jueves, 7 de marzo de 2024
miércoles, 6 de marzo de 2024
EL CATÓLICO TAMAS SULYORK
es elegido como presidente de Hungría
(Agencias/InfoCatólica)
5-3-24
La Asamblea
Nacional húngara celebró una votación secreta en la que Sulyok, propuesto por
el partido gobernante Fidesz, obtuvo el apoyo de 134 de los 147 diputados
presentes.
El nuevo
presidente aboga por una Europa en la que sean «más importantes los valores que
los intereses». En sus primeras declaraciones tras su elección, ha dicho:
«Puedo prometer
que incluso desde la Presidencia de la República trabajaré por la justa
igualdad de los derechos y valores constitucionales fundamentales».
«Con todas mis
acciones, quiero expresar la unidad de que los húngaros somos un pueblo europeo
orgulloso, con más de mil años de historia, decidido a hacer valer nuestros
derechos por todos los medios, y que lo hacemos con convicción, emoción y
humor», subrayó Sulyok en su discurso inaugural.
Su «ser húngaro»
es el «movimiento básico» de su existencia humana: «Mi lengua materna, mi
cultura, mi familia, mi trabajo, es decir, todo está relacionado con ello»,
subrayó Sulyok, y añadió: «Quien es húngaro también es europeo».
Sulyok ve la
posibilidad de un «sistema de valores» europeo formado por los «valores
constitucionales de los Estados miembros» individuales, que no podrían ser
independientes de la identidad nacional.
Los Estados
miembros de la Unión Europea no podrían transferir derechos de soberanía, sino
sólo competencias. Los «factores de formación del Estado» son, por tanto,
exclusivamente las respectivas naciones políticas. Por este motivo, la Unión
Europea no es un Estado.
«Los temores de
nuestros predecesores de que nos disolveríamos en un crisol de otras naciones
tras el Tratado de Trianon quizá nunca hayan sido tan realistas como hoy»,
afirmó.
La democracia sin
cristianismo lleva a la tiranía
Residente en
Szeged, Sulyok acude regularmente a Misa en la catedral de la diócesis iglesia.
Nacido y educado en una familia católica, su mujer ha trabajado en una misión
pastoral franciscana.
Para él, es un
hecho que la idea básica para la fundación de la UE procedía del «pensamiento
cristiano». En diversos artículos y discursos ha señalado que tal hecho es
indicustible en el movimiento paneuropeo. Líderes del pensamiento europeo como
Otto von Habsburg tenían como objetivo «crear la unidad de una Europa cristiana
libre de nihilismo, ateísmo y comunismo». Sulyok citó varias declaraciones de
estas personalidades, según las cuales la democracia sólo puede ser
necesariamente cristiana, porque si es anticristiana, conduce inevitablemente a
la anarquía o a la tiranía.
El nuevo
presidente declaró con anterioridad que no estaba interesado en la controversia
política:
«No sé qué hacer
con las críticas políticas, porque nunca en mi vida me ha interesado la
política»
Aun así, se le
considera muy cercano al primer ministro Viktor Orbán. Con su elección se pone
fin a la crisis institucional provocada por la renuncia de Katalin Novak.
martes, 5 de marzo de 2024
¿MILEI TIENE UN PROYECTO?
Por Alberto Buela
Informador
Público, 5-3-24
El 1 de mayo de
1974, el General Perón presentó ante el Congreso de la Nación su modelo
argentino para el Proyecto Nacional. Pasó medio siglo y el 1 de marzo de 2025
Javier Milei hizo lo mismo con su Convocatoria de Mayo.
Dos proyectos
diametralmente diferentes, pero los únicos dos que escuchamos en medio siglo.
El de Perón ha sido estudiado hasta el cansancio por peronistas y politólogos
pero, lamentablemente, nunca se llevó a la práctica política; el de Milei, se
verá.
El presidente se
planta con esta convocatoria en el centro de la escena política argentina:
tiene una propuesta y asume la centralidad política. El desafío pasó a la
oposición política, esto es, kirchneristas y progresistas. Milei determinó al
enemigo con nombre y apellido: Grabois, un kirchnerista, piquetero y papista;
Massa, un progresista liberal y masón, antipapista; Moyano, hijo de
sindicalista; Máximo Kirchner, hijo de la expresidente; Baradel, sindicalista
que hizo pedazos la educación pública.
¿Y los peronistas?
No los mencionó, porque hace ya muchos años que han quedado de lado de la
actividad política. Son una masa millonaria de gente sin conducción, apoyada en
el recuerdo, que con la ayuda del menemismo, el duhaldismo y el kircherismo ha
quedado sepultada.
Yo sospecho, pero
no tengo información, que detrás de Milei hay alguien más que el liberal a
ultranza de Benegas Lynch, porque se le han escapado tres o cuatro ideas fuerza
que de progresistas no tienen nada, como la prohibición del lenguaje inclusivo
de “todos y todas, (Cristina), niños y niñas, albañiles y albañilas
(Kicillof)”; la crítica al marxismo cultural de Gramsci, la quita de
financiación a los partidos políticos (eliminación del Estado de partidos) y la
desaparición del INADI (la policía del pensamiento de Argentina).
Para enfrentar a
Milei habrá que hacerlo desde una estrategia que no sea “la reiteración de lo
mismo”, como la huelga hecha por la CGT + piqueteros, que no lo conmovió. Hay
necesidad de nuevos y jóvenes dirigentes que no estén salpicados por la masiva
y permanente corrupción a que nos sometió el kirchnerismo por 16 años, más los
cuatro años del malísimo gobierno de Macri.
Milei está parado
en el fracaso rotundo de los gobiernos de este primer cuarto de siglo XX,
corruptos a más no poder, que nos dejaron un 50% de pobres en un país
riquísimo.
Seguramente va a
entregar el mar territorial con toda su potencial pesca, las tierras de frontera,
la minería, los hidrocarburos, las vías navegables (ya cedió ante Uruguay no
dragar el canal Magdalena), etc., etc. Pues a él le importa un pito el tema de
la soberanía (no va a discutir Malvinas), la independencia económica (puso a
Eduardo Elsztain, la volpe nel polaio, a administrar los bienes del Estado y,
menos aún, la justicia social que, según sus palabras, “es un robo”.
Así estamos hoy.
¿Qué nos está permitido esperar? Chi lo sa.
lunes, 4 de marzo de 2024
SI LA POLÍTICA SE PERVIERTE
Obispado de
Oviedo, 03/03/2024
Encaramos ya el
mes de marzo, con nieves tardías y vientos huracanados. Verdadera parábola de
otros escenarios revueltos en las trincheras políticas, donde tanto echamos en
falta la altura de miras en este noble servicio público cuando se acierta a
enfocarlo como tal. De hecho, la doctrina social de la Iglesia habla de la
política desde la virtud de la caridad. Lo recordaba el papa Francisco al decir
que la política es «una altísima vocación, una de las formas más preciosas de
la caridad, porque busca el bien común» (FT 181), puntualizando que debemos
cultivar no solamente «las micro-relaciones, como en las amistades, la familia,
el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones
sociales, económicas y políticas» (EG 205).
No es ni extraña
ni ajena la deriva que pueda darse en la labor que los diversos grupos
políticos lleven a cabo, así como tampoco las posiciones de las personas que
los conforman puedan tener ante cuestiones que nos afectan a todos, en
cualquiera de los escenarios y administraciones. Detrás de unas siglas
partidistas hay una toma de posición social, económica y cultural, y esto
implica una actitud que puede ser en sus principios y en sus opciones moral,
inmoral o amoral.
Es aquí donde no
cabe la neutralidad por parte de un cristiano y por parte de la comunidad
eclesial. Porque no todo da lo mismo, cuando con la perspectiva de los partidos
y sus representantes, se dibuja un horizonte que tenga los principios morales
que la civilización ha ido acuñando e incorporando a través de la singladura de
los siglos: respetar la verdad sin trampas, la justicia sin reducciones, la
convivencia sin crispaciones, la libertad sin presiones, abordando la vida en
todas sus fases (la del no nacido, la del terminal, la del que está en medio de
estos dos extremos), la educación no manipuladora que acaba domesticando o
anestesiando la conciencia, la libertad en la expresión de nuestras opiniones y
creencias, la justicia desde un bien común protegido e incentivado.
Faltando esta
visión moral que representa el patrimonio ético de una sociedad que ha sido
capaz de aprender de sus errores fundamentando sólidamente sus aciertos, nos deslizamos
a posturas políticas que son más bien inmorales al trasgredir esos principios
por quienes a sabiendas los conculcan. También pueden ser incluso amorales,
cuando haya quienes actúan igualmente contra estos principios pero
desconociendo que los contradicen desde el nihilismo relativista.
Esta inmoralidad o
amoralidad construiría su propuesta desde la mentira como arma política que
impunemente engaña a mansalva, el desprecio de la vida más vulnerable o la más
desprotegida desde una clave egoísta, la manipulación de jóvenes y no tan
jóvenes a través de programas educativos e industrias comunicativas (como el
cine, la televisión o plataformas de redes sociales), el cercenar la libertad
corrompiendo los cauces democráticos que garantizan los derechos fundamentales,
la separación de poderes, el principio de legalidad y la protección judicial
frente al uso arbitrario del poder, la censura persecutoria de instituciones y
personas que disienten frente a esa deriva y no comulgan con sus troníos,
alharacas e ideológicas promulgaciones. Todo esto entiendo que facilita toda
suerte de corrupción, de violencia, de exclusión, que impide que edifiquemos
entre todos algo que sea bello, grande, justo y bondadoso.
Nos decía el papa
Francisco que la caridad social «nos hace amar el bien común y nos lleva a
buscar efectivamente el bien de todas las personas, consideradas no solo
individualmente, sino también en la dimensión social que las une» (FT 182).
Todo un programa de revisión y rectificación cuando la política se pervierte.
domingo, 3 de marzo de 2024
LIBERALISMO ECONÓMICO
y fascismo político
Julio Bárbaro
Infobae, 03 Mar,
2024
El discurso de
Milei podría resumirse en esta definición: liberalismo económico y fascismo
político. Está muy claro que mientras la palabra “libertad” se repite hasta el
infinito, el término “justicia” fue desterrado de su diccionario.
Se advierte una
revisión del Estado kirchnerista lógica, coherente, válida, hasta le da sostén
al discurso en la medida en que el kirchnerismo convirtió al Estado en una
burocracia ilimitada, con lo cual la corrupción quedaba expuesta. Al asentarse
sobre esos errores, los de la multiplicación de los espacios para acomodar a
parientes y conocidos, por ejemplo, el discurso acierta. Así, por momentos,
pareciera que logra hacer pie en una crítica a la política. Sin embargo, la
hace es desde los negocios de la economía, y por ende, no enjuicia a la mala
política, está criticando a la política como diálogo.
Cuando Milei
describe los errores, es coherente. En cambio, cuando apela a los reiterados y
vacíos “cien años”, es absolutamente irracional. Decir “cien años” es una farsa
insostenible, tanto suya como de Caputo, Benegas Lynch y demás seguidores, que
imaginan a la Argentina solo como un espacio de negocios.
Naturalmente,
aborda también aspectos indiscutibles. Que los sindicatos tengan elecciones,
que los mandatos duren cuatro años sin posibilidad de reelección, podrá darnos
un sindicalismo más vital.
Además de la
crítica a las equivocaciones reales del kirchnerismo, el discurso contiene una
reivindicación del menemismo que lo deja sin sostén con los tiempos. A veces
habla de los 90, otras, de la década infame, por momentos vuelve con
obstinación sobre “los cien años”. Yo creo que no asumir que la Argentina de
Lanusse -digamos, por poner un ejemplo extremo- sin deuda externa ni subsidiado
alguno, sin inseguridad y con trenes que funcionaban, es clave para advertir el
desconocimiento de la historia por parte del presidente.
En el fondo,
Alfonsín con su voluntad democrática, perdió la batalla contra los empresarios
y los sindicalistas unidos. No logró separar esos dos espacios, esos dos
mundos, y al unirlos, desde esa concepción añeja del radicalismo -el temor a
las corporaciones-, Alfonsín perdió su espacio político. Ahora bien, reivindicar
a Menem es reivindicar a quien destruyó el ferrocarril y a quien, al privatizar
luz, gas, agua, telefonía, entregó aquello que era de todos. La alabanza de
Menem equivale al elogio de lo que era la Argentina hace cien años, cuando no
había ni democracia ni industria. Porque lo que le molesta al liberalismo,
desde su concepción absolutamente colonial, es la democracia y la industria.
Convocar al Pacto
del 25 de mayo es expresar con nitidez la idea fascista del poder del Estado
que tiene Milei y que evidencia al insistir en que si no tiene el apoyo
político, tomará las medidas que sea por decreto, gobernará por decreto. Él es
el poseedor único de la verdad y el resto somos enemigos. Una visión del mundo
absolutamente antiliberal. Porque si el liberalismo se aísla en lo económico,
es fascismo siempre. La libertad implica el respeto al pensamiento del otro, y
lo que nos está pidiendo Milei para ese pacto del 25 de mayo es la adhesión a
sus principios, a su mirada, acertada en su crítica a errores del pasado y completamente
irracional en sus objetivos.
Hablar en el mundo
actual de libertad de mercado no se sostiene, es inimaginable porque conlleva
la destrucción de lo poco de industria que nos queda y nos reduce a productores
de materias primas y minería. Digamos, a una colonia proveedora de bienes
primarios con muchos sectores enriquecidos y millones de pobres en la peor
miseria.
El Estado de
Milei, ese de hace cien años que reivindica y pretende traer de regreso, es un
Estado donde los pobres y la justicia no tienen siquiera vigencia. La política
es el único espacio desde el cual se puede articular la coincidencia de las
sociedades. En la Argentina de Milei, el humanismo está ausente. Acaba de
decirnos que el mercado se impone a la sociedad, en rigor, que la ganancia es
más importante que el ser humano.
No podemos dejar
de subrayar la ordenada estructura de aplaudidores. Se critica al populismo,
pero el Congreso estaba repleto de adherentes y obsecuentes de toda especie
para que el aplauso y el griterío fueran a su favor en su totalidad. La
escenografía y hasta el abrazo con la vice y demás asistentes estuvieron muy
bien armados. Pero insisto y cierro, una vez más, estamos ante un liberalismo
económico con fascismo político.
Podemos agregar
que fue relativamente suave la crítica a la oposición, retrocedió bastante,
trató de no incitar a las fieras, globalizó a la clase política, la generalizó.
Entre tanto, la clase económica fue presentada como la salvadora de la patria.
Porque, en el fondo, la premisa del discurso de Milei es que los ricos son
mejores que los políticos. Admitamos que en algunos casos, el kirchnerismo lo
ayudó a sostener esta concepción.
Por lo demás, en
ningún momento reivindicó el derecho a integrar el pensamiento ajeno o a
incorporar la duda a sus ideas. Nos tiró un dogma por la cabeza, como si fuera
el de los viejos marxistas, y terminó siendo la expresión más clara de lo que
podríamos llamar un marxismo de ricos. Un librito por el cual, si se les
permite a los poderosos recuperar su prestigio y llevar al infinito su poder,
la Argentina va a tener pobres que serán beneficiados por la limosna de una
sociedad injusta, es decir, una colonia productora de materias primas.
En síntesis,
estamos antes la reivindicación del menemismo, pero ahora sin libertad
política, ante la degradación de la Argentina a colonia, ante el fin de la
concepción patriótica. Solo la libertad de mercado sin justicia para la
sociedad. Si las naftas pudieron subir varias veces y los salarios y las
jubilaciones nunca, el modelo está claramente definido para siempre.
En cuanto a
política internacional, Milei no dijo ni una palabra , no abordó temas en los
cuales cometió errores desde el inicio de su mandato y en los que venía
incurriendo aun desde antes. Tampoco mencionó la capacidad industrial de la
Argentina, solo se refirió a los cien años en que todo era gloria y esplendor,
porque, como dijimos, hace cien años generábamos únicamente materias primas y
no había ni democracia ni industria. No son detalles.
En este retroceso
donde se elimina la política, Milei incita a que coincidan con él, no a buscar
un gran acuerdo nacional. Menen fue más lejos, hizo una reforma constitucional
que, con el tiempo, mostró la profundidad del daño que le generó a nuestra
sociedad. La casta es hija de esa reforma. Ahora, Milei nos plantea un pacto en
el cual todos debemos apoyar su proyecto de país. Y que no se nos ocurra pensar
distinto.
El discurso de
Milei fue eficiente para enterrar al kirchnerismo. Pero, ¿es útil para impulsar
la absurda propuesta de La Libertad Avanza? No lo creo. No es lo mismo enterrar
el pasado que ingresar en el futuro.
sábado, 2 de marzo de 2024
PACTO DE MAYO
los 10 principios que propone Javier Milei
para el nuevo orden económico
1)La
inviolabilidad de la propiedad privada.
2) El equilibrio
fiscal innegociable.
3) La reducción
del gasto público a niveles históricos, en torno al 25% del Producto Bruto
Interno.
4) Una reforma
tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los
argentinos y promueva el comercio.
5) La rediscusión
de la coparticipación federal de impuestos para terminar para siempre con el
modelo extorsivo actual.
6) Un compromiso
de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del
país.
7) Una reforma
laboral moderna que promueva el trabajo formal.
8) Una reforma
previsional que le dé sustentabilidad al sistema, respete a quienes aportaron y
permita, a quienes prefieran, suscribirse a un sistema privado de jubilación.
9) Una reforma
política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los
intereses de los representantes y los representados.
10) La apertura al
comercio internacional, de manera que la Argentina vuelva a ser una
protagonista del mercado global.
(Ámbito, 2-2-2024)