lunes, 27 de noviembre de 2017

LA OCUPACIÓN TERRITORIAL MARÍTIMA DEL ATLÁNTICO SUR


por César Augusto Lerena
Informador Público, 27-11-17

La lamentable la desaparición del submarino ARA San Juan puso a la vista de todos los argentinos el descontrol que, en forma sostenida y creciente, se manifiesta en el Atlántico Sudoccidental desde hace al menos 40 años. De hecho, mucho peor hoy, que la incapacidad en la que se encontraba la Argentina, en los recordados episodios de febrero de 1960 en el Golfo Nuevo. Desde 1982, los británicos no sólo están en posesión de los 11.410 km2 de nuestras Islas, sino, lo que es más grave aún -y los sucesivos gobiernos lo han invisibilizado a los argentinos- que estos están ocupando millones de kilómetros cuadrados del territorio marítimo argentino, explotando nuestros recursos naturales, entre ellos los pesqueros con los que sostienen la economía de Malvinas y, avanzan sobre la exploración de hidrocarburos y minerales.

Todo esto, defendido por el Reino Unido con la base misilística más importante del cono sur; el importantísimo aeropuerto de Monte Agradable con dos pistas de asfalto, asiento militar de tropas de la Royal Air Force británica, y las periódicas operaciones marítimas con las que reafirman la ocupación británica de nuestro atlántico y sur y océano austral, además de reivindicar derechos sobre la Antártida Argentina.

A ello, debemos sumarle la extracción clandestina de más de un millón de toneladas anuales de recursos pesqueros migratorios, dentro y fuera de la ZEE Argentina, por parte de embarcaciones extranjeras. Muchas de las cuales se reabastecen en puertos del Uruguay y mantienen relaciones de amistad con la Argentina, tal es el caso, de los pesqueros españoles que, con o sin bandera británica de las islas, pescan en aguas argentinas o recursos migratorios de estas.

En este escenario, alguien podría explicar, ¿qué hacía el antiguo submarino ARA San Juan sumergido en aguas al este de Malvinas o en el talud continental? Cuando todas las autoridades de la Subsecretaría de Pesca, de la Armada y Prefectura conocen perfectamente la posición de los barcos extranjeros, que, año tras año, extraen clandestinamente nuestros recursos. Instituciones que además, reciben cientos de denuncias de los capitanes de pesca argentinos. Amén, de las fotografías satelitales de la NASA que muestran las potentísimas luces de cientos de poteros extranjeros, que están a la captura del calamar en el límite de la Zona Económica Exclusiva.

Ahora, ¿desconocía la Armada Argentina, el efecto que podría ocasionar el submarino San Juan de haberse estado realizando un operativo militar americano-británico en el espacio marítimo ocupado por el Reino Unido? Y agregando a la hipótesis: y si el ARA San Juan hubiese ingresado a esta “Zona de Exclusión y Protección Militar”, ¿lo habrían tolerado dos de las más importantes flotas del mundo, sin riesgo de caer en el ridículo entre sus pares?

Nos quedaría por ratificar si Estados Unidos solicitó permiso a la Argentina para operar en el área marítima bajo control inglés. No parece probable, ya que de haberlo hecho, hubiese estado reconociendo la soberanía argentina en ese espacio. Si los americanos no pueden pedir permiso por esta razón no hay forma que el Congreso los autorice. ¿Alguien en su sano juicio del P.E.N. podría sugerir hacer la vista gorda para no entorpecer esas eventuales operaciones americanas? Si ello es posible, se podría estar encontrando un justificativo para la presencia del submarino argentino en el área de la operación conjunta extranjera, porque, independientemente de recibir una orden de tolerar este accionar extranjero, la operación no podría dejar de ser controlada por la Armada Nacional en el territorio marítimo argentino. De ahí que haya quienes largaran a rodar que se trataba de una operación secreta.

A todo ello se agrega el Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) en Neuquén bajo soberanía y control del Ministerio de Defensa chino e importantes pistas en la Patagonia en poder de privados.


No era necesario que 44 tripulantes y un submarino argentino desaparecieran, para darse cuenta que un amplísimo territorio nacional está sin control. Venimos denunciándolo hace décadas y parece cierto aquello que los argentinos y nuestros gobiernos viven de espalda al mar. Y así nos va.

domingo, 26 de noviembre de 2017

ESE PREJUICIO BIEMPENSANTE QUE NOS HUNDIÓ


Jorge Fernández Díaz
La Nación,  26 DE NOVIEMBRE DE 2017


A las siete y media de la mañana el sonarista pronunció dos palabras frías, y dejó a todos helados: "Rumor hidrofónico". Provenía del noreste, y todavía pasaron unos minutos hasta que lograron descartar por completo que se tratara de una ballena o de un simple cardumen de krill. El comandante ordenó que despertaran a toda la tripulación y la colocaran en sus puestos de combate. El ARA San Luis navegaba cerca de la isla Soledad bajo una orden cifrada: "Todo contacto es enemigo". Cuando los oficiales se sentaron alrededor de una mesa minúscula para analizar la situación les temblaban las piernas; el blanco venía hacia ellos a gran velocidad, había que preparar los tubos y encontrar la mejor posición de tiro.

El sonarista avisó que oía hélices y explosiones. Tres helicópteros antisubmarinos volaban a ras del mar lanzando cargas de profundidad a ciegas y abriéndole camino a todos los buques de la Royal Navy. El comandante ordenó abrir fuego y entonces el torpedo partió con un temblor y un sonido sobrenatural, pero a continuación cortó el cable de guía a través del cual se lo podía teledirigir. A pesar de eso continuó su carrera de manera autónoma y fue ascendiendo para asegurar el impacto. El problema consistía ahora en que el trazado haría visible la posición del ARA San Luis. En pocos minutos, todos los barcos ingleses desaparecieron del sonar, el torpedo se perdió en el océano y el capitán ordenó evasión a toda máquina. Justo en ese punto, el sonarista anunció: "Splash de torpedo en el agua". Alguien les había lanzado un proyectil. "¡Máxima profundidad!", ordenó el jefe, y en seguida mandó que largaran los "alka selser", señuelos grandes que en contacto con el agua producían burbujas y confundían con sus ecos apócrifos. "Torpedo cerca de la popa", avisó el sonarista. Toda la tripulación apretó los puños y contuvo la respiración. "Nos está persiguiendo -murmuraron entre dientes-. Nos va a reventar". El sonarista añadió: "Torpedo en la popa". Transcurrió un lapso eterno, donde cada uno pensó en el fin, hasta que de pronto la voz metálica del operador anunció: "Torpedo pasó a la otra banda". Los ingleses habían fallado por centímetros.


A partir de ese instante, comenzaría una cacería implacable y desigual: una de las flotas más poderosas de la Tierra contra un solitario submarino argentino con un sistema de tiro defectuoso que los mantendría al borde de la paranoia y no les permitiría desembarcar con comodidad en Malvinas. El ARA San Luis redujo velocidad y se asentó en el fondo del mar, y aguantó que los Sea King le lanzaran explosivos cada veinte minutos durante horas y horas. Después sólo hubo silencio, y el sonar mostró que el área parecía despejada. El San Luis emergió a plano de periscopio y sacó el snorkel y la antena: el ARA Santa Fe había sido hundido en las Georgias. Durante cinco días surcaron ese teatro de operaciones infestado de naves enemigas desatando una verdadera psicosis entre los británicos. Vivieron peligrosas peripecias, y frente al estrecho de San Carlos encararon a dos barcos que venían de hundir al ARA Isla de los Estados: veinte argentinos habían muerto en ese otro naufragio. El comandante volvió a ordenar fuego a una distancia de 5200 yardas; ese torpedo también cortó cable, y todos los tripulantes acompañaron mentalmente su recorrido. Hasta que escucharon un planc escalofriante: tampoco aquel proyectil estaba en buenas condiciones; chocó contra el casco del enemigo pero nunca explotó. El Comando de Operaciones Navales les ordenó entonces regresar aceleradamente a Puerto Belgrano. Y las reparaciones no llegaron a tiempo: el 14 de junio sobrevino la rendición.

Este episodio figura en los libros de historia naval de las naciones desarrolladas como una de las diez más interesantes batallas submarinas del siglo XX. Aquí sus héroes, sin embargo, no sólo fueron olvidados; experimentaron a partir de entonces el estigma social y la más cruel decadencia. Cualquiera de ellos, por más inocente y profesional que fuera, era simbólicamente un remedo de Massera o de Galtieri. Mucho tuvo que ver la mala conciencia de un amplio sector de esta sociedad que apoyó a la izquierda peronista y luego miró para otro lado cuando la masacraban, que celebró la dictadura y la demencial guerra del Atlántico Sur, y más tarde viró y practicó la fe de los conversos, haciendo pagar a justos por pecadores y sin ser capaz de distinguir a los militares democráticos y leales de los genocidas. Ese pacifismo de bar La Paz, ese buenismo facilongo, esa indiferencia suicida y tan argenta, le dieron callado sostén a una dirigencia política analfabeta y sobregirada que llenó de negociados y ñoquis el Estado y demolió el presupuesto de las Fuerzas Armadas buscando equilibrar el déficit fiscal. 

A los profesionales, en poco tiempo, ya no les alcanzaba ni para comer. Pronto dejaron de servirles un almuerzo en la base o en el cuartel, y para no gastar un centavo de más, les informaron a los suboficiales que podían tomar un segundo trabajo por la tarde. Hasta que el segundo trabajo fue la Marina. O el Ejército. Quince mil militares viven hoy bajo la línea de la pobreza. "El hombre ama a Dios y al soldado sólo ante el peligro -dice el refrán-. Cuando este ha pasado, Dios es olvidado y el soldado, despreciado". Aquellos submarinistas legendarios que deberían estar en los textos escolares se entrenaban con un promedio de 1500 horas de inmersión y con unas diez navegaciones largas, en las que aprendían a convivir con las averías y a desarrollar un instinto de supervivencia. Los nuevos practican con 300 horas de inmersión y en navegaciones cortas. No hay dinero, y todo se degrada: los materiales, las experiencias, los conocimientos, la cultura del detalle. Los aviones no vuelan por falta de mantenimiento o de combustible, o se caen y producen tragedias; los barcos no están operativos, los instrumentales no funcionan, los estándares son bajísimos, las armas resultan obsoletas, los errores humanos se incrementan. La sal no sala y el azúcar no endulza. A propósito de la desaparición del ARA San Juan, varios periodistas se escandalizan estos días frente a inoperancias o gestos rústicos de la Marina como si se tratara de la Armada Francesa. Porque en eso nos convertimos los argentinos: en airadas señoras gordas que convalidamos silenciosamente el desmantelamiento y el prejuicio, y que ahora despertamos a la indignación y a la sorpresa. Tan humanos, tan progresistas.



Que los militares democráticos se profesionalicen y no paguen con su humillación la vieja culpa de los golpistas fue durante años una "preocupación de la derecha". Eso permitió que, como advierte Fabián Calle, un país con la octava superficie del planeta, con jurisdicción sobre una masa acuática en el Atlántico Sur que casi quintuplica su territorio continental, con la tercera reserva mundial de shale y gas y la cuarta de petróleo, y con capacidad de producir alimentos para 400 millones de personas, no pueda controlar sus riquezas naturales, defenderse de los piratas y depredadores, y ni siquiera cuente con posibilidades para patrullar su espacio aéreo. Lo políticamente correcto derrotó a la soberanía nacional (vaya paradoja) y esos mismos "humanistas", mientras atizaban un odio indiscriminado, intentaron resucitar el "partido militar" con un general acusado de atrocidades. Los argentinos alcanzamos el centro del sentido común sólo después de darnos porrazos entre los extremos. Así somos, así nos hundimos.

UNA AUDITORÍA DETECTÓ IRREGULARIDADES EN LA COMPRA DE LAS BATERÍAS DEL SUBMARINO


La Nación,  26 DE NOVIEMBRE DE 2017
Hugo Alconada Mon

Una investigación del Ministerio de Defensa alertó sobre "irregularidades" en la compra directa de las baterías del ARA San Juan , según la copia de esas actuaciones que llegaron con carácter secreto a tres despachos oficiales, y a las que accedió LA NACION. La información coincide con una auditoría de la Sindicatura General (Sigen), que también cuestionó el procedimiento.


La investigación, desarrollada por expertos de Defensa entre 2015 y 2016, determinó que la Armada habría incumplido los estándares normativos y operativos para la reparación de media vida y el recambio de baterías; que se buscó direccionar la compra de suministros para beneficiar a ciertos proveedores, y que, en ese proceso, se habrían adquirido insumos con garantías vencidas y cometido delitos.

"La información colectada resulta contundente al menos para sostener no sólo que esas contrataciones no se ajustaron al procedimiento administrativo reglado, sino además que el personal militar a cargo de las mismas posiblemente haya incurrido en conductas ilícitas que beneficiaron a las empresas adjudicadas, Hawker Gmbh y Ferrostaal AG", precisaron los investigadores de Defensa.
Esos mismos investigadores alertaron del tema en 2015 a funcionarios del kirchnerismo. Y también que lo mismo ocurrió al cambiar las baterías de los submarinos Salta y Santa Cruz. Consultados por LA NACION, desde el Gobierno indicaron que están revisando "todos los procesos dentro de la Armada" y que se abrirá una investigación interna "profunda", pero que ahora la prioridad es hallar el submarino, recuperar a todos sus tripulantes y, luego, peritar el San Juan para determinar "qué pasó y las consecuentes responsabilidades".

La investigación interna a la que accedió LA NACION no fue la única que reportó sobre "irregularidades" de la Armada en la reparación del submarino ARA San Juan. La Unidad de Auditoría Interna del Ministerio de Defensa también redactó varios informes. Y la Sindicatura General de la Nación (Sigen) presentó su auditoría MD 13776/16, en mayo de 2016, que tampoco es de acceso público, pero cuyas copias obtuvo LA NACION de informantes de la Sindicatura.

En el caso de la Sigen, sus técnicos expusieron desvíos en los planes trazados para la ejecución material y presupuestaria de la obra, con demoras de hasta 4 años: "Dichas demoras permitieron, en el caso de las baterías, la pérdida del período de garantía".

Eso mismo, detectó la Sigen, ocurrió con los motores: "La pérdida de la garantía de los motores derivó en la necesidad de efectuar la contratación directa N° 62/13 con la misma empresa, para renovar el plazo de garantía (ejecución de los trabajos de inspección y verificación para puesta en marcha segura de los motores y para otorgar las correspondientes garantías técnicas que se derivaron de dichos trabajos). Dicha obra tuvo más de 314 días de demora".


Todos esos informes reservados podrían ayudar ahora a la Justicia a determinar qué pasó con el ARA San Juan. Para eso, la jueza federal con asiento en Caleta Olivia, Marta Yáñez, ordenó al complejo Cinar-Tandanor, donde se desarrolló la reparación de media vida, que preserve toda su documentación.

Los informes secretos cuyas copias obtuvo LA NACION, sin embargo, no se encuentran en ese complejo, sino en el Ministerio de Defensa. Y alertan sobre "irregularidades detectadas" dentro de la órbita de la Armada y "un sinnúmero de maniobras irregulares y tendenciosas que tenían como único fin" la compra de las baterías "a las firmas Ferrostaal y/o Hawker, de manera indistinta como único proveedor solvente".

En el caso de la investigación interna, cuyo informe comenzó a circular dentro del Ministerio de Defensa en 2015 y continuó en circulación con la actual gestión, también detectó que "los remitos que se adjuntan por cada entrega de materiales no coinciden ni con el número ni con el monto de las facturas acompañadas a las órdenes de pago, que ascienden a la suma parcial de 1.312.214 euros".


Según verificó LA NACION, además, varios de los funcionarios de la Armada que participaron en las contrataciones cuestionadas también habían participado en la contratación de Ferrostaal para adquirir una planta propulsora para la Fragata Libertad, que derivó en una investigación penal que quedó en manos del entonces juez federal Norberto Oyarbide.

Por su parte, los investigadores también detectaron que los procesos de la Armada tanto para el submarino San Juan como para los ARA Santa Cruz y ARA Salta y la Fragata Libertad registraron varios puntos en común:

En las cuatro obras se contrataron las mismas empresas: Hawker y Ferrostaal;

En las cuatro contrataciones, además, se descartaron propuestas efectuadas por otras empresas;

En esos procesos se retrasaron las notificaciones a otras empresas que podían competir con los datos sobre las condiciones para presentar sus ofertas;

En esos procesos también se aceleraron los pasos administrativos, -sin cumplir con los requisitos y plazos- para adjudicar las contrataciones y firmar los contratos;

Se habrían adulterado ciertos tramos del expediente administrativo para darle visos de legalidad a la decisión que ya había sido tomada;

Se omitió analizar la razonabilidad de los montos que cotizaron las dos empresas proveedoras;
Después de la adjudicación, notificaron tarde o no notificaron a la principal empresa rival, lo que complicó que interpusiera impugnaciones.

El informe interno también recomendó a las máximas autoridades de Defensa avanzar sobre las responsabilidades administrativas, disciplinarias y penales de los responsables. Para eso aconsejó alertar a la Oficina Anticorrupción y que se radicara una denuncia penal contra oficiales y funcionarios de la Armada, "incluso contemplando la conexidad que en principio presentarían esos sucesos en relación con otros casos similares cuyas investigaciones se encuentran en trámite ante la justicia federal". Eso no ocurrió.

sábado, 25 de noviembre de 2017

SINIESTROS PROFUNDOS


"La paz duerme a la sombra de las espadas". Jorge Fernández Díaz
Informador Público, 25-11-17

El alma de la Argentina está hoy sumergida en el Atlántico, a bordo del submarino "San Juan", integrante de nuestra gloriosa Armada, y reza a Stella Maris por el ya improbabilísimo rescate o por el eterno descanso en las profundidades de estos cuarenta y cuatro héroes, inevitables víctimas de sucesivas y suicidas políticas sistemáticas de destrucción de nuestras fuerzas armadas, que mantienen al país inerme y de rodillas.

Ya desde el gobierno de Raúl Alfonsín, se comenzó a denostar a todo aquél que vistiera el uniforme de la Patria, y Carlos Menem, en nombre del achicamiento del Estado, profundizó el proceso de pauperización en materia de equipamientos de combate, que se fueron convirtiendo en obsoletos e ineficientes, cuando no literalmente inútiles; mientras, se desperdiciaban y perdían algunos notables desarrollos netamente argentinos, como el misil "Martín Pescador", el tanque TAM y los aviones "Pucará", "Pampa" e "IA63", que hoy permitirían proteger nuestras porosas fronteras. 

El abyecto Congreso de la Nación cometió, a pedido de Néstor Kirchner, un magnicido contra la Constitución Nacional cuando anuló los indultos dispuestos por Menem y cuando sancionó la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final promulgadas en la época de Alfonsín.
Mientras él y su viuda conseguían que la izquierda más imbécil los pusiera a salvo de cualquier cuestionamiento, desataron una siniestra campaña de estigmatización y venganza contra quienes, habiendo triunfado militarmente en la guerra contra el terrorismo y evitado así el triunfo comunista que nos hubiera transformado en Cuba, resultaron derrotados en la paz por la cobardía y la estupidez de las cúpulas militares; contaron para ello -y aún lo hacen- con instrumentos tales como jueces canallas, abyectos periodistas y el hipócrita y cómplice silencio de la sociedad: más de dos mil ancianos presos políticos, de los cuales casi quinientos han muerto en cautiverio, son la irrefutable prueba de esta afirmación.

La historia reciente de las catástrofes de la Armada -la fragata "Santísima Trinidad", hundida en puerto- y de la Fuerza Aérea -que carece de aviones por las caídas- y lo que puede haber sucedido con el "San Juan" ameritan un análisis desde puntos de partida diferentes, pero con similares derivaciones. Me refiero, obviamente, a la infamia que significa la negación de todo derecho a esos presos, y al sideral saqueo disfrazado de proyecto político; de éste, las pústulas a la vista me eximen de detallados inventarios.
Porque hay una pregunta que queda flotando en el aire: ¿en cuánto coinciden las causas del crimen de Once y del trágico destino del submarino? Las redes, en estos días, viralizaron la filmación de la botadura de la nave en 2014 después de su refacción en el complejo CINAR-Tandanor y el infaltable discurso triunfalista de Cristina Elisabet Fernández. La negativa a encomendar esa tarea a sus constructores alemanes o a la Armada brasileña, ¿obedeció a la compulsión cleptómana?; las baterías colocadas, ¿estaban en buenas condiciones o sólo se las facturó como tales? Abona estas especulaciones un hecho: la Juez federal de Caleta Olivia caratuló la causa penal ya abierta como "investigación de hecho ilícito", y ordenó la preservación de toda la documentación referida a las tareas realizadas; cientos de testigos -obreros, técnicos y profesionales del astillero- permitirán iluminar el tema.

Si así fuera, deberíamos preguntarnos si no es hora de reimplantar la pena de muerte para aquéllos que resulten condenados por traición a la patria, y comenzar a juzgar ya mismo a la ex Presidente y a sus sucesivos ministros de Defensa, entre los cuales descuellan Agustín Rossi y Nilda Garré, por las responsabilidades directas que hubieran podido tener en este drama que, seguramente, ha costado la vida a 44 jóvenes compatriotas. Para nuestra vergüenza, la última preside la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados; aunque, en realidad, no me explico mi propio asombro, toda vez que Julio de Vido, responsable directo de lo sucedido en materia energética en el país y de las terribles derivaciones sociales y económicas de ese desastre, producido sólo por el afán de robar, presidió hasta su detención la Comisión de Energía de la misma Cámara.
Y el otro ángulo tiene que ver con la nula reacción de la sociedad y de la clase política que, salvo contadísimas excepciones, ha mantenido un inexplicable silencio frente al drama que se vive en el mar; en especial, porque contrasta brutalmente con el escándalo mediático montado alrededor del caso Maldonado, con el cual se pretendió -¡otra vez!- destruir a la Gendarmería Nacional. ¿Dónde están las manifestaciones en Plaza de Mayo reclamando por los marinos del "San Juan"?, ¿qué dice Estela de Carlotto, que se fotografiaba en París mientras reclamaba internacionalmente por el presunto secuestro y eventual asesinato del hippie tatuador? ¿Dónde están los diputados que se colgaban del cuello su foto, que no aparecieron desde que se perdió contacto con la nave?

Hoy, cuando ya no queda duda alguna de que éste simplemente se ahogó en el río y nadie lo "plantó", su familia y las organizaciones de pseudo derechos humanos -CIDH incluida- siguen insistiendo en la desaparición forzada mientras acompañaba una "pacífica" actividad de los "jóvenes idealistas" mapuches, los mismos que queman viva a la gente, colocan bombas e incendian camiones y estaciones de tren en la Argentina y en Chile.
Afirmé hace tiempo que en el sur argentino se registraba la presencia de las bandas guerrilleras más peligrosas de Sudamérica: el Sendero Luminoso peruano, las FARC colombianas, los colectivos chavistas, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el MIR chilenos; todo eso ya está probado en las causas judiciales que se instruyen a ambos lados de la cordillera. No me sorprendería que aparecieran también pruebas de vinculaciones con el MTP, esa fracción remanente del ERP que intentó tomar a sangre y fuego el regimiento de La Tablada en enero de 1989, en plena democracia.

¿Seguirán nuestras autoridades rindiendo homenaje y tirando flores a los terroristas "buenos" de los 70's mientras condenan a los "malos" actuales de Europa y Estados Unidos? ¿Qué piensan de Facundo Jones Huala -y cuándo lo deportarán- y a sus asesinos del RAM?; ¿son  "buenos" o "malos"? ¿Considera el Gobierno que la actividad de estos falsos mapuches pone en riesgo la soberanía nacional? Si continúa la persecución a los militares, la Patagonia terminará siendo entregada como "territorio sagrado".
La Argentina está absolutamente indefensa, y tiene fronteras totalmente lábiles, atravesadas por traficantes de personas y de drogas y por terroristas y criminales de todos los colores, incluyendo su plataforma continental, que es permanentemente invadida por pesqueros que saquean nuestros recursos ictícolas. Debemos reflexionar, como pidió Lilita Carrió, acerca de si necesitamos o no de fuerzas armadas y, en caso de respuesta positiva, generar ya mismo una política de Estado tendiente a su reequipamiento progresivo para garantizar la defensa de la soberanía y la integridad del territorio nacional.
¡Hoy, escuchando el toque de silencio, todos deberíamos ser los marinos del "San Juan"!


Bs.As., 25 Nov 17

viernes, 24 de noviembre de 2017

TRIUNFO DEL LOBBY FEMINISTA

 para demagógica ley de cupo

Por Alejandro Moreno
Alfil, 24 noviembre, 2017

Las leyes de cupo provocan discusiones desde hace un cuarto de siglo, pero el debate debió quedar concluido en la noche del 28 de octubre de 2007, cuando se conocieron los resultados del escrutinio de la elección presidencial. No existe, desde entonces, un argumento sólido para justificar tal demagogia; menos, para acentuarla, como hicieron la mayoría de los diputados en la madrugada del miércoles, al elevar del 33 al 50 % el mínimo de participación por género en las listas de candidatos a legisladores nacionales.

Cristina Kirchner ganó la elección de 2007 con el 45,28 %. Los argentinos, hombres y mujeres, demostraron que no tenían en cuenta el sexo de un candidato a la hora de votar. Y no se trató de la decisión de un partido político o de un grupo ideológico, porque otra mujer, Elisa Carrió, fue segunda y se convirtió en la principal figura de la oposición, con el 23,05 %. Entre las dos sumaron casi 7 de cada 10 votos.

Esa noche quedó en claro, para quienes querían verlo, que en la Argentina no existe discriminación política hacia la mujer, pero por si alguien dudaba de ello, cuatro años más tarde Cristina Kirchner logró, ya sin el espaldarazo de su esposo, ser reelecta con el 54,11 %.

Más: en 2015, María Eugenia Vidal se convirtió en gobernadora de la provincia de Buenos Aires; y en 2017 Carrió ganó con amplitud la elección de diputada nacional en la Ciudad de Buenos Aires.

La cuestión de género no es, entonces, una cuestión de los votantes. Sin embargo, la demagogia del cupo siguió vigente. En buena medida, le toca la responsabilidad a la propia Cristina Kirchner, porque cuando la criticaban por su gestión en la Casa Rosada solía llorar como mujer lo que no podía defender como presidente.
Por cierto, las leyes de cupo de género se aplican a las candidaturas legislativas, y no a las ejecutivas, pero los antecedentes de 2007 y 2011 revelan que cuando alguien consigue el favor popular, independientemente de polleras y pantalones, gana.

Las defensoras del cupo insistieron en medio de un clima de creciente feminismo, no entendido éste como la lucha por la igualdad (como lo fue en sus heroicos orígenes) sino como el lobby de aquellas que buscan atajos para conseguir espacios de poder.
¿Las mujeres tienen virtudes de las que carecen los hombres? Ellas dirán que sí, pero no se pondrán de acuerdo si se refieren a las de Cristina Kirchner o a las de Elisa Carrió; porque unas ven sólo defectos en aquélla y otras lo mismo, en ésta. Incluso, unas y otras le desean o le han deseado hasta la cárcel a la antagonista de su favorita.

Las candidatas no son discriminadas por los votantes. ¿Lo son, por los partidos políticos? Ellas dirán que sí, otra vez, pero volvemos a la contradicción que exhiben las elecciones de 2007 y 2011. Y si de candidaturas legislativas se trata, ¿acaso se conoce algún partido o alianza que decida dejar afuera de la lista a una mujer que tracciona votos, sólo por su género? 
En estos tiempos de consultores pragmáticos, si es necesario colgar de la boleta a un extraterrestre, se lo hace; todo sea por ganar la elección. Las encuestas, antes que nada. ¿No han sido candidatas Olga Rista, en la UCR, y Blanquita Rossi, en el PJ, sólo porque eran conocidas?

Podrían volver las feministas a la carga diciendo que ambas han estado en listas por exigencia del cupo, pero si lo que se busca es dar más espacios a las mujeres que militan en los partidos políticos, ¿no son, ambas, invasoras de esos espacios? Porque, debe recordarse, ninguna de las dos tenía participación en los partidos por los cuales se presentaron, relegando a otras mujeres realmente militantes que podrían haber aspirado a esas candidaturas. ¿El principio de más participación a las mujeres políticas puede ser vulnerado por otras mujeres?

¿Y a qué se debe tanto interés por las leyes de cupo? ¿Por qué ampliar la porción mínima de cada género del 33 al 50 %, como se hizo en el Congreso de la Nación (y como rige en Córdoba desde 2000)? Si no es un asunto de los votantes, ni tampoco de las estructuras partidarias, ¿no será que resulta de una exitosísima presión de las mujeres políticas, que al ser cada vez más pueden, poco a poco, conseguir objetivos sectoriales?
Dirán que no. Dirán que se trata de ampliar los espacios para que más mujeres puedan proyectarse. Pero, ¿no existen las leyes de cupo desde hace 25 años sin que se observen esos resultados prometidos?

Cristina Kirchner, Vidal y Carrió no son resultado de cupos femeninos. La peronista, en todo caso, creció a la sombra de su marido hasta que alcanzó peso propio; la macrista fue legisladora porteña sólo seis meses, y cuando se destacó fue ejerciendo el cargo de ministra de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires; y la ex radical se hizo conocida como convencional constituyente nacional por Chaco pero habiendo encabezado la lista partidaria, no rellenándola por el cupo.

En Córdoba, donde la UCR impulsó el cupo en 1994 (33%) y el PJ lo engordó hasta el (50%) en el 2000, ¿qué mujer logró destacarse políticamente por las bancas asignadas por su género?
Nadie quiere reconocer lo que se dice en off the record. A la hora de completar las listas de candidatos, normalmente los partidos sufren porque no tienen en sus filas mujeres de relieve político (y ni qué decir de la complicación adicional por el intercalado por sexo). A veces, dirigentes de primera línea terminan preguntando quién es aquella beneficiada con una banca segura.

Para bonaerenses y porteños
Dos paradojas, para terminar. Aumentar el mínimo de participación por género en las listas, teóricamente, reduce las posibilidades máximas de las mujeres. Con la ley sancionada antenoche, no podrá haber más de la mitad de mujeres candidatas; con la norma anterior, podían serlo hasta dos tercios. Pero puede preguntarse, ¿y prácticamente?
Veamos lo que pasará en Córdoba. Con la ley nacional de cupo de 1991 y el decreto reglamentario de 1993, cuando un partido renueva cinco diputados, dos deben ser mujeres; con la nueva ley, también. Si renueva cuatro diputados, dos deben ser mujeres; con la nueva ley, también. Si renueva tres diputados, una debe ser mujer; con la nueva ley, también. Si renueva dos diputados, una debe ser mujer; con la nueva ley, también. Y si renueva un solo diputado, no hay exigencia de género.


Así que la tan festejada ley tendrá repercusión sobre distritos que renuevan mucho más que los nueve diputados que tiene Córdoba. O sea: Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. El resto, celebró sólo para la foto.

CASO MALDONADO


 los peritos coinciden en que murió por "asfixia por sumersión" y que el cuerpo no estuvo en tierra

La Nación, 24 DE NOVIEMBRE DE 2017
Maia Jastreblansky

La junta médica conformada para establecer cómo y por qué murió Santiago Maldonado finalizó poco después de las 14, en la sede de la Morgue Judicial del Cuerpo Médico Forense.

Según informaron las partes a LA NACION, se concluyó que el artesano murió por asfixia por sumersión, ayudada por hipotermia. Las fuentes también indicaron que se determinó que el cadáver nunca estuvo en tierra, pasó más de 73 días en el agua y ratificaron que no había golpes o lesiones.

Distintas fuentes calificadas con acceso a la Junta Médica explicaron a LA NACIÓN explicaron que primero Maldonado sufrió hipotermia y luego se produjo el ahogamiento.
En tanto, se estableció que las diatomeas fueron encontradas en la cavidad cardíaca y no en la médula ósea.

Los mismos voceros aseguraron que no hubo disidencias en las conclusiones. 

Por su parte, el juez Gustavo Lleral ratificó la información en declaraciones televisivas. "De la junta participaron 28 peritos. Se realizaron estudios complementarios y se llegó a las conclusiones por unanimidad", dijo.

LIAM COSGRAVE, UN POLÍTICO DE RAZA


Los Principios, 6 de Noviembre de 2017

Era primer ministro Irlandés, un político que sí antepuso sus convicciones cristianas a la disciplina de partido, cuando tomó una decisión poco habitual

El 4 de octubre falleció en Dublín, ciudad donde había nacido el 13 de abril de 1920, Liam Crosgrave, un histórico de la política irlandesa que fue diputado entre 1943 y 1981, ministro de Asuntos Exteriores entre 1954 y 1957 y Taoiseach (primer ministro) entre 1973 y 1977. 
"Retirado de la vida pública, su señorío y honestidad suscitaron el respeto unánime de la sociedad irlandesa", afirma José María Ballester Esquivias, quien le dedicó un obituario en el ABC de este sábado bajo el título Un caballero de la política irlandesa.

Los ejemplos abundan de hijos de grandes estadistas que no han querido seguir los pasos de sus progenitores por miedo a no estar a la altura de las circunstancias. Liam Cosgraveno padeció ese temor: el hecho de que su padre, William, fuera un héroe de la independencia de Irlanda, sucesor directo de Michael Collins tras el asesinato de éste último, y primer Taoiseach (jefe de Gobierno) del nuevo Estado, no fue óbice para que decidiera desde muy joven dedicarse a la política.

Cosgrave pronunció su primer discurso a la edad de 17 años y a los 23, una vez terminados sus estudios de Derecho, consiguió su primer escaño en el Parlamento por el Fine Gael, el partido de su padre. Sin embargo, pronto demostró tener personalidad propia, por ejemplo cuando en su primera legislatura criticó el desinterés de sus compañeros hacia los votantes de sus respectivos distritos.

El político en ciernes sabía que carecía de carisma y que operaba en un sistema político aún muy jerarquizado -algunos protagonistas de la independencia seguían en activo- que impedía las carreras meteóricas. De ahí su estrategia de lluvia fina consistente hacerse imprescindible sin crearse demasiados enemigos.

La estrategia fue acertada: en 1954 asumió la cartera de Asuntos Exteriores. Dejó su impronta al culminar la adhesión de Irlanda a la ONU, poner en marcha la neutralidad internacional de Dublín y presidir el Comité de Ministros del Consejo de Europa.
Pero con los ojos centrados en el escenario irlandés. Tras la derrota electoral de 1957, al Fine Gael le esperaban tres lustros en la oposición y la habilidad de Cosgrave consistió en armarse -de nuevo- de paciencia: en 1966 tomó el control de partido, y siete años más tarde se convirtió en Taoiseach en coalición con los Laboristas.

Con un conflicto del Ulster que se encontraba en su punto álgido, Cosgrave optó, con mucha habilidad, por una política de mano dura con el IRA al tiempo que emprendió una serie de negociaciones con el Gobierno británico que culminó, en diciembre de 1973, con la firma del Acuerdo de Sunningdale, que instauraba la gobernación conjunta del Ulster entre unionistas y católicos.

También tuvo una implicación para Dublín, que renunció de facto a una hipotética anexión del Ulster. Sunningdale fracasó al cabo de cinco meses, pero trazó el camino para el Acuerdo de paz de 1998.

Muy distinto fue el otro episodio señero del legado de Cosgrave, que no dudó en poner sus hondas convicciones católicas por encima de la disciplina de partido cuando el Fine Gael quiso legalizar la importación de anticonceptivos. Junto con otros seis diputados, el Taoiseach unió sus votos a los de la oposición para tumbar el proyecto de ley.

 La ley que la habría permitido fue derrotada ese mes por 75 votos contra 61. Crosgrave y otros seis diputados del Fine Gael votaron contra la posición de su partido. De haberlo hecho a favor, la ley habría salido adelante por un voto: el de Crosgrave, primer ministro del Fine Gael, fue, pues, decisivo.

Menos éxito tuvo al convocar de forma inoportuna unas elecciones anticipadas en 1977, que se saldaron con un espectacular triunfo de la oposición. Fue el final de su carrera política.