ideología vs, verdad
Por Myriam
Mitrece- Carlos Ialorenzi
La Prensa,
25.03.2026
Entre los días 9 y
19 de este mes se celebró en Nueva York el septuagésimo período de sesiones de
la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), órgano
intergubernamental de la ONU. El tema central de este período de sesiones fue
garantizar y fortalecer el acceso a la Justicia para todas las mujeres y niñas,
incluso mediante la promoción de sistemas jurídicos inclusivos y equitativos;
la eliminación de leyes, políticas y prácticas discriminatorias, y la
superación de las barreras estructurales.
Hay nueve lugares
para los países de América latina y el Caribe; trece para los de Africa; once,
Asia; ocho, Europa occidental y otros cuatro para Europa oriental. Para que
todos tengan oportunidad de expresar su voto se turnan. La membresía dura
cuatro años. Este año, la Argentina no estaba entre los países electos, por lo
tanto participó pero sin voto.
En estas
reuniones, habitualmente los documentos se aprueban por consenso. Los países
negocian y van ajustando el texto final hasta que nadie se oponga abiertamente.
Así, el documento termina siendo aprobado sin necesidad de votar.
Este año no fue
así. Se requirió una votación formal porque no fue posible llegar a un acuerdo.
El resultado fue 44 a 1. Estados Unidos fue el único país que votó en contra de
las conclusiones, el resto de los Estados miembros acompañaron el documento.
¿Cuál fue la fractura? EE. UU. no aceptó el lenguaje sobre derechos sexuales y reproductivos,
los enfoques sobre familia, identidad y educación, ni el alcance de ciertas
políticas públicas. Por eso no se logró consenso total y se hizo visible una
división política. De haber estado habilitada para votar, la Argentina habría
acompañado la posición de Estados Unidos.
En principio, para
quienes defienden la vida humana desde la concepción, la identidad de varón o
mujer exclusivamente y la familia asentada en la pareja heterosexual, la ONU no
ha cambiado sustancialmente su posición, pero al menos se ha logrado marcar
claramente la disidencia.
DEFENSA DE LA
VERDAD
La Dra. Neydy
Casillas, vicepresidente de Global Center for Human Rights, nos informa que
“debía votarse una propuesta impulsada por Estados Unidos para algo tan básico
como definir el término género como hombre y mujer. Una definición elemental,
sí, pero con enormes implicancias frente al avance de interpretaciones cada vez
más ideológicas dentro del sistema internacional”.
Más adelante da
cuenta que el representante de Bélgica presentó una moción de “no-action” para
que no se permitiera debatir este asunto, la cual lamentablemente fue aceptada.
Esta maniobra fue acordada por 23 votos sobre un total de 43. Varios de ellos
se abstuvieron.
“Quienes votaron a
favor de esta moción no sólo bloquearon un procedimiento. En la práctica,
votaron en contra de permitir que el término género se defina como hombre y
mujer”.
“Esto deja en
evidencia una realidad incómoda: algunos gobiernos que públicamente dicen
cuestionar la ideología de género, en los espacios internacionales actúan
exactamente en sentido contrario”.
AÚN ASÍ…
Los site events o
eventos paralelos son reuniones, talleres y paneles organizados principalmente
por la sociedad civil, Estados miembros y agencias de la ONU durante las
sesiones de la CSW. En esta ocasión tuvo lugar uno que reunió a delegaciones de
la Argentina, Estados Unidos y Paraguay: ‘Abrazar la importancia social de la
maternidad a través de la Declaración del Consenso de Ginebra’. Este encuentro
se inscribió en el marco de la Declaración de dicho Consenso, una iniciativa
internacional que promueve políticas centradas en la salud de la mujer, la
protección de la vida y el fortalecimiento de la familia.
Allí, los ponentes
afirmaron el valor personal y social de la maternidad y mostraron preocupación
por la creciente sustitución del término madre por categorías neutras que
intentan deconstruir a la maternidad e invisibilizar a la mujer. Otros de los
temas abordados fueron la maternidad subrogada, que escinde la maternidad de su
naturaleza, y el uso del término salud reproductiva asociado al aborto. Se reflexionó
también sobre cómo revalorizar la maternidad no solo como una experiencia
individual, sino como un componente clave para la sostenibilidad social y
demográfica.
POSICIÓN ARGENTINA
El embajador
argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, esta vez con voz pero sin voto,
lamentó que no haya sido posible llegar a un consenso. También expresó
preocupación por omisiones significativas en el texto como la trata a través de
la gestación subrogada o la palabra madre o maternidad.
Puertas afuera, la
posición de la representación argentina fue clara: “La Argentina se disocia de
las referencias a la salud sexual y reproductiva y derechos reproductivos…”. La
Argentina interpreta el término género “de conformidad con el artículo 7.3 del
Estatuto de Roma que refiere a hombre y mujer en el contexto de la sociedad”,
afirmó Tropepi. Puertas adentro, la ley de interrupción voluntaria del embarazo
y la de identidad de género siguen vigentes y no se vislumbra que la derogación
o modificación de tales leyes esté en la agenda política actual.