lunes, 25 de mayo de 2020

PROFUNDIZANDO LA PANDEMIA



Los Principios, 24 de Mayo de 2020

Autor: Pbro. FERNANDO MARTIN


Han pasado ya más de dos meses desde que en nuestra querida Argentinase decretara la cuarentena obligatoria, y para algunos como yo, fue una oportunidad para reflexionar y poner en oración lo que a todas luces aparecía como por demás extraño. La declaración de una pandemia mundial que lentamente cubría el planeta y que llegaba a nuestras tierras, no se trataba evidentemente de una situación ordinaria.

El paso de los días, semanas, y ya meses, me permitió indagar con el mayor rigor a mi alcance sobre las causas y previsibles consecuencias de semejante acontecimiento histórico, de la mano de investigaciones que la moderna red de comunicación global hoy nos facilita, a la vez que contactos de primera mano con personas también inquietas por entender semejante prodigio: personas sanas en cuarentena y con barbijos, centros asistenciales con muy pocos enfermos, miles de respiradores preparados pero sin uso, alumnos obviamente fuera de las aulas, miles y miles de personas sin trabajar, el transporte público en el mínimo de su funcionamiento, fronteras cerradas, incluso internas, con personas varadas lejos de sus hogares, los poderes del estado casi paralizados, excepto el ejecutivo que en la emergencia asume la totalidad del poder, iglesias cerradas, etc., etc.

“Algo huele mal”, pensé. Evidentemente esto no es normal. No hay posible comparación con ninguna peste, ni tragedia mundial precedente. Por más comparaciones que queramos hacer, nunca se paralizó el planeta de esta manera, y mucho menos protagonizar una pandemia en la era del desarrollo científico por excelencia, que enorgullece a los más fervientes defensores del progreso de la civilización.

Hablando la semana pasada con Máxima, destacada miembro de nuestra comunidad, que participa de nuestro comedor y vive en La Lonja , muy preocupada por la presente circunstancia, y también con amigos con vasta trayectoria en tratativas cercanas con la bella dama Sofía, más algunas navegaciones cibernéticas, pude atar algunos cabos para intentar desenredar la madeja, al menos en parte, de lo que está aconteciendo.

Les digo que me iluminó muchísimo escuchar hace pocos días al Sr. Presidente de la Nación y al Sr. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires cuando prácticamente con las mismas palabras dijeron que “hay que acostumbrarse a una nueva normalidad, ya que la anterior era algo así como una fantasía”.

Al escucharlos hablar así a coro, caí en la cuenta de que también venía escuchando a coro otras expresiones como: pandemia, protocolo, tests, teletrabajo, plataforma Zoom, cuarentena, distanciamiento social, tele-localización, vacunas…

En definitiva, lo que hoy deseo plantearles es mi evaluación general de lo que percibo está pasando con todos nosotros. Lo voy a hacer lo más gráficamente posible describiendo tres niveles de análisis: 1. Fenómeno sanitario, 2. Matriz Geopolítica Global y Nacional, y 3. Perspectiva Teológica.

En relación al fenómeno de la crisis sanitaria, lo que más me perturba es la falta de claridad sobre lo que se llama el coronavirus COVID-19. Sinceramente a esta altura de la película al menos en lo que a los grandes medios de comunicación y de las autoridades mundiales y nacionales respecta, incluyendo los peritos, se perciben más los interrogantes que las certezas.

Propongamos algunas preguntas claves que nunca se terminan de aclarar: ¿Cuál es el origen del virus? ¿Proviene directamente de la naturaleza? ¿Se produjo artificialmente en uno de los laboratorios que se sabe existen en algunos países poderosos, para luego escaparse o inocularse en personas que a su vez lo diseminaron? ¿Cuán contagioso o letal es, puesto que no aparece aún como más cruento que una gripe estacional? ¿Cómo se combate eficazmente? ¿A través de medicamentos, antiinflamatorios, usando respiradores? ¿Es indispensable utilizar una vacuna? ¿Por qué tantos tests son imprecisos? ¿Por qué la OMS se enteró tarde? ¿Con qué autoridad, luego de semejante omisión, dicta minuciosamente los protocolosde acción que deben utilizar todos los países? ¿Cómo no ven las autoridades argentinas que la metodología que se está utilizando está deteriorando severamente, como efecto secundario, la vida de los ciudadanos sanitaria, laboral, educativa y económicamente? Ustedes agreguen las suyas.

A la hora de obtener respuestas a estas preguntas, deseo proporcionarles algunos nombres de referentes idóneos que desde sus especialidades iluminan la situación. Algunos son argentinos y otros extranjeros. Desentrañar la madeja no es tarea fácil, ya que la situación es tan compleja como la mente humana y la historia de la lucha entre el bien y el mal, y a pesar de que posee una matriz similar, reviste características diversas según el país, y la región del planeta.

Creo que sería útil escuchar entre otros, a las siguientes personas: Dra. Chinda Brandolino (Argentina), Dr. Andreas Skalke, Dr. Luc Montagnier, Dra. María Eugenia Barrientos, Dra. Judy Mikovich… En cuanto a la trama geopolítico-ideológica, legisladores italianos como Sara Cunial y Vittorio Sgarbi, Gustavo Segré, periodista china Liwei Fu, espacios de Internet tales como PANCo. Life o Noticias Rafapal., o el video del médico del Sanatorio Allende que apareció esta semana.

Desde distintos enfoques, éstas y muchas otras personas, llegan a la conclusión de que lo que está aconteciendo en el planeta responde a fuertes intereses ideológicos, geopolíticos y económicos, que obviamente no voy yo a explicar en detalle, pero que he intentado mostrar en previos mensajes, al menos en el aspecto de las ideas que permean la cultura contemporánea. Para entenderlo con mayor precisión, debemos escucharlos a ellos, y luego sacar nuestras propias conclusiones.

Creo que se trata de un paso más en lo que se llama el Nuevo Orden Mundial, que los más poderosos del planeta quieren imponer por muchas razones, que yo a esta altura del partido pienso que más que por ganar dinero, es por ser víctima de la psicopatía del poder.

A la hora de investigar esta trama, debemos encontrarnos con personas como George Soros, Bill Gates, miembros del Club Bilderberg, Rockefeller, Elon Musk, Ted Turner… Son dueños o están vinculados a fundaciones u organismos internacionales de relevancia, a quienes financian, tales como la fundación Open Society de Soros o la fundación Bill y Melinda Gates, o la Organización Mundial de la Salud , cuyo principal sponsor después de USA que está pensando en retirarle los fondos, es Bill Gates, la ONU, la IPPF, la Universidad Johns Hopkins, el American College, Hollywood… Muchos pertenecen a lo que se llama “Deep State” (Estado Profundo), que incluye figuras como los Clinton o Barak Obama, que tienen mucho interés en desplazar al actual presidente de los Estados Unidos, que no comulga con sus ideas.

Muchos de ellos son magnates de de las comunicacionesy están relacionados con la industria farmacológica, y poseen un pensamiento maltusianista, que cree en la reducción de la población, y por ello, fervientemente en el control de la natalidad. Ellos hacen las vacunas, cuya fabricación, dicho sea de paso, hace ya muchos años está prohibida en nuestra patria. Sabemos bien que la OMS , por ejemplo, promociona el aborto, el control de la natalidad, y todo lo que tenga que ver con las políticas de género.

La “Open Society” (Sociedad Abierta) de Soros se dedica explícitamente a destruir la familia tradicional, y promueve la ideología de la identidad de género en el mundo junto con el aborto. A propósito de esto, los vínculos con la Argentina y con el gobierno actual son estrechos, ya que los titulares de esta fundación se reunieron con el ministro de educación de la Nación par hacer acuerdos pedagógicos. Por otro lado Soros invirtió muchos millones de dólares en la campaña a favor del aborto en Argentina, y obviamente no le gustó perder.

La influencia que estos varias veces “multimillonarios” ejercen en el planeta, llega a cada nación de diferente forma, según su ubicación geográfica, historia, desarrollo material, cultura, tradiciones, o momento histórico. En relación a la pandemia, es diferente el caso de Italia, de España, USA, Brasil, etc. Investiguen para ver que no todo es como los medios masivos lo muestran.

En nuestro caso, somos un país bendecido por su ubicación geográfica, recursos naturales y poca población, que a su vez traviesa por una endémica crisis cultual y económica. Esto no facilita las cosas para poder enfrentar semejante situación con autonomía, en defensa de nuestra soberanía. La dependencia del crédito internacional, obviamente nos hace sumamente vulnerables ante las fuertes presiones externas.

El actual gobierno de corte socialista, está dando muestras de un cumplimiento a raja tabla de los protocolos de la OMS , que personalmente no me deja muy tranquilo, ya que considero debería ver que la iniciativa privada está colapsando, lo que daría espacio para que el estado se hiciera cargo de toda la vida pública, privilegiando a una reducida elite gobernante. ¿Será esa su intención? ¿Será eso lo que proponen algunos legisladores o militantes oficialistas? También la fe católica argentina, y nuestro aprecio por la familia y toda vida, serían víctimas apetecibles de semejante tendencia ideológica.

Es verdad que en tiempos de guerra la primera víctima es la verdad. Por ello, disculpen la crudeza del planteo, pero sinceramente esto es lo que yo veo, sabiendo que muchos se resisten a hacerlo. Se los digo convencido de que la verdad, por más dura que sea, libera, y genera espacio para resolver problemas. Lamentablemente mientras algunos nos desvivimos pensando cómo hacer el bien, otros se la pasan planificando minuciosamente cómo hacer el mal.

En esa dirección: ¡Bienvenidos al mundo de la fe en Jesucristo, Redentor del Hombre! Él nos regala como hace XX siglos la posibilidad de vivir en la siempre nueva normalidad del Evangelio de la vida, de la familia, de la verdad, de la justicia, de la misericordia, de la opción por los pobres débiles y sufrientes, del sufrimiento aceptado por amor, de la oración y la contemplación, de la esperanza….

Todo lo que vengo diciendo, debe ser iluminado por esta “Luz de las naciones” que es más fuerte y poderosa que las tinieblas del pecado de soberbia, egoísmo e idolatría.

Nosotros los católicos miramos todo desde la fe, y sabemos que Dios no abandona a sus hijos, y que siempre nos envía su Espíritu Santo para abrir los caminos de la historia del hombre, en la que florece su Reino Celestial. La pregunta es si nosotros lo dejamos entrar.

Lamentablemente la Argentina en su conjunto no está haciendo espacio para Dios. Ha renegado en gran medida de su tradición católica en los últimos años, coqueteando con la primer tendencia cultural de moda. Dios fue sacado de la cultura nacional. Sí aparece en un Te Deum, o en una fiesta patronal, pero el divorcio fe- vida y fe-cultura es manifiesto. En esto debemos hacer un gran examen de consciencia todos los miembros de la Iglesia , empezando por los pastores, que hemos descuidado el mundo de la educación de las nuevas generaciones, la defensa de la vida y la familia, el diálogo con la cultura, e inclusive la práctica religiosa.

Sería bueno que esta coyuntura histórica nos conmoviera, para que nos diéramos cuenta de que el hombre solo no puede hacerse cargo de sus problemas más hondos, y de que una sociedad sin Dios se extingue en el escepticismo, el relativismo moral y el nihilismo.

Recordemos que a lo largo de la historia, la Iglesia Católica , a través de su predicación exquisitamente humanista, y de la vida de sus más insignes hijos se transformó en freno y escudo ante los ataques de toda “normalidad”ajena a la naturaleza humana, creada y redimida por Dios. ¿Dónde están hoy esos buenos hijos de tan buena Madre y Maestra de la humanidad?

Para ir finalizando, los invito a esperar Pentecostés haciendo un verdadero examen de consciencia sobre nuestro compromiso con la fe, con el silencio, la oración, la caridad, la justicia, la verdad…

Sólo unidos como Iglesia y como nación, no exentos de sufrimiento, podremos enfrentar la presente crisis. Se trata de la decisión de cada uno y de todos en conjunto. Encerrados en casa no será posible. ¿Qué hacer entonces? Espero haberlo respondido en todos los mensajes que últimamente les envié. Yo por mi parte rezo, pienso, hablo, escribo, celebro la Misa , y trato de estar disponible para atender las necesidades de quienes golpean a mi puerta, según las posibilidades que están a mi alcance.

Deseo terminar hoy con el Himno de la caridad (1 Cor 13, 1-13), que me parece sintetiza lo que deberíamos hacer, y la Secuencia del Espíritu Santo a quien imploramos consuelo y esperanza, que ciertamente necesitamos.


"Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. 2.Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. 3.Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. 4.El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, 5.no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, 6.no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 7.El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8.El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; 9. porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. 10.Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. 11.Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, 12. pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. 13. En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.”


Ven Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido.
Luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestros esfuerzos.
Tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego.
Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del alma si Tú le falta s por dentro.
Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo.
Lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo.
Doma el espíritu indómito. Guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito.
Salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.