miércoles, 18 de junio de 2014

URGEN POLÍTICOS DE VANGUARDIA


Fernando E. Sánchez Argomedo

Yo influyo, 17 Junio 2014
  
No es un secreto que una de las vocaciones o profesiones más desprestigiadas en México y el mundo es la política. Según una encuesta de confianza de Parametría 2014, sólo el 19 por ciento de los mexicanos confían mucho o poco en los partidos políticos, mientras que la encuesta de Mitofsky en el año 2012 señala que los sindicatos, senadores, partidos políticos, la policía y los diputados se encuentran dentro del índice de confianza más baja con menos del 10 por ciento de ciudadanos que confían en ellos.

Es sumamente grave que la percepción de la ciudadanía sea ésta, pues es el reflejo del pobre desempeño de los políticos, quienes han olvidado cuál es el verdadero sentido de su trabajo.

El Papa Francisco, quien indiscutiblemente es hoy el más importante líder moral del planeta, ha señalado en diversas intervenciones que “la política es una de las formas más altas de caridad, porque busca el bien común”.

Frente a esta declaración y viendo los índices tan bajos de aceptación de los políticos, surgen muchas dudas sobre el destino de México, la naciones y el planeta mismo: un camino de destrucción, la política del descarte y el materialismo del corto plazo, la prevalencia del interés particular y de grupo por encima del interés de la sociedad en su conjunto, que es el bien común.

Nadie niega que el ejercicio de la política sea un arte sumamente complicado. Es un arte porque, a partir del conocimiento de la realidad objetiva, implica mover voluntades; no hay manual para lograrlo, ya que se realiza partiendo de la libertad de acción de todos los actores.

Frente a los discursos y las acciones de siempre, hay una gran oportunidad para quienes ejerciendo la política del bien común se presenten como una alternativa de cambio real en México y en el mundo.

Urgen políticos de vanguardia, con una actitud diferente y nuevas capacidades, mismas que podríamos reflexionar a partir de estas tres ideas: principios, enfoque, interrelación.

Principios

Un político diferente es aquel que entiende que su trabajo no tiene sentido si no se hace partiendo de los principios que rodean al ser humano y su naturaleza. Estos nuevos políticos que necesitamos deben comprender que los destinatarios de todas sus acciones son personas concretas, con realidades particulares, inmersas en un entorno social.

Las acciones de un político deben estar encaminadas a respetar y cuidar la dignidad de la persona, su libertad y las condiciones para que puedan ser felices. En primer lugar proteger su primer derecho: el de vivir, desde que es concebido hasta que muere de forma natural; así como también proteger su ámbito de desarrollo esencial, que es la familia; crear las condiciones para que haya oportunidades de tener una vida digna, esencialmente a través del empleo, la justicia y sus derechos elementales.

Pero no se trata de crear un nuevo concepto de ser humano, sino de ir verdaderamente a fondo de la verdad sobre el mismo, su razón de ser y su destino final; de lo contrario, se cae en la ideologización de algo que no debe ser ideologizable, ya que la existencia del ser humano es un hecho verificable y presente en este planeta; y, a pesar de todas las circunstancias históricas, su naturaleza sigue siendo la misma desde siempre.

Enfoque

Proteger a las personas implica crear un espacio para que puedan nacer, crecer, desarrollarse y morir de manera digna, que tengan la posibilidad de ser felices. En este sentido, el enfoque de las acciones de un político de vanguardia debe ir a los ámbitos que hagan vulnerable o signifiquen un impedimento para alcanzar dentro de ese proceso su felicidad.

En México el 45.5 por ciento (53 millones) de personas viven en situación de pobreza y el 9.8 por ciento (11.4 millones) viven en situación de pobreza extrema. Algo no se ha hecho bien cuando existe esta terrible realidad de pobreza.

Las políticas sociales deben permitir hacer cosas concretas para que estas familias en situación de pobreza, y más las de pobreza extrema, encuentren oportunidades para salir de ella por sus propios medios.

El mejor lugar en el que la persona puede aprender a vivir en comunidad es la familia; un político de vanguardia debe entender que la familia natural debe ser una prioridad fundamental, ya que una sociedad con una familia sana y protegida es una sociedad de vanguardia, llena de esperanza y posibilidades de desarrollo integral.

Interrelación

Finalmente, es muy claro que no todos los políticos piensan de la misma forma; hay muchos que sufren la influencia de intereses particulares, sobre todo los intereses económicos, materialistas y sin sentido humano. Otros, al no tener claros los principios de la naturaleza humana, intentan resolver los problemas sociales por un camino que tendrá efectos negativos en el futuro de la humanidad, como son todas aquellas políticas a favor del aborto y en contra de la familia; o, por otro lado, políticas asistencialistas a cambio de votos.

De un político de vanguardia se espera capacidad de diálogo. El Papa Francisco habla de la “cultura del encuentro”, cultura que parte de ver a los demás como otros yo, como hermanos nuestros. Es mediante esta actitud de encuentro que un político de vanguardia halla la mejor manera que dialogar con sus adversarios políticos o con aquellos que no piensan como él.

México y el mundo necesitan políticos de altos vuelos. No estamos esperando seres de otro planeta, sino seres humanos con claridad de principios, enfoque adecuado y capacidad de interrelación, que influyan en una agenda común en beneficio de las personas, únicos destinatarios de todas las acciones y políticas.

Para esto, se necesitan hombres valientes, dispuestos a hacer la diferencia. Creo que el Papa Francisco nos está demostrando que se puede ir a la vanguardia en muchos aspectos, y en muy poco tiempo, dada su sencillez, se ha convertido en el líder moral más importante del planeta.


Y tú… ¿estás dispuesto a ser un político de vanguardia? O, ¿seguirás siendo uno más?