante necesita ser repensada una vez más y de manera crucial, dado que ese movimiento nacional que practica el populismo, esa oligarquía estatal de ideologías a la carta, ha reemplazado prácticamente a todo el sistema político. Propone tácitamente un bipartidismo trucho (la interna abierta de dos o hasta tres neoperonismos) y muestra simbólicamente un triunfo cultural e histórico: ahora resulta que hasta el Papa es peronista.

Ser peronista ya no es ser nacionalista, ni neoliberal, ni desarrollista, ni guevarista ni socialdemócrata. Todos estos uniformes ideológicos sirvieron para diferentes momentos y requerimientos de la historia. Voy a arriesgar mi propia respuesta. Es sencilla, y a la vez muy compleja: ser peronista, en realidad, es hacer política con los de abajo. El peronismo se ocupa de hacer política en las clases trabajadoras, en el proletariado (dicho en términos marxistas), entre los humildes y los marginales, y no hay en esto una valoración necesariamente positiva en cuanto a sus propósitos: está visto que muchas veces sus gobiernos han actuado para crear una clientela y mantenerla hundida en la pobreza como voto cautivo y funcional.

Ser peronista, a estas alturas del travestismo, sólo es operar en las zonas populares de la sociedad, allí donde únicamente la Iglesia Católica, junto con algunas evangélicas, actúa y crea conciencia. Salvo las honrosas excepciones del macrismo, que se ha metido hasta el cuello en las villas porteñas, y algunos radicales de gestión o feudo provincial, la mayoría de las fuerzas de la oposición se contentó siempre con integrar partidos de clase media. Sin inserción territorial. Y el territorio es muy grande: hay por lo menos 20 millones de pobres en este país. Con sólo posar sus ojos sobre esa sociedad postergada y mejorarle mínimamente la calidad de vida, Hugo Chávez les gana a todos sus enemigos como el Cid Campeador: muerto y con la cabeza en alto. La tradición peronista de los sectores bajos se debe a la memoria del agradecimiento del primer Estado de bienestar de los años 40, abonada por el contacto sistemático del peronismo de todos los pelajes a lo largo de seis décadas. El clientelismo me resulta abominable y creo que no debería imitarse, pero no es la única herramienta política para cautivar a las clases sumergidas. Y si no me creen, pregunten a los intelectuales del Partido de los Trabajadores de Brasil.

En algunas ocasiones, los radicales lograron que esos sectores los votaran. Pero nunca supieron, quisieron o pudieron retener esa esperanza, insertarse en esas calles y ganar definitivamente esos corazones. Como lo hicieron Perón y Evita, y en cierta medida el "partido" de Jorge Bergoglio. Los opositores deberían pensar seriamente en este hecho decisivo: no se puede ser una opción real del poder sin trabajar de manera sistemática en el barro.

Tampoco se puede ganar el premio mayor sin crear una nueva épica y construir un nuevo relato. El kirchnerismo ha abusado del montaje, pero la creación de una forma propia de relatar el presente y el pasado ha tenido gran eficiencia. Es inviable producir ilusiones sin presentarse como parte de un linaje histórico, así como es ingenuo, en nombre de la concordia, no crear figuras a denunciar y a derrotar para que el futuro sea mejor. Sin un linaje ni una narración vibrante y dura, sin un perfume a epopeya, el votante actúa por default técnico: Macri es los 90, el radicalismo es la Alianza, Binner es un santafecino y Carrió es la virgen testimonial.
Un líder opositor debería tener un alegato tan alejado del Gobierno como de los medios. Un alegato original, que cambie el eje de discusión y que suene a nuevo. Un discurso sincero, lejos de la impostura, pero lo suficientemente efectista como para comunicar con rapidez y sin remilgos una idea, una verdad.

Como los viejos colonos escondidos detrás de las carretas y acosados por los sioux, algunos opositores parecen únicamente esperar la llegada salvadora del Séptimo de Caballería, que sería un fracaso económico. Es cierto que este modelo parece tener el tanque perforado, y resulta ciertamente probable que al final se descubra que como Alfonsín y Menem, los Kirchner fueron negligentes con la economía, nos hicieron vivir por encima de nuestras posibilidades y nos condujeron dulcemente a la bancarrota. Tal vez un líder opositor pueda apelar a la idea de terminar por fin con treinta años de descalabros y pueda prometer algo modesto pero deslumbrante: construir por primera vez un país serio, imitando a Chile, a Brasil e incluso a Uruguay. El discurso inaugural de Pepe Mujica hablaba de eso; el primer kirchnerismo apostaba a "un país normal" quizá sin imaginar que nos conduciría a este manicomio financiero.

La oposición, sin embargo, no debería esperar que esta crisis se precipitara. Primero de todo, porque sería como desearnos el mal a nosotros mismos y sobre todo a los sectores más indefensos. Y en segundo lugar, porque el kirchnerismo ha sabido capear tempestades y levantarse de amargas derrotas que parecían terminales. Eso es lo que más rescato de la fuerza gobernante: su pasión por prevalecer. Esa misma pasión se necesita para llegar a la Casa Rosada, probar una alternancia y realizar una experiencia sanadora. No veo esa turbia pero imprescindible pasión en nadie más.

Lector sensible, le advertí que no me perdonaría. Le recuerdo, en mi defensa, algo que no dijo Byron, pero que se advertía en mi barrio. El que avisa no es traidor.

La Nación, 5-4-13

TUPAMARO CERTERO


Mujica sobre Cristina Kirchner

“Esta vieja es peor que El Tuerto”.

“El tuerto era más político, esta es terca. No sabe lo que está haciendo”

Clarín, 5-4-13

LA DROGA Y EL GRAN HORMIGUERO





Aurelio García Elorrio
(Legislador provincial, Encuentro Vecinal Córdoba)

La represión del narcotráfico es materia de la Justicia Federal. El Congreso ha querido así que sea la Nación, y no las provincias, la que lleve el peso de la estrategia de la lucha contra las drogas, por tratarse de un fenómeno interprovincial y transnacional. Las justicias provinciales sólo pueden intervenir para reprimir la venta al menudeo; es decir, al último eslabón de la cadena: los llamados quioscos.
En junio de 2012, la Legislatura Provincial aprobó una ley que sumaba a la Justicia de Córdoba en la lucha contra la droga, ya que el clamor de las madres de los barrios humildes de la ciudad capital era claro: no podemos criar a nuestros hijos en zonas donde, en cada cuadra, tenemos un lugar donde les venden drogas.
Con esta ley, se escuchaba el pedido de tantas familias que no podían seguir esperando mientras veían la destrucción de sus hijos, y se aliviaba a la Justicia Federal de las miles de causas chicas de venta al menudeo, de forma que le quedara el tiempo y la organización necesarias para rastrear y encarcelar a las bandas de narcotraficantes.
Se trata, entonces, de avanzar sobre los hormigueros y no sobre las hormigas, como ha pedido un juez federal en estos días. Esperamos con ansia que la Justicia Federal pueda realizar su trabajo en estas nuevas condiciones y vemos que la Justicia provincial ya está realizando el suyo.

Atacar donde corresponde.
Usando la figura del hormiguero y la hormiga individual, está claro que lo más efectivo es atacar el hormiguero. Existen hormigueros bien definidos dentro de nuestra provincia, que si se hicieran en la política y en la Policía los cambios necesarios, incorporando la tolerancia cero al narcotráfico, serían rápidamente destruidos. Mucho se haría, también, si se blindasen las rutas, como la ley cordobesa le ordena a la Policía, lo que aún no se está cumpliendo.
Pero existe un gran hormiguero que está fuera de nuestra provincia y es responsabilidad absoluta de la Nación.
Todo comenzó alrededor de la década de 1990. Es en esa época cuando Argentina se transformó en un espacio de paso de droga, fundamentalmente colombiana, hacia Europa. Estamos hablando de grandes cargamentos, de 250, 500 o 1000 kilos de cocaína de máxima pureza, adquirida en Colombia a 1.700 dólares el kilo y luego puestos en España u Holanda a 50 mil dólares el kilo, o en el sudeste asiático a 150 mil dólares el kilo.

Esta tendencia está perfectamente relatada en el informe del 19 de febrero de 2009 de la Comisión Antimafia Italiana, presidida por el diputado comunista Francesco Forgione y luego reproducida en su libro titulado Mafia for export , donde aparece como una de las cinco rutas principales de la cocaína en el mundo, la que arranca en Colombia, cruza a la Argentina por el medio y desemboca en el Río de la Plata, para de allí marchar a Europa, vía África.
Luego he podido comprobar estas aseveraciones de Forgione, teniendo en cuenta las referencias de muchas personas e investigaciones judiciales que dan cuenta de una intensa actividad aérea no programada en la zona semidesértica que conforman el sur de Santiago del Estero y el sureste de Catamarca. En estas zonas, los narcos arrojan su carga y luego, por vía terrestre y de muchas maneras y artificios, la droga es introducida en contenedores y llega a los puertos argentinos, para su salida al exterior.

Sin escudos.
Esa tendencia de la Argentina se fue acentuando luego de que quedásemos, con Paraguay y Bolivia, como los únicos países en el tránsito de la droga, sin radares. Repárese que Perú tiene radares y ley de derribo, lo mismo que Brasil. Nosotros, en cambio, no tenemos radares ni ley de derribo; y si tuviéramos ley de derribo, de nada serviría, porque nuestra capacidad de intercepción aérea es casi inexistente. Nuestra Fuerza Aérea está totalmente aniquilada en su material y su logística.
El Escudo Norte, en Santiago del Estero, compuesto de un radar y de un avión Pucará o, a veces, un Mirage, sería una segunda línea de radares más al sur de la primera, ya que aquella abarca el arco norte del país.

La primera línea se compone de radares que no cubren todo el arco norte y hay horarios en que tampoco funcionan. Es decir que el arco norte esta plenamente abierto. Entonces, la segunda línea es el solitario radar que existe en Santiago del Estero, que a 200 kilómetros de su emplazamiento ya no puede detectar un avión a baja altura. Como la segunda línea del radar solitario no resuelve nada, el problema debería ser resuelto por las fuerzas federales de seguridad o las policías provinciales, ya en las rutas terrestres.
Sobre la base de investigaciones judiciales llevadas adelante en Córdoba y en otras partes del país, podemos reconstruir el sistema de paso de la droga. Primeramente, la carga ingresa por vía aérea a algún remoto lugar de las provincias mencionadas y luego se la traslada por rutas terrestres, principales o secundarias, totalmente abiertas hasta un camión que tiene cargado un contenedor y que ya está precintado por la aduana de Córdoba o Santiago del Estero. No tendrán problemas en introducirla al barco, porque previamente se asegurarán de que el puerto en cuestión no va a controlarlos.

Al tener Argentina sus fronteras abiertas y persistir en sistemas de radarización claramente inútiles, al tener sus rutas terrestres también abiertas y un descontrol objetivo en sus puertos, se explica lo informado por las autoridades norteamericanas en 2011, en el sentido de que por nuestro territorio habían pasado ese año 70 mil kilos de cocaína hacia el extranjero.
Volviendo a nuestra provincia, debemos recordar que el problema de las drogas no se resuelve sólo reprimiendo la oferta. Hace falta un plan preventivo fuerte en toda la provincia, que comprometa todo el esfuerzo del Estado y la comunidad, que lleve a nuestros jóvenes a despreciar las drogas facilitándoles el cambio. Si somos capaces de garantizarles la igualdad de oportunidades para que puedan descubrir su proyecto de vida, no necesitarán de las drogas.

La Voz del Interior, 5-4-13

jueves, 4 de abril de 2013

INUNDACIONES, DESIDIA Y DESPILFARRO


La Argentina pagó multas por no utilizar créditos del BID y el Banco Mundial para prevenir inundaciones

Así lo informó Clarín el 18 de junio del 2002.


Néstor Restivo.

En los últimos años el Estado argentino pagó innecesariamente más de US$ 100 millones por no usar préstamos otorgados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Esos organismos cobran, además de intereses, una tasa de compromiso cuando habilitan créditos y éstos -puestos a disponibilidad de los gobiernos que los piden- no son usados según lo pactado. La Argentina ya pagó por esa razón 75,1 millones al BID y 29,2 millones, o sea US$ 104,3 millones de dólares.

La Argentina es uno de los países de América latina que peor usa esos préstamos (cuya ineficiencia supera el 40%) al mismo tiempo que es uno de los que más los requiere, comparando por ejemplo con Uruguay, Brasil o Chile, un país que pide mucho menos y los usa mucho mejor, reconocen funcionarios argentinos. La Argentina llegó a tomar créditos para uso social o de obra pública sobre los cuales pagó más de tasa de compromiso que de intereses, un hecho insólito.

De información que manejan la Auditoría General de la Nación y el Ministerio de Economía, a la que accedió este diario, surge que desde la década pasada al 2001 en el caso del BM y al 2000 en el caso del BID, los gobiernos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa recibieron de esas instituciones unos US$ 5.500 millones para proyectos que aún están, en muchos casos, en curso. Ese monto forma parte de 9.300 millones que se han puesto en disponibilidad en total, pero que por distintas razones no se ejecutaron.

“El error básico -dijo un funcionario que pidió anonimato- es de falta de programación y de una casi anarquía. Cuando hay un crédito disponible, lo primero que se tiende a hacer es a tomarlo para ver luego qué uso se le da”. Y agregó: “Sólo en el primer año se suele tardar en armar el equipo de trabajo y los intereses y la tasa de compromiso van corriendo, y aunque no empiece a hacerse el trabajo, se deben pagar”.

En algunos casos donde se hallaron irregularidades, la Auditoría llevó los antecedentes a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y a la Oficina Anticorrupción.

Los créditos del BM y del BID para el Estado nacional, provincial o municipal, son ejecutados por unidades llamadas UPES supervisadas por el programa PNUD de Naciones Unidas. Cada equipo es formado por consultores que representan una carga “muy onerosa” para el Estado, agregó, ya que sus honorarios, a lo largo de los años de cada programa, en general superan a los funcionarios de carrera de las dependencias para las cuales se encarga la obra, incluido ministros.

Aunque se trata de créditos distintos a los del Fondo Monetario Internacional -éstos apuntan a superar problemas de balanza de pagos, a restituir reservas monetarias o a condicionar reformas estructurales-, el mal uso que los gobiernos de turno le han dado a créditos del BM y del BID alimenta en parte la reticencia de la comunidad financiera internacional a asistir al país ante la actual crisis que presenta.

En el FMI, además de suponer un castigo a la Argentina por haber declarado la cesación de pagos de su deuda, se resisten a seguir prestando pues las partidas giradas en los dos últimos años se evaporaron en la crisis y porque se sabe que hay capitales fugados del país casi por el mismo monto que el endeudamiento externo.

Los casos del BM y del BID son distintos, pero también cuestionan por lo bajo la ineficiencia por sus créditos, aunque consultados por Clarín prefirieron no hacer comentarios. Ello, pese que el BID ya decidió redireccionar créditos para ayudar a la crisis social que vive el país, y que el BM podría hacer lo mismo si la Argentina llega a un acuerdo con el FMI.

La ineficiencia en el uso del crédito es peor con el BID que con el BM.

Por ejemplo, en 1994 el organismo otorgó US$ 130 millones para obras en la represa de Yacyretá, que debían usarse hasta el 2000. Pero a ese año sólo se habían usufructuado apenas 12,4 millones, es decir menos del 10%. Así, se dio el absurdo de que la Argentina prácticamente no pagó nada de intereses pero debió girar 4,2 millones de tasa de compromiso.

Para el Prosap (un programa para provincias de la Secretaría de Agricultura) en 1996 el BID dispuso 125 millones y otros 125 los cofinanciaron el BID y el BM. Al año 2000, en lugar de haberse aprovechado el préstamo se usaron sólo 36,6 millones, de modo que el país pagó 2 millones de intereses y 2,6 millones de tasa de compromiso. Y para saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo, de un préstamo de febrero de 1998 por 250 millones, al 2000 sólo se usaron 2,5 millones de los 200 programados, con lo que se pagaron casi 3 millones de tasa de compromiso contra sólo 33.000 dólares de intereses.

Otros casos similares corresponden a créditos para modernización portuaria, Pymes o mejora de barrios. El BID cobra 0,5% anual por tasa de compromiso.

En el caso del BM -cuya tasa es del 0,75%-, un crédito de 1996 al Ministerio de Educación para mejorar la enseñanza secundaria pagó tasa de compromiso por casi 2 millones, lo mismo y por igual monto uno de 1997 para obras contra las inundaciones. Y otro de enero de 1999 a la Secretaría de Medio Ambiente para paliar la contaminación pagó 90.000 dólares por haber usado menos del 10% comprometido y disponible.

La cartera total de créditos entre BID y BM involucró en el período analizado unos 90 proyectos, los cuales acumulados representan un porcentaje para nada marginal: 8% de toda la deuda externa argentina. (Clarín)

InformadorPúblico, 4-4-13



MATRIMONIO HOMOSEXUAL EN URUGUAY




Por Carlos Álvarez Cozzi (•)

                                       El Senado uruguayo aprobó el 2 de abril del corriente año, con 23 votos a favor y ocho en contra, un proyecto de ley de “Matrimonio Igualitario”, que legaliza el casamiento entre personas del mismo sexo.
La normativa, presentada por el gobierno del presidente José Mujica, pero elaborada por el colectivo local LGTB “Ovejas Negras”, deberá volver ahora a la Cámara de Representantes, de donde proviene, para que se pronuncie sobre las últimas modificaciones que el Senado le introdujo.

La bancada de diputados del oficialista Frente Amplio (FA), en su totalidad, acompañó la propuesta, porque el senador Baraibar que argumentó en contra se retiró de sala a fin que entrara el suplente para que diera el voto, mientras que votaron en contra siete senadores del Partido Nacional y uno del Partido Colorado, ambos de oposición.

La ley quedará sancionada en definitiva a partir del próximo día 10 de abril, cuando la revisará la Cámara de Representantes, en la cual los diputados deberán pronunciarse a favor o en contra de los cambios impuestos por los senadores al texto original.

Cumplido ese trámite, el proyecto se convertirá en ley y pasará al Poder Ejecutivo para su promulgación.

La semana pasada, el proyecto generó fuertes críticas de la Iglesia Católica porque varios obispos y algunos laicos relevantes identificados públicamente con la doctrina cristiana lo rechazaron y polemizaron con legisladores

Es una expresión más del relativismo que asola la cultura y la legislación de nuestros países, con el agravante que además trastoca el Derecho de Familia, el Derecho Sucesorio, la adopción de menores y hasta la propia identificación de las personas, causante de los problemas en las antedichas ramas del Derecho.

No es cierto el argumento manejado por los legisladores que votaron a favor el proyecto que la relación entre dos personas es privada porque el matrimonio es un vínculo público!!!

Bajo la bandera de la “no discriminación” se termina discriminando al verdadero matrimonio constituido entre mujer y varón porque no se debe tratar igual a lo diverso. Resulta paradójico que quienes toda la vida se consideraron “diversos” como los homosexuales, varones y mujeres, los transexuales, etc., reivindiquen acceder a una institución como el matrimonio que no es creación del Derecho ni del Estado, que es una institución natural ancestral, tanto en su versión monogámica occidental como en la poligámica del Islam, siempre formada entre varón y mujer. Y que por ello el Derecho y el Estado lo reconocen pero no lo crean. Y también paradójico es que además sea en su versión monogámica, cuando toda la vida el colectivo LGTB y la izquierda despreciaron tal vínculo como conservador y burgués!!!
Querer, siendo diverso, usar un “traje legal” pensado y reconocido para personas de distinto sexo es una contradicción en sí misma. Es pretender negar lo diverso utilizando un instituto a la medida de los heterosexuales. Es querer uniformizar lo diverso!!!.Si realmente su diversidad quisiera ser preservada, no querrían jamás utilizar un instituto típico de los heterosexuales.

Es evidente, -y lo han reconocido incluso conocidos homosexuales uruguayos- que esta es una reivindicación de los militantes gays y no de todo el colectivo, a quienes la enorme mayoría no le interesa ni el “matrimonio” gay ni siquiera la unión concubinaria entre personas del mismo sexo, legislada hace algunos años en Uruguay. Porque está demostrado que la unión homosexual es por definición mucho más inestable que la heterosexual.

Como sucedió con la ley de uniones concubinarias en Uruguay, el tiempo demostrará que serán contados con los dedos de las manos, si este proyecto se convierte finalmente en ley, los casamientos gays que se concretarán.

La finalidad ya la conocemos, es la de la agenda de la ideología de género defendida por la izquierda: atacar a la familia y sus valores para ir hacia una desintegración social.

Si la normativa vigente no hubiera sido suficiente para proteger derechos, el instituto de la unión civil hubiera bastado. Claro, los activistas gays no hubieran logrado su objetivo.

Se dirá que cuando se aprobó la ley de divorcio luego no paso tanto, pero esta ley es mucho más nociva que la del divorcio, porque mientras la segunda facilita disolver la unión entre hombre y mujer, la del “matrimonio igualitario” socaba las bases de la familia constituida por varón y mujer porque si cualquier relación es familia finalmente ninguna lo será!!! Y además conlleva naturalmente cambios en el Derecho de Familia, en la identificación de los hijos, en el Derecho Sucesorio, etc.

Y por tanto, además, con el efecto pedagógico que tiene toda norma, se deberán cambiar los programas de estudios de educación primaria y secundaria para enseñar a los educandos las “bondades” de las uniones homosexuales.

Panorama sombrío que obliga a las personas de recta razón a continuar batallando por el respeto de la verdadera dignidad de la persona humana, afectada por las leyes del aborto y por toda otra norma que ataque la familia constituida por varón y mujer así como la adopción de niños, que deben ser protegidos en el interés superior (Convención de los Derechos del Niño y Código de la Niñez y la Adolescencia) de tener un padre y una madre y no cualquier cosa.

(•) Abogado, Catedrático universitario de Derecho y dirigente político socialcristiano en Uruguay

miércoles, 3 de abril de 2013

EFECTOS FINANCIEROS DE LA DEUDA PÚBLICA




Por Héctor GIULIANO 

(2.4.2013).


Este trabajo es el tercero y último de una tríada dedicada a profundizar el mecanismo de endeudamiento público argentino y sus consecuencias directas.

El primer artículo – “Deuda Pública y Déficit Fiscal” (18.2.2013) – tuvo por objeto explicar cómo y por qué la deuda es el principal factor determinante del déficit financiero del Estado.

El segundo – “Deuda Pública y Ajuste Fiscal” (23.2.2013) – buscó explicar cómo la administración Kirchner está aplicando un plan de ajuste encubierto para poder cubrir ese déficit producido por la deuda.

Y este tercero trata de identificar los efectos financieros de tal ajuste en curso, aplicado para poder atender los servicios de la deuda pública, y su derivación inevitable hacia un proceso de re-endeudamiento.

Se trata de uno de los capítulos más sutiles pero también más graves dentro del sistema de deuda perpetua en que está entrampado el Estado Argentino.


ENCERRONA FINANCIERA FISCAL.

El denominado Modelo K – más allá de su eslogan de “crecimiento con inclusión social” – se sostenía en base a superávits gemelos que ya no existen: fiscal y externo.

Acentuándose fuertemente el creciente desequilibrio presupuestario, el año 2012 cerró con un resultado financiero negativo de 55.600 M$[1] (la Ley de Presupuesto aprobada originalmente preveía un superávit de 1.500 M$).

El resultado de la Balanza de Pagos del año pasado tuvo un exiguo saldo positivo de algo menos de 500 MD (479), aunque las estimaciones que llevan a esta cifra son todavía provisorias.[2]

Esto significa, en la práctica, que el Estado Nacional ya no dispone de los fondos fiscales necesarios para poder comprar las divisas que utiliza para el pago de servicios de la deuda externa y, por ende, las reservas internacionales que le presta el Banco Central (BCRA) al Tesoro se adquieren emitiendo dinero, dinero que a su vez se esteriliza colocando deuda (Lebac/Nobac); siendo así que en definitiva tales divisas de las reservas se terminan comprando con deuda.

Otro tanto ocurre con los Adelantos Transitorios (AT) que el BCRA le otorga al Gobierno, que al 28.2.2013 sumaban unos 127.700 M$ (equivalentes a 25.300 MD), que también se sostienen con emisión monetaria y que no se cancelan por parte del Tesoro porque se renuevan continuamente a su vencimiento.

El Estado Nacional no tiene capacidad de repago demostrada por esta deuda contraída con el BCRA a través de Letras Intransferibles a 10 años de plazo que le entrega a cambio de las reservas prestadas para el pago de deuda externa y que, también a fin de Febrero pasado constituían títulos públicos en cartera del banco por 39.000 MD (equivalentes a 196.500 M$[3]).

Sumando entonces AT y Títulos Públicos, el gobierno le debe actualmente al BCRA unos 64.300 MD (324.200 M$).

Esta cifra es superior al stock de las reservas internacionales brutas – que al 28.2 era de 41.600 MD y hoy es de 40.600 – y tales reservas, a su vez, son inferiores a la Base Monetaria (BM), que equivale a 57.800 MD.

De acuerdo con tales cifras, el respaldo en divisas de la BM es sólo un 72 % (41.600/57.800 MD).

Por este motivo es que se han  modificado las leyes 23.928 de Convertibilidad y 24.144 de Carta Orgánica del BCRA, para despegar las reservas del respaldo de la BM; y es también por esta razón que el Banco Central ha mutado gradualmente su Política de Acumulación de Reservas en una Política fáctica de Reposición de Reservas, a los efectos de poder abastecer legalmente las necesidades de divisas del Estado para el pago de Deuda Externa; y también para poder prestarle al gobierno los fondos en pesos que necesita para cubrir sus obligaciones de deuda en moneda local (en este caso, a través de los AT).

Un problema adicional derivado de esto es el debilitamiento en la calidad de los activos del BCRA – títulos públicos en cartera sin la debida capacidad de repago – ya que el Banco le gira luego utilidades contables al Tesoro provenientes del excedente formal del Activo contra el Pasivo de la institución, que le da así un Patrimonio Neto real muy discutible.

Lo mismo pasa con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES,  que está constituido por títulos públicos en más de un 60 % y también le transfiere utilidades al Estado.

El año pasado, entre la ANSES y el BCRA le habrían girado al Tesoro unos 27.000 M$ solamente en función de este concepto de utilidades contables.

No se tienen datos exactos del Banco Nación (BNA) pero la situación es aquí igualmente delicada ya que el banco tendría hoy prestado al Sector Público casi la mitad de su cartera de créditos (sería un 45 % a Noviembre e 2012).  

Todo esto significa que frente a un ritmo de necesidades de financiamiento por aumento de deudas de más de 10.000 MD anuales – tal como se viene dando en los últimos ejercicios – y ante un perfil de vencimientos creciente de capital e intereses en los próximos años, de cupones ligados al PBI y de eventuales pagos para regularización de deudas en default (caso holdouts, demandas en el CIADI, Club de París, así como honorarios, gastos, comisiones y costas por juicios contra el Fisco) el gobierno Kirchner habría llegado a un límite en sus posibilidades de Deuda intra-Estado.  


EFECTOS FINANCIEROS DE LA DEUDA.

Ante esta encrucijada, planteada nuevamente por el problema permanente de la Deuda, las autoridades están apelando – con mayor o menor grado de improvisación – a toda una batería de medidas financieras en materia monetaria, cambiaria y bancaria.

Se trata de un conjunto de medidas bastante desordenadas pero convergentes en cuanto a un objetivo central: sostener a ultranza el pago de los servicios de la deuda pública.

a)      En el campo monetario, la acción está centrada en la emisión de dinero por el BCRA para comprar divisas que luego se prestan al gobierno nacional y en la emisión directa para darle adelantos al Tesoro; que ambas emisiones se utilizan fundamentalmente para el pago de la deuda pública.

b) En materia cambiaria, la acción del gobierno está polarizada en sostener un retraso relativo del tipo de cambio (contención del dólar como “ancla inflacionaria” y apreciación fáctica del peso por incidencia de la inflación interna), también para poder atender los servicios de la deuda externa, porque con los pesos de la recaudación fiscal se pueden comprar así más dólares al tipo de cambio oficial. Y apelando simultáneamente a un “cepo cambiario” para retener la mayor cantidad posible de divisas frente al gravísimo problema de la caída de reservas netas.[4]

c)      En materia bancaria, la acción estaría dada por la coordinación con los grandes bancos del oligopolio – presentado como oligopsonio[5] - del mercado de Lebac/Nobac y el consiguiente mantenimiento de altas tasas de interés derivadas del piso fijado por las tasas de la deuda pública.[6] Se trata del grupo de bancos locales (de capital argentino o externo) que manejan el mercado cerrado de letras del BCRA como rubro de negocio.

De estas acciones se derivan múltiples efectos directos, siendo los más relevantes y vinculados al sistema financiero de la deuda los siguientes:

a´) La moneda emitida para financiar al Estado con estos pagos de los servicios de la deuda en pesos – vía AT – aumenta la Base Monetaria (BM), que es el gran Pasivo del BCRA. Y este aumento – lo mismo que sucede en el punto siguiente (b´) -  contribuye a debilitar cada vez más todo respaldo con reservas de la BM dado que el stock de divisas se repone y no crece (por el contrario, últimamente baja).

Cualquiera sea el grado de incidencia de la emisión sobre el nivel de precios en los casos de impresión de dinero para solventar gasto público, lo concreto es que se trata de emisión sin respaldo y sin destino productivo; y que deriva de las necesidades de financiamiento de la deuda.

b´) La moneda emitida para financiar al Estado por medio de la compra de divisas mediante la impresión de dinero, para que éste pague servicios de la deuda en moneda extranjera, no sólo aumenta también la BM sino que luego se transforma en deuda del BCRA - las Lebac y Nobac – que se utiliza para esterilizar la mayor parte de tales emisiones.

En consecuencia, sostener la política de reposición de reservas para alimentar los pagos externos que realiza el gobierno también deriva en más deuda porque el Tesoro se queda con una deuda ante el Banco Central – con lo que el stock de deuda del gobierno no baja - y éste, el BCRA, toma nueva deuda vía letras y notas que usa para detraer del mercado el dinero emitido.[7]

c´) Las Lebac y Nobac – que son instrumentos de deuda cuasi-fiscal o del BCRA -  devengan una tasa de interés promedio – Badlar Bancos Privados – del 15 % anual en pesos y fijan el piso de referencia de las tasas de mercado.

El stock de estas Letras/Notas – 122.600 M$ al 28.2.2013 - equivale al 42 % de la BM (de 291.200 M$), lo que significa que del total de dinero emitido por el BCRA (la suma de ambos: unos 413.800 M$) algo menos de la mitad se encuentra “retenido” por el propio BCRA pagando intereses del 15 %.

El monto de estas letras y notas del BCRA es una de las “formas laterales” de endeudamiento público paralelo al de la Administración Central.[8]

Todo lo dicho hasta acá nos muestra cómo y hasta qué punto el mecanismo de pago de la deuda pública – externa e interna – condiciona el aparato financiero del Estado en función de la atención de sus servicios.

Y ello nos estaría diciendo a la vez que la misión del BCRA, en la práctica, ya no sería la que dice su vieja ni su nueva Carta Orgánica – preservar el valor de la moneda y/o promover la estabilidad monetaria/financiera, el empleo y el desarrollo económico, respectivamente – sino sostener el sistema de pagos de la deuda pública.   


ESQUEMA DEL RE-ENDEUDAMIENTO.

Los economistas del establishment vienen diciendo que el gobierno debiera rendirse ante el problema inflacionario que se genera por emisión monetaria para sostener el elevado gasto público (sin decir que el principal determinante de ese gasto es la deuda pública) y reducir la gran brecha cambiaria derivada de la falta de divisas recurriendo nuevamente al endeudamiento externo.

La administración Kirchner – con la presidenta a la cabeza – rebate aparentemente  este planteo diciendo que el gobierno está pagando en regla a los acreedores normalizados (deuda performing), que está batiendo récords de pagos de servicios de deuda y que va a seguir pagando deuda en dólares (moneda extranjera en general) porque tiene las divisas para hacerlo; todo lo cual hasta ahora es cierto si bien en forma cada vez más difícil.

Lo que no dice el gobierno es que para poder pagar esa deuda – que, en realidad, sólo se paga por intereses y cupones PBI ya que los vencimientos por capital se refinancian en su totalidad – se toma más deuda:

a)      La que corresponde a las reestructuraciones de bonos, pasando deuda con terceros – principalmente tenedores externos privados – a deuda interna intra-Estado, con agencias oficiales (básicamente BCRA y ANSES, y también BNA).

b)     Las deudas nuevas, que se siguen contrayendo a un ritmo superior a los 10.000 MD por año sólo por parte del Estado Central. Y

c)      Las deudas “laterales” o para-oficiales, que toman otros entes públicos y que sirven en parte para derivar el peso de la deuda del Estado Central y ocultar información sobre el verdadero monto de la Deuda Pública Nacional, que comprende además las deudas de Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, BCRA y juicios contra el Estado con sentencias en firme.

De hecho, por otra parte, la administración Kirchner sigue tomando fuertes préstamos con los Organismos Multilaterales de Crédito – principalmente BID y también Banco Mundial y CAF – que son una porción relevante de la Deuda Externa (unos 18.000 MD), con el agravante que estos créditos en moneda extranjera se destinan en alta proporción a financiar obras públicas que no necesitan divisas porque se abonan en pesos (carreteras, proyectos hídricos, saneamiento, desarrollo institucional) y, peor aún, que se destinan también a sufragar planes sociales que no usan moneda extranjera ni tienen capacidad de repago.

El agotamiento de las fuentes de Deuda intra-Estado y la mayor presión del perfil de vencimientos que se da con el fracaso del Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010, sin embargo, estarían llevando hoy a una serie de cambios forzosos en la verdadera política de endeudamiento del gobierno, que sigue engañando a la opinión pública hablando de un des-endeudamiento público que no existe.

Los cambios operativos en curso se están desarrollando a la luz del agravamiento de la situación fiscal – déficit del Estado – y del sector externo – exiguo o nulo superávit de Balanza de Pagos – marcados por algunos hechos irrefutables:

1.      Montos presupuestarios crecientes de vencimientos de Capital e Intereses de la Deuda Pública en los próximos años (incluyendo los cupones PBI).

2.      Empeoramiento de los problemas derivados de las deudas en default (Holdouts, Club de París, CIADI).

3.      Gran incremento de la deuda nueva del Estado Central y también de Provincias, Banco Central y Empresas Públicas (con YPF a la cabeza).   

Frente a esta situación, la deuda intra-Estado estaría operando como un “préstamo-puente” a la espera de una vuelta al mercado internacional de capitales, según la “hoja de ruta” Boudou: arreglos previos de la cuestión de los holdouts y de la deuda externa con los países del Club de París para obtener una baja en la tasa riesgo-país y volver así a colocar deuda en el exterior. 




EN CONCLUSIÓN.

La Deuda Pública – lo decimos siempre – es un condicionante total y absoluto de las finanzas del Estado y de la política económico-financiera.

Hemos visto cómo el sobre-endeudamiento público a niveles impagables provoca una distorsión en la lógica de las fuentes de financiamiento del Estado porque los ingresos por recaudación necesitan un aumento de la presión tributaria para atender sus servicios y también porque su carga lleva a un incremento de la emisión monetaria para tratar de cubrir el incremento de esos servicios.

De modo que la Deuda, que es la vía tercera y extra-ordinaria de financiación del Fisco termina provocando la paradoja de subordinar a las otras dos fuentes de financiamiento del Estado – recaudación y emisión – poniéndolas en función del sistema de la Deuda, una deuda que a su vez también sigue creciendo.

Este sistema de deuda perpetua, es decir, de obligaciones que no se extinguen sino que se refinancian continuamente y se alimentan de nuevas deudas, conlleva forzosamente un conflicto entre deuda y crecimiento económico porque los fondos que se destinan al pago de servicios se restan de los fines productivos del Estado y también del Sector Privado.

En la medida que el gobierno Kirchner se empeña en dilatar el “blanqueo” de esta situación de crisis de Deuda – que es tanto o peor que su negativa a reconocer la inflación real – y que trate de promover el consumo de la población esperando que el mismo “traccione” la actividad económica frente a un mercado de oferta limitada y concentrada que responde con permanentes aumentos del nivel de los precios, no sólo tendrá como respuesta más inflación sino también más endeudamiento.

Porque por este camino deberá seguir aumentando la presión tributaria para atender mayores pagos de servicios de deuda y tendrá que seguir manteniendo una mayor presión inflacionaria por emisión directa para el pago de deuda y que se traduce en más deuda por vía cuasi-fiscal (Lebac/Nobac del BCRA).

En épocas de alta inflación estimular el consumo y promover el gasto – como el caso del turismo (con una multiplicación de feriados que van en contra de la producción) -  mientras se mantiene un piso elevado de tasas de interés – que tienen efecto recesivo, encarecen el sistema de precios y vienen derivadas del problema de la deuda pública – es como apretar el acelerador y el freno al mismo tiempo.

El gobierno – en línea, en este punto, con los economistas del establishment y los empresarios - trata de frenar los aumentos salariales para que los mismos no provoquen la tradicional “espiral” entre salarios y precios, pero nadie habla de la “espiralización” precios-tasas de interés, que incide en el nivel de los precios a través del costo financiero de las empresas, que es peor aún que los incrementos de remuneraciones sin base en la productividad y que está determinada esencialmente por el problema de la deuda pública.

La administración Kirchner, tratando de sobrevivir entre una economía de producción/empleo y una política de pago de la deuda se encuentra así frente a un “trilema” imposible: no se puede tener a la vez baja Inflación, alto Tipo de Cambio y bajas Tasas de Interés con un sistema de Deuda que tiende a tragárselo todo, como un agujero negro en las finanzas del Estado.

NOTAS:


[1] Las siglas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y están expuestas siempre con redondeo.

[2] Resaltamos esto de “provisorias” porque el año anterior – 2011 – se informó inicialmente un superávit de Balanza de Pagos de 17 MD positivo que luego fue corregido a 331 MD negativo y ahora quedo determinado finalmente en 1.568 MD negativo.

[3] A diferencia de los AT, que son obligaciones en pesos, estas letras son en moneda extranjera, de allí su equivalencia inversa (dólares a pesos).

[4] Para determinar el verdadero nivel de las Reservas Netas – con datos al 28.2.2013 – partimos del stock de Reservas Brutas de 41.600 MD y le restamos sucesivamente tres rubros: 7.700 MD de Depósitos en Moneda Extranjera, 24.300 MD de Lebac/Nobac (que están calzadas con operaciones de dólar a futuro) y unos 4.000 MD de Otros Pasivos (que corresponderían a préstamos dados por otros bancos centrales). Esto da un saldo de Reservas Netas de sólo 5.600 MD (41.600 – 36.000 MD).

[5] Oligopolio = pocos oferentes y oligopsonio = pocos compradores o tomadores.

De hecho, en sus licitaciones semanales el BCRA siempre coloca prácticamente la totalidad de los importes ofrecidos por el grupo de bancos que opera en el mercado de letras local.

[6] La presión a la suba de las tasas de interés es inevitable en la medida que el Estado y sus agencias (empezando por el BCRA) sean los principales tomadores de préstamos en el mercado local de corto plazo para retro-alimentar el sistema de la deuda pública.

[7] Así, el Estado termina tomando deuda y pagando intereses por el dinero que, en principio, emite sin costo.

Dicho con otras palabras: que en este caso no es cierto que el costo de la emisión monetaria sea nulo o neutro desde el punto de vista financiero porque el dinero emitido se esteriliza pagando intereses ya que la emisión se transforma en deuda.

Sub-nota: UNA DIGRESIÓN ACERCA DE LA EMISIÓN DE DINERO.

Comúnmente se dice que los Estados Unidos, como primera potencia económico-financiera mundial, no tiene problema en emitir el circulante que necesita porque puede imprimir todo el dinero que desea; pero ello no es así en los hechos, ya que el país es también el más grande deudor del planeta: más de 16 Billones de Dólares (BD).

Y el mayor acreedor del Estado Norteamericano es la Reserva Federal, que actúa con funciones de Banco Central pero es una entidad privada.

[8] La idea de “deudas laterales” se refiere a las obligaciones que otros entes públicos – nacionales, provinciales y municipales, así como bancos oficiales, empresas del Estado, organismos nacionales y fondos fiduciarios – toman paralelamente a las deudas en cabeza de la Nación; y que están derivadas en gran medida de un descargo o traspaso del peso de esa deuda de la Administración Central, como es el caso del BCRA, las provincias/municipios y diversas agencias/empresas del Estado.