SOBRE MALVINAS,
ES HUMO Y NO UN MANTO DE NEBLINAS
Dr. CESAR AUGUSTO
LERENA
Quién podría creer
que Milei se ha transformado de repente en un patriota, cuando ayer mismo, manifestaba admiración por
Margaret Thatcher; entendía que los
administradores británicos (ilegales) tienen derechos; aceptaba
graciosamente que los isleños
(implantados) decidieran sobre su futuro y su gobierno no efectuaba hasta fecha reclamo ni acción legal alguna
sobre las múltiples violaciones por parte de los británicos de nuestro territorio insular y marítimo y la
explotación de nuestros recursos.
Es decir,
violando flagrantemente la Disposición
Transitoria Primera de la Constitución Nacional y la Ley 24.543. Sus
escribientes, -naturalmente probritánicos- como no podría ser de otra manera,
han llegado a declarar que “las Malvinas
no son ni nunca fueron argentinas” (Sabrina Ajmechet) desconociendo los
derechos argentinos, su enorme
potencialidad geopolítica y económica y, las Resoluciones de las Naciones
Unidas 1514, 2065, 31/49 y muy
especialmente la Resolución de posguerra 37/9 (4/11/1982).
A algunos de sus
adeptos, como Fernando Iglesias, se lo
premia con la embajada en Bruselas, que en su libro “La Cuestión Malvinas”
(2012) se le atribuye haber escrito:
“Cualquier idea de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas es inaceptable
para mí (y) defiende contemplar la autodeterminación de los kelpers” (Senado,
2026). Hay una veintena más de
declaraciones contrarias a los derechos argentinos, pero curiosamente,
en su gran mayoría adhieren a LLA. Claro, no sabemos cómo habrán de mutar ahora
-agarrados del pincel- después del paño blanco exhibido por los jugadores de futbol, luego de ganarle a los
ingleses y, al escuchar la cambiante y arrojada opinión de su líder en la cadena nacional.
Pero, “rompamos el
manto de neblinas que impera en Malvinas” como refiere la Marcha Patria (1940,
José Tieri; Carlos Obligado). Es solo
humo colonial y la Cadena Nacional de Presidente tiene gran parecido a las declaraciones del Vicepresidente Julio A.
Roca en 1933, cuando dijo que la Argentina era, “desde el punto de vista económico, una parte integrante del
Imperio Británico” al firmar el pacto Roca-Runciman; manifestación que fue considerada una humillación colonial
por Lisandro de la Torre y otros. Hoy diría de Estados Unidos e Israel.
Los ministros
sentados a la retaguardia del Presidente, son una Guardia Pretoriana con balas
de fogueo: Para acompañar a Milei, que
dice tener “su futuro asegurado” (no el de todos los argentinos) por sus
trabajos c omo Presidente: el Ministro
de Economía no provee los fondos para poner en valor los puertos estratégicos;
admite la intervención del Puerto de
Ushuaia y sus subordinados facilitan las operaciones de capital chino y
otros extranjeros en las aguas
continentales argentinas y desalienta con sus medidas económicas la industria
nacional y su radicación en el litoral
marítimo.
El Ministro de
Defensa reduce las capacidades operativas de la Armada Argentina; no aporta los recursos económicos
para disponer de una flota disuasiva y empobrece a los miembros de las fuerzas armadas.
El Ministro de
Desregulación y Transformación desmantela el Estado y promueve una legislación de extranjerización de las
tierras, aún las fronterizas; la Ministra de Seguridad no instruye a la Prefectura Naval para que controle el
transporte extranjero de mercaderías ilegales en la Zona Económica Exclusiva y las capturas igualmente ilegales
sobre la plataforma extendida argentina hasta las 350 millas marinas. La Ministra de Capital Humano no
lleva adelante los programas de empleo y radicación en la Patagónica; área que es la de más baja
densidad poblacional del país, además de desatender los crecientes desempleos en todo el país; pero, muy
especialmente en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. El Ministro de Relaciones
Exteriores que ignora cuánta acción ilegal ha realizado el Reino Unido en el territorio insular y marítimo argentino
y, desatendido las relaciones con nuestros vecinos estratégicos: Brasil, Chile
y Uruguay. Con el primero no tenemos relaciones; el segundo es un excelente
socio de los británicos y con el tercero
un fue ni fa; pero es el principal puerto de descarga y transbordo de la pesca
ilegal en Malvinas y alta mar.
Avancemos. Es
evidente, por lo dicho, que al Presidente no lo ha movido reivindicar los
derechos argentinos sobre Malvinas y las
aguas correspondientes; ya que en dos años y medio de mandato no ha hecho todo
lo contrario. Pareciera que su objetico
es servir fielmente a las necesidades del Presidente Donald Trump de presionar
al Reino Unido de Gran Bretaña por su falta de apoyo en la guerra contra Irán y
el control del Estrecho de Ormuz y, por
otra parte, lavar su imagen con los argentinos que, de cara a las elecciones de
2027, lo ven como un antipatriota,
contrastando con la posición mayoritaria de los ciudadanos que consideraron una
cuarta estrella el triunfo ante
Inglaterra y el levantamiento de la consigna “Las Malvinas son Argentinas” por
parte de los jugadores del seleccionado.
Diego Armando
Maradona hubiese dicho “la pelota no se mancha” ante un gobierno que viene transgrediendo los más
puros sentimientos nacionales.
El que le redactó
el mensaje no puede hacer milagros y, es fácil entender, que estos fueron los
objetivos de la Cadena Oficial; porque
Milei, refirió exclusivamente a la cuestión hidrocarburífera que habrá de
significar por parte del Reino Unido una
gravísima apropiación de recursos argentinos del orden de los 1.700 millones
de barriles de petróleo; pero,
omitió los graves daños a la pesca que implica el impacto ambiental de la
explotación petrolera sin control
argentino; los graves daños ambientales que implican la explotación pesquera sin
control argentino (véase la cancelación
en Malvinas de la segunda campaña de captura del calamar Loligo) y los económicos y sociales por la apropiación por
parte de la Corona Británica de los recursos pesqueros argentinos que por un lado llevan a depredar el
ecosistema que alcanzan, según cifras oficiales del gobierno ilegal de Malvinas, “una extracción anual promedio -a
través de 201 licencias ilegales- del orden de las 250.000 toneladas; es decir, que desde 1976 a la
fecha, se han capturado en las aguas argentinas de Malvinas, unos 12,5 millones de toneladas de recursos pesqueros,
cuya valuación estimada asciende a los cincuenta mil millones de dólares aproximadamente, sin evaluar la
utilidad final comercial; los derechos aduaneros; los derechos de captura y exportación y los impuestos a las
ganancias -entre otros- que se han evadido…” (César Lerena “Pesca. Industria y Soberanía”, Ed. CESPEL,
2026).
Ha omitido el
presidente Milei, que al margen de las exploraciones que en Sea Lion realizan
la empresa israelí Navitas Petroleum y
la británica Rockhopper Exploration, también hay empresas petroleras
extranjeras que han mantenido vínculo
directo e indirecto con Malvinas violando la Ley 26.659 (Ley Solanas) y
realizan explotaciones offshore en el
Área Austral dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
Sería bueno,
que además revisaran los Estudios de
Impacto Ambiental -copia y pegue- presentados y cuyos estudios -de haberse realizado in situ- ya hubieran provocado un
grave daño a la pesca. Daño que habitualmente el gobierno de Noruega tiene, por ello, previstas
indemnizaciones.
El descontrol es
total “TotalEnergy, según nos informa “Agenda Malvinas” (4.9.2026) blanqueó a
su socia que operó en Malvinas con quien
hoy extraen el petróleo de Tierra del Fuego…Se trata de Harbour Energy, ex
socia de Rockhopper y quien vendió el
65% de los activos que hoy posee Navitas”.
Ya a esta altura
nos tenemos que preguntar: ¿al margen de las sanciones que deban aplicarse a
las empresas británicas qué habrá de
hacer el gobierno argentino con Israel, a quien Milei ha considerado un aliado
estratégico y apoyado en el conflicto
armado que mantiene en Oriente y se apropia de nuestros recursos? Y ¿qué habrá
de hacer con España, que reconoció nuestra independencia y consecuente
soberanía en Malvinas y, que, asociado a empresas isleñas británicas, se
apropia de nuestros recursos pesqueros en los archipiélagos?
Les damos una idea: Bastaría que nuestro
Canciller lo llame al embajador español en Argentina y lo intime a que los buques gallegos se retiren de Malvinas y,
después de ello, iniciar las acciones legales correspondientes para recuperar los recursos pesqueros que se han
apropiado sin habilitación de la Autoridad de Aplicación conforme la Ley 24.922, además de las pertinentes
multas.
Nada ha hecho el
gobierno de Milei desde que asumió, que preanunciara esta repentina y enérgica
decisión respecto a la invasión de
Malvinas; que, si bien es insuficiente, nos ocuparemos de recordarle que debe
presionar ante sus aliados Estados
Unidos, Israel y el Reino Unido, no para discutir una supuesta disputa, sino
para que la Argentina recupere la
soberanía plena sobre los archipiélagos y las aguas correspondientes.
Durante este
tiempo el gobierno, teniendo 1.639.900 Km2 de territorio marítimo e insular
invadido por el Reino Unido, un espacio
equivalente a casi toda la argentina continental, no tiene “hipótesis de
conflicto”. A lo que habría que agregar “la imposición de un
Consejo de Seguridad en el marco del Escudo de las Américas que Milei-Presti firmaron…” (Instituto de
Estudios Nacionales, 4.9.2026).
Por otra parte, la
Cancillería ha desactivado el Consejo Nacional de Malvinas y su actual
Secretaria de Malvinas es cofundadora de
la Fundación Argentina Global, que junto con la Embajada británica y el
programa de becas Chevening (del Foreign
Office), lanzó en 2026 el Future Leaders Programme Argentina, un programa de
formación para estudiantes avanzados y jóvenes profesionales con talleres sobre
política internacional, que no parece
otra cosa que alinear cuadros argentinos a los intereses británicos. Se suma a
ello el programa de la Embajada
Británica en la Argentina destinado a jóvenes de “conozca a sus vecinos”;
olvidando, pequeño detalle de los ingleses, que las Malvinas no son vecinas,
son parte integrante de nuestro territorio.
La Argentina sigue
autorizando la importación de buques construidos en España. Los mismos
Astilleros que proveen buques a las
empresas españolas que pescan en Malvinas y a las empresas nacionales de
capital español que operan en la Zona
Económica Exclusiva Argentina con habilitación de la Autoridad de
Aplicación. Autoridad que, además, acaba
de autorizar el ingreso de buques poteros chinos para empresas nacionales ( ¿?)
y les otorga permisos para operar en
jurisdicción nacional. ¿Qué opinarán los norteamericanos, al respecto?
Por otra parte, el
gobierno mantiene el puerto de Ushuaia intervenido y carece de un proyecto
estratégico destinado a reafirmar la presencia argentina en la parte meridional
del Atlántico Sur; el paso al Pacífico e Índico y el acceso a la Antártida y,
“Las fuerzas armadas sospechan que el anuncio de Milei es la antesala para
dejar una Base Naval en manos de Trump”
(Augusto Taglioni, La PolíticaOnLine, 3.9.26); Base “que se empezó a construir en 2022 y nunca fue pensada para
compartir con ningún país extranjero” (Jorge Taiana, 3.9.2026).
La presencia de
fuerzas militares y navales de Estados Unidos en el Río Paraná-Paraguay y elmar
argentino no encuentra otro sustento que
tercerizar en terceros países el control de nuestra jurisdicción fluvial y
marítima y, coincide con la reducción de
fuerzas navales nacionales.
Ya nos hemos
referido, que se agregan los buques chinos, españoles, británicos, coreanos y
taiwaneses se apropian de los recursos
pesqueros originarios de la Zona Económica Exclusiva Argentina en alta mar,
sin ninguna acción efectiva del gobierno
nacional para erradicar la pesca ilegal en el Atlántico Suroccidental,
ocasionando un grave perjuicio económico, biológico y social a la Argentina, a
pesar de la legislación vigente y ello
es una muestra elocuente de desinterés del gobierno nacional pese a la gravedad
de los daños que provoca (Artículo 5º de
la Ley 23.968; Artículo 2º inc. c de la Ley 24.543; Artículos 4º, 5d, 21e, 22 y
23b de la Ley 24.922); además de
debilitar la soberanía argentina en el Atlántico Sur y en Malvinas.
Parece una
cuestión menor, pero no descartamos que la falta de campañas para aumentar el
consumo de pescado en la Argentina -el
más bajo de Latinoamérica y de África, con 4,8 Kg per cápita/año- tiene como
objetivo desalentar al argentino a que
tenga alguna preocupación por el mar y su riqueza.
«¿Quién nos habla
aquí de olvido, de renuncia, de perdón? Ningún suelo más querido de la Patria
en la extensión. Rompa el manto de
neblinas como un sol, nuestro ideal: Las Malvinas argentinas en dominio ya inmortal».
Experto en
Atlántico Sur y Pesca
Presidente del
Centro de Estudios para la Pesca Latinoamericana (CESPEL)