domingo, 20 de diciembre de 2020

FEMINISMO Y NEOFEMINISMO

 

 


por Alberto Buela

Informador Público, 20-12-20

 

La lucha por la igualdad nació con la modernidad y parece no terminar jamás, pues todos los días aparece una nueva demanda y la búsqueda de una nueva conquista, ya sea un derecho, ya un capricho subjetivo.

 

El fundamento de nuevos derechos es irrecusable cuando aceptamos el dictum de Eva Perón: allí donde hay una necesidad hay un derecho. Y ciertamente que el feminismo clásico se fundó sobre él, pues el varón a lo largo de la historia se reservó la exclusividad de derechos que negó a la mujer. Lo primero en toda disputa es el triunfo en la guerra semántica. Así ocurrió con la apropiación del término hombre, cuando el mismo corresponde tanto al varón como a la mujer. Sucedió lo mismo con los hispanoamericanos, que somos tanto o más americanos que los yanquis, pero ellos se quedaron con el nombre y a nosotros nos llaman latinoamericanos, con lo que, además, logran extrañarnos por el nombre.

 

Volviendo al feminismo, después que las mujeres consiguieran el derecho al voto, apareció el neo feminismo a partir de mediados de los años 60 del pasado siglo. Ese nuevo movimiento deja el liberalismo sufragista originario y se vuelca a la izquierda y comienza la seguidillas de reivindicaciones que llegan hasta hoy: anticapitalista, antirracista, antibelicista, antipatriarcal, abortista, eugenista, lesbianista, homosexualista, la adopción de niños por parejas de un mismo sexo, zoofilista en Canadá y un largo etcétera.

 

En una palabra, el neofeminismo no tiene límites en sus reivindicaciones pues no hay nadie que se le oponga. En realidad, en nuestras sociedades, permisivas y democráticas nadie se opone políticamente. Y cuando en una sociedad las minorías avanzan sin oposición alguna se tornan cada vez más violentas, por aquello que observó el viejo Platón: el hombre que puede actuar sin límite ni sanción alguna se convierte en un déspota.

 

Y esto sucede con las minorías neofeministas o cualquier otra que pueda actuar sin sanción ni límites, como los grupos indigenistas en el sur argentino que ocupan tierras privadas y queman casas e iglesias impunemente.

 

La razón última es que, por un lado, son políticamente correctos pues se suman el proyecto de globalización contribuyendo a la disolución de las naciones históricas, y por otro, sin la existencia de enemigos, aunque sean ficticios, sus dirigentes dejarían de existir. De modo que no nos tiene que llamar la atención el ejercicio de la violencia sin límites tanto sobre las cosas como sobre las personas así como el vocabulario soez y la actitud machista de mujeres que defecan en el atrio de la Catedral de Buenos Aires, arruinan monumentos públicos o pintan iglesias y escuelas.

 

En concreto, observamos que nuestra sociedad actual, que no es ni homofóbica ni antifeminista, está sometida al chantaje de estos grupos en demandas regulares y sucesivas cada vez más violentas por la razón que sin tales demandas dejarían de existir. Una vez que una sociedad concede todo lo que se le exige solo cabe esperar que su final no se demore.

 

Terminado este artículo me llegó uno excelente de la periodista Claudia Perió titulado Feminismo vs feminismo: una luchadora antifranquista, a juicio por defender el sexo biológico donde muestra como Lidia Falcón, pionera en defensa de los derechos de la mujer, fue llevada a juicio por las neofenimistas por ideología del odio al transgénero. Y lo único que hizo Falcón fue oponerse a la manipulación de los niños adoptados por los transexuales cambiándoles el sexo inyectándoles bloqueadores de la pubertad y hormonas.

 

Esto muestra, afirma Peiró, que existe un choque frontal entre el feminismo radical de corte marxista y el tansfeminismo sostenedor de la teoría del queer que sostiene la autodeterminación del género.

 

Al mismo tiempo me llegó, algo atrasada, la revista francesa Éléments N° 184 donde el escritor Benoit Duteurtre afirma sobre el tema: J’ai du mal a voir l’enfant comme un “droit”.

 

 

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

EL ABORTO Y LA DOCTRINA UNÍVOCA DE PERÓN

 


Por Ignacio Cloppet

Miembro de la Academia Argentina de la Historia


 Infobae, 17 de Diciembre de 2020

Nuestro país es presidencialista, o sea unipersonal. El presidente es la persona que dirige el gobierno, toma las decisiones, elige a sus colaboradores, en definitiva, es quien ejerce el poder.

 

Si nos remontamos a un pasado no muy lejano, está el caso del presidente Edelmiro Farrell, con Juan Domingo Perón como vicepresidente. Esa fórmula estuvo al frente del PEN, los dos últimos años del gobierno de facto, nacido en la Revolución del 4 de junio de 1943.

 

Sin entrar en detalles, Farrell era un hombre con sus limitaciones. Lo que lo diferenciaba de Perón era su grado de general. Sólo esa situación lo posicionaba jerárquicamente por encima. Pero en lo que hace al ejercicio del gobierno, el que ejecutaba el poder y tomaba las decisiones era Perón.

 

Todas las transformaciones, las leyes, los procesos de mejoramiento que se produjeron entre 1944-1945 en los distintos ámbitos de la política y lo económico-social, se debieron a Perón. Farrell fue un presidente títere, sin peso y sin poder.

 

Esta realidad, provocó que un grupúsculo de militares opositores a Perón, con el tímido apoyo del presidente, lo lograra encarcelar en la isla Martín García, situación que finalmente lo benefició, cuando fue liberado y se produjo el 17 de octubre.

 

A partir de esa fecha, Farrell cayó en total desgracia, se produjo el proceso de normalización democrática, y desde entonces el coronel ganó todas las batallas. Perón fue elegido presidente en las elecciones generales el 24 de febrero de 1946.

 

Sin querer hacer una comparación, que siempre resultan odiosas, hoy la coyuntura puede resultar paradójica. El presidente Fernández es quien gobierna y quien toma las decisiones en forma unipersonal. En un año con una severa crisis socio-económica inédita, no se entiende que haya promovido el proyecto de ley del aborto, dándole la espalda a la doctrina unívoca de Perón, de Evita y del Peronismo.

 

La verdad es que el aborto -que ya tiene media sanción en Diputados- no es un tema exclusivamente religioso. Es una cuestión humana, donde la ciencia concluye que es un crimen, en el cual un inocente paga con su vida sin poder defenderse.

 

Todo hubiera sido más transparente si se hubiera llamado a un referéndum. De esa forma, el pueblo podría haberse manifestado en forma directa y hubiera dado a conocer su parecer, sin depender de lo que sus representantes voten en ambas cámaras legislativas, donde habrá quienes traicionen a los que los eligieron, al menos en esta delicada cuestión donde está en juego la vida humana.

 

Hay funcionarios que con cierta ingenuidad manifestaron que el proyecto sobre el aborto no rompe los vínculos en los partidos. La realidad, y lo que resulta más grave, es que este proyecto de ley rompe los vínculos de la sociedad y de nuestra patria.

 

Como si esto fuera poco, teniendo en cuenta, que el Papa es argentino, es más que inoportuno. Desde el comienzo de este gobierno, Francisco se puso la camiseta de su país, al facilitar las cruciales negociaciones por la deuda con el FMI.

 

Alberto Fernández, cada vez que tuvo oportunidad, citó frases del Santo Padre, como un modo de admiración y sintonía, hacia su persona y su condición de jefe de la Iglesia. Hace pocos días dijo que era católico y que consideraba que el aborto no era un pecado. No se entiende el argumento de esa afirmación, cuando el 5o mandamiento dice expresamente “no matar”.

 

Ahora bien, hay quienes sostienen que con esta ley, el Gobierno está dañando innecesariamente al Papa. ¿Cuál será el verdadero motivo de esta ruptura con el argentino más importante de la historia?

 

En cuanto a los argumentos, sería oportuno que los senadores al momento de votar tengan en cuenta la firme oposición del Papa Bergoglio cuando dice: “¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?”.

 

Las cartas están echadas. Podría darse un empate en el Senado y la que tenga que decidir sea Cristina Kirchner. Algunos senadores pro-aborto estarían moviéndose para que la vicepresidenta no tenga el mal trago de desempatar una paridad de votos, al menos ella no desearía hacerlo.

 

Un dato no menor es que cuando fue presidenta, cajoneó el tema del aborto -tal cual lo hicieron Menem, Duhalde y Kirchner-, rechazándolo por sus convicciones, en adhesión a la doctrina Peronista.

 

Estamos frente a una encrucijada, donde la historia podría repetirse, y seríamos testigos nuevamente de quién maneja el poder en la Argentina.

SALUDOS

 

Al finalizar el año, el Centro de Estudios Cívicos saluda y agradece a sus socios, amigos y seguidores que nos acompañan habitualmente en nuestras actividades de difusión cultural.

Pese a las dificultades provocadas por la pandemia, hemos podido mantener actualizados nuestros blogs, publicado artículos, y cuatro números de la revista Orden Natural *.

Para paliar de algún modo la imposibilidad de reuniones presenciales, abrimos un canal de Youtube donde están archivados 10 videos dedicados al Ciclo “Hitos de la Historia Argentina”, que pueden verse en dicho sitio, buscando:

Centro de Estudios Cívicos

Esperamos poder continuar el año próximo con nuestra tarea.

Córdoba, 17-12-2020

Mario Meneghini

·         www.orden-natural.blogspot.com

miércoles, 16 de diciembre de 2020

UNO PRESENTÓ PAPELES

 


 y va tras el voto evangélico y celeste

 

Alfil, 16 diciembre, 2020

Por Bettina Marengo

 

El partido UNO de los evangélicos, que a nivel nacional comanda el santafesino Walter Ghione, formalizó ayer la presentación legal del partido distrito Córdoba en la Justicia Federal, mientras avanza en su armado político con otros sectores conservadores, con vistas a las elecciones legislativas del 2021, cuando quiere presentar candidatos.

 

Aunque en las filas del espacio lo relativizan, enfocan en el mismo voto cristiano y anti aborto legal que la entente Encuentro Vecinal Córdoba- Cita con la Vida, cuyo exponente político es el legislador provincial Aurelio García Elorrio. El acuerdo, no exento de tensión, implica que García Elorrio dejaría el año que viene su banca en la unicameral para que ingrese el pastor Gerardo Groso.

 

UNO (Una Nueva Oportunidad) tiene personería en trece provincias, a las que ahora se sumará Córdoba. A nivel nacional el partido está cerca del PRO, pero reivindica la autonomía de los distritos, con el pañuelo celeste y los “valores de la vida” como factor de unicidad. Sin embargo, en las recientes elecciones de Rio Cuarto, trabajaron en la campaña del candidato de Juntos por el Cambio, Gabriel Abrile. La cara visible en Córdoba es el pastor Daniel Molina, quien ayer presentó los papeles en Tribunales.

 

El partido está en pleno diálogo con el partido Primero la Gente (ya sin Sebastián García Díaz, que tiene línea propia en el PRO y está cerca de Patricia Bullrich), con representantes del Masfe, una organización ligada a la iglesia mormona en la región, y con otras organizaciones evangélicas que tienen trabajo en comunidad, con la idea de armar un frente que atraiga al voto conservador y “provida”, pero “menos confesional, más de centro y más social” que el voto tradicional evangélico, según afirman sus voceros. Es decir, la idea es ampliar el foco. Cuentan con figuras renombradas en el mundo cristiano local, como el pastor Gustavo Olivero (miembro del Consejo Pastoral que lidera Cita con la Vida y referente de la juventud evangélica de la Capital) y Daniel Dueñas, presidente de Primero la Gente, ligado a la comunicación y la docencia universitaria. “Hablamos con todos menos, con los kirchneristas”, delimitan en UNO. El optimismo para el futuro es mucho. Consideran que representan a una porción electoral que no encuentra representación, sobre todo en los ámbitos “celestes”. “Los cristianos somos la niña bonita del electorado, porque somos un nicho potencial importante”, sostuvo un dirigente.

 

Según supo este diario, en breve podrían tener una reunión con Carlos Belart, jefe de una familia de pastores y líder de Cita con la Vida, la principal iglesia evangélica de Córdoba, y con Encuentro Vecinal Córdoba, aunque la intención de UNO es construir por fuera de ese espacio.

 

En el mundillo evangélico suelen afirmar que ningún proyecto político vinculado a los cristianos puede desembarcar en Córdoba sin el visto bueno de Belart, aunque en UNO y en Primero la Gente consideran que “no vienen a competir sino a ampliar” lo que aquellos tienen. “Hay sectores cristianos que no se sienten representados por ninguno de ellos, por eso creemos que hay un espacio vacío”, manifiestan.

 

En cualquier caso, Cita con la Vida tiene inserción en distintos estamentos y niveles del Estado y sostiene acuerdos con el oficialismo en todos sus niveles. Justamente esa capacidad de incidencia en el poder real sin necesidad de un “partido evangélico” (y Encuentro Vecinal Córdoba no es visto como tal) es la fortaleza que defienden en el entorno de la organización con sede en calle Buchardo. De hecho, tanto el Consejo Pastoral Evangélico y el Arzobispado de Córdoba vienen de una victoria táctica importante: el voto de rechazo de la diputada Alejandra Vigo a la ley Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que militaron con especial dedicación.

 

En ese sentido, las acciones para intentar detener la aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ocupará la agenda de UNO, con una reunión con mujeres “pañuelo celeste” en la que participarán legisladores nacionales.

martes, 15 de diciembre de 2020

HUNGRÍA

 


Nuevo cambio en la Constitución  para defender la familia según la ley natural

Infocatólica, 15/12/20

 

«Hungría protege el derecho de los niños a identificarse sobre la base de su sexo», dice el texto aprobado hoy por el parlamento húngaro, y además se especifica que «la educación se imparte de acuerdo con los valores basados en la identidad constitucional y la cultura cristiana de Hungría».

 

La proposición de ley aprobada prevé que sólo los matrimonios puedan adoptar niños. La Constitución impulsada por Orbán y en vigor desde el 2011 ya define el matrimonio como la unión de una mujer y un hombre. Por tanto, los homosexuales en Hungría no pueden casarse, pero hasta ahora una persona sola podía adoptar, vía por la que gais y lesbianas podían acceder a la adopción, haciendo la solicitud sólo un miembro de la pareja. Tal cosa ya no será posible.

lunes, 14 de diciembre de 2020

LA PANDEMIA COMO QUIEBRE ANTROPOLÓGICO

 


Filósofos, historiadores y escritores constatan que la plaga forzó a tolerar prácticas inhumanas e inaceptables. La vida fue reducida a su dimensión biológica, mientras todos los esfuerzos se orientaron a impedir cualquier reflexión espiritual.

POR AGUSTÍN DE BEITIA

La Prensa, 06.12.2020

 

Ahora que asistimos en nuestro país a la desescalada del confinamiento impuesto por la epidemia del coronavirus puede que olvidemos la excepcional situación social que creó ese aislamiento en el mundo entero. La magnitud del impacto que tendrá a varias escalas aún debe ser estudiada, aunque no son pocos los que hablan ya de un quiebre antropológico.

 

Considerar lo que estamos viviendo bajo ese prisma es insoslayable para atisbar hacia dónde marchamos. Sobre todo ante una pesadilla cuyo fin se presenta solo como un espejismo, como sugieren las nuevas restricciones ya impuestas en Europa y la insistencia con que se nos advierte que la vida tal como la conocimos ya no volverá, sino que dará paso a una "nueva normalidad", ese eufemismo que quiere perpetuar un nuevo ordenamiento social.

Sobre el efecto negativo de estas reclusiones masivas habló incluso alguien impensado como el presidente francés, Emmanuel Macron, quien no se distinguió precisamente por su independencia de criterio para enfrentar la plaga. "Hemos recluido a la mitad del planeta para salvar sus vidas. No hay precedentes en nuestra historia. Y eso, yo creo que tiene un impacto, diría, antropológico, muy profundo", expresó el 16 de abril en una entrevista con el Financial Times. Macron hizo visible ese peligro pero no fue, claro, el único ni tampoco el primero en señalarlo.

 

Es posible que la idea la haya tomado prestada del historiador Stéphane Audoin-Rouzeau, quien la había expresado cuatro días antes en una entrevista con Mediapart, según apuntó la periodista Pauline Porro en el semanario francés Mariane.

 

Audoin-Rouzeau, historiador de la guerra de 1914 a 1918, había trazado en esa larga entrevista un paralelo entre la experiencia social de este año y la que vivió la población civil durante la Gran Guerra, para concluir que estamos en medio de un "quiebre antropológico" sin retorno.

 

Al valorar la gravedad de lo sucedido este año, el historiador aludió a la amplitud del impacto económico, político y social, pero señaló que a todo eso hay que añadir "desde un punto de vista antropológico el riesgo de una crisis comparable a la que se produjo después de la primera guerra mundial, que fue un golpe a la idea de progreso".

 

"En mi opinión -continuó Audoin-Rouzeau- nuestras sociedades están sufriendo una conmoción antropológica de primer orden. Hicieron todo lo posible para desterrar la muerte de sus horizontes, se confiaron de manera creciente en el poder de los números y las promesas de inteligencia artificial. Pero se nos ha recordado nuestra animalidad fundamental, la base biológica de nuestra humanidad. Somos atacados por enfermedades contra las cuales los medios de lucha siguen siendo rústicos frente a nuestro supuesto poder tecnológico".

 

TRANSGRESION

Siempre en el plano antropológico, Audoin-Rouzeau observó también que la pandemia produjo una mayor tolerancia a la transgresión cultural. "Sorprende -dijo- la aceptación de los métodos para acompañar la muerte de Covid-19. La obligación de apoyar a los moribundos y muertos es una característica fundamental de todas las sociedades humanas. Sin embargo, se decidió que las personas morirían sin la ayuda de sus seres queridos, y que este no-acompañamiento continuaría en parte durante los entierros, reducidos al mínimo".

 

"Para mí, fue una gran transgresión antropológica. Si nos hubieran planteado esto hace meses, habríamos protestado designando estas prácticas como inhumanas e inaceptables. Al enfrentar el peligro los umbrales de tolerancia cambiaron a una velocidad muy impresionante, al ritmo de lo que experimentamos durante las guerras", señaló.

 

Contra quienes podrían pensar que hoy estamos ya recuperando nuestro ritmo de vida, y que todo esto va quedando atrás, habría que recordar que esta ultrajante disposición de los entierros sin casi familiares sigue vigente en nuestro país (salvo, por lo visto, para las personalidades públicas). Y que fue hace solo unos días que el padre de la niña Abigail Jiménez, de 12 años, debió cargar en brazos durante 5 kilómetros a su hija, enferma de cáncer, porque le prohibían regresar en auto a Santiago del Estero desde Tucumán sin autorización del Comité de Emergencia.

 

Audoin-Rouzeau es de los que cree que este tiempo signado por la pandemia será largo. "La historia nos enseña que después de las grandes crisis, el paréntesis nunca se cierra. Habrá un "día después", claro, pero no será como el día anterior", pronosticó.

 

Al respecto, recordó que "lo propio de los períodos de guerra -y a su juicio estos lo son- es que su tiempo se vuelve infinito. Uno no sabe cuándo van a terminar. Uno espera simplemente que terminará "pronto". Para la Navidad de 1914, después de la ofensiva de primavera de 1917, etc. Es por una adición de cortos términos que uno entra en el largo plazo de la guerra".

 

A un diagnóstico similar sobre lo que hemos vivido llegó el filósofo francés Robert Redeker, autor de El eclipse de la muerte. En su opinión, lo que hemos visto durante estos meses fue "una revolución sanitarista" y su resultado fue, en efecto, una "inversión antropológica sin precedentes".

 

REVOLUCION SANITARISTA

"Antes -dijo el filósofo en un reciente artículo en Le Figaro-, los "padres se desangraban" trabajando y vivían "orientados hacia un futuro que se desarrollaba más allá de su propia existencia". Pero hoy, "para preservar la supervivencia de los mayores, hemos decidido detener la vida".

"Recortamos la vida de todos -llegando a limitar la convivencia familiar-, hasta reducirla a su dimensión biológica". Una vida biológica en nombre de la cual "se ordena a las generaciones activas una serie de sacrificios: el de la vitalidad (la economía, el deporte, los espectáculos, el encuentro entre amigos, el mirar escaparates, el paseo por las calles), el de la prosperidad, el de la humanidad (las relaciones sociales que hay que reducir al mínimo), el de la familia, sin olvidar el de los viajes, la creatividad, los cafés y restaurantes, las libertades más elementales (hasta imponer la grotesca obligación de pedir autorización para tomar aire durante una hora por día)".

 

Por todo esto, Redeker considera que se trata de una revolución y predice: "Ya no viviremos después como vivíamos antes".

 

"Nuestra forma de estar con los demás habrá sido transformada profundamente, aunque solo sea porque se nos ha inoculado la experiencia deshumanizante del miedo al prójimo", "el miedo molecular". Y por otro lado, añade, "todo sucede como si una parte de nuestra sociedad ya no quisiera el relevo de las generaciones".

 

GOLPE DE ESTADO

La idea de que la vida fue reducida a su dimensión biológica fue retomada por numerosos filósofos. Pero quien ha demostrado una mayor penetración para interpretar el fenómeno en todo su alcance es el escritor español Juan Manuel de Prada, quien no duda en calificar a la pandemia como un experimento. En su caso, habla de "un golpe de Estado antropológico".

 

A eso se refirió en varias entrevistas que concedió con motivo de la publicación de Cartas del sobrino a su diablo, libro que reúne una serie de notas satíricas inspiradas en el clásico de C.S. Lewis Cartas del diablo a su sobrino que el escritor español escribió para el diario ABC en torno a la plaga y a todo lo que ella propicia y desvela.

 

De Prada está convencido de que "la crisis que estamos viviendo es el desencadenamiento de algo que llevaba mucho tiempo larvándose". La peste, según su interpretación, ha venido a favorecer toda una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que benefician "a un reinado plutocrático, o eso que llaman el globalismo".

 

En su libro, editado por Homo Legens, es el entonces joven e inexperto diablo Orugario, ahora crecido y con aire superado, el que escribe las cartas a su tío Escrutopo, demostrando "lo divertido que está en España, donde encuentra un terreno apropiado para sus estrategias de destrucción".

El libro es un homenaje a Lewis, entonces, que le sirve para poner de relieve algunas enseñanzas que deja esto que está sucediendo. Y lo que está sucediendo no es, en su opinión, precisamente lo que se dice. No es el peligro de un golpe de Estado comunista, como insistieron muchos partidos de derecha en los días iniciales del confinamiento, sino algo mucho más profundo. "Un golpe de Estado antropológico" que "busca robustecer ese reinado plutocrático".

 

En una de las entrevistas señaló que el objetivo último de cuanto estamos viendo es "la desespiritualización". Esta es la razón por la que "los medios de comunicación, en todo momento, buscaron que la gente no pensase en términos espirituales. Es decir, que no contemplase el fenómeno de la muerte como una realidad que nos invita a la transformación interior. Los medios se han dedicado a mantener a la gente entretenida, a intentar que no reflexione sobre las realidades profundas de la vida", indicó.

 

"Hay una labor constante de cegar las vías a través de las cuales el ser humano se confronta con estas realidades, que inevitablemente te conducen a hacerte preguntas de índole espiritual", continuó. "Aniquilar la conciencia es una meta de este golpe de Estado antropológico".

 

"En España -citó como ejemplo- llevamos mucho tiempo aceptando que nuestros viejos mueran en morideros, a los que llamamos residencias. Es posible que un 10% de los ancianos requiera una atención específica por su deterioro, pero el otro 90% tendría que estar siendo atendido por sus hijos, que es la primera obligación natural de cualquier persona. Bueno, a esos viejos, en estos días, los dejaron morir en esos morideros, en medio de las agonías más atroces, y sin ningún tipo de consuelo espiritual. Y eso lo hemos aceptado como si fuera lo más normal".

 

Esos "morideros" existen, a su juicio, porque "se ha perdido el sentido de la tradición", una de cuyas calamidades es "la ruptura de los vínculos familiares, del amor que se profesan entre sí las generaciones", mientras se exalta el individualismo, esa idea del superhombre, que no necesita a nadie."Los viejos, en ese contexto, se convierten en despojos humanos, porque nadie quiere cuidar de ellos, que es algo terrible. El deber de piedad que los hijos tienen con los padres ha sido totalmente abolido. Esta es una de las mayores expresiones de bestialismo que uno pueda imaginar", acota.

 

Este bestialismo es el que ha llevado a De Prada a afirmar que el mal ya no necesita de máscaras, no necesita hacerse pasar por el bien, como procuraba el viejo diablo Escrutopo en el libro de Lewis. Por eso De Prada concibió a su Orugario mucho más desenfadado. A su juicio, entre el momento en que Lewis escribió su libro y hoy el terreno ya fue tan abonado, es tal la ofuscación moral, que "hoy puedes hacer con los hombres lo que quieras", dice. "Es lo que hemos visto con la gente denunciando a sus vecinos", prosigue. Y, podríamos agregar, es lo que hemos visto con el anuncio de Suiza de que no ingresaría a ancianos en terapia intensiva si había saturación de camas por el coronavirus.

 

En uno de sus múltiples artículos sobre la pandemia, De Prada se refirió también a las transformaciones económicas que ya existían y se aceleraron, con el cierre de tantos negocios, el empobrecimiento general y su contracara, la mayor riqueza y acumulación de poder de unos pocos.

Es difícil no ver, en esta pandemia, y aquí mismo, en la Argentina, la secuencia que él enumera, desplegada a un ritmo vertiginoso. Desaparición de la pequeña propiedad, compra de sus negocios quebrados a precio de ganga, ofrecimiento a los trabajadores despedidos de "empleos extenuadores de repartidores de pizzas en globo o delicias semejantes". Y, todo, para que luego los gobernantes de turno, que trabajan para la plutocracia transnacional y han colaborado en la destrucción de esa pequeña propiedad, desarrollen su retórica "comunista" demagógica repartiendo limosnas y derechos de bragueta a unas masas cada vez más alimañizadas.

 

El escritor ve que todo este proceso favorece el desarrollo de una nueva tiranía gigantesca y universal, mucho más interesada en matar las almas que los cuerpos. El objetivo es erigir un Estado Mundial ateo que, según vislumbra, "se impondrá sin aspavientos, con la misma discreción con que se ha privado de sacramentos en estos días a los agonizantes".

 

La pandemia puede haber acelerado los tiempos con miras a ese objetivo. Lo que es indudable es que también forzó, a quienes aún se resistían a hacerlo, a adoptar un estilo de vida que ya ha conducido a la bancarrota humana. Es el quiebre antropológico que algunos supieron advertir.

ACERCA DE LA HUMANIDAD BANALIZADA

 


POR ANTONIO LAS HERAS

La Prensa, 13.12.2020


¿Indica el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) que "banal" es algo "trivial", "común", "insustancial". "Común" en el sentido que es algo que no merece especial atención. De manera que, en principio, lo banal pareciera algo del orden opuesto a la condición humana que tiende o -para decirlo con mayor precisión, debiera tender- a generar humanos únicos e irrepetibles. Empero, no es eso lo que encontramos en la actualidad donde una uniformidad globalizada es lo imperante.

 

Se trata de un fenómeno único en la Historia de la Humanidad pues abarca desde recién nacidos hasta ancianos arrastrando con ellos a niños, adolescentes, jóvenes y adultos. El instrumento utilizado para este logro está constituido por la televisión y el ciberespacio. La herramienta es la privación del uso del tiempo por parte de cada individuo. ¡Allí está la causa por la que tanta gente sostiene que le parece que el tiempo pasa más rápido! Mas no es así. De lo que se trata es que le están manejando su tiempo llevándolo a tomar decisiones basadas en deducciones erróneas. La primera de ellas -y muy evidente -es que -a través de los insistentes estímulos que recibe desde la televisión y el ciberespacio- la persona asume actitudes y hace cosas que no ha pensado, que no necesita y que -en más de una ocasión- ni siquiera le sirven para su progreso intelectual o espiritual, ni mejoran a la comunidad.

 

Si fue cierto que la Ciencia y la Técnica sustituyeron a los dioses durante el siglo XX, en este siglo XXI se ha operado un nuevo cambio, y reina una única divinidad que es la posesión de bienes materiales. Para decirlo de manera más adecuada: la inacabable lucha por la acumulación de objetos materiales, la mayoría de ellos de inutilidad absoluta. Esa tarea obliga a desatender aquellas búsquedas que fueron siempre esenciales para el cumplimiento de la condición humana como lo es tener tiempo suficiente así como la serenidad necesaria para pensar, reflexionar, buscar los conocimientos y saberes necesarios sobre un tema antes de definirse al respecto. Tener tiempo para uno mismo en la soledad meditativa, para la contemplación que abre a la proacción creadora y -no menos importante- espacio suficiente para la conversación. Llegado a este punto, adviértase que escribí "conversación" en lugar del término que desde fines del siglo XX se puso de moda que es "charla". Volviendo al DRAE, charla es una conversación sobre temas triviales e intrascendentes. O sea, banalización. Tanto se ha extinguido en el humano acto de conversar -ese al que los filósofos griegos atribuían la mayor riqueza de la ancianidad- que hoy proliferan los humorismos sobre que la gente se reúne en torno a la mesa pero cada quien sigue atento a los mensajes que -desde su celular- recibe o envía. A más, hay quienes se sinceran explicando que por mensaje de texto pueden comunicar cosas que cara a cara no podrían.

 

La necesidad de contar con objetos por la acumulación misma llega a tal punto que ni aún quien cuente con el dinero suficiente para comprar cuanto desea podrá darle utilidad ya que para él los días igualmente tienen 24 horas. Serán sus asistentes, secretarias y empleados de mayor confianza quienes aprovechen parte de esos bienes. Los cuales tendrán la característica peculiar de caer en pronto desuso. Se esconde una conducta psicopatológica, autodestructiva, en ésta forma que se está utilizando de construir la estructura sociocivilizatoria.

 

TIEMPO PROPIO

 

Para alcanzar su concreción en cuanto persona cada humano necesita tiempo dedicado a sí mismo. Allí viene a nuestra mente la obra de Santo Tomás (1) cuando enseña que la pobreza ayuda para la buena contemplación porque quita muchas preocupaciones que pueden impedir la serenidad que es tan necesaria para ese fin. No se trata de pobreza leída como la falta de lo necesario para el desarrollo de la vida cotidiana, sino de estar dispuesto a la carencia de lo superfluo. Tal inexistencia guía necesariamente hacia concreciones que jerarquizan la condición humana.

 

En marzo de 2016 se hizo en Dubai el Foro Mundial de Educación y Habilidades (Global Educacion & Skills Forum) (2) donde quedó en evidencia que la universidad allí imaginada era aquella que sólo respondía a los requerimientos del mercado laboral; una formadora de futuros empleados acordes a las necesidades empresariales. Surge, así, de inmediato, una distorsión más provocada por este proceso de banalización. La universidad que deja de cumplir su función característica y varias veces centenaria que es la de formar pensadores, gente dispuesta a la crítica racional, a la producción de conocimientos nuevos, capaces de aportar otras formas de comprensión a la sociedad actual. La autonomía del conocimiento brilló por su ausencia en este foro mundial. Se produjo el debate, pero los disertantes no tuvieron respuestas para este aspecto central de la educación superior.

 

Traemos este ejemplo por su característica de reunión mundial; pero alcanza con ver los avisos que en la Argentina suelen aparecer desde hace años promocionando carreras universitarias para darse cuenta que la competencia -salvo honrosas excepciones- es por atraer a un alumnado que al egresar pueda conseguir empleo más rápido.

 

Esta banalización generalizada de la condición humana conlleva acciones impensables hace sólo algunas décadas. Entre éstas la más evidente es una inusitada e intensa presencia de lo que Carl G. Jung denominó el Arquetipo del Paraíso Perdido. Simbología ésta que remite al deseo -vinculado al Arquetipo del Puer Aeternus- de inmortalidad o, más propiamente, de la eterna juventud. La Fuente de Juvencia hoy no hay que buscarla en peligrosas selvas o riesgosas montañas como hicieron algunos europeos en los tiempos de la colonización de América. Ahora se encuentra en el quirófano del cirujano plástico o en el botiquín donde se atesoran medicamentos de los que se esperan milagrosos efectos. Ya no se trata de acudir al bisturí para eliminar la marca de una herida de guerra o provocada por un accidente. Ahora lo que se busca -y que no es sino otra manera de acumular lo innecesario- es modificar la figura externa -el Arquetipo de la Máscara- con procedimientos quirúrgicos, químicos y similares. Lo importante es engañarse y engañar. Esto forma parte de lo que algunos estudiosos han llamado la conversión del humano en "artefacto" producido por la técnica. Sobre esto Nicolás Mavrakis (3) escribe:

 

"Desde una perspectiva filosófica, una de las conclusiones de Peter Sloterdijk es que si los hombres son "artefactos" producidos por la técnica que ellos mismos han elaborado, la pregunta sobre el sentido de lo humano no puede excluir -como hacía Heidegger- la pregunta sobre el sentido de la ciencia. Pero eso es, también, lo que ante los inminentes descubrimientos de la neurociencia, la genética y la física habilita una puerta abierta a toda clase de manipulaciones, una "irrupción en la cámara de los secretos de la naturaleza" en la que los hombres se vuelven "técnicos de lo monstruoso".

 

"No podemos dejar de hablar de los humanoides: creo que entramos en una etapa en la cual algo tan común como ponernos un lente de contacto se trasladará a otras prótesis y complementos de nuestros cuerpos", explicó recientemente Valeria Bosio, investigadora del Conicet y profesora en la Universidad de La Plata. Ella misma, al referirse a los acelerados avances en biotecnología, comenta: "Es un vector que cruza absolutamente todas las partes de nuestra vida: salud, alimentación, energía, muchos procesos que históricamente fueron químicos ahora son biológicos y con un nivel de efectividad mucho mayor".

 

"HUMANOIDES"

 

Está claro que la tecnología médica ha logrado progresos sorprendentes y muy efectivos para una mejor salud y desarrollo de la longevidad humana. La cuestión es cómo asegurar que eso no derive en impedimentos para que cada persona sea capaz de tomar sus propias decisiones sin ser afectada por la aparición de eso que Bossio denomina "humanoides" puesto que han comenzado a perder características en verdad humanas. Aquí se abre un interrogante puesto que los resultados sólo podrán verse con el paso del tiempo. Empero, se advierte que conviene estar muy atentos a todo esto.

Hace un mes, la revista Journal of Neurointerventional Surgery incluyó un trabajo realizado por australianos y norteamericanos donde se presenta una novísima técnica de electrodos tubulares que se van desplegando en el interior de las venas del cuerpo hasta llegar al cerebro mismo. La incorporación de microchips, incluso en el cerebro humano, ya se encuentra muy avanzada también. Sobre esto brindó hace un par de meses una esclarecedora -y estremecedora- conferencia el empresario multimillonario Elon Musk, propietario de Neuralink.

 

Jung entrevió que la civilización a la cual él pertenecía se hallaba en un proceso que podía llevar a esta trivialización de la condición humana. E indicó la manera en que puede evitarse. Aunque no fue para nada ingenuo al respecto. Expresa Jung (4):

 

"La individuación es una unificación consigo mismo y al mismo tiempo con la Humanidad, que al fin y al cabo también es uno. Una vez asegurada la consistencia del individuo, está garantizado que la acumulación organizada de los individuos en el Estado, incluido el Estado provisto de la mayor autoridad, ya no dará lugar a una masa anónima, sino a una comunidad consciente. El presupuesto imprescindible de esto es la elección consciente y libre y la decisión individual. Sin esta libertad y autonomía del individuo no hay comunidad verdadera, y, como tenemos que decir, sin esa comunidad el individuo fundado en sí mismo y autónomo no puede prosperar a la larga. Además, la personalidad autónoma es el mejor servidor del bien común".

Reitero una de las frases. "El presupuesto imprescindible de esto es la elección consciente y libre y la decisión individual". Elección consciente y libre producto de una decisión individual requiere la condición previa de un pensador bien formado capaz de entender qué le es propio y qué cosas le están siendo inducidas por estímulos externos. Sobre lo que nos está refiriendo Jung es la necesidad del pensador que lo hace ejerciendo su libertad. Y la libertad exige alejarse lo más posible del lugar de la comodidad. Esa comodidad tan meneada en estos tiempos, que siempre aparece próxima, casi alcanzable, pero nunca lograda.

 

"La comodidad es la carcelera de la libertad", expresó alguna vez el presidente John F. Kennedy.

 

Y Santo Tomás de Aquino, en De Veritate, hace de esto casi ochocientos años, dejó bien en claro que "toda la razón esencial de la libertad depende del modo de conocimiento". Ese "modo" es el tema a que cada quien debe atender si su intención es no dejarse cubrir por las grises y mediocres aguas de la banalización de la condición humana. Por eso, una vez más recurrimos a Tomás de Aquino: "Si el juicio de la facultad cognoscitiva no está en poder de alguien sino que es determinado desde fuera de él, tampoco el apetito estará en su poder, y por consiguiente tampoco el movimiento u operación". (5)

 

Referencias:

1. Tomás de Aquino, Summa Theologica, II-II, 186, 3, ad 4.

2. Los cinco ejes que definirán la educación ejecutiva del futuro. Diario Clarín del 27 de marzo de 2016. Suplemento de economía. Págs. 6 y 7.

3. Mavrakis, Nicolás, Filosofía Vs. Ciencia, nuevo round. Diario La Nación del 10 de abril de 2016. Suplemento Ideas. Pág. 6.

4. Jung, Carl G, La psicoterapia en la actualidad. Conferencia dictada en 1941. Obras Completas Vol. 16. Ed. Trotta. Madrid. Págs. 109 y 119.

5. Tomás de Aquino. Esencial. (Introducción y antología Eudaldo Forment). Ediciones de Intervención Cultural. Madrid, 2008. Pág. 142.

 

Antonio Las Heras

Doctor en Psicología Social, magíster en Psicoanálisis, filósofo y escritor. Dirige uno de los institutos de la Sociedad Científica Argentina.