jueves, 29 de noviembre de 2012

NUEVAS REFLEXIONES SOBRE UNITARISMO FISCAL, COPARTICIPACIÓN IMPOSITIVA Y VIOLACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN





Antonio María Hernández*


En un artículo anterior sobre el tema, publicado en estas páginas el 23 de agosto pasado, recordábamos que, en un reciente análisis, Juan José Llach estimó que en la recaudación del total de recursos públicos realizados en 2011, al Gobierno federal le correspondió el 84,4 por ciento, mientras que al conjunto de las provincias, un 14,2 por ciento y a los municipios, un 1,4 por ciento.

Reiteramos que estos datos demuestran el unitarismo fiscal que padecemos, con grave lesión de las autonomías provinciales y municipales, en contra del federalismo prescripto por nuestra Constitución Nacional.
Al analizar el sistema de coparticipación impositiva, vimos que mediante el procedimiento de detraer fondos de la masa coparticipable por parte del Gobierno federal, para asignarlos de manera específica a otros fines, se produjo un proceso de centralización que derivaría en la penosa realidad que atravesamos.
Esa evidente lesión a las autonomías municipales en sus aspectos financieros, por la detracción operada en la coparticipación específicamente “federal”, se ve agudizada en no pocas provincias, entre las que se encuentra Córdoba, por lo que ocurre con la coparticipación específicamente “provincial” a los gobiernos locales.

Autonomía consagrada. 
No debe olvidarse que la Constitución provincial, luego de la gran reforma constitucional de 1987, consagró el principio de la autonomía municipal en sus diversos aspectos y, en particular, en el financiero.
En efecto, en el artículo 188, sobre recursos, luego de admitirse un amplio poder tributario en sus incisos uno y dos, comenzando por el cobro de impuestos municipales y no sólo de tasas y contribuciones, se prescribe en el inciso tres “los provenientes de la coparticipación provincial y federal, cuyos porcentajes no pueden ser inferiores al 20 por ciento”.
Esta es una de las normas más avanzadas en el constitucionalismo provincial argentino, y, en su momento, contribuyó al fortalecimiento de las autonomías locales y al desarrollo que se observa en muchos de nuestros municipios y comunas.
Pero, desafortunadamente, y sin modificarse la ley número 8.663 y modificatorias que establecieran el Régimen de Coparticipación Impositiva entre la Provincia y los gobiernos locales, se comenzaron a aplicar también en Córdoba los mismos procedimientos del orden federal.

En primer lugar, el tramposo expediente de las asignaciones específicas, que quitan fondos de la masa coparticipable, con otra enorme detracción de las sumas correspondientes a nuestras municipalidades y comunas y con grave violación de sus respectivas autonomías.
Prueba indudable de ello es la larga lista de tributos no coparticipables, que integran distintos fondos, como para Infraestructura y Gasoductos, Mantenimiento de la Red Firme Natural, de Consorcios Canaleros, de Prevención y Lucha contra el Fuego, para el Desarrollo Integral y para el Financiamiento del Sistema Educativo, los fondos caducos de quiebras, Compensador del Transporte, para la Asistencia e Inclusión Social y para la Violencia Familiar.

Tampoco el Gobierno provincial coparticipa la última tasa vial a los combustibles, más allá de su evidente inconstitucionalidad.
Disminución sustancial. Este procedimiento puesto en marcha en los últimos años por el oficialismo gobernante ha significado una disminución sustancial de la masa coparticipable, tal como ha sido reclamado en la Mesa Provincia-Municipios.
Y, por cierto, en nada equilibra ello, el aumento de otros fondos que se reparten a los gobiernos locales, vinculados a funciones provinciales, como el Fodemeep (reparación de edificios escolares) o el Fasamu (amortización del pacto fiscal entre Provincia y gobiernos locales).

A ello se suma el notable aumento de fondos discrecionales que maneja el Gobierno provincial, frente a los de la coparticipación, señalado en estudios efectuados por los institutos de Economía y Finanzas de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Fundación Mediterránea, que dirigen Ernesto Rezk y Marcelo Capello, respectivamente.
Por si faltara algo, también hay discriminación por el signo político de los gobiernos locales, como se aprecia con el Fondo de Emergencia y Desequilibrios y el Programa de Asistencia Municipal, según se observa en el artículo “El radicalismo se queja por la discriminación en el reparto”, publicado en este diario el 28 de octubre de 2012, donde se cita el estudio del legislador Rodrigo de Loredo.

Además de estos procedimientos lesivos de la autonomía, que profundizan la dependencia económica y financiera de los gobiernos locales, la Provincia actúa con desconocimiento de la jurisprudencia de nuestro Tribunal Superior de Justicia que, en materia tributaria, ha sido defensora de las competencias municipales.
En tal sentido, no puede dejar de señalarse que la Provincia ha seguido efectuando retenciones de los fondos coparticipables a gobiernos locales más allá del límite fijado del 33 por ciento por el alto tribunal, con el objetivo de asegurar el funcionamiento del régimen municipal.

En definitiva, el unitarismo fiscal imperante, en esta línea de degradación institucional, repercute con mayor fuerza en los gobiernos locales, en detrimento de la descentralización del poder, que es una de las ideas fuerza más importantes y trascendentes de nuestro régimen constitucional.

*Director del Instituto de Federalismo de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba y ex Convencional Constituyente de la Nación y de la Provincia de Córdoba.

La Voz del Interior, 29-11-12

miércoles, 28 de noviembre de 2012

REFLEXIONES ACERCA DE LA TASA VIAL




Eugenio Coggiola*


La carrera presidencial del gobernador José Manuel de la Sota comenzó con una medida tributaria: se instauró la “tasa vial”, previa denuncia del Pacto Fiscal uno y dos, de Carlos Menem y Domingo Cavallo.
El reparto de facultades es clarísimo en la Constitución, pero en esta materia la realidad casi nunca ha acompañado a la norma.
Al punto que la Ley de Coparticipación Federal de 1988 constituye un régimen transitorio, a la espera de la “ley convenio” (reforma de 1994) que sustituya a aquella, con irrestricto respeto a la tributación federal, pero también a la equidad y solidaridad, propias de la autonomía jurisdiccional. Aún la esperamos.

El Pacto Fiscal uno (1992) faculta a la Nación a retener un 15 por ciento de la masa coparticipable para corregir desequilibrios de sus cuentas públicas. Las provincias firmaron la expoliación “neoliberal” que hoy denostan los mismos que la festejaron entonces.
John Maynard Keynes decía que las políticas económicas erradas aparentemente exitosas son como el camino mal trazado por el ingeniero, en el cual todos colocamos un adoquín.

El Pacto Fiscal dos (1993) establece políticas fiscales “armonizadas”, lo que significa dictadas desde Balcarce 50, y la derogación de impuestos directos y que graven la comercialización de combustibles, gas y energía eléctrica.
Veinte años después, Córdoba denuncia el Pacto de 1992 mediante la ley 10.077.
Las provincias son autónomas para adherir a un acuerdo o para denunciarlo si ya no hay utilidad común, por lo que la Nación debería restituir el 15 por ciento que el Pacto le cede.
Pero el “acuerdo” está ratificado por la ley nacional vigente (la 24.130). ¿Cómo Córdoba esquivará la ley? Modificación, derogación..., hace falta el Congreso. O que se declare su inconstitucionalidad. ¿Existe fundamento? ¿La declararía esta Corte Suprema?

Como consecuencia de la denuncia, la ley 10.088 crea la tasa vial, “destinada a retribuir la prestación de los servicios que demande el mantenimiento, conservación, modificación y/o mejoramiento de todo el trazado que integra la red caminera provincial... la que será abonada por todos los usuarios, efectivos o potenciales, de la misma en oportunidad de consumir o adquirir por cualquier título combustibles líquidos y gas natural comprimido en la provincia de Córdoba”.

El déficit observable es que no determina con exactitud qué servicio se abonará.
¿Cómo y cada cuánto se hará el mantenimiento de la red? ¿Qué se entiende por conservación? ¿Cuál será el procedimiento? ¿Se trata de la red caminera total, la principal o la secundaria? La “modificación” o el “mejoramiento”, ¿no implican más una obra que un servicio? Cuestiones técnicas que debería aclarar la reglamentación.

Y se crea otro “fondo de afectación específica”, como el Fondo del Fuego (ley 9.147) y el fondo de la ley 9.819 en la tasa de servicio eléctrico, por ejemplo.
En este marco, ¿a qué gastos se destinan los tributos generales del Estado?
Reflexiones hechas aparte, Córdoba ha plantado un hito federal en esta república unitaria. Este hito debe fortalecerse para que el espolón de proa federal penetre el casco del unicato.
Parafraseando a Juan Bautista Alberdi, hoy, en la Argentina, gobernar es reconquistar autonomía.

*Abogado, magíster en Políticas y Gestión del Desarrollo Local (Centro de Estudios Avanzados)

La Voz del Interior, 28-11-12

lunes, 26 de noviembre de 2012

POCAS Y VIEJAS IDEAS




Por Alberto Asseff *

Es sabido que el motor del progreso son las ideas y, por qué no, las utopías. Un pueblo inventivo, con iniciativa, vocacionalmente propenso a la innovación, a la búsqueda de otras fronteras – abstractas y también, no pueden omitirse, físicas, incluyendo las geográficas-, tiene vitalidad.

No todos los pueblos son igualmente vitales. Ortega y Gasset tiene luminosas páginas en “España invertebrada” sobre esta cuestión de la vitalidad.

La Argentina, sobre todo una vez que se logró la Organización Nacional, luego del trabajo de Rosas de mantener unido al país, seriamente amenazado por la fractura, fue notablemente vital.

En cincuenta años se erigió en una potencia emergente. Toynbee, Clemenceau y muchos pensadores de principios del s.XX señalaban a nuestro país como el del “destino manifiesto” en el hemisferio sur. Otro Estados Unidos, pero austral.
El solo y formidable hecho de asimilar a más de cinco millones de inmigrantes en apenas treinta años denota la robustez del espíritu de esta Nación. Y su asombrosa aptitud para progresar.

El proceso parecía casi normal: primero, organizarnos dentro de la ley, función primaria de la Constitución de 1853; segundo, las bases para crecer y desarrollarnos, faena que hizo la Generación del 80; tercero, acceder a la democracia política, labor combinada entre Hipólito Yrigoyen y el lúcido Roque Sáenz Peña, en 1912-16; cuarto, la justicia social con Perón y Eva.

Empero, cuando debíamos asumir el trabajo de consolidar lo hecho antes – con aciertos y muchos errores, ciertamente – y proyectar el desarrollo del país – una propuesta expuesta por Frondizi en 1958 -, la Argentina empezó con los tumbos, vaivenes, inestabilidad, virulencia verbal, furibundia discursiva, conflictos, divisiones y hasta guerras internas. Hace más de medio siglo estamos atrapados por la dialéctica amigo-enemigo. Para el primero, todo, hasta lo que no corresponde; para el segundo, nada, ni justicia.

Hace más de sesenta años que estamos en un plano inclinado. En ese lapso, países que estaban fuera del mapa o vegetaban, han levantado cabeza y hoy son parte del podio de los diez más fuertes. Nosotros, los miramos…
Una decadencia tan excepcional – caso prácticamente único en el orbe –debe de tener causas raigales muy profundas. No es una casualidad.

Sin dudas, la gradual – hoy literalmente alarmante – caída de los valores morales es una de esas raíces del problema que nos aqueja. La otra gran causa es la escasez de ideas y que las pocas que existen y se explicitan son viejas y fracasadas.
Sabemos, por caso, que los ferrocarriles están no colapsados, sino destruidos, incluyendo los suburbanos o como dicen los españoles, de cercanías ¿Qué se nos ocurre? Pues, reestatizarlos, volviendo a 1947 como si nada ¿No se puede convocar a una licitación transparente para que capitales nacionales y extranjeros lo administren, incluyendo los subsidios estales que sean menester y el estricto control de toda la gestión? Pareciera que una idea tan simple es inviable. Se apela la añeja y frustrante de sobrecargar al Estado con un asunto que no le compete como administrador directo.

Es una idea vieja esa de agitar las divisiones entre los buenos – siempre nosotros – y los malos – proverbialmente quienes nos enfrentan. Desde unitarios y federales, civilización o barbarie, causa o régimen, Perón o Braden hasta hoy, modelo inclusivo o corporaciones, siempre vivimos revolcados en enfrentamientos a todo o nada, de vida o muerte.

¿No habrá llegado la hora de una idea nueva como la de unirnos para aprovechar la oportunidad magnífica que la circunstancia mundial le brinda a la Argentina?

Una vieja idea sobre el capital buitre – que sin dudas existió y existe, con su voracidad expoliadora – nos impide despejar qué es lo importante para el país. Nosotros debemos sepultar la mala fama de incumplidores para que se nos abra el financiamiento para el desarrollo. Esto es lo estratégicamente relevante en esta hora.

Lo de incumplidores es paradójico: en cuarenta años hemos sido exportadores netos de capital. Se fueron de acá más capitales que los que arribaron, pero el mundo cree que nosotros lo hemos timado. Esto es el resultado de los discursos demagógicos y populistas – sí, populistas, que es la pésima palabra que describe a un pésimo modelo de gestión -, configurados por proclamar, cual emblema noble, “no pagaremos a los buitres”.

A la postre pagaremos, pero nuestra imagen y crédito se desmoronan.

Otro tema es la inflación de derechos y el default de obligaciones. Una elemental enseñanza reza que a cada derecho corresponde una obligación. Entre nosotros las viejas y pocas ideas postulan el espejismo de que es posible tener cada día más derechos y correlativamente menos obligaciones. Insostenible, insustentable.

Para disfrutar de un país moderno y encaminado por el desarrollo moral, social y económico necesitamos nuevas y muchas ideas. Desgraciadamente, por ahora estamos trabados porque las que nos dan y las que pareciera que nosotros damos, son pocas y viejas. Quizás en esto radique una de las claves de nuestra pertinaz decadencia, a pesar de la fenomenal riqueza que poseemos.

*Diputado nacional por el partido Unir, Provincia de Buenos Aires
www.pnc-unir.org.ar 

REFORMA CONSTITUCIONAL Y CONTENIDOS PÉTREOS



Leer en:

www.mario-meneghini.blogspot.com.ar/2012/11/reforma-constitucional-y-contenidos.html

SIRIA: SE ESTÁ FINANCIANDO EL TERRORISMO CON LA EXCUSA HUMANITARIA




La oposición declaró que necesitarán 60.000 millones de dólares para reconstruir Siria, que deberían proceder de la comunidad mundial y los aliados árabes. El experto Alfredo Embid cree que por esa vía se financiará al terrorismo. El coordinador del boletín 'Armas contra las guerras', Alfredo Embid, cree que la gente común "debe sacar la conclusión de que se está financiando el terrorismo con la excusa humanitaria" y que ese dinero va a ser usado para derrocar al régimen. 

El analista enfatizó que aunque al principio "hablaban de la responsabilidad de proteger al pueblo", en realidad "eso es absolutamente mentira" y que lo que realmente pretenden es apropiarse del país. "Ya hay algunas empresas que se frotan las manos con las oportunidades que va a dar la reconstrucción del país, esto siempre pasa en todas las guerras", subrayó Embid en diálogo con RT.

Nueva lista de "mercenarios extranjeros"
Por su parte, el Gobierno sirio envió al Consejo de Seguridad de la ONU una nueva lista de 143 ciudadanos extranjeros que -según las autoridades- estaban "involucrados en actividades terroristas" de parte de la oposición. Embid cree que "la oposición está teniendo dificultades sobre el terreno y los mercenarios más que la oposición porque fundamentalmente no son desertores del Ejército sirio y necesitan más armamento que el que se les está dando". 


actualidad.rt.com, 22-11-12

domingo, 25 de noviembre de 2012

FRAGATA: COMPLEJO ESCENARIO JURÍDICO PARA LA ARGENTINA




POR NATASHA NIEBIESKIKWIAT

El viernes, el Tribunal Internacional del Mar ya tenía abierta en su sitio online la carpeta por ahora incompleta de su último caso: “ARA Libertad (Argentina vs Ghana)”. El jueves y viernes próximos representantes de los dos países se enfrentarán en las primeras audiencias en que las que Argentina busca la liberación inmediata de la Fragata Libertad , tras casi dos meses en el Puerto de Tema. Allí está detenida, en una inédita situación internacional, por el pedido de embargo del fondo estadounidense NML, que acogió la justicia ghanesa. Es además una situación relacionada al fallo que el miércoles emitió el juez Thomas Griesa en Nueva York para que nuestro país le pague la totalidad de su deuda a los llamados fondos buitres.

La misión oficial ante el Tribunal del Mar, opinaron todos los analistas consultados por Clarín, no es imposible pero sí compleja. Pero lo más difícil es que está llena de lagunas que el Gobierno no quiere o no puede explicar .

Una de ellas radica parte del primer pedido que realizó el Gobierno al Tribunal de Hamburgo: que expida una medida cautelar (provisoria) ante las autoridades de Ghana para que “permita incondicionalmente al buque de guerra ARA Fragata Libertad dejar el Puerto de Tema y las aguas jurisdiccionales de Ghana, y que le permita reabastecerse para que ello (la partida) ocurra” El Gobierno nunca explicó que había solicitado al juez que lleva el caso (Richard Adjei Frimpong) que declare la incompetencia de Ghana para aceptar el embargo del buque escuela pedido por NML. La información llegó recién el miércoles cuando este denegó el pedido argentino. Y a cada crítica o pregunta incómoda, desde Cristina Kirchner a sus ministros, la tilda de “antipatriota”.

Uno de aspectos sin explicar y no muy difundido es la denuncia y pedido de informes al Ejecutivo efectuado por la diputada de la UCR Elsa Alvarez, que con su colega Julio Martínez, documentó hasta con fotos el registro de la Fragata ante la Organización Marítima Internacional. “Nuestro país aceptó voluntariamente la resolución (de la Organización y la Fragata Libertad tiene asignado un número de identificación IMO 6125398) y, por lo tanto, no es un buque militar, sino un buque de servicios bajo la matrícula Q2”. Pero ante los foros internacionales y el Tribunal del Mar, la Cancillería argumentó que es buque de guerra inembargable .

Nadie explicó tampoco si sigue vigente un decreto del ex presidente Fernando De la Rúa que estableció la misión de la Fragata: “incrementar los vínculos de amistad con los países visitados y sus armadas”. Esta “distinción honorífica”, tendrá “efecto exclusivamente protocolar” y “no” conlleva asignación “de la condición de misión diplomática en los términos de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del año 1961” y tampoco se le extiendan “al buque o su tripulación los privilegios e inmunidades”.

Otro bache responde al artículo 292 del Tribunal. Dice que podría haber condiciones para que se libere un buque cuando así la convención del mar lo considere pero al mismo tiempo habla de que a ello se procederá una vez que el Estado que lo pide deposite “fianza razonable o garantía financiera”. Hasta ahora el Gobierno se negó a pagar los 20 millones que se les ha pedido de fianza en Ghana para liberar la Fragata.

Clarín, 25-11-12

GOBERNAR SIN RENDIR CUENTAS, LA ESTRATEGIA K




Por Adriana Balaguer 

Tres semanas atrás visitaron el país la guatemalteca Verónica Taracena Gil y Rolinne Gravenbeek, de Surinam, dos evaluadoras de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que en nombre del Mecanismo de Seguimiento de la Implementación de la Convención Interamericana contra la Corrupción (Mesicic) se entrevistaron con representantes de todos los organismos de control de la Argentina. Después de horas de escuchar informes de parte de los responsables de estos entes, apareció un tema sensible para el Gobierno: el manejo discrecional de los datos de la AFIP. Quien estaba a punto de brindar el informe correspondiente era el encargado "provisorio" de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas (FIA), Guillermo Noailles, responsable de perseguir delitos y faltas de funcionarios.

Pero fue interrumpido por la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó : "Nada de eso es así", dijo la funcionaria, tratando de alejar cualquier tipo de sospecha sobre el uso de la información de que dispone el ente recaudador, y se apoderó de la palabra hasta que finalizó el encuentro. En marzo de 2013, la comisión evaluadora dará su "veredicto" sobre el estado de los organismos de control y su colaboración en la lucha contra la corrupción. Y a juzgar por la sorpresa con que ambas visitantes extranjeras vivieron la experiencia, no es difícil predecir qué rumbo tomará el informe de la OEA.

El episodio es apenas un botón de muestra. El cuadro general, mucho más preocupante, pinta a un país donde los organismos de control del Estado no controlan. Y cuando lo hacen, su tarea suele llegar a destiempo. Como si esto no fuese suficiente, también se han convertido en custodios del relato K, obstruyendo incluso las vías de acceso a la información real de las dependencias públicas.

Como resume Eduardo Mondino, ex defensor del pueblo, "para el gobierno nacional los organismos de control son una molestia: tienen el concepto de que cualquier opinión contraria desestabiliza". Así las cosas, siglas que deberían servir para garantizar la transparencia de los actos de gobierno y el buen manejo de los recursos del Estado -AGN, OA, Sigen, FIA- pierden su razón de ser. El titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), el radical Leandro Despouy, utilizó otra metáfora para ilustrar este vaciamiento de funciones: los organismos de control en la Argentina "han sido amordazados y nos se les permite publicar ninguno de todos los informes que realizan mostrando irregularidades dentro del Gobierno. Los organismos de control fueron anulados".

Pero así como parece haber una acción premeditada, también hay omisiones estratégicas. El decreto que regula el acceso a la información pública, por ejemplo, no se aplica plenamente desde hace años. Además, existen varios proyectos de ley en este sentido que nunca llegan a ser sancionados. Actualmente, hay uno con media sanción en el Senado, que está a punto de perder estado parlamentario.

De los entes de control, hoy la Oficina Anticorrupción (OA), a cargo del kirchnerista Julio Vitobello, y la Sindicatura General de la Nación (Sigen), bajo la dirección del también ultraoficialista Daniel Reposo, no tienen autonomía funcional ni financiera del Poder Ejecutivo, al que tienen que vigilar. Los informes de este último organismo, que deberían difundirse por la Web, dejaron de publicarse en 2010. Y la OA dejó de iniciar de oficio investigaciones o denuncias ante la Justicia, salvo que la Auditoría General de la Nación (AGN) remita un informe especialmente. Lástima que este ente de control superior ha tenido que recurrir a la Justicia ante la negativa de la Sigen y otros organismos públicos de brindarle información básica para el desarrollo de su tarea. Además de haber tenido que resistir la embestida contra su titular, Leandro Despouy, a quien el kirchnerismo intentó sacar de su cargo tras una interpretación política de la normativa vigente (y desconocer de paso los informes del organismo, incluidas las advertencias sobre la precariedad del sistema ferroviario previas a la tragedia de Once). El sometimiento político de este ente parlamentario no termina allí: la supervisión de la AGN y el destino de sus informes son decididos por una Comisión Mixta Revisora de Cuentas, que también está en manos de una mayoría que responde al Gobierno.

Sin resguardo

La Justicia también ha dejado de ser un resguardo. Las maniobras judiciales con miras al 7-D y hasta el per saltum que impulsó el Gobierno pueden ser leídos como parte de una estrategia dirigida a manejar de manera arbitraria el tablero de control del Estado. Un reciente estudio de la Asociación por los Derechos Civiles da cuenta de que más del 18% de los jueces son subrogantes y no fueron designados por el procedimiento previsto en la Constitución; no se garantiza, por lo tanto, la independencia del Poder Judicial.

Secreto e impunidad son los efectos inmediatos cuando en una república estos sistemas de control están rengos. ¿Cómo llegamos hasta aquí? Y, sobre todo, ¿hay voluntad política de revertir esta situación? El episodio inicial de esta nota evidencia la cuestionable autoridad con que hace uso de la palabra el responsable de la FIA, organismo especializado en la investigación de irregularidades y delitos contra la administración pública cometidos en el ámbito del Ejecutivo. No cuesta imaginar el margen de movimiento que tiene Noailles si, además de estar en forma provisoria en su cargo desde hace tres años, no queda claro, por ejemplo, qué capacidad tiene el organismo para investigar al personal contratado en el ámbito de la administración pública nacional; tampoco su competencia para investigar hechos que no impliquen malversación o manejo de fondos, y ni siquiera cuál es su rol ante causas no iniciadas por la FIA, sino por particulares. Además de no tener garantizado el acceso a la información pública, ya que no tiene potestad para ordenar a los funcionarios u organismos que le entreguen información para sus investigaciones.

El caso de la Defensoría del Pueblo, que debe proteger a los ciudadanos de los excesos de los gobernantes, también es sintomático. Actualmente, está a cargo el adjunto primero, Anselmo Sella, quien ya estaba ahí cuando su titular era Mondino, pero que ha bajado notoriamente el perfil del organismo desde que quedó al frente. De hecho, no se lo escuchó quejarse frente al apagón que hace unos días dejó a oscuras a media ciudad de Buenos Aires.

"Los organismos de control de los servicios públicos están intervenidos por el Poder Ejecutivo: el ENRE, la CNC, el Enargas? La Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) estuvo en silencio hasta la tragedia de Once", explica Mondino, quien subraya que "no sólo son necesarios organismos que controlen, sino que regulen, que modifiquen las normas de acuerdo con las nuevas tecnologías que son las que pueden hacer más transparente el sistema".

Ante este panorama, la esperanza revisora podría estar entonces en el Congreso, donde la oposición tiene un poco más de voz. Pero según la diputada Laura Alonso (Pro), "sólo la mitad de las 23 comisiones investigadoras bicamerales, especiales y mixtas, funcionan". El relevamiento fue realizado el pasado 2 de octubre y deja en evidencia que muchas comisiones ni siquiera han sido conformadas y otras, a pesar de estar integradas, no se reúnen. No se trata de comisiones menores. Por ejemplo, están "en coma" algunas comisiones de valor estratégico para el país, como son las comisiones Fiscalizadora de los Organismos de Inteligencia; de Seguimiento de las Facultades Delegadas del PEN; de Negociaciones Agrícolas Internacionales; de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones, y la Investigadora de Irregularidades en las Declaraciones Juradas. En la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas, el oficialismo sólo dio curso para que la AGN investigue dos de los trece expedientes presentados por los legisladores. Y ellos son, casualmente, los que piden auditar a Papel Prensa, uno, y a Artear, el otro. Tendrán que esperar su turno los pedidos de investigación sobre Ciccone, la UIF, la Fundación ArgenINTA, entre otras causas más comprometedoras para el Gobierno. ¿El resultado? "Si el oficialismo fija la agenda, la AGN pierde sentido", explica el diputado Manuel Garrido, ex fiscal de investigaciones administrativas.

Para Ana María Mustapic, profesora de la Universidad Torcuato Di Tella e investigadora del Conicet, en este "descontrol" también influye la alta rotación de los legisladores. "Una vez que terminan de aprender cómo controlar, ya tienen que irse", señala y agrega que "el trabajo de control legislativo va más allá del que pueda hacerse en comisión, donde difícilmente mayorías y minorías logren ponerse de acuerdo sobre un tema. Es importante que diputados y senadores se preocupen también por la suerte de las decisiones que han adoptado porque está claro que en la marcha también se pueden terminar desvirtuando los objetivos iniciales de una legislación. Incluso pueden revertirse al ser reglamentados".

Entre las herramientas de las que dispone el Congreso para controlar a los demás poderes existen los pedidos de informes. Pero como tienen el mismo tratamiento que los proyectos de ley, las chances de que se apruebe uno son bastante bajas.

Pedidos de informes

La Comisión interamericana de Derechos Humanos (CIDH) explícito en su informe 2009 hasta qué punto la obligación de los Estados es la máxima divulgación, el acceso a la información y la regla, y el secreto, la excepción. Muchos parecen haberlo entendido: hay más de 90 países que respetan estos principios democráticos o intentan avanzar hacia un estilo de gobierno abierto. Pero en la Argentina, esta realidad está lejos de ser corriente. Y eso a pesar de que existe un decreto y varias normativas provinciales (en Santa Fe, la ciudad de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Tierra del Fuego, Catamarca) que podrían haber sentado las bases para que el acceso a la información sea algo más que un enunciado.

El primer intento de aprobar una ley de acceso a la información pública comenzó en 2001, cuando la OA elaboró un proyecto en el que participaron ONG, periodistas y funcionarios. Eran tiempos de Eduardo Duhalde presidente, el proyecto obtuvo media sanción en Diputados, fue modificado en el Senado y volvió a la cámara de origen, donde las diferencias entre oposición y oficialismo lo llevaron a dormir su primera y larga siesta.

Por eso, en 2003, Néstor Kirchner revivió la iniciativa con el decreto 1172/2003, que permite solicitar información al Poder Ejecutivo y a las instituciones que dependen de él. Pero la burocracia estatal lejos estuvo de satisfacer esos deseos ciudadanos. Hace casi 10 años de su firma y las dependencias del Estado aún no publican o no actualizan su información online , y las solicitudes recibidas no siempre son respondidas. Por qué hacerlo, se preguntan en las dependencias oficiales, si no existe una penalidad para aquellos funcionarios que incumplan el pedido.

Además, el número de solicitudes recibidas varía de acuerdo con quién informe. Según la Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, la autoridad de aplicación del decreto, en 2011 fueron 2024. Pero según informó este año el jefe de Gabinete en el Congreso, fueron 1009, menos de la mitad.

La intención del Poder Legislativo de modificar esta situación se evidenció otra vez cuando, en 2010, el Senado desempolvó el proyecto. En septiembre lo aprobó y giró a Diputados, pero nuevamente perdió estado parlamentario. Ahora, Diputados le dio media sanción, y si el Senado no lo trata antes de fin de mes, otra vez quedará sin estado parlamentario. La urgencia fue registrada por legisladores y referentes de las ONG, que temen ver otra batalla perdida. En rigor, la pérdida es doble: sin transparencia en el acceso a la información, toda la administración pública queda bajo sospecha. Pero también la calidad de la democracia es menor..

La Nación, 25-11-12