domingo, 5 de septiembre de 2010

INFORMACIÓN

Denuncian al Gobierno por ocultar información pública

Martín Dinatale


En una escalada del creciente choque entre poderes y organismos del Estado, la Auditoría General de la Nación (AGN) presentó un amparo judicial contra la Sindicatura General de la Nación (Sigen) por demorar y resistirse a brindar la información de más de 300 expedientes vinculados con auditorías realizadas al Gobierno durante el año pasado.

El pedido de intervención judicial que presentó el 11 de agosto el titular de la AGN, el radical Leandro Despouy, podría obligar al jefe de la Sigen, Daniel Reposo, a entregar todas las investigaciones realizadas al Gobierno. La AGN depende del Congreso y tiene mayoría opositora, mientras que la Sigen es el principal órgano de control de la Presidencia.

Desde marzo último, la Sigen se negó a entregar esa documentación a la AGN al aducir que se trataba de "datos personales" y retiró de su página web todos los informes de control que eran de acceso público.

A lo largo de 28 carillas, Despouy fundamentó su presentación judicial contra la Sigen aludiendo que existe desobediencia de la Constitución e incumplimiento de la ley de administración financiera de parte de la Sigen. También expresó que la AGN necesita los informes de la Sigen con el fin de que se "facilite el desarrollo de la actividad de auditorías y se advierta sobre actos o conductas irregulares del Estado". El escrito también plantea que es "inadmisible y ficticia" la respuesta de la Sigen para justificar su negativa a brindar información.

Un día después de la embestida de Despouy en la Justicia, Reposo envió una carta a la AGN donde se comprometió a remitir toda la información requerida en 10 días. Ya pasaron 26 días desde ese momento y aún no hubo respuesta alguna de parte de la Sigen. Tampoco se expidió hasta ahora la jueza Rita María Ailan, del Juzgado N° 4, secretaría 7, del tribunal en lo Contencioso Administrativo donde se radicó la denuncia.

Ante una consulta por e-mail que el jueves pasado le hizo LA NACION, Reposo sostuvo: "Le vamos a mandar a la AGN todos los informes de gestión la semana que viene. Los de 2009 se están concluyendo. Quedamos con la AGN en reunirnos periódicamente para combinar acciones".

En rigor, los informes de 2009 ya están hechos y la Sigen sólo debería enviar una copia de ellos a la AGN. En caso de que Reposo se niegue a dar la información, el presidente de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, que tiene competencias sobre la AGN, el diputado radical Agustín Martínez Oddone, adelantó a LA NACION que "no se descarta modificar la ley que regula a la Sigen para obligar a Reposo a cumplir con los deberes de funcionario público".

La presentación judicial de Despouy fue el desenlace de un largo intercambio de misivas que comenzó el 23 de marzo de este año. Ese día, la AGN solicitó a la Sigen que remitiera todos los informes de control realizados al Gobierno durante 2009 para incorporar en una base de datos y poder ejecutar "el desarrollo de las funciones asignadas".

El 27 de abril, Reposo contestó a la AGN en la nota 1779/2010 que por una resolución suscripta entre la Sigen y la AGN publicada en el Boletín Oficial en febrero de 2010 la Jefatura de Gabinete debía hacer un seguimiento de todo requerimiento de información. Luego, se reunieron todos los auditores y coincidieron en que aquella respuesta era "insatisfactoria" porque la firma de un convenio con la Jefatura de Gabinete "no exonera a la Sigen de entregar oportuna e íntegramente la información solicitada".

Luego, la Sigen envió una carta a la AGN el 1° de julio pasado, en la que mantuvo su postura, pues argumenta "el respeto de los principios de protección de datos personales", aunque remitió un archivo magnético con sólo 14 informes de control al Gobierno de 2008.

Ante la insistente negativa de Reposo, la AGN había advertido que accionaría ante la Justicia y así lo hizo Despouy con el acuerdo de la mayoría de los auditores.

Pero el tema motivó un arduo debate en la reunión de colegio de la AGN el 18 de agosto. Allí, el auditor Vicente Brusca, que responde al kirchnerismo, cuestionó fuertemente al presidente de la AGN, a quien tildó de "desleal" y calificó de "bravuconada" la decisión de acudir a la Justicia.

Pelea verbal
Según consta en las actas de la AGN de ese día, a las que accedió LA NACION, la reunión de auditores fue muy polémica y se desató un fuerte cruce verbal entre Despouy y Brusca. El encuentro se tuvo que levantar por pedido de otro de los referentes del kirchnerismo, el auditor Javier Fernández, ya que el asunto había generado un debate de impredecible final y además en el kirchnerismo había diferencias al respecto.

Por lo pronto, por ejemplo, el otro auditor del oficialismo Oscar Lamberto avaló la idea de llevar el tema a la Justicia.

En diálogo con LA NACION, el auditor radical Horacio Pernasetti expresó que Despouy se había presentado a la Justicia con el aval del colegio de auditores, de la comisión mixta del Congreso y con sus propias facultades como presidente de la AGN. "Esperemos que la Justicia actúe rápido porque aquí hay que hacer cumplir la ley y desentrañar este conflicto que no le hace nada bien a la transparencia pública", dijo Pernasetti.

No es la primera vez que la AGN recurre a la Justicia por retaceo de información de parte de la administración kirchnerista. En enero de 2009, la Auditoría exigió por vía judicial al Ministerio de Planificación que remitiera toda la información vinculada con la concesión del Belgrano Cargas para poder avanzar con una auditoría. Luego de una larga pulseada, la Justicia obligó en marzo pasado a la cartera de Julio De Vido a brindar información. Pero la respuesta que hubo fue casi tan irrisoria como la negativa que se había mostrado para dar información: los expedientes del Belgrano Cargas se habían perdido y ante ello hubo una condena de costes al Estado contra Planificación y Belgrano Cargas.

Ahora, las autoridades de la AGN esperan un desenlace diferente en su pelea con la Sigen. Por lo menos, la mayoría, quiere tener en sus manos los 300 expedientes de control de 2009 en todos los ministerios del Poder Ejecutivo para poder definir las investigaciones que se llevarán adelante.

La Nación, 5-9-10

EVASIÓN


El alto costo de la evasión tributaria: no paga el impuesto a las ganancias la mitad de los que deberían

Con todo lo que se evade de los impuestos a las ganancias y al valor agregado (IVA) se podrían construir por año 8000 escuelas primarias, con jardines de infantes incluidos. Muchas más que las 700 que están construyendo los gobiernos de los Kirchner. O se podría dar la asignación universal por hijo durante todo el año a 29 millones de niños. Muchos más que el total de menores de edad que vive en la Argentina y que los 3,8 millones que la reciben.

El ministro de Economía, Amado Boudou, ha anunciado en su avance del presupuesto 2011 ?ese mismo que tal vez nunca apruebe el Congreso? que no habrá cambios en la estructura tributaria. Otros colegas suyos consideran que no es el camino correcto. Opinan que los impuestos constituyen no sólo el sustento para la estructura del Estado, sino que, junto con el gasto público, son las dos herramientas clave para equilibrar la distribución del ingreso y advierten que tanto la evasión como los gravámenes regresivos ?aquellos que gravan por igual a pobres y ricos? contribuyen a mantener e incluso aumentar la desigualdad social.

No es fácil medir la evasión tributaria, pero los especialistas Juan Carlos Gómez Sabaini y Darío Rossignolo, asesores del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros organismos, se embarcaron en la difícil tarea de hacerlo y dieron sus resultados no sólo para la Argentina, sino para el resto de América latina. La tasa de evasión del impuesto a las ganancias en la Argentina alcanza el 49,7 por ciento. Es decir, sólo se recauda la mitad de los ingresos que potencialmente deberían ingresar por el tributo a la renta. La evasión de este gravamen es menor en México (41,6%) y Chile (47,4%), pero mayor en Ecuador (63,8%). Si se toma la recaudación de 2009, lo que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) dejó de recolectar en Ganancias llegó a $ 54.889 millones.

La evasión en IVA es mucho menor, porque los gobiernos han puesto énfasis en su control, según explicó Gómez Sabaini en un reciente taller de debate sobre "Tributación e igualdad", que organizaron el Instituto de Altos de Estudios Sociales (Idaes) de la Universidad de San Martín y la Fundación Heinrich Böll (del Partido Verde alemán). Vigilar el pago del IVA en los comercios resulta mucho más sencillo que auditar las declaraciones de ganancias de los individuos.

Así es que la tasa de evasión del IVA en la Argentina asciende al 21,2%, según Gómez Sabaini y Rossignolo. En Chile supone sólo el 11% y en México, el 20%. En cambio, en algunos países de la región se evade en mayor proporción que en la Argentina, como Colombia (23,5%) o Nicaragua (38,1%). Si se considera la recaudación argentina de 2009, lo evadido en IVA llegó a $ 23.510 millones, que si se suman a los fondos perdidos en Ganancias totalizan 78.399 millones.

El impuesto a la renta es más progresivo -redistribuye mejor la riqueza- que el IVA, cuya tasa es igual para las clases baja, media y alta. Los que pagan Ganancias en la Argentina -sólo está obligado a abonarlo el 20% de la población con más ingresos, y con una tasa que grava más a los que más tienen- son sobre todo las empresas, más que los individuos. Siete de cada diez pesos que se recolectan por este tributo provienen de lo que aportan las empresas y únicamente tres, de las personas. En los países que integran la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) -son todos desarrollados, con excepción de México y Chile- la relación es precisamente la inversa.

La Argentina está en este aspecto más cerca de los parámetros de la OCDE que Guatemala (89,8% viene de las empresas) y Chile (86,6%). En cambio, en México, compañías y personas aportan casi por igual. Gómez Sabaini considera que el nivel de aportes de las empresas en América latina es adecuado (3,4% del PBI, frente al 3,9% de las naciones de la OCDE) y el problema radica en la contribución de los individuos (apenas 1,5% del PBI, contra el 9,2% en el universo de la OCDE).

A su vez, de las personas que pagan Ganancias, la mayoría es asalariada en blanco, advierte Gómez Sabaini. No pagan este impuesto los que trabajan en negro, que suponen por lo menos un tercio de la economía argentina. Pesa poco el tributo a las ganancias que aportan empresarios, cuentapropistas y profesionales de todo tipo. "Hay un gran bolsón de evasión, que es el monotributo. Los profesionales importantes son todos monotributistas", dice Gómez Sabaini. Hay abogados, médicos, contadores, arquitectos, psicólogos u odontólogos que subfacturan o directamente no entregan boleta.

Gómez Sabaini y Rossignolo advierten que un sistema tributario de bases amplias y generales, sin exenciones ni tratamientos preferenciales como los que rigen para la renta financiera (de acciones, bonos o plazos fijos) y la ganancia de capital (de la compraventa de acciones o inmuebles), facilita la recaudación, al eliminar bolsones en los que se refugia la evasión. También sugieren que se adopte el concepto de renta mundial, y no sólo nacional, para reducir vías de evasión y elusión (resquicios lícitos para evitar o reducir la tributación), aunque sin caer en la doble imposición, es decir, que se pague en dos países por las mismas ganancias. Además recomiendan regulaciones sobre transferencias a paraísos fiscales. La falta de retención del impuesto en el momento justo en que se genera la ganancia ayuda a los contribuyentes escurridizos.

Pero no sólo la evasión contribuye a la inequidad, sino también la baja imposición tributaria. Por ejemplo, México presenta los niveles de evasión más bajos de la región, pero su recaudación representó en el período 2000-2008 sólo el 10,7% del PBI. Es un país que exige pocos tributos a sus ciudadanos, porque los gastos del Estado dependen de los recursos extraordinarios de la petrolera estatal.

En el lapso analizado, la Argentina ejerció una presión tributaria del 25,1% del PBI, sólo superada en América latina por Brasil (32,7%) y por encima de la de Chile (19,5%, que descansa en los ingresos de la cuprífera estatal), Colombia (16,8%), Venezuela (13,9%, otro que confía en la petrolera pública) y Haití (9%). Rossignolo reconoce que en 2008 la presión alcanzó el 30,6% y por eso coincide con Gómez Sabaini en que el desafío del país no es aumentar la tasa, como en la mayoría de los países latinoamericanos, sino hacer más progresiva la estructura impositiva. En cambio, Nadin Argañaraz, del Instituto de Análisis Fiscal (Iaraf), recomienda la reducción de la presión, porque advierte que se elevó en 2009 al 32%, por encima de la de EE.UU. (27%), pero debajo de España (33%), Reino Unido y Alemania (36%), Francia e Italia (43 por ciento).

Esa es otra

En los países de la OCDE, el 41% de la recaudación proviene de las cargas directas (las que gravan rentas y patrimonios, como Bienes Personales); el 31%, de las indirectas (las que castigan transferencias, consumo y producción) y un cuarto, de las contribuciones a la seguridad social. La estructura argentina es bien distinta. La diputada y economista Fernanda Reyes (Coalición Cívica) afirma en un documento sobre la necesidad de una reforma tributaria que las cargas directas representan sólo el 26%; las indirectas, el 35%; los aportes a la seguridad social, un cuarto, y las retenciones a la exportación y los aranceles a la importación, el 13 por ciento.

"Se observa la escasa participación en la recaudación que tienen los impuestos a la renta, en relación con los que gravan los consumos, que son los que impactan en los sectores de menores recursos, que deben destinar la totalidad de sus ingresos al consumo", advierte Reyes. La diputada cita otro trabajo de Gómez Sabaini y Oscar Cetrangolo, que indica que la relación entre la recaudación por impuestos a la renta y al consumo es de 0,5 a uno, peor la de Brasil (1,7 a uno), Alemania (10 a uno) o EE.UU. (5 a uno).

"Nada asegura más la cohesión social que los gritos de los ricos por los impuestos", fue la cita del economista norteamericano John Kenneth Galbraith (1908-2006) que pronunció el especialista en desarrollo económico José Nun, ex secretario de Cultura y actual director honorario del Idaes, al inaugurar el taller. El director del Idaes, Alejandro Grimson, y el economista francés Alexandre Roig advirtieron al cierre de la jornada que una reforma -todos los políticos la proponen cuando son oposición- enfrenta la resistencia de lobbies . También critican a los sectores que dominan el debate por los cambios: no sólo al campo, por su queja contra las retenciones, sino a la CGT, por su obsesión para reducir el peso de Ganancias: "Ni en el caso de la CGT ni en el de las retenciones parece haber una preocupación respecto de cómo el Estado financia su gasto. Es una muestra elocuente de eso el hecho de que sólo se presione para elevar el mínimo no imponible, lo cual beneficia al 10% de ingresos más altos, en lugar de presionar para reducir impuestos regresivos e instalar el debate acerca de la falta de progresividad en la tributación". Grimson y Roig añaden que "la corrupción y el uso discrecional de dineros públicos socavan la legitimidad de la tributación".

Clarín, 5-9-10

VERDAD



VIVIR EN LA VERDAD

LIBERTAD RELIGIOSA Y MISIÓN CATÓLICA EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

por Charles J. Chaput, Arzobispo de Denver (25-8-10)

Hoy en una era de interconexión global, los desafíos que enfrentan los católicos en Estados Unidos son sustancialmente los mismos que en Europa: enfrentamos una visión política agresivamente laica y un modelo económico consumista que desembocan – en la práctica, si no con intención explícita – en un nuevo tipo de ateísmo incentivado por el Estado. […]
En los Estados Unidos, una nación que todavía es cristiana al 80 por ciento con altos niveles de práctica religiosa, las agencias de gobierno pretenden cada vez más dictar cómo es que los ministros de la Iglesia deben actuar, y pretenden así obligarlos a comportamientos capaces de destruir su identidad católica. Se han hecho esfuerzos para desalentar o criminalizar la expresión de algunas creencias católicas como si fueran "discursos de odio". Nuestros tribunales y administraciones cumplen actos recurrentes que minan el matrimonio y la vida de familia, y buscan eliminar de la vida pública los símbolos cristianos y los signos de su influencia.
En Europa, asistimos a tendencias semejantes, aunque marcadas de un desprecio más abierto por el cristianismo. Se burlan de los jefes de la Iglesia en los medios de comunicación y en los tribunales, simplemente porque explican las enseñanzas católicas. […] Al inicio de este verano hemos asistido a formas de prevaricación no antes vistas en este continente desde los días del nazismo y de los métodos de policía soviéticos: el palacio arzobispal de Bruselas rebuscado por los agentes, los obispos arrestados e interrogados por nueve horas sin las garantías de ley, sus computadoras personales, los teléfonos celulares y los documentos decomisados. Hasta las tumbas de difuntos hombres de Iglesia fueron violadas durante las pesquisas. Para la mayor parte de los estadounidenses, esta especie de calculada pública humillación de jefes religiosos sería un ultraje y un abuso de poder del Estado. Y esto no por motivo de la virtud o de la culpa de alguno de los líderes religiosos involucrados, ya que todos nosotros tenemos el deber de obedecer a las leyes justas. Más bien, el ultraje está en el hecho de que la autoridad civil, con su acidez, muestra desprecio por las creencias y los creyentes que son representados por sus jefes. [...]

El cardenal Henri de Lubac escribió una vez que "no es verdad que el hombre no puede organizar el mundo sin Dios. Lo que sí es verdad es que sin Dios [el hombre] puede al final organizarlo sólo contra el hombre. Un humanismo exclusivo es un humanismo inhumano".
Occidente se está ahora decididamente moviendo en la dirección de este nuevo "humanismo inhumano". Y si la Iglesia quiere reaccionar en plena fe, debemos poner en práctica la lección que hemos aprendido bajo los regímenes totalitarios. Un catolicismo de resistencia debe fundarse en la fe en las palabrasd de Jesús: "La verdad os hará libres" (Jn 8, 32).
Vivir en la verdad significa vivir según Jesucristo y la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras. Significa proclamar la verdad del Evangelio cristiano, no sólo con nuestras palabras sino con nuestro ejemplo. Significa vivir cada día y cada momento con la sólida convicción de que Dios vive y que su amor es la fuerza que mueve la historia humana y el motor de cada auténtica vida humana. Significa creer que vale la pena sufrir y morir por las verdades del Credo.
Vivir en la verdad significa también decir la verdad y llamar a las cosas por su nombre. Y ello significa desenmascarar las mentiras según las cuales algunos hombres buscan forzar a los otros a vivir.


Dos de las más grandes mentiras en el mundo de hoy son estas: la primera, que el cristianismo ha sido de importancia relativamente menor en el desarrollo de Occidente; la segunda, que los valores y las instituciones occidentales pueden sostenerse sin basarse en los principios morales cristianos. […]
Disminuir el pasado cristiano de Occidente tal vez se hace con las mejores intenciones, con el deseo de promover una coexistencia pacífica en una sociedad pluralista. Pero más frecuentemente se hace para marginar a los cristianos y neutralizar el testimonio público de la Iglesia.
La Iglesia tiene el deber de anunciar y combatir esta mentira. Ser europeo o americano es ser heredero de una profunda síntesis cristiana del arte y de la filosofía griega, del derecho romano y de la verdad bíblica. Esta síntesis ha dado origen al humanismo cristiano que anima la entera sociedad occidental.
Sobre este punto podemos citar al estudioso y pastor luterano alemán Dietrich Bonhoeffer. Él escribió estas palabras en los meses previos a su arresto por parte de la Gestapo en 1943: "La unidad de Occidente no es una idea sino una realidad histórica, cuyo único fundamente es Cristo".
Nuestras sociedades en Occidente son cristianas por nacimiento y su supervivencia depende de la persistencia de los valores cristianos. Nuestros principios mayores y las instituciones políticas están fundadas, en gran medida, en la moral del Evangelio y en la visión cristiana del hombre y del poder. Hablamos por lo tanto no sólo de teología cristiana o de ideas religiosas. Estamos hablando de los fundamentos de nuestras sociedades: gobiernos representativos y separación de poderes; libertad de religión y de conciencia; y sobre todo dignidad de la persona humana.

Esta verdad respecto a la esencial unidad de Occidente tiene un corolario, que Bonhoeffer ha señalado: quitar a Cristo es remover el único fundamento confiable para nuestros valores, instituciones y modos de vida.
Esto significa que no podemos prescindir de nuestra historia por cualquier superficial preocupación de no ofender a nuestros vecinos no cristianos. No obstante las habladurías de los "nuevos ateos" no hay ningún riesgo de que el cristianismo sea impuesto por la fuerza a ningún pueblo, en Occidente. Los únicos "estados confesionales" en el mundo de hoy son los de la esfera islámica o los de dictaduras ateas: regímenes que rechazan la creencia del Occidente cristiano en los derechos individuales y en el balance de poderes.
Quisiera observar que la defensa de los ideales occidentales es la única protección que nosotros y nuestros vecinos tienen para defenderse de una caída en nuevas formas de represión, ya sea por manos del Islam extremista o de tecnócratas laicistas.
Pero la indiferencia por nuestro pasado cristiano contribuye a la indiferencia por la defensa de nuestros valores e instituciones en el presente. Y esto me conduce a la segunda gran mentira según la cual vivimos hoy: la mentira de que no existe ninguna verdad inmutable.
El relativismo es hoy la religión civil y la filosofía pública de Occidente. De nuevo, los argumentos esgrimidos para sostener este punto de vista pueden parecer persuasivos. Dado el pluralismo del mundo moderno, puede parecer sensato que la sociedad quiera afirmar que ningún individuo o grupo tenga el monopolio de la verdad; que lo que una persona considera bueno y deseable no lo sea para otro; y que todas las culturas y las religiones deban ser respetadas como igualmente válidas.

Sin embargo, en la práctica constatamos que si no se cree en principios morales estables y en verdades trascendentes nuestras instituciones políticas y los lenguajes se vuelven instrumentos al servicio de una nueva barbarie. En el nombre de la tolerancia llegan a tolerar la más cruel de las intolerancias; el respeto por otras culturas llega a imponer el desprecio de la nuestra; enseñar a "vivir y dejar vivir" justifica que los fuertes vivan a expensas de los débiles.

Este diagnóstico nos ayuda a entender una de las fundamentales injusticias en Occidente hoy: el crimen del aborto.
Se que la licencia del aborto es materia de leyes en casi todas las naciones de Occidente. En algunos casos, esta licencia refleja la voluntad de la mayoría y está confirmada por instrumentos legales y democráticos. Y soy consciente de que muchos, incluso dentro de la Iglesia, encuentran extraño que nosotros los católicos en Estados Unidos sigamos colocando la sacralidad de la vida prenatal tan al centro de nuestro espacio público.
Permítanme deciles por qué creo que el aborto es la cuestión crucial de nuestro tiempo.

Primero porque también el aborto tiene que ver con vivir en la verdad. El derecho a la vida es el fundamento de todos los demás derechos humanos. Si este derecho no es inviolable, ningún otro derecho puede ser garantizado.
O para decirlo más claramente: el homicidio es homicidio, sin importar cuan pequeña sea la víctima.
Hay otra verdad que muchas personas en la Iglesia no tiene bien en consideración. La defensa del neonato y de la vida prenatal es un elemento central de la identidad católica desde el tiempo de los apóstoles. […]
Lo prueban los más antiguos documentos de la historia de al Iglesia. En nuestros días – cuando la sacralidad de la vida está amenazada no sólo por el aborto, el infanticidio y la eutanasia, sino también por la investigación con embriones y por las tentaciones eugenésicas de eliminar a los débiles, los discapacitados y los ancianos enfermos – este aspecto de la identidad católica se vuelve más vital para nuestro ser discípulos.
El motivo por el que cito el aborto es este: su difundida aceptación en Occidente nos muestra que sin un fundamento en Dios o en una verdad altísima nuestras instituciones democráticas pueden convertirse muy fácilmente en armas contra nuestra misma dignidad humana.

Los valores que nos son queridos no pueden ser defendidos por la sola razón, o simplemente por sí mismos. No tienen ninguna auto-sostenibilidad o justificación "interna".
No hay ninguna lógica intrínseca o razón utilitaria por la que la sociedad deba respetar los derechos de la persona. Hay menos razones aún para reconocer los derechos de aquellos cuyas vidas imponen pesadas cargas a otros, como en el caso de los niños en el seno materno, de los enfermos terminales, o de los discapacitados físicos o mentales.
Si los derechos humanos no vienen de Dios, entonces dependen de convenciones arbitrarias entre hombres y mujeres. El mismo estado existe para defender los derechos de los hombres y mujeres y promover la expresión de los mismos. El estado no puede nunca ser fuente de estos derechos. Cuando el estado se atribuye a sí mismo este poder, también una democracia puede convertirse en totalitaria.
¿Qué es el aborto legalizado si no una forma de sustancial violencia que se disfraza de democracia? A la voluntad de poder del fuerte se le da la fuerza de la ley para asesinar al débil.

He allí la dirección en la que se mueve Occidente. [...] En los años Sesenta Richard Weaver, un estudioso y filósofo social americano, escribió: "Estoy absolutamente convencido de que el relativismo al final llevará a un dominio de la fuerza"
Tenía razón. Hay una suerte de "lógica interna" que conduce el relativismo a la represión. Esto explica la paradoja de cómo las sociedades occidentales pueden predicar tolerancia y respeto de las diferencias mientras agresivamente demuelen y penalizan la vida católica. El dogma de la tolerancia no puede tolerar la convicción de la Iglesia de que algunas ideas y comportamientos no deben ser tolerados porque nos deshumanizan. El dogma que todas las verdades son relativas no puede permitir el pensamiento de que algunas verdades pueden no serlo.
Las convicciones católicas que más profundamente irritan las ortodoxias de Occidente son las referentes al aborto, la sexualidad y el matrimonio entre hombre y mujer. Esto no es una casualidad. Estas convicciones cristianas dicen la verdad sobre la fertilidad, el significado y el destino del hombre.
Estas verdades son subversivas en un mundo que quiere que creamos que Dios no es necesario y que la vida humana no tiene ninguna naturaleza o fin intrínseco. Por lo tanto la Iglesia debe ser castigada porque, a pesar de todos los pecados y debilidades de su pueblo, ella es todavía la esposa de Jesucristo; es todavía una fuente de belleza, de significado y de esperanza que se niega a morir; es, en suma, la más irreducible y peligrosa hereje del nuevo orden mundial. [...]
No podemos y no debemos abandonar el duro trabajo de un diálogo honesto. Jamás. La Iglesia tiene siempre necesidad de buscar amistades, áreas de consenso y vías para llevar argumentos positivos y razonados en el espacio público. Pero es absurdo esperarse gratitudes o incluso respeto de los líderes culturales y políticos que dominan hoy. La imprudencia ingenua no es una virtud evangélica.
La tentación en toda edad de la Iglesia es la de buscar ponerse de acuerdo con el César. Y es muy cierto: la Escritura nos dice que respetemos y oremos por nuestros gobernantes. Debemos tener un gran amor por el país que llamamos patria. Pero no podemos jamás dar al César lo que es de Dios. Como primera cosa debemos obedecer a Dios; las obligaciones de las autoridades políticas vienen siempre en segunda instancia. [...]
Vivimos en un tiempo en el que la Iglesia está llamada a ser una comunidad creyente de resistencia. Debemos llamar a las cosas por su nombre verdadero. Debemos combatir el mal que vemos. Y - cosa más importante - no debemos ilusionarnos con la idea de que poniéndonos de acuerdo con las voces del laicismo y de la descristianización podemos de alguna manera mitigar o cambiar las cosas. Sólo la verdad puede hacer libre al hombre. Debemos ser apóstoles del Señor Jesús y de la verdad que Él encarna.

Traducción en español de Juan Diego Muro, Lima, Perú.

25.8.2010

COMPROMISO

Compromiso Cristiano en Política
Por
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma

El Concilio Vaticano II denunció un solo pecado: el dualismo de la Fe y la vida. Es la incoherencia de llamarse cristiano y hasta de participar en ceremonias religiosas y concurrir a la Misa Dominical y luego pensar y obrar sin tener en cuenta el proyecto de Dios sobe la vida de cada persona. Esto acontece, principalmente, cuando se trata de la Política.
Más de uno pensará que es un tema reiterativo. Ciertamente lo es. Sin embargo, sigue vigente la urgencia de tratarlo.

Si el Papa Pío XI, hace casi cien años, ha afirmado que el quehacer político, en el cristiano, es un supremo acto de caridad cristiana, ¿cómo es que sigue, todavía, en los bautizados católicos la indiferencia al compromiso político.? Más aún, existe una mayoría católica que piensa que la política es sucia. Y no pocos que entienden que “hacer política” significa buscar su propio interés o el “acomodo” o tener la suficiente habilidad para ganarse votos a su favor.

Es preciso, entonces, proseguir una constante mentalización en las comunidades cristianas sobre el valor humano- cristiano del quehacer político como lo viene haciendo el Magisterio de la Iglesia Católica.

Por eso, Pío XII además de numerosas recomendaciones sobre el compromiso político en sus alocuciones, trata el tema nada menos que en una Encíclica sobre la Democracia. Y Paulo VI sorprende con la admirable Encíclica Populorum Progresio y otros lúcidos documentos de su pontificado cuya motivación abierta al compromiso del laicado cristiano a la actividad política queda explícita para la evangelización del mundo moderno. Así es claro y terminante el nº 70 E.N. citado, más de una vez, en estas Homilías: “Su tarea primera e inmediata- refiriéndose al laicado cristiano- no es la institución y desarrollo de la comunidad eclesial-esa es función específica de los Pastores- sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas, escondidas pero activas en las cosas del mundo. El campo propio de su actividad evangelizadora, es el mundo vasto y complejo de la política…”

Juan Pablo II ha dedicado al tema social político tres Encíclicas y numerosas referencias al compromiso político en sus Discursos y Catequesis.

Actualmente y en forma reiterativa Bendicto XVI recuerda la misión cristiana de laicas y laicos coherentes con la Fe Cristiana en siguientes términos:

“Corresponde a los fieles laicos -dijo- mostrar concretamente en la vida personal y familiar, en la vida social, cultural y política, que la fe permite leer en modo nuevo y profundo la realidad y transformarla”.

“Los fieles laicos deben participar activamente en la vida política, de manera siempre coherente con las enseñanzas de la Iglesia, compartiendo razones bien fundadas y grandes ideales en el proceso democrático y en la búsqueda de un consenso amplio con todos los que se preocupan de la defensa de la vida y de la libertad, la custodia de la verdad y del bien de la familia, la solidaridad con los necesitados y la búsqueda necesaria del bien común. Se necesitan políticos auténticamente cristianos, pero sobre todo fieles laicos que sean testigos de Cristo y del Evangelio en la comunidad civil y política. Esta exigencia debe estar claramente presente en los programas educativos de las comunidades eclesiales y requiere nuevas formas de acompañamiento y apoyo por parte de los pastores. La pertenencia de los cristianos a las asociaciones de fieles, a los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, puede ser una buena escuela para estos discípulos y testigos, sostenidos por la riqueza carismática, comunitaria, educativa y misionera de estas realidades”.[1]

Según el Magisterio de la Iglesia Católica, los Pastores han de formar al laicado en los valores políticos humanos-cristianos y los laicos los han de poner en práctica desde “saber votar de acuerdo al Evangelio de Jesús” hasta ejercer la función política como servicio de”Caridad Cristiana”. Es decir ser testigos del Amor.

Miguel Esteban Hesayne
[1] Discurso de Benedicto XVI al Pontificio Consejo para los Laicos Roma 21.05.2010

Nuevo Encuentro, 5-9-10

viernes, 3 de septiembre de 2010

SALUD

La mitad de los argentinos sufre una atención médica deficiente

Por
Ismael Bermúdez

A pesar del crecimiento económico de los últimos años y del aumento del gasto, en comparación con países de similares y hasta inferiores niveles de ingresos, la atención en salud en la Argentina es marcadamente inequitativa con peores indicadores clave como mortalidad infantil, en menores de 5 años, y mortalidad materna.

Este fue el eje central de la exposición de Rubén Torres –Superintendente de Servicios de Salud del país entre los años 2002 y 2006 y actualmente representante de la Organización Panamericana de la Salud– en el XIII Congreso de Salud organizado por ACAMI (Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas), en la ciudad de Mendoza.

Torres mostró con números en mano que en términos reales el gasto en salud en la Argentina es uno de los más elevados de la región, pero por la mala adjudicación de esos recursos hay una marcada deficiencia en la calidad de la atención médica de la mitad de la población, que coincide con el sector de menores recursos.

Eso, por ejemplo, lleva a que la tasa de mortalidad infantil en la Argentina sea un 50% más elevada que la de paises como Uruguay o Chile, y con fuertes disparidades entre la región metropolitana y el resto del país.

En gran parte eso sucede, agregó Torres, porque hay una marcada segmentación de la atención médica. Unos 20.000.000 cuentan con la cobertura de las obras sociales o de la medicina privada, que tienen la garantía del Programa Médico Obligatorio (PMO).Y otros 20.000.000 tienen la cobertura pública, sin la exigencia del PMO, con notorias demoras en la atención. Así, habría una cobertura universal, pero con niveles de atención y calidades muy diferentes.

Esto se expresa también en el gasto en salud. Hay un predominio del gasto privado –entre las cuotas de prepagas y gastos de bolsillo– que por definición es inequitativo y del gasto de obras sociales sobre la base de contribuciones sobre el salario. “Para evitar una Medicina Básica Excluyente habría que aumentar el financiamiento público no contributivo, reasignar el gasto, integrar los sectores públicos con los de la Seguridad Social y las Provincias e incluir un componente más solidario en los sistemas obligatorios, garantizando el PMO a toda la población”.

En la apertura del Congreso, el titular de ACAMI, Marcelo Mastrángelo, planteó que “gastando el 9% del PBI, el sistema de salud parece estar mucho más enfermo que la gente. Entonces, tenemos aquí un problema estructural evidente porque con mucho menos en otros países han logrado grandes cambios y mejoras”.

Clarín, 3-9-10

martes, 31 de agosto de 2010

GALILEO

Galileo murió profesando su fe y nadie lo excomulgó

El doctor en Física, padre Manuel Carreira, en una entrevista publicada en el diario El Comercio y de la que se hizo eco también la agencia Aciprensa, del Perú, explicó algunos detalles del caso de Galileo Galilei que algunos utilizan como una especie de "arma" cuando la Iglesia intenta aproximarse al mundo de la ciencia. Sobre este científico señala que "era creyente, no pasó un minuto en la cárcel, nadie le tocó un pelo ni lo excomulgó y murió profesando su fe, asistido por una hija religiosa, y con la bendición papal".

El padre Carreira, quien ´vino a Lima para participar del II Congreso sobre la Sábana Santa de Turín, dijo en la entrevista que en la época de Galileo "no había realmente física ni pruebas de que la Tierra se moviese (la prueba experimental se anunció en 1838). Sus supuestas pruebas eran inválidas y otros astrónomos se las negaron".

Este experto físico indicó luego que la idea correcta de Galileo era que "la Biblia no enseña ciencia y quería que los teólogos cambiasen la interpretación del texto según su teoría. Los teólogos se equivocaban en pensar que la Biblia enseña astronomía, pero estaban en lo correcto en decir que mientras no hubiese pruebas, Galileo debía presentar sus ideas como teoría y no pedirles cambios de opinión".

"En ambos casos –precisó– se excedía el campo propio para ir al ajeno. Nosotros hemos aprendido esa lección y debe haber mutuo respeto".

El padre Carreira, que también es miembro del Observatorio Astronómico Vaticano, se refirió después a la teoría del diseño inteligente de la creación del mundo, tema sobre el que dio muchas conferencias. Al respecto señaló que "la ciencia es limitada: tuvo que aceptar que el universo no es eterno, comenzó en un estado de alta densidad y temperatura (el big bang) para el cual hay pruebas experimentales: hemos encontrado las cenizas y el resplandor de aquella hoguera. Pero no puede decir 'por qué hay algo en lugar de nada'. Hablar del paso de nada a algo es el concepto de creación que la ciencia no puede manejar: hace falta un Creador no material".

A esto, resaltó, "responde la filosofía, de acuerdo con la teología. Pero los detalles del comienzo no los dice la fe ni deben tomarse del Génesis, que es una parábola de contenido filosófico, no un texto de astronomía".

"Negar el comienzo es anticientífico y decir que el universo existe 'porque sí' es ridículo y pueril", concluyó el experto quien será uno de los ponentes del Congreso Internacional sobre la Sábana Santa que se realizará del 31 de agosto al 2 de septiembre en Lima.+

Lima (Perú), 31 Ago. 10 (AICA)



AMÉRICA




¿Los misioneros han destruido las culturas americanas?

Hace unos meses la agencia Zenit difundió un interesante artículo escrito por el padre Piero Gheddo, que es oportuno reproducir en esta ocasión.
El padre Piero Gheddo, ex director de “Mondo e Missione” y de Italia Misionera, es el fundador de la agencia AsiaNews. Como misionero, ha viajado a misiones de todos los continentes. Desde 1994 es director de la Oficina histórica del PIME (Pontificio Instituto para las Misiones en el Extranjero) y postulador de varias causas de canonización. Enseña en el seminario pre-teológico del PIME en Roma. Es autor de más de 70 libros.

El valor y la igualdad de la persona sólo los ha traído Cristo

En 1970 visité, en México y Guatemala, los lugares donde floreció la civilización de los mayas, uno de los pueblos que la conquista colonial del 1500 sometió a la Corona de España y después convirtió al cristianismo, comienza su artículo el padre Gheddo.

Con el superior de los combonianos mexicanos, que estaba buscando una misión entre los indios, visitamos algunas diócesis de los dos Estados de Yucatán y Chiapas, y las ruinas y pirámides mayas en Chichen-Itzá, Uxmal, Palenque y Tikal en la jungla tropical; admiré los restos del arte maya en los museos de Mérida y de Campeche. Me quedó un alto concepto de esta gran civilización ya desaparecida.

No sé si habrán visto la película “Apocalypto”, producida por el famoso actor Mel Gibson (el de la película “La Pasión), que explica cómo era la civilización de los mayas antes del encuentro con los conquistadores españoles.

Creo que da una idea muy precisa de cómo era la vida cotidiana en la civilización maya, que se considera la más refinada de las culturas americanas prehispánicas.

Los críticos coinciden al decir que la película es excesiva en la descripción de cuerpos destripados, cadáveres rodando por las escalinatas de las pirámides o de los templos, corazones extraídos de los cuerpos recién asesinados y devorados u ofrecidos a las divinidades, escenas de violencia y de crueldad cotidiana comúnmente aceptada como costumbre tradicional.

Sin embargo, ésta era la realidad de una civilización todavía no suavizada por el encuentro con el mensaje del Evangelio y del ejemplo de Cristo.

En estos días, me ha llegado a las manos el fascículo de una revista católica que explica brevemente la evangelización de los pueblos latino-americanos y condena a los misioneros que han destruido las culturas locales, citando y casi añorando las culturas inca, maya, azteca.

La cultura moderna ha idealizado las “culturas” tradicionales de los pueblos, imaginando un mundo paradisíaco, antes de que la conquista europea llevara la guerra, la violencia, la esclavitud y la masacre de poblaciones indefensas.

La realidad es bien distinta de este cliché común de lo “políticamente correcto”.

Como documentan numerosas investigaciones históricas recientes (en las que se basa la película “Apocalypto”), estas culturas pre-hispánicas de la América latina practicaban religiones que prescribían sacrificios humanos a los dioses de su Olimpo y en sus sociedades la vida cotidiana se expresaba en numerosas formas de violencia inhumana contra el hombre y la mujer. Por otra parte, los sacrificios humanos estaban muy difundidos en la civilización pre-cristiana en cualquier continente.

Civilizaciones que han alcanzado altos niveles de arte, filosofía, poesía, arquitectura, pintura, artesanía, ingeniería, pero en las que la persona humana individual no tenía por sí ningún valor, era simplemente uno de tantos elementos del mundo creado.

En la civilización pre-cristiana, existían varias formas de solidaridad familiar, tribal, nacional, pero la solidaridad con el próximo, con todo el prójimo, no era nunca universal.

En la misma gran civilización romana, se reconocía la dignidad del “civis romanus” (ciudadano romano), pero no era la misma que la de la mujer, los esclavos y los enemigos de Roma.

En el Coliseo, para divertir a la plebe romana, los gladiadores combatían y se mataban, los cristianos eran devorados por las fieras y los niños discapacitados eran arrojados por el Acantilado Tarpea.

Estos conceptos, es decir, el valor absoluto de toda persona humana (del que se derivan los derechos del hombre y de la mujer) y la igualdad de todas las personas, de los que nació la civilización moderna y la “Carta de los Derechos Humanos” de la ONU, en la historia de la humanidad sólo los ha traído Cristo.

El cristianismo ha dado dignidad y valor absoluto a toda persona humana y ha sido el gran motor del verdadero humanismo.

Y si el cristianismo retrocede en nuestra sociedad “post-cristiana”, como quieren nuestros laicistas, esto nos lleva a un estado de barbarie, que creíamos haber superado.

En resumen, nuestra historia, después de dos mil años de cristianismo, ¡parece haber dado marcha atrás!


Roma (Italia), 31 Ago. 10 (AICA)