miércoles, 19 de abril de 2023

DEL VEGANISMO AL ANTIESPECISMO

 

 la nueva religión antihumanista que venera a la tierra y a los animales

 

Claudia Peiró

 

Infobae, 16 Abr, 2023

 

En agosto de 2021, en plena huida de occidentales y locales de Kabul por la retirada de las tropas estadounidenses, una asociación de protección animal fletó desde Londres un avión a la capital afgana para evacuar a 200 perros y gatos de un refugio. El ministro británico de Defensa de entonces, Ben Wallace, autorizó personalmente el aterrizaje de ese vuelo en el aeropuerto de Heathrow con los animalitos rescatados y varios asientos vacíos, cuando todavía Kabul hervía de gente que intentaba escapar frente a la inminencia del regreso de los talibanes al poder.

 

Recientemente, España ha aprobado una ley referida a los animales domésticos por la cual para ser dueño de uno de ellos habrá que hacer un curso. Sí, capacitarse. La norma regula el tiempo en el que se puede dejar solo a un animal doméstico (24 horas en el caso de los perros y 3 días en el de los gatos) y fija multas de hasta 100 mil euros para los infractores. Por motivos obvios, los legisladores, aunque originalmente no lo pensaron porque parece que legislar fuera de la realidad es un mal extendido, tuvieron que excluir de esta parte de la norma a los animales de caza o de pastoreo, esos que viven y/o trabajan en el campo. A riesgo de frenar actividades productivas. Detalle menor para los fanáticos.

 

La ley también restringe la cría y la venta de animales que en adelante será solo resorte de profesionales. Nada de “prestame a tu perro que tengo una hembra de esa raza y quiero que tenga cachorritos…” Comprar un bebé estará mejor visto que adquirir un perro con pedigree.

 

El mismo Gobierno español que legalizó la eutanasia humana -en junio de 2021- pretendía “una ley de sacrificio cero” para los animales. Hasta los gatos callejeros —“comunitarios” o “colonias felinas” en la terminología del proyecto de ley— iban a estar a salvo de la eutanasia. Luego tuvieron que limitarse, por motivos obvios.

 

Entre nosotros, dos por tres aparece un alma caritativa preocupada por la persistencia de la tracción a sangre —la animal, no la humana, ni siquiera la infantil—, y no faltaron los exaltados que quisieron agarrárselas con los gauchos de la Exposición Rural…

 

Además, como nuestros legisladores no tienen una agenda propia, que contenga las demandas reales, urgentes y colectivas de los argentinos, sino que siguen la corriente mansamente, por figuración o por algún tipo de sensibilidad ante los lobbies, se presentó acá un proyecto de ley para que los animales sean considerados personas no humanas. El texto no distingue entre animales de compañía, silvestres o de cría; quiere declararlos a todos sujetos de derechos. En consecuencia, propone modificar el Código Civil para que, por ejemplo, en un divorcio la mascota no sea parte de los bienes a dividir sino un miembro más de la familia cuyo destino habrá que definir en función de lo que sea mejor para el animalito.

 

Increíblemente, este proyecto superó la grieta. Se pusieron todos de acuerdo kirchneristas, peronistas no kirchneristas, cambiemitas… Lo firmaron Leonardo Grosso (Frente de Todos), Graciela Camaño (Frente Renovador) y Facundo Manes (Juntos por el Cambio).

 

“Los animales no humanos, cualquiera sea su especie, son considerados personas físicas no humanas y en consecuencia sujetos de derecho. Se les reconoce plenamente su sintiencia (sic) y quedan excluidos de cualquier otra caracterización que afecte su también reconocida dignidad (...). Ejercerán sus derechos por intermedio de personas humanas o jurídicas”, dice el proyecto. Los abogados patrocinantes de estos animales podrán accionar penalmente contra quienes los ofendan o maltraten y reclamar las correspondientes reparaciones. Esto permite avizorar un nuevo rebusque en el horizonte de la profesión.

 

Un anticipo lo tuvimos cuando la orangutana Sandra fue representada por un célebre constitucionalista que logró que un juez le concediera un hábeas corpus para su liberación. “Esto sólo se aplica al caso de Sandra y de los grandes primates, que tienen el 96% de identidad genética con los seres humanos”, aclaró el abogado en su momento. El proyecto presentado ahora no distingue en cambio entre simios y otras bestias. Cuatro años más tarde, en 2018, el mismo patrocinante de Sandra se presentó en el Congreso para abogar por la legalización del aborto argumentando que el feto humano no es un sujeto de derecho, como sí lo era la orangutana.

 

Todo esto nos da una idea de hasta qué punto está penetrando esta nueva religión que adora a la tierra y a los animales y los pone por encima del ser humano. El antiespecismo es la ideología que pretende igualar a animales y humanos en su esencia, negando una diferencia de naturaleza o de grado entre el hombre y el animal.

 

Los activistas veganos antiespecistas son como una secta de extremistas que lanza sus anatemas e imprecaciones a diestra y siniestra, llegando en ciertos casos a la acción directa violenta. “Los animalistas, dice el ensayista y periodista canadiense Jerôme Blanchet-Gravel, no condenan solamente la crueldad hacia los animales: es Occidente en su relación con el mundo lo que está en su mira”.

 

Pero como las feministas, que creen que inventaron la igualdad sexual o que les debemos a ellas los logros y derechos de que gozamos las mujeres desde hace años, los veganos están convencidos de que inventaron el amor y el cuidado a los animales; principios que hace tiempo están incorporados a nuestra cultura.

 

La Argentina, como casi todos los países occidentales, cuenta con una Ley que ampara a los animales desde 1954 (n°14.346), hace casi 70 años. También, desde 1981, con una de protección de la fauna silvestre (n°22.421). La orangutana Sandra bien pudo ser liberada y trasladada al santuario donde hoy se encuentra sin necesidad de declararla persona; bastaba con aplicar las normas ya existentes.

 

¿En qué momento se pasó del modelo “Sociedad Protectora de Animales” al extremismo anti humanista de hoy? La protección de los animales, la lucha contra el maltrato y un preservacionismo equilibrado son prácticas positivas y hace tiempo reguladas, y sus objetivos no son incompatibles con el uso de los animales para la alimentación y el trabajo humanos. Se aspira sí a que ello sea con la menor crueldad posible.

 

Aunque para los veganos los simples defensores de animales sean unos reformistas cómplices de su explotación, lo cierto es que casi todos los logros en materia de protección de especies les corresponden a ellos. La limitación del uso industrial, la eliminación de las riñas de gallo y de las peleas de perros, los animales de crico, la regulación de la caza, todo eso es anterior al veganismo.

 

Hasta que aparecieron personajes como Peter Singer, con su teoría de la “liberación animal”, quien considera que el uso de animales para necesidades humanas solo se puede justificar en casos extremos. Así es como surgen las corrientes veganas radicalizadas, o antiespecistas, que militan por los derechos de los animales. Vale recordar que en Holanda llegó a haber un Partido de los Animales, obviamente constituido por personas, incongruencia que no hace mella en la ideología animalista.

 

El creador del término “especismo” fue Richard D. Ryder, psicólogo y filósofo británico, que afirma que la relación entre el homo sapiens y los demás animales es de total dominación. Creó la palabra especismo para designar lo que considera una pretensión humana inaceptable: la de que existe una diferencia entre las especies, una superioridad, algo que Ryder y sus seguidores niegan, contra toda evidencia. De acuerdo a esta teoría, los animales deben vivir libres de toda tiranía y explotación humanas.

 

El animal es un ser sensible, que experimenta sentimientos similares a los del humano; es incluso capaz de pensar. Por lo tanto, corresponde que tenga los mismos derechos que el humano. De los deberes no hablemos. Costaría un poco hacérselos entender.

 

El antiespecista dogmático coincide con el ambientalista fanático: el gran predador es el hombre.

 

En su humanización de los animales, formulan denuncias disparatadas: las vacas inseminadas son vacas violadas; ni hablar de las gallinas, cuyos huevos les son robados; huevos que, en la jerarquía vegana, están por encima del feto humano.

 

Entre los puntos flojos, por decirlo suavemente, del razonamiento antiespecista está el de la indistinción entre especies animales. ¿Se puede equiparar a insectos, moluscos y mamíferos? ¿Sujetos de qué derechos son las moscas o las cucarachas? ¿Es lo mismo un caballo que un sapo? ¿Es lo mismo un caniche que un dogo que caza jabalíes?

 

¿Y qué tienen que decir los antiespecistas de la ley que rige el mundo animal según la cual el grande se come al chico? ¿Un animal puede ser carnívoro y el humano no? ¿Cuál sería el fundamento de esta discriminación? Muchas especies no podrían sobrevivir si no fuera devorando a otras.

 

El periodista y ensayista Paul Sugy es uno de los detractores de la ideología anti-especista. En su libro L’extinction de l’homme, le projet fou des antispécistes (La extinción del hombre, el proyecto loco de los antiespecistas), denuncia la negación cada vez más radical de la esencia de la especie humana. Los veganos han pasado de las acciones simbólicas a la violencia, como los ataques contra carnicerías y queserías denunciando la explotación del animal por el hombre.

 

En su obsesión por salvar a los animales, el antiespecismo predica “un nuevo sometimiento: el de los hombres”, sostiene Sugy. Se puede amar a los animales, dice, considerarlos compañeros, sentir gran apego hacia ellos, pero hay dos distinciones que marcan una evolución muy diferente del humano por sobre las demás especies: la bípeda estación (caminar erguido sobre las dos extremidades inferiores) y un desarrollo extraordinario de las facultades cerebrales que permitió la escritura.

 

Pero para el anti-especismo no hay diferencia de valor entre el humano y el animal. En su empeño por eliminar todo sufrimiento animal, dice el autor, llegan a comparar —sin la menor prudencia ni respeto— la cría de gallinas con la esclavitud humana y la faena vacuna con la Shoah.

 

Sugy sostiene que el proyecto antiespecista apunta a destruir al humano en su especificidad y grandeza, a abolir su estatus superior y radicalmente diferente al de las demás especies vivientes. El hecho de que el libro haya sido calificado de “valiente” habla a las claras de un clima en el cual una serie de corrientes reivindicativas de sectores minoritarios —reivindicaciones muchas veces antojadizas o delirantes— se imponen como dogmas que no se pueden contradecir, aunque vayan contra el sentido común.

 

Entrevistado por la revista Causeur, el 18 de junio de 2021, Sugy advertía que el proyecto antiespecista implica una verdadera revolución intelectual. El especismo —la diferencia entre especies— sería según ellos una discriminación. Y por ello quieren abolir la diferencia entre los “animales humanos” y los “animales no humanos”. La distinción filosófica entre naturaleza y cultura sería obsoleta. Sugy precisa sin embargo que aunque todos los antiespecistas son veganos, no todos los veganos son antiespecistas. El veganismo es un estilo de vida, el antiespecismo una ideología.

 

La conciencia del humano acerca de su superioridad por sobre las demás especies es para ellos infundada y la denuncian como discriminación, explotación, sometimiento. Paul Sugy relaciona esta ideología con otras corrientes de moda en el presente. El antiespecismo, dice, se confunde con el pensamiento queer y lo prolonga: después de la indefinición de los sexos, viene la de las especies.

 

Otra confirmación de que para los veganos el humano está en el fondo de la escala es que el mismo ímpetu que ponen en proteger la leche vacuna para los terneros lo ponen en promover la vasectomía para frenar la natalidad. En Australia hay un verdadero boom de esta práctica promovida por los veganos para los cuales dar a luz a un niño es parir un nuevo contaminador del ambiente. Para ellos es mejor el humanicidio que el ecocidio. Se hacen esterilizar porque la humanidad daña el ambiente. En esta lógica, cabe preguntarse para quién preservan la tierra.

 

En Argentina, el mismo gobierno que promueve la vasectomía y la ligadura de trompas entre adolescentes, firma un decreto para que las farmacias acepten las recetas de veterinarios. Destacando la medida, un funcionario dijo que “esta decisión presidencial la ubica (a la profesión veterinaria) en una valoración equivalente a los médicos, lo cual es muy importante”. Y agregó que “el rol de los médicos y de los veterinarios se mancomuna en pos de un mismo objetivo: la salud pública, animal y ambiental”.

 

Entre los fundamentos de los antiespecistas para equiparar a los hombres con los animales está el de que éstos tienen “conciencia”. Deberían aclarar qué entienden por esa palabra. Las obligaciones, el deber, la distinción entre el bien y el mal o la autorreflexión son cosas por completo ajenas a los animales que, vale reiterar, tampoco son iguales entre sí. No es comparable un animal domesticable, que puede convivir con nosotros las 24 horas, con uno salvaje que jamás se adaptaría. Además, las especies que llegan a dominar su instinto lo hacen gracias al entrenamiento de los humanos; no por conciencia ni por razonamiento. Los que sostienen que existe la inteligencia animal olvidan agregar que es de un orden muy distinto a la humana.

 

El mundo es inteligible —hasta un punto— por y para el hombre, que es quien tiene la capacidad de enunciarlo y pensarlo. Por eso tenemos responsabilidades sobre todo lo creado. Pero sin degradar nuestra condición. El antiespecismo no es preservacionismo animal sino justamente una forma de degradación humana.

 

A propósito de la proliferación y humanización de mascotas, la antropóloga María Carman, autora de Las fronteras de lo humano (Siglo XXI, 2017), advierte que “esta visión humanizante de los animales corre el riesgo de corresponderse con una visión biologizante de los humanos”, llamando la atención sobre “algunas organizaciones que parecen más preocupadas por el caballo que tira el carro del cartonero que por el cartonero” (citada por José Natanson en Página 12, 9/10/18).

 

No es la protección o preservación del reino animal lo que está en juego, sino una concepción del mundo. Priorizar a los animales por encima del hombre, visto como vulgar depredador de una naturaleza endiosada, tal es la nueva religión panteísta que se quiere imponer.

viernes, 14 de abril de 2023

EL GASTO EN PLANES

 

 se multiplicó por 500 desde que las organizaciones sociales distribuyen los recursos

 

Andrés Klipphan

 

Infobae, 14 Abr, 2023

 

Los planes sociales en la Argentina comenzaron a aumentar en el año 2009, pero se multiplicaron por 200 a partir de 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, y se quintuplicaro desde que Alberto Fernández delegó su manejo a los movimientos sociales. La curva en la actual administración no dejó de ascender, inclusive, después de la pandemia del nuevo coronavirus.

 

El plan Potenciar Trabajo -el mayor programa asistencial del Ministerio de Desarrollo Social- está en manos del secretario de la Economía Social, Emilio Pérsico, uno de los líderes del Movimiento Evita. El juez federal Ariel Lijo investiga supuestas irregularidades en ese programa, bajo la hipótesis de que intermediarios se quedarían con parte del dinero que el Estado destina a los más vulnerables. La Coalición Cívica denunció en la justicia presuntos desvío multimillonarios a cooperativas de organizaciones que integran el Frente de Todos.

 

“En Argentina, el gasto en Seguridad Social aumenta de forma progresiva y continua desde 2007, independientemente del contexto económico y de la gestión de gobierno”, se afirma en una puntillosa investigación realizada por la Fundación Éforo.

 

El trabajo técnico, basado en información oficial, destaca que el crecimiento de los recursos públicos asignados a la Seguridad Social “es menor que el número de personas beneficiadas”. Es decir que “una persona recibe más de un beneficio para compensar el escaso valor monetario real de estas transferencias”. El Estado argentino gasta la mitad de su presupuesto en la Seguridad Social.

 

Entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007, durante la presidencia de Néstor Kirchner, los planes asistenciales no dejaron de caer. Su inversión llegó a ser menor al 0,1% del Producto Bruto Interno (PBI) del país. En la actualidad, los planes sociales trepan al 0,6% del PBI en manos de piqueteros oficialistas y de izquierda.

 

Además de la decisión política del primer gobierno kirchnerista de limitar el número de planes sociales y transformarlos en empleo, se debe tener en cuenta que el país salía de la crisis social y económica del 2001 que terminó con la presidencia del radical Fernando de la Rúa dos años antes.

 

El gobierno interino del peronista Eduardo Duhalde estabilizó la crítica situación que derivó en saqueos, protestas masivas en las calles, represión policial y muertes.

 

El ex gobernador de Santa Cruz aprovechó ese envión y el viento de cola que llegó del exterior con un precio récord en la tonelada de soja. Esto posibilitó el incremento del PBI, una baja de los niveles de desocupación, pobreza e indigencia.

 

Cristina Fernández de Kirchner, que venía manteniendo la cantidad de planes sociales, comenzó a aumentarlos a partir de la crisis económica generada entre 2008-2009 debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos. En 2010 los duplicó. Treparon a poco más del 0,2% del PBI y bajaron al 0,12% al final de su segundo mandato, en diciembre de 2015. A partir de la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada, entre el 10 de diciembre 2015 y 10 de diciembre de 2019, los planes se aceleraron al ritmo de los reclamos que los entonces piqueteros opositores del Movimiento Evita, junto a los de izquierda del Polo Obrero.

 

En 2019, después de perder las elecciones presidenciales contra Alberto Fernández, la inversión en ayuda social trepó al 0,22% del PBI, es decir que el gobierno de Cambiemos duplicó los planes del kirchnerismo, a pesar de las críticas que durante la campaña electoral había realizado Macri.

 

El incremento de esta ayuda extraordinaria fue por presión de diversos movimientos sociales, como el Evita, Barrios de Pie, el MTE, el Polo Obrero e iba de la mano al ascenso de la perdida de empleos, pobreza e indigencia: Esta situación ya no se revirtió, al contrario, continuó en aumento.

 

En enero de 2017, Pérsico contó, sin rodeos, la táctica que utilizó para conseguir del gobierno macrista distintas reivindicaciones, buena parte de ellas cristalizadas en la ley de emergencia social, un acuerdo alcanzado después de decenas de manifestaciones realizadas al Ministerio de Desarrollo Social, conducido en ese momento por Carolina Stanley. “Se trata de golpear primero y, después, negociar”, dijo por entonces el líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) -junto a Juan Grabois- y el Movimiento Evita.

 

El referente de los movimientos sociales lo explicó así: “En el poder hay un gobierno de derecha que con sus políticas neoliberales genera mayor pobreza”. Admitió además que, pese a estar en las antípodas de su pensamiento, el macrismo le otorgó un reconocimiento institucional que no había conseguido con el kirchnerismo.

 

Desde el primer día de la gestión de Cambiemos, mantuvo las puertas del diálogo abiertas con Stanley a fuerza de piquetes y reclamos por más planes.

Pérsico, que había sido nombrado como secretario de Agricultura Familiar, estuvo a la cabeza de las negociaciones por el proyecto de la Ley de Emergencia Social, junto con los líderes de Barrios de Pie, como Daniel Menéndez, y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Juan Carlos Alderete.

 

Esa fue la bisagra para que las organizaciones sociales, que ahora abrevan en el Frente de Todos, comenzaran a administrar la ayuda social a medida que los indicadores de pobreza e indigencia se descarriaban.

 

Esas tres organizaciones, el Evita, la CCC y Barrios de Pie, que después se hicieron llamar “Los Cayetanos”, tendrían a partir de ese 2017 un lugar destacado en el Consejo de la Economía Popular, organismo que compartirá con funcionarios de Desarrollo Social y Trabajo y que se encargaría de administrar los $ 30.000 millones destinados a financiar la emergencia.

 

La cercanía de Pérsico con el gobierno macrista, al que hoy defenestra desde la tribuna, llevó a Sergio Berni, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, a afirmar el 24 de junio de 2022: “Hoy es de Alberto y hace dos años era de Macri”. Una semana antes Cristina Kirchner había criticado al presidente Fernández. “El Estado nacional debe recuperar el control, la auditoría y la aplicación de las políticas sociales, que no pueden seguir tercerizadas”, dijo.

 

El funcionario de Axel Kicillof afirmó que los piqueteros utilizaban un “sistema extorsivo, corrupto e ineficiente que tiene que ver con los planes sociales”. Para Berni, la asistencia social estatal se ha ido “desvirtuando a lo largo de los años” y hoy “todos hablan y opinan, pero no conocen la esencia, ni cómo abordar y desestructurar” los planes. “Todo se fue desvirtuando hasta convertirse en un negocio que nadie comprende”, sostuvo.

 

Alberto Fernández decidió compartir su gobierno con los piqueteros oficialistas. Los nombró en cargos claves de ministerios como Desarrollo Social, Infraestructura y Jefatura de Gabinete, entre otros.

Pérsico quedó a cargo de la Secretaría de Economía Social y, desde allí, este año maneja un presupuesto récord de casi 600 mil millones de pesos. Es él quien administra el Potenciar Trabajo.

 

Con Fernández, -pandemia mediante- los panes sociales pasaron del 0,3% del PBI durante el gobierno de Macri al actual 0,6%, es decir el doble, y más del 500% de incremento en comparación con el primer mandato de CFK.

 

Al presentar los resultados de su informe sobre deudas sociales en la Argentina, en diciembre pasado (en coincidencia con el último gasto social ejecutado), el director del Observatorio, Agustín Salvia, explicó que: “Todos los indicadores macro mostraron un retroceso desde el comienzo del segundo mandato de la presidenta Cristina Kirchner a fines del 2011: Producto Bruto Interno; PBI per cápita, creación de empleo registrado, poder adquisitivo y precarización del empleo, entre otros”.

 

El informe de la UCA destaca: “Hay un mayor porcentaje de población con trabajo formal que es pobre y hay más gente cubierta por planes sociales”. Este último dato, que el Gobierno reivindica como un logro, es en realidad la contracara del empeoramiento en las condiciones del mercado laboral, según se desprende de los datos de la UCA.

 

En 2011 la pobreza era del 31,8% y la indigencia del 5,7 por ciento. En 2019, al final del gobierno de Macri, estas tasas eran del 39,8 y el 8,4 por ciento, respectivamente; luego, con la pandemia y la larga cuarentena, subieron al 44,7 y 9,8 por ciento en 2020. El trabajo de la UCA destaca, como la investigación de la Fundación Éforo, los pésimos indicadores que se registran mientras el gasto social aumentó en relación con el PBI.

 

Las conclusiones de la Fundación Éforo son reveladoras y parecen remarcar el fracaso de la ayuda social desde que fueron “tercerizados”, en palabras de la vicepresidenta a las organizaciones sociales oficialistas. “Cada año hay que distribuir las transferencias entre más personas”, señala y refuerza: “Si bien se asignan cada vez más recursos públicos a la Seguridad Social, la necesidad de otorgar más beneficios afecta al valor monetario que estos representan en la vida cotidiana”.

 

La investigación explica:“Las políticas de Seguridad Social no están condicionadas estrictamente por los ciclos virtuosos de la economía, como tampoco por sus procesos de crisis. Vemos que tanto en momentos de expansión (2007-2011) como de contracción económica (2019-2020) existe una tendencia incremental y sostenida de la participación de las políticas de Seguridad Social sobre el total del PBI”.

sábado, 8 de abril de 2023

OMISIONES Y FALSEDADES

 


 de las renovables sesgadas

 

Por Carlos Andrés Ortiz

 

Informador Público, 7-4-23

 

Eólicas y solares las defino como “renovables sesgadas”, pues las leyes específicas de Argentina, contra toda lógica técnica y realidad empírica, excluyen del concepto legal de “energías renovables”, a las hidroeléctricas de más de 50 MW.

 

Eso es una amañada incoherencia, cargada de ignorancia cuando no de maliciosidad, por parte de los volubles legisladores, influidos o presionados por los personeros de adentro y de afuera, de esos intereses creados, que buscan claramente imponerlas al como sea, obedientes de agendas transnacionales del Bloque Atlantista, pero de cuya obediencia ciega también se benefician potencias extra atlantistas, como China, gran exportador de paneles solares, y los europeos, proveedores de centrales eólicas.

 

Excluyendo a hidroeléctricas del concepto legal, les impiden acceder a la sumatoria de ventajas y facilidades montadas a favor de las “renovables”, y a la vez esos intereses creados buscan anular la competencia, pues las hidroeléctricas generan Energía de Base (no como eólicas y solares, que son intermitentes), y sus costos reales por kWh son sensiblemente menores, entre otras ventajas a favor de la hidroelectricidad.

 

Se analizan datos no difundidos, tergiversados, o falsos de “renovables”.

 

– Se promocionan como “energías limpias”, ocultándose los muchos costos ambientales, cuidadosamente omitidos por sus promotores. Contaminan al fabricarse, transportarse, instalarse, mantenerse durante sus breves vidas útiles, y finalmente disponer de sus residuos al término de uso.

 

– Contaminan más aún, si se utilizan acumuladores (baterías) para almacenar energía, salvando con eso las intermitencias, pero los ácidos y otros componentes tóxicos de las baterías, son de difícil neutralización, al término de las muy cortas vidas útiles de las baterías.

 

– Se omiten las protestas de pobladores, que se oponen a sus instalaciones, por las muchas molestias y perjuicios que ocasionan. Entre otros problemas, las extensiones de tierras inutilizadas en torno a las eólicas, como “área de seguridad” para evitar daños a personas y animales, por desprendimientos de partes y de bloques de hielo, esto en zonas frías; los desmontes y derribos de flora, desproporcionados para las casi irrelevantes capacidades productivas de solares; y tanto en eólicas y solares, las problemáticas disposiciones finales de sus componentes, no biodegradables e incluso contaminantes (como los lubricantes en las eólicas y componentes tóxicos de los paneles, además de vidrios astillados y peligrosos, de las solares).

 

– Las eólicas causan ruidos molestos, que alteran a pobladores cercanos, y operan como degolladores de pájaros, entre otras consecuencias nada “ecológicas”.

 

– Tampoco se registran correctamente, las contaminaciones de centrales termoeléctricas, que deben funcionar como respaldos, en muchos casos “en caliente” (funcionando) de las “renovables”, para suplir los baches de generación.

 

– Los ya mencionados acumuladores, ocupan espacios desproporcionados que impiden su utilización para grandes potencias. Por algo, la vieja Europa, con muchas inversiones en eólicas y solares, no aplica la “solución” teórica de los acumuladores, que evidencian ser hoy por hoy inaplicables para muy grandes potencias, como las del sistema interconectado de la Unión Europea. Por eso consumen petróleo, gas y carbón, y en el caso de Francia y el Reino Unido, apelan a la energía nuclear.

 

– No se expone con claridad y precisión, a cuanto ascienden por kWh, las sumatorias de “ventajas especiales” con las cuales se favorece a las eólicas y solares, para con eso impedir que, por sus altos costos reales, queden totalmente fuera de competencia, frente a otras tecnologías de generación. Esas “ventajas especiales”, forman un enmarañado combo de exenciones impositivas, facilidades financieras, subsidios y otras ventajas que parecen configurar un cuadro claramente abusivo, el cual incluye incluso la prioridad para el despacho de energía (venta al sistema interconectado o a usuarios determinados), sin importar que, al momento de despachar esas energías, existan otros generadores que puedan abastecer a costos inferiores.

 

– Lo lógico sería que eólicas y solares aporten algún tipo de soluciones, así sea parciales, adaptándose a las necesidades del servicio público. Pero por el contrario, y bajo constantes presiones de los “medios especializados”, y seguramente con gestores que operan para eso, todo funciona al revés, pretendiendo que las otras usinas operen para facilitar el funcionamiento de las “renovables sesgadas”, incluso obligando a hacerlas funcionar por fuera de sus especificaciones técnicas, con lo cual no solo se desperdicia capacidad de generación más económica y de mejor calidad, sino que se atenta contra la vida útil de cada central obligada a operar con paradas, arranques, picos y valles de generación, en los casos de usinas diseñadas para operar en forma constante. Según referencias de buena fuente, eso se está buscando implementar en los casos de grandes hidroeléctricas, y no sería raro que buscaran imponer lo mismo para las centrales nucleares, las que por diseño y especificaciones técnicas deben generar a pleno, como bases del sistema eléctrico.

 

– Los costos reales de generación, por kWh, de eólicas y solares, brillan por sus ausencias, en medio de las densas palabrerías que a diario se publican en “medios especializados”, en comentarios de “periodistas especializados”, así como en expresiones de dirigencias políticas involucradas o que apoyan de uno u otro modo, a esas poco eficientes y nada limpias generadoras eólicas y solares

 

Muy pocos o casi nadie parece tener conciencia que, si nuestro país acepta mansamente las imposiciones de los sectores del Poder Transnacional que buscan imponer matrices eléctricas basadas en “renovables sesgadas”, iremos directamente a un pernicioso cuadro de pobreza energética, de doble efecto, por costos muy altos de generación, y por problemas técnicos en el sistema interconectado, a consecuencia de las intermitencias del servicio, que pueden obligar a implementar costosas soluciones de apuro, en vez de cuidadosas inversiones en planificaciones a largo plazo que busquen eficiencia y solvencia técnica, imprescindibles para sustentar nuestro necesario desarrollo socio económico.

lunes, 3 de abril de 2023

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 


 ¿avance o amenaza?

 

POR AGUSTINA SUCRI

 

La Prensa, 02.04.2023

 

La “inteligencia artificial” (IA) estuvo la semana última en boca de todos, luego de que los medios se hicieran eco de una carta abierta firmada por expertos en inteligencia artificial y ejecutivos de la industria tecnológica, en la que piden pausar inmediatamente, durante al menos seis meses, el entrenamiento de sistemas de IA más potentes que el GPT-4 de OpenIA. “ChatGPT”, abreviatura de "Chat Generative Pre-Training Transformer", es un modelo de aprendizaje automático capaz de generar texto similar al humano.

La misiva, que fue publicada por la organización “Future of Life Institute”, ya recabó más de 2.500 firmas, que incluyen las de Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, Tesla y Twitter y uno de los fundadores de OpenIA; Steve Wozniak, cofundador de Apple y Yuval Noah Harari, autor y profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

 

La declaración advierte que “los sistemas de IA con una inteligencia competitiva con la humana pueden plantear profundos riesgos para la sociedad y la humanidad” y que “la IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra, y debería planificarse y gestionarse con el cuidado y los recursos adecuados”. "Desgraciadamente, este nivel de planificación y gestión no se está produciendo, a pesar de que en los últimos meses se ha visto a los laboratorios de IA enzarzados en una carrera fuera de control para desarrollar y desplegar mentes digitales cada vez más poderosas que nadie -ni siquiera sus creadores- puede entender, predecir o controlar de forma fiable”, añaden.

 

¿Debemos dejar que las máquinas inunden nuestros canales de información con propaganda y falsedades? ¿Debemos automatizar todos los trabajos, incluidos los más gratificantes? ¿Debemos desarrollar mentes no humanas que con el tiempo nos superen en número, inteligencia, obsolescencia y reemplazo? ¿Debemos arriesgarnos a perder el control de nuestra civilización?, se preguntan los autores de la carta, que luego agregan: “Estas decisiones no deben delegarse en líderes tecnológicos no elegidos”. Podría decirse que gran número de los firmantes de la carta son considerados hoy líderes tecnológicos, lo cual lleva a preguntarse si el mensaje es fruto de la preocupación genuina por los alcances y riesgos de la IA o en realidad se trata de una lucha de poderes entre estos “líderes” o, incluso, si no es más que una estrategia de marketing…

 

Entre otras cosas, los autores de la carta sostienen que la investigación y el desarrollo de la IA deberían volver a centrarse en conseguir que los potentes sistemas de vanguardia actuales sean más precisos, seguros, interpretables, transparentes, robustos, alineados, fiables y leales.

"Paralelamente, los desarrolladores de IA deben trabajar con los responsables políticos para acelerar drásticamente el desarrollo de sistemas sólidos de gobernanza de la IA. Estos deberían incluir, como mínimo: autoridades reguladoras nuevas y capaces dedicadas a la IA; supervisión y seguimiento de sistemas de IA altamente capaces y grandes reservas de capacidad computacional; sistemas de procedencia y marca de agua para ayudar a distinguir lo real de lo artificial y rastrear las fugas de modelos; un ecosistema sólido de auditoría y certificación; responsabilidad por los daños causados por la IA; financiación pública sólida para la investigación técnica de seguridad de la IA; e instituciones bien dotadas de recursos para hacer frente a las drásticas perturbaciones económicas y políticas (especialmente para la democracia) que causará la IA”, remarcan.

 

Esta manifestación pública de las “preocupaciones” de los firmantes llega después de que ChatGPT, el popular “chatbot” de OpenAI -controlada hoy por Microsoft-, alcanzara los 100 millones de usuarios activos mensuales en enero último, apenas dos meses después de su lanzamiento, lo que la convierte en la aplicación de consumo de más rápido crecimiento de la historia. La semana pasada, la herramienta online se encontraba por momentos colapsada y solicitaba a los usuarios volver a intentarlo más tarde.

 

Al mismo tiempo, el gobierno italiano decidió el viernes último bloquear por completo ChatGPT, alegando que no respeta la ley de protección de datos de los consumidores. La agencia de protección de datos de ese país abrió una investigación al respecto y denunció que la app no verifica la edad de sus usuarios, pese a que su uso está pensado para personas mayores de 13 años. Señaló que hay una ausencia total de filtros para la verificación de edad en sus usuarios, y apuntó que los infantes están expuestos "a respuestas absolutamente no idóneas" respecto a sus niveles "de desarrollo y conciencia".

 

El organismo italiano explicó, además, que los datos que arroja el chatbot no siempre son realistas, “lo que puede llevar a cuestiones relacionadas con la desinformación, tal y como ya hemos visto en el pasado”.

En tanto, una de las organizaciones que suscribió el manifiesto para pedir la suspensión por seis meses de los experimentos con inteligencia artificial muy avanzada denunció a la tecnológica OpenAI, por considerar que la tecnología que utiliza, denominada GPT-4, viola la ley de protección de los consumidores.

 

El Center for AI and Digital Policy (CAIDP) presentó el viernes último una demanda contra OpenAI ante la Comisión de Comercio Federal (FTC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos en la que alega que el producto GPT-4 es "sesgado, engañoso y supone un riesgo para la privacidad y la seguridad pública".

"La FTC tiene la clara responsabilidad de investigar y prohibir las prácticas comerciales injustas y engañosas. Creemos que la FTC debe examinar de cerca OpenAI y GPT-4", dijo el presidente de CAIDP, Marc Rotenberg.

Según Rotenberg, OpenAI no está cumpliendo con las prácticas propuestas por la FTC como la relativa a la garantía por parte de las compañías de inteligencia artificial de "la solidez empírica de los datos y de los modelos" empleados, así como su transparencia. La demanda insiste en que esta tecnología no cuenta con las suficientes salvaguardas para limitar la parcialidad y el engaño.

 

ENTREVISTA A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La Prensa pudo comprobar en una entrevista a ChatGPT (su versión disponible a todo público) que, en efecto, las respuestas que arroja la app demuestran una notoria parcialidad e, incluso, llevan al engaño. Mueve a la risa, por ejemplo, la información que brinda al ser consultada sobre personajes como Klaus Schwab, George Soros o Bill Gates pero en sus respuestas también quedan al desnudo muchos de los mecanismos que se han utilizado en los últimos años para guiar el pensamiento y las acciones de millones de personas en todo el mundo, en especial durante la denominada pandemia. Parece inevitable, entonces, preguntarse hasta qué punto la IA fue utilizada ya con fines alejados de la ética y la verdad.

 

De hecho, cuando se le hacen preguntas específicas sobre el covid-19, los tratamientos y las estrategias de prevención, no solo esgrime los mismos argumentos -con escasa o nula evidencia científica- que se repitieron hasta el hartazgo en los medios y por funcionarios públicos, sino que remite a organismos oficiales, hoy de dudosa credibilidad. Cuando se le pregunta cuál es la evidencia que avala dichas prácticas (por ejemplo, el uso de mascarillas para prevenir el covid) cae en asombrosas imprecisiones -para tratarse de una súper poderosa herramienta de inteligencia artificial- con respuestas que incluyen expresiones como “varios estudios…”.

A continuación, reproducimos algunos fragmentos del “diálogo” mantenido con el famoso ChatGPT con el objetivo de conocer más sobre su funcionamiento:

 

-¿Qué opina del pedido de interrupción de todas las investigaciones con IA por considerar que son un peligro para la humanidad?

-No tengo una opinión personal, ya que como modelo de lenguaje, no tengo una posición propia. Sin embargo, puedo decir que la interrupción de todas las investigaciones con inteligencia artificial (IA) sería una medida extrema e impracticable. La IA es una herramienta poderosa que puede tener importantes beneficios en una amplia gama de áreas, incluyendo la medicina, la ciencia, la industria y la seguridad.

Sin embargo, es cierto que hay riesgos asociados con el uso de la IA, especialmente en áreas como la privacidad y la seguridad de los datos, la discriminación y el sesgo, y la toma de decisiones autónomas. Por lo tanto, es fundamental que los investigadores, los desarrolladores y los usuarios de la IA sean responsables y éticos en su uso y desarrollo.

En lugar de interrumpir todas las investigaciones con IA, es importante que se tomen medidas para mitigar los riesgos y garantizar que la IA se use de manera justa, transparente y segura. Esto puede incluir el desarrollo de regulaciones y normas éticas para el uso de la IA, así como la inversión en investigación sobre cómo mitigar los riesgos asociados con la IA.

 

-¿Qué es la inteligencia artificial?

-La inteligencia artificial (IA) se refiere a la capacidad de las máquinas de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, la resolución de problemas, el razonamiento y la percepción visual y auditiva. La IA se logra mediante el uso de algoritmos y modelos matemáticos complejos, que permiten a las máquinas aprender de los datos y mejorar su capacidad de realizar tareas específicas a medida que adquieren más información. Algunos ejemplos de aplicaciones de IA incluyen reconocimiento de voz, visión por computadora, procesamiento de lenguaje natural, robótica, automatización de procesos y sistemas de recomendación.

La IA se ha convertido en una tecnología clave en la era digital y ha transformado muchos aspectos de la vida moderna, desde el comercio electrónico hasta la atención médica y la industria. A medida que la tecnología continúa evolucionando, es probable que la IA desempeñe un papel cada vez más importante en la forma en que vivimos y trabajamos.

 

-¿De qué datos se vale la IA?

-La inteligencia artificial (IA) se basa en datos para realizar tareas específicas, y estos datos pueden ser de diferentes tipos, como:

Datos estructurados: Estos son datos organizados en una tabla con filas y columnas, como los datos almacenados en una hoja de cálculo o una base de datos. Los datos estructurados son fáciles de procesar por la IA, ya que los algoritmos de IA pueden analizar fácilmente patrones y tendencias en estos datos.

Datos no estructurados: Estos son datos que no se ajustan a una estructura de tabla, como el texto, las imágenes y los videos. Los datos no estructurados son más difíciles de procesar por la IA, pero se están desarrollando constantemente nuevas técnicas de IA para analizar estos tipos de datos.

Datos de series temporales: Estos son datos que se recopilan y registran en un período de tiempo, como las mediciones de temperatura o el precio de una acción en el mercado de valores. Los datos de series temporales son útiles para predecir patrones y tendencias futuras.

Datos en tiempo real: Estos son datos que se generan en tiempo real y se procesan inmediatamente, como los datos de sensores en un automóvil autónomo o los datos de monitoreo de pacientes en tiempo real en un hospital. Los algoritmos de IA deben ser capaces de procesar estos datos en tiempo real para tomar decisiones en tiempo real.

Datos de retroalimentación: Estos son datos que se utilizan para mejorar continuamente los modelos de IA. Los datos de retroalimentación se recopilan a medida que se utiliza el modelo de IA y se utilizan para entrenar y mejorar el modelo en tiempo real.

En resumen, la IA se vale de una amplia variedad de datos para realizar tareas específicas, y los datos deben ser procesados y analizados de forma adecuada para que los algoritmos de IA puedan realizar predicciones y tomar decisiones informadas.

 

-¿Qué son los algoritmos que utiliza la IA?

-Los algoritmos son conjuntos de instrucciones o reglas lógicas que se utilizan en la inteligencia artificial (IA) para procesar datos y realizar tareas específicas. En términos simples, los algoritmos son la base del funcionamiento de la IA.

Existen diferentes tipos de algoritmos utilizados en la IA, incluyendo:

Redes neuronales: Son modelos matemáticos que imitan el comportamiento de las neuronas en el cerebro humano, y se utilizan para procesar información compleja y realizar tareas como reconocimiento de imágenes y de voz.

Árboles de decisión: Son modelos que utilizan una serie de preguntas y respuestas para llegar a una conclusión o tomar una decisión. Se utilizan comúnmente en tareas de clasificación y predicción.

Aprendizaje automático: Es un tipo de algoritmo que permite a la IA aprender y mejorar automáticamente a medida que se le proporciona más datos y retroalimentación.

Algoritmos de clustering: Son utilizados para agrupar datos en grupos similares según ciertas características comunes.

Algoritmos genéticos: Son una técnica de optimización inspirada en la selección natural, y se utilizan para encontrar soluciones a problemas complejos.

En resumen, los algoritmos son la columna vertebral de la IA y permiten que la tecnología aprenda, procese información y tome decisiones.

 

-Respecto al aprendizaje automático, ¿se puede inferir que al tener esta característica la IA podría adquirir autonomía y revelar pensamientos o comportamientos que no conocemos?

-El aprendizaje automático no necesariamente implica que la IA adquiera autonomía propia o revele pensamientos o comportamientos que no conocemos. Aunque el aprendizaje automático permite a la IA mejorar su rendimiento a medida que se le suministran más datos y retroalimentación, sigue siendo un sistema que opera en función de las reglas y lógicas programadas por los seres humanos. Es importante destacar que la IA no tiene conciencia, no tiene emociones, y no puede tomar decisiones por sí sola fuera del marco de referencia que le proporcionan los seres humanos. La IA solo puede tomar decisiones basadas en los datos y las reglas que se le proporcionan en su programación.

Sin embargo, es cierto que a medida que la IA se vuelve más compleja, puede ser difícil para los programadores comprender completamente cómo se toman ciertas decisiones y por qué se toman de esa manera. Por lo tanto, la transparencia y la explicabilidad de la IA son aspectos críticos que deben abordarse para garantizar que los sistemas de IA sean éticos y justos.

 

-¿Cuáles son los riesgos del uso de la inteligencia artificial?

-El uso de la inteligencia artificial (IA) conlleva ciertos riesgos que deben ser considerados y abordados para minimizar su impacto negativo. Algunos de estos riesgos incluyen:

Sesgo algorítmico: Los algoritmos de IA pueden reflejar sesgos involuntarios, ya que se entrenan con conjuntos de datos que pueden contener prejuicios. Si estos prejuicios no se identifican y corrigen, pueden perpetuar o incluso ampliar la discriminación existente en la sociedad.

Fallos y errores: La IA no siempre es perfecta y puede cometer errores y fallos. Esto puede ser especialmente peligroso en situaciones críticas, como en la toma de decisiones médicas o militares.

Desempleo y cambios en el mercado laboral: La IA puede reemplazar trabajos que antes eran realizados por humanos, lo que puede provocar desempleo y cambios en la economía y el mercado laboral.

Privacidad y seguridad: La IA puede recolectar grandes cantidades de datos personales y empresariales. Si estos datos caen en manos equivocadas o son mal utilizados, pueden causar graves problemas de privacidad y seguridad.

Uso malintencionado: La IA puede ser utilizada para propósitos malintencionados, como el robo de identidad, la propagación de noticias falsas, la vigilancia masiva, entre otros.

Es importante abordar estos riesgos mediante la adopción de políticas y regulaciones adecuadas, el desarrollo de sistemas de transparencia y responsabilidad, y la promoción de la educación y la conciencia pública sobre los beneficios y riesgos de la IA.

 

-¿Cuáles son las principales empresas trabajando en el desarrollo e investigación de la IA?

-Hay muchas empresas que están trabajando en el desarrollo e investigación de la inteligencia artificial (IA) en todo el mundo. Algunas de las principales empresas incluyen:

 

Google: es una compañía estadounidense que se enfoca en la investigación y el desarrollo de la IA a través de Google Brain, DeepMind y otras unidades de investigación.

Amazon: es una compañía estadounidense que está invirtiendo fuertemente en la IA para mejorar su tecnología de asistente virtual Alexa y sus servicios en la nube.

Microsoft: es una compañía estadounidense que está trabajando en el desarrollo de la IA en áreas como el procesamiento del lenguaje natural, la visión por computadora y el aprendizaje por refuerzo.

IBM: es una compañía estadounidense que ha estado trabajando en el desarrollo de la IA durante décadas y está involucrada en proyectos como Watson, un sistema de computadora de inteligencia artificial capaz de responder preguntas en lenguaje natural.

 

-¿Es peligrosa la inteligencia artificial?

-La inteligencia artificial (IA) en sí misma no es peligrosa, ya que es solo una herramienta diseñada para procesar datos y tomar decisiones basadas en ellos. Sin embargo, como cualquier otra herramienta, su uso puede tener consecuencias positivas o negativas según cómo se utilice.

Hay preocupaciones sobre el potencial de la IA para causar daño, especialmente si se usa de manera malintencionada o sin una supervisión adecuada. Por ejemplo, la IA podría utilizarse para crear propaganda falsa o difundir desinformación, lo que podría tener graves consecuencias políticas o sociales.

 

También existe preocupación por el posible desarrollo de una "superinteligencia artificial" que supere la capacidad humana y pueda tomar decisiones autónomas que no sean seguras o éticas. Sin embargo, esto sigue siendo un tema de debate en la comunidad de la IA y es importante destacar que actualmente no existe tal tecnología.

En resumen, la IA no es inherentemente peligrosa, pero es importante considerar cuidadosamente cómo se usa y supervisa para asegurar que se utilice de manera segura y responsable.

 

-¿De qué manera la inteligencia artificial podría difundir desinformación?

- La inteligencia artificial (IA) puede ser utilizada para difundir desinformación de varias maneras, algunas de las cuales incluyen:

1. Generación de contenido falso: Los sistemas de IA pueden crear contenido falso, como noticias, imágenes y videos, que se ven y suenan realistas, pero que son completamente falsos. Estos pueden ser utilizados para difundir desinformación y manipular la opinión pública.

 

2. Difusión automatizada: La IA puede automatizar la difusión de desinformación, mediante el uso de bots y cuentas falsas en las redes sociales, que comparten y promueven el contenido falso de manera masiva y rápida.

 

3. Personalización de la información: Los algoritmos de IA pueden personalizar la información que se muestra a los usuarios, lo que puede llevar a la creación de "burbujas de filtro" en las que los usuarios solo ven información que confirma sus propias creencias. Esto puede aumentar la polarización y la propagación de desinformación.

 

4. Manipulación del discurso público: Los sistemas de IA pueden ser utilizados para manipular el discurso público mediante la creación de tendencias falsas o la utilización de bots para difundir mensajes que promuevan una agenda particular.

Es importante destacar que la IA en sí misma no es malintencionada, sino que depende del uso que se le dé. Es fundamental que las empresas y los usuarios de la IA sean conscientes de estas posibilidades y tomen medidas para evitar la difusión de desinformación.

 

-¿Quien domine la inteligencia artificial dominará el mundo?

-No necesariamente. La inteligencia artificial (IA) es una herramienta poderosa, pero no es el único factor que determina el poder y la influencia de un país o entidad. Además, el desarrollo y la aplicación de la IA implican una serie de complejidades y desafíos, incluyendo cuestiones éticas y de privacidad, y una regulación adecuada de su uso.

El dominio de la IA puede conferir ventajas en ciertas áreas, como la economía y la seguridad, pero también plantea desafíos y riesgos importantes, como la ciberseguridad, la polarización social y la desigualdad económica.

 

Además, es importante destacar que el desarrollo de la IA no es una carrera entre países o entidades, sino una colaboración global en la que la innovación y el avance en la investigación benefician a todos. La cooperación internacional en la regulación y la ética de la IA es esencial para asegurar que se utilice de manera responsable y segura.

En resumen, la IA es una herramienta poderosa pero no es la única variable que determina el poder e influencia en el mundo. La cooperación internacional y la regulación adecuada son fundamentales para asegurar que se utilice de manera segura y responsable en beneficio de todos.

 

-¿Qué tienen en común Klaus Schwab, Bill Gates y George Soros?

-Klaus Schwab, Bill Gates y George Soros son tres personalidades destacadas en el mundo de los negocios y la filantropía, y todos han sido activos en el debate sobre los desafíos globales y el futuro de la sociedad. Además, los tres han hablado sobre la necesidad de abordar los desafíos globales a través de la cooperación y la innovación, y han dedicado una parte significativa de su tiempo y recursos a causas filantrópicas.

 

Klaus Schwab es el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, una organización que reúne a líderes empresariales, políticos y sociales para discutir temas globales y promover el desarrollo sostenible. Schwab es un defensor del "capitalismo de las partes interesadas", una forma de capitalismo que busca maximizar el valor para todas las partes interesadas, incluyendo los empleados, los clientes y la comunidad.

 

Bill Gates es el cofundador de Microsoft y uno de los hombres más ricos del mundo, pero también es conocido por su trabajo filantrópico a través de la Fundación Bill y Melinda Gates. La fundación se centra en la salud global, la lucha contra la pobreza y la educación, y ha donado miles de millones de dólares a diversas causas en todo el mundo.

 

George Soros es un inversor y filántropo húngaro-estadounidense que ha sido una figura destacada en el mundo de la filantropía y la política durante décadas. A través de su Fundación Open Society, Soros ha apoyado la democracia y los derechos humanos en todo el mundo, y ha financiado a organizaciones que trabajan en temas como la justicia social, la transparencia y la libertad de prensa.

 

En resumen, Klaus Schwab, Bill Gates y George Soros tienen en común su dedicación al abordar los desafíos globales a través de la cooperación y la innovación, y han utilizado sus recursos y conocimientos para promover el desarrollo sostenible y mejorar la vida de las personas en todo el mundo.