lunes, 5 de diciembre de 2022

CÓMO EVOLUCIONÓ EL PATRIMONIO

 


 de Cristina Kirchner desde 2003 a la fecha

 

Mariel Fitz Patrick

 

Infobae, 5 de Diciembre de 2022

 

 

“El 10 de diciembre de 2015 tenía los mismos bienes que habían sido analizados en tres causas por tres jueces diferentes, y en los tres casos sobreseída. Los mismos bienes que tienen mis hijos, pero los chorros somos nosotros”, se defendió Cristina Kirchner, el martes pasado, al pronunciar sus “últimas palabras” en la causa Vialidad, cuyo veredicto se conocerá mañana. Buscó rechazar así la acusación de ser jefa de una asociación ilícita que defraudó al Estado para beneficiarse con dinero que le giraba Lázaro Báez, amigo de Néstor Kirchner y principal adjudicatario de la obra pública en la provincia de Santa Cruz. Devenido de la noche a la mañana en dueño de una constructora, con el Estado como único cliente, el empresario patagónico fue el principal inquilino de las propiedades y gerenciador de los hoteles del matrimonio presidencial.

 

Infobae analizó las declaraciones juradas que Néstor y Cristina Kirchner presentaron ante la Oficina Anticorrupción, desde que el fallecido ex mandatario llegó a la Presidencia, en mayo de 2003, hasta la última correspondiente al 2021 que la Vicepresidenta presentó este año. Reconstruyó así detalladamente el crecimiento de su patrimonio neto, considerando la inflación de cada período, hasta que Cristina Kirchner le donó todos sus bienes en vida a sus hijos para eludir posibles embargos, cuando comenzó a ser investigada por la Justicia.

 

Para finales de 2003, tras el primer año en la Casa Rosada, los Kirchner informaron un patrimonio neto $7.016.544, considerando las deudas y los créditos a favor consignados en sus declaraciones juradas. Al cierre de ese año, declararon un total de 25 inmuebles, que incluían 18 casas (una en El Calafate y las restantes en Río Gallegos), 2 locales en esta última ciudad, 4 departamentos (dos en la capital santacruceña y dos en el barrio porteño de Recoleta), y 1 terreno en El Calafate. La gran mayoría de las propiedades fueron compradas durante la dictadura militar, entre 1977 y 1982, cuando el matrimonio tenía un estudio de abogados y, como representantes de bancos y financieras, se dedicaban a las cobranzas y ejecuciones extrajudiciales. Esos inmuebles con los que se quedaron a muy bajo precio por las deudas contraídas por sus dueños, les permitieron incrementar su fortuna por el negocio de los alquileres

 

Los activos de la sociedad conyugal en ese primer año en la Casa Rosada incluían dos plazos fijos, uno por $1.206.608 y otro en dólares por USD 1.611.851. Haber sacado dos años antes, en plena crisis de finales del 2001, casi la totalidad de esos dólares al exterior, les permitió luego triplicar sus pesos al repatriarlos en 2002, post caída de la convertibilidad.

 

Cuatro años después, en diciembre de 2007, cuando Cristina Kirchner recibió la banda presidencial de manos de su marido, los activos del matrimonio habían ascendido a $25.537.371. La cifra representaba un aumento nominal de 264%. Sin embargo, si se considera la inflación acumulada esos cuatro años (43.65%), el aumento real fue de 153%. Fue el mayor crecimiento patrimonial experimentado por el matrimonio en solo cuatro años en el poder.

 

En ese primer período del kirchnerismo en la Casa Rosada, los 25 inmuebles de la sociedad conyugal pasaron a ser 44, por un total de $11.5 millones a valor fiscal, que siempre es muy inferior al valor real de mercado. Los metros cuadrados se multiplicaron por 33: pasaron de 6.251 m2 a 209.412. Si bien vendieron una casa en Río Gallegos que tenían desde 1978, sumaron 13 departamentos en la capital santacruceña, y 7 terrenos en El Calafate por más de 200.000 m2. Por los nuevos lotes - tierra fiscal - que incorporaron entre 2005 y 2007, pagaron valores irrisorios de entre $0,99 y $7,5 el metro cuadrado el más caro. El intendente local era Néstor Méndez, subordinado político de los Kirchner. En uno de ellos, que pagaron solo $162.000 por 2.100m2, levantaron luego el futuro hotel boutique Los Sauces que demandó casi $3 millones, y se convirtió en el favorito de la Vicepresidenta, que eligió su decoración personalmente.

 

El año anterior, 2006, habían adquirido su primera sociedad, la inmobiliaria Los Sauces SA, destinada al alquiler y administración de sus propiedades. El 45% de acciones de cada uno, lo valuaron en ese momento en $45.000.

 

En el banco, para finales de 2007, declararon tener 12 plazos fijos por un total que superaba los USD 4 millones, casi el doble que en 2006, cuando había informado USD 2,4 millones.

 

El año siguiente, 2008, se produjo el principal salto en el patrimonio de los Kirchner, por su expansión en el negocio hotelero y los alquileres inmobiliarios. Los activos netos escalaron a $47.297.471, un 51% más en términos reales, considerando la inflación de ese año (el aumento nominal fue superior, del 85%). Al finalizar el primer año de Cristina Kirchner en la Presidencia, la sociedad conyugal había vendido 14 propiedades que habían comprado a montos irrisorios y le reportaron $14 millones. Al cierre de ese período, declararon un total de 28 inmuebles.

 

Entre ellos, los dos departamentos en Recoleta. Uno de ellos es el que siguió siendo su vivienda en la Ciudad de Buenos Aires, en Uruguay esquina Juncal. Según la causa de los “cuadernos de las coimas”, Oscar Centeno, el chofer de Roberto Barata, fue 87 veces para llevar bolsos con dinero a ese departamento, que en su mayoría fueron recibidos por Daniel Muñoz, el ex secretario ya fallecido de los Kirchner. De acuerdo a las anotaciones del chofer del segundo de Julio De Vido y los testimonios de una treintena de empresarios arrepentidos, ese dinero provenía de coimas pagadas por empresarios para conseguir contratos con el Estado.

 

Los 8 plazos fijos consignados por Cristina Kirchner en su declaración de 2008 totalizaban $17,2 millones, e incluían uno en dólares por USD 1.549.777.

 

El 45% que tenía Cristina Kirchner de Los Sauces SA lo declaró ese año en $371.232, pero llamativamente consignó que el mismo porcentaje accionario de su marido valía $1.941.632, cinco veces ese monto. Ya había comenzado la construcción del hotel boutique del mismo nombre, en el terreno aledaño a la casa de la entonces Presidenta en El Calafate. La obra estuvo a cargo de Austral Construcciones, la firma de Báez.

 

La secuencia de operaciones comerciales ese año fue frenética. En enero de 2008, los Kirchner vendieron un terreno en El Calafate de 20.095 m2, que habían comprado como tierra fiscal a $6,57 el m2, a la firma chilena Cencosud por USD 2 millones.

 

Un mes más tarde, compraron un terreno de 16.189 m2 en El Calafate por $2.219.000 (unos USD 706.000 al cambio de ese momento) que terminó siendo el hotel Las Dunas que, sin embargo, no fue informado como tal en las declaraciones juradas ante la OA, ya que siempre figuró como “lote”.

 

En mayo adquirieron otra inmobiliaria, CO.MA.SA, y en octubre, la consultora financiera El Chapel SA. En noviembre, compraron Hotesur SA, dueña del Hotel Alto Calafate, por $5,4 millones según la declaración jurada ante la OA. Los negocios hoteleros crecieron vinculados a la Báez, que gerenciaba tanto el Alto Calafate como Las Dunas, a través de su firma Valle Mitre, a la vez que alquilaba habitaciones para sus empresas contratistas del Estado.

 

En su declaración jurada, Cristina Kirchner consignó, por un lado, el porcentaje accionario de Hotesur SA y de CO.MA.SA y, por el otro, el “valor llave” de ambas sociedades. En el caso de Hotesur, ese “valor llave” ascendía a casi el doble: $10.062.813. Según un contador consultado por Infobae, el desdoble en la declaración de la valuación podría estar destinada a disimular lo que realmente se pagó por las acciones de las firmas.

 

Ese año, también las deudas se dispararon a $19,2 millones, según lo informado por Cristina Kirchner en la declaración jurada de ese año ante la OA. Las dos más importantes fueron consignadas como un “saldo devengado no exigible por construcción” por $8,4 millones que, según sospecha la Justicia, habría sido dinero proporcionado por Austral Construcciones para levantar el hotel Los Sauces, y se ocultó así una deuda millonaria con la firma de Báez. Otros $8,8 millones fueron informados como una deuda con el Banco Santa Cruz, propiedad de los Eskenazi.

En 2009, el patrimonio conyugal consignado por la entonces primera mandataria era de $50.443.278. La cifra representó, por primera vez, una leve baja real de 7,8% respecto del año anterior. Cristina Kirchner mantuvo las mismas 28 propiedades y, en una docena de plazos fijos, informó depósitos por casi $13 millones en total, cifra que incluyó uno en dólares por USD 766.800, la mitad de divisas extranjeras que el año anterior.

 

Ese año se disolvió la consultora El Chapel SA, y los Kirchner compraron el hotel La Aldea del Chaltén, operación que se hizo a nombre de Los Sauces SA.

 

Entre las deudas declaradas en 2009, la más relevante fue con Hotesur por $5.542.779, la firma de la que era accionista. Con la inmobiliaria familiar Los Sauces, en cambio, informó un crédito a su favor de casi $4 millones.

 

En 2010, los activos de los Kirchner volvieron a subir a $67.720.41, un 9% en términos reales (la suba nominal fue del 34%). Mantuvieron los 28 inmuebles pero aumentó la valuación de las tres sociedades a casi $25,5 millones. A su vez, la deuda declarada por la hoy Vicepresidenta con Hotesur escaló a casi el doble, $9 millones, y el crédito a su favor con Los Sauces, a $6,3 millones.

 

En dinero en depósitos bancarios y efectivo, Cristina Kirchner informó ese año $24,6 millones, que incluían 19 plazos fijos, uno en dólares USD 772.450.

 

Ese año se produjo la muerte de Néstor lo que implicó que la mitad de los bienes de la sociedad conyugal - incluso los que a fines impositivos figuraban el 100% a nombre de la entonces presidenta- pasaran al año siguiente a sus dos hijos, Máximo y Florencia Kirchner.

 

Así lo refleja la declaración de Cristina Kirchner de 2011. Ya viuda, y tras ser reelecta, su patrimonio neto se redujo un 55% en términos reales: pasó a $37.731.51.

 

Al cierre del 2012, el primer año de su segundo mandato, la declaración jurada de la entonces presidenta volvió a mostrar un patrimonio neto real ligeramente más bajo respecto del año anterior, un 7% menos. La mandataria informó $43.423.924. Declaró 26 inmuebles por un total de $11,6 millones.

 

Ese año pesificó el plazo fijo que tenía en dólares por USD 3.213.728, y que ingresó en la declaratoria de herederos, que resultaron en casi $14,4 millones acreditados en una caja de ahorro, según el cambio del momento.

 

La reducción patrimonial, considerando la inflación, se repitió en las declaraciones de 2013 ($50.281.230, un 7,4% menos que el año anterior), de 2014 ($59.659.490, un 14,5% menos) y de 2015 (5,6% menos). En esos años, mantuvo las mismas 26 propiedades en Río Gallegos, El Calafate y CABA, por un valor fiscal que rondó los $15,5 millones.

 

El último año en la Casa Rosada como presidenta, declaró activos netos por $72.189.470, considerando las deudas que dijo tener con su propia empresa Hotesur SA por $4,6 millones, y con la firma Panatel por $327.075.

 

Lo que más aumentó entre 2011 y 2015, su segundo mandato, fue su tenencia de dinero en el banco: pasó de $11,5 millones a $40,7 millones.

 

Pese a lo que Cristina Kirchner dijo en distintas oportunidades al defenderse por las acusaciones en la causa Vialidad, tiene aún una investigación abierta en la Justicia sobre su patrimonio entre 2009 y 2015, impulsada por el fiscal Gerardo Pollicita. Es un desprendimiento de la causa Hotesur que llevaba el juez Julián Ercolini, vinculado a los bienes de la ex Presidenta en esos años.

 

El período anterior, entre 2004 y 2008, el patrimonio de los Kirchner fue investigado por la Justicia Federal en tres expedientes que, efectivamente como recordó la Vicepresidenta el martes, fueron cerrados. El primero, por el propio Ercolini, aunque con la aclaración que solo abarcaba el incremento alcanzado hasta 2004. La decisión no fue apelada por el fiscal Eduardo Taiano. La segunda investigación fue impulsada por el ex fiscal de Investigaciones Administrativas Manuel Garrido, y estuvo a cargo del ex juez Rodolfo Canicoba Corral.

 

La tercera investigación sobre el aumento patrimonial del 2008 estuvo a cargo del fallecido juez Norberto Oyarbide, que la archivó de forma escandalosa en tiempo récord. El propio magistrado admitió, cuando estalló el caso de “los cuadernos de las coimas”, que había sido “presionado” para cerrarla. El propio contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, también admitió como imputado-colaborador en ese expediente la manipulación hecha sobre la pericia en que se basó Oyardide para sobreseer al matrimonio.

 

En 2016, se produjo otro salto patrimonial, en ese caso negativo del 96,5%. Cristina Kirchner consignó tener al cierre del período apenas $3,5 millones. Los activos declarados por la hoy Vicepresidenta se redujeron drásticamente producto de la donación en vida de todos sus bienes y sus acciones en las empresas familiares a sus hijos, Máximo y Florencia. Fue justo al comenzar a ser investigada por la Justicia Federal por presunta corrupción. La jugada fue denunciada como una supuesta insolvencia fraudulenta para esquivar las medidas cautelares que comenzaban a dictarse sobre su patrimonio.

 

Desde mayo de ese año, dejaron de estar a su nombre las acciones de las empresas familiares Hotesur y la inmobiliaria Los Sauces SA y CO.MA.SA. También dejó de ser dueña en los papeles del 50% de 4 casas en Río Gallegos y su vivienda en El Calafate de 520 m2 y tres plantas, al lado del hotel boutique Los Sauces que ella misma ideó, y que amplió en un terreno que era de Báez. Ese terreno lo canjeó en una permuta por otro lote frente al Lago Argentino de su propiedad con Austral Construcciones. Se trata de la que fue la nave insignia del empresario patagónico, a quien desconoce como “amigo” pero cuyos negocios en común y crecimiento patrimonial, la Vicepresidenta sigue sin poder explicar.

 

Ante la posibilidad de un embargo judicial, además les cedió a sus herederos 12 departamentos (los dos en Recoleta, y el resto en la capital santacruceña); 5 terrenos en El Calafate; y 4 locales (3 en esta villa turística y el otro en Río Gallegos). Y también les donó a su hijos el 50% de los casi $40 millones que había declarado tener a principios de 2016.

 

En 2017, su patrimonio neto declarado ($4.369.790) se mantuvo estable descontando la inflación, y en 2018 subió un 14,3% en términos reales respecto del año anterior, pasando a $6.706.422.

 

En 2019, último año del gobierno de Mauricio Macri, se redujo un 5,2% en la comparación interanual, también a valores reales, al declarar $9.761.186.

 

Ya en el poder nuevamente, sus activos subieron en 2020 a $16.463.095, casi un 19% por encima de la inflación de ese año.

 

En la última declaración jurada anual que presentó ante la Oficina Anticorrupción este año, correspondiente al 2021, la Vicepresidenta informó un patrimonio de $48.608.385. El monto representa un 195% más que lo que había declarado al cierre de 2020 en términos nominales, cuando había informado $16.463.095. Si se considera la inflación del 50,9% que hubo en 2021, la valorización real fue del 99%. Es el salto patrimonial más alto desde el 2008, cuando había sido de 153%.

 

Además de dinero en el banco por $16,6 millones, el principal componente de lo declarado por la vicepresidenta son los “derechos reales en el país” que dijo tener por la herencia que recibió de Néstor Kirchner, por $31.084.071, según la declaración patrimonial 2021 “Rectificada”. En su presentación del año pasado, los había valuado en $12.131.852. Si bien no se detalla a qué corresponden esos “derechos reales” que ingresaron a su patrimonio en marzo de 2016, se supone que corresponden al usufructo de propiedades y acciones en las empresas familiares.

 

Las empresas familiares de los Kirchner fueron intervenidas por la Justicia, ya que sus manejos derivaron en el procesamiento de la ex mandataria, de Máximo y Florencia Kirchner, por presunto lavado de dinero en la causa que se unificó y se conoce como “Los Sauces-Hotesur”. Este expediente aguarda una definición de la Cámara de Casación luego de que el Tribunal Oral Federal Nro 1 resolviera, por dos votos contra uno, sobreseer a la Vicepresidenta antes de que comenzara el juicio oral.

domingo, 4 de diciembre de 2022

CRISTINA KIRCHNER

 

 apuesta a todo o nada, dispuesta a destrozar las instituciones

 

Jorge Grispo

Abogado, especialista en Derecho Corporativo, autor de numerosos libros y publicaciones

 

Infobae, 4 de Diciembre de 2022

 

Nos encontramos a horas de que se produzca un hecho histórico. El Tribunal Oral Federal Nro. 2 que juzga entre otros a Cristina Fernández de Kirchner por hechos de corrupción hará público su veredicto. Como sucede con la mayoría de las sentencias judiciales, suelen dejar un sabor amargo ya sea por poco o por mucho. Lo realmente importante es que, como sociedad, entendamos el valor de respetarlas, más allá de que estemos de acuerdo o no. En este caso la trascendencia institucional, política e histórica es de una magnitud equiparable al fallo que dictó la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal Federal de la Ciudad de Buenos Aires, el 9 de diciembre de 1985 en el ya conocido juicio a las Juntas Militares.

 

La democracia argentina enfrenta horas decisivas. La dirigencia política deberá demostrarnos si está a la altura de las circunstancias, o si su comportamiento es propio del de una república bananera, como ya lo evidenciaron el pasado jueves en la Cámara de Diputados. El fallo en la causa Vialidad, sea cual fuere, deberá ser respetado por todos, en un acto de civilidad pública tan necesaria como imperiosa para la vigencia plena de nuestra Constitución. Si los imputados resultan absueltos, corresponderá a los fiscales la tarea de impulsar las apelaciones en las instancias superiores. Por el contrario, si resultan condenados esa tarea recaerá en los abogados defensores. Punto. De eso se trata la vida en democracia.

 

Lamentablemente todo parece indicar que estamos en vísperas de un quiebre institucional que pondrá en severo riesgo nuestras instituciones democráticas. La teoría del caos social como respuesta a una posible sentencia adversa para Cristina Kirchner ya fue anunciada a viva voz por su feligresía más extrema. Pero la mayor responsable es la propia Cristina quien se muestra dispuesta a destrozar las instituciones. En una actitud tan tóxica como irresponsable, apuesta a todo o nada.

 

Toda estrategia de comunicación debe tener un “sentido”, en punto al cual giran los diferentes argumentos. CFK busca, hace tiempo, colocarse en el sitial de “víctima” de un poder superior que pretende subyugarla porque representa el paradigma de la lucha por la defensa de los más necesitados, como lo dejan en claro los dichos del ministro del Interior, “Wado” de Pedro: “La persecución sobre Cristina no es algo que tenga que ver con delitos del Código Penal, sino que tiene que ver con el código electoral”, afirmando insólitamente que la persiguen “por recuperar los fondos para los jubilados y por haber implementado la Asignación Universal por Hijo”, demostrando que cualquier argumento, por más insólito que sea, sirve para sostener el relato por sobre la realidad de los hechos.

 

De esta forma se nos somete a un caos argumental donde se pone en tela de juicio la realidad misma. No es casual que CFK -quien en reiteradas oportunidades apeló a su condición de “abogada” exitosa- no hiciera una defensa jurídica sino política. Tampoco es casual que jamás diera explicación alguna sobre el crecimiento patrimonial de Lázaro Báez durante el gobierno de Néstor y los dos suyos. Ese caos que se genera provoca la equiparación entre lo real y lo falso. En el caso de Cristina es tan grande su narcisismo que la verdad poco importa. No resulta relevante la discusión jurídica, el estudio de las pruebas, las pericias ni todas las constancias que se recolectaron en años de investigación, sino la imposición de un relato por encima de todo lo demás. Pretende que sus diatribas carentes de sustento jurídico se impongan por sobre las constancias de las causas. Es el pensamiento mágico que intenta encausar la atención hacia su victimización al mismo tiempo que horada al Poder Judicial en beneficio propio, pero con grave perjuicio para la institucionalidad de nuestra nación.

 

De esta forma con medias verdades, frases pensadas desde la estrategia del relato de la victimización, un hábil manejo de las redes sociales, con la inclusión de videos producidos al mejor estilo hollywoodense, logra construir su “propia” verdad, esa que sus feligreses están deseosos de comprar, sin importar el precio que paguen (en algunos casos incluida su propia dignidad). Ya en sus últimas palabras, la imputada CFK habló de “pelotón de fusilamiento” en una comparación dónde se coloca en el lugar de “fusilada”, olvidando que las verdaderas víctimas de los pelotones de fusilamiento tuvieron un destino real y trágico. Además de vincular insólitamente al proceso judicial al que se encuentra sometida con el intento de magnicidio que sufrió. Con relatos inverosímiles terminamos perdiendo la verdad todos los argentinos, sin importar el color político que abracen.

 

Cristina viene irresponsablemente azuzando un alzamiento contra la Justicia. Sus palabras y la forma en la se refiere a otro Poder del Estado Nacional son de una gravedad institucional sin parangón, ya que promueve, entre otras cosas su copamiento. De esta forma ha logrado que la noción de verdad sea una pérdida más que nos dejará como legado. En su lugar se ocupó de construir un relato que terminó, por mucho tiempo, con la credibilidad en las instituciones de la nación y en la “casta” política. Los argentinos convivimos, hace años, con la incertidumbre entre lo que es real y la ficción, bombardeados por los relatos salvajes de una política de caos y confusión.

 

¿Cuál debería ser el parámetro aceptable entre lo real y lo falso? Muy simple, en una sociedad madura y honesta el límite siempre es la sentencia judicial. Una vez que se dicta es acatada, con independencia de que pueda ser apelada y hasta eventualmente revertida. Más allá de que las sentencia que conoceremos en horas sea condenatoria o absolutoria, es importante que todos respetemos el fallo y entendamos que la causa no termina acá, sino que restan todas las etapas recursivas que garantizan expresamente el derecho de defensa en juicio de cualquier ciudadano, por supuesto, Cristina incluida. Falta mucho para que tengamos una sentencia firme que adquiera el estatus jurídico de “cosa juzgada”.

 

En este contexto las amenazas de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la Capital Federal de paralizar las principales dependencias públicas de la Ciudad de Buenos Aires, no es más que una demostración del desvarío mental de un sector importante de la dirigencia cristinista, poco afecta a respetar las reglas de juego y las instituciones. Emitir un comunicado público con la consigna “Si la tocan a Cristina … paramos el Estado. Los trabajadores no vamos a permitir un Lula en nuestro país. Basta de lawfare y persecución política” demuestra el poco apego a cumplir la ley. Se suma a lo anterior el brazo “armado” del cristinismo, La Cámpora, quienes están evaluando una movilización en apoyo a Cristina, pero en este caso con más foco en el terreno electoral que en el judicial. Lo grave es que confirman el sesgo paranoide que impera en un sector importante de la sociedad para el que la “verdad” está conformada por sus propias creencias sobre Cristina, todo lo demás no importa.

 

Como sociedad nos enfrentamos a una porosa realidad. CFK maneja como nadie el arte de la creación de relatos que usa convenientemente conforme a las necesidades de turno. En toda su perorata la verdad dejó de tener importancia. Solo interesan las apariencias donde su capacidad de elaborar un “sentido” tiene un alto impacto en sus seguidores, generando el combo perfecto para poner en tela de juicio todo lo que sea contrario a los intereses de la dueña del Frente de Todos, cualquier cosa puede ser mentira o verdad, dependiendo de las circunstancias.

 

En palabras de José “Pepe” Mujica: “El poder no cambia a las personas. Solo revela lo que realmente son”.

sábado, 3 de diciembre de 2022

EL JUICIO A CRISTINA KIRCHNER

 


 Duro pronóstico de Elisa Carrió: “El martes podemos poner fin a 16 años de impunidad”

 

La Nación, 2 de diciembre de 2022

 

Con críticas muy fuertes a la vicepresidenta Cristina Kirchner, a quien acusó de “abuso y manipulación” durante los años del gobierno kirchnerista, la exlegisladora Elisa Carrió encabezó el congreso nacional de la Coalición Cívica (CC), en el que se ratificó al diputado Maximiliano Ferraro como presidente.

 

“La Argentina es una sociedad que ha sido abusada durante 20 años por la falta de respeto en lo individual y en lo colectivo. El martes podemos poner fin a 16 años de impunidad”, afirmó Carrió, en relación con el veredicto por el juicio del caso Vialidad y la posible condena a Cristina Kirchner, que se conocería ese día.

 

“El abuso y la manipulación más grande que sufrió nuestra sociedad provino de una mujer: Cristina Fernández de Kirchner. No se puede justificar el abuso y el atropello de las instituciones y, además, no devolver el dinero robado, solo por una necesidad personal”, profundizó la fundadora de la CC, en el encuentro partidario, realizado en Olivos.

 

Frente a ello, dijo que “la Argentina solo sale respetando la Constitución y sanando del abuso sufrido, siempre dentro del respeto irrestricto de la no violencia y el diálogo”.

 

Frente al veredicto del tribunal que se espera para al martes, Carrió expresó: “No es un acto de revancha la justicia que podamos tener el martes. Nadie debe festejar una condena. Porque toda condena, aun siendo un acto de Justicia, es un momento de dolor”.

 

Por otra parte, Carrió respaldó la actuación de los diputados de la CC en la sesión del jueves en la Cámara de Diputados. “Felicito a la CC por decirle no al abuso, esta vez por parte de otra mujer que hoy preside la Cámara de Diputados [en alusión a Cecilia Moreau]. Se violaron todas las normas de respeto y convivencia en el Parlamento. A veces hay que gritar para frenar un abuso”, señaló.

 

El diputado Ferraro, en tanto, sostuvo que la Coalición Cívica “no nació para ser un partido de gerentes o administradores, sino un partido de cuadros políticos y líderes”. Y envió un mensaje a la interna de Juntos por el Cambio, frente al proceso electoral de 2023: “La Coalición Cívica quiere liderar”.

 

“Esto no quiere decir que le escapemos a la gestión, pero sí que vamos a exigir una administración con transparencia, integridad, empatía y política del cuidado, que represente a esa administración. Los valores de nuestro partido son inclaudicables, tanto más si somos gobierno en el 2023″, agregó.

 

En la apertura del congreso, la presidenta de la CC bonaerense, Maricel Etchecoin, llamó a sostener la unidad de Juntos por el Cambio y afirmó que “ante las tempestades y los tiempos difíciles que atravesamos como país, la CC demuestra firmeza y mantiene sus valores con convicción, con el liderazgo clave de Lilita Carrió”.

 

Participaron también, los diputados nacionales Juan Manuel López, Leonor Martínez Villada, Victoria Borrego, Mónica Frade, Paula Oliveto y Marcela Campagnoli, entre otros.

LA SEGURIDAD GLOBAL

 http://www.estrategia-cordoba.blogspot.com/2022/12/la-seguridad-global.html

viernes, 2 de diciembre de 2022

EL PODEROSO MENSAJE

 

que se escucha en Washington sobre el futuro de Argentina

 

Facundo Chaves

 

Infobae, 2 de Diciembre de 2022

 

(Desde Washington DC) - “Tienen lo que un mundo inestable y en conflicto demanda: energía, alimentos, litio y conocimiento. Pero depende de ustedes”.

 

Las urgencias por el acuerdo con el FMI no ocultan en la capital de Estados Unidos la potencialidad que tiene el país para convertirse en un proveedor confiable de escala global. Son mensajes positivos que se escuchan en enclaves de poder de esta fría capital, en medio de un presente complicado y del inicio inminente de otro año. En 2023 se acumularán desafíos económicos extremos -inflación alta, falta de dólares, salarios deprimidos, pobreza, etc.- junto a las elecciones que definirán mucho más que la persona que llegará a la Presidencia de la Nación.

 

Argentina es, como habitualmente, una urgencia incómoda en Washington. Faltan pocos días para el inicio del receso invernal y el staff del FMI y una misión de funcionarios del Ministerio de Economía trabajaron durante toda la semana revisando los números finos para destrabar los USD 5.900 millones que se usarán para repagar el mismo acuerdo de USD 44.000 millones que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner heredó de la gestión de Mauricio Macri.

 

El apuro tiene que ver con que el equipo del Fondo que lidera Luis Cubeddu debe tener todo listo para enviar sus recomendaciones a la brevedad y así, antes de las Fiestas, el board quede en condiciones de decidir si autoriza el último desembolso correspondiente a la tercera revisión del programa vigente. Todos los involucrados descuentan que habrá luz verde y que la gestión de Sergio Massa como ministro de Economía tiene un reconocimiento en Estados Unidos que favorece el visto bueno del FMI.

 

La figura de Massa adquirió en la capital norteamericana una decisiva centralidad. Las medidas tomadas para moderar las variables económicas que se habían ido peligrosamente de control con la traumática salida de Martín Guzmán del Palacio de Hacienda le dieron, en esta etapa de ministro de Economía, ese reconocimiento que activó en diversas instancias.

 

Hubo un fuerte ajuste del gasto público, la estabilización de la inflación entre 5% y 6% y reservas del Banco Central en línea con lo acordado con el Fondo Monetario Internacional, aunque para eso tuvo que habilitar en dos oportunidades el denominado “dólar soja”, que en los hechos es un dólar diferenciado para los exportadores de esa oleaginosa.

 

Se espera que en los próximos días se defina el cumplimiento de las metas del Fondo, se firme el acuerdo de la AFIP y su homóloga de Estados Unidos, la IRS (Internal Revenue Service), para intercambiar información fiscal y tributaria de argentinos con bienes en ese país y estadounidenses con bienes en Argentina. Y a eso se suma la confirmación del otorgamiento para el año que viene de unos USD 1800 millones por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 500 millones de los cuales serán de libre disponibilidad y servirán para fortalecer las reservas.

 

Son pasos que se dan tras años de Massa como interlocutor con centros de decisión gravitantes de la política estadounidense.

 

Política proactiva

La gestión del acuerdo con el FMI, más la firma del intercambio de información entre los entes de recaudación de ambos países (AFIP-IRS), y el otorgamiento de los fondos del BID son la confirmación práctica de un compromiso de Estados Unidos con una agenda propositiva, que busca evitar un agravamiento de la frágil situación económica que enfrenta la Argentina, más aún con el año electoral por delante.

 

El gobierno nacional llegará a los comicios -donde se eligen presidente, gobernadores, diputados y senadores y demás cargos- con un riesgo cierto de perder el poder, debido al impacto de una tasa de inflación que en 2022 cerrará en torno al 100 por ciento y que, de manera optimista, el presupuesto del 2023 cifró en 60%, el déficit que pasará del 2,5 al 1,9%, en línea con el acuerdo con el FMI, y un enfriamiento de la economía. Se trata de un Presupuesto desprovisto de los sesgos que habitualmente tienen los años impares, de elecciones, y más cuando se trata de una administración “peronista”.

 

A esa realidad argentina se le agrega una situación global dominada por la inestabilidad y los conflictos. Las consecuencias de la invasión de Rusia en Ucrania, más la persistencia de la inflación global, la posible reaparición del COVID -sobre todo en China- y la agresiva competencia del gigante asiático en todos los mercados, le suman incertidumbre a un panorama que, por sí solo es desafiante para la Argentina.

 

Pero la perplejidad que existe en los involucrados con las problemáticas argentinas tiene que ver con medidas que se aplican de manera natural en nuestro país que siguen generando sorpresa y curiosidad. Son obstáculos que los argentinos se ponen a sí mismos, que complican el normal desenvolvimiento de la economía, el crecimiento de la inversión y las oportunidades de empleo y generación de bienestar.

 

Más allá de que se acepta como mal menor o un puente contra natura o artificial, las limitaciones a las importaciones, los tipos de cambio múltiples, los subsidios energéticos que -para no aumentar tarifas, aunque haya en el mundo una crisis energética que sube las facturas a los alemanes o los propios estadounidenses- terminan beneficiando a sectores de clase media y alta que pagan hasta 5 veces más por su celular que por el gas que usan para cocinar la comida o calefaccionar sus viviendas.

 

Esa misma perplejidad aparece al interpretar los dos pedidos con los que la misión del gobierno argentino llegó a Washington: la reducción de la sobretasa que paga por el préstamo de 44 mil millones de dólares y una flexibilidad por el denominado “costo de la guerra”, que cifró el Palacio de Hacienda en USD 5.000 millones.

 

El Fondo tiene previsto iniciar antes de fin de año el debate acerca de los “recargos” y, de avanzar de algún modo, no podría otorgarse de manera preferencial para un único país, sino que debería ser una decisión general, consensuada por deudores y acreedores, para todos los alcanzados. Y Argentina es uno de los países que, comparativamente, con otros, es exportador de las mismas materias primas que subieron: energía y alimentos.

 

Son dos sectores, que junto con el litio y la economía del conocimiento -se destaca que proporcionalmente, Argentina sea el país con más unicornio por millón de habitantes- pueden ser las vías de salida para desatar las fuerzas productivas que están retenidas por falta de reglas de juego claras que incentiven la inversión, la previsibilidad y el respeto por las instituciones.

 

La faz internacional

Al contexto general económico frágil e inestable se agrega la cuestión internacional que impacta en la relación entre la Argentina y Estados Unidos. El rumbo zigzagueante de la política exterior ante casos emblemáticos de violaciones flagrantes a los derechos humanos y a la paz, como la invasión de Rusia a Ucrania, la cercanía con regímenes dictatoriales como Venezuela y Nicaragua, son temas de primer orden.

 

Pero el de mayor complejidad tiene que ver con China, una potencia agresiva en lo comercial, y que ya inició un derrotero vinculado a una expansión en otros rubros, como puede ser la infraestructura tecnológica y la defensa. La pretensión de ingresar en mercados con sus empresas de 5G tienen en alerta a los Estados Unidos, debido a un riesgo cierto para la privacidad de los datos de los ciudadanos como así también la influencia en los sistemas de defensa y comunicación pública.

 

En este escenario es clave, de todos modos, la llegada de Luiz Inacio Lula Da Silva a Brasil, después de la experiencia de Jair Bolsonaro. Es un factor que para los Estados Unidos puede estabilizar una región desarticulada y que, con gobiernos progresistas, algunos, y de izquierda lisa y llana, otros, podía existir un riesgo de crisis económica o de mayor polarización.

 

Son contextos, insumos, condiciones que influyen en un presente complicado. Pero que reaparece, entonces, el poderoso mensaje del principio. “Depende de ustedes, argentinos”.

 

* Conclusiones de mi participación en la 13° edición del Key Opinion Leaders, un programa de AmCham Argentina (la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina) que aborda en Washington la visión y cultura estadounidense, sus instituciones políticas y económicas, las relaciones bilaterales y las condiciones necesarias para la inversión.