sábado, 5 de noviembre de 2016

MILICIAS SE PREPARAN PARA CONFLICTOS EN EEUU SI GANA HILLARY CLINTON


 Informador Público, 5-11-16

En EEUU, grupos milicianos se preparan para un conflicto armado ante la posibilidad de una elecciones robadas, con la victoria de Hillary Clinton en los comicios.
La agencia de noticias británica Reuters, en su edición de este miércoles, informa de la movilización de miembros de la milicia armada III% Security Force para practicar tiro con rifle en una carretera de Georgia (sureste) y organizar un mitin improvisado a favor del candidato republicano, Donald Trump.

Los milicianos analizan planes para posibles enfrentamientos en Washington si gana la demócrata Clinton. Aseguran que no serán los primeros en abrir fuego, pero tampoco dejarán sus armas en casa.

Admiran las promesas del magnate de deportar a los inmigrantes sin documentos, impedir la entrada de musulmanes al país y construir un muro a lo largo de la frontera con México.

Para los miembros de III% Security Force, la hipotética llegada al poder de Trump sería la última oportunidad para salvar a EEUU de la ruina.

“Estoy sorprendido de haber sobrevivido o sufrido ocho años de Presidencia de Obama sin volverme loco de verdad, y Hillary será aun más de lo mismo”, dice Chris Hill, líder de la División de Georgia de la milicia.

Trump ha advertido en reiteradas ocasiones de posibles manipulaciones en las elecciones presidenciales, y sostiene que no respetará los resultados si no gana. Ante esta situación, al menos un grupo paramilitar, llamado Oath Keepers, ha pedido a sus miembros que supervisen los sitios de votación para evitar casos de fraude.

En los últimos años ha aumentado el número de paramilitares, luego de que el presidente Barack Obama intentara restringir el uso de armas de fuego. El Southern Poverty Law Center, que estudia a grupos extremistas, calcula que el año pasado hubo 276 milicias activas, frente a 42 en 2008.

La última encuesta electoral, llevada a cabo entre el 27 y el 30 de octubre por ABC News y The Washington Post, indica que el magnate acumula una intención de voto del 46%, frente al 45% de su adversaria.


El sondeo también pone de manifiesto que el entusiasmo por la ex secretaria de Estado (2009-2013) cayó siete puntos como consecuencia del escándalo desencadenado por la reapertura de la investigación sobre sus correos electrónicos, según el investigador Gary Langer. (Reuters)

EL EJEMPLO DE UN HÉROE


Carlos E. Viana
Informador Público, 5-11-16

¿Fue un error?

He visto por TV a varios periodistas entrevistando al Señor Marcelo Salinas, padre del menor de 13 años que ejecutó a un delincuente que estaba atacando a su madre y a su hermanito. Salvo la Sra. Mirtha Legrand, que guardó respeto, otros periodistas no condenaron al delincuente sino que trataban de hacer que el padre de este chico reconociera que fue un error matar al delincuente, tener un arma en su casa y haberla dejado al alcance de su hijo. Una mujer, no recuerdo cuál, en otra entrevista, llegó a condenar al padre por dejar armas al alcance de este niño. Todos hablan de contención psicológica y el padre por poco tiene que pedir disculpas por lo que hizo su hijo por tener un arma en su casa.

Un héroe: Uno contra cinco
Recordemos que este niño accionó cuando vio que un delincuente la tiraba violentamente al suelo a su madre agarrándola de los pelos, a su hermanito también y que él se enfrentó solo contra cinco delincuentes armados con subametralladoras y protegidos por chalecos antibalas. La acción espontánea de un héroe, que salió a defender a una indefensa mujer y a un niño.

Nadie dijo la verdad. Ese niño es un héroe y un ejemplo de coraje y honestidad para todos los argentinos.

Uno de los asaltantes, todos con gruesos prontuarios, le había cortado un dedo a un hombre en un asalto anterior, en una sesión de tortura para que dijera dónde estaba la plata.

Sí, un héroe, y esto sobresale en un país cuya mitad votó por los políticos más corruptos que conoció la historia argentina. Políticos que se identificaron con los delincuentes y los protegieron con una doctrina diabólica, en la que los desproveían de toda responsabilidad.

Salinas hijo es un héroe que en una democracia, como Estados Unidos o Francia, habría sido condecorado por el gobierno y exaltado por los medios públicos.

Violencia de genero
El delincuente ejecutado fue sumamente violento contra una mujer indefensa, nadie reparó que esto es violencia de genero y que esta se da en una sociedad con la moral destruida, por largos años de corrupción y delincuencia, que se confunde irreconociblemente entre los delincuentes comunes y los funcionarios que ocuparon altos puestos oficiales.

Estos son los que condenan la mano dura con la delincuencia, cuando la lucha contra la misma, esta alcanzando la dimensión de una guerra y solo puede combatírsela con la fuerza. El policía o el asaltado debe esperar que le tiren antes de responder. Porque un médico mato a otro delincuente con grueso prontuario, debió pedir disculpas públicamente, presionado por periodistas que declaman sobre los derechos humanos, como si estos, como pasa en todo el mundo, no debieran ser mantenidos por la fuerza, porque precisamente quienes los violan utilizan la violencia. Un juez zaffaronista lo procesó a este médico y lo tuvo detenido varios días, pero por otro lado tenía la “puerta giratoria”.

Casi todos se rasgan las vestiduras por el aumento de casos de justicia por mano propia, cuando esta es la causa de la ausencia del Estado que ellos quieren hacerlo más grande y benévolo, con los delincuentes. Que agarren los libros que no muerden como dejo César Bruto. Hobbes ya había visto, hace mas de tres siglos, que la principal función del Estado es la seguridad y que el derecho que retienen los ciudadanos es la defensa propia de sus vidas.

Las causas, imbéciles
Ahora si quieren encontrar las causas, enfrenten sus propios mitos y comiencen por el ataque terrorista de marxistas e islámicos, la demagogia de Alfonsín que indultó delincuentes masivamente y continúen por la corrupción y los indultos para delincuentes comunes de Menem, la inacción de De la Rúa, la negación de los derechos humanos por Duhalde y la violación sistemática contra estos por Néstor Kirchner su mujer y acompañado por la exégesis de los “pobres delincuentes” que le debía su condición a la sociedad. En esto último tenían algo de razón, porque una sociedad sana nunca los hubiera elegido.

Felicitaciones, pequeño gran Salinas

Señor Marcelo Salinas, no se deje amedrentar, lo felicito por la educación que le dio a este pequeño gran héroe, lo felicito porque confió en él y porque debido a su decisión valiente de tener un arma en su casa, su hijo pudo defender a su madre y a su hermano, cuando este Estado inmenso que nos oprime y sus creadores y exegetas, estuvo ausente. Un gran abrazo para su hijo y dígale que no necesita psicólogas, sino el ánimo y reconocimiento que merece un héroe. Arriba Salinas, hijo, sos de los héroes que hoy necesita más Argentina.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

CONFERENCIA


La Agrupación Nacionalista Lacebrón Guzmán invita al público en general a la disertación de Mario Meneghini “La Política, Cenicienta del Espíritu” a llevarse a cabo el día sábado 12 de noviembre, a las 18.00 hs, en Gran Hotel Victoria, 25 de mayo 240, Ciudad de Córdoba. Entrada libre y gratuita.

Por capacidad limitada se ruega hacer reserva de lugar enviando un correo electrónico a info@lacebroncordoba.com


Aclaración: El título de la disertación es un homenaje a la figura de Julio Irazusta, quien entre sus escritos, figura la obra homónima.

UN INFORME OFICIAL DETERMINÓ QUE CONTAMINA MÁS GUALEGUAYCHÚ QUE LA PLANTA DE BOTNIA


Queda confirmado, oficialmente, lo que hemos sostenido desde este blog: el gobierno argentino anterior, por respaldar a los fundamentalistas ecológicos de Gualeguaychú, ocultó durante varios años los informes de la comisión mixta que realizaba los controles ambientales. La ecología es una disciplina científica, pero el ecologismo constituye una ideología que conduce a menudo a la autoridad pública a papelones como el que resulta de este informe. 
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Natasha Niebieskikwiat
Clarin.comPolítica, 02/11/16

Finalmente, las delegaciones de la Argentina y Uruguay ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) presentaron ayer ante las cancillerías de los dos países los resultados de los monitoreos medioambientales conjuntos efectuados alrededor de la planta de pasta celulosa UPM (ex Botnia), que se levanta en la costa uruguaya de ese curso de agua y que enfrentó a los dos países en un juicio ante la corte de La Haya. En Argentina, la canciller Susana Malcorra recibió en un acto simbólico el sobre con los informes de manos del presidente argentino de la CARU, Mauro Vazón.

De la lectura de los informes decanta que en la desembocadura del río Gualeguaychú en el río Uruguay -del lado argentino- se registran más contaminantes que los que se observan del lado del río Uruguay donde se levanta la pastera en la ciudad de Fray Bentos, cuyo nombre formal es planta “Orión”.

La publicación de los resultados del monitoreo fue una decisión de los presidentes Mauricio Macri y Tabaré Vazquez luego de sus encuentros en la estancia de Anchorena, Colonia en enero, y más recientemente en Buenos Aires. Tal como había señalado este diario, el presidente Macri dijo la semana pasada que en “horas” se conocerían los resultados de las 50 “campañas” de monitoreo realizadas sobre la planta Orión (UPM-ex Botnia) y de la desembocadura del río Gualeguaychú entre junio de 2011 y julio de 2015. A ellos se sumaron otras 32 tomas de datos en la zona de influencia de esos dos puntos entre septiembre de 2012 y abril de 2015.
Los dos gobiernos acordaron ahora que a partir de diciembre la CARU comenzará a monitorear todo el recorrido compartido del río Uruguay, que es de 500 kilómetros aproximadamente.

El resumen del informe muestra que en los monitoreos sobre la zona donde vierte efluentes la planta Orión y en las piletas que acumulan agua de lluvia de esa fábrica, la CARU y la Dirección Nacional de Medio Ambiente de Uruguay (DINAMA) detectaron menos de una decena de "apartamientos de la normativa". 
En algunos casos, incluso, luego de la detección de sustancias en valores más altos que los permitidos, UPM hizo obras para remediar la situación. Ese fue el caso de la detección de "material sólido superior al 10 mm en la canaleta Parshall", tras lo cual "se colocaron rejas" y esa irregularidad no volvió a aparecer. También se encontraron aceites y grasas por encima del valor establecido -en una ocasión- y "altos valores de PH" en un estudio de 2011. Se encontró fósforo en tres ingresos y en dos ocasiones la temperatura del efluente no cumplió con su nivel de 37°. Por eso se instalaron dos torres de enfriamiento en la zona de descarga.

El contraste con las muestras de agua en la desembocadura del río Gualeguaychú es elocuente. Allí, donde llegan los efluentes vertidos en la ciudad de Gualeguaychú, se encontraron irregularidades en todas las ocasiones en que se emprendieron análisis. Por ejemplo, en los 50 estudios se detectaron presencias de hierro en el agua mayores a las permitidas por la normativa argentina. También se observó aluminio en proporciones mayores a las reguladas en el 100% de las tomas. Algo similar ocurrió con berilio (sólo dos veces no se encontró) y con el amonio (detectado en 36 de las 50 tomas).

El diferendo entre la Argentina y Uruguay por el emprendimiento de Botnia alcanzó niveles de virulencia desconocidos en la historia de la relación bilateral: además de un corte del paso internacional entre Gualeguaychú y Fray Bentos por más de cuatro años, la Argentina denunció a Uruguay en la Corte de La Haya, que terminó desestimando el recurso en 2010.

En esa ocasión, La Haya no ordenó relocalizar la planta, pero sí pidió que se monitoree su actividad. Cristina Kirchner y José Mujica implementaron los estudios en conjunto pero nunca se pusieron de acuerdo respecto a la difusión de los exámenes que terminaron difundiéndose ayer.

LAS DIETAS Y LA DEMAGOGIA DE SIEMPRE



Por Pablo Esteban Dávila

Alfil, 2 noviembre, 2016


Cada vez que algún cuerpo legislativo decide ponerse al día con los ingresos de sus miembros comienza el mismo debate demagógico e inconducente sobre los aumentos de las dietas. Lo mismo podría decirse de los funcionarios públicos nombrados por el presidente, los gobernadores o los intendentes. Siempre es igual. Una parte de la opinión pública parece desear que sus representantes trabajen gratis o mal pagos. O que ignoren la inflación, como lo hizo Guillermo Moreno durante tantos años.

Existe un principio que señala que la remuneración debe estar en directa relación con las responsabilidades que se ocupan. En este sentido, deberíamos suponer que la mayoría de los legisladores en el país se encuentran lejos de cumplir con tal precepto. A juzgar por lo que cobran, sus responsabilidades son pequeñas o su remuneración no es acorde con aquellas.

El Poder Legislativo representa al pueblo de la Nación. Sin embargo, el Congreso de la Nación sólo gasta el 0,7% del total del presupuesto, por debajo del Poder Judicial (1,2%) y de otras reparticiones del Poder Ejecutivo cuyas misiones parecen menos relevantes. El Ministerio de Agroindustria, por caso, se lleva el 0,8% del total, pese a entender sobre uno de los sectores más dinámicos y prósperos del país. La misma relación se observa en provincias y municipios. Si se razonase sólo por los recursos asignados, algún observador podría colegir que la representación popular se encuentra infravalorada en la Argentina.

Claro que, rápidamente, la discusión siempre se extravía en arenas movedizas. Una significativa porción de estos equívocos se concentra en la supuesta superficialidad del trabajo legislativo. Gente sentada discutiendo por horas asuntos incomprensibles las pocas veces que se reúnen a sesionar. Cualquier cifra que se les pague, desde este reduccionismo, parece exorbitante.

Pero ocurre que, a modo del iceberg, el debate plenario es la culminación de una base mucho menos expuesta de trabajo, consensos y disensos. La tarea de representación puede ser muy ardua, mucho más de lo que la gente imagina. Y, al final del día, siempre quedará la duda sobre si lo que se ha contribuido a decidir (sea por acción y omisión) ayudará a quién se intentó ayudar o si, en forma menos altruista, perjudicará o beneficiará a la base de votantes ante la que, tarde o temprano, cualquier legislador debe rendir cuentas.

Se podrá decir que esta visión es excesivamente romántica. No lo es. La democracia es cruel con quienes deben ejercer cargos electivos. Cada cuatro años es necesario revalidar títulos. En los Estados Unidos los congresistas dedican casi la mitad de su mandato a las matemáticas de la reelección. En Argentina, aunque no existen las circunscripciones electorales que personalicen a los candidatos en términos comarcales, el solo hecho de ocupar una lista requiere tanto de una adecuada imagen pública como de interminables meandros en los partidos políticos, las instituciones que la Constitución consagra para postularse a cargos electivos. De no lograr la reelección (o ser electo, según el tramo de la carrera política), hay que volver a casa. O aceptar algún conchabo del poderoso de turno.

La combinación entre la responsabilidad teórica de decidir colectivamente sobre asuntos que involucrarán a todos los argentinos y el costo de oportunidad que entraña dedicarse por completo a la vida pública (hoy la política demanda una dedicación absoluta) justifican un salario decoroso. De lo contrario, deberá tomarse el riesgo que los grandes asuntos del país queden en mano de los ricos –que disponen de tiempo libre para dedicarse “deportivamente” al tema– o de simples aventureros, dispuestos a compensarse en la primera ocasión que puedan.

Debe recordarse que esta ecuación, absolutamente comprobable, fue tempranamente comprendida por el partido socialista, uno de los primeros partidos realmente modernos. Max Weber señalaba que, en sus inicios, una parte del aporte de sus afiliados se destinaba a pagar los sueldos del funcionariado partidario para que, una vez realizadas las debidas acciones proselitistas, pudieran ocupar cargos relevantes en el Estado. A diferencia de los conservadores, los socialistas eran pobres y debían compensar los ingresos que perdían por dedicarse a la vida pública. Si la democracia es el gobierno del pueblo por el pueblo, debe aceptarse que los grandes temas del Estado puedan ser decididos también por quienes no tengan posiciones privilegiadas desde lo social. Esa es la esencia del sistema.

El asunto se vuelve todavía más interesante si se analiza el tema de las dietas desde el punto de vista de la independencia. Aunque a regañadientes, mucha gente acepta que los Jueces no paguen ganancias, o que tengan ingresos mayores al promedio, bajo la excusa de su juzgar conforme a su convicciones. Lo mismo ocurre con un legislador. Si sus dietas son magras, o no guardan la debida relación con las funciones que deben ejercer, sus grados de libertad se vuelven más estrechos. Puede parecer materialista, pero no puede negarse que la independencia necesita de cierta previsibilidad económica. En este punto, la democracia requiere de un juego dinámico entre ideales, dedicación, realismo y, necesariamente, los aportes públicos necesarios para sostener esta dialéctica. Negarlo no ayuda mucho a comprender los alcances de la representación ni, mucho menos, a aceptar la complejidad de los sistemas políticos modernos.

Finalmente, queda la referencia obligada al sector privado. A nivel del trabajo no gerencial, la Argentina tiene ejemplos curiosos (en Córdoba, especialmente, abundan): los trabajadores del estado tienen estabilidad absoluta y suelen ganar más que sus colegas en el campo privado. Esto hace que muchos padres, que quieren lo mejor para sus hijos, sueñen con un hermoso puesto en la Municipalidad o en EPEC antes que con una maestría en La Sorbona. Pero no sucede lo mismo en los altos niveles de dirección. Aquí la relación se invierte, y los funcionarios públicos suelen estar lejos de las referencias del mercado pese a que, en la mayoría de los casos, sus responsabilidades son mayores. Siempre nos ha parecido ridículo que el presidente de la Nación cobre muchas veces menos que un CEO de una multinacional. Lo mismo corre con los legisladores.


Alguien dirá: nadie los ha obligado a estar donde están. Es cierto. Pero siempre podrá replicarse que los espacios que no se ocupan alguien termina llenándolos. Que estén los mejores o los peores no depende, ciertamente, de cuánto gana un senador o un diputado. En absoluto. No obstante, es inevitable evocar la célebre máxima sobre el dinero: no hace a la felicidad, pero ayuda bastante. Lo mismo podría suponerse respecto a la calidad de nuestros representantes.

martes, 1 de noviembre de 2016

MEDELLÍN VS. NARCOS


Por SERGIO FAJARDO
 The New York Times, 29-10- 2016

En marzo de 2004, pocos meses después de asumir como alcalde de Medellín, llegó a mi oficina un reconocido gurú del mercadeo de ciudades. Proponía una marca para la ciudad basada en el esplendor de su eterna primavera. No nos entendimos. Medellín ya tenía una marca. El problema no era el desconocimiento, sino las razones por las que era conocida: el narcotráfico, asociado con el Cartel de Medellín que encabezó Pablo Escobar. Después de reparar en esto, concluimos que la única forma de cambiar la percepción de nuestra ciudad era lograr que el mundo viera y entendiera cómo superamos tantos años de terror.

Más de una década después, Medellín vuelve a estar de moda. La serie Narcos de Netflix nos pone de nuevo bajo los reflectores internacionales y de nuevo de la mano de Escobar y su mundo de criminalidad y barbarie.

Narcos es una versión light de una realidad profundamente compleja. La serie presenta la historia de Escobar desde la perspectiva de la DEA en la llamada Guerra contra el Narcotráfico, sin el más mínimo conocimiento ni interés por la condición de nuestra sociedad: un thriller con héroes americanos que termina por dibujar y reforzar una caricatura de país. La confusión entre hechos reales y ficción da como resultado una versión desfigurada de lo que realmente ocurrió.

Las interpretaciones de nuestra tragedia que solo reafirman un cliché facilista terminan convirtiéndose en una “verdad” enlatada para audiencias desprevenidas. El caso de Narcos nos duele, porque volver a representar a Medellín a través de Escobar y su violencia demencial es reabrir una herida que todavía no sana completamente. Preferiríamos que nos reconocieran por el arte de Botero o la música de Juanes o la bicicleta de Mariana Pajón. Y mucho más aun por la historia de cómo Medellín ha ido recuperándose del periodo que retrata Narcos.


El narcotráfico empezó en Medellín a finales de los años setenta, en una ciudad donde muchos jóvenes crecían sin oportunidades ni esperanza. Eran hijos de familias campesinas que llegaron a la ciudad huyendo de la confrontación violenta entre conservadores y liberales que dejó miles de víctimas y mucho resentimiento. La sociedad no tuvo respuestas para la realidad socioeconómica que creció en sus barrios. La desigualdad no fue entendida y mucho menos atendida.

La primera generación de narcotraficantes apareció en ese contexto. Descubrieron que la cocaína era un mercado a explotar en Estados Unidos y se dedicaron a conquistarlo.

Al comienzo, Escobar se convirtió en el “Robin Hood Paisa”: repartió dinero a diestra y siniestra, entró a la política y soñó con ser presidente de Colombia. De su mano, muchos jóvenes buscaron en el tráfico de drogas y la criminalidad las oportunidades que no tenían, y a cambio encontraron la muerte. Después de corromper y estremecer los cimientos de nuestra sociedad, Escobar terminó solo, pistola en mano, asesinado en el techo de una casa en Medellín. Sin duda cambió el rumbo de nuestra historia ganándose, en su lugar, un capítulo estelar en la historia universal de la infamia.

Los guionistas de Narcos no hacen ni el más mínimo esfuerzo por mostrar hasta qué punto el miedo y la zozobra permearon todos los rincones de Medellín y Colombia. En los momentos culminantes en la batalla contra Escobar, en lugar de reconocer la realidad social que se vivía, presentan a César Gaviria, entonces presidente de Colombia, como un hombre mediocre y pusilánime, e ignoran olímpicamente el valor de los colombianos que en esa época tomaron decisiones y acciones que no permitieron que el país sucumbiera ante el narcotráfico. Sin duda la ayuda internacional fue muy importante para vencer a Escobar. Pero en Colombia muchos piensan que los verdaderos enemigos son los consumidores en el exterior y que los mártires han sido los miles de colombianos que han muerto atrapados en esta guerra.

Más importante aún: Colombia y Medellín no cayeron. Resiliencia es la palabra que mejor nos describe. Medellín es un ejemplo digno de mostrar. De 380 homicidios por cada 100.000 habitantes a comienzos de los noventa, pasamos a tener hoy cerca de 20 homicidios por cada 100.000 habitantes. Todavía suceden muertes violentas, pero hemos avanzado bastante en los últimos 30 años. Después de vivir sometidos por el miedo, y gracias al sacrificio y esfuerzo de personas y organizaciones que enfrentaron lo peor, llegó el momento de la esperanza.

La esperanza se construye y surge cuando la sociedad recupera la confianza. Es una expresión de la calidad de la política, el pacto de confianza entre los líderes y los ciudadanos que permite señalar camino creíble hacia un objetivo común y tangible, y empezar a alcanzarlo.

La ruptura con la política tradicional, asociada con la corrupción, fue el pacto de confianza que hicimos en Medellín y significó un punto de quiebre. En lugar de seguir actuando bajo la premisa de que “el fin justifica los medios”, estábamos convencidos de que los medios justifican el fin. Para transformar Medellín optamos por la transparencia, y confiamos en las capacidades de las personas y las comunidades.

De esta forma empezamos a recorrer el camino hacia una profunda transformación de la ciudad a través de una combinación de ética, política y estética. Las comunidades fueron los actores principales de nuestros programas sociales, basados en el criterio “lo más bello para los más humildes”.

¿El resultado? Construimos nuevos colegios, parques-bibliotecas, viviendas, centros de salud, canchas deportivas, centros de emprendimiento barrial, espacios culturales. El Parque Explora, dedicado a la divulgación de la ciencia, y el Parque del Emprendimiento se convirtieron en nuevos símbolos urbanos. Esta transformación de los espacios públicos le cambió la piel a la ciudad. Y todo fue apuntalado con programas de desarrollo humano, becas para estudios universitarios que apoyaron la reinserción de autodefensas y crearon un futuro mejor para los jóvenes.

Al mismo tiempo, sacudimos algunas de nuestras tradiciones más retrógradas como los reinados de belleza, típicos de Medellín, que convertimos en concursos de talento para las jóvenes, en contraposición con la idea de que la belleza física es un requisito para ser aceptadas en la sociedad.


Este conjunto de iniciativas de cultura urbana y ciudadana nos ayudó a recuperar la esperanza y la autoestima, indispensables para pasar la página de la violencia y la destrucción, y empezar a escribir un nuevo capítulo en la historia de Medellín.

Escobar murió en 1993, pero después de cuatro décadas, su herencia sigue presente en las principales discusiones del país. Narcos ignora los profundos males culturales que introdujo la búsqueda de la riqueza fácil que aún perduran y también los nuevos marcadores sociales de poder asociados a la denominada “cultura traqueta”. El poder corruptor con el que Escobar infectó la política sigue presente. Así pues, el camino es largo, las heridas muy profundas y muchos los obstáculos por superar.

La industria de la televisión juega un papel importante en todo esto. Puede prolongar los lugares comunes que nos estigmatizan o transmitir de manera creativa los valores que nos ayudaron a superar la violencia. En Medellín ya vimos el rostro de la esperanza y sabemos que mejores series están por escribirse.


Sergio Fajardo fue alcalde de Medellín de 2004 a 2007 y gobernador de Antioquia del 2012 a 2015.

lunes, 31 de octubre de 2016

ENERGÍA: LAS RESPUESTAS QUE FALTAN


Nicolás Gallo
Clarín, 31-10-16

Todos los estudios confluyen en un par de números. Argentina necesita incorporar del orden de los 2500 MW de potencia para ganar la carrera contra el déficit actual y 1500 MW por año para cubrir las necesidades del crecimiento.

Sin embargo, al identificarse solo la potencia, no se conoce la estructura de la demanda de energía; cuánto es de base y cuánto es de punta. Tampoco se sabe si la distribución geográfica proyectada, más allá de la interconexión nacional del sistema, estimula estrategias de desarrollo regional, en particular con las soluciones de propósitos múltiples.

Asimismo, al agregar como equivalentes a las energías renovables no convencionales que tienen las limitaciones propias de la intermitencia de sus fuentes principales, el viento y el sol, se comete un error de suma.

Como en esta y tantas otras materias de la economía de un país, Argentina está falta de planes comprensivos. Las proyecciones preparadas por la cartera a cargo del área son representativas de un desiderátum del sector, pero no muestran su relación con el desiderátum de un país ávido de la armonía de un crecimiento equilibrado.

En la falta de un plan integral de desarrollo, reside la gran falencia de las políticas sectoriales. Los especialistas pueden acercar diferentes soluciones técnicas para incrementar la oferta, pero sin tener una visión consensuada del futuro, se pierde la efectividad de los esfuerzos.

La reciente convocatoria para energías renovables, además de la oportunidad y gran respuesta, reclama otras lecturas. Se desconoce por qué se continúa ignorando a la energía hidroeléctrica (salvo la muy pequeña) como fuente renovable. Hoy se explota solo el 30% de los 33.000 MW del potencial de ese origen, a pesar de que existen en los archivos ministeriales no menos de 11.000 MW en proyectos estudiados que solo requieren revisión crítica para su actualización. Aún más, con precios similares a los de las energías no convencionales, se abrirá el panorama para una masiva incorporación del capital privado en hidroelectricidad.

A su vez, si se observa el crecimiento comparado en las últimas 3 décadas de la oferta de energía en base a combustibles fósiles y la oferta de energía de origen hidráulico, se constata cómo nos hemos ido alejando de nuestros compromisos con el cuidado del medio ambiente. De un promedio del 55% al 45% de térmica e hidráulica respectivamente entre los años 1983 y 2000, hoy la proporción es del 70% y 30%.

La desinformación y confusión que genera en la comunidad la deficiente utilización de términos relativos a la energía como: “Renovables”, “Sustentables”, “Limpias”, “Convencionales”, “Alternativas”, etc., no colabora para diseñar una correcta matriz energética. Toda producción de energía implica una transformación física y química; en todas hay un intercambio, con mayor o menor impacto ambiental. La energía no es limpia ni sucia; sucias o limpias son las tecnologías para producirla.

Nuestro potencial de energía eólica es quizás uno de los más importantes del mundo. Empero, al igual que la energía solar, por el carácter intermitente, su aporte al sistema nacional no podría superar la reserva total de dicho sistema. Los casos aislados no conectados, como por ejemplo para producción y reserva de agua potable; procesos industriales que permiten la intermitencia; o planes como el PERMER que abasteció la demanda en miles de escuelas y ranchos de la Puna representan números de gran valor cualitativo pero pequeños en cantidad.

Ninguna tecnología de generación energética puede, por sí sola, solucionar los problemas energéticos de la Argentina ni de ningún país. Argentina tiene el privilegio de poder acceder a todas las fuentes: nuclear, térmica, hidráulica, eólica, solar, biomasa y mareomotriz. Ello nos obliga a explorar y explotar racionalmente todos los recursos naturales, renovables y no renovables, sin limitaciones y a la luz de los últimos avances tecnológicos a nivel mundial para adoptar las mejores alternativas, sin exclusiones, con la mejor combinación entre fuentes y necesidades.

La energía es sinónimo de desarrollo. Las curvas de demanda representan las curvas del crecimiento económico. Con una clara visión de lo que queremos para nuestro país y de su equilibrio regional en el desarrollo interno físico y humano, será posible despejar las sombras que nos acechan cargadas de incertidumbres, y prender las luces que nos orienten.

Una lógica coherencia en los egresos públicos expresados en el presupuesto, que respondan a las necesidades de una realidad total y huyan de la tentación de las impactantes soluciones parciales será la mejor respuesta.

Con la colaboración del ingeniero Luis Jimenez.


Nicolás Gallo fue ministro de Obras Públicas