viernes, 23 de junio de 2017

LOS MITOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO



La Voz del Interior, 23 de junio de 2017 

Por Juan Manuel Lozita*

En los últimos años, han aparecido muchos informes científicos que desacreditan el tan mentado calentamiento global.

A fines de mayo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, decidió que su país dejaba de ser miembro del Acuerdo de París.

La noticia cayó como balde de agua fría para los sostenedores de la teoría no comprobada del cambio climático.

Hasta ese momento, existía un minúsculo grupo de estados soberanos, como Nicaragua y Siria, que se negaban a formar parte de este acuerdo, que es voluntario y netamente político.


El Acuerdo de París implicaba la transparencia en los datos suministrados por parte de los estados en materia de contaminación y el compromiso moral a fin de cumplimentar las metas anuales máximas de emisión de contaminantes.
Si bien estos dos puntos pueden aparecer como simples e inocuos, tienen un trasfondo político y de sesión de soberanía estatal.

Antes que nada, el concepto de transparencia encierra la necesidad de que los gobiernos abran sus fuentes de información a bases de datos globales que pueden ser manipuladas por grupos de presión o de interés que dañen o socaven la legitimidad de algunos de los gobiernos miembro.

Asimismo, el compromiso moral es un arma de doble filo que implica, puertas adentro, la reconversión de sectores industriales con tecnologías atrasadas que muchas veces generan millones de puestos de trabajos necesarios para la gobernabilidad y la legitimidad de los estados.

Por tales motivos, también Trump decidió retirarse de París.

Los argumentos políticos de la administración Trump se basan en la necesidad de cumplir con sus promesas electorales de enfocarse en las necesidades de reindustrializar los polos de desarrollo norteamericanos para dar un impulso al factor capital y trabajo, y de ese modo crear las fuentes de empleo necesarias en los sectores medios y bajos, que fueron sus votantes.

Además, en los últimos años, han aparecido muchos informes científicos que desacreditan el tan mentado calentamiento global o cambio climático y hacen énfasis en la relación directa entre el clima solar y el clima de la Tierra.

Trump mencionó en su alocución datos de la Nasa (agencia espacial norteamericana) que confirman que “en años recientes los científicos han considerado la posibilidad de que el Sol juega un rol en el calentamiento global; pues, el Sol es la principal fuente de calor de nuestro planeta”.

La comunidad científica establece con claridad que siempre ha existido un ciclo del dióxido de carbono (CO2) mucho antes de la edad industrial. Esta es información que el gobierno de la anterior administración de Barack Obama y la coalición de grupos ecologistas radicalizados querían ocultar.

Matt Penn y William Livingston, del Observatorio Nacional Solar, predicen que para cuando arribe el ciclo solar 25, el campo magnético solar será tan débil que casi muy pocas manchas se formarán en el Sol.

Por lo cual, si las variaciones del clima en la Tierra están determinadas por las fluctuaciones de las intensidades de las manchas solares, como afirman los geofísicos, y si el Sol está realmente ingresando a una fase no familiar del ciclo solar, entonces tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para comprender el nexo entre Sol y el clima, más que por indicaciones de órganos ideologizados y basados en simulaciones, que hacen un recorte parcializado de las verdaderas causas de las fluctuaciones del clima terrestre.

Es interesante ver cómo el grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático, de manera maliciosa e insensata, desestima el papel fundamental que poseen el dióxido de carbono (CO2) y el óxido nítrico (NO) en la regulación de las fluctuaciones del clima.

Ambas son sustancias que juegan un papel clave en el balance energético de cientos de kilómetros por encima de la superficie de nuestro planeta. “El dióxido de carbono y el óxido nítrico son termostatos naturales”, explica James Russell, de la Universidad de Hampton.


Para finalizar, desde nuestro punto de vista la opción de Trump está justificada desde el plano político interno (necesidad de crecimiento económico del país) y desde el plano científico externo, ya que la variabilidad del clima terrestre aún no está explicada de ningún modo sólo por la supuesta emisión de dióxido de carbono por parte del hombre. Por lo tanto, es necesario profundizar los estudios de las relaciones entre el Sol y la Tierra.

* Politólogo, profesor experto en Política y Economía Ambiental UES21