miércoles, 24 de febrero de 2016

UN SANTO ANTILIBERAL, NO DONATISTA



InfoCaótica, 22 de febrero de 2016

Hemos visto en entradas anteriores  que el participar políticamente bajo un sistema electoral dentro de un régimen constitucional más o menos liberal no siempre conlleva adhesión a errores condenados por la Iglesia, ni constituye per se un mal moral. Ningún descubrimiento original de nuestra parte, sino doctrina católica tradicional, clara y segura.

San Ezequiel Moreno obispo de Pasto (Colombia) es recordado por un célebre párrafo de su testamento:
“Confieso, una vez más, que el Liberalismo es pecado, enemigo fatal de la Iglesia y reinado de Jesucristo, y ruina de los pueblos y naciones; y queriendo enseñar esto, aun después de muerto, deseo que en el salón donde se exponga mi cadáver, y aun en el templo durante las exequias, se ponga a la vista de todos un cartel grande que diga: El Liberalismo es pecado” (6-II-1905).

El partido liberal colombiano de aquellos tiempos se mostró abiertamente hostil a la Iglesia, practicando un laicismo radical contrastante en este aspecto con la actitud del partido conservador.
Sin embargo, San Ezequiel estuvo lejos del donatismo político, al menos de acuerdo con una de sus biografías, que cita fragmentos de alguna carta pastoral* en la que anima a los fieles a combatir también en el ámbito de la política partidaria:

“Describe el limo. Sr. Moreno, con la verdad y vigor que acostumbra, los fines y medios del liberalismo, y dice en la Pastoral de que hablábamos: «Pretenden los enemigos de Jesucristo que las naciones prescindan de El, quitándole todo derecho en la organización social. Los diversos grados del liberalismo sólo son diversos modos más ó menos acentuados de quitar derechos á Jesucristo en la sociedad, y el liberalismo absoluto es la absoluta supresión de esos derechos.— Se esfuerzan esos enemigos por secularizar el Estado, la legislación, la enseñanza, la religión, la moral, las fiestas, la beneficencia, el matrimonio, el nacimiento, la misma muerte, y aun la sepultura del hombre; en todo y para todo quieren prescindir de Jesucristo y de su Religión.— 

Esas aspiraciones de los enemigos de Jesucristo señalan lo que han de hacer los católicos. Deben sostener los derechos de Jesucristo donde aun son reconocidos, y restaurar esos derechos donde hayan sido conculcados. Deben luchar contra todos los errores político-religiosos, que tantos daños causan á la Iglesia y á la sociedad, hasta que lleguen á destruirlos.— 

Hoy, entre nosotros, la revolución ha escogido el campo de batalla para la lucha (en las elecciones); y en ese campo deben también luchar unidos los buenos católicos, vigilando mucho no entren en las filas falsos hermanos que sirvan al enemigo y faciliten su triunfo.

«Únanse, concluye, los que no se han dejado seducir, ni por sofismas que ilusionan, ni por ejemplos que arrastran, y firmes en sus creencias, alzan resueltamente la bandera del Catolicismo, pero hermosa, limpia y sin la menor mancha de error liberal, y la tienen desplegada enfrente del enemigo, resueltos á defenderla á costa de su sangre y de su vida.» 


[Cfr. Minguella, Toribio. BIOGRAFIA DEL ILMO. SR. D. FR. EZEQUIEL MOREN O Y DÍAZ. Barcelona (1909), pp. 234-235]



* Nuestro agradecimiento al amigo colombiano que nos hizo llegar este texto que desconocíamos.