sábado, 12 de octubre de 2024

¿LA CULPA ES DE COLÓN?

 


 las verdaderas motivaciones detrás del juicio póstumo al descubridor de América

 

Claudia Peiró

Infobae, 12 Oct, 2024

 

La primera mujer electa presidente de México se negó a invitar al Rey Felipe VI a su asunción, una afrenta ante la cual Pedro Sánchez anunció que el gobierno español no estaría presente en la ceremonia. Si el gesto resulta absurdo más lo son sus fundamentos.

 

La explicación o reclamo de Claudia Sheinbaum fue que, en 2019, el Rey no respondió la carta del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) con motivo de los 200 años de la independencia de México, en la que le proponía un trabajo bilateral en una hoja de ruta para hacer en 2021 “una ceremonia de alto nivel para que el Reino de España exprese de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados y que ambos países acuerden y redacten un relato compartido, público y socializado (¿?) de su historia común”, a fin de iniciar una nueva etapa en sus relaciones.

 

Sheinbaum se consideró agraviada porque esa misiva no recibió respuesta alguna de Felipe VI como según ella “hubiera correspondido a la mejor práctica diplomática de las relaciones bilaterales”. Digamos que la carta de AMLO, además del brutal sesgo histórico que expresaba, era de por sí ofensiva como para aspirar a una respuesta diplomática de la otra parte.

 

Es curiosa la obsesión del ex presidente de México con estos temas. Una posible explicación es que sea por influencia de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, cuya tesis de maestría en la Universidad de Puebla en 2002 se tituló: “Memoria artificial en la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”.

 

De todos modos, las motivaciones de los mandatarios progresistas de estas primeras décadas del siglo para abrazar el indigenismo y la leyenda negra antiespañola no son precisamente domésticas. Corresponden a una política que se repite calcada en todos lados y que está muy lejos de acarrear algún beneficio para los países de la región.

 

Hispanoamérica le debe su unidad cultural a España, pero nuestros políticos -y nuestras políticas- se empeñan en desconocerlo. Una excepción en la izquierda es el ex presidente de Uruguay José Mujica que ha dicho: “Los latinoamericanos tenemos dos grandes instituciones comunes: la lengua [y] la Iglesia católica. Esas son las columnas vertebrales comunes que tenemos en nuestra historia y no reconocerlo es un error garrafal en América Latina. Y yo, por más ateo que sea, no voy a cometer ese error”.

 

Claudia Sheinbaum dijo que la relación con España “se beneficiaría con una renovada perspectiva histórica”. Pero si se parte de la caracterización de la conquista y colonización española como un genocidio y se plantea la ridícula exigencia de que pidan perdón los de hoy por supuestos agravios de hace 500 años, sólo cabe imaginar perjuicios para la relación.

 

Es una manía propia de la cultura occidental en crisis esto de los arrepentimientos y pedidos de disculpas extemporáneos.

 

Claudia Sheinbaum también subrayó la importancia que tiene para ella el reconocimiento de los pueblos indígenas. Y acá nos acercamos a un aspecto del tema. No hablemos de culpas. De lo que corresponde hablar es de responsabilidad. ¿Quién tiene en el presente más responsabilidad por la situación de marginalidad en la que se encuentran muchas comunidades aborígenes en nuestros países? Pues precisamente los presidentes -y presidentAs- progresistas, bolivarianos, populistas, demagogos, de las últimas dos décadas y de la actual, porque en sus manos están los resortes políticos, económicos, sociales y culturales para poner remedio a esa situación, para favorecer el desarrollo de esas comunidades y para promover un mayor mestizaje étnico y cultural, porque ese es el camino virtuoso, y no -con la excusa del respeto- un apartheid. Pero es más fácil culpar a Colón.

 

Como dice el historiador español Juan Eslava Galán: “Mientras culpan a España no se ocupan de sus verdaderos problemas. España se fue de allí hace más de doscientos años. Son países potencialmente muy ricos pero tienen gravísimos problemas sociales y estructurales, algo se estará haciendo mal”.

 

Lo llamativo es la coordinación con la cual estos políticos se lanzaron a la cruzada antiespañola. Con iniciativas idénticas unas de otras. Con un mismo guión. Como si alguien los mandara…

 

Por caso, Claudia Sheinbaum y Cristina Kirchner no tienen en común solamente el hecho de reclamar que las llamen “presidentAAAA”; las dos experimentaron el mismo brote iconoclasta anti Colón.

 

La Sheinbaum lo hizo cuando era alcaldesa de la Ciudad de México. Retiró la estatua de Cristóbal Colón del Paseo de la Reforma para reemplazarla por la de una mujer indígena… De manual. “Claro que Colón fue un gran personaje universal y también hay que reconocerlo, pero creemos que, en el centro de nuestra ciudad, tiene que haber un reconocimiento a la mujer indígena”, justificó.

 

¿Por qué una cosa contra la otra? Desde el primer momento de la conquista de México por Hernán Cortés, muchas mujeres indígenas se casaron con españoles, dando lugar a lo que hoy es el pueblo mexicano, detalle que no parece importar a los gobernantes. La corona española tan denostada fue la promotora de los casamientos mixtos. La reina Isabel lo ordenó: “Cásense españoles con indias e indias con españoles”.

 

En 2012, el diario ABC publicó la impresionante lista de los atentados post mortem que ha padecido el descubridor (sí, descubridor) de América en estos años. Allí señalaban que Sheinbaum no tuvo en cuenta el valor patrimonial de la obra que removió y que era “el conjunto histórico más antiguo de la avenida”.

 

Un atropello patrimonial parecido al que ya había cometido Cristina Kirchner, cuando removió un hermoso conjunto escultórico donado por Italia, que decoraba elegantemente los fondos de la Casa de Gobierno, para poner en su lugar una pobre estatua de Juana Azurduy que luego hubo que quitar porque no resistía la intemperie...

 

Un atentado al buen gusto pero sobre todo un atentado a nuestra identidad. Somos parte de la cultura occidental por nuestra historia, les guste o no a los (y las) indigenistas.

 

También a Estados Unidos llegó la campaña de vandalización de monumentos a Colón y una estatua de bronce del navegante fue decapitada en un parque de Nueva York, en 2017, por acción de grupos pro derechos civiles de los afroamericanos para denunciar a los supremacistas blancos. ¿Qué culpa tiene Colón?

 

Varios gobernantes demócratas se sumaron a esta campaña, decía el ABC, “con medidas y argumentos ideológicos similares a los que esgrimió el chavismo”. Por ejemplo, suspendieron los tradicionales homenajes en muchos estados. “Es curioso que fuera una de las ciudades con raíces hispanas más profundas la que acabara también con el Día de Cristóbal Colón y lo sustituyera por el Día de los Pueblos Indígenas”, decía el diario, en referencia a Los Ángeles.

 

Lo mismo hicieron Denver (Colorado), Berkeley (California), Phoenix (Arizona), Albuquerque (Nuevo México), Minneapolis (Minnesota) y Seattle (Washington).

 

Es curioso que culpen a Colón por el exterminio aborigen que fue en realidad obra de los colonos blancos en su fiebre del oro. como explica Alfonso Borrego, bisnieto del célebre jefe apache Geronimo.

 

Los demócratas deberían además recordar lo que dijo uno de sus más destacados presidentes, John Fitzgerald Kennedy: “Una de las grandes omisiones de los americanos en este país, en lo que se refiere a su pasado, ha sido el desconocimiento en su totalidad de la influencia, exploración y desarrollo españoles a lo largo del siglo XVI en el sudeste de los EEUU lo que constituye una historia formidable. Desgraciadamente demasiados americanos piensan que América fue descubierta en 1620 y se olvidan de la formidable aventura que tuvo lugar durante el siglo XVI y principios del XVII en el sur y en el sureste de los Estados Unidos”.

 

En Venezuela, el estilo chavista metió la cola y el 12 de octubre de 2004, Cristobal Colón, es decir, su estatua, fue juzgada y condenada a muerte por “genocidio”. La pantomima consistió en ponerle una soga al cuello y derribarla. Todo un acto de arrojo. Colón fue arrastrado por el suelo y colgado en medio de cantos y bailes de euforia. Hugo Chávez cambió además el Día de la Raza por el Día de la Resistencia Indígena.

 

Payasadas similares se replicaron en Bolivia, donde en 2018 fue vandalizada la estatua de Colón ubicada en el Paseo del Prado de La Paz. ABC destaca que esto pasó justo después de que el alcalde de Los Angeles retirara la estatua de Colón, y que Evo Morales aplaudió esa iniciativa con un mensaje en Twitter: «Saludamos al hermano concejal de Los Ángeles, Mitch O’Farrell, descendiente de la tribu Wyandotte de Oklahoma, que logró que se retire la estatua de Cristóbal Colón del Grand Park de esa ciudad. Coincidimos con él en que el llamado descubrimiento fue un genocidio y un saqueo de los recursos naturales”.

 

Es curioso ver cómo estos referentes izquierdistas que antes quemaban banderas norteamericanas ahora se las toman con Colón…

 

Unos días antes de viajar a España en visita oficial, en mayo del 2023, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reivindicó la lucha de su pueblo por “liberarse del yugo español; destronar reyes, duques y príncipes; acabar con privilegios y con un régimen productivo de esclavistas que condenaban al hombre negro a ser esclavo por perpetuidad”.

 

“Era una sociedad del yugo”, insistió en referencia a la América precolombina, pero no rechazó el collar de la Orden de Isabel La Católica que le dieron poco después…

 

Sheinbaum, como antes AMLO, Petro, Evo Morales y otros, son repetidores de la leyenda negra antiespañola. La ignorancia histórica no alcanza para explicar esto. Hay una deliberada opción por estos discursos y no tenemos por qué pensar que son ingenuos.

 

En la polémica entre México y España, varios referentes de Podemos se alinearon con el relato de Sheinbaum. Esto llevó al historiador español Gonzalo Rodríguez García, a decir: “La izquierda en España trabaja para que España deje de existir. Conspira para que España se deconstruya. La izquierda es antiespañola”.

 

“México es fruto de la acción de España en América -siguió diciendo-. México existe porque España llegó a América. Hernán Cortés destruyendo la tiranía antropófaga azteca es el creador de México. México existe por la labor civilizatoria de Cortés (que) lo logra gracias a los pueblos mexicas que lo ayudan a derrocar a una casta sacerdotal envilecida”.

 

Aunque se autoperciba azteca, AMLO no tiene una sola gota de sangre indígena. Es ciento por ciento español genéticamente hablando. Sus cuatro abuelos eran españoles. Si fuese coherente con su planteo debería subirse a un barco y marchar a España. Porque si los españoles del siglo XXI tienen alguna culpa por injusticias cometidas durante la Conquista -que las hubo- él es tan responsable como ellos.

 

Rodríguez García decía otra cosa muy cierta: “A quien más daña la confrontación es a los mismos americanos porque pierden una palanca fundamental de arraigo y comprensión de sí mismos”.

 

Por caso, en 2017, Petro decía: “El 12 de octubre se conmemora una invasión, un genocidio, una conquista, un saqueo. Jamás hubo un descubrimiento”. Se equivoca y en grande. Del 12 de octubre en adelante, no solo los españoles -y a través de ellos todos los europeos- descubrieron América; también lo hicieron los indígenas, que no tenían ni idea de que vivían en un territorio que era parte de un todo mayor, ni conciencia de la existencia de otras etnias indígenas a lo largo y ancho del continente. Salvo las vecinas con las que vivían en estado de guerra.

 

Ni hablar del genocidio que no se condice en absoluto con la política de mestizaje que dispuso la Corona desde el primer momento, ni con la creación de instituciones políticas, jurídicas y culturales, etc. Si prefieren un argumento más pragmático, más materialista, en modo alguno podían los conquistadores llevar a cabo un exterminio masivo de indios porque sin las poblaciones locales era imposible cualquier desarrollo o aprovechamiento de las riquezas y recursos del nuevo continente.

 

Eslava Galán sostiene que “con la conquista española no hubo etnocidio, sino mestizaje, se fomentaron los casamientos mixtos y una sociedad mestiza, algo que no se dio en ninguno de los demás colonialismos europeos”.

 

Otro argumento indigenista es la exaltación de la cultura precolombina, una fantasía. Los mismos que viven criticando la religión católica, reivindican los cultos nativos, pasando por alto su crueldad.

 

Claudia Sheinbaum dijo ser una persona de fe, aunque aseguró no profesar ninguna religión. Pero la de su familia, el primer monoteísmo -”nuestros hermanos mayores”, como decía Juan Pablo II-, no promovía los sacrificios humanos como la de los aztecas.

 

La azteca “era una religión despiadada -dice Eslava Galán- Abrían el pecho a la víctima y le sacaban el corazón palpitante”. “La arqueología nos sigue dando pruebas cada día, han aparecido cráneos mexicas de niños y mujeres atravesados por cuchillos. Se empieza a subrayar que era un sistema muy cruel. Los mexicanos lo saben” pero “hay algún demagogo, como López Obrador…”

 

Rodríguez García dijo también que “no hay izquierda nacional en España”. Tampoco la hay en Argentina, ni parece haberla en los demás países del continente.

 

La mala política es producto de la falsa historia, como dice el politólogo Marcelo Gullo. Estos discursos anti hispanistas e indigenistas no son inocuos. Son antinacionales y antipatrióticos. Van creando el clima para la división, la fragmentación territorial y social, además de servir para desviar la atención de los verdaderos problemas y de los “colonizadores” del presente.

viernes, 11 de octubre de 2024

EL FANTASMA DE LA EXTREMA DERECHA



Para complementar el artículo previo: “Un tema para analizar"

 

 EXCELENTE ARTICULO DE GABRIEL ZANOTTI Y DOS OBSERVACIONES DE MI PARTE

 

Fernando Romero Moreno

NDArgentina, 21-7-2024


 

LA EXTREMA DERECHA: ALGUNAS DISTINCIONES NECESARIAS


Por Gabriel Zanotti


 https://gzanotti.blogspot.com/2024/07/la-extrema-derecha-algunas-distinciones.html

 

Es impresionante lo habitual que muchos medios de comunicación, que NO son precisamente “Página 12”, e incluso algunos liberales, utilizan la expresión “extrema derecha” para referirse indistintamente a Trump, Bolsonaro, Meloni, Milei, Le Pen, e incluso a algunos think tanks liberales-conservadores como Instituto Juan De Mariana, Cato Institute, etc.

 

Pero políticos como Macron o Biden serían “democráticos”.

 

Es necesario aclarar entonces algunas cuestiones.

 

Obviamente no voy a ser el primero en decir que los términos izquierda, derecha, centro, son altamente confusos y dependen de contextos históricos muy cambiantes. No sirven para definir filosofías más específicas, sobre las que también, para colmo, hay confusiones y también son necesarias aclaraciones: libertario, liberal, liberal clásico, conservador…. O sea que sobre llovido, mojado.

 

El mundo y la geopolítica han cambiado mucho y la distinción mundo libre versus mundo totalitario ya no corre más. La globalización, al principio un noble ideal de libre comercio internacional y amistad entre repúblicas democráticas (ideal de noble abolengo, como Kant) ha girado, desde los 90 en adelante, a un autoritarismo o totalitarismo light (adelantado por Tocqueville) de la mano de las Naciones Unidas y sus principales agencias, como OMS u UNESCO. La ONU se ha constituido hoy, en términos de Hayek, en la agencia internacional “constructivista”  que, de la mano de internet y la colusión con el crony capitalism, ha logrado un grado de coacción inimaginable apenas 30 años atrás. Ya no se trata ni siquiera del debate Rawls-Nozick, ya no se trata de liberales auténticamente liberales en lo político, aunque partidarios del Estado Providencia en la redistribución de ingresos. Se trata de un control absoluto en todos los ámbitos de la vida social que, al igual que en Rusia o en China, es compatible con un ese crony capitalism en grados diversos. No se trata de que algunos objetivos de la Agenda 2030 (no todos) podrían tener buenas intenciones. Se trata del intervencionismo y autoritarismo total que las autoridades de la ONU pretenden y su grado de presión y control. Es increíble que incluso después de la experiencia de la llamada pandemia en el 2020, muchos liberales sigan viendo el mundo como si fuera sencillamente EEUU versus Rusia.

 

Ante este nuevo panorama, las reacciones son variadas y confusas. Pero son sobre todo dos:

 

          Un nuevo nacionalismo que rescata el valor de ciertas tradiciones nacionales contra la ONU;

 

          Una reacción libertaria/liberal clásica que intenta defender a las libertades individuales ante el intervencionismo de la ONU.

 

Las dos, en la política concreta, aparecen mezcladas y las alianzas, como siempre, son prudenciales y delicadas.

 

Pero es totalmente erróneo suponer que, al otro lado de estas reacciones, los demás son “liberales y democráticos”. Macron, Biden, Trudeau, Sánchez, para nombrar los casos más evidentes, y todos los funcionarios de la OMS y la UNESCO, son autoritarios de pura cepa. Llamarlos de izquierda o de derecha, ante su convivencia con el crony capitalism, ya no tiene sentido. Violan permanentemente las libertades individuales más básicas. Barren con la libertad de expresión en nombre de la “información verdadera”; anulan las libertades de asociación y religiosa en nombre de la salud reproductiva; terminan con la libertad de enseñanza en nombre del derecho a la educación. Persiguen a sus opositores con los lobbys woke que los acusan de delitos de odio y discriminación, y utilizan contra esos opositores fuerzas de inteligencia y presiones financieras. Su diferencia con el partido comunista chino es sólo de grado.

 

Ante todo eso, ¿qué justicia, qué verdad hay en llamar a esos países o a esos líderes “democráticos” contra un grupo indiferenciado de resistencia, a la cual se la llama “extrema derecha” asimilándola con Hitler?

 

Efectivamente, en ese movimiento anti-ONU hay líderes nacionalistas que efectivamente de libertarios no tienen nada. Pero otros líderes y otras “reacciones”, lejos de ser autoritarias, están respondiendo a graves amenazas a la libertad.

 

Comenzando con la inmigración, se podrán imaginar que, con Mises in mano, siempre he sido partidario de la libre entrada de capitales y personas en una situación de libre comercio. El pacto constitucional liberal clásico, además, no se establece sobre la base de razas o nacionalizadas, sino sobre la base de “all men” que son los sujetos de las libertades individuales bajo el mismo Estado de Derecho. Pero las políticas postmodernas de izquierda de esos líderes países “democráticos”, lo que han favorecido es una inmigración de colectivos que se consideran explotados por el Estado de Derecho de los mismos países que los acogen, y se comportan como bandas delictivas organizadas pensando que tienen derecho a violar y asesinar simplemente porque su cultura se los admite. Eso quiebra las bases del Estado de Derecho y está destruyendo en este mismo momento a la Civilización Europea.

 

Otro punto que confunde es lo del cambio climático. No es cuestión de negar que hay problemas climáticos “man-made”. Pero la solución es el libre mercado y no  las medidas intervencionistas que la ONU está proponiendo en materias de energía y agricultura. Oponerse a esas medidas no tiene nada de autoritario. Se trata de defender al mercado libre como clave para el medio ambiente.

 

Lo mismo con la “mis-information”. Claro que puede haber mentiras. Pero en una sociedad libre lo que sea o no un hecho se debate libremente. Los gobiernos no son la agencia que debe dictar lo que sea verdadero o falso; eso se discute libremente SIN intervención del Estado. Todo el tema de las fake news y la misinformation, en colusión estatal con las big tech, es la anulación completa de la libertad de expresión y el dominio totalitario más extremo. Oponerse a todo ello no tiene nada de totalitario, y es increíble que este tema no sea siempre tenido en cuenta  por los que dicen dedicarse a la comunicación social, enfrascados sólo en “estrategias comunicativas” que se venden como sistemas de dominio de audiencias en el mercado de empresas, políticos y gobiernos.

 

Lo mismo con los temas educativos. Imponer por la fuerza del Estado una agenda educativa, anulando casi las opciones de los padres, es totalmente coherente con ese autoritarismo. Defender el school-choice o bregar para que la educación sexual sea decidida por los padres no es ser Mussolini. Es ser liberal. Valga la diferencia….

 

Y ni que hablar de la cultura woke que convierte en un “domestic terrorist” a un sencillo padre que no quiere que su nena de ocho años comparta el baño con un varón de 50 que se autopercibe como una niña de siete.

 

Frente a todo esto pido, por favor, un mayor cuidado en las palabras, que no son meras palabras sino juegos de lenguaje que conforman la realidad política. Extrema derecha fueron en su momento Franco y Mussolini. Pero oponerse a la agenda autoritaria de la ONU no es anular la división de poderes, eliminar la Suprema Corte o dar golpes de Estado, que, by the way, habría que ver quiénes, precisamente, de qué modo sutil los han dado en su momento.

 

No me caso con Le Pen, Orbán, el complejo caso de VOX y definitivamente no tengo nada que ver con Bukele y su pertinaz negación teórica del debido proceso. Y (lamentablemente hay que aclararlo) saltar del horror de la izquierda woke occidental a la KGB de Putín es como saltar de un acantilado a un volcán de lava hirviente.

 

Pero llamar a Meloni o Trump “extrema derecha” y presentar a los Bidens del mundo como los “democráticos” (estén lúcidos o no 😊) es realmente el truco del hombre de paja más elaborado de los últimos tiempos.

 

DOS OBERVACIONES AL ARTICULO DE GABRIEL ZANOTTI

(FERNANDO ROMERO MORENO)

 

“Dejando de lado mis obvias diferencias con el liberalismo clásico, celebro tu artículo. Hay una coincidencia general de fondo importante, sobre todo frente al peligro que implica este totalitarismo progresista a nivel mundial. Sólo dos observaciones:1. Más allá de sus buenas intenciones, que son obvias al leerlo, una de las fuentes del globalismo ideológico está precisamente en Kant. Concretamente en su “Sobre la paz perpetua”, al exigir (aunque no por vía coactiva) que todos los estados nacionales sean republicanos y en la aspiración a una ciudadanía mundial. Lo primero supone desconocer que pueden haber varias formas de gobierno en las cuales el poder político esté limitado y en eso hay que tener en cuenta las tradiciones de los distintos pueblos. Y lo segundo pues, aunque el procedimiento sea federativo y pactista (no unitario y coercitivo), la mera posibilidad de una organización supranacional mundial (no necesariamente un Estado mundial) que vaya más allá del objetivo de la paz mundial (pues el otro objetivo de Kant era el respeto por los “derechos humnanos”), contiene “in nuce” el peligro de que esa organización terminé ocupándose de asuntos que por derecho natural le corresponde a entidades infra-políticas como los municipios, las provincias/estados/bundesländer o las comunidades políticas soberanas.

 Está claro que Kant descartaba la alternativa de un Estado mundial, pero su fundamento “universalista” de los derechos humanos abrió una “caja de Pandora” en relación a qué conductas podrían ser “universalizables”. Que los derechos humanos en Kant fueran sólo libertades negativas (a diferencia de los “derechos sociales” post 1917) nada garantizan, pues la ausencia de una fundamentación filosófica realista permite que puedan considerarse “derechos humanos” conductas como el divorcio vincular pactado, la eutanasia voluntaria o las operaciones de “cambio de sexo” y por lo mismo, viendo a las comunidades políticas que no los garanticen como “violatorias de los derechos humanos”. 

La deriva totalitaria (ajena a las intenciones de Kant) que han tenido tanto la ONU como la Unión Europea (a partir de Maastrich) parece corroborarlo, y en especial la política global sobre “derechos humanos”. Recomiendo al respecto la conferencia que dio Agustín Laje sobre el globalismo en el Congreso de la República Argentina en abril del presente año. Se puede ver aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=y_VZmAh5N8Y

 

2. Seguir acusando en 2024 a Franco de “extrema derecha” (lo que equivale a considerarlo totalitario y fascista) parece un prejuicio anclado en una visión liberal comprensible fuera de España en 1975 pero que no resiste la refutación de la crítica histórica más seria y reciente. Está claro que el régimen de Franco fue autoritario más no totalitario.

El “Estado franquista” no estaba dominado ni confundido con el Movimiento Nacional (único partido, más no “partido único”, dada las distintas “familias del Régimen” que allí convivían, es decir, falangistas, monárquicos “alfonsinos”, tradicionalistas carlistas, liberal-conservadores, tecnócratas, demo-cristianos, etc); subordinaba su orden jurídico-político a la ley divina y natural, aunque había restricciones a ciertas libertades civiles y políticas; era un orden autoritario que progresivamente se fue autolimitando para dar lugar a una Monarquía tradicional y una democracia orgánica; etc.

La transición pensada por el Régimen finalmente no ocurrió por injerencia de la CIA; presiones del Vaticano post-1965 y sobre todo de la Conferencia Episcopal Española, bajo la dirección del Cardenal Tarancón, de triste memoria; la conspiración de la opinión publicada y progresista occidental; la alianza de católicos democráticos con comunistas, socialistas y separatistas; y sobre todo la conjuración masónica en colusión con el régimen soviético. Sobre todo esto han escrito libros de obligada consulta historiadores filo-franquistas pero también no franquistas e incluso antifranquistas. Baste mencionar a Stanley Payne, Paul Johnson, Pío Moa, Luis Suárez Fernández, Gonzalo Fernández de la Mora, Juan Velarde Fuertes, Lino Camprubí Bueno y Fernando Paz. Recomiendo al respecto el siguiente artículo escrito para el público estadounidense:

 https://www.thepostil.com/franco-freed-from-leftist-myths/

 

 

UN TEMA PARA ANALIZAR

 

¡Viva la derecha! Fest

 

 Carlos Ialorenzi - Myriam Mitrece

La Prensa, 09.10.2024

 

“Liberales no progresistas, conservadores no inmovilistas y nacionalistas que no confundan la patria con el Estado” bajo este paraguas de La Nueva Derecha se llevó adelante el sábado pasado el evento Viva la Derecha Fest, en el Auditorio Belgrano.

 

Con la conducción del escritor y conferencista Nicolás Márquez, comenzó la jornada pasadas las 10 de la mañana la cual se extendió hasta las 18.

Gente de todas las edades poblaron el nutrido auditorio. Muchos jóvenes. Se suele decir que ellos, especialmente, no pueden mantener la atención en conferencias magistrales más que un breve tiempo. La realidad es que no hubo los ingresos y egresos continuos al auditorio que se suponían, considerando lo largo y continuo de la jornada. Con conferencias de más de 20 minutos cada una, el auditorio, para 1200 personas, permaneció colmado todo el tiempo..    

 

LAS EXPOSICIONES

Nicolás Márquez dio el hilo conductor, presentando, exponiendo razones o arengando según se fueron recorriendo los distintos momentos de la jornada.

Con un matiz predominantemente conservador tanto de los expositores como del público asistente, comenzaron las exposiciones.

 

La primera oradora fue Mamella Fiallo de Ecuador. Haciendo gala de su lema: ¡Femenina sí, feminista, no! abordó el “Terrorismo Feminista” y desmitificó la idea de que existe un feminismo “bueno” propio de la primera ola de las sufragistas. “El primer atentado terrorista en Irlanda del siglo XX, no lo hizo el IRA, lo hicieron las sufragistas”.

 

El segundo lugar fue de Ricardo Ramírez, de Chile, quien hizo un lugar para “El arte contra-revolucionario”, “La realidad tiene un elemento natural y uno sobrenatural. Cuando se niega, -post Revolución francesa- la realidad sobrenatural del arte, con todo lo que significa, deja de tener sentido en su propia constitución y es reducido simplemente a una experiencia de sensación física o emocional”.

 

El pastor Gabriel Ballerini se refirió a “La religión en la batalla cultural” y destacó la importancia de la militancia y lo fundamentó desde las Sagradas Escrituras. “Argentina necesita gente que milite”. 

 

El periodista y empresario español de La Derecha Diario, Javier Negre, señaló con su propio testimonio “¿Cómo ganar la batalla cultural con un medio low cost frente a los grandes medios zurdos?”

 

Después de un pequeño intervalo, fue el momento del escritor y conferencista Cristián Rodrigo Iturralde, que se refirió a “La farsa indigenista. Pueblos imaginarios”, quien explicó que, a diferencia de otros frentes progresistas, el indigenismo, ha pasado desapercibido debido a preconceptos que encasillan al europeo intrínsecamente malo contra el indio intrínsecamente bueno. Con ese relato, los movimientos indigenistas actuales justifican actos delictivos y de terrorismo de gran peligrosidad para la integridad territorial y cultural de cada patria.

 

A continuación se presentaron los  Dres. Alberto Solanet y Ricardo Saint Jean que se refirieron a “La guerra antisubversiva y los juicios de la venganza” y expresaron la falta de justicia para con los militares presos. El Dr. Solanet afirmó: ”El Presidente se ha enfrentado a los poderosos que impulsan la revolución cultural que infecta a Occidente, en sus propias madrigueras, Davos y las Naciones Unidas, Con el mismo coraje y claridad debe promover el cierre definitivo de esta tragedia para posibilitar la concordia política entre los argentinos”. Por su parte el Dr, Saint Jean recordó el pacto Kirchner-Verbitsky y aseveró que “el apoyo de Verbitsky y su silencio ante la descarada corrupción que se desplegaría desde el gobierno tenía un precio: el compromiso de reabrir los juicios contra los militares por los hechos de los años 70 y cederle al CELS el diseño y manejo de la política de DD.HH.”

 

Vanessa Kaiser, de Chile se refirió a “Los diez mandamientos progresistas de la cultura woke. De la cultura de la vida a la cultura de la muerte”. Mostró con datos la existencia de una relación significativa entre la ideología woke y la ansiedad, la depresión, el suicidio y la eutanasia.

 

Luego hizo su aparición en escena Miklos Lukacs, de Perú, refiriéndose a “La derecha conservadora”,  expresó que el conservadurismo es la defensa y promoción integral de la libertad, la tradición y la soberanía, única contrarrevolución antropológica, cultural y políticamente viable frente al progresismo.

 

A continuación, Emmanuel Danann concitó risas y reflexiones con su habitual humor e ironía: “El engaño progresista” fue su tema.

 

Nicolás Márquez realizó una encendida arenga contra los medios de izquierda desafiándolos a que hagan un evento multitudinario como este, y que publiquen las fotos del teatro repleto de gente sin dinero del Estado.    

 

Hacia el final, el Dr. Vicente Massot expuso las razones e importancia para la “Consolidación de la derecha en el mundo”. Recibió una placa y el reconocimiento a su labor de manos de Marquez y Laje.

 

Cerrando el evento fue el turno del escritor y conferencista Agustín Laje, marcando no solo el cierre sino también el sentido y la síntesis de la jornada. Expuso sobre “Nueva Derecha: origen, desarrollo, desafíos y proyecciones”. “¿Qué es la nueva derecha? es una articulación de tres actores: libertarios, conservadores y soberanistas. Una articulación no es una alianza en la que simplemente nos juntamos porque coincidimos con un objetivo y una vez que cumplimos el objetivo nos separamos. Una articulación es una unión mucho más profunda  porque las partes empiezan a transmitirse contenidos, a fusionarse y dan vida a una nueva identidad.” 

POR LA REUNIFICACIÓN DE LA HISPANIDAD


Por Gabriel Camilli

La Prensa, 10.10.2024

 

El 12 de octubre de 1492, se concreta un trascendente hecho geopolítico y por ello nuestras raíces tienen mucho que ver con esta fecha. El presidente argentino Hipólito Yrigoyen, en 1917, estableció el “Día de la Raza” mediante un decreto que entre otras cosas expresa: El descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos (…) La España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes (…) y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana.

El padre Zacarías de Vizcarra, en su conocida obra “La vocación de América”, explica acabadamente por qué nuestro continente no se entiende sin el 12 de octubre.

Porque esa resultó la fecha providencialmente elegida por Dios para que fuéramos descubiertos. Y descubrir no es una cuestión meramente cronológica. Es una cuestión ontológica, ontofánica y, en última instancia, teofánica. Descubrir es bautizar. Portar a Cristo. Descubrir es –como ha dicho otro eximio hispanista, Alberto Caturelli- sacar de la mudez, de la clausura, hacer patente, inaugurar, insertar estas tierras, entonces ignotas, en las páginas de Occidente y de la Cristiandad.

 

El 12 de octubre sucedió el milagro que ha sintetizado el poeta Gerardo Diego: “España, niña perdida y hallada en el templo de América”. Y ante el 12 de Octubre, nosotros, queremos decirle a España, con otros de sus poetas: “Tú eres ya una fecha sola”.

Bien entendió este significado del 12 de octubre el Episcopado Argentino, cuando el 12 de Octubre de 1933 (mejores tiempos, sin duda) sacó una Resolución Colectiva, declarando solemnemente que dicha fecha no era solo la de una festividad cívica sino religiosa. E indicaba los cuidados litúrgicos especiales que se debían tener en cuenta para celebrarla.

 

CRISTOBAL COLON

En esta jornada, nos queda exaltar la valentía del gran almirante, Don Cristóbal Colon, para expandir el cristianismo, que podemos decir que es una de las mayores obras de la historia. A Instancia de la Reina Isabel de Castilla, fue una peregrinación de carácter divino, encaminada a formalizar una cruzada marítima contra el islam que amenazaba a Europa, la comienza el Reino de Castilla y León. La Escritura ya nos advierte "…nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado" (Mateo 10: 26). El descubrimiento y el descubridor se correspondieron.

Debemos considerar como encuadre histórico a este magnífico hecho del descubrimiento que, el Sumo Pontífice Pío II había proclamado en Mantua una Cruzada contra los musulmanes. Dada la caída, en 1453, de Constantinopla en manos del Sultán Mahoma II, la empresa bélica cristiana por la vía terrestre parecía imposible. El nauta genovés Cristóforo Colombo, junto a otros acreditados colegas suyos, había sido convocado a la escuela de Sagres por el príncipe Enrique el navegante para planificar una cruzada marítima que fuera a las Indias (como llamaban a las tierras posteriores al Califato) para "caerle por la espalda al islam" con un verdadero sentido geopolítico y geoestratégico. Como Colón no compartía la decisión de ir hacia el oriente, se apartó de Sagres y fue a Castilla con su proyecto de ir a las Indias por el océano hacia el occidente, esto fue aprobado por los reyes católicos.

 

Es interesante destacar que el sentido griego del nombre “Cristóbal” significa “el que lleva a Cristo” ¡Esto no es coincidencia! Sin embargo, hace tiempo se inició un proceso de difamación y tergiversación de la obra civilizadora de España, que continúo tejiendo una “Leyenda negra”, falsa y dañina. Por ello, recalcamos la importancia del decreto de 1917, que promovió noventa años de sentido festivo y reparatorio en La Argentina, dejando atrás la hispanofobia asentada por ideas anglófilas.

 

MULTIPOLARIDAD

Hoy, una oportunidad: El mundo se encuentra en camino hacia la multipolaridad dejando atrás la discutida unipolaridad angloamericana. Según Dugin (2017) existe una visión geopolítica: “Eurasia tiene la posibilidad de edificarse como el heartland, el corazón de la Tierra, hacia todos los otros”. Pero, también reconocemos: el heartland norteamericano, el heartland de Iberoamérica, heartland europeo, islámico, chino y africano. Porque si nos detenemos a pensar, todos pueden ser heartland, incluso la tierra, la tradición, la civilización sagrada, cuando no imita el ejemplo de los otros y sigue sus caminos históricos. La Cuarta Teoría Política y la visión geopolítica.

 

La pandemia del coronavirus y las guerras actuales en desarrollo, han destruido el orden global, como en el fin de la perestroika cuando se disolvio la Unión Soviética.

Hoy, existen dos problemas centrales con los que el mundo, superindustrializado y superpoblado, se enfrenta: la alimentación y las materias primas. Iberoamérica, es la zona del mundo donde todavía, en razón de su falta de población y de explotación extractiva, está la mayor reserva de materia prima del mundo. Partiendo de estas consideraciones, presentamos el tema de la unidad Iberoamericana, ya que “Unidos o Dominados” hemos vivido durante años en una política internacional respondiendo siempre a medidas que unos otros tomaron por y para nosotros. Llegamos a convertirnos en un estado semicolonial de otro país con absoluta renuncia a cualquier política hegemónica.

 

Consideramos la América hispánica como una unidad geográfica, política, cultural, lingüística y religiosa indivisible. Esta "nación colosal” tiene también, desde el punto de vista político, una identidad común forjada no tanto por objetivos compartidos, como por la naturaleza del enemigo que desde siempre la unifica.

Se confirma así, la idea del pensador Carl Schmitt acerca de la naturaleza del enemigo y nosotros decimos que para Hispanoamérica, el enemigo no es otro que el imperialismo anglosajón. Por ello, debemos mencionar la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas, ya que el territorio ocupado por Inglaterra es una suerte de punta de lanza hacia la proyección antártica, es decir, Malvinas y Antártida son un mismo teatro geopolítico y geoestratégico. Entonces, ¿hay que tener una política común en Iberoamérica y así respaldar nuestras causas?

 

SISTEMA DE ALIANZAS

Podemos empezar creando un sistema de alianzas basado en una amenaza común, el poder anglófilo. Esto implica el llamado a una Defensa colectiva y cooperativa y que Iberoamérica se convierta en un actor estratégico en el marco global. Para ello será necesario poseer la capacidad y la voluntad para definir nuestros objetivos estratégicos y líneas de acción, hechas a nuestra medida y no bajo parámetros prestados. Se considera a América, como la Europa que se ha perdido, la Europa simpática, tradicional. Pero estamos persuadidos de que Hispanoamérica representa una civilización muy diferente a los Estados Unidos y Europa, es otra. Dugin (2017) en su visita a Buenos Aires expresó: “…la Argentina y América Latina deben buscar su propio camino para restaurar o crear, imaginar, su identidad iberoamericana, su civilización, sus valores parcialmente europeos, parcialmente católicos, de otras poblaciones indígenas, creo que su posibilidad de ser abiertos como los latinoamericanos, es muy importante para la multipolaridad”.

 

CONCLUSION

El mundo está atravesando por una etapa de multipolaridad consolidada, en la que las superpotencias militares y económicas viven situaciones de tensión y disputa. A los países “subdesarrollados”, las tensiones y la multipolaridad nos pueden ofrecer espacios de maniobra más amplios si unimos fuerzas volviendo a nuestras raíces. Aunque somos un gran productor de alimentos, con importantes reservas energéticas, nuestros flancos débiles son el retraso tecnológico e industrial, un gran territorio con necesidad de aumento de población y una ubicación geopolítica relativa. En consecuencia, un entendimiento constante en el nivel del Cono Sur es vital. Además, geoestratégicamente poseemos el Canal de Panamá y el Canal de Beagle, por tanto, es una valiosa meta lograr ejercer la influencia debida en aguas del Océano Atlántico en el sur. No podemos dejar de mencionar que nuestro tradicional oponente perjudica y bloquea nuestra capacidad de adquisición de equipo, por lo que debemos pensar soberanamente y no como esclavos de un sistema globalista. Así, como se dijo, Hispanoamérica debe hacer su propio camino y, juntos, aferrados a su historia de derrotas y victorias, mirar al horizonte con dignidad y seguir forjando un destino propio con el único estandarte que es su propia patria y la memoria de sus hermanos, hijos de una misma madre.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­