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miércoles, 6 de mayo de 2026

MUERTOS CIVILES


La Prensa, 04.05.2026

 

Señor Director:

 

El Jefe del Estado Mayor del Ejército acaba de disponer, mediante una simple resolución basada en hechos ocurridos hace 50 años, la baja de 34 oficiales del Ejército, condenados y presos en las causas denominadas de “lesa humanidad”.

 

Hay condenas que no figuran en sentencia alguna, pero que se imponen y ejecutan con una eficacia implacable. La baja de 34 militares -presentada como un acto administrativo más- encierra una forma de muerte jurídica: la conversión de personas en “muertos civiles”. El derecho civil enseña que la persona se define por ciertos atributos esenciales: nombre, capacidad, domicilio, estado civil, patrimonio y nacionalidad. No es una enumeración caprichosa; es la estructura misma de la personalidad jurídica. Quitar uno de esos pilares no es un detalle técnico: es despojar a alguien de una parte de su humanidad. Y no se trata aquí de una poda menor, sino de la inicua confiscación del patrimonio de personas que han hecho aportes durante 40, 50 o más años, dejándolas sin sustento en la etapa más vulnerable de sus vidas.

 

A la supresión del haber de retiro se añade, en muchos casos, la pérdida de los servicios de la obra social. Es decir, se los priva no sólo de los recursos para vivir, sino también del cuidado de su salud cuando más lo necesitan. La vejez, que debería ser tiempo de amparo, se convierte así en brutal condena a vivir a la intemperie.

 

Frente a esto, la solución institucional oscila entre la frialdad burocrática y una ironía difícil de digerir. Un abogado del IAF, ante el reclamo de un militar despojado de su retiro, sostuvo que éste “pretende vivir cómodamente en su hogar pudiendo hacerlo en el sistema carcelario”, sugiriendo incluso que “bien podría el actor volver al sistema carcelario”, en vez de insistir en su derecho. La respuesta no sólo es de una refinada crueldad, sino que revela una concepción en la que el castigo no tiene límite ni proporción, como si la pena nunca fuera suficiente y su finalidad la anulación total de la persona.

 

Esto, en verdad, no es derecho ni justicia. La ley 19.101, en su artículo 20, prevé consecuencias para el personal militar condenado, pero su aplicación no puede desentenderse de principios elementales: la razonabilidad de las sanciones, la protección de derechos adquiridos, la dignidad humana. Este artículo establece que “la baja se produce por… condena emanada de tribunales comunes o federales, a penas equivalentes a las que en el orden militar lleven como accesoria la destitución”. Pero esa equivalencia hoy es, sencillamente, inexistente. El Código de Justicia Militar fue derogado, y con él desapareció el parámetro normativo al que la ley remite. Se aplica así una consecuencia grave apoyándose en una referencia que ya no tiene contenido jurídico real. La norma se invoca, pero su presupuesto ha sido vaciado. Y en ese vacío, lo que debería ser derecho se convierte en discrecionalidad.

 

En este escenario el desempeño de los jueces resulta decisivo. Sin embargo, lejos de erigirse como un límite frente a estos excesos, demasiadas veces optan por la comodidad de convalidarlos. Y no se trata de pedirles que actúen con heroísmo, sino de algo elemental, esto es, la voluntad de aplicar el derecho sin temor ni oportunismo. Cuando eso falta, la ley deja de ser un refugio para convertirse en un instrumento de demolición.

 

La paradoja es evidente. En un extremo, personas que dedicaron su vida al cuidado y defensa de la nación, se ven privadas por el Estado de sus medios de subsistencia y de la cobertura de su salud. En el otro, quienes integraron organizaciones terroristas que atentaron contra esa misma nación, reciben indemnizaciones millonarias.

 

Ese mismo Estado es el que ahora los da de baja del Ejército, humillándolos hasta el extremo, además de dejarlos en la indigencia. Todo ello después de haberlos mantenido encarcelados durante años, víctimas del escandaloso prevaricato en que incurrieron a mansalva jueces cobardes y corruptos, ejecutores de una política de odio y venganza como no se ha visto en ningún país civilizado, para vergüenza de los argentinos.

 

ALBERTO SOLANET Y JUAN ANTONIO VERGARA DEL CARRIL

 

(Presidente y Secretario -respectivamente- de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia)

martes, 18 de noviembre de 2025

LOS RUSOS


 van con todo antes del invierno

 

Por Gabriel Camilli

La Prensa,  16.11.2025

 

Decíamos en nuestro artículo publicado en La Prensa (4-6-2023): “¿Y después de Bakhmut? ¿Qué piensa el realismo ofensivo?. John Mearsheimer, célebre estudioso de las relaciones internacionales, pronunció recientemente un discurso (pueden encontrarlo en YouTube) sobre la guerra en Ucrania ante el Comité por la República. Allí, Mearsheimer destacó dos puntos principales:

 

* Ucrania no puede ganar esta guerra porque la tasa de muertes está en su contra. Mearsheimer estima que dos ucranianos mueren por un soldado ruso, pero dice que muchos de sus amigos piensan que la proporción es más como 3:1 o 4:1. Ello sería así en razón de la guerra estática, al estilo de la Primera Guerra Mundial, que es la predominante en los últimos tipos en Ucrania y en donde la artillería es el arma más mortífera. Rusia tiene una inmensa ventaja artillera. Durante una ofensiva, el atacante suele tener más bajas que el defensor. Pero en esta etapa de la guerra, el lado ucraniano intentó contraataques la mayor parte del tiempo mientras los rusos defendían.

 

* Ucrania, además, tiene una población mucho más pequeña que Rusia. La proporción actual es de alrededor de 5 rusos por 1 ucraniano. Con una población mucho más pequeña y muchas más bajas, Ucrania se quedará sin recursos humanos mucho antes que Rusia”. Esto decíamos en 2023, hoy es una realidad.

 

Algunos analistas occidentales serios afirman que, a pesar de la ayuda occidental, la disparidad económica, militar y demográfica en favor de Rusia sigue siendo abrumadora. La economía rusa se encuentra mayormente intacta, a pesar de las sanciones económicas impuestas, y posee un mayor potencial de movilización. Las contraofensivas exitosas de Ucrania en los años pasados se dieron en condiciones de coyuntura muy favorables, que difícilmente se puedan repetir en el futuro.

Por otra parte, la capacidad de la industria militar occidental para abastecer a Ucrania de municiones y sistemas de armas indispensables se encuentra en estado crítico.

 

Como hemos dicho desde La Prensa en reiteradas oportunidades hablando acerca de “La Niebla de la Guerra”, conscientemente o no, la prensa occidental en general y algunos líderes políticos están abrazando de manera acrítica una narrativa sesgada hacia uno de los dos bandos en conflicto. No hay, a menudo siquiera un atisbo de análisis serio ni un intento por entender las razones por las cuales los rusos podrían tener una perspectiva muy distinta de las causas de la guerra.

 

A diario escuchamos y vemos demasiadas analogías inexactas con la Segunda Guerra Mundial que pretenden convertir a Vladimir Putin en Adolfo Hitler, y a Volodimir Zelenzki en Winston Churchill, y plantear el conflicto en términos esencialistas y existenciales, en donde toda la virtud se encontraría claramente de un lado y toda la maldad del otro.

 

Para estos sectores poco objetivos, Rusia es un estado criminal que debe ser "llevado a la justicia" de alguna manera, como si una repetición de la capitulación incondicional de Alemania en 1945 fuese un escenario realista para Rusia hoy. Creemos que no lo es, al menos no sin antes pelear una Tercera Guerra Mundial contra la mayor potencia nuclear del planeta.

 

Recordando a Clausewitz (siempre útil para estos análisis) “...Cada cosa es simple en la guerra, pero la más simple, es dificultosa. Las dificultades se acumulan y terminan produciendo una especie de fricción que es inconcebible a menos que se haya experimentado la guerra.” Y esto es así, no admite análisis simples y superficiales. (Como los que abundan…).

 

LA REALIDAD DE LA GUERRA

Mientras se intensifican los combates en la ciudad oriental de Pokrovsk, y las tropas rusas ya han penetrado en algunos distritos del centro logístico clave en la región del Donbás, el presidente Volodymyr Zelensky parece estar en negación.

 

“Putin se encuentra en un punto muerto en lo que respecta a éxitos reales en el campo de batalla. La situación se asemeja más a un estancamiento para él”, escribió Zelensky. Añadió: “Primero, ha radicalizado la opinión pública respecto a este tema mediante la desinformación. Segundo, prometió objetivos que no ha alcanzado, por lo que necesita demostrar algunos logros”. Ha dicho el presidente ucraniano en su cuenta de X.

Pero el portavoz del Kremlin, Dimitry Peskov, respondió diciendo que, si bien Rusia desea que el conflicto en Ucrania termine lo antes posible, solo se ha estancado la perspectiva de las negociaciones de paz, y que la situación "no se ha estancado por nuestra culpa".

 

Mientras tanto, el Moscow Times, con sede en Ámsterdam, pinta un panorama desolador para Ucrania: “Analistas militares occidentales afirman que las tropas rusas han avanzado progresivamente hacia las afueras meridionales de Pokrovsk, debilitando las defensas ucranianas y aprovechando el empeoramiento del clima de finales de otoño para acercar hombres y equipo al frente”, señala el informe. “La lucha, añaden, se ha convertido en una extenuante guerra de desgaste que ha diezmado a las unidades ucranianas”. Un soldado ucraniano declaró recientemente que "el principal problema es la logística", ya que "las carreteras están completamente bloqueadas por drones rusos. Ningún vehículo puede entrar o salir de la ciudad sin ser detectado inmediatamente".

 

IMPORTANCIA DE POKROVSK

Durante la mayor parte de la guerra, Pokrovsk funcionó como centro logístico y base de operaciones de retaguardia para las líneas defensivas orientales de Ucrania. Se ubica estratégicamente en un importante nudo ferroviario y en la carretera que conecta con Dnipro, la cuarta metrópolis más grande de Ucrania.

La pérdida de las principales líneas ferroviarias y carreteras de acceso a Pokrovsk reduciría los recursos de las unidades ucranianas al otro lado del Donbás y posiblemente las obligaría a retirarse antes de quedarse sin suministros. Esto implicaría un avance ruso inmediato y arrollador a lo largo de todo el frente oriental.

Las posiciones defensivas de la ciudad constituyen el último obstáculo para el acceso de Rusia a la mayor parte de la región. Si Pokrovsk cae, las fuerzas rusas podrán flanquear con mayor facilidad a las tropas atrincheradas en el norte y el sur del país.

 

SITUACION OPERATIVA

Asi nos explica la Situación Operativa, el coronel (R) del Ejército Argentino Fernando Duran: “Rusia mantiene su Esfuerzo Operacional Principal Ofensivo en dirección a Pokrovsk con la finalidad de aniquilar a fuerzas ucranianas en dicha ciudad y generar las condiciones para, luego finalizada esta tarea, atacar en dirección a Kramatorsk-Sloviansk.”

 

Sigue el informe: “Apoyan este Esfuerzo Operacional Principal, los Esfuerzos Operacionales Secundarios de los Comando Operacional Este y Sur. El Comando Operacional Este en el sur de Pokrovsk, ha penetrado profundamente en Dniepropetrovsk y Zaporizhia, se encuentra atacando en dirección a Gulyaipole para proteger el flanco sur del Esfuerzo Operacional Principal y posteriormente o bien continuar la ofensiva hacia el eje Orekhov - Zaporizhia o bien el eje Orekhov - Pavlograd. El Comando Operacional Sur, en el norte de Pokrovsk, posee 2 ejes de avance, uno en dirección a Siversk y el otro hacia Konstantinivka, siendo este último el que aprecio como ataque principal. Ambos ejes constituyen un Esfuerzo Operacional Secundario Ofensivo para proteger al Esfuerzo Operacional Principal en dirección a Pokrovsk de los contraataques que podrían lanzar los ucranianos desde Kramatorsk - Sloviansk. Es probable que luego de la destrucción de las fuerzas ucranianas en Pokrosvk el Comando Operacional Sur se transforme en Esfuerzo Operacional Principal y el Comando Operacional Centro en Secundario. El Comando Operacional Norte busca establecer una zona de amortiguación entre Chernigov - Sumy - Kharkov en ucrania y Briansk - Kursk - Belgorod en Rusia”.

 

Agrega Duran: “El Esfuerzo Operacional Secundario Naval en el cual Rusia disputa el control del noroeste del Mar Negro y ejecuta fuegos operacionales desde dicho mar con dos Fuerzas de Tareas Navales de seis y cinco buques, dos o tres submarinos operando en los mares Negro, Azov y Caspio y elementos de Operaciones Especiales. En el Dominio Aeroespacial: Rusia se encuentra desarrollando una Ofensiva Contra Aérea al este del Dnieper y en Kursk, destruyendo sistemas de defensa aérea, bases aéreas y aeronaves, logrando la superioridad aérea en esa zona mientras disputa la misma al oeste del citado río. Por otro lado los elementos aeroespaciales asignados a los comandos operacionales ejecutan Apoyo de Fuego Aéreo Cercano, Interdicción Aérea Táctica o Neutralización de la Defensa Aérea Enemiga (SEAD).Todo esto apoyado por fuegos operacionales con el propósito de aislar el campo de combate mediante el ataque a concentraciones de tropas fuera de la zona de combate del Teatro de Operaciones, infraestructura ferroviaria, bases aéreas, infraestructura energética e industrias de defensa, siendo este último, en especial el de producción de armas de largo alcance el Blanco de Alto Valor prioritario para los fuegos operacionales rusos.

 

A MODO DE CIERRE

Para terminar y volviendo al ya citado video de Mearsheimer, el académico dice allí: “Espero que Rusia, que ya ha incorporado cuatro provincias ucranianas más Crimea, podría tomar cuatro provincias más de Ucrania”. (Predijo esto el 24 de febrero de 2022, el día en que comenzó la guerra). Esos ocho oblasts, más Crimea, han sido históricamente tierras rusas habitadas por rusos y durante los últimos treinta años, han votado consistentemente por candidatos prorrusos, mientras que la población de Ucrania Occidental ha optado constantemente por candidatos anti-rusos. Según este autor: “Ucrania eventualmente se convertirá en un estado disfuncional (y pobre).”

 

Mearsheimer comentaba que no habría acuerdo de paz en Ucrania. “La guerra es vista por ambos lados como existencial. Ucrania insiste en retomar el territorio que considera parte del país y quiere garantías de seguridad de ´Occidente´ a las que se opone Rusia. El problema del hipernacionalismo (tildado de fascismo por los rusos) del lado ucraniano también hace imposible la paz. Luego está el problema de que Rusia, después de haber sido engañada con los Acuerdos de Minsk, no tiene fe en ninguna palabra 'occidental'”.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

domingo, 21 de septiembre de 2025

VIRGEN DE LUJÁN: COMANDANTE GENERALA

 

Dcreto 675/25


Ciudad de Buenos Aires, 18/09/2025

 

VISTO el Expediente N° EX-2025-20388934-APN-DIPLAODOC#GNA, lo informado por el entonces Director Nacional de Gendarmería y lo propuesto por el MINISTERIO DE SEGURIDAD NACIONAL, y

 

CONSIDERANDO:

 

Que la devoción a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján, fue reconocida por la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, tiene significado singular para los habitantes de la REPÚBLICA ARGENTINA y está presente en la historia y la identidad de los integrantes de la GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA.

 

Que en el año 1958, el entonces Vicario de las FUERZAS ARMADAS solicitó ante la SANTA SEDE, conforme a las normas imperantes, se proclame el Patronazgo de Nuestra Señora la Santísima Virgen María sobre las FUERZAS ARMADAS de la Nación Argentina.

 

Que la Secretaría de Estado de la SANTA SEDE admitió, en 1958, la súplica referente al Patronazgo de la Santísima Virgen, con distintas advocaciones, sobre el Vicariato Castrense y las diversas Armas Argentinas.

 

Que en el año 1975, el arzobispo de la entonces Ciudad de Buenos Aires y por solicitud del Director Nacional de Gendarmería declaró que la Patrona de la entonces GENDARMERÍA NACIONAL debe ser Nuestra Señora de Luján.

 

Que conforme a la arraigadísima devoción a la Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján por parte del cuadro Superior y Subalterno de la citada Fuerza, no hay elemento de la GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA que no tenga entronizada y no sea venerada una imagen suya, provocando en sus hombres y mujeres una energía moral suficiente para una mayor entrega al servicio en el cumplimiento de su deber.

 

Que el entonces y el actual Obispo Castrense respaldaron la iniciativa de honrar a la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján con el rango de Comandante General.

 

Que las FUERZAS ARMADAS han honrado a sus Santos Patronos con el grado máximo en la categoría de Personal Superior, en consecuencia deviene necesario reconocer a Nuestra Señora de Luján como Comandante Generala de la GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA.

 

Que la Dirección de Asuntos Jurídicos de la GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA y la DIRECCIÓN GENERAL DE ASUNTOS JURÍDICOS del MINISTERIO DE SEGURIDAD NACIONAL han tomado la intervención que les compite.

 

Que la presente medida se dicta en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 99, inciso 1 de la CONSTITUCIÓN NACIONAL.

 

Por ello,

 

EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA

 

DECRETO:

 

ARTÍCULO 1°.- Reconócese a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján, con la jerarquía de Comandante Generala de la GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA.

 

ARTÍCULO 2°.- El Jefe de la GENDARMERÍA NACIONAL ARGENTINA adoptará las medidas necesarias relativas a la entronización y honores militares pertinentes.

 

ARTÍCULO 3°.- Comuníquese, publíquese, dese a la DIRECCIÓN NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese.

 

MILEI - Patricia Bullrich

jueves, 21 de agosto de 2025

GUERRA ANTISUBVERSIVA

 Con motivo de conmemorarse hoy el día internacional de las Víctimas del Terrorismo, fijado por las Naciones Unidas, se realizo ayer una exposición sobre el tema indicado en el título, organizado por el Foro Social Carlos Sacheri. 

Reproducimos una síntesis de lo expuesto.

*********


 

Haremos hincapié en la metodología utilizada para enfrentar a los grupos subversivos en la década del 70.

En un artículo del General Osiris Villegas, éste sostiene que, cuando el Ejército argentino recibió la orden de aniquilar la subversión, en 1975, “no estaba bien preparado” para este tipo de operaciones, propias de una guerra interna, y tuvo “que aprender a organizarse, redactar reglamentos e instruirse para adquirir la técnica de combate necesaria”, para el cumplimiento de la misión asignada. Debemos confrontar esta afirmación con otros antecedentes:

 

1. En el prólogo del Nunca Más, se citan las palabras de despedida del Jefe de la Delegación Argentina, ante la Junta Interamericana de Defensa, General Santiago Omar Riveros, 24-1-1980: “Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores.”

 

2. En el mismo número de la Revista Militar donde publicó su artículo el General Villegas, el General Genaro Díaz Bessone, afirma que: “Cuando el Ejército fue empeñado en la guerra revolucionaria, estaba preparado para ello, aún cuando la teoría contenida en los reglamentos debió ser corregida por la experiencia derivada de los combates”.

El mismo oficial, acota en un libro, que estaban vigentes desde 1968, reglamentos militares redactados para este tipo de guerra, agregando que: “Desde fines de la década de los años 50 el Ejército Argentino se venía preparando para la Guerra Revolucionaria”; dicha preparación tuvo “como base un cuerpo doctrinario constituido por numerosos reglamentos militares”.

 

3. El Dr. Florencio Varela, abogado de varios oficiales superiores, ha detallado el contenido de dichos reglamentos:

 

RC-8-2: “Operaciones contra las fuerzas irregulares” (20-9-68)

RC-8-3: “Operaciones contra la subversión urbana” (29-7-69)

RV-150-10: “Instrucción de lucha contra las guerrillas” (5-9-69)

ROP-30-5: “Prisioneros de guerra” (26-8-69)

 

Verdadero fundamento: la escuela francesa

Consideramos que el antecedente en que se basaron las Fuerzas Armadas argentinas para la guerra antisubversiva fue la llamada escuela francesa. Ni el General Villegas, ni el General Díaz Bessone, en su libro de 373 páginas, se refieren al tema, pero, en varios reportajes de los últimos años -que circulan en Internet y detallamos al final-, algunos jefes militares han ido explicando esta cuestión.

El General Reynaldo Bignone, último presidente de facto, reconoció que fue el General Carlos Rosas el gestor de que el Ejército tuviera una asesoría francesa, y que la forma de oponerse a la guerra revolucionaria fue adoptada del modelo francés, que se volcó en los reglamentos que se aplicaron en dicha guerra.

 

La experiencia militar que adquirieron los franceses en Indochina, dio lugar a la nueva teoría contrarevolucionaria. En efecto, descubrieron que las tácticas y armamentos utilizados en la Segunda Guerra Mundial no era apropiada para la guerra moderna, donde no hay un frente y el enemigo está oculto entre la población. El enemigo es interno lo que obliga a controlar a toda la población. La inteligencia adquiere mayor importancia, la inteligencia implica el interrogatorio, y en el interrogatorio, a veces, se debe aplicar la tortura.

Una de las unidades que intervienen en Indochina, fue la Agrupación de los Comandos Mixtos Aerotransportados (GCMA), cuyo jefe era el Teniente Coronel Roger Trinquier, que llegó a tener bajo su mando cerca de 20.000 hombres. Este oficial leyó a Mao Tse-Tung y su método, que era el que aplicaron contra Francia en Indochina; volcó ese conocimiento en su libro “La guerra moderna”, que se convirtió en el principal elemento teórico.

 

Después de la derrota de Dien Bien Fu, las tropas francesas se ven obligadas a retirarse de Indochina, pero los métodos que experimentaron en ese lugar, los aplicaron luego en Argelia, y los transmitieron a los norteamericanos, quienes, a su vez, los aplicaron en Vietnam. En la nueva guerra de Argelia, el Estado Mayor del Ejército francés adhirió a la doctrina de la guerra revolucionaria, encomendada al General Jacques Massu, de quien Trinquier fue asesor. Además, comenzaron a enseñarse dichas técnicas en un Centro de Entrenamiento en Guerra Subversiva, creado por el ministro de Defensa, Jacques Chaban-Delmas. La difusión de esas experiencias se realizó desde la Escuela de Guerra de Francia, de donde egresó en 1957 el entonces Coronel Carlos Rosas, que asumió como Subdirector de la Escuela Superior de Guerra de la Argentina.

En 1959 suscriben un convenio los ejércitos de Francia y la Argentina, que comienza a cumplirse en febrero de 1960, con la instalación en Buenos Aires de una misión militar francesa, integrada por tres oficiales veteranos de Argelia. Uno de ellos, el Teniente Coronel Henri Grand d’ Esnon, pronuncia una conferencia en la Escuela de Guerra, el 26-5-1960, en la que describe la guerra subversiva. Cabe destacar que, en esa época, el Ejército argentino destinaba al mejor graduado de la Escuela de Guerra a realizar un curso de perfeccionamiento en París, incluyendo un mes de práctica en Argelia. Uno de los oficiales fue el entonces Teniente Coronel Alcides López Aufranc, quien dirigió en 1961 el primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, al que asistieron oficiales de catorce países.

 

En 1963 la influencia francesa se atenúa, pero en 1974 se reactiva la misión, quedando a cargo desde el 15-4-74, del Coronel Robert Servant, ex combatiente de Indochina y Argelia, quien se instala en el piso 12, donde funciona el Estado Mayor del Ejército cuyo jefe era el General Jorge Rafael Videla. Al año siguiente, comienza el combate a los grupos subversivos en la Provincia de Tucumán.

 

Evaluación de la metodología utilizada

 

Sobre la metodología empleada en la guerra antisubversiva argentina, caben dos tipos de consideraciones, referidas al resultado de la misma y a la caracterización ética. Previo a ello, debemos partir de definir lo ocurrido en la década de 1970 en la Argentina como una guerra, y no una acción represiva. En efecto, el Reglamento RV-136-1 “Terminología castrense de uso en las Fuerzas Terrestres”, que estaba vigente en la época estudiada, define a la represión militar en un sentido acotado a una zona de emergencia.

 

Por el contrario, el Decreto Nº 2772/75, en su Art. 1º, establece que: “Las Fuerzas Armadas bajo el Comando Superior del Presidente de la Nación, que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país.”

 

El mismo Reglamento citado, define lo que se entiende por subversión: “Comprende las acciones de los grupos de insurrección clandestina destinados a reducir el potencial militar, económico, sicológico o político del enemigo mediante actividades destinadas a agitar a la población contra un gobierno establecido o contra una fuerza de ocupación.”

 

La Cámara que juzgó y condenó a los integrantes de las Juntas Militares, afirmó que había existido una guerra. Asimismo, el prólogo del informe oficial de la CONADEP -Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas-, comienza con la frase: “Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países.”

 

Las Fuerzas Armadas cumplieron la misión encomendada: aniquilaron el accionar de los grupos subversivos; es decir, lograron un éxito militar. Pero el método elegido para la guerra convirtió a los terroristas en víctimas.

Así lo reconoce el General Harguindeguy, ministro del Interior del Proceso: “ganamos la guerra pero perdimos la paz”. Lo ocurrido queda bien reflejado en una frase de Jacobo Timerman:

“La guerrilla...no pudo competir. Y, sin embargo, no fue derrotada en el terreno ideológico, moral, porque sigue esgrimiendo la irracionalidad de la represión, el abuso de poder, la ilegalidad de los métodos. Y ésa es su carta de triunfo (…)”.

 

Ni siguiera puede argumentarse que debieron utilizarse procedimientos especiales, propios de la situación de guerra, puesto que se eludió deliberadamente el encuadramiento del oponente como combatiente. Así queda de manifiesto en el RC-8-3: “El activista, el perturbador del orden, etc., no será considerado prisionero de guerra, y, por tal motivo, no tendrá derecho al tratamiento estipulado en las convenciones internacionales (pag. 93)”.

 

En el documental “Escuadrones de la muerte. Escuela Francesa”, realizado por la periodista Marie-Monique Robin, el General Díaz Bessone admitió los procedimientos clandestinos, y consideró que en la guerra contrarrevolucionaria los desaparecidos y las ejecuciones extralegales son daños colaterales.

 

La metodología empleada fue adoptada de la escuela francesa, cometiendo el error de seguir recetas que, en realidad, ya habían fracasado en Argelia y en Vietnam, países donde terminó triunfando políticamente el enemigo subversivo. Se desconoció que la estrategia de una guerra interna excede el plano militar, y debe apuntar al objetivo político de lograr la paz y asegurar la convivencia entre los ciudadanos.

 

Especialmente en el caso de una guerra revolucionaria, “lo importante no es tanto la derrota del enemigo como la restauración de la confianza de la población”, para lo cual deben evitarse “los excesos de violencia o reacciones incontroladas en la represión, que sólo sirven para impedir o dilatar la reconciliación y la concordia”.

Estas reflexiones pertenecen a un libro publicado en 1970 por el Círculo Militar, y lamentablemente no fueron tenidas en cuenta. (Crawley, Eduardo. “Subversión y seguridad: la cuestión de la guerra de guerrillas en el contexto argentino”; Buenos Aires, Círculo Militar, 1970, pgs. 107 y 110)

 

 

8.2. El hecho de que se haya procedido siguiendo directivas gubernamentales, y aplicando reglamentos que configuraban un derecho positivo, como alega el Dr. Florencio Varela, en el artículo citado, no altera la cuestión de fondo: la ley si es injusta, no parece que sea ley (San Agustín).

“La justicia que no resiste la publicidad no es justicia, y entonces no limpia la ofensa al bien común, sino que lo ensucia con demostraciones de falta de autoridad, de responsabilidad, de razones y de coraje cívico”. “No conocemos un solo argumento válido, ni moral ni estratégicamente, para justificar ejecuciones clandestinas”.

 

No puede negarse que la violencia que enlutó al país, fue iniciada por grupos guerrilleros que, desde el 24-3-1976, asesinaron a 711 personas, y por lo tanto el Estado tenía la obligación de actuar contra dichos grupos con el máximo rigor. Por eso debe distinguirse entre la lucha contra la guerrilla, que estuvo legalmente ordenada y moralmente justificada, de los métodos empleados en esa lucha.

 

Las autoridades estatales aceptaron el argumento perverso de que en una guerra antisubversiva el fin justifica los medios, no pudiendo evitarse acciones que en tiempos normales constituyen delitos. Así lo expresa, con toda claridad, el General Díaz Bessone:

“Si ante la agresión decimos que el fin no justifica los medios, preparémonos para ser santos o esclavos, pero no gastemos dinero en prepararnos para la guerra, y aceptemos que nos borren de entre las naciones libres de la tierra”.

 

En un reportaje, expresó:

“¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no tortura?”. “¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas”. (http://200.61.159.98/diario/el pais/1-24901.html

 

La doctrina clásica de la guerra, por el contrario, enseña que en la misma es posible ser eficaz y santo. Los principios contenidos en la escuela hispánica, que tuvo su mayor exponente en el P. Francisco de Vitoria, son aplicables a la realidad contemporánea.

También la Iglesia Católica se ha pronunciado sobre la moralidad de los actos en este tipo de conflictos, señalando que el secuestro, la tortura y el homicidio, son siempre ilícitos, aunque la causa que se defiende sea justa. (Conferencia Episcopal Argentina, 16-3-1972.) A su vez:

III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. “Documento de Puebla”, 1979, p. 531

Señaló:

“Si dichos crímenes son realizados por la autoridad encargada de tutelar el bien común, envilecen a quienes los practican, independientemente de las razones aducidas”.

 

Mario Meneghini

 

Bibliografía consultada:

-Castro Castillo, Marcial. “Fuerzas Armadas, ética y represión”; Buenos Aires, Editorial Nuevo Orden, 1979.

-Contreras Sarmiento, Jorge. “Manual de ética para las Fuerzas Militares y de Policía”; Buenos Aires, Consejo Episcopal Latinoamericano-Ágape libros, 2005.

-Crawley, Eduardo. “Subversión y seguridad, la cuestión de la guerra de guerrillas en el contexto argentino”; Buenos Aires, Círculo Militar, 1970.

-Díaz Bessone, Ramón Genaro. “Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978)”; Buenos Aires, Círculo Militar, 1988.

-Etchecolatz, Miguel. “La otra campana del Nunca Más”; Buenos Aires, edición del autor, 1983.

-FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia). “Definitivamente...nunca más (La otra cara del informe de la CONADEP); Buenos Aires, 1985.

-Miatello, Hugo. “Una defensa militar institucional en la guerra librada contra la subversión”; Buenos Aires, Círculo Militar, Ciclo Cultural, 1988.

-Verbitzky, Horacio.”Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”; (www.pagina12web.com.ar/diario/elpais/1-24949.html).