Entre la ley de
Inviolabilidad de la propiedad privada y la Soberanía Nacional
Por Miguel Angel
Troitiño*
La Prensa,
2-8-2026
El debate en el
Senado de la Nación del proyecto de ley sobre la “Inviolabilidad de la
propiedad privada” nos lleva a reflexionar sobre la importancia de proteger los
intereses de la República Argentina.
A partir de las
iniciativas del gobierno que buscan seducir capitales y atraer inversiones
extranjeras para activar el desarrollo y la producción, está claro que el
proyecto que se debate busca facilitar al extranjero interesado instalarse y
desarrollar su actividad productiva desde nuestro país.
El proyecto, en el
Capítulo IV titulado Modificaciones a la Ley sobre el Régimen de Protección al
Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales
N°26.737 y su modificatoria, busca quitar todos los límites para la adquisición
de tierras argumentando en sus considerandos que lo establecido por la ley
vigente desde el 2021 “…implicó una limitación irrazonable que, lejos de
constituir una verdadera protección, conllevó un condicionamiento y
desincentivo de la inversión internacional…”
Dentro de la norma
propuesta se ordena “Regular la titularidad extranjera sobre la propiedad o
posesión de las tierras rurales a fin de resguardar seguridad, defensa y
soberanía nacional" (Artículos 28, 30, 31 y 32), dejando claramente
expresado que “a los fines de la presente ley se define como seguridad, defensa
y soberanía nacional al poder y competencias que la Constitución Nacional
asigna al Estado Nacional para autodeterminarse, dictar y aplicar sus propias
normas y tomar decisiones dentro de su territorio, sin aceptar la intromisión
de otros Estados o poderes externos a fin de resguardar la libertad, la vida y
el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías constitucionales, la
integridad de sus recursos e intereses estratégicos, y la plena vigencia de las
instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece
la Constitución Nacional”.
Finalmente, el
Artículo 13, respecto a los inmuebles rurales ubicados en zonas de seguridad de
frontera, establece que regirán las disposiciones, excepciones y procedimientos
del Decreto-Ley N°15.385/44, modificado por la Ley N°23.554 y sus normas
complementarias, las cuales definen su protección soberana.
Me permito
observar que no se expresa nada respecto a aquellos inmuebles rurales que
podrían afectar objetivos que se hayan definidos como de valor estratégico,
relacionados con la protección de lugares / infraestructuras sensibles que
hacen al interés de la Nación.
Salvada esta
consideración, a mi juicio importante y delicada, el proyecto contempla la
protección de los intereses argentinos y la defensa de la soberanía nacional,
dejando muy claramente la prohibición de adquisición de tierras por parte de
otros estados u organizaciones/sociedades/empresas/individuos, que los
representen.
Pese a las
numerosas críticas y temores que provoca el documento, en mi opinión, el
problema es otro, siendo el Estado responsable, como garante de los intereses
de la República Argentina y de sus ciudadanos.
Existe un
gravísimo vacío a partir de la ausencia de normativa que defina nuestra
Estrategia Nacional, que ligue a todas las medidas legislativas que ordenan
nuestra vida a un propósito ulterior, a una visión de futuro, que oriente
nuestro esfuerzo buscando hacer de la Argentina un país mejor.
No veo a ningún
legislador de nuestro Honorable Congreso de la Nación Argentina pensando en el
largo plazo y definiendo Políticas de Estado, que hoy no existen. Su
formalización obligaría a su cumplimiento.
La ausencia de un
“ordenador estratégico” provoca el incumplimiento de numerosas normas, y ese es
el verdadero riesgo de otorgar plena libertad a extranjeros para la adquisición
de tierras argentinas.
Un ejemplo son las
bases espaciales extranjeras que, si bien en tierras no vendidas sino cedidas
por 50 años, una a China, en Bajada del Agrio desde 2018, y otra a la Unión
Europea, en Malargüe desde 2012, operando en territorio argentino, ambas
responden a intereses estatales extranjeros, vulnerando la ley que se pretende
modificar, al restringir sensiblemente el acceso de científicos y funcionarios
argentinos a las mismas.
Es curiosa la
preocupación por este proyecto de ley cuando ya aproximadamente el 25% de
nuestro territorio soberano está usurpado por el Reino Unido de Gran Bretaña e
Irlanda del Norte, y los “ocupas” cobran pingues ganancias por permisos de
pesca, se encuentran a poco tiempo de empezar a hacer realidad sus negocios
petroleros y desarrollan actividades de apoyo logístico antártico y de turismo,
y a nadie se le ocurre un plan para comenzar a desbaratarlo.
Es realmente
preocupante cuando nuestras pretensiones soberanas sobre la Antártida no son
acompañadas de acciones decididas para demostrar que lo que afirmamos realmente
lo queremos, y no me refiero a un mapa bicontinental que sólo tiene vigencia
para nosotros, sino a presupuestos acordes para activar proyectos que esperan
ser desarrollados, como el del Polo Logístico Antártico, pensado desde hace más
de 35 años. No veo a nadie preocupado porque otros, desde el extranjero, que
compiten por lo que consideramos nuestro, lo llevan a cabo frente a nuestras
narices.
O cuando nos
activamos con este proyecto de ley y nos ponemos en el rol de defensores de la
Patria porque habilitamos a que extranjeros compren terrenos sin límite, cuando
el país se hizo grande por aquellos extranjeros que vinieron a radicarse. No
perderemos la Patria por ellos, la perderemos por nosotros si no definimos qué
futuro queremos de nuestro país y cómo lo haremos realidad.
¡Cuántas
comisiones legislativas! Pero no tienen idea de lo que significa la
Integralidad Estratégica. Cada uno atiende su juego que, por cierto, no
entiende lo que atiende el otro.
SOBERANIA
La Soberanía
Nacional, es tan importante para nuestro país que debería tener una Política de
Estado específica, por tres motivos:
1) La usurpación
de aproximadamente el 28% de nuestro territorio por parte del Reino Unido de
Gran Bretaña, que involucra gran parte del Océano Atlántico Sudoccidental, y
que condiciona nuestra proyección a la Antártida, su control y el
aprovechamiento de los recursos que provee.
2) Las
pretensiones soberanas de Argentina sobre la Antártida, que requieren acciones
más decididas para fortalecer nuestra aspiración.
3) La protección
de los espacios vacíos y su riqueza, que son enormes y sin atención, y que se
ven vulnerables al interés de otros.
Sí el tercer
motivo refiere a aquel territorio por el que estamos preocupados,
fundamentalmente identificado con la Patagonia, al cual deberíamos proteger a
través de una seguridad estratégica creíble, y atender, desarrollar y conectar
con el mar, mediante una solución integral basada en un plan demográfico y el
desarrollo de 4 Hubs:
1) Energético: gas
y petróleo, pero no sólo de Vaca Muerta, sino del resto de los yacimientos off
shore y del interior del territorio; pero también minerales críticos, nódulos
polimetálicos, entre otros.
2) Pesca: copando
el mercado del Atlántico Sudoccidental, generando industria asociada y valor
agregado en tierra, para exportar al mundo.
3) Logístico
antártico: basado en las ciudades de Río Grande y Ushuaia, Provincia de Tierra
del Fuego, consistente en el desarrollo de un Polo Logístico Combinado, para
absorber todas las necesidades antárticas, con un concepto de uso múltiple,
equilibrado, sustentable y combinado entre ambos puertos.
4) Tecnológico:
basado en centros de desarrollo de inteligencia artificial y tecnología
cuántica, aprovechando la ciencia y tecnología propia desde, por ejemplo el
Instituto Balseiro, entre otros, e inversiones privadas.
Todo ello, en el
marco de un Plan Integral de Futuro, estratégico y a largo plazo, sostenido por
un verdadero cambio de actitud, entendiendo que para ganar lo que uno merece,
debe salir a buscarlo de manera inteligente y organizada. Ese cambio de actitud
nos debe llevar a competir por el liderazgo y el control de la economía en el
Atlántico Sudoccidental.
Recién, al
observar esta inquietud en quienes conducen la República, se podrá entender que
están pensando seriamente en el futuro de nuestro país y en el de sus
ciudadanos. El problema no es la norma, sino el que la tiene que hacer cumplir.
*Capitán de Navío (R)