martes, 19 de enero de 2021

ELPIDIO GONZÁLEZ

 


o la dignidad de una República

POR DIEGO BAROVERO

La Prensa, 17.01.2021

Quizá como consecuencia lógica del juego de contrastes y por oposición con los ejemplos (o la falta de ellos) de la actualidad se ha mentado últimamente con mayor difusión que antes la figura de Elpidio González.

 

Quizá algún memorioso recuerde su figura pequeña y encorvada, de larga y canosa barba, semejante a la de aquellos ancianos del Sanhedrin o los patriarcas del Antiguo Testamento que con su valija de corredor de anilinas recorría la ciudad para ganarse dignamente el pan. Era frecuente encontrarlo en la Avenida de Mayo y Chacabuco, en la desaparecida Confitería "La Victoria" saboreando cerveza o sidra tirada o un café con leche invitado por algún parroquiano que recordaba su actuación pública.

 

Elpidio González había tenido una dilatada trayectoria política y había sido uno de los protagonistas principales de los tres lustros de gobiernos radicales y había pagado caro su lealtad a la República y a su partido durante la llamada Década Infame.

 

MILITANCIA RADICAL

 

Elpidio González nació en Rosario el 1 de agosto de 1875 y era hijo del coronel Domingo González y Serafina González. Cursó sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal, egresando del Colegio Nacional de Rosario con el título de bachiller. Posteriormente se trasladó junto con su madre a la ciudad de Córdoba e ingresó a la Facultad de Derecho local cursando hasta el quinto año de la carrera de abogacía sin concluirla

 

De muy joven adhirió a la Unión Cívica Radical y su primera actuación relevante en el terreno político se produjo durante la revolución radical del 4 de febrero de 1905, comandando un pelotón revolucionario. Tras la derrota del movimiento, conoció por primera vez en su corta vida la cárcel por razones políticas.

 

Sancionada la llamada "Ley Sáenz Peña", la Convención provincial de la UCR lo proclamó candidato a gobernador de Córdoba con vistas a las elecciones de 1912, postulación que declinó, si bien participó activamente de la campaña de su partido y forja una sólida relación con H. Yrigoyen.

 

En 1916 primera elección presidencial bajo el imperio del sufragio universal obligatorio y secreto triunfaron los candidatos de la UCR, Elpidio González como miembro del Colegio Electoral cordobés sufragó por el binomio Yrigoyen-Luna. Elpidio también fue electo diputado nacional, pero resignó su sitial en el Congreso para aceptar el encargo del nuevo presidente como ministro de Guerra, cartera en la que desempeñó una importante labor sobre la que aún no se ha profundizado.

 

Renunció al cargo en setiembre de 1918 para ejercer la Jefatura de Policía de la Capital Federal, cargo de ejerció casi hasta el final del mandato presidencial de Yrigoyen y llevó a cabo una importante labor de reestructuración y equipamiento. En enero de 1919 asomaba una crisis de tremendas consecuencias políticas y sociales, "La Semana Trágica" circunstancia en la que González demostró determinación y coraje a riesgo de su propia vida, procurando la solución pacífica del conflicto que de todos modos será finalmente resuelto tras la intervención del ejército bajo el liderazgo del general Luis Dellepiane.

 

DIVISION PARTIDARIA

 

El 14 de marzo de 1922 renunció al ser consagrado candidato a Vicepresidente de la Nación por la Convención Nacional del Radicalismo, acompañando en el binomio al Dr. Marcelo Torcuato de Alvear. En los comicios nacionales resultó triunfante la fórmula radical con 450 mil votos sobre 200 mil de la Concentración Nacional, expresión política de los conservadores. El 12 de octubre de 1922 prestaron solemne juramento los nuevos presidente y vicepresidente de la Nación, a la sazón Máximo Marcelo Torcuato de Alvear y Elpidio González.

 

Las diferencias que dieron origen a la división partidaria y la fundación del llamado radicalismo antipersonalista en oposición a Yrigoyen fue motivo de distanciamiento de aquella fórmula lo que no resultó impedimento para que Elpidio ejerciera su mandato con estricto acatamiento al orden constitucional y mantuviera su solidaridad política al expresidente, que resultó electo por abrumadora mayoría para un nuevo mandato en 1928.

 

Al prepararse para asumir por segunda vez la primera magistratura de la República, don Hipólito tuvo hacia Elpidio un gesto inequívoco de respaldo y reconocimiento a su inquebrantable lealtad al designarlo Ministro del Interior, cargo que asumió el 12 de octubre de 1928.

 

Es entonces que se abre un período enigmático en la vida del legendario político, cuya conducta exhibe gestos y actitudes que despertaron la suspicacia de contemporáneos, cronistas e historiadores ya que parecen inspiradas en la ambición y el egoísmo por suceder en el liderazgo al presidente y caudillo.

En 1930 se produjo el más trágico acontecimiento de la historia institucional argentina, por primera vez un gobierno legítimo y constitucional fue relevado por la fuerza de un golpe cívico militar que instauró una dictadura.

 

La administración de Yrigoyen fue incapaz de reprimir el acto de fuerza. La trama de la conspiración fue descubierta por el ministro de Guerra Dellepiane que fue hostilizado por motivaciones pueriles obligándolo a renunciar. Con el golpe en marcha González, ministro del Interior e interino de Guerra procuró junto a los generales Toranzo y Mosconi organizar una resistencia fallida desde el Arsenal ubicado en avenida Garay y Pichincha. Pero la derrota de la democracia estaba cantada.

 

SOSPECHAS INFUNDADAS

 

Si algún interés inconfesable alimentó González con respecto a la conspiración y al golpe como algunos intentaron afirmar, los hechos finalmente desmienten la especie ya que en el período inmediato posterior a la caída del régimen constitucional fue destinatario y víctima de la persecución y el estigma que la dictadura desató sobre el radicalismo y sus principales exponentes comenzando por Yrigoyen. Ambos, el presidente derrocado y su ministro compartieron reclusión abordo del vapor "Buenos Aires", departiendo largamente en las horas de ocio obligado.

 

Lo cierto es que el comportamiento posterior de Elpidio demostró claramente que las sospechas que recayeron sobre él eran absolutamente infundadas. De la revolución no podía esperar ningún beneficio político ni económico en el orden personal. El transcurso del tiempo así lo demostró.

 

No solamente se rehusó a percibir la asignación especial como ex vicepresidente que le correspondía por derecho sino que para ganarse la vida debió ingresar a la conocida firma productora de anilinas "Colibrí", para desempeñarse como corredor de comercio percibiendo una modesta remuneración que le obligaba a vivir austeramente.

 

En la década de los treinta, Elpidio pasó a un plano casi decorativo en el Radicalismo. No tuvo prácticamente actuación cívica, quizá como un reflejo de dignidad y convicción de que su tiempo se había acabado y que nuevas generaciones debían asumir los roles directivos.

 

En la campaña para los comicios de 1946 Elpidio retornó a la actividad política para acompañar a la fórmula radical sostenida por la Unión Democrática integrada por los radicales José Tamborini y Enrique Mosca. Luego de la derrota sufrida frente a la candidatura del Coronel Juan D. Perón, el mítico ex ministro de Yrigoyen volvió a su silencio político. A comienzos de 1951 fue sometido a una intervención quirúrgica en el Hospital Italiano donde permaneció convaleciente durante seis meses. Era un eufemismo, ya que no tenía dónde ir a vivir ni quién le prodigara cuidados a su edad. Allí falleció el 18 de octubre a las 4,25 hs., rodeado del afecto de su ahijado Tito Anchieri, Orozco que fuera colaborador suyo desde los tiempos de la Jefatura de Policía, Carlos Borsani e Ismael Viñas.

El gobierno decretó duelo oficial por dos días. Sus restos mortales fueron velados en el Comité Nacional radical y llevados al cementerio de la Recoleta. Su inhumación constituyó una apoteosis de su trayectoria política y su conducta civil. El féretro conteniendo sus restos mortales reposa en el panteón del Monumento a los Caídos en la Revolución del '90, junto a Alem e Yrigoyen. Como legado de su personalidad política y su compromiso cristiano dejó indicado en su testamento que sólo deseaba "ser enterrado con toda modestia, como corresponde a mi carácter de católico, como hijo del seráfico padre San Francisco, a cuya tercera orden pertenezco, suplico con amor de Dios la limosna del hábito franciscano como mortaja y la plegaria de todos mis hermanos en perdón de mis pecados y en sufragio de mi alma".

 

 

Diego Barovero

Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

domingo, 17 de enero de 2021

TRAS SEIS AÑOS

 


la Justicia sigue sin explicarse por qué Puerto Madero estaba repleto de espías el día de la muerte de Nisman

Por Patricia Blanco - Martín Angulo

Infobae, 17 de Enero de 2021

 

 

Al misterio que rodea la muerte de Alberto Nisman, ocurrida hace seis años, se le suma un segundo interrogante que, pese al tiempo transcurrido, sigue sin respuestas: por qué el domingo 18 de enero de 2015, antes de que se descubriera en el baño de su departamento el cadáver del fiscal de la UFI AMIA con un tiro en la cabeza, la zona de Puerto Madero estaba “repleta” de espías. La pista de los investigadores para intentar develar ese enigma reside en el entrecruzamiento de unos 500 teléfonos que ya fue elevado a la fiscalía de Eduardo Taiano.

 

La fiscalía planea en febrero, apenas se reanude la actividad judicial, avanzar con la citación de más de 80 espías o ex espías, cuyos teléfonos impactaron en antenas de la zona de Puerto Madero y la Casa Rosada, y reportaron a sus jefes. Esos jefes hablaron por esas horas con distintos funcionarios del Ejecutivo de entonces. Quieren interrogarlos como testigos para saber qué hacían ahí. Y también quieren saber la identidad de un, hasta ahora, misterioso y supuesto agente que estuvo en cercanías de la casa de Diego Lagomarsino aquel domingo 18.

 

Como se trata de espías, sus nombres son secretos, insisten los investigadores. Pero en la nómina podría estar el ex agente de la SIDE Fernando Pocino, un radical que se había enfrentado al sector interno de Antonio “Jaime” Stiuso y había quedado posicionado cerca del kirchnerismo para el momento de la muerte de Nisman. Por ese entonces era director general de Reunión de Información. Hasta ahora, nunca declaró en la causa. Su nombre aparece ligado a otra explosión de llamados que hubo ese fin de semana entre figuras políticas y jerarcas de la AFI y que había sido detectada por la División Fraudes Bancarios a fines de 2015.

 

En la lista de esas llamadas se mencionan también al hoy senador Oscar Parrilli, titular entonces de la AFI; al hoy viceministro de Justicia Juan Martín Mena -número 2 en la central de espías-; al ex jefe del Ejército César Milani y a quien era el titular de la Policía Bonaerense, Hugo Matzkin, entre otras personas. Por entonces, en declaraciones públicas los ex funcionarios justificaron la intensidad de esos llamados en el robo de un misil en las afueras de La Plata ocurrido el jueves 15 de enero y en la seguridad del superclásico entre River y Boca que debía jugarse en Mar del Plata. Justo ese sábado 17 por la tarde, además, se incendió un sector de la Casa Rosada, que provocó que se perdiera información sobre cámaras de seguridad e ingresos y egresos de la Casa de Gobierno, según se detectó en la causa del Memorándum.

 

Hay otros dos indicios que siguen en la fiscalía y que podrían aportar nuevas pistas a la investigación del caso. El primero: el hallazgo de unos 20 equipos telefónicos, encontrados por la actual conducción de la AFI que fueron entregados a la fiscalía para que analice si pueden estar relacionados con la causa. Si puede servir o no al expediente, está por verse.

 

El segundo, y más prometedor para los investigadores, reside en una serie de escuchas registradas en el marco de una vieja causa conocida como “Dark Star”, que expuso una interna de espionaje e intervenciones a decenas de teléfonos de políticos, empresarios y agentes. Según pudo saber Infobae, la fiscalía pidió los audios originales de esas escuchas al juez Luis Rodríguez. Uno de los puntos que llamó la atención es que los audios del 17 de enero de 2015 no aparecían. Ahora, aparecieron, revelaron a Infobae las fuentes consultadas.

 

El entrecruzamiento de llamadas, sin embargo, no terminará ahí. Se espera una segunda tanda de análisis sobre las comunicaciones que tuvieron esas líneas con otros teléfonos a rastrear.

 

Una suerte de mamushkas en donde pueda vislumbrarse un dato clave que permita relevar qué hacía el mundo del espionaje ese día y las comunicaciones que mantuvieron con funcionarios del Ejecutivo en una semana caliente: la denuncia de Alberto Nisman contra la entonces presidenta Cristina Kirchner por el encubrimiento al atentado de la AMIA, a través del Pacto con Irán, radicada el 14 de enero, había sacudido a la política local e internacional y deparaba horas de tensión el lunes 19 de enero cuando el Congreso esperaba al fiscal para interrogarlo por las pruebas de su acusación.

 

“Si tiramos del hilo correcto, por ahí aparece lo que buscamos”, dijeron a Infobae los investigadores frente a la complejidad del escenario y la posibilidad de que pueda no llegarse a nada concreto. “Uno habla del mundo de inteligencia y se imagina que atrás está James Bond. Y acá hay de todo: a veces están los SuperMarioBross y a veces hay gente profesional que si no quiere que existan huellas, sabe cómo hacer para no dejarlas”.

 

Teléfonos sin respuestas

 

La tarea del entrecruzamiento, insisten, es compleja. A eso se suma la burocracia: cada compañía telefónica tiene formas distintas de registrar las comunicaciones y el expediente al que accedió Infobae está repleto de órdenes de presentación y reclamos a las distintas compañías en busca de cómo acceder a esa prueba.

 

La regla es que el teléfono toma la antena más cercana. Pero la más cercana también puede ser un enigma: depende del clima, de las edificaciones, de si hay más antenas cercanas, de si en ese momento están colapsadas. Los investigadores piensan ese “más cercano” como un radio de unas diez cuadras.

 

Una vez que tuvieron los teléfonos a detectar, las computadoras, con el programa Y2 que se usó, se caían. “No agarraba por la cantidad de teléfonos que estuvimos entrecruzando. Se trata de llamados de línea o mensajes de texto que, a 2015, todavía era común usar”, explican. Quedan afuera, sin embargo, cualquier clase de comunicación por Whatsapp, que por esos días ya se usaba. Es más, el propio Nisman usó esa vía para mandarle a Waldo Wolff la foto con el texto de su denuncia y los marcadores amarillos, preparando la presentación que haría en el Congreso el lunes 19.

Lo que sí está claro es que no se trata de saber el contenido de lo que hablaban esos espías desde esos 500 teléfonos investigados. No hay posibilidades de tener esos datos porque los teléfonos no estaban intervenidos (salvo los del caso Dark Star), pero lo que sí tienen son los movimientos de los celulares en áreas que la fiscalía entiende sensibles.

 

“Llama la atención que hay mucha gente ese domingo en la zona de Puerto Madero hablando en forma directa con el Ejecutivo y en los alrededores de la casa de Diego Lagomarsino. ¿Por qué estaban ahí? Eso es lo que queremos saber –dicen las fuentes a Infobae-. Se analizó un año entero de comunicaciones para saber si esos llamados eran habituales. La cantidad de gente que habló ese día no era normal”.

 

Tampoco -dicen- se explica el llamativo silencio de otros protagonistas justamente el día anterior. Precisamente, el sábado 17 de enero, el día en que Nisman estaba encerrado en su departamento. “El domingo hubo muchos agentes en la zona. El sábado, en cambio, es como si hubieran desaparecido”, señalan los investigadores.

 

La figura del espía Antonio “Jaime” Stiuso siempre fue incluida dentro de ese silencio. Es que, según está corroborado en la investigación, Nisman intentó comunicarse varias veces con Stiuso después de haber hecho su denuncia, pero no consiguió que el otro agente más poderoso del país respondiera sus llamadas. Stiuso había sido desplazado de la entonces SIDE en diciembre de 2014, mientras el gobierno de Cristina Kirchner lo denunciaba penalmente.

 

“No le contesté porque estaba el teléfono en vibrador. Y si hubiera escuchado no iba a hablar con él. Porque prendías la televisión y veías que era Stiuso y el títere Nisman. Lo iba a terminar de hundir si lo atendía, lo iba a llamar después que se presentara en el Congreso”, dijo Stiuso en el documental que hizo Netflix el año pasado. Allí, Stiuso ratificó su convicción de que a Nisman lo mataron. Y afirmó que a él CFK lo querría muerto.

 

En la causa, Stiuso declaró tres veces: la primera ante la primera fiscal Viviana Fein; la segunda ante la jueza Fabiana Palmaghini; la tercera vez fue revelada por Infobae hace un año. Después de la segunda declaración de Stiuso, Palmaghini entendió que el caso debía pasar a la justicia federal. En los tribunales de Comodoro Py se estableció que la muerte de Nisman fue un homicidio cometido en el marco de su trabajo. El asesino y las razones específicas de ese crimen, sin embargo, son por ahora un misterio.

 

Lagomarsino está procesado como partícipe necesario del homicidio. Es por haber entregado la pistola Bersa calibre 22 desde la que se disparó el tiro fatal en la sien de Nisman. El perito informático insistió ante la Justicia y ante los medios que el fiscal le pidió que lo ayudara y le prestara esa arma para defenderse por si aparecía “algún loquito” que quisiera agredirlo tras su denuncia contra Cristina Kirchner. Su defensa apunta a la hipótesis de un suicidio.

 

El perito informático no apeló su procesamiento. Su defensa asegura que quiere que se lo mande a juicio ya mismo, junto a los cuatro custodios que ese fin de semana debían garantizar la seguridad del titular de la UFI AMIA y que están procesados por encubrimiento e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

 

Para la fiscalía, sin embargo, la investigación sobre Lagomarsino no está cerrada. Y tampoco para los custodios hasta que no puedan analizar los equipos electrónicos que se secuestraron en la casa de esos policías y del perito informático (unas 200 computadoras, chips, discos externos y hasta una play station) . La defensa de Lagomarsino se opone a que ese material sea revisado por el fiscal Taiano en vez de por el juez Julian Ercolini. El tema está en discusión en la Corte Suprema.

 

Pero las sospechas sobre Lagomarsino siguen en la fiscalía. Y uno de los focos del entrecruzamiento de llamados sobre el que la fiscalía puso la mira es en la presencia de un teléfono de la AFI en las inmediaciones de la casa de Lagomarsino el domingo 18 de enero de 2015. Hasta el día de hoy, la Justicia dice no saber quién era el usuario de ese teléfono y por qué estaba allí. Lo que saben es quién tenía en la AFI asignado ese teléfono y que se activó en la antena de la casa de Lagomarsino. Entre la lista de esos espías o ex espías que convocarán en breve está el hombre que tenía a su cargo la flota para que revele a quién le entregó ese teléfono.

 

De la reconstrucción que hicieron sobre ese número en particular, los investigadores sostienen que lo que saben es que ese domingo 18 de enero de 2015 ese teléfono estuvo en cercanías de la casa de Lagomarsino, en Martínez, durante casi todo el día. Solo se fue un rato a la tarde y después reapareció. Si eso implica que pudo haber estado dentro de la casa de Lagomarsino, si pudo haberlo estado vigilando o “si tenía una tía que justo fue a visitar ese domingo”, en la Justicia nadie puede decirlo.

 

La defensa de Lagomarsino, en tanto, apostaba a que se citara a declarar a todos los expertos que participaron de los peritajes médicos y criminalísticos durante la causa. Eso iba desde los que hicieron la autopsia, a los que participaron de la junta interdisciplinaria y los que hicieron el estudio de Gendarmería que habló del homicidio. La fiscalía ya rechazó esa posibilidad. “Nuestra base es lo que dijo la Junta Interdisciplinaria. Para nosotros la cuestión está zanjada”, afirman los investigadores. Sin embargo, la defensa de Lagomarsino apeló esa negativa.

La investigación, en tanto, también se bifurca hacia el plano internacional y se aguarda con expectativa saber si se podrá interrogar a Uzi Shaya, un espía del Mossad que aseguró en la televisión israelí a mitad de 2020 que se había reunido con Nisman antes de que el fiscal radicara su denuncia contra CFK y dijo haberle entregado pruebas sobre supuestos pagos del régimen de Teherán a funcionarios argentinos.

 

Por lo pronto, el juez Ercolini prepara un pedido a la justicia israelí, vía Cancillería, para interrogar por videoconferencia a Uzi Shaya. La defensa ya aportó su pliego de preguntas, al que accedió Infobae, en donde piden precisiones sobre el encuentro, detalles sobre un trabajo para los fondos buitres y certezas sobre la entregada de material. Para los próximos días se espera conocer qué quiere preguntar la querella de Sara Garfunkel, madre de Nisman. ¿Permitirá el Mossad que declare un espía? La Justicia argentina aún no lo sabe. Ni siquiera pudo confirmar si ese hombre es realmente un espía, señalaron a Infobae.

 

No obstante, los investigadores localizaron a través de un periodista argentino a la periodista que le hizo la nota, Illana Dayan. Ella dijo que sí pero que tenía que consultar al área de legales de su empresa. Después ya no contestó los pedidos de los investigadores argentinos para poder concretar su testimonio.

 

Lo que dijo a la prensa este presunto agente israelí es que contactó a Nisman cuando estaba en Europa. Para los investigadores argentinos, esa versión aparece cuanto menos sospechosa. En la causa ya está acreditado que Nisman tenía los pasajes de vuelta antes de haber partido rumbo a Europa a pasar sus vacaciones con sus hijas. Además, la versión del agente da a entender que se reunieron en Madrid, pero el fiscal de la UFI AMI solo estuvo unas horas en esa ciudad y en el aeropuerto para emprender su regreso a Buenos Aires. Oscuridades que aún no pueden iluminarse.

viernes, 15 de enero de 2021

LA MALA EDUCACIÓN

 

 


Claudia Peiró

Infobae, 5-12-20

 

Escribir un Manual de Historia argentina para secundarios sin mencionar a Juan Bautista Alberdi parece un imposible. Sin embargo, es un logro del material elaborado para esa materia del Plan FinEs, secundario para adultos alternativo creado durante la gestión de Cristina Kirchner: el inspirador de nuestra Constitución no es mencionado en las 214 páginas del Manual de Historia Argentina ni en las 122 del de Política y Ciudadanía. Mientras que Julio A. Roca, dos veces presidente de la Nación y figura influyente durante varias décadas en la política nacional, solo promulgó una ley: la 4144, de Residencia, de expulsión de “todo extranjero que formara parte de una organización obrera o de una huelga”. En el medio, se pierde su rol en la Ley de enseñanza laica, gratuita y obligatoria o el Servicio Militar, entre varias otras cosas. Sin mencionar la consolidación territorial, la nacionalización del Ejército y de otras instituciones y la cuestión de la Capital.

 

Según Romina De Luca, doctora en Historia, docente en la UBA, y posiblemente una de las personas que más sabe del FinEs, este plan de terminación del secundario ocupa un “lugar estratégico” para el kirchnerismo, que convirtió la educación de adultos en un “armado punteril y paraestatal”.

 

Baste aclarar que se trata de un programa paralelo a la educación formal de adultos, con escasas exigencias de asistencia, contenidos y evaluaciones, y con clases que no se dictan en escuelas: “No se trata sólo del mensaje ‘subliminal’ que imprime sobre las conciencias el estudiar en una unidad básica y que el puntero sea el referente -dice De Luca- sino lo aprobado por el Estado como mensaje válido”.

 

Pero este afán de adoctrinamiento no se queda en el FinEs: el análisis de los contenidos curriculares fijados por ejemplo por la provincia de Buenos Aires para 5° año del secundario regular, es decir, jóvenes de entre 16 y 18 años, no tiene mucho que envidiar en el sesgo, tanto en contenido como en autores recomendados.

 

Recientemente, estalló una polémica por los dichos de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, sobre docentes que “entienden el aula como un espacio de militancia”.

 

Los contenidos curriculares de la materia Política y Ciudadanía (5° año del secundario regular) parecen darle la razón -aunque, como se verá más adelante, su fuerza política no está exenta de esta tentación adoctrinante, con un título llamativo: “La política en la escuela”. El punteo de temas revela una concepción de la escuela como lugar de adoctrinamiento y politización, noción que tal vez ayude a entender los bajos rendimientos de los alumnos argentinos: “Las relaciones de poder en la escuela. La escuela como comunidad política. Los centros de estudiantes y otras organizaciones juveniles. Planificación, ejecución y evaluación de proyectos políticos en la escuela. Los actos escolares como formas de hacer política”.

 

Hubo un tiempo en que el centro de estudiantes era una iniciativa espontánea de los alumnos. Ahora parece que es tarea de la escuela organizarlos. ¿Y qué son las relaciones de poder en la escuela? Ésta no es una organización horizontal sino jerárquica. Estos contenidos generan de entrada un clima deliberativo y de nivelación entre alumnos y profesores que difícilmente contribuya al aprendizaje.

 

La politización se vuelve partidización en varios materiales. Por caso, la corrupción es un rasgo exclusivo de los años 90, insinuados como continuidad del Proceso, al punto que muchos chicos hoy creen que la dictadura terminó en 2003. En los ya citados contenidos curriculares de Política y Ciudadanía (5°año) se lee: “Tras los períodos dictatoriales y durante las democracias neoliberales de los años ’90, la política ha adquirido características como la corrupción, que opera como elemento estructural, la farandulización y la frivolización. Todo ello ha desvirtuado los objetivos principales de la vida política como vida en común y acción transformadora y ha contribuido a la desvalorización de la política”.

 

El manual hace mutis sobre las denuncias de corrupción del período 2003–2015, que en su versión fueron un rasgo exclusivo de los años anteriores: “Ante el descrédito de la dirigencia que había implementado políticas neoliberales, a comienzos de siglo, en distintos países de América Latina, llegaron a la presidencia hombres y mujeres con ideas de izquierda o de centroizquierda, ‘progresistas’ como algunos los llaman: Lula da Silva en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Néstor Kirchner y Cristina Fernández en la Argentina, Rafael Correa en Ecuador, entre otros. Y dice: “Más allá de sus diferencias, todos estos gobiernos implementaron políticas tendientes a: colocar al Estado nacional como herramienta de conducción y regulación de los mercados; impulsar la recuperación de los recursos naturales; gestionar el desendeudamiento; mejorar la situación de los excluidos o semiexcluidos; promover organizaciones de distinto tipo: barriales, de comunidades indígenas, campesinas, de la juventud; y paliar el hambre y la desnutrición infantil a través de planes sociales…”.

 

Se propone como marco teórico “un recorrido por diversas definiciones del poder, desde Aristóteles pasando por Nicolás Maquiavelo, Thomas Hobbes, John Locke, Karl Marx, hasta Michel Foucault (que) permitirá pensar y analizar los fenómenos de construcción del poder en diferentes momentos históricos y en el tiempo presente”.

 

Al respecto, Carlos H. Torrendell, profesor titular del Departamento de Educación de la UCA, explicó a Infobae que “la Argentina es uno de los países latinoamericanos con una mayor hegemonía de perspectivas historiográficas, políticas y educativas identificadas con lecturas teóricas estructuralistas, marxismo y sus derivados, en combinación con el aporte de autores posmodernos”. “Es fuerte la influencia de Michel Foucault de quien se usan en educación sus primeros escritos, el Foucault más estructural”, ejemplifica.

 

“Esto de por sí no es criticable -aclara Torrendell- porque cada comunidad elige su marco teórico. El problema es que en la Argentina esta visión es casi monopólica en el campo intelectual educativo y se consolida así una hegemonía acrítica que impacta también en la baja calidad de ciertas producciones que, además de acentuar lo ideológico en sus lecturas, no controlan la veracidad de los datos empíricos que se mencionan”.

 

Basta un recorrido por los manuales de ciertas materias para confirmar que esto es así.

“En el diseño curricular oficial de la provincia de Buenos Aires para Historia de 5° año se propone entender el mundo de las ideas y para ello ‘hay que vincularlo con la dimensión colectiva de la historia, con las condiciones sociales y materiales que presiden las innovaciones conceptuales’ y se recomienda por ejemplo el prólogo de Sartre al libro de Franz Fanon Los condenados de la tierra; prólogo y libro que son un alegato a la violencia individual y al odio”, dice el historiador Claudio Chaves, ex rector de un secundario para adultos de la Capital Federal, que analizó estos contenidos para Infobae.

 

Neoliberalismo, un cliché

En la Unidad 4, dedicada a las dictaduras militares y el retorno democrático, aparece, dice Chaves, la palabra neoliberalismo, “una caracterización política de altísima superficialidad sin ser desarrollada filosóficamente; un cliché”.

 

En el ámbito latinoamericano “sólo estudian el caso cubano, crisis, medidas de emergencia y supervivencia de la Revolución Cubana”, sin referencia al rol de la isla durante la Guerra Fría, desde ya.

 

El relato se completa en la Unidad 5, la Argentina post 2001: “Pareciera que el país ha encontrado un rumbo nacional, con gobiernos que llevan adelante políticas públicas como ejes articuladores”, dice Chaves. Como plus, “asoma de manera escandalosa una reivindicación acrítica de la juventud maravillosa, revolucionaria y violenta”.

“En los temas históricos, resalta una visión maniquea de ‘buenos contra malos’ donde el kirchnerismo se ve como el ‘bueno’ de la película”, dice Alejandro Gómez, profesor de Historia Económica en la Universidad del CEMA. Él también subraya la “obsesión con el tema de lo que llaman ‘neoliberalismo’, como la causa de todos los males en la Argentina de los últimos 40 años”. “Lo paradójico es que el que gobernó el país en 28 de esos años fue el peronismo”, agrega. “Identifican además como un problema la ‘sojización’ del campo, siendo que fue una de las fuentes que más recursos generó para las políticas redistributivas del kirchnerismo”, agrega.

 

El sesgo ideológico partidario no se limita a la historia argentina; la visión binaria del pasado se proyecta a la región y al mundo.

 

Claudio Chaves subraya que el programa de historia de 5° año “parte de un análisis muy superficial de la guerra fría y aconseja usar el texto de Eric Hobsbawn, buen historiador, pero marxista, siendo que hay muchos historiadores de otras visiones ideológicas que abordaron el período y sus libros son de fácil acceso”.

 

“Luego pasa a estudiar la Teoría de la Dependencia, generalizada en los años 1960, sin contemplar ni contrastar con las teorías de la integración al mundo -sigue diciendo Chaves-. Se sugieren dos textos: Dependencia y Desarrollo en América Latina, de Fernando Enrique Cardoso, sin aclarar que el más tarde presidente del Brasil revisó esos planteos; y Capitalismo y subdesarrollo de André Gunder Frank, más inentendible aun desde lo ideológico e historiográfico. El planteo historiográfico de este autor muy leído en los años 60, teórico de la izquierda trotskista, era que la revolución que se avecinaba en América Latina debía tener un carácter absolutamente socialista. Todos los movimientos de carácter popular eran intrínsecamente reaccionarios; incluido el peronismo... Desde la perspectiva historiográfica, son planteos antiguos y superados. Pero la propuesta ministerial asegura que este autor ‘contribuyó de manera decisiva a la comprensión de la historia latinoamericana’”. “Esto evidencia muy graves falencias y huecos historiográficos en el kirchnerismo intelectual”, concluye.

 

Docente en un secundario del gran Buenos Aires de Política y Ciudadanía, Sandra F., que habla bajo reserva de su nombre por eventuales represalias laborales, detecta una perlita en el Manual de esa materia del plan FinES: se propone para el debate un texto titulado “Un espacio para el consenso juvenil”, sobre una convocatoria multipartidaria motorizada por La Cámpora, con la aclaración de que, “aunque el Frente Renovador de Sergio Massa estaba invitado, no concurrió al encuentro”, dato que se vuelve a repetir unas líneas más abajo (p. 37/8). El Manual fue redactado a comienzos de 2015, en plena pelea de CFK con Massa; tal vez ahora lo actualicen.

 

La manía fundacional

 

Todo empezó con los K: la democracia, los derechos humanos, el reclamo por Malvinas, las políticas sociales. La obligatoriedad del secundario (año 2006) se convierte en la fundación de la educación secundaria que antes parecía no existir.

 

Sandra F. destaca justamente un hecho ilustrativo de esta manía fundacional del kirchnerismo que atraviesa todos los contenidos: “Se analiza la Educación en la Argentina sólo desde el 2006 en adelante, como si no hubiese habido otros momentos y otros actores importantes. Impera la subjetividad. Se presenta al FinEs como el gran salvador, desconociendo otros sectores del propio sistema”, dice, considerando que desde hace más de 50 años existe en Argentina un sistema de educación de adultos, los CENS, secundarios acelerados en 3 años, de excelente nivel, sistema hoy amenazado, degradado y parcialmente vaciado por el plan FinEs.

 

“Con los criterios del presente, es fácil criticar las políticas llevadas a cabo por la generación romántica y de los 80, pero es anacrónico -dice Sandra F.-. Si nos paramos en la sociedad de esos años, claramente la educación terminaba siendo elitista, pero no por eso fue una decisión menos revolucionaria y un hito el haber asumido, en ese tiempo, la importancia de la Educación para el crecimiento y consolidación de una nación, así como la gratuidad y el laicismo. Eso no está reflejado en el texto”.

 

El apartado “La década de los derechos humanos”, habla por sí mismo desde el título. Hagan una prueba: pregunten qué presidente argentino decidió indemnizar a los presos políticos de la dictadura y a las familias de los desaparecidos y difícilmente haya muchos que acierten en que fue Carlos Menem, a tal punto Néstor Kirchner, que como gobernador no les daba ni el saludo a los organismos de derechos humanos de su provincia, se apropió de esa bandera al llegar a la presidencia.

 

“Este punto del Manual ilustra cómo, desde 2003, se comienza a gestar un relato, que desconoce que hubo muchos actores individuales y colectivos que trabajaron en pos de la ampliación de los derechos de todos los habitantes del suelo argentino -dice Sandra F.- Plantear que durante el gobierno de Alfonsín sólo existieron las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida es desconocer todo lo hecho durante esa década en favor de los derechos humanos”.

 

En la página 158, se incurre en una mentira grosera: “El presidente Alfonsín no anuló la Ley de Autoamnistía [de los militares]”, se sostiene, cuando sucedió exactamente lo contrario.

 

“El kirchnerismo es presentado como el gran generador de igualdad en el país e implementador de todos los derechos sociales -dice Alejandro Gómez-, con gran hincapié en lo que llaman ‘derecho a la diversidad y a la identidad’”.

 

Además, “se habla en todos los materiales de derechos pero en ningún lado aparece el título ‘obligaciones’. Como si los ciudadanos solo tuviéramos derechos sin necesidad de contraprestación por los mismos”.

 

Rock nacional, ¿motor de la historia?

 

Una rareza de los diseños curriculares para Historia de 5° año, es el espacio dedicado al rock nacional. Un nivel de detalle en un tema marginal, sorprendente por tratarse de un documento orientativo. Vale la pena leerlo: “Luego del regreso de la democracia, el rock contestatario tomó un lugar muy importante pero, por otro lado, varios músicos nacionales comenzaron su propia búsqueda artística en el new wave, el pop y la alegría del rock and roll. Resulta interesante trabajar la contraposición entre la canción de protesta y la línea del rock and roll y funk, que son dos maneras distintas de responder a la represión vivida durante los años del terrorismo de Estado. Mientras los primeros aprovecharon el momento para hacer sentir sus voces; los segundos, lo hicieron mediante las ganas de volver a bailar y divertirse. Se propone un trabajo de investigación y análisis de letras de canciones, que puede completarse con la proyección del videoclip ‘The land of confusion’ (Génesis, Invisible Touch, 1986), donde se parodia y critica la política de Ronald Reagan y sus intervenciones militares….” etcétera, etcétera.

 

Para Sandra F., esto se relaciona directamente con la impronta que se le dio a ciertos sectores del rock nacional durante la era kirchnerista. “Claramente los movimientos culturales, y el arte como expresión política, fueron muy importantes durante la década del 70 y 80 ya que representaban la voz de muchos ciudadanos. Pero no nos ayudan a comprender en su totalidad los entramados políticos, ideológicos, sociales e internacionales de esos años”.

La sola lectura del índice del Manual Geografía de la Argentina de Kapelusz ya es reveladora, señala Claudio Chaves. “Lo primero que salta a la vista es el uso de la terminología ‘pueblos originarios”, que no se corresponde con nuestra Constitución, que habla de pueblos indígenas, ni con nuestras leyes, y que tiene intencionalidad: el originario tiene prevalencia. Los argentinos no nos dividimos en originarios y no originarios. También se habla de población africana en la colonia. Insólitamente, no aparecen los gauchos, genuinos habitantes de nuestras pampas”.

 

Siguiendo con la terminología, en el capítulo 6, sobre trabajo y calidad de vida en la Argentina, se habla de “Las políticas públicas para combatir el desempleo”. “¿Y las políticas privadas? ¿La creación de empleo por los privados no sería la verdadera marca del desarrollo?”, dice Chaves.

 

En el Manual de FinEs, “se reivindica el multiculturalismo sin explicar que la Argentina incorporó al inmigrante bajo el concepto de crisol de razas”, subraya.

“Luego propone una actividad que a mi juicio es un disparate -agrega-. Se invita a los alumnos que nombren 10 películas que hayan visto todos. Diez grupos musicales que conozcan todos y finalmente diez marcas de alimentos. Se coteja el resultado y se concluye si hay o no hay soberanía nacional.”

No podía faltar la crítica a Sarmiento porque “consideraba que los miembros de pueblos originarios y los mestizos no debían ser educados”. En contraposición, “un extracto de un discurso del Che Guevara es usado para colocarlo como ejemplo personal de ciudadano y patriota latinoamericano”, dice.

En general, explica Chaves, el programa de Historia de FinEs “responde a la tradicional línea revisionista: critica al modelo agroexportador causante de la miseria de los trabajadores”.

 

Réprobos y elegidos. Roca y Cámpora

Rosendo Fraga, analista político e historiador, revisó la mirada sobre Julio A. Roca en algunos manuales del Secundario, en un artículo con motivo de su Centenario.

Por ejemplo, en El mundo y la Argentina desde el siglo XIX, hasta nuestros días (Santillana, 2010), “no se analiza la figura de Roca”.

Bajo el subtítulo “La ocupación de los territorios indígenas” se dice que, con el objeto “de incorporar nuevas tierras a la producción ganadera, terminar con los malones indígenas y establecer la soberanía argentina sobre la Patagonia, el Estado inició la mal llamada Conquista del ‘desierto’”.

 

En todo el manual, una sola mención a Roca: “En 1879, al mando del general Julio A. Roca, las tropas del ejército avanzaron hacia el sur y conquistaron las tierras que estaban bajo dominio indígena. (...) En su avance (el ejército) sometió a 14.000 indígenas y más de 2.000 aborígenes murieron”.

Las cifras son inexactas, aclara Fraga, duplican aproximadamente la cantidad de indígenas sometidos y de muertos.

El manual no menciona que Roca ejerció dos veces la presidencia, no habla de la expansión de la frontera hacia el noreste, ni de la soberanía en la Antártida establecida en su segunda presidencia. Menciona la ley 1420 de enseñanza laica, gratuita y obligatoria (1884), y de la del servicio militar obligatorio (1901), pero no dice que fueron realizaciones de la presidencia de Roca.

 

Ni hablar de que la federalización de Buenos Aires no hubiese sido posible sin el respaldo del ejército roquista.

“En cambio, escribe Fraga, la presidencia de Yrigoyen ocupa una decena de páginas y la de Perón una docena”.

Otro manual, Historia Contemporánea. La Argentina y el mundo (1850-2005), de la Editorial Tinta Fresca, sigue la misma línea. “... el nuevo ministro, el general Julio Roca, ideó un plan ofensivo que consistía en atacar desde varios frentes a los pueblos aborígenes y avanzar sobre su territorio (...). El Ejército nacional aprovechó los recientes avances tecnológicos -como el telégrafo y el rifle Remington- y los indígenas fueron rápidamente derrotados”

 

Finaliza con un juicio crítico: “La riqueza que suponía la cría de ganado era el impulso para ocupar nuevas tierras. Se incorporaron, así, varios cientos de miles de hectáreas, en su mayoría fértiles. Sin embargo, también se perdieron muchas vidas y culturas originarias, que no pudieron recuperarse.”

 

Tampoco aquí hay referencias a las dos presidencias de Roca, ni a las leyes sancionadas en ese período o los conflictos limítrofes solucionados, dice Fraga.

 

Y concluye: “Hoy un estudiante argentino sale de la escuela secundaria con la visión de que Roca fue el ministro de Guerra que hizo una expedición injusta contra los indios.”

 

Una visión que se acoplaba muy bien con la campaña iconoclasta desarrollada en el sur patagónico contra Roca -a pesar de que a su acción debe la Argentina su dominio sobre esa región- y cuya contracara era la imposición del nombre de Néstor Kirchner a calles y plazas...

 

En contraste con el no lugar de Roca y de Alberdi, el papel de Héctor Cámpora en la historia está totalmente inflado. “Con Cámpora en la presidencia, el regreso tan esperado de Perón, luego de 18 años de exilio, se haría realidad”, se lee en el manual de Historia del plan FinEs. Perón había vuelto antes, en noviembre del 72, aunque no definitivamente. “Pero además, no es cierto que Cámpora subió a la presidencia con la promesa de convocar a elecciones para que Perón asumiera. Hubo que echarlo”, dice Chaves. La versión FinEs es que “Cámpora pasaría a la historia como el símbolo de la lealtad, ya que asumió la presidencia con la promesa de convocar a elecciones para que se presentase Perón como candidato”.

 

En el mismo Manual, y en el marco del constante panegírico de la gestión K, un título lo dice todo: Malvinas: el camino a la soberanía, que al parecer se inició en 2003. ¿Antes no se reclamaba? Los sucesivos cancilleres kirchneristas presentaban las declaraciones de la Asamblea General de la ONU exhortando a Gran bretaña a dialogar, un logro de los años 60, como una novedad kirchnerista. Una gestión que, por otra parte, no puede exhibir logros en esa materia.

 

Chaves señala otra tergiversación: “Es injusto sobre el tema Malvinas cuando dice que ‘muchos militares especialistas en torturar y desaparecer fueron los primeros en deponer las armas’, generalizando el caso Astiz; puede sonar muy correcto políticamente pero no es cierto, mal que les pese”.

En adoctrinamiento, nadie tiene las manos limpias

En un artículo publicado el 29/11/2020 en la revista Aromo, Romina De Luca señala que “los dichos de (la ministra Soledad) Acuña fueron utilizados por los peronistas para lavarse la cara”. Recuerda las críticas de la propia Cristina Kirchner a los docentes en el Congreso en 2008: ”¡Cómo olvidar el memorable ‘trabajan 4hs, tienen tres meses de vacaciones’!”. Pero en materia de adoctrinamiento, señala De Luca, “nadie tiene las manos limpias” porque “en 2018, Mauricio Macri fue acusado de hacer lo propio a través del manual de 6º grado de la editorial Aique, affaire que se conoció como el manual del ‘sí, se puede’”. Un libro escolar que decía que en 2016 el gobierno macrista había alcanzado sus objetivos. Varios ejemplares fueron comprados y distribuidos por el Estado.

 

En cuanto al kirchnerismo, un episodio destacado fue “el ingreso de La Cámpora a las escuelas para repartir El Eternauta”.

 

También para De Luca, la historia de la Educación está manipulada. Fijan la fundación de la educación de Adultos en la presidencia de Cámpora, con la Campaña de Reactivación Educativa de Adultos para la Reconstrucción (CREAR), “aunque fue lanzada oficialmente en septiembre de 1973, ya con Perón en el poder [y] se fue gestando a fines de 1972”. Además, la creación de la Dirección Nacional de Educación de Adultos (DINEA), otro mojón importante en el armado de ese sistema de educación, “fue constituida al calor del Onganiato, en 1968”, algo que obviamente no encaja bien en el relato.

También datan de esa época, junio de 1970, los primeros CENS (Centros Educativos de Nivel Secundario) destinados a trabajadores mayores de 21 años.

Ahora, el kirchnerismo promociona los FinEs “que son la postal de un futuro degradante para la educación”, como herederos de aquella tradición. Manuales poco sutiles son los de este plan, editados entre enero y julio de 2015, dice De Luca: “El texto de historia sobre un total de 206 páginas dedica casi 30 a la historia reciente de Néstor y Cristina en una unidad denominada ‘Reconquista de los derechos y reconstrucción de la democracia’”. Este exceso se refleja ya en la tapa del Manual, que ilustra la historia con las imágenes de San Martín, Yrigoyen, Perón, Evita, Néstor y Cristina.

 

Tras “los años del neoliberalismo”, dice De Luca, “obviamente la conquista y la reconstrucción es gracias a nuevas políticas ‘con nuevos y viejos partidos políticos y con la alta participación de organizaciones sociales y de la juventud’. Néstor, Lula, Evo, Chávez forman parte de los reconstructores. Las imágenes del manual son elocuentes: Néstor abrazando a Hebe de Bonafini, el general Bendini bajando el cuadro de Videla, Néstor con Chávez, Néstor traspasándole el mando a Cristina. El crecimiento con inclusión social, la AUH, el PROCREAR, la Ley de Matrimonio Igualitario, el voto optativo para jóvenes son los hitos de la política que llevaron a ‘chocar con las corporaciones’”.

La frase final es imperdible: “Hoy gracias al proceso abierto en 2003, la Argentina vuelve a tener un lugar en el mundo, pero ya no basada en el sometimiento, sino en mantener con firmeza las banderas de la soberanía política e independencia económica”.

 

En el manual de Política y Ciudadanía, dice De Luca, se enumeran los logros de la gestión: Aerolíneas Argentinas “en la unidad de soberanía”; el voto joven como continuidad del voto femenino; el PROGRESAR “como ejemplo de política garante de derechos”, “la educación como derecho entendiendo que el menemismo la concibió como un servicio”, la conversión de los desocupados piqueteros en “administradores de políticas sociales”, la ley de identidad de género “como derecho de segunda generación garantizado por el kirchnerismo”.

 

En el Manual de Historia del FinEs, se hace una amalgama mística, al subrayar que “Néstor Kirchner asumió su cargo como presidente el 25 de mayo de 2003, una fecha significativa no sólo porque era el 193 aniversario de la Revolución de Mayo, sino también porque ese día se cumplían 30 años de la asunción presidencial de Héctor J. Cámpora, es decir del momento en que se había puesto fin a un largo período de proscripción del peronismo”. Nuevamente la elevación de Cámpora casi al nivel de mito, una invención que se correspondía con el empoderamiento de la agrupación fundada por el hijo presidencial. Y con una lectura de la historia heredera de la Tendencia que pretendió desafiar la autoridad de Perón.

 

En la Presentación del Diseño Curricular de 5° año, puede apreciarse un marcado intento ideológico, por ejemplo, en el rechazo a “privilegiar visiones idealizadoras, románticas que nieguen las situaciones de conflicto, pobreza o vulnerabilidad …”, en lo que parece una alusión a Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, los teóricos que confortaron al kirchnerismo en su idea de que el poder sólo podía consolidarse en el antagonismo.

 

“Se aprecia la utilización del material desde una visión ideológica particular, crítica y condenatoria de la corriente liberal positivista”, señala el rector de un secundario porteño, que también pidió reserva de su nombre. “No hay apartados que se refieran a la educación en valores, al reconocimiento de las capacidades individuales -agrega-. En otra sección, se habla, dentro del tema ciudadanía, de la necesidad de poder elegir a los consejeros de la Magistratura por el voto popular”, una propuesta kirchnerista que no prosperó en la gestión anterior, pero que sigue in pectore.

 

En el Manual de Ciencias Sociales, destaca elementos de una visión indigenista, por ejemplo, con la pregunta de “qué lugar otorgó el grupo dirigente de la Revolución a indígenas y nativos en el nuevo orden” o al hecho de que “la clase dominante esperaba como inmigrantes a los europeos del norte y no a los que finalmente llegaron”, y las “críticas a Sarmiento y al orden conservador, destacando la preeminencia de los terratenientes y grupos privilegiados”.

 

En términos generales, hay una visión negativa de la construcción de la propia Nación. Casi una deslegitimación.

 

Como muestra, va este párrafo del Manual FinEs: “Luego de décadas de guerras civiles, el propósito del grupo que llegó al poder fue organizar la Nación dando autoridad al Estado. (...) Su lema de gobierno fue Orden y Progreso. La primera palabra remite a las ideas de Estado y política y a la regulación de las relaciones entre provincias y sectores; la segunda hace referencia a la inserción del país en el mercado mundial y a la conformación de las relaciones capitalistas de producción. Este ‘orden’ garantizaría, en adelante, el ‘progreso’ económico de un sector pequeño de la sociedad, una clase dominante, que mediante el control de las instituciones de gobierno imponía un proyecto de país que los consolidaba como élite. Entre las medidas que se tomaron en el proceso de conformación de este Estado, se prohibió la formación de milicias regionales y autónomas. Con ello se perseguía concentrar el poder militar en un único organismo, el Ejército nacional, que monopolizaría el uso de la fuerza y la violencia. El Ejército fue el medio para vencer a los caudillos del Interior y a sus montoneras, que todavía ofrecían resistencia frente al centralismo porteño y, también, para expropiar las tierras de los pueblos indígenas y utilizar su fuerza de trabajo.”

 

Y sobre la política de inmigración, el famoso “Gobernar es poblar”, del pobre Alberdi, al que no se menciona para nada, se convierte en otra cosa: “Los sectores dominantes que construían el nuevo Estado, pretendían construir una nación blanca y europea y lo plasmaban en esta nueva ley [de Colonización] que abría las puertas a la inmigración europea, invitando a la población del antiguo continente del cual habíamos sido colonia, a ‘poblar’ este país. De esta forma, pretendían solucionar el ‘problema’ de la falta de mano de obra, aunque, en realidad, esta ley mostraba la preferencia por los trabajadores provenientes del viejo continente por sobre los de origen criollo o nativo. Ni gauchos ni indígenas tenían lugar en el ordenamiento en marcha: en la conquista de la Patagonia y el Chaco, emprendida por el Ejército nacional, fueron masacradas las comunidades indígenas. Los sobrevivientes fueron sometidos a servidumbre”.

Las comillas en “poblar” y en “problema” parecen apuntar a negar la necesidad del aporte migratorio para la nueva nación y sugieren, no la integración y la mezcla de poblaciones que se produjo, sino una suerte de reemplazo de una población local por otra extranjera. Lo que se dice una reescritura de la Historia.

 

“Aunque las publicaciones sobre temas históricos en la Argentina son de perspectivas historiográficas variadas, en el campo educativo y más precisamente en la enseñanza de la historia, esto está mediado por el consenso intelectual que señalé previamente -dice el profesor Carlos H. Torrendell- y que es hegemónico en la formación docente y en las facultades de educación. Por lo tanto, en las editoriales que publican textos escolares, esta mediación hegemónica sesga la presentación de la historia a este discurso casi único que se percibe en la mayoría de los manuales de la mano de las grandes editoriales, Santillana y Kapelusz, que además pertenecen ambas al Grupo PRISA”.

 

“Esto es resultado de la poca variedad de perspectivas académicas e ideológicas legitimadas en el campo curricular e intelectual de la educación”, señala.

Pero Torrendell también apunta a otras responsabilidades. Para él, “esta situación es consecuencia de que otras perspectivas teóricas de muy distinto tipo poseen poca voluntad y capacidad de producir intelectuales en el campo educativo y curricular con otras visiones”.

“No han desarrollado instituciones consolidadas para lograrlo -sigue diciendo-. Por esta razón, el descubrimiento por algunos de esta hegemonía de perspectivas históricas y políticas en los manuales escolares es consecuencia de desconocer el estado de cosas. La promoción de un pluralismo teórico en el campo educativo tendrá que ser un desafío que debe venir desde adentro y desde afuera de las instituciones universitarias y formadoras en este ámbito”.

 

Alejandro Gómez, por su parte, señala que “siempre depende del docente el cómo desea enseñar estos contenidos”, más allá de la intención oficial de imponer un discurso.

 

Gabriela Azar, que durante cinco años fue Directora de Curriculum y Enseñanza en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, aclara que los diseños curriculares son adecuaciones de cada provincia a partir de un marco general, “dado que nuestro sistema educativo es federal”.

 

“El Consejo Federal de Educación, organismo integrado por los ministros de educación de todas las provincias y el nacional, elabora los contenidos prioritarios a nivel nacional. Sin duda los abordajes curriculares tienen connotaciones políticas acordes a las cosmovisiones que cada ministerio de educación provincial”, dice.

 

 

También ella señala que todas las editoriales suelen adecuar sus manuales de texto a las prescripciones de los diseños curriculares provinciales.

 

 

Mercedes Miguel, ex secretaria de Innovación y Calidad educativa, con más de una década de experiencia en la construcción de diseños curriculares, explica que “en el Consejo Federal se debaten y aprueban los contenidos mínimos para los diferentes niveles y a partir de ese marco, cada provincia debe hacer su diseño curricular jurisdiccional”.

 

 

A nivel nacional, el Ejecutivo a veces produce material para reforzar. “En el caso de FinEs se desarrolló una apabullante cantidad de contenidos con una mirada muy sesgada”, dice.

 

 

Pero también ella destaca el margen de libertad docente. “Puede haber un gobierno que quiera imponer una visión, pero cada docente tiene la libertad y la potestad de dictar su cátedra, en función de su formación y experiencia. Es inevitable que el contexto social y político entre en la clase. El tema es cuánto tiempo se le dedica”.

 

Finalmente, este debate motivó un pronunciamiento de la Academia Nacional de Educación, en un comunicado referido a “los intentos de manipulación ideológica en las instituciones educativas”, que “se advierten en los contenidos de los diseños curriculares” y “en los materiales de estudio elaborados por distintas administraciones educativas”.

 

La Academia reafirma principios consagrados en la Constitución Nacional, en tratados internacionales y en la legislación argentina, que consagran la “libertad de enseñanza y de aprendizaje”, el “derecho de los padres a elegir la educación para sus hijos de acuerdo con sus propias convicciones”, y “la pluralidad y diversidad cultural en el marco de la autonomía institucional”, entre otros.

 

Llaman al respeto de “la diversidad y la libertad académica” en el ámbito educativo y a estimular “el debate de ideas y la búsqueda de consensos”. “Eso supone desterrar de las aulas el pensamiento único que termina por incitar al fanatismo”.