martes, 12 de marzo de 2024

IRLANDA SALVA A LA MUJER Y A LA FAMILIA

 


 “Como David contra Goliat”

 

La inesperada victoria del “No” en el referéndum irlandés para eliminar de la Constitución el derecho de la mujer a quedarse en casa para cuidar de la familia y la singularidad de la familia natural. La Brújula Cotidiana entrevista a Angelo Bottone, uno de los promotores del “No”: “Es una ruptura con la última década de reformas liberales”.

 

Paolo Gulisano

 

Brújula cotidiana, 12_03_2024

 

En las intenciones de Leo Eric Varadkar, a la cabeza del Gobierno irlandés, se suponía que iba a ser una forma de celebrar el 8 de marzo; pero en realidad ha sido una especie de adelanto de la fiesta de san Patricio, patrón de Irlanda. Un referéndum sobre dos cuestiones que, de haber prosperado, habrían continuado con el drástico proceso de secularización en curso de Irlanda. La primera pregunta se refería a la definición de la familia, que, como en la Constitución italiana, se basa en el matrimonio. La propuesta de referéndum, rechazada por el 67,7% de los votantes, pretendía definir la familia como fundada en “el matrimonio y las relaciones duraderas”.

 

Esta expresión “relaciones duraderas”, en plural, habría incluido no sólo las llamadas “relaciones horizontales”, es decir, entre adultos, como la cohabitación, sino también las “verticales” entre padres solteros y sus hijos. El principal problema es que, a diferencia del matrimonio, que debe ser consensuado, público, registrado, etc., el Estado no sabe quién mantiene estas “relaciones duraderas”, no sabe cuándo empiezan ni cuándo terminan porque el registro civil no tiene en cuenta las cohabitaciones.

 

Paradójicamente, la inclusión de estas “relaciones duraderas” en la definición constitucional de familia habría otorgado un reconocimiento jurídico obligatorio incluso a quienes, por deseo explícito, no lo querían.

 

La segunda cuestión es algo más compleja. La redacción actual reconoce el valor de la vida doméstica de las mujeres para el bien común y dice que el Estado debe garantizar que “las madres no se vean obligadas a trabajar fuera del hogar por necesidad económica, negando así sus deberes en el hogar”. El lenguaje puede parecer anticuado. Algunos se quejan de que refleja la mentalidad de 1937, cuando se redactó la Constitución irlandesa, pero, con el tiempo, los tribunales han interpretado que el artículo se refiere no sólo a las madres, sino también a los padres.

 

Este artículo justifica la ayuda pública a quienes trabajan en casa y, a diferencia de lo que han escrito algunos periódicos italianos, no obliga a ninguna mujer a quedarse en casa. La propuesta de referéndum, rechazada por el 74,4% de los votantes, habría sustituido el artículo actual por uno completamente nuevo basado en el reconocimiento por el bien común de la atención que los miembros de la familia se prestan mutuamente. Esta propuesta ha sido criticada por todos aquellos que no estaban conformes con la redacción original y que además consideraban que la nueva era demasiado débil. Algunas organizaciones de defensa de los discapacitados, por ejemplo, argumentaron que de esta forma el Estado relegaría los cuidados a la familia en lugar de asumirlos.

 

El resultado del referéndum ha sido la -totalmente inesperada y sorprendente- aplastante victoria del “no”. Un resultado casi chocante, incluso a nivel internacional.

 

La Brújula Cotidiana ha entrevistado a uno de los intelectuales católicos más significativos de Irlanda, Angelo Bottone, profesor de filosofía e investigador del Iona Institute, un think tank provida y profamilia que ha desempeñado un papel destacado en la campaña a favor del no. El profesor Bottone es también presidente de “Solidaridad Familiar”, una asociación de familias católicas implicada también en la campaña del referéndum. “Solidaridad Familiar” es miembro de FAFCE, la federación europea de organizaciones familiares católicas.

 

Profesor Bottone, el resultado del referéndum ha sorprendido a muchos observadores. ¿Se lo esperaban los organizadores?

Sinceramente, no. El domingo pasado, los sondeos daban al “No” un 25% y a los indecisos un 35%. Lo único que nos daba esperanzas era ver cómo crecía el apoyo a nuestra posición entre los ciudadanos más informados. Se percibía un movimiento en la buena dirección, pero los días estaban contados. Los últimos debates convencieron a los indecisos y el resultado ha sido extraordinario. El porcentaje de votos negativos en la segunda pregunta (74,4%) es el más alto registrado en la historia de los referendos, mientras que la primera pregunta recibió el tercer porcentaje más alto (67,7%). Que es como decir que nunca antes el pueblo se había expresado con tanta claridad.

 

Teníais a todo el mundo en contra, como siempre: los medios de comunicación y casi todos los partidos con la excepción de Aontù, la pequeña formación que se ha separado del Sinn Fein precisamente por la secularización radical de la formación nacionalista histórica.

Cierto, y esto hace que el resultado sea aún más significativo. Todos los partidos tanto del Gobierno como de la oposición apoyaban ambos referendos. Aontù, el único partido de la oposición, sólo tiene un representante electo en el Parlamento y, a diferencia de los demás, no recibe financiación pública porque no ha superado el umbral necesario. Se puede decir que ha sido la batalla de David contra Goliat de verdad. Sobre todo porque la campaña del “Sí” estaba dirigida por varias organizaciones sin ánimo de lucro fuertemente financiadas por el Estado, mientras que en nuestro bando había pequeños grupos de inspiración cristiana y algunos senadores independientes, todos ellos bienintencionados pero con pocos recursos.

 

También hay que señalar la participación de algunas organizaciones feministas radicales en la campaña del “No”, organizaciones con las que estamos en desacuerdo por otras cuestiones. Estas feministas se han opuesto especialmente a la segunda pregunta, que habría eliminado la palabra “madre” y “mujer” de la Constitución. Las feministas radicales, que siempre han estado en contra de la ideología de género, lo interpretaron como un intento de neutralizar las referencias explícitas a la mujer en la Constitución.

 

El Gobierno había elegido el Día Mundial de la Mujer como fecha simbólica, pensando que las dos preguntas se aprobarían más fácilmente, y en lugar de eso ha ocurrido lo contrario. El 8 de marzo será recordado como el día en que los irlandeses no borraron a las mujeres de su Constitución. Entre las organizaciones religiosas, sólo la Iglesia Católica y la Iglesia Presbiteriana se levantaron en defensa de la familia: anglicanos, musulmanes y judíos no estuvieron presentes. ¿Quizás en nombre de la corrección política?

Los obispos católicos escribieron una bonita carta explicando las consecuencias de las dos propuestas. Los presbiterianos han sido los únicos, entre las confesiones protestantes, que se han opuesto públicamente, mientras que no ha habido ninguna indicación de voto por parte de las organizaciones islámicas, pero yo diría que por una razón específica. La primera pregunta pretendía equiparar las “relaciones duraderas” con el matrimonio y, de este modo, daría reconocimiento legal a las uniones polígamas. El matrimonio polígamo, aceptado por los musulmanes, habría seguido siendo ilegal porque la Constitución prevé explícitamente sólo dos cónyuges. Sin embargo, no es ilegal que un musulmán casado en el extranjero con más de una esposa venga a vivir con ellos a Irlanda. Uno de los efectos de la enmienda constitucional habría sido equiparar las familias polígamas a las basadas en el matrimonio. No es de extrañar, pues, que los musulmanes no se opusieran a ella.

 

¿Cómo habéis convencido al electorado?

Como no disponíamos de muchos recursos, nos concentramos en debates televisivos y radiofónicos, más que en anuncios de televisión, carteles o folletos. Lo más destacado fue el debate en horario de máxima audiencia en la televisión pública el martes pasado. Maria Steen, también del Iona Institute, ha sido la cara que representaba el “No”. Madre de cinco hijos, arquitecta y abogada. Una mujer de fe, muy activa en la campaña antiaborto de 2018. Por el contrario, el bando del “Sí” ha estado representado por el viceprimer ministro y líder del partido mayoritario Fianna Fail, Michael Martin. Un político prominente y experimentado que representó bien al establishment. Es difícil cuantificar la eficacia de estos debates pero, a la vista de los resultados, no cabe duda de que la contribución de Maria Steen ha sido mejor.

 

Hablando de partidos: esta votación es una solemne bofetada a la diarquía Fianna Fail - Fine Gael, pero también una señal para el Sinn Fein y los demás partidos, muy alejados del país real, ¿no cree?

Ha sido un terremoto que ha afectado a toda la clase política. La gente ha ido en la dirección exactamente opuesta a la de los partidos. Y no ha sido sólo un voto antigubernamental, ya que la oposición también apoyaba el referéndum. La distancia entre la realidad y su representación política, o mejor dicho, la falta de representación política, no ha podido ser más explícita. Ha sido un voto totalmente antisistema que los comentaristas no habían previsto.

 

¿Se puede mirar al partido Aontú con una esperanza razonable?

De momento sigue siendo pequeño, pero representa la única alternativa al pensamiento único dominante. La campaña del referéndum ha dado mucha visibilidad a su líder, Peadar Tóibín, y dados los extraordinarios resultados, estoy convencido de que el partido también se beneficiará de ello.

 

¿Puede leerse esta clara votación como un freno que los irlandeses querían poner a la deriva descristianizadora de los últimos años?

Yo sería prudente a la hora de sacar tales conclusiones. El proceso de descristianización continúa, pero el voto del viernes representa una fractura. Es el final de una década de reformas liberales que implicaron no sólo la redefinición del matrimonio en 2015, abriéndose a las parejas del mismo sexo, y la legalización del aborto en 2018, sino toda una serie de leyes y decisiones políticas. Justo en los últimos días, una comisión parlamentaria ha propuesto la legalización de la eutanasia. Parece que la clase política irlandesa, como para compensar un sentimiento de inferioridad debido a un pasado excesivamente religioso, se desvive por parecer la más anticristiana en temas delicados. El resultado del referéndum apunta definitivamente en otra dirección. El pueblo ha dicho no, al menos esta vez.

 

¿Podría el resultado de este referéndum iniciar una recuperación significativa, tras años muy difíciles, de la presencia social y política de los católicos?

No hay ninguna formación política de inspiración católica explícita. Hay políticos, no muchos, que no se avergüenzan de su fe. Además sigue existiendo un sentimiento religioso muy extendido, pero esto no se traduce en una propuesta política. Anoche mientras lo estábamos celebrando nos preguntábamos cómo capitalizar este éxito. Hay mucho que reflexionar, pero por ahora, vamos a disfrutar de esta fantástica victoria.

 

 

lunes, 11 de marzo de 2024

TENEMOS UN FARO: CARLOS ALBERTO SACHERI


Carlos Alberto Sacheri fue asesinado en 1974 por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo delante de sus hijos y cuando salía de misa. Tenía 41 años y era uno de los filósofos católicos más influyentes en la Argentina de su tiempo.

 

por Germán Masserdotti

 

Religión en libertad, 10-3-2024

 

“Fue un domingo a la mañana temprano.

»Mi madre pasó a buscarnos, con Clara la más chica, a mi padre y a mis otros cinco hermanos, a la salida de Misa y nos dirigimos hacia casa.

»Vivíamos en Avenida del Libertador.

»Tuvo que detenerse para esperar que pasen unos autos que venían por la otra mano.

»Yo estaba distraído.

»Escuché un estampido muy fuerte y pensé instantáneamente, en décimas de segundo, que había estallado un petardo, ya que era 22 de diciembre; faltaban tres días para Navidad.

»Miré hacia la derecha y vi la cara de un hombre que hoy, pese a que han pasado más de veinte años, la tengo perfectamente grabada en mi mente. Iba en un Peugeot 504 celeste.

»Cuando de pronto escucho el grito de mi madre y veo a mi padre con la cabeza inclinada, sangrando; todos en derredor bañados en sangre.

»En el asiento de adelante íbamos mi madre, mi padre, Clara, la más pequeña de todos, que tenía entonces dos años, en su falda, y yo del lado de la puerta.

»En el asiento trasero venían mis otros hermanos con unos amigos.

»En seguida llevaron a mi padre al Hospital de San Isidro. Allí estuvo unas pocas horas en terapia intensiva, al cabo de la cuales murió”.

 

Éste es el relato de José María, el hijo mayor de Carlos Alberto Sacheri, que rememora aquel 22 de diciembre de 1974. Lo recoge Héctor Humberto Hernández (h) en Sacheri, predicar y morir por la Argentina (Vórtice).

En 2024 se cumplirán 50 años de su martirio.

 

Sacheri nos ofrece, entre otras lecciones de vida, haber sido: 1. testigo (mártir) de la Unidad de la Iglesia; 2. testigo (mártir) del Reinado Social de Cristo y de la Civilización Cristiana y 3. testigo (mártir) de la Argentina Católica.

 

1. Testigo (mártir) de la Unidad de la Iglesia.

Sacheri se ocupa de la unidad eclesial en La Iglesia Clandestina, un libro cuyo enfoque es teológico y que de ninguna manera se puede asociar a una mirada socio-política coyuntural. Antes bien, Sacheri señala que busca “contribuir modestamente a la causa de la unidad cristiana hoy” –él escribía hacia fines de los 60 y comienzos de los 70 del siglo XX–.

 

La unidad de la fe, precisa Sacheri, es “el cimiento insustituible de nuestra incorporación a la Iglesia y de nuestra participación en la vida divina de Cristo por la gracia”. Dicha unidad de la fe “reposa a su vez sobre dos elementos o principios: un principio exterior, constituido sobre el magisterio eclesiástico y un principio interior, integrado por el culto, los sacramentos y la legislación canónica” y que de uno y otro principio se derivan “las tres funciones esenciales de la autoridad eclesiástica: enseñanza, santificación y gobierno”.

 

La Iglesia, a lo largo de los siglos, transmitió de modo intacto “la verdad revelada, ya que la más mínima alteración del dogma bastaría para lesionar la integridad de la fe”.

 

2. Testigo (mártir) del Reinado Social de Cristo y de la Civilización Cristiana.

Es importante destacar cómo Sacheri vincula el Reinado Social de Cristo con la inteligencia. Afirma en Naturaleza humana y relativismo cultural: “La restauración tendrá por finalidad primera, según la bella fórmula de Étienne Gilson, formar «una inteligencia al servicio de Cristo Rey», por un retorno a las fuentes permanentes de los filósofos griegos y cristianos, en particular a Santo Tomás de Aquino (como lo ha recomendado formalmente en dos documentos distintos el Concilio Vaticano II), y por un estudio y una acción realizadas a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, doctrina práctica, guía, y de la acción de los responsables sociales y políticos en todos los niveles y en todas las actividades del cuerpo social”.

 

En cuanto a la Civilización Cristiana, la define como “la plenitud de los valores humanos y cristianos socialmente aceptados y que informan todas las instituciones y todas las actividades materiales y espirituales, morales e intelectuales, técnicas y artísticas. Ella se funda sobre el consensus que la comunidad presta a dichos valores y traduce eficazmente en la vida cotidiana. Su fundamento no es otro que la ley natural y el Evangelio, según el principio gratia non tollit naturam sed perficit eam: la plenitud de lo humano es completada por la luz del orden sobrenatural, expresada en las verdades de la fe y en los sacramentos de salvación”.

 

3. Testigo (mártir) de la Argentina Católica.

“Lo que se nos exige hoy –afirmó en la conferencia El universitario frente a la doctrina marxista–, como cristianos y como argentinos, no es ni más ni menos que una militancia heroica, y en nuestra condición de universitarios, dado que lo que está en juego es precisamente una alternativa doctrinal para el país. La gran opción [es] entre el marxismo y el cristianismo, dado que el liberalismo ha llegado a sus últimas consecuencias históricas. La gran opción que se impone a la Argentina hoy, en 1973, es la Argentina marxista o la Argentina católica”.

 

Cabe observar, no obstante lo dicho por Sacheri respecto del liberalismo, que el mismo se publicitó como la única vía de solución de las “cuestiones sociales” luego de la caída del Muro de Berlín (1989), que él no pudo conocer, cuando, en realidad, forma parte del problema. Como advirtió San Juan Pablo II en la carta encíclica Centesimus Annus: “Volviendo ahora a la pregunta inicial, ¿se puede decir quizá que, después del fracaso del comunismo, el sistema vencedor sea el capitalismo, y que hacia él estén dirigidos los esfuerzos de los países que tratan de reconstruir su economía y su sociedad? ¿Es quizá éste el modelo que es necesario proponer a los países del Tercer Mundo, que buscan la vía del verdadero progreso económico y civil? La respuesta obviamente es compleja. Si por «capitalismo» se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de «economía de empresa», «economía de mercado», o simplemente de «economía libre». Pero si por «capitalismo» se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa” (n. 42).

 

* * *

Sacheri es un faro. Por su ejemplo de vida y por su doctrina. Por su amor a la Iglesia y a su Patria. En particular, Sacheri hoy es un faro para los argentinos porque nos sigue enseñando que la solución auténtica a la cuestión social no son las ideologías que responden a intereses que no son los de los pueblos sino la Doctrina de la Iglesia que busca el restablecimiento del orden social en Cristo mediante la Civilización Cristiana en vistas a la promoción integral de la persona humana.

domingo, 10 de marzo de 2024

HAZ LO QUE DIGO, NO LO QUE HAGO


Escándalo: los diputados denuncian que Milei se otorgó un salariazo que lleva su sueldo arriba de los 6 millones

 

La Política online, 09/03/2024

 

En franca contradicción con su proclamada austeridad y en medio de mostrar indignación pública por el aumento salarial de los legisladores, el presidente Milei firmó un decreto para aumentarse el sueldo en dos millones de manera que de enero a febrero pasará de cobrar cuatro millones a seis millones.

 

El decreto además hace extensivo el aumento a la vicepresidenta, todos los ministros, secretarios y subsecretarios de Estados, es decir, digamos, la línea superior de funcionarios políticos que eligió el propio Milei.

 

 El salariazo se produce en el peor momento imposible, cuando viene de cruzarse feo con senadores y diputados que acaban de recibir un aumento -mucho menor- producto d ela ley que engancha sus sueldos a los de los empleados del Congreso..

 

El mismo argumento exacto al que apeló Milei para otorgarse el aumento. El artículo cuarto del decreto que firmó establece que el incremento pactado en la paritaria de los estatales "se extenderá a las retribuciones de las Autoridades Superiores de las Jurisdicciones, Entidades y Organismos del Poder Ejecutivo Nacional"

 

El salariazo que se auto otorgó Milei se produce en el peor momento imposible, justo cuando viene de cruzarse feo con senadores y diputados que acaban de recibir un aumento -mucho menor-.

 

Para los funcionarios del Ejecutivo con cargo de subsecretario para arriba, el decreto 90/24 estableció que el 16% de enero no se traslade a las remuneraciones. Pero Milei decidió que el 12% de febrero sí, es decir, digamos, manifestó una voluntad explícita de aumentarse el sueldo. 

 

Dado el método que se utiliza para calcular las remuneraciones del Ejecutivo,  la suba del sueldo de Milei, sus ministros y sus secretarios y subsecretarios podría superar el 12% habilitado por el decreto 206/24 y llegar al 29,9%.

 

El Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP) establece que los subsecretarios ganen siempre un porcentaje por encima del sueldo más alto de la escala, de tal manera de evitar que ganen menos que el personal a su cargo. Como ese salario de referencia ya se recompuso en un 16% en enero y es la base de comparación, el decreto 90/24 que inhabilita el aumento para los cargos de subsecretario para arriba, el decreto 206/24 tracciona un porcentaje del aumento.

 

El decreto que impone el salariazo para los altos cargos políticos lleva la firma del presidente Milei, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.

ESCUELA QUEER

 

 los insólitos contenidos de Educación Sexual Integral propuestos a los docentes

 

Claudia Peiró

 

Infobae, 10 Mar, 2024

 

Hace tiempo que muchos funcionarios, tanto de la gestión nacional como de las provincias —si no todas, la mayoría—, vienen haciendo gala de un llamativo furor por la ESI. La Ley que estableció la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral fue promulgada en 2006, pero mientras hasta 2018 consistía en una o dos charlas por año y especialmente en el nivel secundario, a partir del fracaso del primer intento de legalizar el aborto, las energías se volcaron a los contenidos de la ESI, para impregnarlos de una determinada ideología.

 

Mientras que 8 de cada 10 estudiantes del último año del secundario tienen dificultades para resolver ejercicios simples de matemática y 4 de cada 10 no leen de corrido, la ESI se ha convertido en el principal desvelo, por ejemplo, de la Dirección General de Cultura y Educación de Buenos Aires —la provincia más poblada—, como lo fue de la anterior gestión nacional durante el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El mileísmo afirma querer modificar esto: ya se verá.

 

La ESI fue uno de los contenidos “esenciales” que ni la pandemia debía interrumpir. Los chicos no tuvieron clases presenciales durante un año y solo algunas pocas lecciones virtuales, pero la ESI se mantenía inamovible, al menos en el desiderátum de las autoridades.

 

Sorprende este berretín por sexualizar la escuela. Esta ya no garantiza que los chicos aprendan a leer y escribir en primer grado, como debe ser y como siempre fue, pero desde salita de 4 y de 5 se les explicará que la heterosexualidad es una imposición, un corsé del que se deben liberar, y que el binarismo sexual no tiene ninguna base biológica.

 

Como la ESI, además de esencial, es transversal, se producen situaciones desopilantes, como que los directivos de una escuela le piden al docente de matemáticas que dé una clase de educación sexual… O que un profesor de música desate el enojo de los padres por ponerse a explicarles las “cosas de la vida” a los chicos.

 

Dentro del Ministerio de Educación se creó la Dirección de Educación para los Derechos Humanos, Género y ESI, una sobreactuación y una amalgama caprichosa que ya adelanta un enfoque no científico ni biológico del tema, sino ideológico. En la introducción de un documento producido por esta dirección (“Más Democracia, más Derechos”), se explicaba que la escuela es el espacio “donde las nuevas generaciones aprenden formas de convivencia democrática (...), donde se educa desde los principios de Memoria, Verdad y Justicia (...), donde con la educación sexual integral se cuestionan muchas desigualdades sociales”.

 

Esto confirma que la escuela ha perdido especificidad. Ya no es un lugar de transmisión del saber, antes su función primaria y central; ya no importa que los chicos no aprendan a leer y escribir, mientras sepan que género y sexo no son lo mismo.

 

“La ESI incluye tanto el desarrollo de saberes y habilidades para el cuidado del propio cuerpo como la valoración de las emociones y de los sentimientos en las relaciones interpersonales. Asimismo, fomenta valores y actitudes relacionados con el amor, la solidaridad, el respeto por la vida y la integridad de las personas; a la vez que promueve el ejercicio de los derechos relacionados con la sexualidad”, dice el documento en cuestión.

 

Es la vida misma. Cosas que se aprenden en casa. Que transmite la familia. Que también transmitió siempre la escuela. ¿Pero qué tienen que ver con la ESI?

 

Luego viene la definición del concepto mágico de género, “un concepto polisémico que, como tal, constituye un campo de debate y disputa”. En realidad, no hay debate ni disputa puesto que de inmediato toman partido: el género es “una categoría que desafía la matriz hegemónica biologicista”. Por si no queda claro, agregan: “Entendemos esta matriz como aquella que iguala la identidad sexual con la anatomía genital y, más específicamente, con la reproducción. Desde esta mirada, se es varón o mujer por portar (sic) determinados genitales…”

 

“Esta visión es fuertemente cuestionada desde hace tiempo”, dicen, sin aclarar por quién. “Principalmente porque la postulación de una esencia femenina y una masculina es una forma de legitimar jerarquías y desigualdades sociales, propuestas como naturales”.

 

Pero “el concepto de identidad de género” viene en nuestro auxilio para romper “con los enfoques que explican que la identidad sexual deviene directamente de las características anatómicas”.

 

Sabemos que no es así: es el doctor (o el patriarcado) el que nos asigna arbitrariamente un sexo al nacer…

 

“La propuesta —dicen— es trabajar desde la perspectiva de la ESI para advertir los sesgos, las desigualdades y las violencias sexogenéricas que aparecen en diferentes dimensiones de la vida en sociedad, y en la escuela en particular”.

 

Ya sabemos: rascar el fondo de la olla para encontrar desigualdades imaginarias mientras las verdaderas brechas sociales se siguen ampliando y nadie combate la principal injusticia escolar que es que niños y adolescentes transiten por la escuela sin aprender. Además, sembrar la sospecha, el recelo y hasta el odio al sexo opuesto; en esta visión, las “violencias sexogenéricas” son unidireccionales.

 

“Se proclama así la consolidación de un orden más justo e igualitario a partir de la comprensión de que no existen los destinos fijos en función de la anatomía genital”. La ESI es la revolución.

 

Según el documento, hay diferentes “expectativas de rendimiento” escolar yo diferentes estímulos “según se trate de varones o mujeres”. En Argentina se reciben más mujeres que varones en la universidad, pero lo que importa es el relato, no los datos.

 

Es esencial, advierten, “poner atención al uso del espacio en el aula, en los recreos y en los baños” porque eso “ayudará a develar la apropiación y disfrute de los distintos ámbitos escolares en términos de ESI y de género”.

 

Cuesta entender a qué se refieren, pero es inevitable recordar el caso de Lionel Schroder, el estudiante secundario chaqueño que en la cara del entonces gobernador Jorge Capitanich se quejó: “¿Necesitamos un baño para adolescentes trans? ¿Es lo que necesitamos realmente? ¿Por qué no pensar en lo precario de nuestro sistema educativo?”

 

“No tenemos problema con una persona por su género -dijo-. Lo que hagan en la intimidad nos da igual. Lo que nos importa es la persona, su mentalidad. Se encasillan en un colectivo en vez de hacer su vida con normalidad”.

 

La género-manía es una coartada para eludir los verdaderos problemas. Cuanto menos soluciones, más ESI.

 

En el documento citado se mencionaba, entre los “NÚCLEOS DE APRENDIZAJES PRIORITARIOS” de la ESI, a “la igualdad para varones y mujeres en juegos y actividades motrices e intelectuales”. A los niños de 3° y 4° de primaria es crucial preguntarles: “¿Existen juegos para niñas y juegos para niños? ¿Hay juegos que suelen jugar en su mayoría niños y juegos que suelen jugar en su mayoría niñas?” Luego de estas preguntas, el “momento (es) propicio para introducir una reflexión en torno al género…”

 

Entre los “ejes que organizan la ESI”, está el “reconocer la perspectiva de género” que es el nuevo credo: “Ser varón o ser mujer no es algo determinado biológicamente por el aparato genital con el que llegamos al mundo, sino que es una categoría que refleja los valores sociales construidos sobre lo que es ‘ser mujer’ o ‘’ser varón’”. En consecuencia, es esencial “cuestionar la presunción de ‘heterosexualidad’’.

 

En 2022, en la provincia de Buenos Aires se creó la Dirección de Educación Sexual Integral (DESI), que produjo un documento fechado el 26 de febrero de 2024 con este mismo enfoque. Además, se creó la figura de los Referentes Regionales y Distritales de la DESI, para garantizar la bajada de línea en todas las escuelas.

 

En el documento de presentación declaran que “el año 2024 es el momento de la institucionalización de la ESI”. La ESI es “política de Estado”.

 

El país es cada vez más desigual y ofrece cada vez menos oportunidades, pero los redactores del documento proclaman su fe: “Las temáticas y el enfoque que promueve la ESI condensan un conjunto de necesidades y demandas sociales sostenidas a lo largo de muchos años e incorporan en la trama escolar experiencias y saberes históricamente invisibilizados o excluidos de las instituciones educativas”.

 

¿A qué demandas y a qué saberes invisibilizados se refieren? Lo único cierto es que la promoción de estas concepciones ha ido de la mano del vaciamiento de contenidos en los programas. La ESI viene a sustituir todo y debe convertirse en “parte de la vida cotidiana de las instituciones educativas”.

 

“En el plano de la afectividad, es posible trabajar para desarrollar capacidades como la solidaridad, la empatía, la expresión de los sentimientos en el marco del respeto por las otras personas y por sus diferencias”. De nuevo: ¿qué tiene que ver eso con la educación sexual? Misma pregunta vale para esto: “Hay que agregar la adquisición de habilidades psicosociales, como propiciar el diálogo y lograr acuerdos”.

 

“Este aspecto puede resultar novedoso, ya que, habitualmente, la posibilidad de expresar los sentimientos fue poco abordada desde la escuela tradicional”. De nuevo, la escuela desnortada. Olvidada de su función principal.

 

Llegamos al momento en que invocan a sus sacerdotes. En primer lugar, Michel Foucault. Según ellos, este filósofo demostró, “sobre la base de estudios sociológicos y antropológicos, que los cuerpos son un constructo, un producto social y cultural”.

 

“¿Cuáles son los principios sobre los que se reguló la sexualidad en la modernidad?”, preguntan, como si la sexualidad no hubiese estado también regulada en la antigüedad… “En la modernidad —explican— se establece y asume al binarismo como norma organizadora de la sexualidad. Como afirma Judith Butler [N. de la R: otra sacerdotisa que no podía faltar], esta lógica se basa en 2 principios reguladores: la reproducción biológica y la presunción de heterosexualidad obligatoria”.

 

Y sí, el binarismo tiene algo que ver en la reproducción biológica.

 

¿De dónde sacan que esto lo instauró la modernidad? ¿Qué sociedad humana —histórica o prehistórica— no se organizó sobre la base del binarismo? Como lo explican muchos otros autores —Emmanuel Todd, Margaret Mead, etc— la humanidad se organizó desde el fondo de los tiempos sobre la base de la pareja mujer-varón para la crianza de los hijos. Esto no implica que la heterosexualidad haya sido absoluta, pero sí que fue y sigue siendo abrumadoramente mayoritaria. Negar su naturalidad y su vínculo con la biología es terraplanismo de género.

 

“De esta manera, se instaló como norma y hasta como natural la existencia de sólo dos géneros (varón y mujer) en el campo de la sexualidad y las identidades humanas”, afirma el documento de la Dirección de Educación bonaerense. La deconstrucción es la consigna: “Hablar de educación sexual en la escuela conlleva el desafío de transformar paulatinamente las históricas regulaciones propias de un sistema normalizador en experiencias que puedan ser socializadas, conversadas e interpretadas a partir de nuevos interrogantes sobre la condición humana”.

 

Insólito: denuncian normas supuestamente “construidas”, “artificiales”, “forzosas”, para imponer las suyas que, curiosamente, no serían “constructos”.

 

Por supuesto que todo lo que se hizo antes, cuando la educación sexual en la escuela estaba enfocada esencialmente en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, era dictada por profesionales de la salud y con una “perspectiva biologicista”, era anticuado. Entre otras cosas, dificultaba el adoctrinamiento.

 

Ahora la ESI la tienen que dar todos los docentes, sea cual sea su materia. Antes, dicen, la educación sexual “se desplegaba únicamente en los inicios de la adolescencia”; ahora quieren adoctrinar antes de enseñar a leer.

 

La ESI se inscribe en “un marco jurídico novedoso en la Argentina, con la aprobación de otras leyes —como la Ley N.° 26061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes— formuladas para garantizar derechos que superen (al menos en el aspecto formal) la mirada tutelar y adultocéntrica”.

 

Traducción: los padres afuera.

 

“Implementar la ESI en el sistema educativo se ha transformado en una posición desde donde mirar el acto educativo, las instituciones escolares, la organización de la enseñanza, las relaciones pedagógicas, y hasta el modo de soñar, imaginar y enseñar futuros vivibles para todas y todos”, proclaman. La ESI es todo…

 

El enfoque de la ley, afirman, “supera definiciones que restringen la sexualidad al ámbito de lo privado, por un lado, y al acto o encuentro sexual, por el otro”. Acto seguido evocan la experiencia de las feministas y las “diversidades sexuales” que, “desde hace décadas, plantean la ‘salida del closet’ de la experiencia sexual de la ciudadanía”.

 

¿Qué significa esto? ¿Que todos tienen que salir del clóset, aun si no están en él? ¿Que la sexualidad ya no es privada? Una u otra opción son inquietantes…

 

“La desprivatización (SIC) de la sexualidad implica un claro distanciamiento del silencio pedagógico. Instalar esta discusión como algo público (...) habilita —y obliga— a las escuelas a trabajar sobre sexualidad, pero a no hacerlo de cualquier modo (...), sino desde determinados enfoques, ejes y contenidos”.

 

O sea: en la escuela hay que hablar de sexo. En todos los niveles, en todas las materias. Y no con cualquier enfoque.

 

Para la prevención de adicciones —droga, alcohol, etc.—, ni la décima parte de este despliegue. Y los contenidos duros —lengua, matemáticas, historia, geografía, ciencias naturales, etc.—, los que hacen a la razón de ser de la escuela, cada vez más “adelgazados”.

 

“La ESI no puede quedar reducida a algo ocasional, no planificado, sujeto a la voluntad de algunas y algunos docentes o a la demanda de las y los estudiantes”, advierten.

 

La ESI es un imperativo.

 

Además, hay que superar “la preeminencia de posicionamientos personales que actúan como obstáculos para garantizar el abordaje integral de la educación sexual”. Hay que separar “las convicciones individuales del rol profesional docente”. La pregunta que surge es: ¿la perspectiva volcada en este documento no surge de convicciones personales?

 

En un segundo texto del mismo cuadernillo, titulado “Género” a secas, destacan investigaciones universitarias que muestran “lo arbitrario (por tratarse de cuestiones históricas y culturales) de la subordinación femenina en el mundo capitalista occidental”. ¿Será que en el mundo no occidental y no capitalista la mujer goza de un estatus mejor? Una temporada fuera del mundo capitalista no occidental resultaría muy instructiva y despertaría seguramente el deseo de volver a esta sociedad según ellos “heteropatriarcal”.

 

Sigue el subtítulo “Movimientos socio-sexuales, masculinidades y estudios queer: desafiar categorías, empujar fronteras”. Es la etapa superior de la deconstrucción.

 

Judith Butler —de nuevo ella— “trabajó extensamente esta cuestión, y elaboró un salto teórico”, dicen. Queer (“rarito”) era un término peyorativo hacia los homosexuales, recuperado por éstos para convertirlo “en una categoría potente y desafiante”. ¿Su blanco de ataque? Y el de este documento: la “heteronormatividad obligatoria”.

 

“Se intenta desafiar la existencia de identidades sexuales monolíticas e inamovibles”, explican. “Se propone una perspectiva que abra la mirada y desafíe los binarismos, un movimiento más inclusivo que no insista en una matriz varón-mujer y homosexual-heterosexual”.

 

La aplicación escolar surge clara y precisa: “De la mano de las producciones queer, en el campo educativo se desarrollaron trabajos que invitan a construir escuelas que habiliten a que cada persona pueda desplegar quien desee estar siendo, sin una necesaria captura identitaria. Todo un desafío para las instituciones educativas, ya que implica la incorporación de la perspectiva de género y una revisión constante de los procesos de clasificación institucionales”.

 

“Queer hay que entenderlo como un adjetivo y como movimiento, acción, como un verbo: queerizar la escuela, la clase, el conocimiento, las metodologías”, etcétera.

 

No se podía pedir más claridad: queerizar la escuela.

 

Una característica del “régimen masculinizante” de la educación tradicional que hay que demoler es que “la competitividad, la fuerza física y la violencia se constituyen en un patrón subjetivante de los varones”. Ejemplo: las clases de Educación Física. “¿Cuáles son los criterios que llevan a valorar la competitividad y el individualismo por sobre la solidaridad, la construcción colectiva y las emociones?”

 

Pregunta: ¿competitividad e individualismo son características exclusivamente masculinas? Solidaridad, construcción colectiva y emociones, ¿son solo femeninas? ¿Esto no es prejuicio de género? ¿A qué escuela fueron los que escriben estas cosas?

 

Por fortuna, “a comienzos de este siglo, los trabajos inscriptos en la perspectiva queer visibilizaron la complejidad multidimensional del discurso hegemónico escolar y cuestionaron fuertemente la cisheteronormatividad presente en las prácticas escolares”.

 

Finalmente, en coherencia con esta escuela queer que proponen, ofrecen un material titulado “Infancias y adolescencias trans y de género variable” (sic).

 

El punto 3 de este documento se titula, con toda lógica: “Hacia un modelo afirmativo de asistencia”. Dejemos de lado el adultocentrismo y sigamos la corriente del niño, niña o adolescente que quiera transicionar…