Por Luis Alejandro
Rizzi
La Prensa,
15-10-26
“Ahora, bajo
gobiernos electos, varios presidentes y las respectivas élites nacionales están
dispuestos a consentir el dominio de un Estados Unidos, que no está en la cúspide
del poder y el prestigio mundial”. Juan Gabriel Tokatlian.
Las relaciones
diplomáticas de los países latinoamericanos gobernados por la “¿derecha?” han
establecido un relacionamiento personal con Donald Trump de sumisión y
obsecuencia, que es correspondido con “ayudas”, en el caso de Javier Milei,
para sostener su gobierno.Seguir política
No se ve una
relación política con los EEUU construida a partir de los propios intereses
nacionales.
Es una relación
“fofa”, por tanto circunstancial, con un país, como dice Tokatlian, en
declinación, pero que nos ve en condición de sumisión, como en su vieja
política relacionada con la región, enarbolando la bandera de un Occidente en
situación de “calle”.
Volodimir Zelensky
acaba de denunciar que disminuyó la velocidad de los drones que le suministra a
Ucrania la empresa de Musk, con lo cual disminuyó su efectividad, a la vez que
se facilita su interceptación por parte de Rusia.
Por otra parte,
Kiev no recibió aviso de un ataque ruso con misiles sobre fuentes de energía
eléctrica, lo que curiosamente ocurrió luego del acuerdo entre Trump y Putin
para la compra de Diesel.
Con este Trump,
persona ignorante y ruda de ninguna representación ni valor, acepción de la RAE
de la palabra “monigote”, Milei y esta “¿derecha?” caricaturesca, ¿se puede
creer que se defiende a lo que queda de Occidente?
A Milei lo
engolosinan con verdaderos “espejitos de colores”, premios ignotos creados por
la más rancia obsecuencia de la chabacana mediocridad.
Milei es como
aquellos viejos burreros que explican con solvencia académica por qué perdió el
caballo que era “fija”, y por qué ganó el “matungo”.
Ninguno de sus
pronósticos se ha cumplido, y es obvio que su objetivo es sólo pagar la deuda
sin medir sus costos.
El riesgo país es
el “boletín de calificaciones” del gobierno y del país; está en los 600 puntos
básicos, lo que significa una tasa del 6% sobre el rendimiento de los bonos de
los EEUU, equivalente a un aplazo.
Es también el
costo de la “servidumbre” al tal Donald Trump, en cuyo gobierno la inflación ya
está cerca del 4% anual.
El plan de Milei
es, en definitiva, “servidumbre y Tío Bessent”.
Si Trump es amigo
de Putin, Milei lo sería por carácter transitivo.
Una pregunta, ¿Qué
es la nueva derecha?