domingo, 17 de diciembre de 2023

¡MILEI CUMPLE!

 

Gustavo González

Presidente y CEO de Editorial Perfil

 

Perfil, 17-12-23

 

Pasó apenas una semana para que se empezara a criticar al Presidente por no cumplir con sus promesas. Más específicamente, con la que decía que “el ajuste no lo va a pagar la gente”. Se volvieron a emitir reportajes en los que Javier Milei repetía que “por primera vez lo va a pagar la casta”.

 

Sin embargo, creo que detenerse ahora en quién va a pagar el ajuste es secundario. Porque la promesa de fondo de Milei fue que llevaría adelante “el mayor ajuste de la historia”, bajo el supuesto de alcanzar rápido el superávit fiscal.

 

Por lo demás, es de esperar que con más inflación, más crisis, más desocupación y más conflictividad social, el ajuste lo vamos a pagar todos.

 

Y Milei fue claro en ese sentido. Dijo una y otra vez qué pasaría si llegaba al poder. Lo reiteró en su discurso de asunción y por el cual fue vitoreado: “¡Javier, querido, el pueblo está contigo!”.

 

Era sincero cuando prometía un ajuste pocas veces visto. Empezó a cumplir. Es cierto que decía...

 

Por eso, a esta altura, la cuestión no es tanto el ajuste, sino cómo va a quedar la Argentina después del ajuste.

 

Estado afuera. Ya se conocieron los primeros anuncios. Todos conducen en la misma dirección: el objetivo es que la presencia del Estado vaya desapareciendo hasta llegar al ideal anarcocapitalista de que no exista más.

 

El Estado no fomentará más la obra pública. Si los privados lo hacen, en buena hora; si no, no habrá nuevos gasoductos, ni carreteras transitables, ni más represas, ni planes de vivienda. No habrá ayuda para las provincias y se tenderá a que no haya para las personas.

 

Es cierto que, antes de ser presidente, había jurado bajar los impuestos y ahora los quiere subir, incluso el de Ganancias, cuya eliminación viene de votar. Promete que “el esfuerzo es transitorio”, lo mismo que el aumento de las retenciones. Bajo la consigna de que, desde la doctrina libertaria, los impuestos son una injusticia que paraliza las fuerzas productivas del mercado.

 

Cuando Milei decía “la justicia social es una aberración”, lo decía porque está convencido de que de esa forma se comete una injusticia que implica ayudar a unos con los impuestos de los demás. Puede que, en el corto plazo, los planes sociales y los subsidios a los servicios tiendan a bajar más paulatinamente de lo que él desearía, pero el objetivo que explicitó infinidad de veces es que lo mejor que le puede pasar al país es que desaparezca la intervención estatal.

 

...que lo iba a pagar la casta, pero quizá se refería a que no lo pagaría lo que llama “la gente de bien”

 

Así, cada uno recibiría solo lo que consiguió con sus méritos y pagaría lo que deba pagar según la ley de oferta y demanda. No más.

 

Es posible que cuando Milei decía que “el ajuste lo va a pagar la casta”, lo hiciera en función de que no lo va a pagar “la gente de bien”. Que, para él, es la gente que no quiere mantener más al Estado y a los que viven de él.

 

Desde su punto de vista, quien terminaría pagando el ajuste sería entonces “la gente de mal” que se aprovecha de la “gente de bien”.

 

La casta es esa “gente de mal”, esa que no quiere pagar lo que corresponde por el transporte público o la tarifa de gas y luz, la que pretende cobrar un sueldo de una empresa estatal que da pérdidas, la que exige una actualización de sus jubilaciones sin importar si existen recursos para eso, la que reclama ayuda porque no tiene aptitudes competitivas para encajar en el sistema laboral o la que pide algún tipo de intermediación estatal para negociar el precio de los alquileres o de los bienes de primera necesidad que consume.

 

Javier, querido. Creo que Milei cumple o intenta hacer lo posible para cumplir.

 

Tienen su razón quienes lo votaron y ahora apoyan las medidas de ajuste. Están en líneas con la creencia de que el Estado (o este Estado) es el problema.

 

 Y tienen su razón quienes no lo votaron y hoy se quejan, porque comprueban que, al cumplir con esas promesas, sufrirán sus consecuencias.

 

Nunca nadie como él

 

Pero ninguno podrá decir que él no les avisó.

 

Porque el quid de la cuestión ya no es si Milei cumple, sino las implicancias sociales y económicas que tendrá su cumplimiento.

 

Para “la gente de bien”, la esperanza es que las consecuencias del prometido ajuste terminen siendo afortunadas para la mayoría. O al menos que no les toque a ellos.

 

En cambio, para la otra gente, la que no lo votó, los anuncios alimentan su desesperanza.

 

Lo que deriva en el interrogante sobre qué es la gente.

 

El “¡Javier, querido, el pueblo está contigo!” estuvo precedido de otros “Raúl, querido”, “Carlos, querido”, “Néstor, querido”, “Cristina, querida”, “Mauricio, querido”. En esta campaña electoral, también hubo otros queridos: Horacio, Patricia, Sergio, etc.

 

La respuesta es que el “pueblo” que “está contigo” no es “el” pueblo. No lo es en cuanto a pueblo como sinónimo de totalidad de los habitantes de una nación. Tampoco lo es como sinónimo de “la gente”.

 

Ni el pueblo es el pueblo, ni la gente es la gente.

 

Ni pueblos ni gentes. De hecho, el origen de la palabra pueblo no se refiere a todos los que habitan un lugar, sino solo a los jóvenes varones que podían ir al combate y tenían derecho a voto, no a gobernar. La palabra “gente” también viene del latín, de “gens”, que significa tribu, familia, clan, un grupo de pertenencia económico o social. Tampoco “gente” es sinónimo de sociedad.

 

No hay, en sentido genérico, ni pueblos ni gentes. Lo que hay son sectores unidos por un mismo sistema de creencias, valores e intereses. No es “el” pueblo el que quiere a Milei o a Cristina. Son algunos sectores los que depositan en sus líderes la expectativa de ser reflejados por ellos. Cuando esos sectores logran asociarse con otros hasta convertirse en mayorías circunstanciales, consiguen acceder al poder a través de esos líderes.

 

Y no es que haya “gente de bien” ni “gente de mal”, lo que hay son sectores socioeconómicos en pugna con otros sectores. En estos comicios, ese conflicto de intereses fue transparente.

 

Recurriendo a los resultados electorales (no al balotaje, que suma a votantes diversos obligados a elegir entre dos opciones), se explica mejor esa pugna.

 

Qué Milei gobernará

 

Por un lado, está el 30% que conforma el núcleo duro del mileísmo (lo votó tanto en las PASO como en las generales) y que apoya la eliminación del Estado, o por lo menos del Estado como funciona hasta ahora. Un sector que apuesta a que, sin el costo de la burocracia estatal, debería ganar más. O pagar menos, que es lo mismo.

 

Después está el 26% que en la segunda vuelta se sumó a ese núcleo duro, impulsado por alguna coincidencia general sobre el rol del Estado o por el ánimo de cambio. Ni Milei ni Massa eran los mejores representantes de sus intereses (por eso no los votaron hasta el balotaje), pero eligieron al primero pensando que los beneficiaría más.

 

Por fin, está el 44% que expresa a sectores que piensan que sin el Estado estarían peor. Ya sea porque hoy se ven directamente cobijados por él, porque consideran que la sociedad debe velar por cierta protección hacia los más débiles (aunque eso implique un costo adicional para el resto) o porque entienden al Estado como motor de crecimiento.

 

Gente bien/gente mal. Cada uno de esos sectores puede creer que la razón está de su lado y que son el bien. No que hacen lo mejor para defender sus genuinos intereses.

 

La postura de este oficialismo como representante de “la gente de bien” es tan sesgada como la de quienes, desde la oposición, consideran a Milei o a Macri como “antipueblo”.

 

La demonización de los otros puede ayudar a consolidar la identidad de los propios.

 

Pero reincidir en la misma estrategia de simplificación política que tanto daño causa desde hace más de una década es un error social y económico que lo terminarán pagando todos los sectores por igual. Incluso lo pagará “la gente de bien”.

sábado, 16 de diciembre de 2023

LA VENTANA DE OVERTON

 

 Comprendiendo el espectro político y las ideas aceptables

 

Albert Mesa Rey

 

Adelante España, Diciembre 16, 2023

 

En la era digital, donde las redes sociales y los medios de comunicación son omnipresentes, el espacio público se ha transformado en un escenario complejo y dinámico. En este contexto, la «Ventana de Overton» emerge como un concepto fascinante que arroja luz sobre los límites del debate público y las ideas aceptables en una sociedad. Desarrollada por el analista político Joseph P. Overton, esta teoría proporciona una perspectiva única sobre cómo las opiniones políticas y sociales son percibidas y aceptadas en un determinado momento y lugar.

 

¿Qué es la Ventana de Overton?

 

La Ventana de Overton es un modelo teórico que describe el rango de ideas que son consideradas socialmente aceptables en un momento dado. Este rango se representa como una ventana que se abre y cierra sobre el espectro de opiniones públicas. Dentro de esta ventana, las políticas y las opiniones son vistas como viables y aceptables por la mayoría de las personas, mientras que las ideas fuera de la ventana se consideran radicales o inaceptables en el contexto social actual.

 

No es una teoría perfecta y ha sido objeto de críticas. Algunos argumentan que no tiene en cuenta la complejidad de la política y que simplifica demasiado la dinámica de las ideas políticas. Además, la definición de lo que es «aceptable» varía según la cultura y el contexto, lo que dificulta su aplicación universal.

 

Los niveles de la Ventana de Overton

 

Se compone de varios niveles:

 

Dentro de la Ventana: En este nivel se encuentran las ideas y políticas que son socialmente aceptables y políticamente viables en un momento dado. Estas son las propuestas que no generan una gran controversia y son promovidas por los partidos políticos y los líderes de opinión.

Al Lado de la Ventana: Aquí se encuentran las ideas y políticas que son marginales, pero aún consideradas «políticamente posibles». Estas propuestas están en la periferia de la corriente principal y pueden ganar aceptación si se promueven de manera efectiva o si cambian las circunstancias.

Sobre la Ventana: En este nivel están las ideas que son consideradas inaceptables o radicales en la sociedad. Estas propuestas están fuera de la corriente principal y generalmente son rechazadas por la mayoría de la población.

 

La dinámica de la Ventana

La posición de la Ventana de Overton no es estática; está en constante cambio debido a diversos factores, como eventos políticos, avances tecnológicos, cambios culturales y movimientos sociales. Lo que una vez estuvo fuera de la ventana podría eventualmente desplazarse hacia adentro a medida que la sociedad evoluciona y las actitudes cambian. Este fenómeno puede ser observado a lo largo de la historia, donde ideas que anteriormente se consideraban impensables, como los derechos civiles o el matrimonio entre personas del mismo sexo, se han movido dentro de la ventana de aceptabilidad a medida que la sociedad ha progresado.

 

La Manipulación de la Opinión Pública

 

El concepto de la Ventana de Overton también plantea preguntas intrigantes sobre cómo las élites políticas y los medios de comunicación pueden manipular la opinión pública al influir en la posición de la ventana. A través de la propaganda, la desinformación y la polarización, es posible cambiar las percepciones y ampliar o estrechar el rango de ideas aceptables. Esto plantea preocupaciones sobre la integridad del debate público y la necesidad de fomentar un diálogo informado y equitativo en la sociedad.

 

Desafíos y oportunidades

 

Si bien la Ventana de Overton puede generar preocupaciones sobre la manipulación y el control de la opinión pública, también presenta oportunidades para el cambio positivo. Aquellos que desean promover ideas constructivas pueden trabajar para expandir la ventana de aceptabilidad a través de la educación, el diálogo y la promoción de políticas basadas en evidencia.

 

En última instancia, la Ventana de Overton es una herramienta valiosa para comprender la dinámica compleja del debate público y cómo las ideas evolucionan en la sociedad. Al reconocer el poder de esta ventana y ser conscientes de su existencia, los ciudadanos pueden participar de manera más activa y crítica en el proceso democrático, contribuyendo así a la formación de una sociedad más informada y equitativa.

 

Las implicaciones de la Ventana de Overton en la política española

 

La política española ha estado inmersa en un proceso constante de cambio y adaptación a lo largo de las décadas. En este contexto se presenta como un marco teórico para entender las dinámicas políticas y sociales que dan forma al panorama español. Analizar sus implicaciones en la política española es esencial para comprender cómo ciertas ideas y políticas han evolucionado, y cómo las fuerzas políticas las han moldeado para que se ajusten a la corriente principal de pensamiento.

 

La evolución de las ideas políticas en España

 

Desde la transición democrática en los años 70, España ha sido testigo de una serie de transformaciones significativas en su paisaje político. Durante ese período, las ideas y políticas que una vez estuvieron fuera de la Ventana de Overton, como el matrimonio entre personas del mismo sexo o la descentralización del poder a través de la autonomía regional, han pasado a formar parte de la corriente política principal en el país.

 

El papel de los partidos políticos y los movimientos sociales

 

Los partidos políticos en España han desempeñado un papel vital en su redefinición. Han adoptado estrategias para popularizar ciertas políticas y cambiar la percepción pública sobre temas específicos. Además, los movimientos sociales han tenido un impacto significativo, llevando a debates públicos sobre temas como los derechos LGTBQ+ y el cambio climático, que han influido en la aceptación de estas ideas en la corriente principal.

 

Retos y controversias

 

A pesar de los avances también ha sido el centro de controversias en la política española. La polarización política y la creciente fragmentación de los partidos han llevado a la aparición de ideas extremas en el espectro político, desafiando los límites tradicionales de la Ventana de Overton. Esto plantea preguntas sobre hasta qué punto se deben ampliar estos límites y qué implicaciones tendría esto para la estabilidad política y social de España.

 

La importancia de un debate público informado

 

En última instancia, la Ventana de Overton en la política española subraya la importancia de un debate público informado y comprometido. Los ciudadanos tienen un papel fundamental en determinar qué ideas y políticas son socialmente aceptables. La participación activa en el proceso político, la educación cívica y el acceso a información precisa son herramientas esenciales para garantizar que la Ventana de Overton refleje los valores y necesidades cambiantes de la sociedad española.

 

Conclusión

 

La Ventana de Overton en la política española es un reflejo dinámico de la evolución social y política del país. Las políticas «progresistas» del actual gobierno nos han llevado a incluir como aceptables y beneficiosas para la convivencia de la sociedad española ideas tan delirantes tales como: el derecho a la secesión de partes de nuestro país, la condonación de la deuda de una de las regiones más ricas en perjuicio de las más pobres, o la oportunidad de un referéndum sobre la autodeterminación prohibida explícitamente en una lectura atenta y desapasionada de nuestra Constitución. Han tratado de justificar leyes tan absurdas como la «Ley Trans» o la «Ley de Bienestar Animal o leyes tan peligrosas como la del «Sí es sí».

 

Con la ayuda de unos medios de comunicación palmeros y subvencionados al servicio del gobierno, esto sería la aplicación espúrea de la Ventana de Overton facilitada por una sociedad que cada día lee menos, se informa principalmente por los medios audiovisuales, altamente polarizada con unos importantes sesgos cognitivos que facilitan su aplicación a gusto del gobierno.

 

A medida que España enfrenta desafíos y oportunidades en el futuro, comprender esta dinámica seguirá siendo esencial para anticipar y responder cómo las ideas políticas se desarrollarán y se convertirán en políticas públicas. La capacidad de analizarlas será también crucial para garantizar que las políticas españolas sigan siendo representativas y receptivas a las necesidades cambiantes de la sociedad y no a las necesidades electorales de un gobierno en minoría, de un partido que no ganó las elecciones o a los intereses de ciertos grupos de presión sociales o económicos. Gracias una vez más por leerme.

 

Albert Mesa Rey es de formación Diplomado en Enfermería y Diplomado Executive por C1b3rwall Academy en 2022 y en 2023. Soldado Enfermero de 1ª (rvh) del Grupo de Regulares de Ceuta Nº 54 y Clinical Research Associate (jubilado). Escritor y divulgador.

viernes, 15 de diciembre de 2023

"LLEGAN LAS FIESTAS"

 


 La sustitución del Cristianismo

 

Monseñor Héctor Aguer

 

Infocatólica, 12/12/23

 

El Adviento carece, en la mayor parte de los fieles, de la misma intensidad espiritual de la Cuaresma. No tiene proyección alguna sobre la cultura. Esto es lo que yo observo en este lejano Sur, en el orden cultural, bien distante de los centros en los cuales floreció otrora la cultura cristiana. Pero no se puede negar que, en América, en las colonias, el Cristianismo se implantó en un envase que lo tornaba presente en las costumbres del pueblo, y en la incipiente organización de los Estados. Quiero decir que la difusión de la Fe iba proyectándose en la vida social; se plasmaba una cultura cristiana. «Envase» he escrito; de Europa recibimos la predicación misionera, y una Tradición que era un eco de la larguísima y fecunda historia de la cultura cristiana. Podríamos preguntarnos qué resta hoy día de todo eso.

 

Este esbozo de reflexión surge de una experiencia de la inexistente presencia del Adviento en los medios masivos de comunicación, y en las redes sociales. A la altura de la segunda semana de ese tiempo litúrgico, antes de la mitad de diciembre, ya aparecen las consabidas ofertas que aprovechan el espectro de la Navidad para incitar al consumo en el período final del año, hasta el primer día del siguiente. En este Hemisferio Sur hace calor; así se insinúa el verano, que incluye las largas vacaciones. Pero, para nosotros, éstas se anticipan en el período que, en general, se conoce como «las Fiestas». La invitación al consumo asume, en las publicidades comerciales –e invariablemente- la expresión «¡Llegan las Fiestas!», a lo que se añade: «¡Celebremos!».

 

La Navidad ha desaparecido; el nombre mismo ya no resuena más. Los símbolos que ahora se imponen son el arbolito, y Papá Noel. El árbol, cargado de adornos, y a cuyo pie se colocan los regalos, es una figura auténtica y tradicional en los países del norte de Europa. Su presencia se refiere al Nacimiento de la Vida (eso es, realmente, la Navidad). «Yo soy la Vida» (Jn 14, 6 -kai hē zōē-) ha dicho el Señor. Papá Noel es Santa Klaus, es San Nicolás. También este símbolo procede de las regiones árticas, donde diciembre trae consigo la nieve. De allí que al personaje robusto vestido de rojo solía presentárselo en un trineo, tirado por renos.

En nuestro verano es la desubicación misma, y de San Nicolás no queda rastro alguno. Lo que ha desaparecido casi totalmente es la representación del Pesebre, del Belén. En los países latinos éste era el símbolo por excelencia de la Navidad; se decía en plural, «los Belenes». Me permito filtrar un recuerdo: hace cinco años, caminando por el centro de Nápoles, me llamó la atención que en todos los negocios se ofrecía un Belén, más bien pequeño, y eran iguales todos. Aquí también, en Argentina, el Pesebre era bastante común, incluso alguno de gran porte en sitios públicos. En mi infancia, una tía y yo nos encargábamos de armar uno imponente en casa, con altas montañas. La gruta con el Niño, María, y José era el foco central. La costumbre indicaba que al Niño se lo ponía en su sitio la Nochebuena. «Nochebuena», otro nombre que ha desaparecido. Es terrible: «Las Fiestas» la han devorado.

 

La reseña que he presentado muestra cabalmente la sustitución del Cristianismo. El efecto del cambio cultural se ha naturalizado, de tal modo que ni siquiera queda la nostalgia de los viejos; los jóvenes ignoran la Tradición cristiana, que se reflejaba en aquellas figuras. Todo eso ha desaparecido como un sueño que las nuevas generaciones no han vivido. Lo que he referido es lo que muestran la televisión, otros medios, y las redes, como lo único que existe. El Nombre Dulcísimo de Jesús también es algo del pasado. Podemos pensar que la Iglesia se ha recogido en el ámbito, que ya no tiene nada de recoleto, de los templos. La cultura, es decir, la vida común de los hombres, es una realidad ajena. Nuestro episcopado vive en la estratósfera; quizá el recuerdo de la Navidad le inspire una exhortación a la paz, una paz que no inquiete al mundo y para que la gente que la oiga no significa nada.

 

La sustitución del Cristianismo desafía al ámbito de la evangelización. Adornar esta realidad llamándola «Nueva» no altera el vacío que la cultura poscristiana impone a la Iglesia. Hay que comenzar todo de nuevo, como si nos halláramos en el siglo primero.

 

+ Héctor Aguer

Arzobispo Emérito de La Plata.

EL PARLAMENTO EUROPEO


 aprueba una definición de paternidad que admite «padres múltiples» y gestación subrogada


(Kath.net/InfoCatólica) 15-12-23

 

El reglamento de la UE sobre el certificado europeo de paternidad prevé expresamente, además de los hijos resultantes de contratos de gestación subrogada, los llamados «padres múltiples».

 

Según ALfA (Acción por la Vida para Todos) la adopción del reglamento es muy problemática.

 

Por un lado, desde la perspectiva de los Estados miembros de la UE, porque el Parlamento Europeo restringe las posibilidades de los Estados de la UE de definir las familias de una manera que corresponda a su comprensión jurídica nacional. Porque: El reglamento permite que la paternidad establecida en un estado miembro de la UE sea reconocida en toda la UE, incluso en situaciones como la maternidad subrogada. Además, con este reglamento la Unión Europea se excede en sus competencias y adopta leyes en materia de familia que son competencia exclusiva de los Estados miembros. «Crianza de los hijos» no es sinónimo de ascendencia, una categoría que anteriormente era común para describir las relaciones infantiles. La extensión del término paternidad a cualquier forma de relación entre los niños y las personas en cuyo hogar crecen esos niños es una violación del principio de subsidiariedad. Prevé expresamente que las normas como el reconocimiento de las relaciones de pareja y de los hijos pueden ser adoptadas soberanamente por los Estados miembros.

 

Por otro lado, el reglamento es preocupante desde el punto de vista de los niños: la creación de un certificado de paternidad europeo basado en una definición convencional de paternidad sin duda redundaría en interés de los niños. Si la «paternidad» ya no tiene que ver con la descendencia biológica, esto abre la puerta a los niños creados mediante procedimientos de subrogación. Los niños producidos mediante gestación subrogada son tratados como algo que se puede comprar o tirar. No se firmará ningún contrato de gestación subrogada sin una cláusula que estipule el derecho de los padres ordenantes a abortar al niño ordenado, por ejemplo debido a una condición diagnosticada prenatalmente. Además, el establecimiento de un certificado de paternidad imposibilita que los niños exploren su verdadera identidad y orígenes. ¿Cómo sabrá quiénes son los padres biológicos cuando el documento europeo enumera como padres a personas que no están necesariamente relacionadas biológicamente con el niño?

 

Desde ALfA se asegura que es muy lamentable que el Parlamento se contradiga al aprobar este proyecto: en la directiva sobre prevención y lucha contra la trata de personas y protección de sus víctimas, el Parlamento calificó expresamente en octubre la gestación subrogada como forma de trata de personas.

 

El borrador se presentará ahora al Consejo Europeo. Es de esperar que fracase allí: según los Tratados europeos, para que sea jurídicamente vinculante tendría que ser aprobado por unanimidad.

EL PACTO MACRI-VILLARRUEL

 


 debilitaría a Milei

 

Por Alexis Di Capo

 

Informador Público, 15-12-23

 

Victoria Villarruel consiguió su primera victoria sobre JM al lograr que el puntano Bartolomé Abdala fuera elegido Presidente Provisional del Senado en lugar del candidato presidencial, el formoseño Francisco Poaltroni. El desplazamiento de este último, un rival de Gildo Insfrán, contó con la complicidad del jefe de la bancada kirchnerista, José Mayans, también formoseño.

 

En la Casa Rosada no se disimuló el disgusto por el marginamiento de Poaltroni pero, más que esto, preocupó la existencia de un pacto entre Villarruel y Mauricio Macri. Es que las dos Secretarías del Senado quedaron en manos de operadores del PRO. La Secretaría Parlamentaria es para un allegado a Federico Pinedo, Agustín Giustinian, mientras que la Secretaría Administrativa la ocupará María Laura Izzo, ex funcionaria de Patricia Bullrich en Seguridad.

 

 

Esta alianza entre Macri y Villarruel podría tener proyecciones en el funcionamiento del Senado, donde el PRO es la segunda minoría.

 

En círculos macristas comentan que la aproximación del expresidente a la vicepresidenta sería la forma de Macri de contrarrestar la escasa inserción que Milei le dio en el gobierno a las figuras que le responden. Esto teniendo en cuenta que las dos figuras del macrismo en el gabinete, Luis Caputo y Bullrich, son en realidad ex macristas.

 

Proyecciones

De profundizarse, el pacto Macri-Villarruel puede significar que JM deba negociar con su vice el tratamiento de los proyectos de leyes de ajuste y reforma del Estado, teniendo en cuenta que los libertarios sólo tienen 7 senadores. Pero además, la jugada de Villarruel instaló como segundo en la línea de sucesión presidencial a un senador, Abdala, que no responde a JM y que tiene un extenso pasado como dirigente del PRO.

 

Hasta el momento, el pacto Macri-Villarruel no se proyectó fuera del Senado, aunque hay quienes dicen que sus efectos se podrían sentir también en Diputados.

LA NUEVA POLONIA


 nace anticatólica

 

Pawel Lisincki

 

Brújula cotidinana, 15_12_2023

 

El 11 de diciembre Donald Tusk ha sido elegido nuevo Primer Ministro polaco por el Parlamento y el 13 de diciembre el nuevo gobierno ha jurado ante el Presidente de la República, Andrzej Duda. Hemos pedido al periodista Pawel Lisicki, director del semanario "Do Rzeczy", un análisis de la situación polaca.

 

El nuevo Primer Ministro polaco, Donald Tusk, ha prometido devolver a su país “al lugar que le corresponde en Europa”. Según él, es hora de poner fin a un gélido enfrentamiento de ocho años entre Varsovia y Bruselas. Suena bien, pero ¿qué significa en la práctica?

 

Donald Tusk ha presentado su visión de una Polonia nueva y progresista en el corazón de la UE, al ganar su Gobierno un voto de confianza en el Parlamento. Pero no ha explicado qué significa exactamente la “Polonia progresista”. En realidad, existen muchas contradicciones e incoherencias en su discurso. Por un lado, ha declarado ante el Parlamento polaco que “Polonia recuperará su posición de liderazgo en la Unión Europea”; por otro, ha añadido que “cualquier intento de cambiar los tratados que van en contra de nuestros intereses está fuera de lugar... Nadie me superará en la Unión Europea”.

 

¿Cómo es eso posible si el intento de limitar la posición polaca era el principal objetivo de Bruselas? ¿Cómo puede Polonia “recuperar” algo que no ha perdido en absoluto? Es Bruselas la que intenta cambiar los tratados, así que ¿cómo puede decir Tusk que estará tanto en contra como a favor de una mejor cooperación con la Comisión Europea? Tusk ha sido presidente del Consejo Europeo y líder del Partido Popular Europeo, por lo que debería saber perfectamente cuál es el verdadero objetivo de los cambios en los tratados europeos. Ha prometido “devolver miles de millones de euros” de fondos de la UE a Polonia, congelados debido a una disputa entre Bruselas y el gobierno saliente de Ley y Justicia (PiS) por cuestiones de Estado de Derecho. Pero, ¿cómo va a lograrlo sin perder la soberanía?

 

A finales de noviembre de este año el Parlamento Europeo ha votado el informe de la Comisión de Asuntos Constitucionales (AFCO) de la Eurocámara en el que se recomiendan cambios en los Tratados de la UE. El documento prevé, entre otras cuestiones, la transferencia de más competencias de los Estados miembros a la UE, lo que, de hecho, reducirá aún más su soberanía. Los nuevos ámbitos en los que los Estados miembros tendrían que ceder su autoridad y someterse a la competencia exclusiva de la Unión son el clima y el medio ambiente.

 

Por lo tanto, es predecible que Bruselas decida qué tipo de coches pueden conducir los polacos y dónde pueden hacerlo, si tendrán que pagar derechos de CO2 por calentar sus casas y muchos otros asuntos de importancia. Las decisiones sobre cuestiones climáticas y medioambientales serán impuestas por la Comisión Europea, como ocurre en otros ámbitos en los que la UE ya tiene competencia exclusiva, como la política comercial común. Esta será la versión más radical de la política verde, el llamado Green Deal. El proyecto de modificación de los Tratados implica rebajar el umbral de votos en el Consejo del 55% de los países, que representan el 65% de la población de la UE, al 50% de los países, que representan el 50% de la población de la UE. De este modo, será más fácil aprobar las propuestas de la Comisión y más difícil bloquearlas. Polonia perdería el poder de veto de facto. El anterior gobierno PiS no lo aceptó, pero el nuevo no se va a oponer.

 

Además, hay nuevas competencias compartidas que en realidad pasan a ser competencias de la UE, ya que el Tratado dice que la UE tiene prioridad para ejercerlas. Los países miembros sólo pueden ejercerlas en la medida en que la Unión decida no hacerlo. Entre las nuevas competencias compartidas están la sanidad pública y la educación. En materia de sanidad, por ejemplo, se mencionan como nuevos ámbitos de competencias compartidas los siguientes “los asuntos de salud pública y la protección y mejora de la salud humana, especialmente las amenazas sanitarias transfronterizas”.

Dado que el aborto se disfraza en la UE bajo el nombre en clave de “salud reproductiva”, se tratará como una parte de la política sanitaria y se tomarán decisiones sabiendo que es una competencia compartida sobre la que la Unión tiene prioridad. Lo mismo ocurre con las demás competencias compartidas mencionadas en el proyecto de modificación del Tratado: silvicultura, infraestructuras transfronterizas de transporte, política de fronteras exteriores, asuntos exteriores, seguridad exterior, defensa, protección civil, industria y educación. O bien Tusk se opone y así no “devolvería miles de millones de euros” de fondos de la UE a Polonia o, lo que parece más probable, cede y pierde la posición de soberanía. Llamarlo “recuperar la posición de liderazgo” parece una broma de mal gusto.

 

El otro punto mencionado por Tusk es la “vuelta a la democracia”. El nuevo primer ministro polaco ha comenzado su discurso con una dura condena al legado de los años del PiS, recordando un extraño tratado político escrito por Piotr Szczęsny, un químico de 54 años que se roció con gasolina en Varsovia en 2017 y murió en el hospital 10 días después a causa de las heridas provocadas por su autoinmolación. Tusk dijo que el “manifiesto” que Szczęsny escribió antes de morir, en el que atacaba el supuesto autoritarismo del Gobierno del PiS, podría sustituir su discurso, y leyó un fragmento: “Protesto contra la xenofobia introducida por las autoridades en el debate público... Protesto contra la actitud hostil de las autoridades hacia los inmigrantes... Protesto contra la incapacidad de la televisión pública”.

 

Pero como en el caso de la política europea, existe una clara contradicción. Por un lado, Tusk declara la abolición del autoritarismo del PiS, a pesar de que había ganado unas elecciones perfectamente democráticas, algo impropio de gobiernos autoritarios; por otro lado, mencionando el Manifiesto de un suicida, sugirió la venganza contra el PiS. Una de las primeras decisiones tomadas por su gobierno ha sido la creación de tres comisiones parlamentarias especiales de investigación para probar las supuestas infracciones de la ley cometidas por los ministros del PiS. Para complicar más la historia, o más bien ironizarla, es el mismo Tusk quien declara la política de reconciliación nacional.

 

Tras condenar al Gobierno saliente, Tusk ha esbozado su propio programa: “Ha llegado el momento de que Polonia sea feliz”. Cabe sospechar que es otra forma de sugerir la implantación de la revolución de género en Polonia. En sus apariciones en campaña, Tusk prometió introducir más derechos para las personas LGBTQ+, signifique lo que signifique, y hacer retroceder la legislación sobre el aborto introducida bajo el gobierno del PiS. Tusk ha criticado duramente la ley polaca provida, calificándola de represiva y cruel. Sin embargo, no está claro hasta qué punto el nuevo gobierno podrá cambiar la legislación sobre el aborto, dado que algunos miembros de su propia coalición no apoyan una liberalización significativa. El Presidente Duda, que tiene poder de veto sobre el gobierno, permanecerá en el cargo hasta 2025. Es muy probable que Duda, católico declarado, utilice este poder para proteger a los niños no nacidos.

 

En su discurso ante el Parlamento, Tusk anunció que se percibiría de inmediato un clima diferente para las mujeres polacas. “Hemos desarrollado un programa para que todas las mujeres polacas perciban que existe un cambio en el tratamiento de la maternidad, la protección de las madres y el acceso al aborto legal”. Estas palabras son el colmo de la hipocresía. En la mente de Tusk la “protección de las madres y el apoyo a la maternidad” es lo mismo que el “acceso al aborto legal”. Apoyar la vida significa tener derecho a destruirla.

 

Hay muchas otras señales que demuestran que el nuevo gobierno está ansioso por comenzar la nueva guerra religiosa contra la debilitada Iglesia Católica polaca. La ministra de educación ha pasado a ser Barbara Nowacka, una política de izquierdas y reconocida feminista polaca. Ha mostrado públicamente su apoyo a la ideología de género y le gustaría implantarla en las escuelas. Otra política radical en el gobierno de Tusk es Agnieszka Dziemianowicz-Bąk, que se ha convertido en ministra de Familia, Trabajo y Política Social. Es una activista radical del movimiento LGBT. Hace unos años escribió su tesis doctoral “Reproducción-resistencia-potenciación. Crítica radical de la educación en el pensamiento occidental contemporáneo”.

Es una ferviente partidaria del aborto libre y de la ideología de género. Tusk ha creado un nuevo ministerio para la igualdad y ha nombrado como jefa a otra feminista, Katarzyna Kotula, una de las líderes de las manifestaciones a favor del aborto. También es responsable de introducir en el código penal polaco una nueva categoría de disposiciones legales que castigarían los llamados delitos de incitación al odio. Otro responsable de ello es Adam Bodnar, el nuevo ministro de Justicia, ex comisario de Derechos Humanos de Polonia, que ha luchado por los derechos de las mujeres y los derechos LGBT.

 

No sólo hay anuncios vacíos, sino planes reales para cambiar la identidad cultural polaca. La primera decisión que ha tomado la nueva mayoría liberal-izquierdista ha sido la de introducir una nueva ley que permita financiar la fecundación in vitro con dinero público. El propósito de Tusk está claro: la nueva Polonia, alegre y europea, no debe tener nada que ver con la vieja, católica y tradicional.