sábado, 22 de febrero de 2025

DE LA SOBERBIA


al atolondramiento.

 

Por Vicente Massot

Prensa republicana, 21-2-25

 

Si acaso Javier Milei y sus dos principales laderos —que conforman el así llamado Triángulo de Hierro— se hubiesen puesto de acuerdo para forjar un plan cuyo propósito excluyente hubiese sido el de debilitar la credibilidad del gobierno y afear la imagen presidencial, no habrían podido hacerlo mejor. El jefe de los libertarios acaba de demostrar que a veces su atolondramiento no tiene límites. ¿A quién que no resultase un precipitado en el obrar se le pudo ocurrir peor idea que echar a correr en las redes su apoyo a una nueva criptomoneda llamada $LIBRA? Más allá de cuál fue el desenvolvimiento de la trama a partir del posteo, es decir, al margen de las consideraciones que nos merezcan la toma de ganancias y el derrumbe inmediato posterior de ese engendro financiero, lo que primero llama la atención es el hecho de que el presidente, como si fuera la cosa más normal del mundo, haya tomado la decisión de respaldar una iniciativa de negocios —timba, en buen romance— privada. Hay algo que Milei debería conocer: el conflicto de intereses.

 

Lo primero que logró fue echarse encima la sospecha de corrupto. Ni más ni menos. Aunque la cripto en cuestión hubiese arrojado millones de dólares de beneficio a sus inversores, igual la duda de si él formaba parte de la operación habría ganado la calle. Para colmo de males, lo que se produjo fue una estafa colosal, en la cual quedó enredado. Seamos justos en el razonamiento: ¿qué hubiese pensado Milei si algún integrante de la casta hubiera cometido el mismo error que él? —Lo habría considerado un corrupto.

 

Cuesta trabajo imaginar qué es lo que puede haber pasado por la cabeza del jefe del Estado cuando publicó el tweet en cuestión. Si lo consultó con su hermana y con Santiago Caputo habrá que concluir que son dos novatos en estas artes. Si no lo hizo, sería irresponsable. A quien debió haber escuchado el presidente es al titular de la cartera de Hacienda y al ministro de Desregulación. No hay duda que Luis Caputo y Federico Sturzenegger lo hubieran hecho entrar en razón respecto del disparate que estaba por cometer. Pero, no. Milei es un personaje omnipotente que cree que sabe más de lo que en realidad sabe, y actúa en consecuencia. Así como su osadía y la velocidad de vértigo que le ha impreso a su gestión le han dado resultados verdaderamente extraordinarios en el curso del año que lleva en la Casa Rosada, así también dice y hace cosas extravagantes sin pensarlo dos veces.

 

La torpeza inicial se extendió sin solución de continuidad por espacio de varias horas. Finalmente, al darse cuenta de la descomunal pifia, el presidente redactó un principio de explicación para poner distancias del escándalo. Pero bien reza el adagio: “El que explica se complica”. Mejor habría sido no decir nada y haber aceptado, sin rodeos, las culpas derivadas de una ligereza injustificable. Sin embargo, con o sin ayuda de un ghost writer, lanzó un comunicado mal redactado y flojo de argumentos. No le fue mejor, dicho sea de paso, en el reportaje guiado que le dio a Viale el lunes, en horas de la tarde. La versión cruda —esto es, no editada— que salió luego al aire por el canal de YouTube de TN fue, o bien una torpeza inconcebible, o bien hubo una mano negra. Como quiera que haya sido, resulta una suma y compendio de errores inauditos.

 

¿Qué tanto complica este yerro garrafal a la administración libertaria? Por ahora y contra lo que podría suponerse a primera vista —o, si se prefiere, a primer análisis— conviene no exagerar el costo que podria tener. No nos hallamos en Suiza o Dinamarca. Aquí siempre el rumbo de la economía es lo que manda. El resto —por grave que sea— es secundario. Dicho de manera distinta: el 2,2 % de inflación registrado para el mes de enero pesa más que la estafa, por dos razones distintas. 1) Para los bolsillos y billeteras de la inmensa mayoría de las personas que pueblan nuestro país, el costo de la vida incide de manera directa sobre sus vidas; en cambio, una martingala financiera —por corrupta que ella fuese— no modifica en nada su futuro. 2) ¿Cuántos argentinos tienen idea de lo que son las criptomonedas? —Muy pocos. — ¿Quiénes perdieron sus ahorros en la operación de $Libra? —Sólo unos pocos operadores técnicamente expertos en estos avatares.

 

A ello se le suman otros dos motivos. Por un lado, el calendario electoral. Si las elecciones legislativas de medio término fueran a substanciarse en las próximas semanas, sin duda la incidencia que habría tenido el escándalo sería diferente. Pero marcharemos al cuarto oscuro recién en octubre, y entonces nadie se acordará del entuerto. Ni hablar si la inflación estuviese entonces estacionada en el 1%. Por el otro. no debe echarse en saco roto el hecho de que Milei está en un ciclo ascendente de popularidad. La pretensión de trazar una comparación con el festejo del cumpleaños de Fabiola en Olivos —mientras la totalidad de los argentinos permanecíamos recluidos— no deja de resultar tentadora pero, al propio tiempo, no se sostiene a poco de tomar en consideración el momento en que se conoció la foto de los Fernández y amigos en torno a una mesa bien servida y mejor regada. Su imagen estaba en caída libre, en tanto que la de Milei se halla por las nubes.

 

Esto ha sido un error auto infligido. Grosero, sin duda; aunque lejos de uno de esos porrazos memorables de los que el gobierno de turno sale maltrecho. De momento, las balas que le entran a la armadura gubernamental son de aire comprimido. Es claro que el juicio político con el que amenaza avanzar el kirchnerismo sólo representa fulbito para su tribuna. Si se formase una comisión investigadora lo más seguro es que no llegaría a ninguna conclusión definitiva, como de ordinario sucede entre nosotros. Y ninguno de los aliados con los cuales cuenta el gobierno —el Pro, parte del radicalismo y varios gobernadores peronistas— abandonarían a Milei a la buena de Dios por lo que acaba de suceder.

 

Hecho ya el control de daños, no es que la inaudita decisión presidencial resulte inocua. Ha de pagar un precio, en punto a su credibilidad, en lo que cabría definir —a falta de mejores palabras — como la opinión pública ilustrada. En otro orden —más importante— todavía no es posible determinar si el entuerto tendrá efectos en las votaciones que se vienen esta semana en la cámara alta del Congreso de la Nación, referidas a la suspensión de las primarias abiertas y obligatorias y a la nominación de Ariel Lijo para ocupar un lugar como ministro de la Corte Suprema. Lo que dejó al descubierto el paso en falso de los libertarios es que la suficiencia del presidente y de sus dos laderos, y el olímpico desprecio con el que descartan las recomendaciones de ser más prudentes, resultan malos consejeros. Hoy tropezaron; mañana pueden darse un golpazo de novela, si no entran en razón.

 

 

viernes, 21 de febrero de 2025

EL CONTRASTE

 

 Entre naturaleza y cultura

 

Por Mons, Héctor Aguer

La Prensa, 20.02.2025

 

Leo en La Prensa que desde 2016 vienen disminuyendo los nacimientos en la Ciudad de Buenos Aires. Entre enero y mediados de diciembre de 2024 se inscribieron 37.864 nacimientos, de acuerdo con las cifras oficiales del Registro Civil porteño; una caída del doce por ciento en comparación con el año anterior.

 

El impacto de esta tendencia es evidente al observar la evolución de las cifras a lo largo de la última década. Se discute sobre las causas de este fenómeno: podrían influir en los factores económicos, sociales y culturales que determinan las decisiones de la familia respecto a la maternidad y la paternidad.

 

La disminución sostenida en la natalidad podría tener implicancias a largo plazo, en términos de planificación urbana, políticas públicas y servicios sociales en la Ciudad de Buenos Aires.

 

Resulta instructivo mencionar el caso de China, donde se han advertido las consecuencias de la política vigente durante mucho tiempo del “hijo único”. La disminución de la población china fue vista como un peligro muy grave para la grandeza nacional y por eso aquella prohibición fue superada. Actualmente se lucha para que los chinos tengan hijos y se ofrecen fondos que premien el nuevo hecho de promoción de una familia más numerosa, que contradiga la situación cultural que se había creado.

 

 

LOS NÚMEROS

 

Una reciente encuesta de la consultora Sentimientos Públicos –que incluyó una muestra de 700 casos-, reveló que un veinte por ciento de los jóvenes centennials de la Ciudad manifestó que no desea tener hijos, mientras que un quince por ciento de este mismo grupo prefiere dedicar su afecto y cuidado a los animales de compañía.

 

El estudio también destacó una menor satisfacción con la experiencia de sus padres entre los millennials, quienes tienen entre 30 y 43 años, en comparación con los mayores de 43 años. De acuerdo con los resultados del informe, el 77 por ciento de los porteños encuestados declararon tener hijos y dentro de este grupo, dos tercios afirmaron que la experiencia de ser padres ha mejorado sus vidas, mientras que el tercio restante expresó que la paternidad o maternidad es algo que disfrutan en ocasiones, pero no siempre.

 

En este fenómeno se advierte el contraste entre naturaleza y cultura. Al propósito se refiere la encíclica Humanae Vitae, en la que Pablo VI advirtió la inmoralidad de los medios artificiales de control de la natalidad. Estamos, indudablemente, frente a una grave emergencia antropológica.

 

Se conoció, también, un alarmante informe sobre el desplome de la natalidad en la Argentina. Nuestro país, de por sí poco poblado, corre el riesgo de convertirse, si continúa esta tendencia, casi en un semidesierto. Según cifras oficiales reveladas por las autoridades de Salud de la Nación, en 2023 sólo hubo 460,902 nacimientos; la cifra más baja de los últimos 50 años. Y ello implica una reducción del siete por ciento respecto de 2022, y de más del 40 por ciento, con relación a 2014. La tasa de fecundidad, en 2023, fue de 1,33, muy por debajo de la tasa de reemplazo, del 2,1; o sea, del número de hijos necesarios para que se mantenga estable la población. Se trata de cifras concretas; y no de “relatos”.

 

A esto se ha llegado tras décadas saqueadas; y no “ganadas”, como las denominaron los oficialismos de entonces. Gobiernos de aparentes distintos signos políticos, pero funcionales todos al globalismo antinatalista, abandonaron el “gobernar es poblar”, de Juan Bautista Alberdi; por el pretendido “empoderamiento” del aborto, el divorcio, la destrucción del matrimonio y la familia, el ensalzamiento de la promiscuidad y cuanta agenda anticristiana –y, por lo tanto, antihumana- anda dando vueltas.

 

MODELO DE FAMILIA

 

La tradición cristiana ha presentado siempre el modelo de familia, que en el mundo moderno se ha modificado sustancialmente, hasta volverse irreconocible. La caída del sentido del matrimonio por el divorcio, ha llevado a la desnaturalización de los roles del varón y la mujer. En esta perspectiva los hijos no son la consecuencia natural y las mascotas ocupan su lugar; la cultura –el uso, digamos mejor- ha reemplazado a la naturaleza.

 

La propaganda a favor de la homosexualidad, y la difusión de esta práctica, también atentaron contra el propósito natural de tener hijos. El funesto “matrimonio igualitario” ha dado lugar a la adopción de niños, que contra lo más elemental de la naturaleza crece sin conocer qué es una mamá y un papá.

lunes, 17 de febrero de 2025

HOMENAJE INGLÉS A LA SOBERANÍA ARGENTINA

Mario Meneghini

 

En vísperas del comienzo de clases, vale mencionar que el calendario escolar sigue sin incorporar una fecha clave: el 27 de febrero.

Recordemos que por ley 20.770 se declaró el 20 de noviembre "Día de la Soberanía Nacional", a modo de homenaje permanente a quienes defendieron con valentía y eficiencia los derechos argentinos, en el combate de la Vuelta de Obligado, en 1845. Asimismo, se dispuso que en las escuelas se realizaran actos conmemorativos.

 

En aquel combate se enfrentaron la Confederación Argentina, liderada por el general Juan Manuel de Rosas y la escuadra anglo-francesa, cuya intervención se realizó con el pretexto de lograr la pacificación ante los problemas existentes entre Buenos Aires y Montevideo.

Si bien los europeos consiguieron forzar el paso y continuar hacia el norte, atribuyéndose la victoria, tras varios meses de haber partido, las naves agresoras debieron regresar a Montevideo "diezmados por el hambre, el fuego, el escorbuto y el desaliento", de modo que la victoria anglofrancesa, resultó pírrica.

 

Este combate — pese a ser una derrota táctica — dio como resultado la victoria diplomática y militar de la Confederación Argentina; la resistencia opuesta por el gobierno argentino obligó a los invasores a aceptar la soberanía argentina sobre los ríos interiores.

Gran Bretaña, con el Tratado Arana-Southern, y Francia, con el Tratado Arana-Lepredour, concluyeron definitivamente este conflicto.

 

En un gesto evidente del triunfo argentino, el 27 de febrero de 1850, el contraalmirante Reynolds, por orden de Su Majestad Británica, izó la bandera argentina al tope del mástil de la fragata Southampton, y le rindió honores con 21 cañonazos.

 

No cabe duda de que la globalización implica un riesgo muy concreto de que disminuya en forma alarmante el grado de independencia que puede exhibir un país en vías de desarrollo. Ningún país es hoy enteramente libre para definir sus políticas, ni siquiera las de orden interno, a diferencia de otras épocas históricas en las que los países pudieron desenvolverse con un grado considerable de independencia.

Entendiendo por independencia la capacidad de un Estado de decidir y obrar por sí mismo, sin subordinación a otro Estado o actor externo; la posibilidad de dicha independencia variará según las características del país respectivo y de la capacidad y energía que demuestre su gobierno. Pues, más allá de las pretensiones de los ideólogos de la globalización, lo cierto es que el Estado continúa manteniendo su rol en nuestros días.

 

Por cierto, en esta hora resulta evidente que solo podrán resistir los embates de la globalización y conservar su independencia, las sociedades que se afiancen en sus propias raíces, y mantengan su identidad nacional. La identidad nacional, está marcada por la filiación de un pueblo; el pueblo argentino es el resultado de un mestizaje; la nación argentina no es europea ni indígena. Es el fruto de la simbiosis de la civilización grecolatina, heredada de España, con las características étnicas y geográficas del continente americano.

 

La cultura de un pueblo se mantiene vigorosa, cuando defiende sus tradiciones, sin perjuicio de una lenta maduración. La identidad nacional se deforma cuando se corrompe la cultura y se aleja de la tradición, traicionando sus raíces. La nación es una comunidad unificada por la cultura, que nos da una misma concepción del mundo, la misma escala de valores y se proyecta en actitudes, costumbres e instituciones. Cuando un pueblo se debilita en la defensa de su autonomía frente al mundo, desaparece como tal, como ha ocurrido muchas veces en la historia.

 

En conclusión, consideramos que la fecha mencionada -27 de febrero, estrechamente relacionada con el 20 de noviembre- debería ser incorporada al calendario escolar, como recuerdo del homenaje realizado por una potencia a la soberanía argentina.

 

 

 


domingo, 16 de febrero de 2025

VANCE


el peligro para Europa no es Rusia ni China sino la pérdida de valores

 

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha lanzado una severa advertencia a Europa durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich. En su discurso, ha alertado sobre lo que considera «una amenaza interna» en el continente: el retroceso en los valores democráticos y de libertad de expresión

 

(InfoCatólica) 14/02/25

 

Vance ha señalado que el peligro más grave para Europa no proviene de Rusia o China, sino de las decisiones internas que, a su juicio, están erosionando derechos fundamentales. «El peligro que más me preocupa con respecto a Europa no es Rusia, no es China, no es ningún otro actor externo. Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro, el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales, valores compartidos con los Estados Unidos de América», ha afirmado.

 

Como ejemplo, ha citado la anulación de elecciones en Rumanía por orden judicial y la posibilidad de que medidas similares se adopten en otros países, algo que ha calificado de «impactante».

 

También ha criticado la censura en redes sociales y la persecución de ciudadanos por expresar opiniones contrarias a la agenda gubernamental, mencionando casos en Alemania, Suecia y el Reino Unido.

 

«Debemos hacer algo más que hablar de valores democráticos; debemos vivir según ellos», ha declarado. En este sentido, ha trazado un paralelismo con la Guerra Fría, recordando que los regímenes que censuraban a los disidentes y cerraban iglesias «no eran los buenos». Ha advertido que Europa corre el riesgo de repetir errores del pasado al criminalizar el disenso.

 

El vicepresidente también ha puesto el foco en la estrategia de seguridad de la Unión Europea y ha instado a sus socios a aumentar su inversión en defensa. «El presidente Trump ha sido claro en que Europa debe desempeñar un papel más relevante en su propia seguridad», ha afirmado. En este sentido, ha dejado entrever la posibilidad de reducir el compromiso militar estadounidense si Europa no refuerza su autonomía en materia de defensa.

 

Respecto a Rusia y Ucrania, Vance ha reiterado que la administración Trump busca una «solución razonable» al conflicto y ha sugerido que la estrategia europea debería alejarse del enfrentamiento directo para apostar por una salida diplomática. Sin embargo, no ha detallado en qué consistiría esa propuesta.

 

Finalmente, ha abordado la política migratoria, una de sus principales preocupaciones. Ha alertado del aumento sin precedentes de la inmigración en Europa y lo ha vinculado con problemas de seguridad, citando como ejemplo el reciente ataque en Múnich. «Los ciudadanos europeos nunca votaron para abrir las fronteras de par en par», ha sentenciado, insistiendo en que los gobiernos deben escuchar a sus ciudadanos en lugar de descalificar sus preocupaciones.

¿HIJOS O MASCOTAS?


Monseñor Héctor Aguer

Infocatólica, 11/02/25

 

Leo en «La Prensa» que desde 2016 vienen disminuyendo los nacimientos en la Ciudad de Buenos Aires. Entre enero y mediados de diciembre de 2024 se inscribieron 37.864 nacimientos, de acuerdo con las cifras oficiales del Registro Civil porteño; una caída del doce por ciento en comparación con el año anterior. El impacto de esta tendencia es evidente al observar la evolución de las cifras a lo largo de la última década. Se discute sobre las causas de este fenómeno: podrían influir los factores económicos, sociales y culturales que determinan las decisiones de la familia respecto a la maternidad y la paternidad. La disminución sostenida en la natalidad podría tener implicancias a largo plazo, en términos de planificación urbana, políticas públicas y servicios sociales en la Ciudad de Buenos Aires.

 

Resulta instructivo mencionar el caso de China, donde se han advertido las consecuencias de la política vigente durante mucho tiempo del «hijo único». La disminución de la población china fue vista como un peligro muy grave para la grandeza nacional y por eso aquella prohibición fue superada. Actualmente se lucha para que los chinos tengan hijos y se ofrecen fondos que premien el nuevo hecho de promoción de una familia más numerosa, que contradiga la situación cultural que se había creado.

 

Una reciente encuesta de la consultora Sentimientos Públicos –que incluyó una muestra de 700 casos-, reveló que un veinte por ciento de los jóvenes centennials de la Ciudad manifestó que no desea tener hijos, mientras que un quince por ciento de este mismo grupo prefiere dedicar su afecto y cuidado a los animales de compañía. El estudio también destacó una menor satisfacción con la experiencia de sus padres entre los millennials, quienes tienen entre 30 y 43 años, en comparación con los mayores de 43 años. De acuerdo con los resultados del informe, el 77 por ciento de los porteños encuestados declaró tener hijos y dentro de este grupo, dos tercios afirmaron que la experiencia de ser padres ha mejorado sus vidas, mientras que el tercio restante expresó que la paternidad o maternidad es algo que disfrutan en ocasiones, pero no siempre. En este fenómeno se advierte el contraste entre naturaleza y cultura. Al propósito se refiere la encíclica Humanae Vitae, en la que Pablo VI advirtió la inmoralidad de los medios artificiales de control de la natalidad. Estamos, indudablemente, frente a una grave emergencia antropológica.

 

Se conoció, también, un alarmante informe sobre el desplome de la natalidad en la Argentina. Nuestro país, de por sí poco poblado, corre el riesgo de convertirse, si continúa esta tendencia, casi en un semidesierto. Según cifras oficiales reveladas por las autoridades de Salud de la Nación, en 2023 sólo hubo 460.902 nacimientos; la cifra más baja de los últimos 50 años. Y ello implica una reducción del siete por ciento respecto de 2022, y de más del 40 por ciento, con relación a 2014. La tasa de fecundidad, en 2023, fue de 1,33, muy por debajo de la tasa de reemplazo, del 2, 1; o sea, del número de hijos necesario para que se mantenga estable la población. Se trata de cifras concretas; y no de «relatos». A esto se ha llegado tras décadas saqueadas; y no «ganadas», como las denominaron los oficialismos de entonces. Gobiernos de aparentes distintos signos políticos, pero funcionales todos al globalismo antinatalista, abandonaron el «gobernar es poblar», de Juan Bautista Alberdi; por el pretendido «empoderamiento» del aborto, el divorcio, la destrucción del matrimonio y la familia, el ensalzamiento de la promiscuidad y cuanta agenda anticristiana –y, por lo tanto, antihumana- anda dando vueltas.

 

La tradición cristiana ha presentado siempre el modelo de familia, que en el mundo moderno se ha modificado sustancialmente, hasta hacerse irreconocible. La caída del sentido del matrimonio por el divorcio, ha llevado a la desnaturalización de los roles del varón y la mujer. En esta perspectiva los hijos no son la consecuencia natural y las mascotas ocupan su lugar; la cultura –el uso, digamos mejor- ha reemplazado a la naturaleza.

 

La propaganda en favor de la homosexualidad, y la difusión de esta práctica, también atentaron contra el propósito natural de tener hijos. El funesto «matrimonio igualitario» ha dado lugar a la adopción de niños, que contra lo más elemental de la naturaleza crecen sin conocer qué es una mamá y un papá.