lunes, 9 de junio de 2014

LOS CHINOS A LA CAPTURA DEL CALAMAR ARGENTINO






Dr. César Augusto Lerena

6-6-14

El Subsecretario de Pesca Miguel Bustamante  se reunió con el Director del Buró de la Pesca de China, Zhao Xingwu en el IV Encuentro de Pesca China-Argentina, realizado en el Ministerio de Agricultura de la Nación, donde efectuaron declaraciones que demuestran claramente, la progresiva enajenación de la pesca y el mar argentino y el avance sostenido de China -con la complacencia de los funcionarios argentinos- por hacerse de materias primas de bajo valor agregado.



La puerta la abrió, pese a la resistencia del sector pesquero nacional, la Res. 10/13 dictada en agosto pasado por el Consejo Federal Pesquero, que permitió el ingreso de buques chinos a la Zona Económica Exclusiva Argentina para la captura del calamar; bajo pretexto de la existencia de excedentes de esta especie.



La política del actual Subsecretario Bustamante, un abogado originalmente vinculado a la Cámara de Armadores Pesqueros, no deja de llamar la atención, porque sus entonces representados, se han opuesto reiteradamente al ingreso de buques extranjeros al mar argentino; cuya presencia ya es suficientemente grave, a través de los más de cien buques pesqueros extranjeros que pescan con licencias ilegales otorgadas por Gran Bretaña en Malvinas y más de 200 que pescan en la zona adyacente las especies migratorias argentinas o sus asociadas.

         

Los argumentos de fondo, para abrir el mar a la pesca extranjera, según Resolución citada, son que la flota argentina no pudo pescar todo el calamar disponible; alegando, entre otros argumentos inconsistentes, que por la Res. 11/2006 de ese Consejo, se había considerado “…que una explotación sustentable de la pesquería de calamar resultaba compatible con un número de buques poteros que no supere el promedio de los 104 buques poteros que operaron entre 1996 y 2005…”. Es decir que a la flota de 62 poteros nacionales se le pretende agregar más buques y aun se estaría por debajo de los 104 poteros que arbitrariamente el Consejo Federal Pesquero fijó como tope en el 2006.



Un argumento inconsistente e insustentable que no tiene en cuenta la biología; la interrelación entre las especies; las licencias ilegales citadas; la pesca clandestina; y aún menos, el carácter migratorio del Calamar que desde las aguas argentinas todos los años migra hacia altamar y a alrededor de Malvinas, momento en que la flota extranjera lo captura.



La biología no es matemática, y esta decisión del Consejo Federal Pesquero y la Subsecretaría de Pesca, demuestra en forma elocuente la falta de políticas pesqueras de la nación.



Se pretende mostrar como una decisión beneficiosa, la exigencia de que más del 10% de las capturas deban procesarse en tierra, y en verdad no se encuentran motivos -salvo favorecer los procesos extractivos y el bajo valor agregado en la Argentina- para que no se le exija el procesamiento total (100%) de las capturas en tierra, generando mayor ocupación de mano de obra argentina o dando fin a este negocio chino.



Además de ello, estas embarcaciones pescando en la Argentina, transgreden la Ley 24.922 modificada por la Ley 26.386; ya que hay más de 80  buques chinos pescando en el área adyacente de la Zona Económica Exclusiva Argentina o con licencia británica en el área argentina de Malvinas; por lo que autorizar la captura china supondría una grave trasgresión del propio gobierno argentino, además de no tener en cuenta que aquellos buques chinos estarían extrayendo unas 570.000 toneladas de calamar argentino por año, que congelados a bordo, significan una captura de recursos argentinos o asociados a éstos, del orden de los 700 millones de dólares anuales que se extraen al patrimonio nacional.  



¿Cuál sería el beneficio argentino respecto al interés chino de invertir sólo en actividades extractivas de calamar argentino, teniendo en cuenta que nuestro país es un exportador de productos pesqueros al mercado asiático y competidor de China en el mercado internacional?. 



Las declaraciones del Director de Pesca chino, Zhao Xingwu, respecto a estudiar la reducción o eliminación de los aranceles de ingreso al mercado chino, pueden ser bienvenidas, pero de ninguna manera justificar el acceso de sus buques al mar argentino o la eliminación del origen argentino de las capturas realizadas en la Z.E.E. y el mar adyacente de esta flota, que supone debe tributar los correspondientes derechos de captura y aduaneros.



No es de extrañar entonces  que este Director manifieste que es  “interés de su país sumar diez buques poteros al caladero argentino…Cuanto más rápido se resuelva este tema, mejor (…) Nosotros estamos dispuestos a avanzar. La cooperación entre ambos países será más grande de lo que imaginamos”. La entrega del recurso a los competidores chinos en un mismo mercado no parece ser la mejor forma de cooperar con la Argentina y los empresarios argentinos; en especial, a los que han invertido en el país para extraer y procesar en la Argentina esta especie; una de las tres más importantes del sector y de cuyo proceso depende el empleo argentino. 



Las empresas vinculadas a China exportan desde Argentina commodities, es decir materias primas con baja ocupación de mano de obra y escaso valor agregado. Esta política puede entenderse del funcionario chino Zhao Xingwu, pero no de parte del Subsecretario Bustamante que lo acompañó a la firma Ardapez considerada la “Planta Base” de estas operaciones. Los efectos sobre el calamar, sobre los recursos asociados y los mercados son impredecibles. La competencia absolutamente desigual en materia impositiva y sanitaria; y sobre este último aspecto, no podemos dejar de ponderar que los empresarios argentinos han debido adecuar todos los buques poteros asiáticos incorporados a la flota nacional para ajustar estas embarcaciones a las normas laborales y sanitarias establecidas por la legislación vigente de Argentina.



No deja de llamar la atención que la Autoridad de Aplicación en conocimiento desde hace años de supuestos excedentes de calamar no haya promovido la construcción de buques poteros en Argentina en lugar de propiciar el alquilar de buques chinos para tal captura. Reafirmando estos dichos, el funcionario chino entiende posible “la construcción de poteros en los astilleros chinos con condiciones beneficiosas con un plazo de financiación cercano a los cinco años”;  lo cual además de ser  absolutamente insuficiente para inversiones de esta naturaleza, no parece “nada beneficiosa” la importación de buques, cuando habría que poner a la industria naval argentina a construirlos con créditos bancarios y el aval de las Cuotas de Captura pertinentes, provocando el consecuente empleo argentino. Esto nos recuerda la importación de trenes chinos en lugar de construirlos aquí.



La actividad pesquera de Argentina no necesita de la inversión china. Necesita que China libere sus aranceles de importación a los productos con alto valor agregado de Argentina y que sus buques dejen de pescar nuestras especies o las asociadas a éstas, en la Zona Económica Exclusiva o el área adyacente. Lo demás se parece a un cuento chino o argentino. Seguir esta política es promover la desocupación. La misma que llevó a Europa a la situación actual cuando inició la instalación de sus industrias en Asia con el objeto de reducir sus costos de producción.





Dr. César Augusto Lerena


cesarlerena@gmail.com