martes, 6 de diciembre de 2016

EL IMPUESTO SOBRE LOS SALARIOS Y LA RESPONSABILIDAD FISCAL




La Nación, editorial,  06 DE DICIEMBRE DE 2016


El cumplimiento de la palabra y de los compromisos asumidos en una campaña electoral debería ser uno de los mayores capitales de un dirigente político que llega a los más elevados niveles de la función pública. Un mes antes de las elecciones presidenciales de 2015, Mauricio Macri expresó en un spot de Cambiemos que durante su gobierno los trabajadores no iban a pagar más el impuesto a las ganancias. En los últimos días, sin embargo, el Presidente minimizó la cuestión al sostener que ese tributo apenas alcanza a un 3% de la población, al tiempo que envió al Congreso un proyecto de ley que apenas sube en un 15% el monto mínimo del salario que será alcanzado por ese impuesto.

Distintos funcionarios del Gobierno, incluido el propio jefe del Estado, han justificado el incumplimiento de su promesa acerca de la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios de los trabajadores en función de una situación heredada de la administración kirchnerista mucho más grave que la imaginada, especialmente en materia de déficit fiscal. Nadie puede negar la importancia de la responsabilidad fiscal y tampoco puede obviarse que no se puede concretar una promesa de imposible cumplimiento. Cuesta creer, sin embargo, que Macri y sus principales asesores económicos desconocieran antes de asumir el poder la gravedad del desaguisado que les dejaba la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Y debe lamentarse, también, que no se haya hecho mucho más en este primer año de gestión para ajustar un nivel de gasto público absolutamente desproporcionado. En otras palabras, que el ajuste lo sigan haciendo asalariados que, en muchos casos, realizan esfuerzos ciclópeos para llegar a fin de mes, y no la política.


El impuesto a las ganancias deriva del impuesto a los réditos, creado en la década de 1930 como un recurso extraordinario y transitorio para superar una situación de estrechez presupuestaria. De esa presunta transitoriedad se pasó a la permanencia, al tiempo que la alícuota aplicada fue creciendo en forma consistente. Pese a que ese tributo no había sido pensado originalmente como un impuesto al salario, con el tiempo pasó a serlo, a partir de la creación de la llamada "cuarta categoría", en la que supuestamente debían encontrarse los asalariados con ingresos más elevados, generalmente correspondientes a altos puestos ejecutivos o gerenciales en el sector privado.

Pero lo cierto es que desde hace años, hasta trabajadores cuyos sueldos resultan apenas suficientes para darle una vida mínimamente decorosa a su familia tributan este impuesto, que sólo sirve para alimentar a un Estado cada vez más elefantiásico e ineficiente, que ni siquiera les brinda a esos asalariados niveles de seguridad, educación o salud como los que serían esperables.


El peso del impuesto a las ganancias -que, en rigor, es un impuesto a los salarios- ha crecido desmesuradamente en los últimos años en la Argentina en comparación con nuestra región y con el resto del mundo.

Actualmente, un trabajador soltero que posee un sueldo mensual superior a los 18.880 pesos y uno casado con dos hijos que percibe 21.940 pesos pagan el impuesto. Con la reforma que propicia el Poder Ejecutivo Nacional, el haber mínimo a partir del cual pagarán el tributo pasaría a 21.713 pesos para los solteros o para los jubilados y 25.231 pesos para los casados con dos hijos.

Se trata de montos ridículamente bajos si se consideran los valores de otros países de la región a partir de los cuales los trabajadores pagan un impuesto equivalente. De acuerdo con un trabajo difundido por el presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Humberto Bertazza, en Perú, un asalariado paga el tributo a partir de un sueldo superior a unos 6100 dólares; en Chile, desde los 11.500 dólares, y en Uruguay, desde los 14.000 dólares.

La tasa del impuesto a las ganancias es también elevadísima para las empresas argentinas, ya que, de acuerdo con datos de la consultora KPMG, es del 35%, cuando el promedio latinoamericano ronda el 27% y el promedio a nivel global, el 23,6%. Pero esa tasa resulta mucho mayor aún al no ajustarse el nivel de ganancias de las compañías en función de la inflación. Cabe preguntarse qué incentivo pueden tener las empresas para seguir invirtiendo en la Argentina cuando la presión impositiva se encuentra entre las más altas del mundo, cuando la legislación laboral no estimula la contratación de personal y los impuestos al trabajo se hallan también entre los más elevados del planeta, como lo ha reconocido días atrás el propio presidente Macri.

Asimismo, la presión tributaria en nuestro país se ha incrementado entre los años 2004 y 2015 desde el 24,3% hasta el 32,1% del PBI, aunque puede llegar al 34% si se incluyen las tasas municipales, mientras que el promedio de América latina pasó del 19,7% en 2004 al 24,4% en 2013. Lamentablemente, siguen prevaleciendo políticas populistas que, con sus altas tasas de impuestos para las corporaciones y los trabajadores, espantan las inversiones y alientan la informalidad laboral, que también es récord en la Argentina.

El impuesto a las ganancias se ha convertido en confiscatorio. Particularmente, en el caso de los asalariados alcanzados por él, por cuanto, como hemos señalado en otras ocasiones, el salario no puede ser considerado ganancia. Puede entenderse que este tributo no pueda ser borrado de un plumazo de la noche a la mañana, pero cabe insistir en que la propuesta oficial configura un retroceso, ya que el aumento del mínimo imponible en apenas un 15% haría que, tras las negociaciones paritarias y los aumentos salariales esperables para el año próximo, terminen incorporándose más personas a la masa de trabajadores castigados por este impuesto.

Como un paliativo positivo debe verse que la iniciativa oficial contemple la posibilidad de que los trabajadores puedan deducir del tributo, aunque parcialmente, las erogaciones derivadas del alquiler de una vivienda. Sin embargo, llama la atención que otras deducciones, como las referidas a seguros de vida, se encuentren desde los años 90 congeladas en valores ínfimos, y que tampoco sean actualizadas otras deducciones posibles, como los intereses de créditos hipotecarios. Ninguna iniciativa debería prescindir de una actualización automática de escalas y de deducciones en función de la inflación.


Al margen de la discusión en particular del proyecto oficial, que hoy se debatiría en el recinto de la Cámara de Diputados, junto con los dictámenes minoritarios presentados por distintos sectores de la oposición, es menester que las autoridades nacionales comprendan de una vez por todas que el mal llamado tributo a las ganancias sobre los salarios es un impuesto distorsivo y que su progresiva eliminación debe insertarse dentro de una reforma tributaria integral, que no podrá desprenderse de un mayor esfuerzo del Estado por dejar atrás las políticas inflacionarias, la voracidad impositiva y un gigantesco déficit fiscal. Algo que sólo podrá ser encarado a partir de un tenaz combate al gasto público improductivo y de la generación de un shock de confianza que estimule la inversión productiva y el empleo de calidad.

DECLARACIÓN DE BIENES, UN DRAMA PARA CIERTOS FUNCIONARIOS




La Nación, editorial,  05 DE DICIEMBRE DE 2016


Pasa el tiempo y las declaraciones juradas de bienes de los funcionarios siguen siendo un problema insalvable para muchos de ellos, a tal punto que abundan quienes prefieren no presentarlas y afrontar las consecuencias.

En la actualidad, suman 47.329 los funcionarios jerárquicos del gobierno nacional y los ex funcionarios de la anterior administración -éstos deben presentar el informe de baja de la función- que se encuentran obligados a cumplir con esa formalidad en la Oficina Anticorrupción (OA).


Pero aunque el plazo inicial había vencido el 30 de mayo pasado, hasta hace un mes había 3683 funcionarios y ex funcionarios de la administración nacional que no habían cumplido con su obligación, y por ese motivo 93 de ellos fueron sancionados con la retención del 20% de sus sueldos.

En julio pasado, los incumplidores sumaban el doble, por lo cual la titular de la OA, Laura Alonso, envió una nota a todos los ministros con copia al Presidente para solicitarles que insten a sus subordinados a llenar los formularios y presentarlos. Los sancionados con el descuento pertenecen al Pami, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, los ministerios de Trabajo y de Ambiente y siete universidades nacionales.


Ocurre que hay funcionarios que no han tomado conciencia de que el cumplimiento de ese trámite no consiste en una cortesía de su parte, sino en una obligación ineludible. Por eso es que la sanción del descuento en el salario resulta insuficiente y hasta risible, cuando vemos que hay funcionarios que prefieren esa quita con tal de eludir su obligación legal.

Es más que sugestivo que dos gremios hayan presentado amparos ante jueces en lo contencioso administrativo, acusando al Gobierno de violar la ley cuando la OA y el Ministerio de Modernización difundieron las declaraciones juradas en un portal de datos. Se trata del poderoso Sindicato Único de Personal de Aduanas (Supara) y la Unión de Personal Superior de la Administración Federal de Ingresos Públicos.


Más graves fueron las consecuencias de la orden que impartió la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, para que subcomisarios y comisarios presenten declaraciones juradas de bienes. Hubo 154 oficiales de esas jerarquías que se negaron a hacerlo.

Una larga y muy sugestiva lista de políticos que tuvieron serios tropiezos con sus declaraciones confirma que se trata de un tema sumamente sensible. El ex presidente Carlos Menem fue uno de ellos, y también Néstor y Cristina Kirchner, a quienes el vergonzoso ahora ex juez federal Norberto Oyarbide sobreseyó irregularmente en una causa de enriquecimiento ilícito.

Similares situaciones se repitieron con Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, cuyas declaraciones juradas presentaban, el año pasado, contradicciones, falta de información o valores asombrosamente bajos para ciertas propiedades. La de Scioli, entonces gobernador bonaerense, era francamente escandalosa, y con sospechosa celeridad el juez de Garantías de La Plata, Pablo Raele, lo sobreseyó por enriquecimiento ilícito, y el fiscal Jorge Paolini no apeló la medida, que quedó firme. Hace poco se descubrió que Roberto López, ex titular kirchnerista de la Lotería Nacional, aumentó 77 veces su patrimonio declarado, desde 2004.

Las dificultades de los funcionarios con la exteriorización de sus bienes persisten pese a que hace más de tres años se modificó, en beneficio de ellos, y en perjuicio de la ciudadanía, la ley que rige esas declaraciones para tornarlas menos transparentes y dificultar las investigaciones sobre el verdadero valor de los bienes declarados al tornar muy dificultosa la comparación de los últimos valores con los anteriores. Además, tras la modificación, sólo es obligación informar las ganancias y bienes del funcionario, no los de su cónyuge, que se declaran en un formulario al que sólo se accede mediante una orden judicial.

La transparencia de los funcionarios se ha vuelto una imperiosa necesidad para una sociedad sacudida sin tregua por reiterados casos de corrupción pocas veces esclarecidos y casi nunca sancionados.


En este marco, las pruebas de la transparencia de los funcionarios, que deberían quedar reflejadas principalmente en sus declaraciones juradas de bienes, no pueden ser, como ya expresamos, una concesión graciosa sino una obligación ineludible cuyo incumplimiento debería acarrear sanciones mucho más severas y efectivas. También es preciso que una nueva ley restituya las anteriores exigencias en materia de declaraciones juradas y que la confección de éstas sea idéntica en las distintas jurisdicciones nacionales, provinciales y municipales. Los reiterados incumplimientos son la prueba de que allí debe ponerse la lupa.

sábado, 3 de diciembre de 2016

LOS ASESINOS DE AYER SON HOY QUERELLANTES


Capitán Viola

Este 1° de diciembre se cumplieron 42 años del atentado que sufrió la familia Viola en la provincia de Tucumán. El capitán Humberto Viola y una de sus hijas, María Cristina, de tres años, fueron asesinados por terroristas del ERP como parte de la guerra revolucionaria que habían emprendido contra la Argentina. Otra de sus hijas, Fernanda, fue herida de bala en la cabeza. Fueron necesarias ocho operaciones para salvarle la vida y devolverle precariamente la salud.

Sus asesinos están todos libres. Por el crimen fueron condenados sus autores materiales, Francisco Antonio Carrizo, José Martín Paz, Rubén Jesús Emperador, Fermín Ángel Núñez y Miguel Norberto Vivanco; más tarde dejados en libertad durante el gobierno de Alfonsín mediante una ingeniería política llamada "3x2" que conmutaba sus días de cárcel en esa proporción si habían sido cumplidos durante el gobierno militar.

El resto de los integrantes del pelotón que atentó contra la familia Viola ya había sido indultado por el presidente Bignone mediante el decreto 2714/83. Hoy, los asesinos condenados y confesos de la familia Viola, son querellantes en el vergonzoso juicio contra el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán. Los asesinos son los querellantes.

Este recuerdo pretende ser un homenaje a la viuda del capitán, Maby Picón, que salió adelante con el resto de sus hijas, sin ayuda del Estado, ni de ningún organismo de derechos humanos de la Argentina ni del mundo.

Andrea Palomas Alarcón
DNI 18.011.160

La Nación, 3-12-16

RETROCESO EDUCATIVO


Ranking educativo y caída de nuestra enseñanza

La Nación, editorial,  03 DE DICIEMBRE DE 2016

La prueba conocida con las siglas PISA, concebida y administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se realiza cada trienio, entre estudiantes de 15 años. En su última experiencia abarcó un total de 75 países de distintos continentes. Siete naciones de América latina vienen participando de esa evaluación, cuyo propósito no es sólo establecer el nivel de los aprendizajes, sino contribuir al mejoramiento de la enseñanza.

La prueba PISA se concentra en tres áreas: matemática, lectura comprensiva y ciencias. Al construir la prueba no se consideraron los planes y programas de estudio de cada país. La solución de los distintos temas que se plantean depende, especialmente, de las capacidades desarrolladas por los alumnos para interpretar correctamente las cuestiones y saber darles respuesta. Esto tiene especial sentido con la necesidad de corregir las causas que han obrado para que un país como el nuestro haya descendido en sus rendimientos por debajo del término medio de los puestos a prueba.


Hace algún tiempo, una pregunta formulada por el Corriere della Sera con relación a la Argentina renovó el debate: "¿Qué fue del país que no sólo tenía los mejores índices educativos de América latina, sino de todo el mundo de habla hispana?"

Una información conocida el martes último sumó un nuevo dato a esa triste incógnita: la ciudad de Buenos Aires quedó en el puesto 46 entre 55 países, provincias y ciudades evaluados en 2015, en matemática, en cuarto grado, y en el lugar 39 de 46 participantes del primer año del secundario, en la misma materia. Ese ranking surge de un estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Desempeño Educativo (Timss, por sus siglas en inglés).


Lo cierto es que más allá de la prueba PISA, queda claro en nuestro país que no ha sido una sino varias las evaluaciones donde ha quedado registrado el deterioro de nuestra educación.
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En 2013, por caso, se llevó adelante el Operativo Nacional de Educación (ONE), ejecutado al fin de la escuela media. Como conclusiones figuran, entre otras, que el nivel de los aprendizajes demostrado por los alumnos está determinado por la situación económico-social de sus familias, y que la desigualdad de los resultados probaría que la escuela no puede influir de manera suficiente para reducir diferencias que estarían más allá de sus posibilidades. Escuela y familia, es evidente, no pueden transitar por caminos separados sin que ello afecte el desarrollo de los alumnos.

Lo que cabe esperar se expresa en la igualdad de oportunidades, concretada en un nivel semejante de calidad en los recursos humanos y materiales que se ofrecen a los escolares en los establecimientos educativos del país. Esta afirmación no supone negar la gravitación de los factores económico-sociales que influyen de modo directo o indirecto sobre los chicos, sino sostener que una base igualitaria de recursos en todas las escuelas beneficiaría la voluntad de superación de docentes y alumnos.
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viernes, 2 de diciembre de 2016

IRREGULARIDADES INTENCIONALES EN EL DEPARTAMENTO DE NISMAN


Infobae, 2 de diciembre de 2016

El fiscal federal Eduardo Taiano consideró que las irregularidades que denunció que se cometieron en el departamento del fallecido fiscal Alberto Nisman la noche de su muerte "se llevaron adelante con intencionalidad" y que hubo un "desprecio total" de parte de las más de 60 personas que estuvieron en el lugar.

"El desprecio total con que actuaron todos quienes ingresaron al lugar del hecho –circunstancia que sin duda permite al suscripto enrolarse en la postura de que aquellos actos se llevaron adelante con intencionalidad-, perjudicó gravemente la recolección de pruebas con la finalidad de dilucidar el desenlace fatal del Dr. Nisman. El panorama expuesto, me permiten afirmar que es muy factible que gran parte de los indicios existencias en el lugar no fueron recolectados", sostuvo Taiano en el dictamen al que accedió Infobae.

El fiscal pidió investigar a  al ex secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni, al ex jefe de la Policía Federal Román Di Santo, a la ex fiscal de instrucción Viviana Fein, al primer juez de la causa, Manuel De Campos, al jefe de la Superintendencia de Interior y Delitos Complejos de la Policía, Roque Luna, y a cualquier persona que haya cometido alguna irregularidad la noche del 18 de enero de 2015 en la que el fiscal fue encontrado muerto en su departamento de Puerto Madero.


Taiano –a cargo de la investigación por la muerte de Nisman– le presentó al juez Julián Ercolini un dictamen de 46 páginas en el que sostuvo que durante el procedimiento hubo una "gran cantidad de irregularidades" por el "poco profesionalismo" de los que estuvieron presentes que fueron "cuanto menos" 60 personas pero que "no existe certeza del número exacto de personas que ingresar al departamento del Dr. Nisman".

El fiscal sostuvo que hubo dos grandes irregularidades: la falta de preservación del departamento de Nisman para levantar la prueba y la gran cantidad de personas que allí estuvieron.

La falta de preservación del lugar
Para el fiscal se violó el "Manual de Procedimiento para la preservación del lugar del hecho y la escena del crimen" del Ministerio de Justicia de la Nación.

"La tarea de campo realizada en el lugar indica que, en forma inicial, la Dra. Fein se limitó a circunscribir la potencial escena del crimen al baño en el que fue hallado sin vida el Dr. Nisman y, de manera secundaria, al resto del departamento que habitaba el nombrado. Así, no fueron objeto de análisis las áreas externas de aquella unidad funcional, tales como, el palier principal y el de servicio, así como tampoco los sectores comunes, a saber, los ascensores, las escaleras de emergencia, el playón de estacionamiento y el complejo edilicio en su conjunto", describió.


El fiscal sostuvo que "establecer el cerco perimetral es indispensable a fin de prevenir cualquier alteración en la condición original del lugar que se pretende preservar".

Entre las irregularidades concretas, Taiano sostuvo que personal forenSe de la Policía Federal "pisó reiteradamente" una toalla que estaba en el baño y apoyaron sus manos en lugares donde había sangre; no se sabe en qué momento se levantó del piso el arma con la que murió Nisman porque la grabación está cortada; el celular del fiscal no fue resguardo para posteriores pericias.

La crítica más dura fue para la fiscal Fein, "principal responsable del procedimiento". Taiano sostuvo que Fei estuvo "circulando sin ningún tipo de protección, además, se la ve, por ejemplo, sentándose sobre la cama del dormitorio del Dr. Nisman. Incluso fue una de las primeras que ingresó al baño, cuya preservación era primordial, sin tomar recaudo alguno.

La cantidad de personas
"El departamento del Dr. Nisman fue un desfile constante de personas", dijo el fiscal y agregó que "la mitad de los allí presentes no estaban cumpliendo labor alguna".

En el lugar estuvieron las autoridades judiciales, de Policía Federal y de la Prefectura y allegados y familiares de Nisman, como su madre, Sara Gafunekl, y su hermana Sandra Nisman. A ellos, Taiano los desligó de cualquier responsabilidad por su falta de conocimiento y la conmoción de lo sucedido.

Sobre el juez De Campos, el fiscal señaló que "se limitó únicamente a observar cuanto sucedía y a saludar al personal jerárquico de las fuerzas de seguridad y de la Secretaría de Seguridad de la Nación". Esa situación no fue modificada por Fein.

Más duro fue con Berni: "Aún esfonzándose es difícil encontrar un justificativo que permita explicar, no solo la presencia del Dr. Berni en el lugar, sino también que aquél estuviera acompañando a la Dra. Fein, efectuando apreciaciones con respecto al accionar que debería llevarse adelante".


Taiano pidió que su presentación se anexe a otra causa que también lleva Ercolini por una presenta "zona liberada" para matar a Nisman. Se trata de una denuncia que en febrero de 2015 presentó la diputada Elisa Carrió contra el entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el titular del Ejército, César Milani, entre otros.

UNA DOCTRINA CONTRA EL TERRORISMO


           
Clarin.comOpinión02/12/16
           

Juan Félix Marteau
Abogado y doctor en sociología. Coordinador nacional para el combate de la financiación del terrorismo.

El terrorismo constituye una coacción directa a las instituciones jurídico-políticas de un Estado. Su gravedad reside en la violencia que imprime no sólo en el mundo empírico, con su saldo de muerte y destrucción material, sino también y, esencialmente, en el mundo de la cultura al poner en entredicho el modelo de vida que propone el orden normativo para lograr que la convivencia sea posible.

La cuestión terrorista interroga, por tanto, el propio corazón del derecho y la política, concebidas estas esferas como los escenarios privilegiados en los que se opera la conversión del individuo vivo, como criatura psico-física, en una persona racional, socialmente responsable.

Los balbuceos, las oscilaciones y las aporías que padecemos cuando intentamos comprender el efecto devastador que produce el acontecimiento terrorista tienen que ver con este desafío: cómo reaccionar racionalmente ante un acto que pretende erigir como criterio de referencia justamente la negación del otro, del que le resulta distinto.

Con toda evidencia, la perplejidad que genera esta circunstancia lleva al pliegue y repliegue del aparato estatal, al punto de debilitar la justicia y garantizar la impunidad.

La tensión más evidente que el combate al terrorismo produce al interior del Estado tiene que ver con la amplificación moderna del paradigma de los derechos humanos. A él se anexa cada día con más vigor el paradigma de los deberes ciudadanos. Mediante el primero hemos logrado mayores esferas vitales en las cuales ejercer nuestra libertad; mediante el segundo empezamos a comprender que la misma sólo es posible dentro de un orden institucional dado, en el que cobran mayor relevancia los compromisos y las obligaciones con el entorno en el que habitamos.

La principal consecuencia de esta fricción necesaria es que el Estado ya no puede concebirse tan solo como un recipiendario de nuestras demandas infinitas, como si fuera algo independiente de nosotros, sino como un contenedor necesario al que todos pertenecemos y al que debemos consolidar sostenidamente para alcanzar relaciones más estables.

Desde esta perspectiva, la persecución y castigo a los terroristas debe basarse en aquello que gracias a Weber conocemos como “ética de la responsabilidad”. Los extremistas no pueden ser considerados como meros habitantes de una naturaleza que no entendemos, fanáticos que eligen libremente el mal antes que el bien. Por el contrario, como dice Hegel, estos deben ser “honrados como personas” y, en este carácter recibir la represalia que les corresponde por los riesgos que generan sus acciones injustas.

En este escenario, el castigo de los actos terroristas cumple la función de reafirmar la vigencia del derecho y, más, específicamente, de los proyectos de vida que han sido socialmente consensuados mediante la ley. Si los terroristas no sufren por sus actos, se quiebra la expectativa de que es posible vivir a partir del reconocimiento de nuestras diferencias y termina primando el arbitrio de uno -o unos pocos- sobre el resto.

En esa misma lógica, la llamada división de poderes, imaginada por los teóricos de la modernidad y plasmada en nuestras constituciones, nunca puede ser interpretada como un menoscabo del ejercicio monopólico de la violencia legítima por parte del Estado. Frente a la amenaza terrorista, cada vez más las instituciones estatales debe funcionar como una unidad política de protección a la ciudadanía que lo integra.

Las ideas mencionadas son apenas insumos para el análisis más profundo y sincero que debemos realizar en la Argentina sobre esta problemática central de nuestra época. Aunque estamos sujetos al pragmatismo de los sondeos de opinión, sabernos que, para abordar este tipo de planteos, necesitamos una doctrina, una cosmovisión orientadora para la toma de decisiones.

Desde los ataques terroristas en la década del noventa hasta la reciente y desgarradora muerte del fiscal general que investigaba a los sospechosos y a los encubridores del último atentado, lo único que tenemos es el sórdido entendimiento de que cualquier horror puede suceder sin que nadie pague por ello. Esta es la fisura institucional que más ilusoria hace nuestra aventura democrática.

La actualización de nuestra legislación, la organización de la coordinación interna de los dispositivos estatales y privados, la reforma del sistema de investigación judicial, la activación de la cooperación internacional en torno al terrorismo y su combate son acciones que nos convocan a todos, gobernantes y gobernados. No tengo dudas de que, con decisión, puede constituir el principal ejercicio dialéctico en pos de la unión de los argentinos.



jueves, 1 de diciembre de 2016

PLEBISCITO EN ITALIA


Clarin.comMundo01/12/16 - 11:28

Los italianos votarán el domingo sobre la reforma constitucional de mayor alcance de la historia de la república. Los planes del primer ministro, Matteo Renzi, pretenden crear el "perfecto sistema bicameral" para el país.

¿En qué consiste la reforma?

La reforma constitucional pretende facilitar la gobernabilidad de Italia, suprimiendo prácticamente la segunda cámara del Parlamento, el Senado. Se reducirá de 315 a 100 escaños y sus funciones serán sólo honoríficas. Los senadores ya no podrían votar sobre todas las leyes ni tampoco serían elegidos directamente por la población. Ya no será necesario que todas las leyes pasen por las dos cámaras, lo que con frecuencia provoca bloqueos políticos, y dará --según los defensores de la iniciativa-- más estabilidad a los gobiernos.


El Senado ya no le podrá retirar su confianza al gobierno. Italia se libraría así de los continuos cambios de gobierno que tuvo que afrontar en el pasado. el Gobierno podría imponer más rápidamente su agenda y medidas, porque los senadores ya no podrían decidir sobre todas las leyes, sino sólo sobre las relacionadas con la Constitución y la Unión Europea. El objetivo es evitar así bloqueos parlamentarios.

Los críticos alegan sin embargo  que el gobierno acumula demasiado poder, sobre todo en combinación con la nueva ley electoral (Italicum), que prevé un bonus o una especie de premio para el vencedor que se haga con la mayoría de votos. Otorga al partido ganador automáticamente una mayoría suficiente para gobernar (340 de 630 escaños del Parlamento).



Los senadores en el futuro serán funcionarios regionales o alcaldes y con ello tendrían dos trabajos a tiempo completo. Existen dudas de si los representantes regionales tienen capacidad para votar sobre cuestiones relacionadas con la Constitución y con Europa.

Queda minada la soberanía del pueblo.

Y el Senado amenaza con convertirse en un refugio de políticos que no estén del todo limpios, como de políticos municipales contra los que tienen abiertas investigaciones penales y los senadores gozan de inmunidad política.

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