jueves, 27 de julio de 2017

LOS EVANGELIZADORES NO MENTÍAN


hallan cráneos de mujeres y niños en México

Javier Olivera Ravasi
Infocatólica, 26-7-17

Henry Romero / Reuters

Una torre de cráneos humanos desenterrada recientemente bajo el corazón de Ciudad de México ha planteado nuevas preguntas sobre la cultura del sacrificio en el Imperio azteca, informa Reuters. Entre cientos de cráneos incrustados en esta estructura siniestra había muchos ejemplares de mujeres y niños.

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) encontraron más de 650 cráneos cubiertos de cal y miles de fragmentos en un edificio cilíndrico cerca del sitio del Templo Mayor, uno de los principales de la capital azteca Tenochtitlán, que más tarde se convirtió en la Ciudad de México.

El Huey Tzompantli
Se cree que la torre forma parte del famoso Huey Tzompantli, descrito en las crónicas de los conquistadores. Se trata de un enorme altar compuesto de calaveras, que causó espanto en los españoles cuando, bajo el mando de Hernán Cortés, capturaron la ciudad.
De acuerdo con diversos historiadores, este tipo de construcciones, adornadas con cabezas de guerreros capturados, aparecen en distintas culturas mesoamericanas antes de la conquista española. Pero la excavación arqueológica en las entrañas de la vieja Ciudad de México que comenzó en 2015 sugiere que la imagen no estaba completa.

Sacrificios humanos
Según explicó a la agencia el antropólogo biólogo Rodrigo Bolaños, los registros hasta la fecha indicaban que los aztecas solo sacrificaban a jóvenes guerreros a los que capturaban, por lo que los científicos no esperaban encontrar cráneos de mujeres y niños en esta torre.
“Los niños y mujeres no iban a la guerra. Está pasando algo que no está registrado y esto es muy nuevo, una primicia en el Huey Tzompantli“, subrayo Bolaños.

Raúl Barrera, uno de los arqueólogos que trabaja en el sitio junto a la enorme catedral metropolitana construida sobre el Templo Mayor, apuntó que los cráneos se habrían puesto en la torre después de haber estado en exhibición pública en la estructura llamada tzompantli.

La conquista de México
De aproximadamente 6 metros de diámetro, la torre se encontraba en la esquina de la capilla de Huitzilopochtli, dios azteca del sol, la guerra y el sacrificio humano. Su base aún no ha sido desenterrada.
No hay duda de que la torre era una de las estructuras con cráneos mencionadas por Andrés De Tapia, un soldado español que acompañó a Cortés en la conquista de México en 1521, insistió Barrera. En su relato de la campaña, De Tapia reveló que había contado decenas de miles de cráneos en lo que se conoció como el Huey Tzompantli.


LA POLÍTICA, LA MORAL Y LA MORALINA

                                
                       
Alain de Benoist
El Manifiesto, 20 de julio de 2017 
        
Desde su elección, Emmanuel Macron ha hecho de la “moralización de la vida política” su caballo de batalla. A raíz de ello, Richard Ferrand y la pareja François Bayrou y Marielle de Sanez se han visto obligados a abandonar el gobierno. ¿Qué piensa de ello?

Francamente, no pienso absolutamente nada. Las historias de empleos ficticios, de cuentas en Suiza, de agregados parlamentarios, de mutualidades bretonas y todo lo que quiera sólo están ahí para distraer al personal. Para distraer, en el sentido que Pascal le daba al término, a una opinión pública que desde hace ya tiempo no está en condiciones de distinguir lo histórico de lo anecdótico. Su único efecto positivo es desacreditar todavía un poco más a una clase política que ha hecho todo lo posible para estar desacreditada, pero por otros motivos. 

Además, llevan a creer que la vida política debe desarrollarse bajo la mirada de los jueces, al mismo tiempo que generalizan la era de la sospecha en nombre de un ideal de “transparencia” propiamente totalitario. Y el movimiento se acelera: pronto se les reprochará a los ministros que les hayan regalado caramelos y que se hayan olvidado de declarar, en su declaración patrimonial, su colección de moldes para gofres.
En cuanto a las leyes destinadas a “moralizar la vida pública”, seguirán siendo poco más o menos tan eficaces como las que pretenden moralizar la vida financiera. Desde el escándalo de Panamá (1892) —por remontarnos lo más lejos posible—, los “escándalos” siempre han salpicado la vida política. Para ponerle coto, se legisla ruidosamente, pero en el vacío. En casi treinta años se han aprobado con tal fin no menos de diez leyes distintas: ninguna ha impedido que se produjeran nuevos “escándalos”. Lo mismo sucederá con la ley que prepara ahora el gobierno.

¿Sería más inmoral recibir trajes bajo mano (François Fillon) que atacar a Libia (Nicolas Sarkozy), con sus bien sabidos resultados políticos?
No, por supuesto. Pero con el ejemplo que acaba de evocar, está abordando indirectamente la verdadera cuestión que importa plantearse: la de las relaciones entre la política y la moral. Todo el mundo preferiría, desde luego, ser gobernado por dirigentes íntegros que por corruptos. Pero la política no es un concurso de virtud. Es preferible un franco granuja o incluso un siniestro crápula que hagan una buena política (han abundado en la Historia) a un buen hombre lleno de indudables cualidades morales que aplique una mala política (también han abundado), el cual desacredita, al mismo tiempo, hasta sus propias buenas cualidades. 

La política persigue alcanzar objetivos políticos, no objetivos morales. Lo que le faltó a Luis XVI fue ser también Lenin y Talleyrand. ¡Los santos o los ascetas raras veces son maquiavélicos!
Lo cierto es que las cualidades políticas y las morales no son de igual naturaleza. No pertenecen a la misma categoría. La política no tiene que ser dirigida por la moral, pues tiene la suya propia, la cual exige que la acción pública esté encaminada al bien común. No está encaminada al amor de todos los hombres, o al amor del hombre en sí, sino que se preocupa ante todo del destino de la comunidad a la que se pertenece. A quienes piensan que han agotado el tema después de haber proclamado que “todos los hombres son hermanos”, se les tiene que recordar que la primera historia de hermanos es la del asesinato de Abel por Caín.

La política moral, emocional y lacrimosa, la política de los buenos sentimientos es, en realidad, la peor de todas las políticas. La política consistente en multiplicar las injerencias “humanitarias” en nombre de los derechos humanos conduce regularmente a todo tipo de desastres, como se puede constatar actualmente en Oriente Medio. La política que nos impone acoger con “generosidad” a todos los migrantes del planeta confunde simplemente moral pública y privada. También es ·igual de invertebrada la política consistente en perorar sobre los “valores” para ignorar mejor los principios.


Lo políticamente correcto pertenece igualmente al ámbito del apremio moral, por no hablar de la “lucha-contra-todas-las-discriminaciones”. Esta política moral adquiere desgraciadamente cada vez mayor amplitud en una época en la que el “bien” y el “mal”, tal como los define la ideología dominante, tienden a sustituir lo verdadero y lo falso. En este campo, al igual que en otros, lo político tiene que recuperar sus derechos.

¡IDENTITARIOS DE EUROPA, UNÍOS!




MATHILDE FORESTIER

El Movimiento, 21 de julio de 2017    
    
El movimiento identitario cada vez se hace más visible en el paisaje mediático. Mientras los “medias” le dedican artículos y reportajes, la sociedad francesa no parece prestar demasiada atención al fenómeno. Aún peor, los trabajos universitarios, concentrados sobre el Front National (FN), pasan sobre el tema como si no existiera. El movimiento identitario, ¿se considera simplemente como un grupúsculo más? ¿Funciona como todos los demás y reivindica lo mismo que la derecha radical tradicional? ¿Se trata solamente de unos cuantos jóvenes que necesitan algo de acción?

¿Qué significa ser identitario? ¿Qué visión del mundo quieren transmitir? ¿Cómo están organizados? Estas son las cuestiones que intentaremos responder aquí. Se utilizará para ello un retrato del movimiento. Y será cuestión de explorar, de una parte, el terreno ideológico sobre el que se fundamenta el movimiento. De la otra, las formas de acción de este movimiento y su organización interna y estratégica.

Sistema de pensamiento y concepción del mundo: el miedo a la uniformización

Tras la disolución en 2002 del grupo de la derecha radical Unité Radicale por el gobierno francés con motivo del intento de asesinato contra Jacques Chirac, Fabrice Robert, portavoz del grupo, funda el partido político Bloc Identitaire (BI) y se convierte en presidente hasta la actualidad. 

A través del BI, Fabrice Robert quería crear una nueva estructura legal.  Según sus propias estimaciones, el movimiento identitario reuniría actualmente a unas 3.000 personas –miembros políticos activos– sin contar con los miembros o simpatizantes de otras organizaciones vinculadas o colaboradoras de carácter social, cultural o incluso caritativo.  El periódico Rue89 estima que más de la mitad de los militantes tienen menos de 30 años. El movimiento identitario agrupa al partido político Bloc Identitaire, al movimiento de juventud Génération Identitaire y a la asociación Les Identitaires, encargada de la formación y de la animación intelectual, que es hoy la denominación oficial del movimiento. El movimiento identitarios se apoya también con fuerza en las iniciativas locales, tales como Nissa Rebela o Alsace d'abord.

A éstas se añaden satélites tales como la agencia de prensa en línea “novopress.info”. Las publicaciones identitarias son reconocibles por las siglas “ID” –ediciones “IDées”, el boletín trimestral IDentitaires, la revista ID magazine, publicación de doctrina, análisis, así como entrevistas y de formación.

Génération Identitaire, pequeño movimiento en la familia identitaria, fue lanzada en 2012 con la acción de ocupación de la mezquita de Poitiers. Representa el movimiento de juventud del movimiento identitario y se prodiga en internet. Utilizando los métodos de comunicación viral y buscando la atención de los “medias”, GI se apoya mayormente en representaciones simbólicas, haciendo más sencillo comprender a qué se refieren los jóvenes identitarios cuando hablan de identidad, de Francia y de la historia.

Los militantes de GI se visten de colores amarillo y negro y han tomado como símbolo la letra griega “lambda” (^), que es también una referencia a los espartanos (spartiatas), especialmente a la película “300” realizada por Zack Snyder.  El film 300, que es la adaptación del cómic de Frank Miller del mismo nombre, no es sólo una película popular que relata las guerras médicas entre griegos y persas. Este film está cargado de simbolismo para los militantes identitarios: los espartanos (representantes de la civilización europea) repelen la invasión de los persas (civilización no europea, originaria de Oriente Medio, hoy tierra musulmana). 

La analogía con los objetivos de los Identitarios es total: los europeos rechazan la invasión musulmana. Pero la representación simbólica va todavía más lejos: los espartanos son representados como filósofos y defensores de la democracia frente a los persas, representados como hordas de bárbaros. Esta es la razón por la que el film suscitó vivas críticas en la esfera intelectual. Así, los Identitarios habrían elegido apoyarse sobre una película que revisita libremente la historia, incluso deformando la antigüedad. Esta referencia les permite, a la vez, consolidar su ideología y también dotar de un aspecto guerrero a su movimiento como continuidad de una cierta tradición europea. 

El hecho de que los espartanos combatieran la invasión de los persas les dotaría de una mayor legitimidad: como el recurso a la fuerza y a la violencia sólo estaría hoy moralmente legitimado para repeler una agresión, los identitarios se situarían en la escena como víctimas de una invasión islámica –facilitada por la complaciente clase política– frente a la cual ellos deberían defender a su pueblo. 
Los jóvenes militantes identitarios parecen identificarse mayoritariamente con una visión hollywoodiense de la historia, más que con reales figuras históricas. Los militantes de GI forman parte plenamente de la llamada “generación 2.0”, lo cual es bastante apreciado por los dirigentes más adultos, porque la generación 2.0 controla las herramientas de internet, el marketing viral y el trabajo en redes.

Ya se trate de jóvenes militantes de GI o de sus mayores del BI, la idea de base está clara: “alzar el estandarte de la identidad frente a la uniformidad”. Atacan tanto la “americanización” como la “islamización” de Francia, aunque sus acciones están dirigidas principalmente contra la comunidad musulmana. La uniformidad (impuesta por el exterior) pondría, según ellos, la identidad francesa en peligro. Esta noción de identidad reagrupa “las tradiciones populares y orales (el lenguaje), las costumbres y la moral, la aceptación de un pasado común (la historia) y la voluntad de vivir juntos en el futuro”.

La identidad jugaría en tres niveles: la identidad “carnal” que es una identidad regional, la identidad “histórica”, es decir, la identidad francesa, y la identidad “civilizacional”, es decir, la identidad europea. Esta definición de la identidad plantea varios problemas: ¿a qué llaman civilización?, ¿a qué parte de la historia se refieren?, ¿cómo se adquiere esa identidad?

Mientras podría imaginarse que la aceptación de un pasado común y la voluntad de vivir juntos en el futuro podrían llegar a representar el cimiento de una sociedad multicultural y la superación de las rivalidades étnicas o religiosas, ello parece ser diferente para los Identitarios. La comprensión de la historia por los Identitarios puede resumirse a través de su eslogan, “una tierra, un pueblo” (prestado de Terre et Peuple de Pierre Vial). En la concepción identitaria existen pueblos bien definidos, separados los unos de los otros, de tal forma que no deberían entrar en interacción. ¿Qué pasaría con los mestizajes, sean internos en el territorio francés o sean llegados del exterior?

Mientras que el politólogo François Gemenne afirma que “(la política migratoria francesa) es la negación de la revolución francesa”, él apela también a que la identidad nacional francesa ha sido construida, después de la revolución francesa, sobre la idea de la abolición de los privilegios por razón del nacimiento. Sin embargo, los Identitarios reniegan de un Estado jacobino y unitario que viola las identidades locales tanto como los valores de la revolución francesa. En su comprensión de la identidad, los Identitarios se refieren a personajes prerrevolucionarios tales como los espartanos o incluso Charles Martel. Sus referencias hacen abstracción de los últimos siglos de historia de Francia para no recordar sino las referencias guerreras o romantizadas y edulcoradas de los campesinos trabajando la tierra (como puede comprobarse en los motivos medievales y caballerescos de sus carteles de propaganda).

Sin embargo, es reseñable ver que este imaginario, anclado en un período pre-Revolución francesa y pre-Ilustración, se sirve de imágenes y códigos visuales propios del lenguaje televisivo y publicitario, igual que sucede con el cine hollywoodiense.

La noción de identidad a la que se refieren los militantes identitarios es tan problemática como esencialista: según los Identitarios, la identidad se adquiere y se transmite a través de la filiación. Así, nuestra identidad nos sería dada por el nacimiento y no podría cambiar en el curso de una vida. Sería casi parte de nuestra genética. Sin embargo, en las ciencias sociales, la identidad es frecuentemente definida como un proceso que se construye a lo largo del desarrollo individual. No puede ser, entonces, remitida al nacimiento.

Para “defender la identidad” los Identitarios no se reivindican ideológicamente de ninguna teoría en particular. No creen en teorías que son cortinas de humo, ni en soluciones milagrosas, ni en doctrinas hechas a medida. Ellos se inspiran tanto en la derecha como en la izquierda, ya sea a través del estudio de los pensadores de la Nouvelle Droite, tales como Alain de Benoist, o sea en los escritos de la filósofa Simone Weil sobre la identidad y el arraigo. Sitúan su inspiración en el socialismo francés según Proudhon o en el federalismo europeo de Foueré, o incluso en el pensamiento ecológico de Serge Latouche. De esta forma, el espectro teórico en el que se inspira el movimiento identitario es muy amplio, pero hay que discernir algunas nociones claves.

Etnopluralismo

Con el eslogan “100% identidad, 0% racismo”, el movimiento identitario intenta distanciarse de la imagen racista de la derecha radical. El racismo reposa, por una parte, en la creencia de que la humanidad puede ser categorizada según las razas, y por otra parte, sobre la creencia de que esas razas no son todas iguales, que existe una jerarquía entre ellas. Dado que el movimiento identitario no habla nunca de razas sino de culturas e identidades y que no explicita claramente una jerarquía entre esas culturas, no se puede, desde nuestra definición del racismo, calificar de racista.

Aunque no sea cuestión de hablar propiamente de “razas” en relación con los Identitarios, su definición de identidad y de cultura no es, por ello, menos biológica. En efecto, según los Identitarios la identidad cultural es inmutable y transmitida por filiación. Lo que impide a toda persona, por ejemplo no nacida francés, adquirir esa identidad, incluso si ella se siente próxima o identificada. Esta visión de los pueblos deriva del concepto de “etnopluralismo” reivindicado por la Nueva Derecha. De acuerdo con los etnopluralistas y con los racistas clásicos, todos los grupos humanos poseen características inalterables y fundamentales que hacen que ellos se diferencien de los otros grupos humanos. Mientras que los racistas clásicos reivindican la pureza de la raza, los etnopluralistas reivindican la pureza cultural: la homogeneidad de los pueblos es un elemento muy importante para los etnopluralistas. A semejanza de los etnopluralistas, los Identitarios estiman que una de las amenazas a combatir es el “jacobinismo mestizante”. 

Hegemonía cultural

Uno de los grandes temores de los identitarios se llama “uniformización”. «Nosotros diríamos que el enemigo principal es la ideología de lo Mismo, según la cual la igualdad y la uniformidad son las claves del paraíso en la tierra». En este esquema, cualquier movimiento o idea con ambición universal se convierte en una amenaza para los Identitarios. Ellos distinguen cinco grandes amenazas: 1. El jacobinismo y el centralismo, que ha unificado Francia e intenta unificar Europa. 2. El complejo “antirracista” y “etnomasoquista”, que engendra la uniformización por la promoción del mestizaje. 3. El capitalismo ultraliberal, que conduce a la uniformización mundial mediante la promoción del modelo ciudadano-consumidor. 4. La política expansionista de los Estados Unidos, que intenta imponer el “american way of life” por todo el planeta. 5. El Islam que, con una vocación universal, es una “religión conquistadora” que quiere uniformar el mundo “sometiendo a los no-musulmanes a la Sharía”.

De esta forma, los Identitarios abogan por la homogeneidad de los pueblos y la heterogeneidad entre los pueblos. Son adversarios de una uniformización por el exterior, imponiendo en una sociedad multicultural la uniformización por el interior. Rechazan todo lo que puede venir del exterior, sea en la lengua, la alimentación (“ni MacDonald, ni Kebab”), los gustos musicales y todo lo que atraviesa la vida cotidiana. La lucha de los Identitarios contra la “hegemonía islámica” y contra la “islamización de la sociedad francesa” justifica para ellos cualquier acción contra el islam.

La práctica política

Leyendo el programa político del BI se comprende mejor por qué el movimiento identitario no se reivindica de ninguna teoría en particular, sino más bien como una “encrucijada” de corrientes de pensamiento. El programa del BI tiene una tendencia regionalista, bastante anclada en lo local y en la lucha contra la globalización. Cuatro líneas políticas deben discernirse: 1. Reforzamiento de las identidades locales mediante el paso de un Estado central a un Estado federal. 2. Una construcción social más fuerte, que se dirigiría a los franceses “de origen” (de pura cepa). 3. Reflexiones sobre la protección del medioambiente. 4. Europa: “Una Francia de las regiones en una Europa de las naciones”. Interesa aquí especialmente la cuestión migratoria, porque la mayoría de las acciones llevadas a cabo y la mayoría de los artículos publicados por el movimiento identitario afectan a este tema y porque se encuentra en el núcleo de la representación que los identitarios se hacen de la sociedad.

Un importante motivo o hilo conductor del BI es la idea de “vivir y trabajar en el país”. Frente a una economía globalizada donde reina la movilidad y la flexibilidad, los Identitarios defienden el arraigo. En la lógica de “una tierra, un pueblo”, cada cual debería poder trabajar en su propio país, en su propia región. Así, los Identitarios abordan la cuestión en dos planos: las migraciones internas campo/ciudad y las migraciones exterior/interior.

Es importante para los Identitarios que el Estado ejecute una política activa en materia de descentralización a fin de “permitir a sus agentes trabajar en su región de origen en lugar de obligarlos a una movilidad que es sinónimo de desarraigo”.  Por ejemplo, los profesores deberían poder trabajar en su región de origen. Pero, si bien es importante que las condiciones de trabajo en la región de origen de una persona sean garantizadas por el Estado, para precisamente no forzar un cierto “desarraigo”, podría sin embargo resultar liberticida no poder trabajar más que en su propia región. Los Identitarios presentan sistemáticamente la movilidad como una obligación restrictiva impuesta por la sociedad y el mercado actuales.

En términos de inmigración, los identitarios estiman que “la integración no funciona”. La integración habría fracasado y “una buena parte de las poblaciones de origen inmigrante jamás podría integrarse en Francia”. Esta es la razón por la que los Identitarios desearían ver a los inmigrantes retornar a sus países de origen. La primera cuestión que se plantea es la siguiente: ¿cuáles son las poblaciones de origen inmigrante? ¿Un inmigrante es aquel que no tiene la nacionalidad francesa? ¿Se incluyen a los hijos procedentes de la inmigración, que han nacido franceses y siempre han vivido en Francia?


Contra la lógica integracionista, los Identitarios proponen una política de expulsión en dos tiempos. A corto plazo, los Identitarios desean simplemente expulsar a los clandestinos y a los delincuentes. A medio plazo quieren firmar acuerdos de colaboración con los países de origen para facilitar el retorno de los extranjeros a su país en un plazo de quince años. Según los Identitarios resulta insuficiente impedir la instalación de inmigrantes en Francia, habría que lograr también que los inmigrantes que ya viven en Francia regresen a sus países de origen. Desearían que los inmigrantes recobren un “estatuto de extranjero”, es decir, que ellos vendrían a Francia para formarse y trabajar, retornando posteriormente a su país de origen para hacer fructificar la experiencia adquirida (en Francia)”. 

LOS OTROS REFUGIADOS



 Cosme de Las Heras

El Manifiesto, 24 de julio de 2017          

Existe una numerosa comunidad de suecos en Marbella que no están viviendo allí por gusto. Se han visto forzados a abandonar su patria y su trabajo en su tierra para desplazarse hasta el sur de Europa huyendo de la invasión que sufre su país por parte de hordas de vándalos provenientes de lejanos países.

Salir a la calle en Escandinavia se ha vuelto inseguro: los hombres son apaleados y robados y las mujeres violadas, el sistema de seguridad social sueco, otrora envidia del mundo, se ha visto pauperizado, y la sociedad entera, antaño considerada el colmo del primermundismo, es hoy una zona tercermundista.
Las masas provenientes de África y Asia han tomado aquello y lo han convertido en Soweto o en una leprosería de las de la Madre Teresa de Calcuta.

No habiendo tenido nunca Suecia ninguna colonia en África, Asia o América, se ha visto este país obligado a recibir a turbamultas de allende los mares. Es como si el reino élfico de Lothlorien surgido de la pluma de Tolkien hubiera sido tomado por los orcos.
Pero no acaba ahí la cosa: Suecia es calificada de "potencia colonial" por los enemigos de Cristo y de Odín, dado que, efectivamente, este país colonizó a algunos de sus vecinos escandinavos y del Báltico durante algún tiempo, y por tanto, esta gente decreta que Suecia "debe pagar" por su imperialismo. Pero, claro, estos lobbies obvian que los antaño colonizados son luteranos noruegos, daneses y letones, además de católicos polacos, no musulmanes del África profunda.

Ve uno a estos refugiados suecos arrastrándose por el paseo marítimo de Marbella con rostros compungidos, lánguidos, llenos de nostalgia... Donde antes había salmón ahumado, ahora hay espeto de sardinas, donde antes había glögg, ahora hay sangría, donde antes celebraban Santa Lucía, ahora presencian procesiones de Semana Santa... No es que la cultura local no esté bien, es que es normal que echen de menos la suya, que se les niega en su propia nación.

Su piel no es adecuada al sol del Mediterráneo y se les ve quemados, deshidratados y agotados por la insolación.
Ellos (y sobre todo ellas) que tanta alegría nos trajeron en los años 60 y 70 a una España pechoña, con sus bikinis, con sus top less, con su música de Abba..., ahora parecen unas criaturas desarraigadas, unas almas en pena como personajes de una película de Bergman.


Se hace urgente por parte de las ONG’s atender a esta pobre gente, darles cobertura sanitaria de inmediato, techo, subvenciones, y además denunciar enérgicamente la invasión que está sufriendo su bella tierra Hiperbórea. ¿Por qué no se habla de esto? ¿Por qué no sale en los medios convencionales?

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Más información:

HISTÓRICO DISCURSO DEL PRIMER MINISTRO HÚNGARO VÍCTOR ORBÁN

                        
              

"¿Seguirá siendo Europa la tierra de los europeos?"

elmanifiesto.com, 26 de julio de 2017   
                       
En su discurso anual, Orbán manifestó que las elecciones parlamentarias que se celebrarán la próxima primavera en su país tendrán una importante dimensión europea. “Lo que suceda en Hungría tendrá importantes implicaciones para el conjunto de Europa, porque hoy una Hungría fuerte juega un papel decisivo en la batalla para evitar la descristianización de Europa”, señaló.

El primer ministro húngaro saludó también el reciente discurso de Donald Trump en Varsovia, del que citó los siguientes pasajes: “Nuestro combate por Occidente no empieza en los campos de batalla, sino en nuestra cabeza, con nuestra voluntad y nuestro espíritu. Nuestra libertad, nuestra civilización y nuestra preservación dependen de los vínculos entre la historia, la cultura y la memoria […]. Combatamos, pues, como los polacos, por la familia, por la libertad, por el país y por Dios”. Después de lo cual, Orbán concluyó: “Estas palabras no se habrían podido pronuncia en sitio alguno del mundo occidental hace todavía dos años”.

Orbán consideró asimismo que un país fuerte no puede permitirse un declive demográfico. “Los países más fuertes son aquellos que son capaces de mantenerse biológicamente. Para que Hungría tenga futuro tiene que mantener una tasa de fecundidad de 2,1 hijos por familia”.

Subrayó que un Estado fuerte necesita una buena seguridad, incluida la protección de sus fronteras y la lucha contra el terrorismo, así como “el mantenimiento de un fuerte sentido de identidad cultural”. En contraste con estos principios, apuntó a Europa, víctima a su juicio de un cambio cultural y demográfico de imprevisibles consecuencias.

“La inmigración no traerá ninguna solución a los problemas económicos. Tratar de remediar la escasez de mano de obra mediante la importación de inmigrantes es como si en medio de un naufragio te pones a consumir agua del mar. Es también agua, pero el problema no hará sino aumentar”, sostuvo el primer ministro húngaro.

En este punto, quiso mostrarse “muy franco” sobre los retos ante la integración de un gran número de inmigrantes musulmanes en nuestra cultura cristiana. “No podemos mantener nuestros ideales solidarios en nuestras naciones cuando existen grupos étnicos que pretenden modificar la cultura europea. No podemos mantener nuestros ideales en medio de colectivos que se oponen a la existencia y la cultura de Europa, porque el resultado final será catastrófico”, enfatizó Orbán.

“El reto en las próximas décadas es si Europa seguirá perteneciendo a los europeos. Si Hungría seguirá siendo la tierra de los húngaros, si Alemania seguirá siendo la tierra de los alemanes, si Francia seguirá siendo la tierra de los franceses, si Italia seguirá siendo la tierra de los italianos”, añadió el líder magiar, criticando en este sentido a “los burócratas europeos y del imperio mundialista de George Soros” al oponerse a “la voluntad de las naciones”.

“Hoy, los intereses de George Soros están mejor representados en Bruselas y Washington, DC que en Tel Aviv”, espetó Orbán, quien rechazó que las críticas al financiero judío de origen húngaro formen parte de teorías conspirativas. “Existe un plan de Soros, que él mismo ha escrito”.

Según Orbán, dicho plan consistiría en trasladar a un millón de inmigrantes al territorio de la Unión Europea. “A su llegada deben recibir 15.000 millones de euros manteniendo así el efecto de succión. Esta cantidad es mayor que la renta media anual de los húngaros. Soros pretende que los inmigrantes sean distribuidos por todos los países de la Unión Europea. Proteger nuestras fronteras europeas frente a la entrada de ilegales nos ha supuesto un gran esfuerzo económico. Europa ha asumido una pequeña parte de ese costo. Hoy Alemania está al borde de la quiebra, así que no nos hablen más de la falta de solidaridad de Hungría”, señaló. “Si Europa quiere seguir siendo viable, debe recuperar su soberanía y liberarse del ‘imperio Soros’,” remachó.

Al mismo tiempo que defendió la necesidad de defender los derechos de los húngaros establecidos fuera de la actual Hungría, Orbán abogó por una reforma de la Comisión Europea y por la necesidad de volver a “la forma prescrita por los tratados constituyentes”. “Las Naciones Unidas deben proteger las fronteras de Europa. Una vez hecho esto, los inmigrantes deben ser rechazados del territorio de la UE. Esto puede sonar duro, pero los que han entrado ilegalmente en Europa deben ser expulsados. Europa no puede seguir siendo un continente desprotegido”, proclamó el primer ministro de Hungría.

También consideró prioritario que la Unión Europea “recupere su competitividad”, con objeto de garantizar la paz, y se abra a los Estados balcánicos (a Serbia, en particular) resolviendo sus “problemas externos” con Rusia y Turquía”. Orbán no cree, sin embargo, que los actuales líderes europeos sepan estar a la altura de ese desafío.

“Esto no va a ser sencillo. En la Europa de hoy, los partidos cristianos han sido descristianizados y temen oponerse al proyecto axiológico de los intelectuales liberales. En cuanto a los socialdemócratas, han dejado de ser socialdemócratas y han renunciado a la idea de defender a los trabajadores nacionales. Lo que defienden hoy son los intereses económicos del neoliberalismo”, denunció el presidente húngaro.

Según Orbán, existe un plan para poner el territorio europeo en manos de una población cosmopolita predominantemente musulmana. “El éxito de este plan requiere una Europa descristianizada, gobiernos burocráticos y sin alma”, advirtió.

Por todo ello, el mandatario insistió en la importancia de las próximas elecciones parlamentarias húngaras para todo el conjunto europeo. Recordó en este sentido que Hungría, con la ayuda de los demás países del Grupo de Visegrad (constituido  por Polonia, Chequia, Eslovaquia y Hungría) fue quien cortó el corredor migratorio que pasa a través de los Balcanes occidentales. “Los partidos de la oposición húngara claramente han prometido acabar con la barrera de protección de esta frontera y ceder más competencias nacionales a Bruselas. Mientras yo soy el primer ministro, la barrera se mantendrá en su lugar. Vamos a proteger Hungría y Europa”, proclamó.

“Somos el principal obstáculo para la realización del plan de Soros”, dijo Orbán, insistiendo que el principal obstáculo al que deberá enfrentarse no son los partidos de la oposición de su país. “Nosotros, en primer lugar, tendremos que medirnos con la ‘red Soros’, los eurócratas de Bruselas y sus medios de comunicación. Conocemos sus tácticas, basadas en el chantaje financiero y el periodismo mercenario”.


Por último, Orbán advirtió que “hay mucho en juego, no sólo en el ámbito nacional, sino también a nivel europeo”. “Hace 27 años, pensamos que nuestro futuro era Europa. Hoy somos el futuro de Europa”, concluyó el estadista húngaro.

CÓMO TRANSFORMAR EN REALIDAD ESO DE SER EL SUPERMERCADO DEL MUNDO




Carlos Toppazzini
 LA NACION,  27 DE JULIO DE 2017

Con un contexto mundial donde varios países abrazan el proteccionismo y se hace cada vez más difícil competir, la Argentina reafirma su perfil agroexportador para proyectarse a nuevos mercados y favorecer su reinserción en el comercio internacional. "Un efecto de la consolidación del país como agroexportador es la mudanza de mercados que se observa en relación a los años "K", hoy vendemos más a mercados demandantes de alimentos y miramos mucho a Oriente", reconoce el consultor en comercio internacional, Marcelo Elizondo. Como consecuencia, dice, "se debilitaron exportaciones de bienes industriales tradicionales y de servicios". Según cifras del especialista, en los primeros 5 meses de 2017, de US$ 22.500 millones exportados por la Argentina, cerca de 15.500 millones son agroexportaciones (primarias o manufacturadas).

Datos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, indican que el ranking de exportaciones argentinas en el mundo encuentra al país como 1° exportador de aceite de soja, jugo de limón, aceite de maní y peras; 2° y 3° exportador de maíz, miel, yerba mate, porotos secos, aceite de girasol y jugo de uva; y 4° y 5° exportador de ajo, ciruelas desecadas, maní y aceitunas en conserva.

En tanto que, otros subsectores estratégicos son: alimentos industrializados, gourmet, orgánicos y diferenciados; carne (vacuna, aviar y porcina); frutihortícola (frescas y procesadas); productos lácteos; oleaginosas (legumbres, especialidades, maní, etc.); pesca; vinos y bebidas.
Las economías regionales luchan por recuperar el equilibrio perdido
Por su parte, la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal) informó que las exportaciones alcanzaron en mayo US$ 2184 millones, 8% menos que en 2016; mientras que las importaciones fueron de US$ 166,6 millones, un incremento de 31,5% interanual, lo que determinó un resultado de US$ 2017,7 millones para la balanza comercial del sector.

"Si bien las toneladas vendidas cayeron 5,9%, se compensaron con una mejora en el precio promedio de 7,2%", explican desde la entidad.

Una diferencia, sostiene Elizondo, "es que ahora las políticas son más favorables a la producción y exportación. Se suprimieron obstáculos y se avanza en mejores condiciones notarias y económicas; pero, mientras hace 15 años las agroexportaciones representaban la mitad del total de exportaciones, hoy llegan a 2/3".

La respuesta de la agroindustria

Otra distinción aparece al observar los datos del Indec, donde el mayor crecimiento de exportaciones lo lideran las manufacturas de origen industrial. "Es una notoria diferencia con respecto a 2016 -explica Gabriel Scalerandi, economista de Abeceb-, donde las exportaciones primarias, manufacturas de origen agropecuario, lideraron con un fuerte sesgo hacia producciones regionales. Lo que más creció, claramente, fue soja, maíz y trigo, también el azúcar y la yerba mate, pero no ocurrió lo mismo con las frutas, un segmento que viene muy complicado".

Para Juan Pablo Tripodi, vicepresidente de Comercio Internacional en la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, "el sector agroindustrial argentino es un socio estratégico en el suministro de alimentos al mundo y cumple un rol clave como motor del desarrollo económico del país: con una producción de 103 millones de toneladas de alimentos y exportaciones por US$40.464 millones en 2016, representa más del 50% del total del volumen exportado".

Según el funcionario, "se han hecho grandes avances" y lo justifica con datos de la Agencia: En lo que va del año, la industria agrícola creció 1,1% interanual, siendo los cítricos, la miel y el cultivo de nueces los sectores con mejor performance. Cifras de mayo también muestran un crecimiento interanual de 3,1% respecto del mes anterior en manufacturas de origen agropecuario, donde los precios bajaron 3,7% y las cantidades subieron 7%.

Además, remarca Tripodi, "nos consolidamos como primer productor mundial de limones y quinto exportador, con 185.000 toneladas exportadas a 55 destinos internacionales, y nos convertimos en el mayor proveedor mundial de derivados industriales (aceite, jugo y cáscara), con Tucumán como responsable del 75% de la producción argentina que se exporta. Y, asimismo, tuvimos 750% de crecimiento interanual en productos agroindustriales como sembradores y abonadoras, con exportaciones que superaron los US$500 millones".

Mientras, Graciela Peri, consultora de Proyectar-Proyectos Agropecuarios y docente de posgrado en Comercialización Agropecuaria de la Universidad de Belgrano, considera que "los cambios experimentados en los 2 últimos años indican una respuesta positiva desde el sector agroindustrial a las políticas del Gobierno desde diciembre del 2015".

Como consecuencia, agrega, "se produjeron aumentos del área sembrada, sobre todo en trigo (24%) y maíz (27%); mayor inversión en tecnología e insumos (fertilizantes, 50%; máquinas y equipos 94% y pickups, 27,5%); recomposición del stock ganadero y una vuelta a la utilización de buenas prácticas agrícolas".

A primera vista, y como se dijo desde que comenzó el nuevo gobierno, la Argentina debe aprovechar la oportunidad de reinsertarse en el escenario internacional y pasar de granero a supermercado del mundo.

En ese sentido, remarca Tripodi, "logramos importantes avances en la promoción de inversiones y exportaciones luego de muchos años de estar aislados y, por eso, avanzamos en el Plan Nacional de Exportaciones que significa más actividad por la apertura de nuevos mercados, la promoción de productos y servicios argentinos en el mundo y la atracción de nuevas inversiones productivas. Para eso, también trabajamos fuertemente en la apertura sanitaria y negociaciones para alcanzar preferencias arancelarias".

"La situación va en proceso de mejora", afirma la Secretaria de Mercados Agroindustriales, Marisa Bircher. "En 2016 abrimos 22 mercados para más de 40 productos y, en lo que va de 2017, creamos o reabrimos 16 mercados para 20 productos. Aunque no podemos olvidar que afrontamos problemas climáticos y contamos con economías regionales que aún no se recuperan totalmente para insertarse agresivamente en el mercado global".

Efectivamente, coincide Elizondo, se avanza en negociaciones sanitarias y acuerdos con mercados para el ingreso superando trabas no arancelarias, como ocurrió con los limones en Estados Unidos. Sin embargo, sostiene, "falta mejorar el marco macroeconómico: menor inflación, situación cambiaria menos influida por financiamiento en dólares del fisco, que atrasa el tipo de cambio real y menor tasa de interés consecuente. También hay que trabajar en mesoeconomía, es decir, el entorno inmediato del productor y exportador: acceso a infraestructura, recursos humanos calificados, servicios de calidad y recursos para la producción".

Para Peri, en tanto, se nota todavía la necesidad de producir con mayor valor agregado para obtener precios unitarios más altos: "La estructura de inserción de la Argentina en el comercio internacional está concentrada en las primeras etapas de transformación, perdiéndose la mitad del comercio agroalimentario global.

Por su parte, Scalerandi, asegura que la quita de retenciones demostró que la oferta reaccionó y logró disciplinar un poco los precios. "Creo que no restringir la oferta, sino aumentarla y bajar los precios domésticos es la salida para cualquier modelo", dijo.

Perspectivas de crecimiento

"A mediano y largo plazo, debemos estar preparados para alimentar a 600 millones de personas y eso será posible potenciando la tecnología, con políticas eficientes de desarrollo territorial, multiplicando buenas prácticas y fortaleciendo eslabones de la cadena de producción para generar más y con mayor valor agregado", asegura Bircher; para quien ese crecimiento de población aumentará la clase media y permitirá cumplir el objetivo de la Argentina como supermercado del mundo. Por eso, añade Tripodi, "queremos impulsar un plan de industrialización de alimentos en donde podamos sumar valor agregado y lograr productos finales para consumo, no sólo commodities".

En ese escenario futuro, Copal estima que "para 2020 la IAB duplicará el nivel de exportaciones con valor agregado, alcanzará mejoras competitivas en todas las economías regionales, generará exportaciones totales superiores a US$ 5.000 millones, duplicará inversiones para llegar a los US$ 2000 millones anuales y, eso, con un aumento del empleo registrado".

Además, aporta, Graciela Peri, el futuro de la Argentina está centrado en el potencial de desarrollo de la bioeconomía, asociado a su amplia diversidad de biomasa: "No podemos dejarnos ganar, necesitamos mayor inversión en innovación tecnológica para la disponibilidad de nuevos conocimientos que permitan alcanzar la competitividad para lo cual, es clave la buena articulación entre sector público y privado".

Por último, resume Elizondo, "para favorecer su reinserción global, el país debe enfocarse en mercados demandantes de agroalimentos, especialmente los más dinámicos, como los asiáticos. Pero, por otro lado, para convertirse en un exportador de alimentos más elaborados, es crítico el ingreso de las llamadas cadenas globales de valor".