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miércoles, 26 de abril de 2023

LAS MANIOBRAS DE CONTRABANDO

 


 impiden al Estado elaborar políticas sociales”

 

Infobae, 25 Abr, 2023

 

En el aula 217 del segundo piso de la Faculta de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, se presentó la segunda edición ampliada y actualizada del libro “El delito de contrabando”. La publicación fue dirigida por Mariano Borinsky, juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Pablo Turano, fiscal en lo Penal Económico, y Daniel Schurjin Almenar, subsecretario letrado de la Procuración General de la Nación. Los coautores y coautoras del libro son Lucas Bello, Fabián M. Caffaro, Pablo Cavaignac, Nancy Garçon, Deborah Lichtmann, Juan I. Pascual, Magdalena Rodríguez y Silvana Yanichevsky.

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Borinsky, a su turno, señaló: “La delincuencia económica, en ocasiones, está emparentada con el crimen organizado, que es la actividad sistemática ilegal para obtener poder o beneficios económicos. De por sí, el crimen organizado es tan antiguo como el gobierno y las leyes, y tan internacional como el comercio. Muchos vinculan aquel término en un sentido menos preocupante para los gobiernos y los intereses comerciales: con las organizaciones mafiosas. Así, se convierte en una amenaza para la sociedad y no en parte de ella. Las grandes maniobras de evasión tributaria, contrabando y fraude a la administración pública (entre otros delitos económicos) impiden al Estado financiarse y elaborar políticas sociales que tiendan a paliar las necesidades de los menos privilegiados, eliminando así el principio de solidaridad, base de la organización social”.

 

Asimismo, el juez recordó: “En la década de los ´80 se estimó que únicamente en impuestos a las ganancias, al valor agregado y a las contribuciones previsionales la falta de pago de los contribuyentes y aportantes llegó a la suma de 52 mil millones de dólares, equivalentes casi al monto total de la deuda externa que heredó en 1983 el gobierno democrático posterior a la última dictadura militar nacional. Todo ello en medio de una crisis socio-económica sin precedentes, donde empezaba a ser imposible la prestación normal de los servicios públicos y el pago regular y actualizado a los índices inflacionarios de sueldos, jubilaciones y pensiones, con una transferencia de ingresos en la sociedad cada vez más notoria en beneficio de pequeños grupos de poder económico-financiero, conectados al capital internacional y condicionantes del ejercicio del poder político”.

 

Y agregó: “En este contexto, la doble contabilidad, las maniobras en perjuicio de la hacienda pública y el trabajo ‘en negro’ fueron comportamientos habituales ante la ineficacia de los organismos fiscalizadores y de represión, quienes carecían del respaldo de una decisión política firme de combatir la evasión y desarrollaban su labor en medio de carencias materiales significativas, con una opinión social media que veía como una ‘viveza criolla’ a la realización de maniobras deliberadamente ardidosas y la posterior omisión de pago de los tributos correspondiente por parte del delincuente evasor. Inclusive, muchos grandes evasores completaron sus maniobras llevándose las ganancias a los denominados ‘paraísos fiscales’. La descripta precedentemente es una foto de hace 40 años. Cualquier similitud con la actualidad, no es pura coincidencia”.

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Borinsky concluyó: “En definitiva, en la era de la globalización, los Estados se procuran los instrumentos necesarios para combatir la delincuencia económica organizada ya sea mediante la sanción a los funcionaros y otras personas físicas con penas efectivas de prisión; pero también mediante el sistema de sanciones a las corporaciones que cometieron delitos, con penas pecuniarias; como así también mediante la implementación de las vías independientes para devolver de forma definitiva los cosas, bienes o valores equivalentes fuere del dinero que le apropiaron al propio Estado, para que pueda volver a la sociedad mediante el cumplimiento de alguna de las funciones básicas estatales: educación, salud, seguridad y justicia”.

 

 

sábado, 4 de marzo de 2023

LA ADUANA

 


 creó un nuevo sector para profundizar el control del narcotráfico en la Hidrovía

 

Infobae, 4-3-23

 

La Dirección General de Aduanas creó un nuevo sector de vigilancia para las costas del Río Uruguay, con el fin de incrementar los controles sobre los puntos de trasbordo regionales, donde se ha detectado una concentración de casos de contenedores contaminados con cocaína.

 

En ese marco, el director general de Aduanas, Guillermo Michel, mantuvo una reunión en la sede central de la Aduana con el juez federal de Concepción del Uruguay, Pablo Andrés Seró; el juez federal de Victoria, Federico Martín; el juez federal de Gualeguaychú, Hernán Viri; la jueza federal de Concordia, Analía Ramponi y el fiscal federal de Gualeguaychú, Pedro Rebollo.

 

La invitación fue formalmente extendida a los magistrados para ponerlos al tanto de las acciones que la Aduana está llevando adelante en materia prevención del narcotráfico.

 

Así, el nuevo Sector Narcotráfico Costa del Uruguay (Región Hidrovía) comprende las jurisdicciones de las aduanas de Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Colón y Concordia.

 

Durante el encuentro, Michel anunció: “Hemos creado un área dedicada específicamente a la vigilancia de las costas del Río Uruguay, con sede en Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Colón y Concordia. Esto significará mayor presencia, mejor inteligencia, más canes y más tecnología para combatir el narcotráfico”.

 

Además, el funcionario se refirió a la importancia de la colaboración entre los organismos del Estado en esta iniciativa. “Debemos trabajar en forma coordinada con las fuerzas de seguridad, la Justicia y el, generando percepción de riesgo y reaccionando rápidamente ante organizaciones sumamente dinámicas”, expresó.

 

Casos de contrabando

La inteligencia de la Aduana viene constatando que, en el último tiempo, a raíz de la intensificación de controles en Buenos Aires, los puertos de países limítrofes se han convertido en los principales puntos de trasbordo regionales de contenedores contaminados con cocaína dirigidos a Europa y África.

 

Cabe destacar, que la droga proveniente de Paraguay llega a Uruguay de tres maneras: a través de contenedores de trasbordo, avionetas y vehículos de carga terrestres. Así, en los últimos meses cuatro operativos encontraron cocaína oculta en camiones que intentaban cruzar hacia el país vecino.

 

El primer caso ocurrió el 8 de septiembre, en Colón. En esa oportunidad se secuestraron 31,36 kilos de cocaína que se encontraban en la cabina del chofer.

 

El 18 de noviembre, en Concordia, se encontraron 56,60 kilogramos de cocaína en los ejes del semirremolque, y 20 días más tarde (8 de diciembre), en el mismo lugar, los agentes aduaneros hallaron 77,65 kilos de cocaína en un doble fondo del piso del semirremolque de un camión.

 

El caso más reciente ocurrió el 30 de enero pasado, también en Concordia. En esa ocasión, las autoridades detectaron 89,15 kilos de cocaína en el sector delantero del semirremolque.

 

En efecto, la droga pudo ser detectada porque la Aduana dotó de escáners a Colón, Concordia y Gualeguaychú.

 

Aduana intentará “cercar” a los contrabandistas y detectar mayores casos de tráfico en la zona

Ante este escenario de intentos de consolidación de cocaína en el puerto de Montevideo, la Dirección General de Aduanas tiene tres objetivos prioritarios con relación los pasos fronterizos del Río Uruguay: búsqueda de eficiencia, percepción de riesgo y respuesta rápida.

 

En base a esto, los lugares operativos de la región son todos los pasos fronterizos: Gualeguaychú-Fray Bentos, Colón-Paysandú, Concordia-Salto; los puertos sobre el Río Uruguay (Concepción del Uruguay) y sobre el Río Paraná (Ibicuy) y las plantas de exportación que se encuentran en la zona.

 

Con estos tres frente de control en forma simultánea, Aduana intentará “cercar” a los contrabandistas y detectar mayores casos de tráfico en la zona.

jueves, 1 de septiembre de 2022

MÁXIMO KIRCHNER REAPARECIÓ

 


 en una entrevista con altisonantes declaraciones un día después de que se conociera que declaró bienes por $500 millones.

 

Urgente 24, 01 DE SEPTIEMBRE DE 2022

 

Tal como informó Urgente24, el hijo de los exPresidente narró algunos pormenores de la situación en diálogo con la amigable El Destape Radio. Durante los 85 minutos que duró el reportaje, dejó algunas definiciones, la más altisonante -tal vez- fue la que sostiene que en Juntos por el Cambio "están viendo quién mata al primer peronista", frase que fue utilizada por la mayoría de los portales de noticias para titular sus crónicas sobre la entrevista.

 

Máximo dio un reportaje, algo que hace mucho no hacía, un día después de que se publicó que su patrimonio se elevó en 2021 hasta más de $500 millones. La Oficina Anticorrupción dio a conocer las declaraciones juradas de los funcionarios nacionales.


Se supo que Alberto Fernández duplicó su patrimonio hasta los $17.833.320, y Cristina Kirchner lo triplicó hasta $48.608.385. La portavoz oficial, Gabriela Cerruti, intentó bajarle el tono a esos aumentos nominales al asegurar que "es sencillamente el cambio de valuación fiscal que se dispuso en los inmuebles con residencia en la Ciudad de Buenos Aires". La Vicepresidente, sin embargo, no cuenta con inmuebles a su nombre, ya que los cedió a sus hijos. Esto impactó en el patrimonio de Máximo, cuya mayor parte se explica por esos bienes y por los de la herencia de su padre, Néstor Kirchner.


Probablemente no haya nada irregular en la declaración jurada del líder de La Cámpora, y el cambio de valuación fiscal de los inmuebles que tiene en la Capital Federal explique el salto en $100 millones de un año a otro en el valor de sus bienes. Sin embargo, también es probable que para una población a la que le cuesta llegar a fin de mes y que verá este año que sus ingresos perderán contra otra vez contra la inflación , a lo que se le suma el aumento de tarifas y los efectos del ajuste, le resulte más que chocante que un diputado oficialista que, además, se jacta de representar a los que menos tienen, exhiba un patrimonio declarado que es varias veces superior al del Presidente, la Vice y el ministro de Economía, por ejemplo.


O al del jefe de Gabinete, Juan Manzur, que supo ser uno de los más ricos de la política nacional. Quizás ese fue el motivo real por el que Máximo Kirchner salió a poner el foco en otro lado con su entrevista. Para desviar la atención sobre un tema más que incómodo. Como se dice vulgarmente: una bomba de humo.

martes, 7 de abril de 2020

DENUNCIAN LA COMPRA DIRECTA DE ALIMENTOS



con supuestos sobreprecios, y piden allanar el ministerio de Desarrollo Social

Claudio Savoia
Clarín, 06/04/2020


La compra de alimentos por parte del Ministerio de Desarrollo Social con valores muy superiores a los precios de referencia de varios productos desató la polémica este lunes, y las primeras consecuencias judiciales tardaron apenas horas en llegar. Mientras la diputada Graciela Ocaña prepara un completo pedido de informes en la Cámara para que el ministro Daniel Arroyo brinde explicaciones, la abogada Silvina Martínez denunció ante la Procuración General de Investigaciones Administrativas (PIA) los posibles delitos de malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y fraude a la administración pública. Martínez además pidió que se haga cuanto antes un allanamiento en la sede del ministerio, "a los fines de obtener toda la documentación necesaria a los fines del progreso de la investigación".

La denuncia recuerda que el 19 de marzo, a través de la Disposición 48/2020, se aprobó un procedimiento complementario para agilizar la implementación práctica de los procedimientos de selección para la contratación de bienes y servicios en el marco de la emergencia, entre cuyos cambios centrales el Decreto 287/2020 autoriza la contratación directa de bienes, servicios o equipamiento necesarios. Por esas compras de aceite, arroz, azúcar, fideos y lentejas se pagó un total de 574,5 millones de pesos.

"Ahora bien, este lunes 6 de abril se publicaron en el Boletín Oficial varias resoluciones del Ministerio de Desarrollo Social donde se autorizaba la compra masiva de alimentos básicos para abastecer a los sectores más vulnerables en el marco de la epidemia del coronavirus. Sin embargo, los precios que se detallaron están hasta un 37% por encima de los incluidos en Precios Cuidados y son más altos que los de las primeras marcas de cada categoría", advierte el escrito. "Es el caso de las compras de aceite, azúcar y arroz. El Gobierno admitió que pagó precios más altos por estos productos y lo justificó por la urgencia para concretar las compras".
"Claramente no es entendible la supuesta justificación. Basta con recorrer en forma virtual cualquier supermercado minorista para acceder a los mismos productos a la mitad de precio y de primeras marcas", razona la abogada Martínez en su denuncia.

Por el aceite, el Gobierno autorizó compras por 164 millones de pesos a las empresas Sol Ganadera, Copacabana y Teylem, que ofrecieron precios por aceites mezcla de 1,5 litros de $157,80, $158,67 y $166,58 para las marcas Indigo, Casaliva, Ideal y Marolio. "En los supermercados, un aceite de girasol de primera marca, como Cocinero, se vende a $145,79. Si se compara con los productos de Precios Cuidados, en tanto, la diferencia es aún mayor. En la lista de precios elaborada por el Gobierno, se encuentra los aceites con las marcas Cada Día e Ideal a un precio de $121 cada una, también en presentación de 1,5 litros. La diferencia es de 37,6%".

Las diferencias se repiten en el caso del azúcar -se autorizaron compras por 51 millones de pesos a las empresas Copacabana y Alimentos Generales, productoras de la marca La Muñeca, un 25% más caros que el azúcar Ledesma- y el arroz: la resolución adjudicó una compra de arroz en kilo por 69 millones de pesos a las empresas Teylem, Alimentos Generales y Copacabana, un 17% por encima de los productos de Precios Cuidados,

También hay dudas respecto a las compras de fideos semolados, que proveyeron las firmas Sol Ganadera, Copacabana y Forain; y de lentejas, compradas a Copacabana, Forain y M.H. Accurso.

"En la mayoría de las contrataciones es posible advertir sobreprecios en los pagos a los proveedores sin justificación; sobreprecios que se terminaron abonando en las contrataciones directas del Ministerio de Desarrollo Social. Cabe agregar que el monto adjudicado es superior al establecido por la SIGEN, sin que se incluya en el acto administrativo los motivos debidamente fundados que aconsejan continuar con el trámite no obstante el mayor valor sobre el precio informado", cierra Martínez.

La diputada de Juntos por el Cambio desde su bloque Confianza Pública, Graciela Ocaña, se pasó el lunes recogiendo información sobre la extraña adjudicación del ministro Arroyo, para alimentar un pedido de informes que presentará en la Cámara. Las primeras conclusiones de esa pesquisa reflejan que el valor promedio al que se pagó el litro de aceite es de 158,24 pesos, mientras que el precio testigo de la SIGEN y de la resolución 150/20 del mismo ministerio de Desarrollo Social es de 131,02 pesos, y el de los Precios Cuidados acordados por el gobierno es de 121 pesos. Una diferencia notable.

Las compañeras bonaerenses del interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados María Luján Rey, María de las Mercedes Joury, Adriana Cáceres y Victoria Morales Gorleri también presentaron un proeycto para pedir inforems a Arroyo, entre cuyas preguntas emerge la más elemental: ¿Por qué no se recurrió a la modalidad de contratación por precio tope para evitar posibles malversaciones?

Las ​empresas que quedaron bajo la lupa tras haberse negado a bajar su precios a pedido del gobierno -que terminó convalidando los valores superiores- son Forain SA, Teylem SA, Copacabana S.A, Sol Ganadera SRL, M.H. Accurso SRL, Alimentos Generales SA. Las dos primeras integran el llamado "Grupo L", que dirige Víctor Lusardi, un viejo proveedor del Estado que en los últimos años fue muy cercano al macrismo, y especialmente a la ex gobernadora María Eugenia Vidal y varios intendentes bonaerenses de Cambiemos.
Hace tres años, Teylem y Copacabana -que a su vez está vinculada societariamente con Alimentos Generales- fueron denunciadas en la justicia por la supuesta compra fraudulenta por parte del gobierno de Vidal de un lote de pan dulces que se repartieron en la Navidad de 2016.

Hay otros detalles curiosos en las compras del ministerio que conduce Arroyo. Ninguna de las firmas produce fideos, por ejemplo. Tampoco hay elaboradoras de aceite.

Sólo Teylem, Copacabana y Alimentos Generales tienen como actividad -entre otras- la "venta al por mayor de productos alimenticios". M.H. Accurso se dedica al "cultivo de legumbres secas" y elaboración de hortalizas, frutas y legumbres deshidratadas: eso explicaría su oferta por las lentejas. Sol Ganadera a la venta de ganado, carnes rojas y derivados. Nada que ver con el aceite o los fideos.

Entre los datos que solicita al ministro Arroyo en su pedido de infomes, la diputada Ocaña quiere saber justamente "por qué se contrató a empresas comercializadoras y no a entidades productoras" de los alimentos necesarios." Ese detalle derrite muchas de las contradictorias excusas que se ensayaron desde el gobierno para intentar explicar la cuadratura del círculo.

lunes, 22 de abril de 2019

ESTADÍSTICA


 que desarma el macaneo

21 abr. 21:01
Párrafo de la nota del periodista Jorge Raventos “Ahora magia por 7 meses”
El 1 de abril, desde Junín el Presidente minimizó los guarismos (inflacionarios) actuales: 47,6 por ciento en 2018-  (dijo) comparando con “una inflación que, en 80 años, ha sido en promedio 62,5 por ciento, sin contar los años de hiperinflación. ¿Se dan cuenta?”.
La rigurosa Organización Chequeado ajustó y puso en
contexto esa afirmación: “De los 80 años marcados por Macri, 21 tuvieron una inflación mayor que la de 2018. En el resto (59 años), la inflación fue menor al 47,6 por ciento”. El viejo truco de los promedios.
Se puede avanzar más en ese sentido y analizar, si no
los 80 años que aludió el Presidente, al menos 70, para empezar la serie allí donde el oficialismo suele señalar el origen de los males: en la presidencia de Juan Perón.
Si se consideran esos 70 años:
En 31 hubo una inflación de menos del 20 por ciento;
En 18 años, de menos del 10 por ciento;
En 18 casos hubo una inflación de entre el 20 y el 45 por ciento
En 21 casos hubo inflaciones de más del 45 por ciento;
Si se discrimina la serie por líneas políticas de los gobiernos:
Entre los años con inflaciones menores al 20 por ciento --- 23 años corresponden a gobiernos peronistas // 4 a gobiernos militares // 3 a gobiernos radicales.
De los 18 años con menos de 10 por ciento de
inflación --- 15 ocurrieron bajo gobiernos peronistas, 2 bajo gobierno radical
(Fernando De la Rúa) y uno bajo gobierno militar (Juan Carlos Onganía)

Los casos con inflación superior al 45 por ciento ---
 9 años con gobiernos militares // 7 años con gobiernos radicales (se
contabiliza a Frondizi como radical) // 4 años con gobiernos peronistas // 1
año (el último) con el presidente Macri

domingo, 11 de febrero de 2018

FUNDACIONES DE POLÍTICOS


poca información sobre donaciones

 8 DE FEBRERO DE 2018



Una investigación realizada por Chequeado.com y la revista Noticias dio a conocer que la mayoría de las fundaciones creadas por las principales figuras o partidos políticos “no informan quiénes les dan dinero, ni cuánto reciben de cada uno de esos aportantes”.

El trabajo analizó los datos publicados ante la Inspección General de Justicia (IGJ) entre 2013 y 2015 por la organización Dar, llevada a cabo por José Scioli; Formar, presidida por el actual ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich; Pensar, conducida por el ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera; y la fundación Suma, que administraba la actual vicepresidenta de la Nación y ex senadora por el PRO, Gabriela Michetti.

Mientras que Dar “nunca presentó un balance ante la IGJ”, Pensar y Suma, “apenas dieron algunos nombres en sus resultados contables de 2013 a 2015” y solo Formar “detalló el flujo de dinero que recibe de empresas, cámaras y personas”.


La organización presidida por el entonces subsecretario de Transporte porteño, detalló que entre 2013 y 2015 recibió ingresos por $6 millones.

Muchas de las donaciones resultaron de empresas públicas y proveedores del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como el Banco Ciudad, que fue el tercer mayor donante de la fundación en aquel período, con unos $105 mil pesos.

De una lista de 403 donantes, se encuentran la empresa Subterráneos de Buenos Aires SE (Sbase), dueña de la red concesionada a Metrovías y encargada de las obras de extensión del subte, que ofreció $40 mil; y la empresa Autopistas Urbanas SA (AUSA), $20 mil.

Pero de esta información surgen temas cuestionables. En este sentido, la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio, explica: “De acuerdo con la norma vigente, los partidos o alianzas solo pueden recibir fondos públicos y aportes de personas físicas para las campañas electorales. La ley de financiamiento de los partidos políticos prohíbe que las agrupaciones reciban contribuciones de empresas concesionarias de servicios u obras públicas, así como las que exploten juegos de azar”.

Ferreira Rubio agregó que “cuando se trata de financiar campañas electorales, la ley prohíbe todo aporte de personas jurídicas (compañías, organizaciones). En cambio, los aportes a fundaciones de cualquier clase están regulados por la ley de fundaciones y no están alcanzados por la ley de financiamiento de los partidos”.


Según el relevamiento, Pensar declaró que durante el período analizado, recibió 11,5 millones de pesos.

“Los donantes de Pensar apenas se conocen”, sostiene el relevamiento. De los nombres revelados en sus balances de 2014 y 2015, aparece una de las empresas nacionales que dejó de fabricar notebooks en la Argentina y comenzó a importarlas por la eliminación de aranceles, Air SRL; el estudio de abogados Bruchou, Fernández Madero & Lombardi; y OSDE, entre otras.


De Suma, la fundación que presidía Michetti hasta abril pasado declaró ingresos por 5,9 millones, pero “solo está disponible al público el detalle completo de los donantes de 2014”.


Ese año su mayor sostén fue el banco español Santander Río. Lo siguieron la petrolera Pan American Energy; la Fundación Banco Macro; OPM Inmobiliaria; Farmacity; Banco Comafi y la sociedad financiera Fliacer Participaciones; y el Banco Galicia.

lunes, 18 de diciembre de 2017

TRANSPARENCIA, DEMOCRACIA Y REPÚBLICA



Clarín, 17-12-17
Ricardo Arriazu

El Dr. Luis Eduardo Outeiral, fallecido la semana pasada, fue un reconocido profesional que batalló incansablemente para mejorar la transparencia y la rendición de cuentas de las actividades públicas, como mecanismo indispensable para fortalecer la democracia y la república. Fue el impulsor del proyecto “Democracia y Rendición de cuentas” que, bajo el auspicio del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires, diseñó algunas mejoras en los registros contables de las cuentas públicas. Tuve el honor de integrar el Comité Ejecutivo que él presidía.

Las actividades económicas y normativas del Sector Público afectan, en forma directa, indirecta – y crecientemente en los últimos años -, el bienestar de corto y de largo plazo de la población de un país. Sin embargo, la forma en que se contabilizan y publican las actividades económicas del Sector Público es rudimentaria y deficiente.

Es imposible de conciliar con su contrapartida en el sector privado; es habitual que información importante esté oculta, sólo contempla los movimientos del período bajo análisis e ignora sus efectos de corto y largo plazo, e induce a errores de interpretación. La falta de información homogénea y clara provoca debates innecesarios e improductivos entre los analistas centrados en los datos, en lugar de las políticas.

En nuestro país son innumerables los ejemplos de inconsistencia en los registros contables y algunas se remontan al siglo XIX. Muchas de estas inconsistencias son el resultado de prácticas destinadas a ocultar ciertas transacciones, y otras son el resultado de metodologías contables erróneas.

Ninguna de ellas contribuye a la transparencia y al fortalecimiento de las instituciones. A pesar de ello, los economistas pasamos horas discutiendo sobre los efectos de determinados desequilibrios fiscales, sin verificar la veracidad de esos desequilibrios. ¿Cuál es la verdadera magnitud del desequilibrio fiscal en la actualidad? La verdad es que no lo sabemos. Tenemos una idea aproximada de las necesidades de caja (financiamiento) del sector público pero desconocemos si estas necesidades corresponden a obligaciones de periodos anteriores, si estamos postergando pagos para el futuro, si estamos ocultando gastos, o si estamos mejorando –o empeorando- nuestro patrimonio. En resumen: no contamos con registros contables integrados y consolidados, y si los tenemos, no los utilizamos. Tres ejemplos bastan para mostrar estas inconsistencias: a) cualquier ama de casa sabe que cuando sus gastos exceden sus ingresos la diferencia debe ser financiada endeudándose o reduciendo sus ahorros, y que la variación en su endeudamiento neto debe coincidir con su exceso de gastos. En el caso del sector público esta coincidencia rara vez se verifica; b) como la contabilidad pública se registra en base caja (cuando se realiza el pago de la operación), la inversión se registra como gasto y se deja de lado la depreciación del stock de capital, lo que subestima los desequilibrios fiscales cuando se deja de invertir, y los exagera cuando crece la inversión.

c) el sector público oculta desequilibrios (conocidos como “cuasi fiscales”) en otros organismos, especialmente en el Banco Central y otros bancos oficiales. Estos “ocultamientos” quedarían al descubierto con un proceso de consolidación de balances homogéneos, pero desafortunadamente las contabilidades de estos organismos no son compatibles entre sí. La contabilización de las transferencias de las “ganancias devengadas” del Banco Central como ingresos corrientes, sin tomar en cuenta que parte de esas “ganancias” corresponden al incremento del valor de sus tenencias de títulos públicos que el Tesoro no contabiliza, muestra cómo se pueden distorsionar las cuentas públicas con artilugios contables.

Uno de los mayores debates de la actualidad versa alrededor de la magnitud de los desequilibrios cuasi fiscales. Hay analistas que afirman que debido al creciente stock de Lebacs existe un desequilibrio adicional de casi 1,5% del PBI.

Sin embargo, al calcular el resultado del BCRA no se puede dejar de lado el impacto que la inflación y la devaluación del peso tiene sobre su activo y su pasivo; al incorporar estos impactos el supuesto desequilibrio cuasi fiscal desaparece, aunque está próximo a emerger.

Por suerte, la necesidad de mejorar el registro contable de las cuentas púbicas está recibiendo creciente atención en la mayoría de los países, como lo evidencia el reciente informe publicado por la OCDE (organismo al que nuestro país aspira a ingresar), realizado en colaboración con la Federación Mundial de Contadores (IFAC) y su iniciativa de “Accountability Now”. En el párrafo inicial de este informe se enfatiza la necesidad de contar con “informes financieros de alta calidad” que faciliten la toma de decisiones, y que esta necesidad está siendo crecientemente demandada por los ciudadanos y por la necesidad de mejorar la eficiencia en la provisión de los servicios públicos.

En nuestro país, el presidente Macri enfatizó, en un discurso que pronunció una semana después de las elecciones legislativas, que para fortalecer la República y la calidad institucional era necesario construir un sistema transparente y combatir la corrupción. Contar con información veraz, consistente y oportuna es esencial para el fortalecimiento de la República.


Ricardo Arriazu es economista

domingo, 3 de diciembre de 2017

LA OFICINA ANTICORRUPCIÓN INVESTIGA LAS DENUNCIAS POR LA REPARACIÓN DE LA NAVE


El gobierno de Mauricio Macri , a través de la Oficina Anticorrupción (OA), que dirige Laura Alonso , evalúa reabrir causas judiciales archivadas y formular más presentaciones judiciales por el submarino ARA San Juan , al tiempo que un ex marino denunció que la nave perdida con 44 tripulantes habría salido a navegar sin señales humosas o bengalas y sin el funcionamiento de su radiobaliza.

El ex suboficial primero José Oscar Gómez dijo ayer a LA NACION que "la cúpula de la Armada no obró con la verdad", aunque rescató la tarea del vocero Enrique Balbi, y dijo que "el submarino habría salido de la Base Naval Mar del Plata sin señales humosas o bengalas y con la radiobaliza no funcionando".

"Estaríamos ante la presencia de la comisión del delito de estrago doloso", agregó. Según normas navales, los buques no pueden salir a navegar sin esos instrumentos.

Buscan determinar qué indicaciones recibió el submarino

De todos modos, Gómez subrayó que hablaba en potencial, pero con información de fuentes militares que vislumbran desidia en la cadena de mandos de la Armada. "Lo estoy aportando y hablo en potencial, porque se debe investigar", dijo Gómez. "Muchos quieren ver presos y no retirados", agregó el ex marino.

No descartó que el pedido de pase a retiro del ex jefe de la Base Naval de Mar del Plata, Gabriel González, se haya vinculado con esa irregularidad. "El contralmirante Gabriel González es comandante de la base de submarinos y rápidamente pidió el retiro. ¿Por qué lo hizo? Eso llama mucho la atención. Está diciendo que algo no se hizo bien", dijo.


Gómez fue destituido en 2010 tras denunciar a la cúpula de la Armada de entonces por defraudación y asociación ilícita en la reparación de media vida de los submarinos, entre ellos el ARA San Juan.

"Es muy fuerte. Pero se debe investigar a fondo. La Armada nunca va a reconocer que el submarino salió a navegar con alguna insuficiencia técnica", dijo Gómez.

Precisamente, Gómez se reunió el viernes último con Laura Alonso, titular de la OA. Alonso ya había pedido al juez federal Sebastián Casanello copia de la causa de Gómez que había sido archivada en 2010 por el ex juez federal Norberto Oyarbide. Tal como informó LA NACION el lunes último, Gómez denunció en 2007 al entones jefe de la Armada, Jorge Godoy, y otros altos mandos como Jorge Dacharry, Ricardo Dasso, Efrain Lepron y Carlos Ferraro.


El ex suboficial, que luego del cierre de la causa fue destituido sin goce de haberes, había denunciado irregularidades en la reparación de baterías, sobreprecios, cobro irregular de dinero de ciertos jefes, contratación de empresas simuladas que no habrían trabajado sino por medio de los marinos de la Armada y la intervención del empresario Daniel Adrián Fornes y de Claudio Di Bartolo, de la empresa Marena SRL.

Alonso analiza ahora ese expediente y otros materiales para actuar en varios frentes. "No vamos a abandonar a las víctimas ni a sus familiares", dijo una fuente de la OA. Entre los documentos, la OA estudia los contratos de compra de materiales a las empresas Ferrostaal y Hawker y todas las características de reparación y recambio de las baterías Varta que llevaba el submarino.


Las irregularidades en la reparación del ARA San Juan

Esos contratos se vinculan con un pedido de informes de 2010 del ex diputado radical Miguel Giubergia. Se consignaban esos contratos, entre la Armada y Hawker GMBH por reparación de baterías del submarino ARA San Juan por 5,1 millones de euros ($ 17.650.000) y entre el astillero Tandanor y la empresa Marlog & Co KG para asistencia técnica en la reparación del submarino ARA San Juan, por 270.000 euros ($ 1.200.000). Serían contrataciones directas, sin licitación, pese a que los montos superaban el máximo permitido para esa modalidad.


Ese pedido de informes consignaba que en Alemania se investigaba a Ferrostaal porque, según un testigo encubierto, ex directivo de esa misma empresa, la compañía constructora de barcos y submarinos habría pagado coimas por 3,5 millones de euros para acceder a un contrato de diseño de lanchas patrulleras.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

LOS MECANISMOS INSTITUCIONALES DE CONTROL ESTATAL

 BALANCE DEL CASO ARGENTINO

21 MARZO, 2017
Movimiento 21

Por Guillermo Schweinheim

 | Director de la Maestría en Auditoría Gubernamental, Escuela de Gobierno, UNSAM. Profesor de la Escuela de Estudios de Posgrado de la FCE de la UBA

El devenir de los sistemas de control desde la ley 24.156 y la Constitución de 1994 ha sido irregular. En relación con el control interno, tras una primera etapa de progresos, luego de 1999 los avances no fueron significativos. Con respecto al control externo, la Auditoría General de la Nación protagonizó algunas mejoras y adquirió visibilidad pública. Con el actual recambio en el Poder Ejecutivo y en el Congreso, se abre la oportunidad de facilitar una nueva agenda para estas dependencias.

Nota publicada en la revista Voces en el Fénix

Introducción

Evaluar el modo en que el modelo institucional de control público inaugurado por la ley 24.156 de 1992 y la Constitución nacional reformada de 1994 ha impactado en la responsabilización por la gestión pública no resulta una cosa sencilla.

De acuerdo con la doctrina generalmente aceptada, la responsabilización de los gobernantes debiera resultar hoy de un complejo ensamblaje de sus actitudes y del funcionamiento de los mecanismos institucionales de control: por un lado, la propensión de los gobernantes a cumplir con el orden legal vigente y a comunicar fehacientemente a la ciudadanía y a los legisladores sobre los resultados financieros del sector público. Por el otro, su interés en comprometerse con la provisión de servicios y el logro de cambios significativos en los problemas colectivamente identificados como necesarios de ser corregidos, asignando eficientemente los recursos de todo tipo (personal, infraestructura, insumos) para maximizar la producción de bienes públicos, economizando el gasto y la inversión. Además, supone lograr la sostenibilidad financiera del gasto y de la inversión pública, con niveles manejables de endeudamiento. A esta responsabilización intergeneracional debiera sumarse la responsabilidad por la sustentabilidad ambiental y la equidad de las acciones públicas. Y, últimamente, también entendemos que incluye la obligación, por parte del gobernante, de dar lugar a la participación ciudadana, de la sociedad civil organizada y del control de la prensa libre, abriéndose a dar información y participación. Por último, y quizá lo más importante, el compromiso de la ética en el manejo de los recursos públicos.

Frente a esta complejidad, ¿en qué dimensiones han contribuido los actuales sistemas de control interno y externo argentinos a esta responsabilización esperada?

Los cambios promovidos por el Programa de Reforma de la Administración Financiera requerían el desarrollo de un nuevo sistema de control funcional con el Sistema Integrado de Información Financiera (SIDIF). El desarrollo de un sistema de control integrado al SIDIF implicaba principios de responsabilización de las autoridades jurisdiccionales y de la alta dirección pública que debían ser garantizados por nuevos principios de control interno.

En consecuencia, la existencia de los controles previos ejercidos por el Tribunal de Cuentas de la Nación debía ser eliminada. Tanto su característica de controles ejercidos por una entidad fiscalizadora superior externa como su naturaleza previa no sólo eran contradictorias con una lógica de la responsabilización, sino que conspiraban contra los principios de eficacia y eficiencia promovidos por la reforma.

La evolución de la contabilidad gubernamental promovida por la reforma requería asimismo la modificación de las normas de control externo. Las reformas a los balances jurisdiccionales y la elaboración de la Cuenta General del Ejercicio requerían un nuevo modelo de control externo, basado en normas de auditoría que reemplazaran el análisis y el juicio de las cuentas ejercido por el Tribunal de Cuentas. Del mismo modo, las normas de auditoría debían ser igualmente aplicadas a la elaboración del informe sobre la Cuenta de Inversión. El reemplazo de principios de juicio de cuentas por los de auditoría gubernamental requería modificar la naturaleza jurisdiccional administrativa del organismo de control externo, eliminando el juicio administrativo de responsabilidad. Se opta de este modo por el reemplazo del Tribunal de Cuentas por un modelo de Auditoría General. Era necesario que se unificaran las funciones de contralor de la administración nacional y de las empresas del Estado. Carecía de sentido el esquema institucional vigente que comprendía al Tribunal de Cuentas de la Nación y a la Sindicatura General de Empresas Públicas, que a su vez no distinguía claramente entre control interno y externo. Se promovió en cambio una distinción clara entre un sistema de control interno y uno de control externo, disolviendo los dos organismos preexistentes.

Se identificó al modelo de control de Canadá como un buen modelo a adaptar, con una auditoría general, unidades de auditoría interna (UAI) y un órgano técnico de coordinación del control interno. Y se fijó el objetivo de desarrollar un modelo institucional y de procesos y resultados del control, basado en principios de responsabilización, accountability, auditoría y retroalimentación.

Un balance técnico sobre cuestiones significativas

El control interno

El devenir de los sistemas de control desde la ley 24.156 y la Constitución de 1994 ha sido irregular. Al inicio, la actuación de la SIGEN y de las UAI tuvieron un desarrollo muy significativo. La elaboración rápida de los primeros instructivos para las auditorías internas (modelos de planificación, programación de auditorías, elaboración de informes, legajos de trabajo), la redacción de las normas de control interno y auditoría externa, bajo criterios internacionalmente aceptados, la formación extensa de profesionales de SIGEN y las UAI en auditoría operacional, caracterizaron esta primera etapa, así como también el trabajo colaborativo con la Secretaría de Hacienda en las auditorías de cierre de ejercicio y la auditoría de balances de organismos descentralizados.

Con posterioridad a 1999, los avances no han sido muy significativos. De hecho, la actuación de las UAI es despareja en sus efectos sobre el ambiente de control de los organismos. Aun hoy, la cantidad de proyectos de auditoría de gestión de las UAI son menores, si se los compara con las auditorías contables o de cumplimiento legal.
Si bien en la década de 2000 la SIGEN comenzó a elaborar “mapas de riesgo” del conjunto de la administración, los efectos de esta práctica han sido escasos. De hecho, sonados escándalos públicos por sobreprecios, corrupción o falta de controles, carecieron de una acción preventiva de la SIGEN. En general, devengados relativamente poco transparentes como el crecimiento de las transferencias a municipios, provincias, universidades, empresas, organizaciones no gubernamentales o de los fondos fiduciarios, no merecieron una acción técnica de la SIGEN orientada a promover mejores mecanismos relativamente unificados de rendición de cuentas. Incluso, desde fines de la década de 2000 y hasta 2015, la SIGEN abandonó toda práctica de realización de auditorías a jurisdicciones (esta práctica se ha reanudado a partir de 2016).

El control externo

La Auditoría General de la Nación es un caso extraño de entidad fiscalizadora superior. Virtualmente no existen modelos institucionales comparados donde un modelo de control no jurisdiccional (como los Tribunales de Cuentas) tiene carácter colegiado. Esto siempre ha sido un ítem controvertido. En determinados momentos de su novel historia, la AGN ha contado con un Colegio de Auditores donde senadores y diputados eligieron a miembros o presidentes de AGN con reconocida experticia en administración financiera y control (como el actual titular, Dr. Oscar Lamberto, ex presidente de las comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras, presidente de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, secretario de Hacienda y auditor). Pero este no ha sido siempre el caso. Es más, si se tiene en cuenta lo que la Constitución establece (presidente nombrado por el principal partido de oposición), el presidente de la AGN puede estar en minoría en el Colegio (el caso del Dr. Leandro Despouy entre 2002 y 2015). Esta composición, encarnando la representación parlamentaria, ha derivado también en prácticas recurrentes de nombramiento discrecional de personal por motivos de adscripción política, sin las necesarias competencias técnicas. Además, durante períodos prolongados la actividad de la AGN tuvo escasa relevancia para el Congreso a través de la Comisión Mixta Revisora de Cuentas; tuvo poca visualización ante la opinión pública, y sus informes de auditoría tuvieron escasos efectos en la corrección de la responsabilidad de los funcionarios.

A ello debe sumarse que la reforma derivada de la ley 24.156 diluyó la responsabilidad administrativa y patrimonial de los funcionarios y los mecanismos sancionatorios derivados.

Sin embargo, es posible señalar algunos avances significativos. En general, los informes de auditoría aprobados por el Colegio de Auditores han sido aprobados por unanimidad. Y ello, a pesar de que el partido de gobierno tuvo siempre mayoría en el Colegio en el período 2003-2015. Incluso hubo casos donde miembros del bloque de la mayoría han votado con la minoría (como en la cuestión de “Fútbol para Todos”). Si bien la responsividad del Ejecutivo a los informes de la AGN ha sido virtualmente nula, los informes de la AGN han servido de evidencia en casos que se han judicializado. Esto ocurrió, por ejemplo, con el informe de auditoría ambiental sobre el Riachuelo y con el informe de las concesiones ferroviarias, en particular la línea Sarmiento.

Una cuestión importante a señalar es que la AGN ha modernizado su Informe sobre la Cuenta de Inversión, con una parte que incluye la opinión sobre los Estados Financieros del Sector Público, y otra sobre la Ejecución Presupuestaria Anual. Todo ello en acuerdo progresivo con la Comisión Mixta Revisora de Cuentas.

Además, se han abierto sistemas de concursos y se han realizado algunas acciones de capacitación y reconocimiento de títulos de posgrado, lo que permite una progresiva profesionalización del personal.

Las prácticas de auditoría de gestión de programas con financiamiento externo han comenzado a impactar en otras áreas de la AGN, al igual que los cursos internacionales en la materia en relación con la OLACEFS (Organización Latinoamericana de Entidades Fiscalizadoras Superiores). Este marco de vinculación internacional ha ido de la mano de mejoras significativas en las prácticas de auditoría de la gestión ambiental, de formulación del Plan Estratégico de la AGN, y de las recientemente aprobadas normas de auditoría externa, en un todo de acuerdo con las recomendaciones internacionales.

Finalmente, la AGN ha mejorado sensiblemente su vinculación con la sociedad civil y los medios de comunicación durante la gestión Despouy, también en el marco de las recomendaciones generalmente aceptadas. Esta dimensión no es una cuestión menor. Por primera vez desde su creación, la actuación de la AGN, la composición de su Colegio de Auditores y su presidencia han cobrado relevancia en la agenda mediática. Posicionamiento institucional que puede augurar avances en los próximos tiempos.

Hacia una agenda para el control institucional y la mejora de la responsabilización

El recambio institucional tanto en el Poder Ejecutivo como en la composición del Congreso puede facilitar una nueva agenda para el control institucional de SIGEN, las UAI y la AGN, con el objetivo de la mejora de la responsabilización de gobernantes y funcionarios. Aquí van algunas ideas.

1. Lo más importante es mejorar el ambiente de control interno, especialmente en el Poder Ejecutivo Nacional y en las jurisdicciones que lo componen. Incluso en las universidades públicas (el caso de las universidades merece aún debates importantes: el Consejo de Rectores cuestiona la coordinación técnica de SIGEN, fundado en el principio de autonomía, argumento que ciertamente el autor de esta nota no comparte). Sin mejorar los valores orientados a la transparencia, la eficiencia y a valorar los controles internos (de cumplimiento legal, de los regímenes de compras y personal, de rendición documentada de operaciones de pago, uso de fondos rotatorios, etc.), es poco lo que las Unidades de Auditoría Interna, en su actual diseño institucional, pueden realizar. La filosofía de Gobierno Abierto que el actual Ejecutivo sostiene seguir, puede ser un fundamento moral.

2. La SIGEN debiera tener una actitud más proactiva. Elaborar nuevamente buenos “mapas de riesgo” y compartirlos con el Presidente y el Gabinete. Trabajar con la Secretaría de Hacienda en los mecanismos de documentación de respaldo de las operaciones, sobre la base de los riesgos identificados. Llevar proyectos de reglamentación obligatoria de la documentación de respaldo (legal y de resultados) para mejorar la responsabilización. En particular, porque su guarda puede hoy mejorarse sensiblemente por la progresiva digitalización de los expedientes, una meta de modernización del gobierno.

3. Hay que retomar de modo agresivo la formación continua del personal de SIGEN y las UAI, que ha tenido fuertes discontinuidades.

4. Los concursos públicos para el personal de las UAI debiera ser una prioridad de los procesos de profesionalización.

5. Los auditores internos titulares (cuya designación es competencia de la autoridad jurisdiccional) debieran ser seleccionados por algún mecanismo que suponga la efectiva certificación de competencias de auditor gubernamental, que garantice idoneidad, profesionalismo e independencia de criterio.

6. La práctica en el ámbito del control interno de la auditoría de gestión debiera aumentar significativamente en la planificación anual de auditoría.

7. La SIGEN debiera institucionalizar formatos que normaticen las características y la oportunidad de realización de auditorías de fraude, dado los graves problemas de transparencia y corrupción que han afectado el erario público.

8. La Auditoría General de la Nación debiera realizar su planificación anual sobre la base de un “mapa de riesgo”, para poder maximizar sus esfuerzos.

9. La política de concursos y capacitación, incluidos los mecanismos de la cooperación internacional, debieran profundizarse en la AGN.

10. La Comisión Mixta Revisora de Cuentas debiera darse un nuevo reglamento. En general, parte de la escasa responsividad del Ejecutivo a los informes de la AGN derivan del antiguo formato de trabajo de esta comisión del Congreso de la Nación.

11. La SIGEN y la AGN debieran compartir “mapas de riesgo” y legajos de trabajo y sus planificaciones anuales. Esto evitaría superposiciones, retrabajos y maximizaría los efectos del control interno y externo.

12. La SIGEN, la Secretaría de Hacienda, el Ministerio de Modernización, la Jefatura de Gabinete y la AGN debieran realizar un trabajo conjunto para llegar a un modelo compartido de responsabilización legal, financiero contable y por resultados de gobernantes y funcionarios.


Son solo algunas ideas. Estas y otras podrían ayudar a que el ideal republicano actual de la responsabilización se encamine a las mejores prácticas internacionales.