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martes, 19 de mayo de 2026

LA SOBERANÍA EDUCATIVA


en las aulas

 

Por Gabriel Camilli

La Prensa, 18.05.2026

 

El concepto de soft power o "poder blando", acuñado para describir la capacidad de las potencias para influir en la mentalidad, valores y conductas de otros pueblos a través de la cultura, la educación y la diplomacia pública, está encontrando en la Argentina un terreno de alarmante permeabilidad.

 

Mientras la atención pública suele centrarse en las rispideces de la alta política internacional o en los comunicados oficiales, una silenciosa pero persistente estrategia de seducción cultural avanza sobre las generaciones más jóvenes ante la mirada esquiva o burocrática del Estado nacional.

 

En sus recientes análisis y exposiciones públicas, el especialista Juan Augusto Rattenbach -secretario ejecutivo del Museo Malvinas- ha encendido las alarmas sobre lo que define como un ataque directo a la "soberanía cognitiva" de los argentinos.

 

La denuncia de Rattenbach expone una preocupante evolución en la estrategia británica: la embajada de ese país en Buenos Aires, valiéndose de la articulación con organizaciones no gubernamentales locales, ha profundizado un despliegue que ya no solo abarca el ámbito universitario, sino que ahora se extiende de forma directa a los adolescentes en los colegios secundarios. A través de visitas guiadas a su sede diplomática y de concursos con consignas edulcoradas como la de "conocer a nuestros vecinos de las islas", se busca desarticular el lazo afectivo e histórico de los jóvenes con el reclamo territorial.

 

Se trata de un meticuloso trabajo de orfebrería geopolítica. Las tesis de Rattenbach describe a una delegación extranjera hiperactiva que "trabaja las 24 horas del día", inaugurando de manera constante programas de vinculación institucional orientados, en última instancia, a un proceso de desmalvinización de largo plazo mediante la captación de voluntades en el plano local.

 

LA ASIMETRIA DEL INTERES NACIONAL Y LA INACCION ESTATAL

 

Frente a esta aceitada maquinaria de diplomacia pública, la respuesta de las instituciones argentinas expone una preocupante asimetría. La flagrante disparidad -que el analista ilustra de forma contundente al comparar la intensa agenda británica en nuestro país con la práctica inactividad de la representación argentina en Londres- desnuda una falencia estructural en la defensa de los intereses nacionales.

 

A nivel institucional, la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, diridiga por Paola Di Chiaro, posee la competencia formal para entender y actuar ante cualquier vector que afecte la narrativa soberana de la Nación. Sin embargo, la naturaleza elusiva del poder blando -disfrazado legítimamente de intercambio académico, cultural o de "fomento de la paz"- parece paralizar las capacidades de reacción del Palacio San Martín. Intervenir ante las actividades de una delegación acreditada o controlar el accionar de las ONG locales supone un costo político que las sucesivas gestiones suelen preferir evitar.

 

A esto se suma la fragmentación interna del propio Estado argentino. Mientras la diplomacia se gestiona en los despachos de Cancillería, la penetración de estas agendas ocurre en las aulas de las escuelas secundarias, cuyo órbita y control dependen exclusivamente de las carteras educativas provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires. Esta desconexión facilita que actividades que impactan de lleno en el mediano y largo plazo de la política exterior pasen desapercibidas para las autoridades específicas en la materia.

 

PENETRACION COMERCIAL E INJERENCIA INSTITUCIONAL

 

Rattenbach traza una línea divisoria fundamental entre lo que constituye el consumo cultural orgánico y la intervención diplomática planificada. Los fenómenos de la industria del entretenimiento global -desde el auge del rock británico en décadas pasadas hasta el impacto contemporáneo de sagas literarias como Harry Potter- irrumpen de forma lícita en el mercado cultural y los hogares del país. Históricamente, la sociedad argentina ha demostrado una notable capacidad de resiliencia, llegando a "argentinizar" estéticas e influencias foráneas en lugar de asimilarlas con subordinación.

 

Sin embargo, cuando la fascinación por los productos culturales deja de ser un fenómeno de masas para ser instrumentado como una política de aproximación sistemática hacia menores de edad por parte de una potencia ocupante, el escenario cambia fragmentado de naturaleza. La falta de respuestas sostenidas por parte del Estado no es solo un problema de recursos económicos o de la evidente disparidad presupuestaria frente a estructuras globales como el British Council.

 

Es, principalmente, una consecuencia de los bandazos pendulares de nuestra política exterior, que carece de una estrategia de contra-poder blando unificada, profesional y que trascienda los turnos gubernamentales.

 

EL ROL DE LAS AULAS

 

Si las esferas diplomáticas y ministeriales se muestran lentas o indiferentes, el verdadero escudo soberano debe levantarse en el territorio. En este escenario, los rectores y equipos directivos de las escuelas secundarias tienen una responsabilidad civil y patriótica ineludible. La escuela no es un mero transmisor de datos académicos; es el espacio donde se moldea la ciudadanía. Permitir de forma ingenua que una embajada extranjera con la que se sostiene un litigio territorial abierto financiero o tutele espacios educativos, sin un debido contrapeso pedagógico, constituye una grave claudicación.

 

Afortunadamente, frente al desamparo estatal, surgen faros desde la sociedad civil y los espacios académicos que demuestran que es posible dar una batalla cultural seria y de alto nivel. Un ejemplo paradigmático es la acción que, desde hace ya cinco años, lleva adelante el Instituto Elevan a través del desarrollo de su diplomatura universitaria en "Malvinas, educación y soberanía" (originalmente concebida bajo el eje de educación y valores). Esta propuesta pedagógica única, orientada directamente a la acción, se ha transformado en una cantera de herramientas teóricas y prácticas diseñadas especialmente para docentes, formadores y comunicadores.

 

Iniciativas de posgrado como la del Instituto Elevan no solo desarticulan el relato colonial desde el rigor académico, sino que "enseñan a enseñar Malvinas", promoviendo el pensamiento crítico, rescatando el ejemplo de nuestros héroes como arquetipos de liderazgo y alertando sobre el saqueo de recursos naturales en el Atlántico Sur. Este es el camino que las conducciones escolares deben replicar y en el cual deben apoyarse.

 

ACCIONES CONCRETAS

 

Los rectores de los establecimientos educativos deben permanecer alertas y asumir un rol activo mediante acciones concretas:

 

* Auditoría de contenidos y filtros institucionales: Antes de autorizar la participación de los alumnos en charlas de ONG, concursos de ensayos o invitaciones de delegaciones extranjeras, las autoridades escolares deben exigir los programas pedagógicos detallados. Si se decide aceptar una actividad de intercambio, la dirección debe ordenar que, de manera previa o simultánea, se dicten talleres institucionales que contextualicen la posición argentina, la usurpación de 1833 y la vigencia del reclamo constitucional. El poder blando se desarma exponiendo la verdad geopolítica.

 

* Malvinización activa y transversal: La causa Malvinas no puede quedar confinada al acto escolar del 2 de abril. Las conducciones escolares deben impulsar que la soberanía cruce de forma transversal los proyectos institucionales de todo el año. En el área de Ciencias Sociales, es urgente enseñar el mapa bicontinental de forma obligatoria, analizando la plataforma continental, los recursos pesqueros, los yacimientos energéticos y la proyección antártica. En Formación Ética, se debe debatir el colonialismo en el siglo XXI y cómo las potencias globales usan las becas y las redes para adormecer los reclamos de los países periféricos.

 

* El testimonio vivo como vacuna: La mejor herramienta contra la desmalvinización cognitiva es la memoria humana. Las escuelas tienen a su disposición los centros de excombatientes locales. Invitar periódicamente a los Veteranos de Guerra de Malvinas (VGM) a dialogar con los estudiantes destruye cualquier intento de construir una narrativa ajena o edulcorada sobre el Atlántico Sur.

 

Mientras la Argentina persiste en la desarticulación de sus agencias estatales y en la pasividad frente a estos sutiles avances institucionales, seguirá cediendo un territorio invisible pero crucial. La trinchera cultural hoy está en los colegios. Un rector atento y consciente de su rol histórico, respaldado por la formación académica y el compromiso que promueven espacios como el Instituto Elevan, no solo frena la influencia silenciosa de una embajada extranjera, sino que transforma su institución en un verdadero semillero de ciudadanos con profunda conciencia nacional.

 

Para complementar este análisis sobre el rol estratégico y la vigencia geopolítica del Atlántico Sur, el siguiente material audiovisual expone estas mismas nociones de soberanía de cara al futuro nacional: “El desafío geopolítico de las Islas Malvinas” (youtube). Este video resulta relevante porque presenta un análisis profundo sobre la importancia estratégica de las islas y los desafíos que los argentinos estamos obligados a encarar con patriotismo en la actualidad y hacia el futuro.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

lunes, 4 de mayo de 2026

MALVINAS

 

De la negociación frustrada al conflicto armado

 

Por Gabriel Camilli

La Prensa, 03.05.2026

 

El conflicto del Atlántico Sur de 1982 no constituye un episodio aislado, sino la culminación de un proceso histórico de larga duración. Este trabajo propone una reconstrucción analítica en dos niveles: un ciclo estructural (1833–1973), caracterizado por la evolución del reclamo argentino y las condiciones internacionales, y un ciclo decisional (1973–1982), interpretado a partir del testimonio del Licenciado José Enrique García Enciso.

Se sostiene que la guerra emerge como consecuencia del cierre de una ventana de negociación y de la adopción de un enfoque estratégico orientado a forzar una mediación internacional.

 

INTRODUCCION

La literatura sobre el conflicto de las Islas Malvinas ha tendido a concentrarse en los eventos inmediatos de 1982, privilegiando explicaciones de corto plazo basadas en decisiones políticas o errores de cálculo. Sin embargo, una perspectiva histórica más amplia permite identificar la guerra como el resultado de una secuencia prolongada de interacciones diplomáticas, transformaciones del sistema internacional y percepciones estratégicas acumuladas.

 

Desde la ocupación británica de las Islas Malvinas de 1833, la República Argentina sostuvo un reclamo persistente de soberanía. Durante más de un siglo, dicho reclamo se desarrolló en condiciones de asimetría estructural, sin que el Reino Unido aceptara discutir la cuestión de fondo (1).

La situación comenzó a modificarse en el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial, con la consolidación del sistema multilateral y el proceso de descolonización impulsado por la Organización de las Naciones Unidas.

 

EL CICLO ESTRUCTURAL (1833–1973) – DEL RECLAMO BILATERAL A LA INTERNACIONALIZACION

La adopción de la Resolución 1514 (XV) por la Asamblea General de la ONU en 1960 constituyó un punto de inflexión en el tratamiento de las cuestiones coloniales (2). Este instrumento no solo estableció la ilegitimidad del colonialismo, sino que introdujo una tensión normativa entre los principios de autodeterminación de los pueblos e integridad territorial.

En este nuevo marco, la cuestión Malvinas fue incorporada a la agenda internacional, lo que condujo a la adopción de la Resolución 2065 de la ONU en 1965. Esta resolución reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas partes a entablar negociaciones (3).

 

LA VENTANA DE NEGOCIACION (1965–1973)

Entre 1965 y 1973 se desarrolló un período caracterizado por la existencia de negociaciones bilaterales sostenidas. Durante esta etapa, se exploraron diversas alternativas de solución, incluyendo fórmulas de transferencia gradual de soberanía, mecanismos de administración compartida y esquemas innovadores como el “leasing”.

Asimismo, se implementaron políticas de acercamiento destinadas a integrar funcionalmente a las islas con el continente, lo que reflejaba un enfoque pragmático orientado a generar condiciones favorables para una solución negociada (4).

Este período constituye, en términos analíticos, una ventana de oportunidad en la que la resolución pacífica del conflicto parecía factible.

 

EL PUNTO DE INFLEXION (1973–1974)

A partir de 1973, una serie de transformaciones alteró significativamente el escenario: la crisis energética internacional incrementó el valor estratégico del Atlántico Sur, el Reino Unido comenzó a redefinir sus intereses en la región, y los habitantes de las islas adquirieron mayor relevancia en la formulación de la política británica.

En este contexto, la propuesta de “leasing” considerada durante el gobierno de Juan Domingo Perón representó el último intento concreto de solución negociada. Su abandono posterior marcó el cierre de la etapa iniciada en 1965 (5).

 

EL CICLO DECISIONAL (1973–1982): UNA LECTURA DESDE GARCIA ENCISO

El testimonio del Lic. José Enrique García Enciso -integrante de un equipo de análisis estratégico en la Presidencia argentina a comienzos de la década de 1980- resulta particularmente relevante para comprender las percepciones que orientaron la toma de decisiones en la etapa final.

Según su relato, hacia 1981 se había consolidado en los niveles decisorios una convicción central: el Reino Unido no estaba dispuesto a negociar la soberanía bajo ninguna circunstancia (6).

 

Esta percepción se apoyaba en diversos factores: El fracaso reiterado de las gestiones diplomáticas, la negativa británica a incluir la soberanía en la agenda ,y la creciente centralidad del principio de autodeterminación.

El caso de Belice, donde el Reino Unido promovió un proceso de autodeterminación, fue interpretado como un precedente potencialmente aplicable a Malvinas, lo que reforzó la idea de un bloqueo estructural del reclamo argentino.

 

EL CAMBIO ESTRATEGICO: DE LA NEGOCIACION AL HECHO CONSUMADO

En este contexto, la dirigencia argentina adoptó un giro conceptual significativo. La estrategia dejó de orientarse a la negociación progresiva y pasó a centrarse en la generación de una crisis que alterara las condiciones existentes.

De acuerdo con García Enciso, el objetivo era producir un “hecho” que obligara a la intervención de actores internacionales y forzara una instancia de mediación (7). Este enfoque se tradujo en el diseño de un plan de contingencia para 1982.

Sin embargo, la dinámica de los acontecimientos -particularmente el incidente en las Georgias del Sur y la respuesta británica- precipitó la decisión de adelantar la operación. El 2 de abril de 1982, la Argentina ocupó las islas, iniciando una nueva fase del conflicto.

 

DE LA CRISIS A LA GUERRA

Los intentos de mediación internacional, encabezados por el secretario de Estado estadounidense Alexander Haig, fracasaron en un contexto de rápida alineación del sistema internacional en favor del Reino Unido.

El inicio de las operaciones militares británicas el 1 de mayo, incluyendo la Operación Black Buck, marcó el pasaje definitivo a la guerra abierta.

El hundimiento del ARA General Belgrano por el submarino HMS Conqueror el 2 de mayo constituyó un punto de no retorno, al clausurar las posibilidades inmediatas de negociación (8).

 

CONCLUSION

El análisis desarrollado permite sostener que la guerra de 1982 debe ser entendida como el resultado de un proceso histórico en el que confluyeron factores estructurales y decisiones estratégicas.

El cierre de la ventana de negociación abierta entre 1965 y 1973, combinado con la percepción de un bloqueo definitivo por parte del Reino Unido, condujo a la adopción de una estrategia orientada a modificar la situación mediante un hecho consumado.

En este sentido, la guerra no constituye el origen del conflicto, sino su expresión más aguda: una instancia en la que la lógica diplomática fue sustituida por la lógica de la coerción.

 

(1) Escudé, Carlos. Foreign Policy Theory in Menem's Argentina. Gainesville: University Press of Florida, 1997.

(2) Resolución 1514 (XV) de la ONU, Asamblea General, 1960.

(3) Resolución 2065 de la ONU, Asamblea General, 1965.

(4) Freedman, Lawrence y Virginia Gamba-Stonehouse. Signals of War: The Falklands Conflict of 1982. Princeton University Press, 1991.

(5) Gustafson, Lowell S. The Sovereignty Dispute over the Falkland (Malvinas) Islands. Oxford University Press, 1988.

(6) García Enciso, José Enrique. Testimonio en disertación sobre el proceso decisional argentino previo al conflicto de 1982.

(7) Ibíd.

(8) Freedman, Lawrence. The Official History of the Falklands Campaign. Routledge, 2005.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

lunes, 6 de abril de 2026

¿QUÉ POSIBILIDAD HAY

 

 de recuperar las Malvinas?

 

Por Claudio Chaves

Ateneo Patriótico Manuel Belgrano, 05/04/2026

 

 

Desde 1982 hasta nuestros días el mundo ha cambiado de manera vertiginosa.  Lo que podía ser válido para aquellos años, hoy es prehistoria. Fueron una sucesión de acontecimientos. La caída del comunismo, la desaparición del tercer mundo, el unilateralismo de EE.UU. en los 90, la emergencia de China en los 2000, el lento retroceso norteamericano en lo que hace a  conflictos globales, el enfriamiento de la U.E. el multilateralismo renacido,  el retroceso de los organismos asociados a las Naciones Unidas, el renacimiento de los nacionalismos identitarios y sigue la lista,  pareciera que nada queda en pie de aquella época.   

 

En las nuevas coordenadas políticas  el presidente Donald Trump procura remozar  la Doctrina Monroe. No queda claro cuál será la profundidad de la actualización y hasta donde quiere llegar. Veremos, puesto que se ha metido en la guerra contra Irán postergando al parecer su interés por América, ese descuido implica un nuevo avance chino.

 

La decadencia europea y el auge del narcotráfico han alertado a la actual élite Republicana. Veamos.  Respecto de Europa tanto él como el Vicepresidente Vance  han señalado en reiteradas oportunidades la decadencia moral del viejo continente, la cultura woke y la inmigración, sin freno y sin control, y lo que es peor sin obligarlas a ser culturalmente europeas,  han sido señaladas en múltiples ocasiones como uno de los males a corregir. No se ha hecho.  Y el asunto del narcotráfico se ha transformado en un problema gravísimo no solo en lo que hace a la salud de la población, ya que tiene historia como arma contra la sociedad norteamericana.  El hijo del guerrillero Masetti, amigo y compañero del Che, afirma en su libro El Furor y el Delirio: “El rumor del tráfico de drogas relacionado con Cuba se remonta a fines de los años setenta; entre los revolucionarios aquello no chocaba porque era una forma más de hacerle la guerra al imperialismo.” [1] Adicionando al problema de salud otro tan o más grave:   el narco desafía al poder de los Estados Nacionales destruyéndolos desde adentro.

 

LA DOCTRINA MONROE SU RAZÓN DE SER EN ORIGEN

Cuales han sido   las razones del presidente Monroe, a través de su Secretario de Estado,  Quincy Adams, de publicar aquel famoso escrito de 1823 y hacerlo política de Estado. Europa salía de una guerra que ya duraba muchos años. Derrotado  Bonaparte en 1815 el viejo continente  procuró recomponerse luego de quince años de guerra ininterrumpida. Buscó hacerlo en los términos políticos de los triunfadores, esto es bajo regímenes monárquicos absolutistas, como si la Revolución Francesa jamás hubiera ocurrido. Los vencedores se juramentaron como Santa Alianza,  en el Congreso de Viena, comprometiéndose a aplastar  las ideas liberal-republicanas propias de la revolución de 1789, tanto en Europa como en América. En esta idea  participaron las potencias reaccionarias de aquellos años:  Rusia, Prusia, Austria, Inglaterra, Francia restaurada con Luis XVIII y finalmente España. El primer intento de invasión a nuestro continente para instalar el orden conservador europeo   ocurrió en 1815 cuando Fernando VII envió a América  una flota al mando del general Morillo que recaló en Caracas, ocasionado estragos en aquella región. Con el tiempo lo arreglaría Bolívar.  Mientras tanto aquí en el Río de la Plata,  ante ese clima europeo, se convocó a un Congreso en 1816 que declaró la Independencia. El 6 de julio en sesión secreta habló Belgrano a los Diputados con el objetivo de describir la situación europea que conocía al detalle, allí dijo: El viejo continente ha perdido las esperanzas y el entusiasmo en nosotros desde el momento que caímos en la anarquía y el desorden. No habrá ayuda de allí, sino todo lo contrario. Las ideas han mutado de republicanas a monárquicas, de modo que conviene a nuestras provincias una forma de gobierno monárquica temperada si no queremos sufrir las consecuencias de una invasión de los aliados. La monarquización europea continuó  muchos años más. En este marco debe ser comprendida la declaración del Presidente Monroe siete años después.

 

LA SANTA ALIANZA

La Santa Alianza se reunió en distintas oportunidades: Aix la Chapelle (1818). Troppau (1820) Leybach 1821, y Verona (1822) en este último se abordó la situación española de permanente inestabilidad. Es que Fernando VII, restaurado en 1814, llegado el año 1820, organizó una poderosa fuerza militar para recuperar América. Para la ocasión recibió el  aliento   del zar Alejandro I de Rusia,  hombre irresistible a cuanta reina y soberana europea se le acercara, incluso el mismísimo Napoleón fue seducido en su momento, sin embargo  nada logró con Fernando VII, un gandul insensible a la belleza.  De manera que no operaron en conjunto. Pero no se sabía   El ejército español se sublevó al mando del general Riego el 1 de enero de 1820 obligando a Fernando a jurar la Constitución de 1812. La Santa Alianza estalló de ira y determinó que Francia se hiciera cargo del problema, esto era poner en caja a los rebeldes españoles. Ante la invasión francesa a España los EE. UU. reaccionaron.

 

LA DOCTRINA MONROE

Si bien la invasión a España  se realizó para restaurar el absolutismo fernandino el temor  que la intromisión alcanzara a América, según lo estipulado en Verona en 1822, se había generalizado. El éxito de la Santa Alianza en España podía empujar a Francia y a Rusia a buscar colonias en América. Inglaterra esto lo veía muy mal de modo que George Canning, canciller británico, invitó a Monroe a actuar en conjunto, lo que implicaba no solo  los asuntos americanos sino involucrarse en los europeos, aspecto que contradecía el legado de Washington: “La regla fundamental de nuestra conducta con las naciones extranjeras es esta: extender entre ellas nuestras relaciones comerciales, pero mantener con ellas el menor contacto político posible.”  [2]

 

Monroe, entonces, consultó el asunto con Jefferson y Madison (expresidentes) quienes le aconsejaron que aceptara la propuesta inglesa. Sin embargo fue su Secretario de Estado, Quincy Adams,  quien se opuso a toda acción conjunta con Inglaterra y redactó la declaración atribuida a Monroe. Es extensa de modo que no la citaremos en su totalidad. Antes diremos que los EE.UU. reconocieron la independencia de sud américa  en 1822 enviando representantes a cinco países iberoamericanos, entre ellos, nosotros. Inglaterra lo haría en 1825.      

 

En orden de aparición, Monroe,  lo primero que se propone es arreglar  es la pretensión Rusa sobre Alaska, y del sur oeste marítimo norteamericano, convocando al Zar a una negociación amistosa, que se alcanzó en 1824. Luego parar las ambiciones españolas de recuperar sus colonias, entre ellas México, en un operativo de pinzas  con el zar que avanzaría a desde Alaska, cortándole la salida al Pacífico a los EE. UU.   finalmente  las intenciones de la Santa Alianza, fundamentalmente Francia, de morder nuevamente  territorios en América habiendo perdido Santo Domingo y la Loussiana, que fue vendida a EE.UU.   por Napoleón para continuar sus guerras en Europa.

 

Seguidamente y lo más importante de la declaración: “El sistema político de las potencias aliadas es esencialmente diferente del de América. Corresponde a nuestra franqueza y a las relaciones amistosas que existen entre los EE.UU. y aquellas potencias, declarar que consideramos peligrosa para nuestra paz y seguridad toda tentativa de ellas para extender su sistema a una porción cualquiera de este hemisferio. Es imposible que las potencias aliadas puedan extender su sistema político a cualquier parte de uno u otro continente sin poner en peligro nuestra paz y seguridad. La verdadera política de los EE.UU. continúa siendo dejar a las partes entregadas a sí mismas.”[3]

 

Si se lee con atención y sin prejuicios lo que se observa de aquella declaración es el temor de las autoridades norteamericanas a  la tendencia de la  Santa Alianza a monarquizar todo. Temor a la reacción antidiluviana europea más que a la ocupación territorial. Aunque una no va sin la otra.   

 

¿QUE QUIERE TRUMP?

Sus críticas al modelo político y cultural europeo lo hacen consecuente con Monroe. El woquismo imperante en Europa no es la modernidad es la manifestación palmaria del atraso,  como el monarquismo en el siglo XIX. El signo de la bestia, la decadencia.

 

Si Trump está dispuesto a romper con Europa, se verá, en el momento de la redacción  del presente artículo (abril de 2026)  Trump le ha planteado varias cuestiones  a Europa y a la OTAN. Enojo por no sostener económicamente a la Alianza del Atlántico Norte y además no contribuir a despejar el estrecho de Ormuz clausurado por Irán como respuesta a la guerra de Israel y los EE.UU   Varios países europeos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia y España han manifestado que esa no es su guerra por lo tanto no hay ayuda. Trump le ha enrostrado al viejo continente el apoyo norteamericano en la Primera y Segunda Guerra mundial. Las cosas están sumamente tirantes. Si bien se mira y de ser cierta la resurrección de la Doctrina Monroe, Estados Unidos debiera refugiarse en su continente y dejar que Europa se arregla con sus fuerzas. Mientras tanto es la oportunidad de que Argentina encuentre a los  EE.UU. de nuestro lado y a  Inglaterra del otro, como con  Quincy Adams. Quizás haya una brecha y  suceda una oportunidad. Frente a la nada no es poco esta perspectiva. Milei  a partir de  su vínculo con Trump o el que lo suceda podría intentarlo. Es tan solo una idea. De hacerlo tendría que ser rápido por aquello de que nada es para siempre.

 

EL PERONISMO DEBIERA ACEPTAR LA IDEA

El peronismo en cualquiera de sus variantes debería aceptar si tiene en cuenta que siendo Presidente, el general Perón, como ya lo hemos señalado,  en enero de 1974 y en el marco de una nueva Resolución de Naciones Unidas,  la 3160,   el viejo General habría aceptado una oferta de condominio sobre la soberanía de las Islas. No hay documentación. Sin embargo algo debió haber pasado porque el informe Franks y esto sí es cierto (realizado por los Servicio de Inteligencia Británicos) hace mención, volvemos a escribirlo  “Hacia fines de 1973 se pensó que la actitud argentina se estaba endureciendo, y por vez primera había señales de que el gobierno argentino del presidente Perón podría estar preparando planes de contingencia para la ocupación de las islas” (Franks)  “Ante los riesgos de una acción económica y militar contra las islas, se debía discutir con el gobernador de las  Malvinas la probable reacción de los isleños ante la posibilidad de condominio como alternativa a una transferencia de la soberanía. El gobernador y el embajador británico en Buenos Aires opinaron que la idea era plausible.


 Perón habría aceptado el condominio pero fue Inglaterra quien se echó atrás. Antes de que esto pudiera concretarse, las elecciones generales de marzo de 1974 llevaron a un cambio de gobierno. Asumió un gobierno laborista. Se iniciaron conversaciones con el gobierno   argentino, pero, ante la continua negativa de los isleños se decidió que no tendría sentido continuar de lo que se informó en agosto de 1974 al gobierno argentino.” (Franks)  El mismo informe dice que la única manera de parar toda acción belicosa consistía en hacernos creer que las negociaciones continuaban.

 

El informe Rattembach,  no dice nada al respecto. Inglaterra advierte la disposición de Perón, Rattembach y Sanchez de Bustamante lo ignoran. Es raro. Sea como fuere se abre una posibilidad de plantear a los EE UU que  América sea para los americanos.  Y proteger en conjunto el mar argentino depredado por chinos y europeos. Y de ser posible  hacer real lo que el Subsecretario de Estado Enders negó en su momento.

miércoles, 8 de octubre de 2025

EN LA CUESTIÓN MALVINAS


 el gobierno viola la Constitución

 

César Lerena

Especial para Perfil 7.10.25

 

El gobierno del Presidente Milei ha realizado diversas acciones que reiteradamente incumplen la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional; violando el artículo 93° que indica que el Presidente debe “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina” y, según se trate, también podrían quebrantarse varios incisos del artículo 75° y el 99°.

 

Por los artículos 2 y 3 de la Ley 24.309 sancionada en 1993 aprobada, que la Convención Constituyente incorpora a la Constitución las disposiciones transitorias que eran necesarias y ello dio lugar a la Disposición que prescribe: «La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

Fue el resultado de un consenso multipartidario en Argentina, liderado por el Movimiento Justicialista y la Unión Cívica Radical, atendiendo un sentimiento popular profundamente arraigado y, de carácter transversal sobre los derechos territoriales y marítimos de Malvinas y demás archipiélagos del Atlántico Sur, cuyo objeto fue “constitucionalizar” el reclamo histórico de Malvinas y darle entidad de “política de Estado”.

 

El aporte de varios juristas destacados, entre ellos el Dr. Alberto García Lema -un abogado cercano al peronismo- y con el aporte -y la presión- de combatientes de Malvinas; permitieron obtener un texto final muy ajustado a la defensa de la soberanía nacional en el marco de la tradición diplomática argentina y el derecho internacional. la Disposición debe interpretarse como el resultado del consenso y en el contexto post-1982. Fue unánime entre peronistas, radicales y otros partidos respecto a “la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía”, la “reafirmación legítima; permanente; irrenunciable e imprescriptible de Malvinas”.

 

Por cierto, al momento de redactarse pareciera que no se ha querido enfrentar al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, ya que entendemos que esta Disposición debería haber contemplado una posición argentina más activa, por ejemplo, estableciendo la prohibición de llevar adelante cualquier acto favorable a los británicos mientras dure la invasión.

 

Tampoco se establece un mecanismo relativo a las eventuales violaciones del Reino Unido respecto a lo previsto en el inciso 4 de la Res. 31/49 de las Naciones Unidas que «Insta a las dos partes a abstenerse de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación, mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado (de negociación) de las resoluciones de la ONU».

 

Estaría faltando una Ley del Congreso que precisa los alcances de esta Disposición; porque este gobierno (y anteriores) no parece haber entendido que esta Disposición Constitucional, como se dijo, contó con el apoyo de todo el arco político para institucionalizar como “Política de Estado” los derechos inalienables de la Argentina sobre las Malvinas, los archipiélagos del Atlántico Sur y las aguas correspondientes. Motivo suficiente para que ningún Presidente, Ministro, Legislador, etc. realice acciones que -directa o indirectamente- atenten contra la recuperación de la soberanía plena argentina sobre los espacios insulares y marítimos usurpados por el Reino Unido de Gran Bretaña.

 

Son varias las trasgresiones a la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional:

 

a) Falta de acciones y/o declaraciones oficiales y/o renuncia u omisión del reclamo de soberanía -que es legítima, imprescriptible, irrenunciable y permanente- frente a todos los hechos del Reino Unido que implican modificar el estatus de 1976 (Res. 31/49 ONU), entre otras, la invasión de 1.639.900 Km2 de territorios insulares y marítimos argentinos; la militarización de las islas (OTAN); la explotación de los recursos naturales; la violación de los espacios aéreos argentinos; la construcción de puertos, entre otros.

 

b) Aprobar los Acuerdos de Madrid de 1989/90 que establecen restricciones a la soberanía nacional y, entre otras cosas, facilitan la apropiación de los recursos naturales y la depredación del ecosistema.

 

c) Sancionar la Ley 23.968 que permitió la delimitación británica de las líneas de la costa de las islas Malvinas.

 

d) Sancionar la Ley 24.184 de protección y promoción de las inversiones británicas que otorga privilegios al Reino Unido a pesar de su invasión territorial y explotación de los recursos argentinos.

 

e) Aprobar Declaraciones Conjuntas contrarias a la soberanía argentina, tales como el Pacto Di Tella-Rifkind de 1995, permitiendo al Reino Unido la explotación petrolera en áreas en disputa; el Pacto Foradori-Duncan de 2016 que ratificó la cooperación en pesca, la ciencia y petróleo en el Atlántico Sur, y “promoviendo eliminar todos los obstáculos para el desarrollo de Malvinas”, en obvia referencia a la Disposición Constitucional. Luego el Pacto Mondino-Lammy en 2025, sobre pesca, vuelos y medio ambiente. Todos ratificatorios de los Acuerdos de Madrid, debilitando la posición argentina. La aprobación de los vuelos entre Malvinas y Punta Arenas y/o con San Pablo -el mayor centro comercial latinoamericano- que sobrevuelan los espacios aéreos argentinos -incluso entre Malvinas y el continente- tiene un evidente beneficio económico y de integración de los isleños, sin reconocimiento de la soberanía plena de argentina.

 

f) No aplicar sanciones legales –pese a las leyes 24.922; 26.386 y 27.564- a la explotación pesquera por parte de los buques extranjeros en los espacios marítimos argentinos de Malvinas sin licencia argentina.

 

g) Efectuar declaraciones apartadas de la posición diplomática argentina de sostener la “integridad territorial argentina” de los espacios invadidos por el Reino Unido, como las que manifestó en septiembre de 2023 y junio de 2024 la ex Canciller Mondino y el Presidente Milei el 2 de abril de 2025.

 

h) Tratar a las autoridades ilegítimas de las Malvinas como un gobierno soberano legítimo como, por ejemplo, cuando en febrero de 2024 el Presidente Milei manifestó que “estando las Islas en manos del Reino Unido” el Canciller británico David Cameron tenía “todo el derecho” de visitar las Islas.

 

i) Apoyar a Estados -como Israel- cuya empresa Navitas explota los recursos petroleros argentinos en el área de Malvinas o adoptar posiciones contrarias a los países que tradicionalmente apoyan a Argentina en la cuestión Malvinas (caso de Palestina-Israel). Del mismo modo, tener contacto con la Presidente de Kosovo Vjosa Osmani en septiembre de 2025, cuya posición se contrapone a la de Argentina en Malvinas.

 

j) Falta de acciones activas diplomáticas, culturales o económicas destinadas a promover la cuestión Malvinas o no incluirla en la agenda bilateral con el Reino Unido. Tolerar que la Embajada del Reino Unido promueva becas a estudiantes para “conocer a sus vecinos” de las Islas, como si fuese un Estado independiente.

 

k) Impulsar en el Congreso un Área Marina Protegida “Agujero Azul”, a propuesta de la ONG Wildlife Conservation Society (WCS), propietaria de las islas Sebaldinas en Malvinas, estableciendo un área de protección de los intereses pesqueros del Reino Unido en Malvinas, violando la Disposición Constitucional. No hay acciones del PEN contra esta ONG por inmiscuirse en asuntos del Estado Argentino.

 

l) Admisión y falta de desactivación de la instalación de la antena-radar de la empresa de capitales británicos LeoLabs en la localidad de Tolhuin de Tierra del Fuego con capacidad de rastreo orbital (satélites militares), pese a informes militares argentinos negativos. Decreto del PEN permitiendo en Tierra del Fuego ejercicios militares de tropas estadounidenses -socios de los británicos invasores de Malvinas- y chilenas -país colaborador de los ingleses en 1982- sin autorización del Congreso Nacional (Art. 78° inc. 28 CN), violando la Disposición por su relación con Malvinas, la Antártida y las aguas de soberanía argentina.

 

m) No declarar en Estado de Sitio en acuerdo con la Provincia de Tierra del Fuego en el territorio invadido por el Reino Unido conforme el Art. 23° de la Constitución Nacional.

 

n) No ejecutar las acciones necesarias ante la República del Uruguay para concluir el apoyo logístico que ese país le presta en Montevideo a los buques relacionados con las actividades en las Islas Malvinas, entre otras, pesca ilegal, violando las leyes argentinas 24.922, 26.386 y 26.659 y las resoluciones de la ONU, como la 31/49 de 1976, que condena la explotación unilateral del Reino Unido. Además, que aviones militares británicos (RAF) han hecho escalas en Carrasco, contrario a las obligaciones de Uruguay, como las suscriptas en la CELAC de 2011/2014 y la Resolución UNASUR 2012.

 

o) Endeudarse debilitando la posición negociadora argentina y dificultando seriamente el cumplimiento de la Disposición Constitucional y, limitando severamente las herramientas diplomáticas, jurídicas y las relacionadas con la capacidad militar y defensa de la soberanía.

 

p) No promover una infraestructura estratégica en la Provincia de Tierra del Fuego (puertos, radares, bases, etc.) para reforzar la presencia argentina en la parte meridional del Atlántico Sur.

 

Cualquier acto de gobierno que contravenga la Disposición Transitoria Primera podría ser objeto de control de constitucionalidad por parte de la Corte Suprema de Justicia, ya que la disposición tiene rango constitucional y, su incumplimiento directo o indirecto supone una “renuncia de facto” al no cumplir “el objetivo legítimo permanente; irrenunciable e imprescriptible de la soberanía plena de Malvinas”.

 

Dr. César Augusto Lerena