jueves, 6 de agosto de 2009

EN EL ESTADO DE DERECHO NO HAY SUPERPODERES


por José Antonio Riesco
Instituto de Teoría del Estado

Está a la vista, con sus excepciones, el deterioro del sistema político aunque enmarcado con mera apariencia de legalidad en buena parte de América Latina; bien se ha dicho que “parece haber acuerdo generalizado entre los analistas políticos latinoamericanos acerca de la ausencia de dicho prerrequisito en la mayor parte de la región”. (cf. Peruzzotti-Smulovitz, p. 27) O sea que en forma total o parcial las repúblicas, en esta parte del globo, existen y funcionan casi como regímenes “de facto”. Inclusive por que su origen electivo se degrada permanentemente por el vicio del clientelismo.

La Argentina tiene experiencia en gobiernos de hecho (militares), y de derecho a medias. De los primeros la historia ya puso en claro que nuestros dictadores son ineptos en todo sentido, llegan para limpiar la sociedad y cuando se van la dejan peor que antes y encima llena de deudas. De ahí la firme convicción generalizada de sostener a la democracia con plena voluntad colectiva. Lo que nadie imaginó, cuando se fueron Videla y sucesores, es que la reconstitución de la democracia incluiría colocar en el poder a una clase política inservible y en buena parte corrupta. Lo de la “.Banelco” ha sido y es apenas un botón de muestra, y para nadie resulta un misterio que el “enriquecimiento ilícito” de los funcionarios importa una vocación permanente y expansiva. Ningún argentino quiere un golpe de Estado, pero la práctica política que se plasmó a partir del el Pacto de Olivos (1993) viene confirmando aquello del periodista McDouglas : “La democracia es el único sistema que permite al pueblo elegir a sus propios sinvergüenzas”.

El ejercicio del gobierno en una república requiere talento, realismo, conocimientos, autoridad moral, percepción del presente y visión del futuro, y una gran solvencia para conducir el Estado sin destruir su dimensión jurídica. Estos son tiempos en que ya no se discute el liderazgo del Ejecutivo, pero a condición de no confundir su función con la de un cacique ranquelino. Que esto es, precisamente, lo que le aqueja a quien, trepado en el poder, es impotente para respetar a quienes no son de su tribu; comenzando por la prensa, la judicatura, la dignidad del congreso y la participación activa de la sociedad civil. Esa carencia intelectual y ética es lo que lleva a reclamar “superpoderes” y que, en el fondo, diría un psicoanalista, denuncia un déficit de virilidad.

Ahora el Congreso está convocado para tratar la renovación (o no) de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo por encima de las limitaciones constitucionales, los llamados “superpoderes”. Es un invento de la autocracia kirchnerista que, con el uso y abuso de las competencias normales con más las extraordinarias, generó un escandaloso proceso de derroche y endeudamiento, confiscando los ahorros de los jubilados y las rentas agropecuarias, repartiendo subsidios a los amigos y a los leales como los déspotas de las antiguas monarquías. Eso explica que las facultades extraordinarias sólo hayan servido para dilapidar lo ajeno y avanzar escandalosamente en la acumulación personal..Y lo peor de este dañino juego financiero es que luego de seis años de “modelo kk” estamos con la caja acumulando déficits y con no menos de 16 millones de trabajadores en la pobreza, mientras la inflación, restablecida impúdicamente, se come cada aumento de sueldos y salarios. Todo con la bendición de la CGT y, hasta hace poco, de los gordos de la UIA.

El sistema normal de competencias constitucionales permite gobernar sin obstáculos, y si llega el caso de una emergencia la ampliación de poderes al Ejecutivo debe siempre ser por tiempo determinado (6 meses a un año como máximo), adecuadamente justificado, y acorde a las reglas y limitaciones del art. 76 CN y control de la comisión parlamentaria correspondiente. Otro tanto rige par los decretos de “necesidad y urgencia”. Aunque todo se vuelve distorsionado y falso cuando en el Congreso la mayoría no es simplemente solidaria con la política global del Gobierno sino un rejuntado de soldados obedientes y sumisos, y además goza de complacencia de sus “aliados” de la(s) minoría(s). Tal como ocurrió con el legendario asunto de la “Banelco”.

Como parte de sus delirios, el kircherismo reclamó y ejerció “superpoderes” que la mayoría subordinada del Congreso le concedió, llevándose por delante la expresa prohibición del art. 29 de la Constitución que sanciona con la pena de “infames traidores a la patria” a quienes hicieren tal cosa en beneficio de la angurria política y monetaria del Ejecutivo. Se lo hizo mediante el maquiavelismo de los “decretos de necesidad y urgencia” y utilizando unas facultades absurdas para hacer cualquier cosa con las partidas del presupuesto. Al iniciarse el régimen de los superpoderes, el ex jefe de gabinete, Alberto Fernández --hoy fingiéndose moderado y componedor-- fue funcional para enmascarar el dislate que continuaron sus reemplazantes (Massa y don Aníbal F.).

Esto de los “superpoderes” implica que el Ejecutivo puede colocarse, cuando se le da la gana o el negocio, por encima del sistema jurídico, y sus alcahuetes se encargan de legalizar, al menos formalmente, el estropicio. Algo así como cuando Luis XIV ensangrentó a Francia al derogar el compromiso de tolerancia entre las religiones, el famoso “Edicto de Nantes” y lo consumó, según su argumento, por que “a mí me place”. En nuestro país de estas cosas le siguen echando la culpa a Rosas, y nadie tiene presente que la Corte Suprema de Justicia (esa donde están Zafaroni y doña Carmen) puede, en una especie de acto de soberanía, enviar a la papelera de reciclaje cualquier causa judicial que le llega y no tiene ganas de ocuparse de ella. Lo hace invocando el art. 280 del Código C.y C. de la Nación); y todo “porque a nosotros nos place”.

Los “superpoderes” no pueden tener otro significado que reconoce una instancia política por encima de las limitaciones de la Constitución, y esto lleva por imperio de la razón y de la práctica a una autocracia, aunque se lo disimule poniendo en el medio a un jefe de gabinete”. O sea un funcionario que, en los hechos y acorde a la experiencia argentina del último lustro, no es nada más ni nada menos que un dependiente del autócrata. Lo que el Congreso hizo fue, precisamente, una modificación de la Carta Magna y, con ello, un “cambio de régimen” creando un soberano hacia adentro de la sociedad nacional. Tanto que, pese a la derrota electoral, aún está con el mando. Lo cual ha convertido al Estado de Derecho en uno “de facto”; la consecuencia está en que el Presidente (el efectivo) se ha beneficiado con un traspaso de competencias que repugna al sistema legal. Puesto que --bien lo dice Martín Kriele, eminente jurista alemán, en polémica con H. Heller-- “en el Estado constitucional no puede haber un soberano”.

Referencias :
-Juan Llach : “Anatomía de un despilfarro”; La Nación, 23.VII-09.
–Martín Kriele, p. 156 : Introducción a la Teoría del Estado; Bs. As., Depalma, 1980.
-Jorge Gentile (constitucionalista) : “La fábula de los superpoderes”; La Voz del Int., Córdoba, 5.VIII.09.
-Enrique Peruzzoti y Catalina Smulovitz :Accountability Social; Bs.As., ed- Temas, 2002)

Prólogo y Debate

martes, 4 de agosto de 2009

ES UN MITO LA CIFRA DE LOS 30 MIL DESAPARECIDOS



Graciela Fernández Meijide, ex integrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), tildó de “mentira” y “mito” la trillada cifra que estima en 30 mil las personas desaparecidas en la última dictadura militar (1976-1983).

La ex ministra de Desarrollo Social del Gobierno de la Alianza (1999-2001) y ex dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) instó a los políticos y dirigentes de organismos humanitarios a “tener responsabilidad” y “decir la verdad” sobre el número de víctimas de la represión ilegal.

Según escribió en su libro Historia íntima de los derechos humanos en Argentina (a Pablo) –su hijo de 17 años desaparecido en 1976–, que está publicitando, en la Secretaría de Derechos Humanos están documentados 7.954 casos: 7.030 desaparecidos con datos de filiación, lugar y fecha de secuestro, y 924 sin esos datos completos.

En declaraciones al diario Clarín, la ex funcionaria también calificó de “chiquitaje” al cambio del prólogo en el “Nunca Más”, el informe final de la Conadep, que llevó a cabo la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para quitar de allí la llamada “teoría de los dos demonios”, que equiparaba las violencias de la guerrillas y la dictadura.

Agencia DyN
La Voz del Interior, 4-8-09

lunes, 3 de agosto de 2009

YA NO ALCANZA UN GOBIERNO, POR MÁS FUERTE QUE SEA, PARA ORIENTAR UN PAÍS


Luis Aguilar Villanueva

Los componentes del gobernar una sociedad son mayores que la legitimidad electoral, o que el control de otros poderes públicos, o que el escrutinio ciudadano. Hay ingredientes financieros (una hacienda pública robusta, clara, equilibrada, una asignación perspicaz de recursos), administrativos (una administración pública organizada, competente, eficiente); hay componentes políticos internos (la relación que un gobierno establece con los sectores sociales, particularmente con los sectores que son clave para el crecimiento económico y el desarrollo social); internacionales y, entre los componentes políticos cruciales, la relación con empresas privadas, con las grandes corporaciones nacionales y transnacionales. Nuestros gobiernos están por debajo de los problemas, no cuentan con los recursos para resolverlos, no tienen en sus manos los factores cruciales para el éxito de la sociedad, y en el caso que tuvieran todas las capacidades y éstas fueran aprovechadas a plenitud, nuestros gobiernos son insuficientes para la magnitud de nuestros problemas y, sobre todo, para la magnitud de nuestras aspiraciones.

Yo creo que el punto central es la necesidad de un nuevo proceso directivo. Léase una nueva relación entre gobierno y sociedad en la definición del rumbo de un país, en la definición del sentido colectivo y de las acciones que pueden considerarse causalmente idóneas para conseguir esos objetivos y metas, y en la ejecución. Creo que lo que no se percibe es la necesidad de un nuevo proceso directivo, de un nuevo arte de gobernar. Aun los gobiernos democráticos se siguen pensando gubernamentalistas; siguen pensando que ellos son, además de necesarios, suficientes. Que ellos tienen el poder suficiente, los recursos suficientes, la inteligencia suficiente para definir y ejecutar el sentido colectivo de un país, por ellos mismos, por sí solos. Y lo que todo está mostrando, y podríamos señalar una serie de factores, es que los gobiernos son necesarios pero no suficientes. Esto está hoy en el corazón del debate de la ciencia política. Es el tema: que los gobiernos son necesarios pero son insuficientes para dirigir a un país a un lugar que valga realmente la pena: que cierre la brecha de la desigualdad, que amplíe oportunidades, que haga una prosperidad sostenible. Los gobiernos ya no bastan.

Se puede decir que el Estado está hoy -y debe estar- en todos lados: en formas de regulación, de convocatoria, de arbitraje, de incentivo a la negociación, de persuasión, de movilización. Pero su presencia es cambiante. En algunos puntos su presencia es decisiva y determinante, como el orden público, la seguridad pública, la certidumbre jurídica. Y en otras cosas es menos determinante, aunque quiera serlo, como el crecimiento económico. El gobierno, aunque esto moleste en América latina por cómo hemos crecido, no tiene ni los recursos financieros, ni los recursos cognitivos, ni los tecnológicos, ni los organizativos y gerenciales para determinar por sí mismo la agenda del crecimiento económico y hacerlo posible.

Requerimos más y mejor gobierno, lo que es indispensable. Pero debemos reconocer que éste no posee ya todas las palancas, los instrumentos, los recursos, para, por sí mismo, hacerlo. El asunto no es tanto la discusión de las funciones del Estado, aunque esto es clave porque deslinda cuáles son las responsabilidades, sino el modo de gobernar, el arte de gobernar. Hay que encargarse del orden público. ¿Cómo hacerlo? ¿Es de nuevo por mando y control, por ordenanzas, por instrucciones, por verticalismo, o son otras formas de gobernar, de conversación, de discusión, de debate, de animación del esfuerzo? Por eso se empieza a hablar de gobernanza. La gobernanza viene a decir que es necesario un nuevo modo de gobernar donde esté presente el gobierno, pero en donde el gobierno sepa que no necesariamente por ser la autoridad pública es el líder animador de todas las actividades y políticas.

Luis Aguilar Villanueva es doctor en filosofía y politólogo mexicano (Universidad Autónoma Metropolitana, UNAM) especializado en reformas de la administración pública.

Extractado de Clarín, Zona, 2-8-09




ESTADOS UNIDOS Y CHINA REINVENTAN EL SISTEMA DE PODER MUNDIAL

Por: Jorge Castro


Entre abril y junio de este año, China aumentó sus reservas en 177.000 millones de dólares; ahora ascienden a 2.3 trillones de dólares (75% o más son activos financieros norteamericanos). La semana pasada, EE. UU. colocó en el mercado internacional 200.000 millones de dólares en títulos del Tesoro: entre 50% y 60% fueron adquiridos por la República Popular.La crisis ha volcado la balanza del poder mundial hacia China, y acelerado su conversión en superpotencia global -decisiva en el plano de la gobernabilidad-, junto con EE. UU.
En los últimos 12 meses, China volvió a fijar rígidamente su moneda a la divisa estadounidense. Las economías de los dos principales países capitalistas constituyen hoy una gigantesca área unificada del dólar.
La cooperación entre China y EE. UU. revela una nueva división internacional del trabajo, cuyo eje estratégico es el sistema de producción transnacional: 44% de las empresas transnacionales (ETNs) son norteamericanas; y de las 50 principales, 60% son estadounidenses, sobre todo en el sector de alta tecnología. Se pasa ahora de la convergencia de China hacia la avanzada del sistema (EE. UU.) a una integración de tipo horizontal. Se asciende de la globalización a la posglobalización. Frente al eje China/EE.UU., por el que se canaliza la corriente central de la acumulación capitalista -comercio, inversión, flujo de capitales-, ahora y en los próximos 20/30 años la alternativa del resto del mundo es, por un lado, intentar competir con alguno de los polos de la época (hacerlo con los dos, en su unidad, es impensable, un no-concepto). Por el otro, en cambio, procurar una brecha -un nicho de especialización-, que otorgue relevancia internacional.

"La cuestión es ser número 1 en algo", dice Peter Drucker. La crisis global es una crisis de gobernabilidad. Es el eslabón débil de la acumulación capitalista en la fase de globalización. Vía su eje central -EE.UU./China-, el capitalismo se recrea como sistema de poder mundial.

FUENTE: Clarín, Zona, 2-8-09

domingo, 2 de agosto de 2009

EL GOBIERNO QUEDÓ ATRAPADO EN MOYANOLANDIA


Reportaje a Graciela Ocaña

Moyano tiene una rd de relaciones con sociedades manejadas fundamentalmente por sus familiares, su esposa, sus hijastros, que están de los dos lados del mostrador: son las que les dan servicios a las obras sociales, las que construyen los sindicatos.

-¿De qué empresas habla?
-Las empresas que maneja la mujer de Moyano son Iarai S.A., gerenciadora de la obra social de camioneros, y Aconra Construcciones, que hace las reformas de los consultorios y de los sanatorios. Los trabajadores aportan para la obra social, que pasa los fondos a las empresas de Moyano, donde queda la ganancia. Por eso digo que está de los dos lados del mostrador.

-¿Pero cuánto representa la “caja” de las obras sociales por cuyo control pugnaron usted y Moyano?
-La caja sindical, diría. Estamos hablando de mucho dinero: la disputa central era por 2000 millones de pesos, que no es dinero del Estado ni de los sindicatos, sino de los trabajadores, que hemos aportado para darnos servicios de salud. La discusión era que Moyano quería esos 2000 millones para las obras sociales, para los sindicatos.

-¿Cree que Moyano es corrupto?
-No tengo elementos difinitorios para contestar. El maneja los fondos de los trabajadores como si fueran propios. Y de ahí hay muy pocos pasos.

Extractado de La Nación, Enfoques, 2-8-09

MIL MILLONES DE PERSONAS SUFREN HAMBRE


En plena crisis global, los países más pobres corren el riesgo de quedarse sin ayuda internacional. El Programa Alimentario Mundial de Naciones Unidas (PAM) ha anunciado que, por falta de fondos, se verá obligado a reducir a la mitad las ayudas en 2009.
Lo dijo este jueves la directora del PAM, Josette Sheeran, acusando a aquellos países que no han cumplido los compromisos asumidos con la agencia de la ONU.
En 2009, según publica este jueves el diario vaticano "L'Osservatore Romano", el hambre en el mundo alcanzará niveles históricos, con más de mil millones de personas en estado de desnutrición.

Nota completa en: www.cdbcba.blogspot.com


sábado, 1 de agosto de 2009

DEL GRANERO AL SUPERMERCADO DEL MUNDO



La tecnología de alimentos es un proceso en el que intervienen disciplinas como la fisicoquímica, microbiología, nutrición, ingeniería y análisis sensorial. El objetivo es garantizar que los comestibles duren más y mantengan intactas todas sus características. El impacto en las exportaciones de la Argentina.

Históricamente, la Argentina se ha ganado el apodo de “el granero del mundo” por ocupar los primeros lugares de exportación en productos alimenticios, tales como cereales y oleaginosas, aceites vegetales y subproductos de la extracción del aceite, como harinas y pellets de soja y girasol. En 2007, exportó 56 mil millones de dólares, de los cuales el 57% correspondió al sector agroalimentario. Pero la mayor parte de esas exportaciones fue de los llamados commodities (materias primas alimentarias), como cereales y oleaginosas, con muy escaso valor agregado, o lo que podemos definir como “cuasicommodities”, que son productos con un mínimo valor agregado, ejemplificados por los aceites vegetales en crudo y las harinas de extracción de las oleaginosas. Los precios de exportación de los alimentos en los cuales la Argentina ocupa un lugar de relevancia a nivel mundial son de bajo valor agregado; mientras que los alimentos exportados con mayor precio cuentan con una muy baja participación en el comercio mundial.

Por esta razón se ha planteado, y con justa razón, que el país no debe aspirar a seguir siendo “el granero del mundo”, sino a ser “el supermercado del mundo”. La palabra “supermercado” nos permite visualizar el significado de la tecnología de alimentos. Una simple recorrida por cualquier supermercado permite constatar que una gran parte de los alimentos que llegan al consumidor son alimentos procesados, es decir que han sufrido alguna transformación industrial desde que se cosechan hasta que llegan a la mesa del consumidor. Los alimentos procesados constituyen hoy una porción muy importante de la dieta de las poblaciones urbanas.

Este procesamiento tiene por objeto preservarlos (extender su vida útil) para garantizar su inocuidad (inhibir el riesgo microbiano), permitir su disponibilidad fuera de las épocas de cosecha o captura, aumentar su facilidad de uso, mejorar sus propiedades funcionales u ofrecer nuevas formas atractivas al consumidor que le permitan ahorrar tiempo y esfuerzo en su preparación. Así vemos en un supermercado todo tipo de alimentos que han sido deshidratados, congelados, pasteurizados y refrigerados, esterilizados (enlatados), comidas preparadas preservadas y listas para ser consumidas, etcétera.

Y todos ellos en diversos (y atractivos) tipos de envase que coadyuvan a su conservación. La leche que consumimos ha sido pasteurizada, envasada y luego mantenida bajo refrigeración.

Existen diversidad de sopas y otros alimentos instantáneos listos para su rehidratación y consumo; hay comidas preparadas congeladas para calentar, todo tipo de vegetales enlatados, bebidas líquidas o en polvo y otras especialidades.

La tecnología de alimentos es la disciplina científica que nos da las herramientas tecnológicas necesarias para efectuar esa transformación; es decir, convertir las materias primas alimentarias en productos de mayor durabilidad, practicidad y funcionalidad y a la vez con mayor valor agregado. A estas transformaciones nos referimos cuando decimos que la Argentina también debe aspirar a convertirse en “el supermercado del mundo” y no en un simple proveedor de materias primas alimenticias, como son los commodities.

La tecnología de alimentos es simplemente la aplicación de la ciencia y la tecnología a los procesos de transformación y preservación de los alimentos, desde que se los cosecha (o captura) hasta que llegan al consumidor. Por la propia naturaleza de los alimentos, ella requiere un aporte multidisciplinario de conocimientos, ya que involucra aspectos de química y bioquímica, fisicoquímica, microbiología, ingeniería, operaciones unitarias, nutrición y análisis sensorial, entre otros.

Uno de los objetivos principales de la tecnología de alimentos es la preservación, ya que por su naturaleza perecedera los alimentos no podrían llegar desde el lugar de su cosecha hasta los centros de consumo si no tenemos cómo frenar su deterioro, ya sea éste biológico (microorganismos y enzimas), físico-químico, sensorial y nutricional. Esto lleva implícito un desafío, pues no alcanza con lograr la inocuidad del alimento (destruir o inhibir los microorganismos patógenos), sino paralelamente conservar sus características sensoriales y nutricionales.

Una firme decisión del país de transformarse en proveedor no sólo de materias primas alimenticias, sino de alimentos con valor agregado, puede constituirse en punto de despegue para el aprovechamiento integral de sus recursos agroalimentarios. Y la formación continua de una masa crítica de tecnólogos alimentarios es necesaria para proporcionar las herramientas tecnológicas que se necesitan para dicho cambio.


El sabor nunca es lo de menos

La mayoría de los alimentos han sufrido algún tipo de procesamiento antes de llegar a la mesa del consumidor. La preservación es una de las etapas fundamentales de este proceso y tiene por objeto garantizar la seguridad microbiológica del alimento, pero manteniendo sus propiedades nutricionales y atractivo sensorial.

Las características sensoriales son claves ya que ningún alimento, por más que sea nutritivo, va a ser aceptado por el consumidor si no lo satisface sensorialmente (gusto, aroma, textura y sabor). La industria alimentaria debe cumplir con estas premisas, lo que da origen a numerosas investigaciones.

En este marco, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina (UCA) se trabaja sobre la calidad y preservación de mieles argentinas, incorporación de azúcares especiales para mejorar la calidad de alimentos deshidratados, vida útil de alimentos de baja humedad, análisis sensorial para establecer la vida útil de productos y caracterización de los distintos tipos de vinos argentinos.

Por: Jorge Chirife

Doctor en ciencias químicas, profesor titular con dedicación especial en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA y responsable de las materias Preservación de Alimentos y Riesgo y Seguridad alimentaria (MAGEA).
Es autor de 250 publicaciones científicas referidas al tema en revistas de circulación internacional.

Fuente: Crítica de la Argentina


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