sábado, 23 de marzo de 2024

CASACIÓN RECHAZÓ


 abrir un plenario para discutir si los acusados por lesa humanidad deben tener prisión domiciliaria a los 70 años

 

Patricia Blanco

 

Infobae, 23 Mar, 2024

 

A 48 horas de recordarse el 48° aniversario del golpe de Estado de 1976, la Cámara Federal de Casación Penal rechazó abrir un plenario para evaluar si corresponde que los detenidos por crímenes de lesa humanidad reciban prisión domiciliaria de manera automática a partir de los 70 años. El pedido de la defensa del condenado Diego Salvador Chemes había sido adelantado en diciembre por Infobae.

 

Sin embargo, los jueces Mariano Borinsky, Daniel Petrone, Angela Ledesma y Carlos Mahiques consideraron que no correspondía iniciar el procedimiento para el dictado de una sentencia plenaria, con carácter obligatorio para todos los tribunales federales: dijeron que no se cumplieron los requisitos de admisibilidad y que el tema ya es una cuestión resuelto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

 

Según los datos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, a cargo de la fiscal federal María Ángeles Ramos, tras la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y desde el 2006 que comenzaron esos los juicios para investigar lo ocurrido en la dictadura se dictaron 321 sentencias: allí fueron condenadas 1176 personas y 183 resultaron absueltas.

 

Como consecuencia de esas investigaciones, hay 661 personas detenidas, 1491 permanecen en libertad y 36 están prófugas. La comparación anual evidencia que el último año en que se registraron más personas detenidas que en libertad fue 2015. Desde 2021 las personas en libertad son más del doble que las detenidas.

 

Del total de 661 personas, 508 obtuvieron el arresto domiciliario, 91 permanecen en establecimientos penitenciarios y 62 se encuentran en otro tipo de dependencias. La mayoría de otro tipo de dependencia está en la Unidad N°34 del Servicio Penitenciario Federal, que funciona en el ámbito de la guarnición militar de Campo de Mayo y por eso la procuraduría especializada no lo considera una institución penitenciaria.

 

Lo que la Casación analizó en vísperas de este 24 de marzo fue si había que generar un criterio único desde el máximo tribunal federal del país para definir si se les daba prisiones domiciliarias a los acusados de lesa humanidad tras cumplir 70 años.

 

La ley 24.660 establece la facultad de conceder la detención domiciliaria, entre otros, a los imputados mayores de 70 años, pero no se trata de una obligación. La Procuración General había establecido que se debían brindar argumentos de que el encarcelamiento implicaba el trato cruel, inhumano o degradante del detenido, o la restricción de derechos fundamentales que la prisión no debe afectar. “Sólo en ese caso la concesión de la detención domiciliaria estaría bien fundada”, agregó el Ministerio Público Fiscal al opinar en un caso de lesa humanidad.

 

Pero la defensa de Diego Chemes reclamó un plenario ante Casación. Chemes es un ex alcalde del Servicio Penitenciario que fue guardia de El Vesubio y resultó condenado en 2011 a 21 años y medio de cárcel por torturas y privación ilegal de la libertad. Durante la pandemia, por ser considerado de riesgo, el tribunal oral federal 4, con la firma de Daniel Obligado, le había concedido el arresto domiciliario.

 

En 2022 el mismo tribunal resolvió revocar la prisión domiciliaria, rechazaron un pedido para obtener la libertad condicional y se ordenó trasladarlo “con carácter urgente, a la Unidad del Servicio Penitenciario Federal”. Según el fallo, Chemes mostró “un escaso nivel de autocrítica sobre la gravedad de sus actos y las consecuencias para con la sociedad o el daño infringido”. “No creo tener implicancia en el delito”, fue una de las frases que sellaron su suerte y que demostrarían que “no inició un proceso de revisión autocrítico de las causas subjetivas que generaron su privación de libertad”. Durante la feria de invierno, Casación confirmó que volviera a la cárcel.

 

Chemes sostuvo que otra sala de la Casación concedió la domiciliaria a otros detenidos por el mero hecho de tener 70 y mediante este recurso solicitó que la Cámara Federal de Casación Penal unifique su jurisprudencia sobre el punto.

 

“Que el tribunal en pleno de la Cámara Federal de Casación Penal fije doctrina unánime acerca de la interpretación que corresponde otorgar al inciso ´d´ del art. 32 de la ley 24660, esto es, si se trata de una causal autónoma de procedencia de la prisión domiciliaria o debe concurrir con alguna de las otras causales previstas en la norma, en particular si es requisito que el mayor de 70 años padezca además alguna patología que no pueda ser atendida debidamente intra muros, y cuál es la interpretación que corresponde otorgar a la norma a partir de la integración a nuestro ordenamiento, con jerarquía constitucional, de la Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, (Ley 27.700)”, sostuvieron los abogados Ricardo Saint Jean y María Laura Olea.

 

La noticia fue revelada por Infobae el 19 de diciembre, diez días después de la asunción del gobierno de Javier Milei y Victoria Villarruel, una promotora en reclamar el reconocimiento de las víctimas de los crímenes ocurridos en la década del 70 por la guerrilla.

 

Casación declaró inadmisible el planteo. Los jueces Borinsky, Ledesma y Mahiques dijeron “la vía intentada ha de ser rechazada, toda vez que la decisión impugnada no constituye un pronunciamiento definitivo sobre la interpretación de la norma invocada, habida cuenta que declara inadmisible el recurso de casación, por falta de fundamentación” y sostuvieron que en los planteos que la defensa expuso no se resolvía solo sobre la prisión domiciliaria sino que eran revisiones “de fondo”, es decir, de condenas.

 

El juez Petrone se sumó a sus colegas para decir que “los fallos citados presentan mayorías que no se corresponden con la composición actual de las salas de este tribunal colegiado” y por lo tanto no había una contradicción entre salas “real y actual”. Pero el fundamento más relevante advirtió que “el tema propuesto ya ha sido objeto de reiterados pronunciamientos por parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en un sentido adverso al que propugnan los recurrentes”.

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miércoles, 20 de marzo de 2024

EL ESTRECHO VÍNCULO

 

 entre el fentanilo y el aumento de la violencia en Argentina

 

Daniel Adler

 

Infobae, 20 Mar, 2024

 

Nos encontramos en un país agobiado por niveles de violencia inimaginables un tiempo atrás, donde los mensajes mafiosos ya son moneda corriente y hay ciertas zonas que se encuentran completamente dominadas por los narcoterroristas. Rosario es sólo la punta del iceberg: estamos ante la presencia de pequeños narcoestados en nuestro territorio nacional, que llegan incluso al segundo y al tercer cordón del Conurbano bonaerense.

 

La explicación sobre el camino que ha conducido a este presente marcado por la violencia en Argentina es multicausal: muchos años de inacción, corrupción, falta de actualización de las fuerzas de seguridad, políticas poco claras en el combate al terrorismo, fronteras porosas que permiten sin problema alguno el ingreso de los narcos y, por supuesto, el consumo de drogas.

 

Es necesario detenerse en este último punto porque existe un vínculo estrecho entre el aumento de la violencia en el país y el consumo y tráfico de drogas, particularmente el fentanilo, que ya se expandió a niveles preocupantes por toda la región y representa mucho más que una amenaza para la Argentina: es la llave al infierno para nuestros jóvenes.

 

Se trata de un potente analgésico opioide sintético creado en Bélgica en 1959 y aprobado para su uso médico en los Estados Unidos en 1968 para tratar el dolor intenso, principalmente después de una cirugía y en las etapas avanzadas del cáncer. Se calcula que es 100 veces más adictiva que la morfina, 50 veces más potente que la heroína y 40 veces más fuerte que la cocaína.

 

Al igual que ocurre con otras drogas de venta con receta, su uso indebido ha sido motivo de preocupación durante mucho tiempo. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un enorme crecimiento de su producción ilícita en laboratorios clandestinos: una dosis de sólo 2 mg. puede ser letal, y se calcula que el 70% de las muertes a nivel mundial por sobredosis está relacionado con el consumo de fentanilo.

 

Esta droga activa un tipo específico de receptores nerviosos en el cerebro, lo que produce una alteración en la percepción del dolor y de las emociones. De esta manera, se genera de manera inmediata un flujo importante de dopamina, que a su vez ocasiona altos niveles de dependencia y síndrome de abstinencia.

 

Su consumo problemático es muy grave porque desarrolla degradación física y la pérdida de lazos sociales y ámbitos familiares. Es conocida como la “droga zombie” porque genera disquinesia, una condición que se caracteriza por los movimientos musculares involuntarios y alucinaciones visuales y auditivas.

 

El principal productor de fentanilo en el mundo es China, que exporta la sustancia a México, que se encarga de que llegue a toda Sudamérica. Los cárteles de Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa son los traficantes más importantes de esta droga a nivel mundial.

 

Los cárteles de la droga comenzaron a incursionar en el negocio del fentanilo combinado con otras sustancias por su bajo costo y su alto nivel de adicción. Sin ir más lejos, en los Estados Unidos un sólo kilo de fentanilo puede generar ganancias de hasta USD 32 millones.

 

Si bien la principal ruta de la droga desde México es hacia el norte, el tráfico de esta sustancia crece de manera exponencial en Europa y, en menor medida, en Sudamérica. Sin embargo, las estadísticas sobre el consumo y los estragos que está haciendo en la región son limitadas y poco claras, por lo que a las autoridades se les dificulta el diseño de estrategias y políticas claras para combatir este problema.

 

El fentanilo ya está fuertemente arraigado en el país y es habitual que se lo utilice para “cortar” otras drogas, aumentando su gramaje y potenciando sus efectos y su dependencia. Algunas de las sustancias que se suelen mezclar con fentanilo, a pesar de que los consumidores por lo general lo desconocen, son: cristal, cocaína, efedrina, pasta base, heroína y marihuana.

 

Esta droga también se consume bajo una nueva versión, denominada carfentanilo, que es hasta 100 veces más potente que el fentanilo “original”. El primer antecedente grave por consumo de esta sustancia en la Argentina, que la hizo “famosa” a nivel nacional, tuvo lugar en febrero de 2022, cuando murieron 24 personas y decenas resultaron intoxicadas a raíz de la ingesta de cocaína adulterada con esta droga, que fue comercializada en localidades del norte bonaerense.

 

No es casualidad el aumento en el consumo del fentanilo y sus derivados con el aumento de la violencia que acecha a Rosario y a toda la Argentina. Por supuesto, el consumo expone que los narcoterroristas están cada vez más asentados en el país, pero por otro lado estos opioides les produce niveles muy altos de agresividad a los delincuentes.

 

De esta manera, ellos gozan de una ventana sobre la ciudadanía: no sólo cuentan con el factor sorpresa y táctico por estar empuñando un arma, sino que también tienen un nivel extremadamente alto de salvajismo y violencia producido por esta droga. En síntesis, es un gran potenciador del accionar criminal.

 

Al igual que en la psicología, en la criminalística aceptar el problema ya es una gran parte de la solución, por eso celebro que desde el Ministerio de Seguridad se esté abordando el problema.

 

En ese sentido, se deben seguir estrategias multidisciplinarias firmes para frenar la porosidad de nuestras fronteras, encontrar los búnkeres que ya están asentados en nuestro territorio, reconstruir el tejido social para que los jóvenes elijan el camino del trabajo y el crecimiento personal, y concientizar sobre los peligros del fentanilo.

 

El narcotráfico corrompe todo lo que toca, por eso hay que tomar acciones y medidas constantes pero finas y estratégicas, siendo respetuosos y realistas con la situación que debemos enfrentar. No podemos dejar pasar más tiempo. Es posible ganar esta lucha.

martes, 19 de marzo de 2024

GUERRA EN UCRANIA

 

 un llamado a la paz

 

POR GABRIEL CAMILLI

 

La Prensa, 17.03.2024

 

Cuando la guerra en Ucrania ya ha sobrepasado su segundo aniversario, el Parlamento Europeo y las elecciones presidenciales de Estados Unidos están en el horizonte.

La opinión pública europea debería poder influir más sobre su clase dirigente para que el apoyo a Ucrania no se realice en detrimento de los intereses nacionales de los socios de la UE.


Los europeos parecen pesimistas sobre las posibilidades de Ucrania de ganar la guerra, mientras que una mayoría piensa que terminará con algún tipo de acuerdo.

Se sentirían decepcionados si Donald Trump fuera reelegido, y muchos creen que su victoria también podría ser una victoria para Vladirmir Putin. En la mayoría de los Estados miembros, una pluralidad querría que Europa mantuviera su apoyo actual o lo aumentara, en caso de que Estados Unidos redujera su ayuda.


Los líderes de Ucrania y Europa necesitan ajustar su lenguaje y definir el significado de una "paz duradera" para evitar que Putin se aproveche de la fatiga de la guerra.

En este contexto, el Papa Francisco causó recientemente un gran revuelo con sus claras palabras sobre el llamado a la paz en el conflicto ruso-ucraniano. Recordando que "la negociación no es una rendición", el Santo Padre, en este caso, se dirigió sobre todo a Kiev para pensar en una salida realista a una guerra que ahora parece estratégicamente congelada.

 

 

OTROS LÍDERES Y PENSADORES

No es frecuente que los teóricos de las relaciones internacionales ocupen un lugar central en el discurso público sobre asuntos de política exterior y de seguridad. John Mearsheimer lo hace con regularidad, aunque le gusta señalar que el establishment de la política exterior de Estados Unidos “no le escucha”, ni a él ni a otros realistas estructurales. Sin embargo, el análisis de Mearsheimer sobre las causas de la guerra rusa contra Ucrania ha atraído la atención mucho más allá de la academia y los think tanks de Washington.


Su argumento ha encontrado tanto detractores feroces como insólitos partidarios en todo el espectro político. Los opositores de extrema izquierda al imperialismo estadounidense se sienten reconfortados por su crítica a la ampliación de la OTAN, mientras que los seguidores del republicanismo de corte Make America Great Again quedan seducidos por los elementos aislacionistas y de “la fuerza hace el derecho” de su tesis. Muchos partidarios de la soberanía ucraniana han equiparado la tesis de Mearsheimer con una forma elaborada de racionalizar el derrotismo y hacer concesiones más aceptables; en esencia, forzar un acuerdo no deseado sobre los ucranianos que incluya el reconocimiento de las reclamaciones rusas sobre Crimea, posiblemente incluso sobre Donetsk y Lugansk.


En estas interpretaciones de Mearsheimer, los ucranianos no se ven tanto como un actor clave en el desarrollo de la tragedia, sino más bien como una desafortunada víctima de la política de las grandes potencias. El mismo rechazo reflexivo se aplica a otros argumentos promovidos por representantes de la realpolitik, como Henry Kissinger, o comentaristas anclados a la advertencia de George Kennan, en 1997, contra la expansión de la OTAN. 

(ver https://www.politicaexterior.com

/articulo/ideas-ofensivas-ucrania-mearsheimer-y-los-limites-del-realismo/).


En estos días también corrió fuerte, en las redes, un video del candidato a presidente Robert Kennedy, hijo del senador Robert Kennedy y sobrino del expresidente John F. Kennedy, denunciando esta guerra en Ucrania, quien dijo: “Esta es una guerra que nunca debió haber ocurrido, es una guerra que los rusos intentaron resolver… lo principal era mantener la OTAN fuera de Ucrania… los grandes contratistas militares (como también lo advertimos en ‘La Prensa’) quieren añadir nuevos países a la OTAN todo el tiempo… ¿Por qué? Porque de esa forma ese país tiene que ajustar sus compras militares a las especificaciones de armas de la OTAN…” y sigue diciendo el candidato: “Le preguntaron a Mitch Mc Connell (es un político estadounidense afiliado al Partido Republicano que actualmente representa al estado de Kentucky en el Senado y es el líder de la minoría republicana): ¿podemos permitirnos gastar 113.000 millones de dólares en Ucrania?”.


Y este dijo: “No te preocupes, no se trata de Ucrania, se destinará a los fabricantes de defensa estadounidenses”. También nos dice Kennedy: “Todas las tierras agrícolas, el mayor y único importante activo de Europa, el granero de Europa, será entregado a las multinacionales”. Agrego para rematar: “¿Qué crees que están haciendo con esta guerra? tienen una estrategia muy antigua y la mantienen, nosotros en guerra unos contra otros”.

 

LA VOLUNTAD POPULAR

En general, existe una creciente propensión occidental a suministrar armas de largo alcance que permitirían a Kiev atacar objetivos en lo profundo del territorio ruso, aumentando los riesgos de una escalada del conflicto con Moscú.

Sin embargo, hay que decir que tales armas difícilmente cambiarían el destino de Ucrania. Por ejemplo, en el caso alemán, Berlín podría disponer como máximo de cien Taurus, capaces de impactar a una distancia de 500 kilómetros.


Por lo tanto, podrían potencialmente poner a Moscú bajo fuego. Pero su pequeño número significa que, aunque su uso para posibles ataques en territorio ruso sea extremadamente provocativo, no cambiaría el equilibrio general y, por lo tanto, no cambiaría el equilibrio general.

Como han señalado algunos expertos militares estadounidenses, lo que Ucrania realmente necesita son proyectiles de artillería y sistemas de defensa aérea contra misiles y drones rusos. Pero es precisamente este material el que la industria bélica occidental no puede producir en cantidades suficientes.


El aventurerismo occidental, por tanto, aumenta el riesgo de incidentes que podrían conducir a un choque directo con Rusia, sin por ello revertir la suerte de Kiev.

Para salvar a Ucrania, la búsqueda de un compromiso y acuerdo con Moscú sería mucho más útil, como también quisiera la mayoría de la opinión pública europea. Pero, como sabemos, en las "democracias" occidentales, los gobiernos rara vez actúan como intérpretes de la voluntad de sus respectivas poblaciones. 

 

No hay duda de que el Papa Francisco conoce esta realidad El Papa Francisco causó recientemente un gran revuelo con sus claras palabras sobre el llamado a la paz en el conflicto ruso-ucraniano. Con sus palabras le recordó a Kiev que era necesario y oportuno pensar en una salida realista a una guerra que ahora parece estratégicamente congelada.


El Santo Padre no cree en la inevitabilidad de una "Tercera Guerra Mundial fragmentada", como definió la suma de crisis, escenarios complejos y guerras locales y regionales que se han multiplicado desde su elevación al trono papal en 2013. Jorge Mario Bergoglio, el Papa que llegó desde el fin del mundo, nunca tuvo la intención de ser el pontífice llamado a presenciar el fin del mundo tal como lo conocemos.

Se puede decir que hay continuidad con Juan Pablo II y Benedicto XVI en el frente del fortalecimiento de la doctrina social de la Iglesia, en la crítica a los excesos de la globalización y en la defensa de un mundo pacífico y fundado en el diálogo y el respeto entre los pueblos.


El Pontífice pidió a Vladimir Putin que “detenga, aunque sólo sea por amor a su pueblo, esta espiral de violencia y muerte”; y a Volodymyr Zelensky a “estar abiertos a propuestas de paz serias” y a todos los “protagonistas de la vida internacional y a los líderes políticos de las naciones”, con referencia implícita a Estados Unidos y China, “a hacer todo lo que esté en sus posibilidades para poner fin a la guerra en curso”. Palabras claras, que sólo una simplificación excesiva podría llevarnos a ignorar.

ROSARIO


 ¿Es solo el narcotráfico?

 

POR JUAN ALBERTO YARÍA

 

La Prensa, 17.03.2024

 

Miles de fuerzas federales se abaten sobre Rosario. Me pregunto ¿nada más que eso hace falta? Me pregunto porque no soy un experto en narcotráfico y observo los cientos de puestos de venta en ciudades importantes. Distintos centros de CABA, el conurbano como oferta inclaudicable de estupefacientes, Córdoba y sus múltiples centros de venta, etc.; y fundamentalmente sobre el problema de las fronteras y los puestos por donde entran, así como las rutas, ríos y carreteras.


Pero el máximo olvido es la falta de generación de un programa nacional de preveción que tome todas las familias, los medios de comunicación, escuelas para padres, formación de líderes juveniles. Intervención temprana y detección precoz son claves en esta pandemia que vivimos, máxime cuando nuestro país junto a Uruguay son los que lideran el consumo de marihuana y cocaina en América latina. Argentina es uno de los primeros países del mundo en consumo puberal de alcohol.


Preguntémonos por qué puede haber un programa de prevención del cáncer de mama, de la gripe, de la covid, del cáncer de próstata, del dengue, etc, y no así del consumo de drogas y alcohol. No es casual esto.


Rosario durante más de treinta años canceló todo programa preventivo estructurado, se limitaron la apertura de centros asistenciales, se publicitó un uso controlado de drogas especialmente en adolescentes. O sea, se estimuló la oferta; de ahí también la multitud de ofertantes.

 

NUESTRA TORRE DE BABEL

La Argentina es una verdadera torre de Babel por la confusión de lenguas existentes eludiendo tratar los temas centrales en un verdadero enredo “onanista” de palabras sin sentido y esto fomenta la confusión. El gran Dante Alighieri nos enseñaba que “la confusión es el principio del mal de las ciudades”.


Nuestro país se encuentra rodeado de países productores e incluso algún país caribeño ha decidido, en lugar de sacar petróleo de sus selvas, producir y exportar cocaína y también se lamentan que los Estados Unidos esté prefiriendo el fentanilo y haya bajado ahí el consumo de cocaína.


La industria de la venta y producción de drogas no solo utiliza manos de obra, corrompe, sino que se ha transformado en un supra Estado mundial que opera sobre la “marioneta” de los Estados nacionales bajo el imperativo de los “dólares o el plomo”.


El dinero que mueven está entre los primeros del mundo: petróleo, armas, drogas, juego. La implantación necesita de un mercado publicitario; el narcomarketing que día a día naturaliza el consumo por distintas vías: ídolos, streaming, programas tecnológicos, “redes negras” de internet, etc. Incluso programas municipales que invitan a consumir a jóvenes con cuidado (verdadera hipoteca de los más desvalidos por su inmadurez cerebral y la consolidación de la identidad en marcha).


No importa lo que muestren los estudios mundiales del daño de las drogas, no importa la multitud de “zombies” que vemos por las calles, no importa el dolor de familiares que ven a sus hijos psicotizarse o dementizarse.


Una verdadera torre de Babel nos rodea por la confusión existente. Las palabras pierden su originalidad más profunda. Las drogas como tóxico quedan suplantadas por las drogas como otra “ortopedia” más y por supuesto prestigiada que proporciona esta sociedad del vacío.

Hemos olvidado, entre otras cosas, producto del narco-marketing y de la naturalización del consumo, el daño que está en juego a través del consumo que se evidencia en la clínica.


Tóxico deriva de la palabra “toxon” que quiere decir arco, refiriéndose al uso de flechas envenenadas. Lo tóxico es un veneno y así nos encontramos en esta sociedad de la técnica y del espectáculo, el “veneno” se convierte en un consumo prestigiado. Es casi una costumbre social, un uso recreacional compartido. Lo farandulesco se une a lo trivial y resulta difícil cuestionar esto.


Uruguay es el triste espectáculo de un país que los poderes globales aplaudieron por la apertura de farmacias y los clubes cannábicos y hoy asiste a un aumento de la venta ilegal de cannabis (más potente que la que se vende en farmacias). La marihuana abrió puertas de la cocaína y otras drogas.


La confusión se une a la frialdad. Fríamente se propone una salida tóxica para los problemas humanos y así entramos de lleno a una salida tóxica para los problemas humanos.

Dentro de ese contexto de banalización y frivolización de los problemas humanos, la droga es un objeto de consumo más. En la ética mercantilista que descalifica cualquier marco objetivo de valores, la droga si es demandada debe ser ofrecida como cualquier objeto más sin tener en cuenta la salud.


A su vez esta misma ética favorece la creación de la necesidad de drogas en la población, especialmente juvenil, a través de mecanismo publicitarios diversos el narco-marketing. Precisamente este narco-marketing fomenta la creación de un mercado de consumidores y la oferta libre (como si fuera igual vender agua mineral o jugo de naranjas); todo esto parece estar interconectado.

La existencia tóxica se da dentro de un contexto social y espiritual que la promueve como forma de olvidar los fundamentos: los afectos, la organización familiar y la ética y finalidad de los grupos humanos.


El uso de drogas en la antigüedad era restringido, y siempre unido a una cosmovisión mágica o religiosa de la vida. También con fines médicos a través de chamanes o sacerdotes de cultos precristianos (especialmente americanos) aunque de una manera aislada y en parte ligado al escaso desarrollo de la tecnología médica o a deficiencias en el concepto del fenómeno religioso. Para el aborigen era una forma de conectarse, dentro de su peculiar cosmovisión con los dioses funcionando como un intermediario. Era la forma posible de mediación sagrada entre el hombre y lo sobrenatural.

 

LAS DROGAS COMO TÓXICO

Las drogas como tóxico y la alienación (alienus: extranjero de sí mismo) van de la mano; o sea no poder hacerse cargo de sí mismo. Esta alienación es masiva y al ser masiva es pandémica (o sea, toma a gran parte de la población) tanto a jóvenes como adultos que también consumen o que asisten perplejos y confusos a esta realidad.

Las palabras en su uso reiterado pierden su sentido originario. Su raíz conceptual cae y se oculta frente a la manipulación interesada de la vida cotidiana. Esto sucede con la palabra droga y drogadicción, ya que la conducta tóxica queda silenciada y el deterioro que generan también.


El mercado de consumo moderno asocia el estudio de deseos humanos y el control de estos a través de una oferta que responde a una publicidad que para ser efectiva debe estar asociada a un cierto prestigio.

El mercado de consumo, estudio de los deseos, control de estos y cultura publicitaria van unidos. Son así estrategias modernas de poder para imponer conductas al servicio del consumo. Pero hay una diferencia entre consumir fibras y consumir drogas.


Los circuitos de imposición de la droga y el alcohol utilizan una cultura publicitaria (en el límite de la percepción) y una red de venta marginal.

La cultura publicitaria subliminal se vale de modelos sociales, ídolos deportivos y musicales, intelectuales disconformes. La enfermedad del consumo se transforma en liberación transgresora. La marginalidad ética, en propuesta revolucionaria y la decadencia moral del alcohólico y del drogadicto, en sus fases terminales en el grito del oprimido.


El adolescente asiste a esta torre de Babel y de no existir un plan nacional de prevención y asistencia, poco podremos hacer ante Estados supranacionales con “armas” publicitarias sofisticadas.


Asistimos inermes mientras atacamos bunkers; aunque también están las fronteras, los puertos y fundamentalmente la protección y cuidado de la vida de nuestros jóvenes, las familias y los adultos responsables.

Solo la cultura salva como decía el gran Ortega y Gasset: “… En el mar bravío de la vida el salvavidas es la cultura” (las palabras, los valores, los cuidados).

lunes, 18 de marzo de 2024

EL CENSO 2022

 


 CONFIRMÓ LA CAIDA DE LA FECUNDIDAD

 

NOTIVIDA, Año XXIV, Nº 1350, 18 de marzo de 2024

 

El 14 de marzo el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los indicadores de fecundidad elaborados a partir del Censo que se llevó a cabo el 18 de mayo de 2022. El promedio de hijos nacidos vivos por mujer (1,4) coincide con los datos adelantados en Notivida Nº 1349.

 

Destaquemos que los números ofrecidos en el último boletín se corresponden con el Anuario de Estadísticas Vitales del 2022, mientras que el INDEC “difunde la posibilidad que ofrece el Censo 2022 de poner de relieve la fecundidad total o acumulada de las mujeres”.  Por otra parte, mientras que el anuario estadístico consigna una estimación de la población femenina, entre 15 y 49 años, de 11.561.088, el censo ajustó esa proyección a 12.382.860 mujeres. El Censo permite, además, adecuar a la realidad el lugar de residencia de las madres, lo que implica variaciones en la fecundidad por distrito.

 

Recordemos que para que la población se mantenga estable ese indicador debe ser 2,1. Con un promedio de hijos por mujer de 1,4 -que es el que menciona el INDEC- la población va decayendo y sus efectos son cada vez más visibles.

 

El Censo muestra la drástica reducción de la fecundidad adolescente, pero esa fecundidad no depende de la cantidad de embarazos adolescentes, como los medios en general consignan, sino de los nacidos vivos de madres adolescentes. Es decir, si en un año todas las adolescentes que quedan embarazadas abortan la fecundidad es 0.