jueves, 18 de abril de 2019

ENCUENTRO VECINAL CÓRDOBA




Alfil, 17 abril, 2019
Por Bettina Marengo

Según quien mire y cómo le convenga, las elecciones del domingo pasado fungen y no de encuesta electoral sobre el 12 de mayo. Pero para todos, sin excepción, son una foto que permite pulir rumbos y estrategias de campaña.
Una de las fuerzas políticas que festejó el 14 de abril fue Encuentro Vecinal Córdoba que lleva a Aurelio García Elorrio como candidato a gobernador-legislador y a Juan Pablo Quinteros para intendente-concejal de la ciudad de Córdoba. García Elorrio abrió el partido y sumó al ex legislador juecista con la intención de sumar votos de sectores políticamente de centro y geográficamente de la periferia. Es decir, votos de barrios populares a los que al EVC le cuesta llegar y entre los que Quinteros se movería con más comodidad.
Los cinco concejales y dos tribunos de cuenta obtenidos en Santa María de Punilla, Alpa Corral y Mataldi son consideradas cosecha personal de García Elorrio como jefe del espacio, aunque él, con buenos modales políticos, se empeñe en ponderar la valía de los candidatos locales y en destacar la lucha política contra los aparatos dominantes.
En ese sentido, el primer efecto de la buena elección que hizo el espacio en el interior es que a Quinteros se le elevó la vara en Capital. García Elorrio seguirá haciendo campaña en la provincia de cara al 12 de mayo, y al ex vocal del Ersep le meten presión para que rinda electoralmente en la ciudad de Córdoba, para “justificar” su incorporación. “Ahora queremos ver qué suma Quinteros”, es la frase que resume el sentir.
A título de comparación, porque son instancias distintas, cabe recordar que en las elecciones legislativas nacionales del 2017, Encuentro Vecinal Córdoba obtuvo el 3,53%, con casi 73 mil votos, y con una gran cosecha en el departamento Colón. En esos comicios, este vecinalismo quedó cuarta fuerza, superando al Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT).
El objetivo de mayo es consolidar el partido a nivel nacional y lograr sitio en el Concejo Deliberante, donde la dificultad es mayor que en la Legislatura porque el partido que gana tiene garantizado la mitad más una de las 31 sillas, mientras que el resto se divide proporcionalmente las otras bancas. El principal interesado en llegar al piso mínimo es el propio Quinteros, que dio el salto del juecismo al elorrismo sólo con su experticia territorial y su experiencia en temas de servicios públicos. “Si donde no había nada, se obtuvieron buenos resultados, donde hay una base es más probable crecer”, acepta el desafío el candidato a concejal. En el espacio juegan con la idea de que la elección está definida en todos los tramos y que hay poco lugar para el voto útil o el voto con la nariz tapada. Por lo tanto, habrá más chances de votos convencidos y/o interesados en hacer crecer determinadas fuerzas.

lunes, 15 de abril de 2019

ROSENKRANTZ CONTRA TODOS




Andrés Rosler- Doctor en Derecho (Oxford)

La Nación, 15 de abril de 2019 
Los últimos fallos de la Corte Suprema evidencian una clara división asimétrica entre dos estilos de razonamiento judicial. La asimetría es tal que la situación puede ser descripta como "Rosenkrantz contra todos". La cuestión es a qué se debe semejante división. Hay dos grandes razones. La primera es, en el fondo, política. En su reciente alocución durante la apertura del año judicial, el presidente de la Corte Suprema indicó que los jueces deben ser "puntillosamente respetuosos de las reglas que el pueblo de la Nación fijó para resolver los conflictos que nos toca adjudicar" y por lo tanto los jueces deben seguir "únicamente esas reglas".

Como se puede apreciar, Rosenkrantz quiere que los jueces vayan de casa al trabajo y del trabajo a casa, es decir, que se dediquen solamente a aplicar el derecho. Para ilustrar este punto imaginemos un discurso del presidente del Colegio de Árbitros de la AFA en el cual quedara indicado que la tarea de los árbitros consiste en aplicar el reglamento exclusivamente. ¿Acaso no es obvio? ¿Qué estuvieron aplicando, si no, durante los últimos campeonatos? Sin embargo, muy poca gente se sorprendió por lo dicho.

Esta posición parece ser políticamente aséptica. Sin embargo, en la misma frase de Rosenkrantz consta que es el pueblo el que ha optado por la separación de los poderes: el gobierno de las leyes por un lado y la independencia judicial por el otro. La Constitución, en efecto, estipula que el trabajo de los jueces consiste en seguir exclusivamente las reglas que han sido sancionadas por los representantes del pueblo. En un régimen constitucional democrático y republicano, los jueces no son activistas ni gobiernan.


La posición de Rosenkrantz entonces no es tan aséptica como parece. Es por razones políticas que separamos la política del derecho y deseamos que los jueces democráticos y republicanos obedezcan las reglas del juego -tanto derechos como deberes- creadas por los constituyentes y los legisladores.

La segunda razón por la cual Rosenkrantz últimamente suele votar en disidencia contra todos es de naturaleza conceptual y podemos ilustrarla mediante la célebre tesis XI sobre Feuerbach de Marx. Allí consta que una interpretación no puede cambiar el mundo y si lo cambia no es una interpretación. La interpretación judicial tampoco puede cambiar el derecho, sino que debe ser fiel a su objeto. La tarea de los jueces, otra vez, no es revolucionaria, ni constituyente, ni legislativa, sino jurisdiccional: consiste en aplicar el derecho a un caso concreto. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a llamar "interpretación" a cualquier cosa que hagan los jueces.

Por otro lado, debemos tomar las disidencias de los jueces muy en serio, ya que pueden servir como una voz de alerta para el presente y un mensaje para el futuro. La formación de una mayoría es un hecho al cual el derecho le asigna validez porque no podemos darnos el lujo de esperar que los tribunales arriben a una decisión unánime. En realidad, una decisión unánime también es un hecho que puede aglutinar votos infundados y por lo tanto tampoco es necesariamente correcta. Todo depende de lo que digan los votos y de lo que establezcan las reglas.

Los que se oponen a Rosenkrantz, por su parte, no creen que el derecho sea una práctica reglada o creen en todo caso que la observancia de reglas es parte de un diálogo sobre la respuesta correcta o razonable. Sin embargo, dado el desacuerdo valorativo imperante, es obvio que no podemos darnos el lujo de reemplazar la autoridad del derecho por un diálogo sobre la razonabilidad de nuestros principios y valores. En todo caso, en una discusión sobre el derecho vigente, algo no es derecho porque sea correcto o razonable, sino que es correcto o razonable porque es derecho.

Al fin y al cabo, dado que vivimos en democracia, es probable que el derecho sea razonable merced a la discusión que pudo haber tenido lugar durante el proceso constituyente y el legislativo. Pero debemos ser conscientes de que muchas veces los jueces, por el solo hecho de ser tales, van a tener que dictar sentencias con las cuales no están de acuerdo, ya que su tarea no es la de supeditar el derecho a sus creencias políticas, sino obedecerlo. Algo muy similar sucede con nosotros, los ciudadanos. El Estado de Derecho no existe para darnos la razón, sino que, si queremos respetar su autoridad, somos nosotros los que tenemos que darle la razón al Estado de Derecho.


LA CORRUPCIÓN COMO ENEMIGA DEL CRECIMIENTO



La Nación, editorial, 15 de abril de 2019 
La corrupción es una lacra, una enfermedad inmoral, un robo que afecta a todos, particularmente a quienes menos tienen, y un frustrante freno al crecimiento de los países en los que se enquista.

Según un trabajo reciente del Fondo Monetario Internacional, la corrupción en el mundo hoy se equipara nada menos que con el 2% del PBI mundial y esto equivale a la sumatoria de cuatro PBI como el de la República Argentina. Una cifra por demás elocuente.

Cuando hay corrupción, los ingresos tributarios normales de los Estados disminuyen inequívocamente. Además, la confianza de los principales actores económicos se lastima, debilita y resiente. Naturalmente, también el gasto público y el nivel de empleo pierden tanto impulso como calidad.


Para combatir esta lacra se requiere un esfuerzo serio, concertado y sostenido a nivel internacional. Sin ese esfuerzo crítico, apoyado y difundido por las autoridades, la gobernabilidad misma de algunos países en desarrollo queda inevitablemente en situación de riesgo y los objetivos de crecimiento sostenible, que en cada caso hayan sido definidos, corren riesgo de no ser alcanzados, incluyendo aquellos vinculados con la modernización y sostén de la infraestructura física de los Estados.

La corrupción carga contra el nivel de vida de los habitantes de un país con mucha mayor fiereza sobre aquellos que, por su propia fragilidad, dependen de las prestaciones que reciben del Estado, en sus distintas formas y expresiones.

Denunciar sus males, explicar sus consecuencias y, por sobre todo, combatirla eficazmente es un deber ineludible de los gobernantes y funcionarios de una administración, que la ciudadanía ha de exigir y controlar, contando para ello con los mecanismos institucionales previstos y defendiendo los valores de la Justicia independiente y de la prensa libre como inestimables instrumentos, tal como quedó demostrado con los recientes cuadernos de las coimas.
....................

El FBI ha iniciado un proyecto denominado "Iniciativa de Recupero de Activos de la Cleptocracia"; que incluye investigar fondos ilícitos invertidos en EEUU por allegados al gobierno Kirchner. Cleptocracia es el gobierno de los ladrones.

La Nación, 14-4-19

miércoles, 10 de abril de 2019

70 AÑOS DESPUÉS



del Congreso de Filosofía de Mendoza, la Comunidad está des-organizada

Por Marcelo Gullo

Infobae, 9 de abril de 2019

El 9 de abril de 1949,  en la Universidad Nacional de Cuyo, el general Juan Domingo Perón presentó, ante algunos de los más importantes filósofos del mundo, un texto -síntesis de base filosófica- sobre lo que representaba sociológicamente la tercera posición sostenida por su gobierno. El discurso leído por Perón pasaría a la historia en forma de libro: La Comunidad Organizada. Pero, es importante entender  -como el mismo Perón aclaró ese 9 de abril- que la Comunidad Organizada era para él tanto un modelo ideal a alcanzar como un plan en ejecución. Un modelo y un plan que él mismo había ideado, y que como Presidente de la Nación, estaba ejecutando.

Sin embargo, antes de adentrarnos en el recuerdo y el análisis, para que este no sea uno más de los tantos falsos homenajes a los 70 años de la Comunidad Organizada,  preciso es confesar entonces que ese ideal se evaporó en el tiempo y que la Argentina que Perón construyó se ha desvanecido. Porque la única verdad es la realidad y sólo la verdad nos hace libres, es preciso reconocer entonces que la Comunidad Organizada que pensó y construyó Perón junto con  el pueblo argentino ya no existe.

La Argentina industrial es tan sólo un recuerdo, uno de cada dos niños es pobre, cientos de miles de familias están destruidas, los caprichos se han transformado en derechos, el matrimonio no es más entendido como una misión sino como un contrato, la droga hace estragos en los sectores más pobres mientras los ricos se refugian en guetos cada vez más amurallados. Con honrosas excepciones, los dirigentes sindicales se han transmutado en empresarios. Los autodenominados militantes peronistas, en su inmensa mayoría, se han convertido en individuos bipolares que por un lado predican la doctrina de Perón y por el otro -con la excusa de un falso pragmatismo que debería ser llamado "puestismo"– apoyan a candidatos a intendentes, gobernadores, senadores o presidentes que son en realidad liberales o progresistas.

Dios es el gran ausente del discurso de los llamados (por los medios masivos de comunicación) dirigentes peronistas que han olvidado, o no quieren recordar, que el liberalismo y el progresismo son concepciones antropológicamente opuestas a la sustancia misma de la Comunidad Organizada.


Para Perón, la Comunidad Organizada como ideal a alcanzar encontraba sus raíces más profundas en Grecia y Roma. Sin embargo, aclaraba, su plena realización como modelo ideal perenne para los pueblos sólo había sido posible a partir de la rectificación del pensamiento greco-romano hecha por la fe y el pensamiento cristiano. La comunidad organizada pensada por Perón -como un plano que guiaba tanto su obra de gobierno como su propuesta para la organización de la vida en común no sólo de los argentinos sino de todos los iberoamericanos- era en definitiva el resultado  del encuentro  de las tres colinas: la Acrópolis, el Capitolio y el Gólgota. Era el resultado histórico,  querido por la providencia del encuentro entre, Atenas, Roma y Jerusalén, del encuentro entre la razón filosófica de los griegos, el pensamiento jurídico de Roma y la fe y doctrina cristiana que, al proclamar que todos los hombres era hijos de un mismo Padre y hermanos en Cristo,  extendió por primera vez el concepto de prójimo a toda la humanidad. Para Perón el cristianismo le dio a la persona aquello que los griegos sólo habían logrado intuir: la conciencia plena de que poseía un alma inmortal y que creado a imagen y semejanza de Dios era por consecuencia un hombre libre. Es en ese sentido que Perón afirma el 9 de abril de 1949 delante de los  más importante filósofos del mundo:

"La idea griega necesitaba para ser completada una nueva contemplación de la unidad humana desde un punto de vista más elevado. Estaba reservada al cristianismo esa aportación. El Estado griego alcanzó en Roma su cúspide. La ciudad, hecha imperio, convertida en mundo, transfigurada en forma de civilización, pudo cumplir históricamente todas las premisas filosóficas. Se basaba en el principio de clases, en el servicio de un 'todo' y, lógicamente, en la indiferencia o el desconocimiento helénico de las razones últimas del individuo."

Sin embargo, aclara Perón, que de esas tres colinas será a la del Gólgota a la que le corresponderá realizar el aporte más sustancial porque es el cristianismo el que "hizo de la libertad -teórica y limitada hasta entonces- una posibilidad universal". A partir de la conciencia del libre albedrío instaurada por el cristianismo no se podrá ya nunca más considerar al hombre como  juguete de los dioses, ni como un animal esclavizado por el impulso ciego de sus instintos,  ni como sujeto determinado por las fuerzas materiales surgidas  de la relación con los medios de producción. El cristianismo no será para Perón el opio de los pueblos sino la condición histórica necesaria para la liberación de los mismos. El cristianismo será para Perón la primera gran revolución, la revolución trascendente dentro de la cual se insertará la revolución justicialista como expresión política, adaptada a los tiempos,  de esa revolución trascendente inaugurada por el mensaje cristiano. Es en tal sentido que Perón afirma en Mendoza el 9 de abril de 1949:

"Una fuerza que clavase en la plaza pública como una lanza de bronce las máximas de que no existe la desigualdad innata entre los seres humanos, que la esclavitud es una institución oprobiosa y que emancipase a la mujer; una fuerza capaz de atribuir al hombre la posesión de un alma sujeta al cumplimiento de fines específicos superiores a la vida material  estaba llamada a revolucionar  la existencia en la humanidad. El Cristianismo, que constituyó la primera gran revolución, la primera liberación humana, podrá rectificar felizmente las concepciones griegas. Pero esa rectificación se parecía mejor a una aportación. Enriqueció la personalidad del hombre e hizo de la libertad, teórica y limitada hasta entonces, una posibilidad universal. En evolución ordenada, el pensamiento cristiano, que perfeccionó la visión genial de los griegos, podría más tarde apoyar sus empresas filosóficas en el método de éstos, y aceptar como propias muchas de sus disciplinas. Lo que le faltó a Grecia para la definición perfecta de la humanidad y del Estado fue precisamente lo aportado por el Cristianismo: su hombre vertical, eterno, imagen de Dios. De él se pasa ya a la familia, al hogar; su unidad se convierte en plasma que a través de los municipios integrará los Estados, y sobre la que descansarán las modernas colectividades."

El cristianismo es para Perón la condición necesaria y la base sustancial que hace posible la libertad del hombre y de los pueblos cualesquiera sean las circunstancias que al hombre o a los pueblos les toque vivir. El cristianismo es para Perón la sólida verdad que le permitirá al hombre, armado con ella,  "desafiar cualquier mudanza" favorable o desfavorable. Es por eso que Perón afirma que con la "feliz revelación" aportada por el cristianismo:

"La libertad, expropiable por la fuerza antes de saberse el hombre poseedor de un alma libre e inmortal, no será nunca más susceptible de completa extinción. Los tiranos podrán reducirla o apagarla momentáneamente, pero nunca más se podrá prescindir de ella: será en el hombre una 'conciencia' de la relación profunda de su espíritu con lo sobrehumano. Lo que fue privilegio de la República servida por los esclavos, será más adelante un carácter para la humanidad, poseedora de una feliz revelación."

El peronismo, antes de ser infectado por el neoliberalismo en la década de los 90 y por el progresismo en las primeras dos décadas del nuevo siglo, se planteó como una tercera posición superadora del liberalismo y del marxismo para la construcción de una Comunidad Organizada tal como Perón la había explicitado en aquel ya lejano 9 de abril de 1949. Sin embargo hoy esa idea fuerza ha sido abandonada por la dirigencia liberal y progresista que se ha adueñado del movimiento político creado por Juan Domingo Perón. El peronismo se ha transformado de un movimiento  de liberación nacional en un partido de administración colonial. En el más eficiente partido político para la administración colonial. Hoy la oligarquía financiera internacional tiene dos brazos, el neoliberalismo y el progresismo. Lo que es lo mismo que decir liberalismo de derecha y liberalismo de izquierda. Y la mayoría de la dirigencia peronista se ha entregado a uno u otro de los brazos de la oligarquía financiera internacional.

A setenta años de aquel  memorable  discurso de Perón en la Universidad de Cuyo la Argentina es hoy una comunidad desorganizada, sin Dios, sin trabajo y sin justicia.

El autor es politólogo y ensayista. Su último libro es "Relaciones Internacionales. Una teoría crítica desde la periferia sudamericana" (Biblos, 2018)

CONSEJOS PARA LAS ELECCIONES



El secretario general de la CEE aporta 10 puntos a tener en cuenta de cara a las elecciones generales


Mons. Luis Argüello | Revista Ecclesia

04 abr 2019

Los españoles estamos llamados a las urnas para participar, en pocas semanas, en elecciones generales, autonómicas, municipales y europeas.

«Cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho. Cada uno puede aportar su propia piedra para la construcción de la casa común» (Francisco, Mensaje en la Jornada
Mundial de la Paz 2019).

Un voto libre y responsable ha de tener como punto de partida el conocimiento suficiente de los partidos en liza, su inspiración ideológica con los programas que la interpretan y la credibilidad de las personas que han de traducirlas a medidas de gobierno. El votante también valora cuál ha sido el comportamiento de partidos y personas en el ciclo político que concluye.

Ningún programa político agota las exigencias del Evangelio

Por su parte, un elector cristiano, en su juicio, ha de tener en cuenta la luz de la fe, la enseñanza de la Iglesia y los imperativos éticos que de ellas dimanan. Se requiere, pues, un discernimiento de las opciones electorales aun sabiendo que ningún programa político agota las exigencias del Evangelio; tampoco puede esperarse de la política la salvación, ni de ningún programa de gobierno el establecimiento pleno
de la justicia y el bien.

El elector católico procurará inclinarse por aquel que, a su juicio, conduzca con mayor eficacia hacia el bien común de la sociedad aceptando que la misma fe cristiana puede conducir a compromisos políticos diferentes. (Cfr. Pablo VI Octogesima advenies) Muchas veces no habrá otra salida que la del bien posible, la del mal menor o la opción menos oscura, actitud siempre preferible a la de la indiferencia.

Muchas veces no habrá otra salida que la del bien posible

Ante las próximas elecciones, subrayo algunos asuntos de especial relevancia: En sus 40 años de vigencia, la Constitución ha mostrado ser un instrumento válido para la convivencia entre los españoles. El respeto a las normas de convivencia política que en ella se establecen sigue siendo el cauce adecuado para abordar los diversos problemas y desafíos que se nos presen tan como sociedad.

Incluso quienes propongan modificarla han de respetar el procedimiento legal establecido en ella. En este cambio de época, la economía globalizada con sus grandes desajustes, la gran transformación tecnológica y la creciente capacidad de manipulación antropológica y de
conciencia están suscitando problemas y generando caminos de supuesta solución que hacen crecer la inquietud y la desconfianza
mutua entre personas y pueblos a escala mundial, europea y también entre nosotros.

Se quiere dar por firme la dramática aceptación social del derecho al aborto

Esta situación pide a los católicos y a todos los ciudadanos que quieran acompañarnos, un compromiso ético y de acción ciudadana que, más allá del importante y necesario derecho y deber del voto que ahora ejerceremos, extienda su acción, en ambientes e instituciones, a lo largo de toda nuestra vida social.

Por eso, en las elecciones próximas y en la acción ordinaria en la vida social y pública conviene tener en cuenta:

1. La dignidad sagrada de la vida humana

desde su inicio a su fin natural. Esta promoción y defensa radical de la vida ha de ser un dique ante los abusos del «paradigma eficientista de la tecnocracia» (Laudato si’, 189) que afecta a la vida en todo su desarrollo. Hoy, se quiere dar por firme la dramática aceptación social del derecho al aborto y se promueve la eutanasia bajo el atractivo disfraz de muerte digna. La vida ha de ser protegida activamente y, en todo caso, promover el derecho-deber de la objeción de conciencia a los actos que quieran destruirla.

2. En una situación de grave crisis demográfica

y con grandes zonas de nuestro territorio semiabandonadas, es imprescindible un apoyo claro y decidido a la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer abierto a la vida. Un apoyo que habrá de expresarse en el acceso a la vivienda, en particular a los jóvenes; en el reconocimiento –incluso económico– del trabajo doméstico y de los cuidados; en los beneficios fiscales, y de otro orden, especialmente a las familias numerosas; en el salario familiar, etc. Las zonas de la «España vacía» precisan un apoyo especial.

3. En este mismo contexto es muy importante una comprensión antropológica respetuosa

del significado esponsal de la diferencia sexual y su vínculo con la transmisión de la vida que impregne la educación y la acción social. Es preocupante la reducción de la persona a individuo de una especie animal más y la confusión entre el necesario respeto y cuidado de los animales y su incipiente equiparación en dignidad y derechos con la persona humana.

Ha de garantizarse el derecho de los padres a escoger el modelo de educación integral que desean para sus hijos

4. Los cambios que la revolución tecnológica

está provocando en tantos órdenes de la vida, la importancia de la conciencia, la libertad responsable y las actitudes necesarias para la convivencia, reclaman un gran esfuerzo en la calidad de la enseñanza. Ha de garantizarse el derecho de los padres a escoger el modelo de educación integral que desean para sus hijos, lo cual exige un apoyo equitativo a los centros de iniciativa social y una regulación satisfactoria de la enseñanza religiosa escolar. El artículo 27 de la Constitución es la expresión básica del pacto educativo que la sociedad española precisa.

5. La incipiente «salida de la crisis económica»

se ha saldado con una extendida situación de precariedad laboral y de incertidumbres varias que dificultan la organización de la vida personal y familiar. Ante las nuevas situaciones, parece imprescindible buscar juntos un nuevo «pacto social». También parece necesario abordar la reforma del «Estado del bienestar». En ambos casos se ha de buscar el bien común y huir de la defensa de intereses corporativos o ideologizados que buscan rédito electoral a corto plazo. Son convenientes políticas que favorezcan la libre iniciativa social, la incorporación de los jóvenes a la vida laboral, el trabajo que asegure la renta familiar, la justa distribución de la riqueza y la moralidad en la vida económica, así como el cuidado del medio ambiente. Reclaman una especial atención los más desfavorecidos de la sociedad: pobres, inmigrantes, enfermos y ancianos que viven solos, etc.

La política ha de abordar las causas del problema migratorio y buscar ahí las posibles soluciones

6. Los inmigrantes

, además de ser una llamada al reconocimiento de la dignidad humana y de la fraternidad universal que nos piden cuidar la acogida y la integración de los que llegan, nos recuerdan las obligaciones de nuestra nación con sus pueblos de procedencia, pues la  solidaridad internacional es una exigencia del orden moral, más aún en una economía globalizada. La política ha de abordar las causas del problema migratorio y buscar ahí las posibles soluciones. Cáritas española ha presentado a los partidos unas propuestas sobre los
asuntos de los puntos 5 y 6.

7. Los graves problemas surgidos en la organización territorial del Estado

piden a los católicos y a todos los ciudadanos favorecer una «cultura del encuentro». Esta cultura se sostiene en un diálogo que tenga en cuenta el bien que ha supuesto nuestra convivencia de siglos y se desarrolle dentro del cauce de la ley y de las instituciones comúnmente aceptadas, en el horizonte de los desafíos globales que afectan a las nacionalidades y regiones de España. Tanto en el campo de la identidad nacional como en el de la identidad personal, el llamado «derecho a decidir» no es moralmente legítimo en sí mismo, pues supondría la absolutización de la voluntad de poder desvinculada de la moralidad del contenido de la decisión y del marco social e institucional donde se toman las decisiones.

Si, además, el ambiente cultural en el que se promueve, de manera acrítica, tal autodeterminación está dominado por emociones y sentimientos, el riesgo de decidir en contra de la dignidad de la persona, de la justicia y del bien común es muy alto. Se entronizan los sentimientos y se reclaman como derechos.

8. La crisis global y el positivismo relativista que domina en la cultura occidental

están poniendo en riesgo la democracia representativa que cada vez encuentra menos resortes para regenerarse. Por eso son tan importantes las fuentes de valor moral de carácter «pre-político». Entre éstas, destaca el factor religioso como integrante de los bienes de una sociedad. Por ello, es muy importante que los poderes públicos, desde una laicidad abierta y positiva, favorezcan la vida y expresión religiosa de los ciudadanos no solo en el ámbito privado sino en su acción pública en favor del bien común.

También los creyentes han de comprometerse, pues «la política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad» (Francisco, Mensaje en la Jornada Mundial de la Paz 2019).

9. Europa como ámbito de paz y de promoción de los derechos fundamentales

sigue siendo un proyecto donde los cristianos han de estar presentes. Quizá la «construcción europea» peque de exceso de burocracia y de resabios de ingeniería social en tantas de sus directivas; también de cierta cerrazón en la defensa de su situación privilegiada. No obstante, sigue siendo en el mundo un signo positivo de respeto a la dignidad y de organización de la convivencia entre las personas y los pueblos. La acogida de la vida y la solidaridad con otros ayudarían a reverdecer sus mejores raíces.

 Las obligaciones cívicas de los ciudadanos no se extinguen con el ejercicio del voto en unas elecciones

10. Ante alguno de los problemas de nuestras sociedades europeas

, qué gran valor tiene que resuenen de nuevo con fuerza palabras fundantes de nuestra vida en común: «¡No matarás, no robarás, no mentirás, no cometerás actos impuros! ¡Ama a tu prójimo como a ti mismo; la verdad nos hace libres, no podéis servir a Dios y al dinero; tratad a los demás como queréis que ellos os traten; sois hermanos!». Las obligaciones cívicas de los ciudadanos no se extinguen con el ejercicio del voto en unas elecciones.

Tras ellas, es obligado acatar el resultado, respetar las instituciones y seguir colaborando al bien del cuerpo social. Esto será difícil sin tener en cuenta lo que el Papa Francisco aconsejó el pasado 4 de marzo a un grupo de jóvenes políticos reunidos por la Pontificia Comisión para América Latina:

 «Ser católico en la política no significa ser un recluta de algún grupo, una organización o partido, sino vivir dentro de una amistad, dentro de una comunidad. Si tú al formarte en la Doctrina Social de la Iglesia no descubres la necesidad en tu corazón de pertenecer a una comunidad de discipulado misionero verdaderamente eclesial, en la que puedas vivir la experiencia de ser amado por Dios, corres el riesgo de lanzarte un poco a solas a los desafíos del poder, de las estrategias, de la acción, y terminar en el mejor de los casos con un buen puesto político pero solo, triste y con el riesgo de ser manipulado».

Pidamos al Señor que nos ilumine y a la Inmaculada Concepción y a Santiago apóstol que intercedan por nosotros para que nuestro voto sea responsable y libre y las elecciones que se anuncian contribuyan a la paz y al bien común de nuestro pueblo.