sábado, 9 de febrero de 2008

Lista sábana

Lista sábana y representación popular
Carlos Flaskamp

Los todos que no se fueron

En las movilizaciones populares de diciembre de 2001 y principios de 2002, entre otras cosas se cuestionó el actual sistema de representación.
En la furia de su descontento, muchos enfilaron sus ataques contra las “listas sábanas”, identificadas como un elemento emblemático de este alejamiento.
¿Cómo acercar los candidatos a quienes los votan? La respuesta que estaba a mano fue: erradicando las listas sábana. En lugar de elegir una lista completa integrada por desconocidos, tanto las ciudades como las zonas rurales deberían dividirse en distritos pequeños. En ellos los vecinos de cada barrio o aldea elegirían a un diputado que les sería conocido, al que podrían también en el futuro exigirle rendición de cuentas.
La propuesta tampoco habría brindado la solución buscada. El método de la elección por circunscripciones, que se aplicó en época del primer peronismo, es un buen sistema para excluir del Parlamento a las minorías. Al elegirse un solo legislador en cada pequeño distrito, el partido mayoritario es el que va obteniendo la representación en todos los distritos. El partido mayoritario en el orden nacional será el partido mayoritario en la mayoría de los distritos. La segunda fuerza electoral seguramente triunfará en una serie de distritos. Una tercera y cuarta fuerzas tienen ya posibilidades más problemáticas.
Mientras la lista sábana posibilita la distribución de las bancas entre los partidos por medio de la representación proporcional, un sistema que se base en la reducción de los distritos electorales tendrá por efecto incrementar la cantidad de votos que le es exigida a cada partido para tener presencia legislativa y aumentar el control del parlamento por los partidos principales.

Modelo alemán

En Alemania Federal funciona un sistema mixto. Electoralmente el país se compone de 300 distritos. Se eligen 600 diputados que componen el Parlamento alemán (Bundestag), la mitad de ellos por mandato directo y la otra mitad por lista sábana. Los candidatos son, como entre nosotros, elegidos por cada partido, pudiendo teóricamente haber también independientes entre los candidatos a elegir por mandato directo.
Cada ciudadano vota dos veces, lo que en la práctica se traduce en marcar con un lápiz dos cruces en la boleta electoral, en la que figuran todos los partidos. Con la cruz que hace en la parte de la izquierda elige a un diputado por mandato directo. Con la de la derecha vota a un partido, que puede no ser el mismo de ese diputado, aunque de hecho lo será en la mayoría de los casos. Éste de la derecha es el segundo voto, que al término del acto electoral y tras el recuento, determina la proporción en que se distribuyen las 600 bancas entre todos los partidos.
Establecida con los resultados electorales esa proporción, la Junta Electoral ya sabe cuántos diputados le corresponden a cada uno de los partidos y pasa a designarlos, empezando por los 300 diputados que ganaron la elección por mandato directo, uno por cada distrito. Estos trescientos entran todos entre los electos. Después la Junta Electoral completa los 300 lugares faltantes, tomando los primeros nombres existentes en las listas sábana hasta tener los 600 diputados electos.
Este sistema reúne los dos principios que aquí entran en pugna cuando se debate la cuestión de la lista sábana: la representación popular y la elección directa de un hombre o mujer que puede ser conocido por sus votantes, ya que está un poco más al alcance de los mismos.
Es un error abordar el problema que se da en llamar “la crisis de la política” por el lado de las modificaciones de la normas electorales. La desvinculación entre las actividades partidarias y la ciudadanía no tiene como origen la ruptura de un vínculo institucional. Está ligada a los objetivos políticos que propugnan esos partidos.
(Extractado de “Debates”, Nº 7, Enero 2008, págs. 29/30)

Documento de Aparecida

APARECIDA: DOCUMENTO CONCLUSIVO
(Síntesis)

PÁRRAFOS DEL DISCURSO INAUGURAL DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
Domingo 13 de mayo de 2007


La fe en Dios ha animado la vida y la cultura de estos pueblos durante más de cinco siglos. Del encuentro de esa fe con las etnias originarias ha nacido la rica cultura cristiana de este continente expresada en el arte, la música, la literatura y, sobre todo, en las tradiciones religiosas y en la idiosincrasia de sus gentes, unidas por una misma historia y un mismo credo, y formando una gran sintonía en la diversidad de culturas y de lenguas.
Pero, ¿qué ha significado la aceptación de la fe cristiana para los pueblos de América Latina y del Caribe? Para ellos ha significado conocer y acoger a Cristo, el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban en sus ricas tradiciones religiosas. Cristo era el Salvador que anhelaban silenciosamente. Ha significado también haber recibido, con las aguas del bautismo, la vida divina que los hizo hijos de Dios por adopción; haber recibido, además, el Espíritu Santo que ha venido a fecundar sus culturas, purificándolas y desarrollando los numerosos gérmenes y semillas que el Verbo encarnado había puesto en ellas, orientándolas así por los caminos del Evangelio. En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas en un determinado punto de la historia, sino que están abiertas, más aún, buscan el encuentro con otras culturas, esperan alcanzar la universalidad en el encuentro y el diálogo con otras formas de vida y con los elementos que puedan llevar a una nueva síntesis en la que se respete siempre la diversidad de las expresiones y de su realización cultural concreta.
La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado.
La sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían.



DOCUMENTO CONCLUSIVO

LA BUENA NUEVA DE LA DIGNIDAD HUMANA

Bendecimos a Dios por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en medio de la creación. Le agradecemos por asociarnos al perfeccionamiento del mundo, dándonos inteligencia y capacidad para amar; por la dignidad, que recibimos también como tarea que debemos proteger, cultivar y promover. Lo bendecimos por el don de la fe que nos permite vivir en alianza con Él hasta compartir la vida eterna. Lo bendecimos por hacernos hijas e hijos suyos en Cristo, por habernos redimido con el precio de su sangre y por la relación permanente que establece con nosotros, que es fuente de nuestra dignidad absoluta, innegociable e inviolable. Si el pecado ha deteriorado la imagen de Dios en el hombre y ha herido su condición, la buena nueva, que es Cristo, lo ha redimido y restablecido en la gracia (cf. Rm 5,2-21).

Bendecimos al Padre porque todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, puede llegar a descubrir, en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15), el valor sagrado de la vida humana, desde su inicio hasta su término natural, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho, se fundamenta “la convivencia humana y la misma comunidad política”.

Ante el subjetivismo hedonista, Jesús propone entregar la vida para ganarla, porque “quien aprecie su vida terrena, la perderá” (Jn 12, 25). Es propio del discípulo de Cristo gastar su vida como sal de la tierra y luz del mundo. Ante el individualismo, Jesús convoca a vivir y caminar juntos. La vida cristiana sólo se profundiza y se desarrolla en la comunión fraterna. Jesús nos dice “uno es su maestro, y todos ustedes son hermanos” (Mt 23, 8). Ante la despersonalización, Jesús ayuda a construir identidades integradas.

Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano. De su Maestro, el discípulo ha aprendido a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona humana. Sólo el Señor es autor y dueño de la vida. El ser humano, su imagen viviente, es siempre sagrado, desde su concepción hasta su muerte natural; en todas las circunstancias y condiciones de su vida. Ante las estructuras de muerte, Jesús hace presente la vida plena. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn 10, 10).
Por ello, sana a los enfermos, expulsa los demonios y compromete a los discípulos en la promoción de la dignidad humana y de relaciones sociales fundadas en la justicia.

Afirma el Papa Benedicto XVI que la familia patrimonio de la humanidad, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanosy caribeños. Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente…
La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de sus hijos.

Bendecimos a Dios por haber creado al ser humano varón y mujer, aunque hoy se quiera confundir esta verdad: “Creó Dios a los seres humanos a su imagen; a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó” (Gn 1, 27). Pertenece a la naturaleza humana el que el varón y la mujer busquen el uno en el otro su reciprocidad y complementariedad.

El amor conyugal es la donación recíproca entre un varón y una mujer, los esposos: es fiel y exclusivo hasta la muerte y fecundo, abierto a la vida y a la educación de los hijos, asemejándose al amor fecundo de la Santísima Trinidad. El amor conyugal es asumido en el Sacramento del Matrimonio para significar la unión de Cristo con su Iglesia, por eso, en la gracia de Jesucristo, encuentra su purificación, alimento y plenitud (cf. Ef 5, 25-33).

EL TRABAJO

Jesús, el carpintero (cf. Mc 6, 3), dignificó el trabajo y al trabajador y recuerda que el trabajo no es un mero apéndice de la vida, sino que “constituye una dimensión fundamental de la existencia del hombre en la tierra”, por la cual el hombre y la mujer se realizan a sí mismos como seres humanos. El trabajo garantiza la dignidad y la libertad del hombre, es probablemente “la clave esencial de toda ‘la cuestión social’”.

El desempleo, la injusta remuneración del trabajo y el vivir sin querer trabajar son contrarios al designio de Dios.

La actividad empresarial es buena y necesaria cuando respeta la dignidad del trabajador, el cuidado del medio ambiente y se ordena al bien común. Se pervierte cuando, buscando solo el lucro, atenta contra los derechos de los trabajadores y la justicia.

Alabamos a Dios por quienes cultivan las ciencias y la tecnología, ofreciendo una inmensa cantidad de bienes y valores culturales que han contribuido, entre otras cosas, a prolongar la expectativa de vida y su calidad. Sin embargo, la ciencia y la tecnología no
tienen las respuestas a los grandes interrogantes de la vida humana.
La respuesta última a las cuestiones fundamentales del hombre sólo puede venir de una razón y ética integrales iluminadas por la revelación de Dios. Cuando la verdad, el bien y la belleza se separan; cuando la persona humana y sus exigencias fundamentales no constituyen el criterio ético, la ciencia y la tecnología se vuelven contra el hombre que las ha creado.

Aunque hoy se ha generalizado una mayor valoración de la naturaleza, percibimos claramente de cuántas maneras el hombre amenaza y aun destruye su ‘hábitat’. Desatender las mutuas relaciones y el equilibrio que Dios mismo estableció entre las realidades creadas, es una ofensa al Creador, y, en definitiva, contra la vida. El discípulo misionero, a quien Dios le encargó la creación, debe contemplarla, cuidarla y utilizarla, respetando siempre el orden que le dio el Creador.

La mejor forma de respetar la naturaleza es promover una ecología humana abierta a la trascendencia que respetando la persona y la familia, los ambientes y las ciudades. El Señor ha entregado el mundo para todos, para los de las generaciones presentes y futuras. El destino universal de los bienes exige la solidaridad con la generación presente y las futuras. Ya que los recursos son cada vez más limitados, su uso debe estar regulado según un principio de justicia distributiva respetando el desarrollo sostenible.

COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE

En la experiencia eclesial de algunas iglesias de América, las Comunidades Eclesiales de Base han sido escuelas que han ayudado a formar cristianos comprometidos con su fe. Ellas recogen la experiencia de las primeras comunidades, como están descritas en los Hechos de los Apóstoles (cf. Hch 2, 42-47). Medellín reconoció en ellas una célula inicial de estructuración eclesial y foco de fe y evangelización. Puebla constató que las pequeñas comunidades, sobre todo las comunidades eclesiales de base, permitieron al pueblo acceder a un conocimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de nuevos servicios laicales y a la educación de la fe de los adultos.
Sin embargo, también constató “que no han faltado miembros de comunidad o comunidades enteras que, atraídas por instituciones puramente laicas o radicalizadas ideológicamente, fueron perdiendo el sentido eclesial”.

Manteniéndose en comunión con su obispo e insertándose al proyecto de pastoral diocesana, las CEBs se convierten en un signo de vitalidad en la Iglesia particular y pueden contribuir a revitalizar las parroquias haciendo de las mismas una comunidad de comunidades.
En su esfuerzo de corresponder a los desafíos de los tiempos actuales, las comunidades eclesiales de base cuidarán de no alterar el tesoro precioso de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia.

LAICOS

Su misión propia y específica se realiza en el mundo, de tal modo que, con su testimonio y su actividad, contribuyan a la transformación de las realidades y la creación de estructuras justas según los criterios del Evangelio.
El ámbito propio de su actividad evangelizadora es el mismo mundo vasto y complejo de la política, de realidad social y de la economía, como también el de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicación.
Además, tienen el deber de hacer creíble la fe que profesan, mostrando autenticidad y coherencia en su conducta.

Para cumplir su misión con responsabilidad personal, los laicos necesitan una sólida formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento para dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica,
política y cultural.

Hoy, toda la Iglesia en América Latina y El Caribe quiere ponerse en estado de misión. La evangelización del Continente, nos decía el papa Juan Pablo II, no puede realizarse hoy sin la colaboración de los fieles laicos. Ellos han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de proyectos pastorales a favor de la comunidad.
Esto exige, de parte de los pastores, una mayor apertura de mentalidad para que entiendan y acojan el “ser” y el “hacer” del laico en la Iglesia, quien, por su bautismo y su confirmación, es discípulo y misionero de Jesucristo. En otras palabras, es necesario que el laico sea tenido muy en cuenta con un espíritu de comunión y participación.

FORMACIÓN

La formación obedece a un proceso integral, es decir, que comprende variadas dimensiones, todas armonizadas entre sí en unidad vital. En la base de estas dimensiones, está la fuerza del anuncio kerygmático. El anuncio se fundamenta en el hecho de la presencia de Cristo Resucitado hoy en la Iglesia, y es el factor imprescindible del proceso de formación de discípulos y misioneros.
Al mismo tiempo, la formación es permanente y dinámica, de acuerdo con el desarrollo de las personas y al servicio que están llamadas a prestar, en medio de las exigencias de la historia.

La formación abarca diversas dimensiones que deberán ser integradas armónicamente a lo largo de todo el proceso formativo.

a) La Dimensión Humana y Comunitaria. Tiende a acompañar procesos de formación que lleven a asumir la propia historia y a sanarla, en orden a volverse capaces de vivir como cristianos en un mundo plural, con equilibrio, fortaleza, serenidad y libertad interior. Se trata de desarrollar personalidades que maduren en el contacto con la realidad y abiertas al Misterio.

b) La Dimensión Espiritual. Es la dimensión formativa que funda el ser cristiano en la experiencia de Dios, manifestado en Jesús, y que lo conduce por el Espíritu a través de los senderos de una maduración profunda. Por medio de los diversos carismas, se arraiga la persona en el camino de vida y de servicio propuesto por Cristo, con un estilo personal. Permite adherirse de corazón por la fe, como la Virgen María, a los caminos gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de su Maestro y Señor.

c) La Dimensión Intelectual. El encuentro con Cristo, Palabra hecha Carne, potencia el dinamismo de la razón que busca el significado de la realidad y se abre al Misterio. Se expresa en una reflexión seria, puesta constantemente al día a través del estudio que abre la inteligencia, con la luz de la fe, a la verdad.
También capacita para el discernimiento, el juicio crítico y el diálogo sobre la realidad y la cultura. Asegura de una manera especial el conocimiento bíblico teológico y de las ciencias humanas para adquirir la necesaria competencia en vista de los servicios eclesiales que se requieran y para la adecuada presencia en la vida secular.

d) La Dimensión Pastoral y Misionera. Proyecta hacia la misión de formar discípulos misioneros al servicio del mundo. Incentiva la responsabilidad de los laicos en el mundo para construir el Reino de Dios. Despierta una inquietud constante por los alejados y por los que ignoran al Señor en sus vidas.

En la diócesis, el eje central deberá ser un proyecto orgánico de formación, aprobado por el Obispo y elaborado con los organismos diocesanos competentes, teniendo en cuenta todas las fuerzas vivas de la Iglesia particular: asociaciones, servicios y movimientos, comunidades religiosas, pequeñas comunidades, comisiones de pastoral social, y diversos organismos eclesiales que ofrezcan la visión de conjunto y la convergencia de las diversas iniciativas. Se requieren, también, equipos de formación convenientemente preparados que aseguren la eficacia del proceso mismo y que acompañen a las personas con pedagogías dinámicas, activas y abiertas. La presencia y contribución de laicos y laicas en los equipos de formación aporta una riqueza original, pues, desde sus experiencias y competencias, ofrecen criterios, contenidos y testimonios valiosos para quienes se están formando.

Es urgente una formación específica para que puedan tener una incidencia significativa en los diferentes campos, sobre todo en el mundo vasto de la política, de la realidad social y de la economía, como también de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios y de otras realidades abiertas a la evangelización.

La parroquia ha de ser el lugar donde se asegure la iniciación cristiana.
Sin embargo, a pesar de la buena voluntad, la formación teológica y pedagógica de los catequistas no suele ser la deseable. Los materiales y subsidios son con frecuencia muy variados y no se integran en una pastoral de conjunto; y no siempre son portadores
de métodos pedagógicos actualizados. Los párrocos y demás responsables no asumen con mayor empeño la función que les corresponde como primeros catequistas.

La catequesis no debe ser sólo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien “un itinerario catequético permanente” .Por esto, compete a cada Iglesia particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida, desde la infancia hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de Catequesis considera la catequesis de adultos como
la forma fundamental de la educación en la fe.

La catequesis no puede limitarse a una formación meramente doctrinal sino que ha de ser una verdadera escuela de formación integral. Por tanto, se ha de cultivar la oración, el aprecio por la celebración litúrgica, la vivencia comunitaria, el compromiso apostólico mediante un permanente servicio a los demás. Para ello, resultarían útiles algunos subsidios catequéticos elaborados a partir del Catecismo de la Iglesia Católica y del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo cursos y escuelas de formación permanente para catequistas.

Promoción

El amor de misericordia para con todos los que ven vulnerada su vida en cualquiera de sus dimensiones, como bien nos muestra el Señor en todos sus gestos de misericordia, requiere que socorramos las necesidades urgentes, al mismo tiempo que colaboremos con otros organismos o instituciones para organizar estructuras más justas en los ámbitos nacionales e internacionales.
Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales.

La misericordia siempre será necesaria, pero no debe contribuir a crear círculos viciosos que sean funcionales a un sistema económico inicuo. Se requiere que las obras de misericordia estén acompañas por la búsqueda de una verdadera justicia social, que vaya elevando el nivel de vida de los ciudadanos, promoviéndolos comos sujetos de su propio desarrollo. En su Encíclica Deus Caritas est, el Papa Benedicto XVI ha tratado con claridad inspiradora la compleja relación entre justicia y caridad. Allí nos dice que “el
orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política” y no de la Iglesia.
Pero la Iglesia “no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia”. Ella colabora purificando la razón de todos aquellos elementos que la ofuscan e impiden la realización de una liberación integral. También es tarea de la Iglesia ayudar con la predicación, la catequesis, la denuncia, y el testimonio del amor y de justicia, para que se despierten en la sociedad las fuerzas espirituales necesarias y se desarrollen los valores sociales. Sólo así las estructuras serán realmente más justas, podrán ser eficaces y sostenerse en el tiempo.
Sin valores no hay futuro, y no habrá estructuras salvadoras, ya que en ellas siempre subyace la fragilidad humana.
Los discípulos misioneros de Jesucristo tenemos la tarea prioritaria de dar testimonio del amor a Dios y al prójimo con obras concretas.
Decía san Alberto Hurtado: “En nuestras obras, nuestro pueblo sabe que comprendemos su dolor”.

LA DIGNIDAD HUMANA

La cultura actual tiende a proponer estilos de ser y de vivir contrarios a la naturaleza y dignidad del ser humano. El impacto dominante de los ídolos del poder, la riqueza y el placer efímero se han transformado, por encima del valor de la persona, en la norma máxima de funcionamiento y el criterio decisivo en la organización social. Ante esta realidad, anunciamos, una vez más, el valor supremo de cada hombre y de cada mujer. El Creador, en efecto, al poner todo lo creado al servicio del ser humano, manifiesta la dignidad de la persona humana e invita a respetarla (cf. Gn 1,26-30).

LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES Y EXCLUIDOS

La opción preferencial por los pobres es uno de los rasgos que marca la fisonomía de la Iglesia. De hecho, Juan Pablo II, dirigiéndose a nuestro continente, sostuvo que convertirse al Evangelio para el pueblo cristiano que vive en América, significa revisar todos los ambientes y dimensiones de su vida, especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común.

De nuestra fe en Cristo, brota también la solidaridad como actitud permanente de encuentro, hermandad y servicio, que ha de manifestarse en opciones y gestos visibles, principalmente en la defensa de la vida y de los derechos de los más vulnerables y excluidos. El servicio de caridad de la Iglesia entre los pobres “es un ámbito que caracteriza de manera decisiva la vida cristiana, el estilo eclesial y la programación pastoral”.

El Santo Padre nos ha recordado que la Iglesia está convocada a ser “abogada de la justicia y defensora de los pobres” ante “intolerables desigualdades sociales y económicas”, que “claman al cielo”. Tenemos mucho que ofrecer, ya que no cabe duda de que la Doctrina Social de la Iglesia es capaz de suscitar esperanza en medio de las situaciones más difíciles, porque, si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, ni siquiera para los llamados ricos.
La opción preferencial por los pobres exige que prestemos especial atención a aquellos profesionales católicos que son responsables de las finanzas de las naciones, a quienes fomentan el empleo, y a los políticos que deben crear las condiciones para el desarrollo económico de los países, a fin de darles orientaciones éticas coherentes con su fe.

En esta época, suele suceder que defendemos demasiado nuestros espacios de privacidad y disfrute, y nos dejamos contagiar fácilmente por el consumismo individualista. Por eso, nuestra opción por los pobres corre el riesgo de quedarse en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones. Es necesaria una actitud permanente que se manifieste en opciones y gestos concretos, y evite toda actitud paternalista.
No podemos olvidar que el mismo Jesús lo propuso con su modo de actuar y con sus palabras: “Cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos” (Lc 14, 13).

Queremos, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, promover caminos eclesiales más efectivos, con la preparación y compromiso de los laicos para intervenir en los asuntos sociales. Es esperanzador lo que decía Juan Pablo II:
Aunque imperfecto y provisional, nada de lo que se pueda realizar para hacer más humana la vida de los hombres, se habrá perdido ni habrá sido en vano.

Las Conferencias Episcopales y las Iglesias locales tienen la misión de promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral que, con la asistencia, la promoción humana, se haga presente en las nuevas realidades
de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada.

La globalización hace emerger, en nuestros pueblos, nuevos rostros de pobres: los migrantes, las víctimas de la violencia, desplazados y refugiados, víctimas del tráfico de personas y secuestros, etc.; La Iglesia, con su Pastoral Social, debe dar acogida y acompañar a estas personas excluidas en los ámbitos que correspondan.

De esta manera, tendrá elementos concretos para exigir que aquellos que tienen la responsabilidad de diseñar y aprobar las políticas que afectan a nuestros pueblos, lo hagan desde una perspectiva ética, solidaria y auténticamente humanista. En ello juegan un papel fundamental los laicos y las laicas, asumiendo tareas pertinentes en la sociedad.

DROGADEPENDENCIA

El problema de la droga es como una mancha de aceite que invade todo. No reconoce fronteras, ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres. La Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones. Su labor se dirige especialmente en tres direcciones: prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia.
En la prevención, insiste en la educación en los valores que deben conducir a las nuevas generaciones, especialmente el valor de la vida y del amor, la propia responsabilidad y la dignidad humana de los hijos de Dios. En el acompañamiento, la Iglesia está al lado del drogadicto para ayudarle a recuperar su dignidad y vencer esta enfermedad.
En el apoyo a la erradicación de la droga, no deja de denunciar la criminalidad sin nombre de los narcotraficantes que comercian con tantas vidas humanas, teniendo como meta el lucro y la fuerza en sus más bajas expresiones.

En América Latina y El Caribe, la Iglesia debe promover una lucha frontal contra el consumo y tráfico de drogas, insistiendo en el valor de la acción preventiva y reeducativa, así como apoyando a los gobiernos y entidades civiles que trabajan en este sentido, urgiendo al Estado en su responsabilidad de combatir el narcotráfico y prevenir el uso de todo tipo de droga. La ciencia ha indicado la religiosidad como un factor de protección y recuperación importante para el usuario de drogas.

Es responsabilidad del Estado combatir, con firmeza y con base legal, la comercialización indiscriminada de la droga y el consumo ilegal de la misma. Lamentablemente, la corrupción también se hace presente en este ámbito, y quienes deberían estar a la defensa de una vida más digna, a veces, hacen un uso ilegítimo de sus funciones para beneficiarse económicamente.

La Iglesia Católica tiene muchas obras que responden a esta problemática desde nuestro ser discípulos y misioneros de Jesús, aunque todavía no de manera suficiente ante la magnitud del problema; son experiencias que reconcilian a los adictos con la tierra, el trabajo, la familia y con Dios.

LA CULTURA DE LA VIDA: SU PROCLAMACIÓN Y SU DEFENSA

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, también posee una altísima dignidad que no podemos pisotear y que estamos llamados a respetar y a promover. La vida es regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepción, en
todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos.

El niño que está creciendo en el seno materno y las personas que se encuentran en el ocaso de sus vidas, son un reclamo de vida digna que grita al cielo y que no puede dejar de estremecernos. La liberalización y banalización de las prácticas abortivas son crímenes abominables, al igual que la eutanasia, la manipulación genética y embrionaria, ensayos médicos contrarios a la ética, y tantas otras maneras de atentar contra la dignidad y la vida del ser humano. Si queremos sostener un fundamento sólido e inviolable para los derechos humanos, es indispensable reconocer que la vida humana debe ser defendida siempre, desde el momento mismo de la fecundación. De otra manera, las circunstancias y conveniencias de los poderosos siempre encontrarán excusas para maltratar a las personas.

ACCIONES PROPUESTAS

c) Promover foros, paneles, seminarios y congresos que estudien, reflexionen y analicen temas concretos de actualidad acerca de la vida en sus diversas manifestaciones, y, sobre todo, en el ser humano, especialmente en lo referente al respeto a la vida desde la concepción hasta su muerte natural.
f) Ofrecer a los matrimonios programas de formación en paternidad responsable y sobre el uso de los métodos naturales de regulación de la natalidad, como pedagogía exigente de vida y amor.
g) Apoyar y acompañar pastoralmente y con especial ternura y solidaridad a las mujeres que han decidido no abortar, y acoger con misericordia a aquéllas que han abortado, para ayudarlas a sanar sus graves heridas e invitarlas a ser defensoras de la vida. El aborto hace dos víctimas: por cierto, el niño, pero, también, la madre.
h) Promover la formación y acción de laicos competentes, animarlos a organizarse para defender la vida y la familia, y alentarlos a participar en organismos nacionales e
internacionales.
i) Asegurar que la objeción de conciencia se integre en las legislaciones y velar para que sea respetada por las administraciones públicas.

EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

Ante esta situación ofrecemos algunas propuestas y orientaciones:

a) Evangelizar a nuestros pueblos para ejercitar responsablemente el señorío humano sobre la tierra y los recursos, para que pueda rendir todos sus frutos en su destinación universal, educando para un estilo de vida de sobriedad y austeridad solidarias.

c) Buscar un modelo de desarrollo alternativo, integral y solidario, basado en una ética que incluya la responsabilidad por una auténtica ecología natural y humana, que se fundamenta en el evangelio de la justicia, la solidaridad y el destino universal de los bienes, y que supere la lógica utilitarista e individualista, que no somete a criterios éticos los poderes económicos y tecnológicos.

DISCÍPULOS Y MISIONEROS EN LA VIDA PÚBLICA

Los cristianos deben iluminar con la luz del Evangelio todos los ámbitos de la vida social. La opción preferencial por los pobres, de raíz evangélica, exige una atención pastoral atenta a los constructores de la sociedad. Si muchas de las estructuras actuales generan pobreza, en parte se ha debido a la falta de fidelidad a sus compromisos evangélicos de muchos cristianos con especiales responsabilidades políticas, económicas y culturales.

La realidad actual de nuestro continente pone de manifiesto que hay una notable ausencia en el ámbito político, comunicativo y universitario, de voces e iniciativas de líderes católicos de fuerte personalidad y de vocación abnegada que sean coherentes con sus convicciones éticas y religiosas.

Son los laicos de nuestro continente, los que tienen que actuar a manera de fermento en la masa para construir una ciudad temporal que esté de acuerdo con el proyecto de Dios. La coherencia entre fe y vida en el ámbito político, económico y social exige la formación de la conciencia, que se traduce en un conocimiento de la Doctrina social de la Iglesia. Para una adecuada formación en la misma, será de mucha utilidad el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. La V Conferencia se compromete a llevar a cabo una catequesis social incisiva, porque “la vida cristiana no se expresa solamente en las virtudes personales, sino también en las virtudes sociales y políticas”.

Pensemos cuán necesaria es la integridad moral en los políticos.
Muchos de los países latinoamericanos y caribeños, pero también en otros continentes, viven en la miseria por problemas endémicos de corrupción. Cuánta disciplina de integridad moral necesitamos, entendiendo por ella, en el sentido cristiano, el autodominio para hacer el bien, para ser servidor de la verdad y del desarrollo de nuestras tareas sin dejarnos corromper por favores, intereses y ventajas. Se necesita mucha fuerza y mucha perseverancia para conservar la honestidad que debe surgir de una nueva educación que rompa el círculo vicioso de la corrupción imperante.

Los obispos reunidos en la V Conferencia llaman al sentido de responsabilidad de los laicos para que estén presentes en la vida pública, y más en concreto “en la formación de los consensos necesarios y en la oposición contra las injusticias”.

CONCLUSIÓN

Guiados por María, fijamos los ojos en Jesucristo, autor y consumador de la fe, y le decimos con el Sucesor de Pedro:

“Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado” (Lc 24, 29).

(Resumen preparado para la Escuela de Dirigentes “Santo Tomás Moro)

jueves, 7 de febrero de 2008

Tortura: siempre es inmoral

El director de la CIA, Michael Hayden, admitió por primera vez que la agencia utilizó el “submarino” o simulacro de ahogamiento en los interrogatorios de tres importantes detenidos de Al-Qaeda tras los atentados de setiembre de 2001.
Los afectados fueron Khalid Shikh Mohammed, Abu Zubaydah y Abad al-Rahim al-Nashiri. Hayden precisó que los interrogatorios con “submarino” se realizaron entre 2002 y 2003 en las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y desde allí fueron trasladados a la base de Guantánamo, Cuba.
El “submarino” se aplicó por circunstancias de ese momento, cuando se creía que eran inevitables otros ataques catastróficos en el país, explicó Hayden. Teníamos un conocimiento limitado de Al-Qaeda y de sus modalidades operativas, justificó.
Las declaraciones de Hyden se contraponen con las formuladas a fines de enero por el fiscal general, Michael Mukasey, quien declaró ante el Congreso que las técnicas de interrogación de la CIA se enmarcan en la legalidad y no incluyen el método de asfixia simulada.
Sobre esta polémica, el director nacional de inteligencia, Mike McConnell, afirmó que el método del “ahogamiento simulado” sólo puede ser realizado por la CIA y que para usarlo se necesita de la autorización del presidente George W. Bush y del secretario de Justicia.
(Fuente: Ámbito Financiero, 6-2-08)

Debe recordarse al respecto lo que enseña el Catecismo de la Iglesia Católica:
“La tortura, que usa la violencia física o moral, para arrancar confesiones, para castigar a los culpables, intimidar a los que se oponen, satisfacer el odio, es contraria al respeto de la persona y la dignidad humana” (2297).

A su vez, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, advierte que:
“En la realización de las averiguaciones se debe observar escrupulosamente la regla que prohibe la práctica de la tortura, aun en el caso de los crímenes más graves: El discípulo de Cristo rechaza todo recurso a tales medios, que nada es capaz de justificar y que envilecen la dignidad del hombre, tanto en quien es la víctima como en quien es su verdugo (Juan Pablo II)” (404).

Candidatos norteamericanos

Posición sobre el aborto

Republicano o demócrata, cada uno de los candidatos a la Casa Blanca debe encarnar, en este tema muy controvertido, la línea ideológica de su partido para ganar las primarias: defensa del derecho de la mujer a disponer de su cuerpo para los demócratas; defensa del derecho a la vida para los republicanos.
En el sector demócrata, el senador de Illinois, Barack Obama, votó constantemente en contra de los proyectos de ley que limitan el acceso a la IVE (interrupción voluntaria del embarazo).
En su libro The Audacity of Hope, se pronuncia claramente en favor del derecho de las mujeres a abortar, afirmando que se trata de una decisión profundamente difícil.
La senadora del Estado de Nueva York, Hillary Clinton, también defiende el derecho de las mujeres al aborto, afirmando que éste debe seguir siendo excepcional, y que es prioridad la reducción de embarazos no deseados.
Entre los republicanos, el senador de Arizona, John McCain, es aparentemente “pro-vida, pues preconiza la adopción sistemática de los niños no deseados en lugar de la IVE. Pero está dispuesto a autorizar el aborto en caso de incesto, violación o cuando la vida de la madre está en peligro.
(Fuente: Le Monde Diplomatique, Febrero, 2008)

La doctrina católica está expuesta en la Encíclica Evangelium Vitae, de Juan Pablo II: el Código de Derecho Canónico (can. 1398) establece que “quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae, es decir, automática”.
“Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos ...declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente” (62).




Designación de Embajador en el Vaticano


ABOGADOS CATÓLICOS RECHAZAN DESIGNACIÓN DE IRIBARNE


Ante los trascendidos periodísticos, acerca de un presunto rechazo del placet por la Santa Sede al nombramiento como embajador del doctor Alberto Iribarne, la Corporación de Abogados Católicos, formula el siguiente comentario:

“Si bien se ignora la existencia de un rechazo y a qué razones obedecería en tal caso, se lo atribuye a la condición de divorciado y vuelto a casar del candidato. Sobre el particular cabe decir que, tratándose de la Argentina, como país católico y respetuoso de las normas y principios que informan las relaciones con la Santa Sede, parecería lógico que el motivo aludido pudiera ser la causa del rechazo. Aun cuando en la Argentina está vigente la ley de divorcio vincular, la Iglesia sostiene que el matrimonio es indisoluble, y por lo tanto, una nueva unión de un divorciado no puede ser reconocida oficialmente.

Además, en torno a la calificación como candidato a embajador del doctor Iribarne, se puede agregar que él, junto con el ex presidente Kirchner y el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, suscribieron el Decreto Nº 1086/2005 aprobatorio del documento titulado “Hacia un Plan Nacional contra la Discriminación”.

Éste es un verdadero plan maestro que contiene propuestas de contenido vituperable, entre otras materias, el aborto, la homosexualidad, el replanteo del artículo 2º de la Constitución Nacional, que significaría la modificación de las relaciones de la Iglesia y el Estado, lo que derivaría, entre otras consecuencias, en la eliminación de los capellanes católicos en las cárceles, hospitales y capellanías militares, y la eliminación de los símbolos religiosos en las oficinas públicas, etc.

Como conclusión, a fin de no complicar las relaciones con la Santa Sede, sería deseable que no se insista en la designación de este candidato.

Alberto Solanet- Presidente

Guillermina M.C. de Fuschini-Secretaria

NOTIVIDA, Año VIII, nº 489, 4 de febrero de 2008

Argentina no dispone de su energía

Hasta hace poco tiempo, en Argentina casi no se tocaba el tema de la propiedad de los yacimientos petrolíferos, de la renta petrolera, del hecho de haber convertido al petróleo en un bien comercial (antes era un bien estratégico), y de la propiedad provincial.
El paso de “bien estratégico” a bien “de naturaleza comercial” fue una decisión muy importante, que marcó el camino de la privatización en Argentina. La conversión del petróleo en una commodity cualquiera no se declaró ni anunció por ley.
La apropiación del subsuelo argentino llegó a tal grado que la empresa Repsol declaró de su propiedad, y no en concesión, el yacimiento de Loma de la Lata.
Con el crudo en el precio récord registrado en 1980 (a valores constantes), la cuantía de la actual renta petrolera es enorme. El hecho de que el país se vea privado de este recurso económico a causa de la privatización pone al descubierto el escándalo y el fracaso de ese proceso en Argentina. Bolivia, Ecuador, Venezuela, Rusia y otros Estados han recuperado la renta estatal en porcentajes superiores al 80 %, pero ése no es el caso de Argentina. Actualmente, los Fondos Soberanos de Riqueza (o de inversión) de los países que explotan su petróleo a través de empresas petroleras públicas (Noruega es el ejemplo típico) superan los capitales de las financieras multinacionales privadas.
Aunque Repsol continúa la sigla YPF en su razón social (Repsol-YPF S.A. se denomina la empresa matriz e YPF S.A. su filial local), se simula la nacionalidad, ya que se afirma que es una empresa hispano-argentina, aun cuando no tiene ningún socio argentino. Como ratificación de esto, el grupo Eskenazi compra sus acciones a través de la nueva empresa Petersen Energía S.A., constituida bajo la ley española y con domicilio legal en Madrid.
El camino más fácil y lógico para la recuperación energética argentina probablemente consista en reemplazar el criterio de caracterización del petróleo como bien comercial, mediante un decreto que anule los tres decretos desreguladores de 1989, y vuelva a convertir al petróleo, como en todos los países del mundo, en un bien estratégico.
Los resultados negativos del modelo privatizador son muchos y muy evidentes, pero hay uno que se suele olvidar y silenciar, a pesar de su trascendencia: en Argentina se ha consolidado una matriz energética muy vulnerable, ya que el consumo de energía depende en más del 83 % del petróleo y el gas.
Francia, Brasil, Canadá y Estados Unidos desarrollan fuertemente energías alternativas al petróleo: Francia la nuclear; Brasil y Canadá la hidroelectricidad; Estados Unidos el carbón.

Matriz energética - 2007

País Hidrocarburos Otras fuentes

Argentina 82,7 % 17,3 %
Estados Unidos 64,7 % 35,5 %
Canadá 57,6 % 42,4 %
Brasil 53,8 % 46,2 %
Francia 50,8 % 49,2 %
España 33,1 % 66,9 %
(BP, Statiscal Review of World Energy 2007, Londres, julio de 2007)
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(Fuente: Le Monde Diplomatique, Febrero, 2007, págs. 12/13)

Renta básica

400 euros: ¿la renta básica?
HORACIO GARCÍA PACIOS

ZAPATERO promete deducir 400 euros del IRPF a pensionistas y trabajadores de sueldo bajo. Algunos ven en ello un reflejo de la «Renta Básica de Ciudadanía» que el PSOE anunció como propuesta estrella para las elecciones de 2004 (Diario de León, 12/06/2001). Nada más lejos de la realidad; vean lo que dice el documento marco «Ciudadanía, Libertad y Socialismo: Un partido en la España del s. XXI» , aprobado por la Conferencia Política del PSOE en Madrid (20-21 de julio de 2001):

«Nuestro objetivo y nuestra propuesta, será hacer realidad una Renta Básica de Ciudadanía, es decir, garantizar unos ingresos mínimos para todos los ciudadanos con carácter universal e incondicional, que se constituya como el mínimo vital de subsistencia que toda persona o familia necesita para vivir» (punto 87) .

Como saben, Zapatero votó contra sendos proyectos de ley de Renta Básica, presentados por IU y ERC el 2 de octubre de 2007. Es más, no dejó que se abriera una subcomisión parlamentaria sobre el tema; incumpliendo el deber que le marcó la resolución nº 85 en el debate sobre el estado de la Nación de 2005: «El Congreso de los Diputados considera necesaria la creación de una Subcomisión en el seno de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales para la elaboración de un estudio sobre la viabilidad económica de una renta básica universal. El Gobierno deberá colaborar con el funcionamiento de esta Subcomisión aportando la documentación e información necesaria para el desarrollo de sus trabajos».

El PSOE aprobó la «renta básica de emancipación» como argucia electoral. Hizo mal, pues induce a error sobre el auténtico concepto de «Renta Básica». Tal nombre y tal concepto están siendo desvirtuados, manipulados y falsificados con fines partidistas. ¡A quién se le ocurre confundirla con una ayuda de 210 ? al mes... para el alquiler! No la confundan ustedes ahora con la ganga de los 400 ?. Hace más de veinte años, ciertas asociaciones venimos proponiendo la «Renta Básica» para todos, ricos y pobres... Su fin es sanear el sistema económico y garantizar el derecho de todo ciudadano a la existencia, respaldar las iniciativas emprendedoras y permitir un mayor ejercicio real de la libertad.
No es invento de Zapatero ni nuestro, es una idea antigua de la que se encuentran indicios en Hugo Grocio (1583-1645). Podría entenderse, incluso, como concreción práctica del «destino universal de los bienes» que reclama la Doctrina Social de la Iglesia...
La Asociación Renta Ciudadana (Arenci) elevó al Parlamento Europeo la petición de un estudio sobre la conveniencia de aplicar esta renta en la zona monetaria euro (n.º 112/2006). Fue admitida. Contamos con el apoyo de socialistas como D.ª Elena Valenciano, pero el partido no se implica; y sigue aprobando pensiones por debajo del nivel de la pobreza.
Sugerimos un nuevo planteamiento financiero y fiscal (ver rentabasica.blogspot.com), a partir de la única teoría económica que, hoy por hoy, puede encajar la Renta Básica en la economía real: la Teoría Alternativa que explica Ramiro Pinto en «Los fundamentos de la Renta Básica y la «perestroika» del capitalismo» (Madrid: Entimema, 2003).
También pedimos una Comisión Interministerial para estudiar dicha medida. No reclamamos que se apruebe Ley alguna sin más ni más, sino que se estudie en profundidad la propuesta. No somos los primeros ni los únicos en plantear la Renta Básica, pero sí los únicos que aportamos una teoría económica alternativa capaz de fundamentarla y encajarla en el engranaje económico de los países capitalistas avanzados. Si éstos la establecen, se extenderá a los demás en una suerte de «efecto mariposa».

La RB debe acompañarse de un modelo acorde de financiación que la haga sostenible; y solamente puede desarrollarse con éxito en el ámbito de una zona monetaria. Nunca insistiremos bastante en que no se trata de una medida para adaptar la Realidad a una ideología particular, como intentó la Unión Soviética y fracasó, sino de una herramienta para adaptar racionalmente la economía a las necesidades de la gente y no a las de un partido o grupo empresarial. Será útil sólo mientras lo sea para adaptar el funcionamiento económico a la vertiginosa evolución del mundo real. Que nadie se engañe, lo que proponemos va más allá del estandarte electoral: es fruto de la investigación, el desarrollo y la innovación económica, y será resultado de la evolución social; no un salto en el vacío, ni el sueño de una noche de verano. Lean, señores políticos, escuchen y reflexionen antes de aprobar leyes; que la Cultura, la Política y la Economía de una sociedad no evolucionan a saltos.

Los partidos con posibilidades de poder no tienen tiempo para estudiar nuestra propuesta. Prefieren los caminos trillados, volver a recetas fracasadas, o a la ilusión del «pleno empleo» en plena agonía de la «civilización del trabajo». ¿O será que no les gusta la Renta Básica porque perderían el control del gasto, que es su verdadera fortaleza? Parece que la mayoría de los políticos desconocen la economía participativa y les gusta manejar el dinero, que no es suyo, para que les debamos favores. Dejar que el dinero vaya directamente al ciudadano para que éste lo gaste como quiera presupone que un político no sea egoísta. Si su visión es mezquina, la Renta Básica por sí misma no parecerá nunca como apuesta ganadora. Sin embargo, con nuestro voto y la calle, esos políticos son, en buena medida, lo que nosotros les dejamos que sean. Siempre habrá nuevas elecciones.

Rajoy afirma: «Los que creemos en la gente dejamos el dinero en sus manos» y que «La gente es más eficaz que la Administración con el dinero» (25/11/2007). Estas ideas, por extraño que parezca, encajan perfectamente con nuestra propuesta de renta básica en un contexto de economía social de mercado. ¿Ocurrirá como con la mili obligatoria, que acabó suprimiéndola el PP en vez del PSOE? ¿Ya olvidó Zapatero lo que prometió, «tema estrella» para las elecciones de 2004?
En Finlandia, con una cobertura social muchísimo más generosa que la nuestra, los Verdes, socios del gobierno central socialista, proponen establecer una renta ciudadana de 400 euros para todos; y aquí Zapatero y Rajoy, ya ven... andan a cazar votos.

EL DIARIO DE LEON S.A., 6-2-08