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miércoles, 30 de julio de 2014

EL FUTURO ES HOY



Por Luis María Caballero*


Hace ya mucho tiempo que la Argentina ha olvidado la vocación de protagonismo global que se le auguraba a comienzos del siglo 20, pero los nuevos requerimientos del mundo en materia alimentaria, educativa y científica abren un nuevo panorama a la esperanza.

Parece que el conformismo y la resignación se han hecho carne entre todos nosotros, y nuestros políticos se regodean (pese a todas sus declamaciones en contrario y los anuncios grandilocuentes) en esta medianía general que nos mantiene todavía lejos del “fondo de la tabla”, pero que no nos acerca a los primeros puestos en ningún ranking de los que verdaderamente importan (salud, educación, seguridad, etcétera).

Aunque no deja de ser un dato a tener en cuenta, hay que ser claros en esto: nuestra oportunista cercanía a bloques como el Brics (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y la repentina atención que nos han prestado recientemente países como Rusia o China no van a ser nuestra salvación, pues a nivel global se espera de nuestro país otro tipo de señales. La indiferencia con que el mundo recibe el posible default de la Argentina, que ocurrirá en los próximos días si no hay acuerdo definitivo con los holdouts, es una muestra cabal de esta realidad.

Hay que desterrar de una vez y para siempre la visión paranoica que nos pretende hacer creer que el mundo está en nuestra contra. Por el contrario, el mundo desarrollado está más que interesado en que volvamos a ser parte del concierto de las naciones “normales”.

En todos los foros políticos y económicos globales se ha mencionado a la Argentina como una de las aciones con mayor potencial a la hora de invertir, si se cambian algunas variables. Sin embargo, y aunque parezca una frase ya trillada, llegó la hora de convertir todo eso en acciones de fondo y en concretas realidades. No se puede afirmar frente a los inversores que “mejoramos cualquier oferta” y después, una vez conseguida su venia, impedir la instalación de un emprendimiento cambiando las reglas de manera retroactiva.
La seguridad jurídica es un presupuesto básico para un país que quiere salir adelante. Tenemos que asumir la responsabilidad de insertar a nuestra querida Argentina en el ámbito global, y para eso hace falta perder el miedo a abrirnos hacia fuera en materia económica, en materia educativa y en el ámbito científico.
Nuestras universidades deben atreverse a intercambiar conocimientos con centros de estudio de todo el mundo y nuestra normativa deberíapermitir la acción de universidades extranjeras que quierenabrir aquí sedes e institutos vinculados con todas laa ramas de la ciencia.
Nuestros lempresarios y el sector público también tienen una responsabilidad clave en esta materia: hay que establecer más fondos de becas que apunten a fomentar investigaciones y desarrollos para la ciencia, para las artes y para la industria.
Los subsidios a ldiestra y siniestra no contribuyen a ello. Por el contrario, desalientan al que de verdad se esfuerza y al que tiene grandes talentos. Un sistema que premie al mérito es clave en esta tarea.

Nunca antes, y aunque se lo haya dicho muchas veces vale la pena repetirlo, se nos ha presentado una oportunidad como la actual. El mundo se está reponiendo de una de las crisis globales más profundas desde el crac de 1929 y en ese despertar requiere cada vez más alimentos y de mayor calidad, más avances científicos en salud y más ideas novedosas en educación. La Argentina tiene ventajas comparativas tremendas respecto de los países de nuestra región y aún respecto de muchos otros del mundo desarrollado.

Quizás (estoy convencido de ello) ha llegado el momento de convertir nuestros talentos naturales (la adaptabilidad a los cambios y a la adversidad, el ingenio innato de nuestro pueblo, la feracidad de nuestra tierra y tantos otros) en verdaderas virtudes que contribuyan a gestar un mejor futuro para los argentinos y para el resto del mundo.
Ess el momento de pensar, antes de que sea tarde, qué queremos ser como país en 25 años.


*Abogado. Miembro de Civilitas-Esperanza Federal
Docente de la Universidad Siglo 21


La Voz del Interior, 30-7-14

jueves, 23 de mayo de 2013

DROGAS EN CÓRDOBA: ALERTA ROJA




 Sebastián García Díaz*

El avance más importante en la lucha contra el narcotráfico en Córdoba tal vez sea que ya no hay nadie capaz de negar la magnitud y profundidad del fenómeno y sus implicancias en el crecimiento de la inseguridad, su entramado estructural con la marginación social (el incipiente proceso de favelización de varios barrios, que supimos denunciar en 2009), el terrible impacto del consumo de drogas y alcohol en sectores cada vez más amplios y más adolescentes de nuestra juventud y el vínculo directo de los narcos con la corrupción política, judicial y policial de nuestra provincia.
Sin embargo, la realidad avanza mucho más rápido que nuestra capacidad de percibir y, sobre todo, de reaccionar de nuestros gobernantes.

¿Qué está ocurriendo hoy? Hay barrios, como Bajada de San José, donde los narcos se juntan a la vista de todos, prenden fogatas, tienen rituales y (aunque nos cueste creerlo) someten a los niños y adolescentes a abusos como rito de iniciación.
Allí, el ómnibus no ingresa porque la calle de entrada parece un surco de río seco. Tampoco los patrulleros ni los asistentes sociales (ni los misioneros religiosos) se están animando a entrar. En esa calle, los chicos que se drogan les cobran “peaje” a las mujeres para dejarlas pasar.
En otros barrios, las disputas por territorio entre las bandas, a tiros y con muertos, se están convirtiendo en moneda corriente. Los vecinos están indefensos y desesperados. En los colegios –como ocurrió–, los que se drogan golpean al compañero “buchón”.
Las directoras no saben qué hacer. No tienen protocolo de actuación, ni programas de prevención sustentables. El que consolidamos durante mi gestión –“Quiero Ser”– fue discontinuado. No tienen adónde mandar a un chico con problemas de consumo. Los padres llaman desesperados para pedir que alguien los ayude a convencer a sus hijos de que van por mal camino. Pero, por ahora, el Estado los espera sólo al final, cuando ya cometen un delito.

Los jueces indican que 80 por ciento de las causas penales tiene como antecedente directo el problema de las drogas (un porcentaje que se repite –incluido el alcohol– en los que ingresan al Hospital de Urgencias, según sus propios médicos).
En expansión. El vínculo entre los bailes de cuarteto y la droga se ha consolidado de tal manera que se requerirá una intervención igual de enérgica e integral que la necesaria en el peor de los barrios. Y no debe diluirse este dato: los propios chicos nos dicen en las encuestas que el 50 por ciento de las veces que les ofrecen droga es dentro de los boliches. La nocturnidad, sin embargo, sigue siendo tierra de nadie.
Hasta ahora, no se ha invertido un centavo del millonario presupuesto publicitario del Gobierno provincial en desarrollar campañas de prevención para ayudar a que los chicos “problematicen” su consumo y las consecuencias. Tampoco se construye ningún centro de asistencia a adictos y no se prepara al sistema de salud para atender a los consumidores sin recursos ni obra social.

Pero la novedad más grave de los últimos cinco años es que el narcotráfico en Córdoba ya no opera sólo en el circuito de la droga sino que ha comenzado a liderar a miles de delincuentes que antes andaban sueltos. Les provee las armas, los tienta con droga, reduce lo robado y paga en efectivo, mientras se encarga de llevar lo robado a otras plazas.
Es cuestión de tiempo para que esta base de “crimen organizado” comience a operar delitos más complejos: secuestros, robos de bancos, etcétera. ¿Cuánto tiempo puede pasar para que el dinero del narcotráfico financie y ponga al intendente de una ciudad importante, al jefe de Policía, al fiscal, al diputado o incluso al gobernador?

Como la política ya les abrió la puerta para que pasen por Córdoba y se procesen esos enormes cargamentos de cocaína y marihuana, así como la producción de drogas sintéticas, será difícil que esos mismos políticos se las cierren ahora. La distorsión ha degenerado tanto que, en varios barrios, los punteros políticos son los principales proveedores de droga y los policías, sus principales guardianes (y los líderes de las barras bravas, sus operadores).
Perdón que sea así de claro y así de crudo. Pero es insoportable ya la ansiedad que produce ver cómo crece este cáncer en Córdoba (no sólo en las principales ciudades sino también en cada uno de sus pueblos) y el tiempo valioso que estamos perdiendo de dar un golpe de timón contundente, antes de que sea demasiado tarde.

*Exsecretario de Prevención de la Drogadicción  y Lucha contra el Narcotráfico de Córdoba


La Voz del Interior, 22-5-13

martes, 19 de marzo de 2013

EL ACUERDO COMO OBJETIVO POLÍTICO




 Luis María Caballero (hijo)*

Para hablar propiamente de que un acuerdo existe, es necesaria la confluencia real de voluntades y no la mera sumisión por temor.
Pese a lo afirmado por Nelson Specchia en su columna del pasado sábado 9, la historia nos muestra que sólo a través de la construcción de consensos, por medio de la confianza, es posible superar los períodos de crisis.
En momentos como el actual, una señal inspiradora de confianza hacia dentro y hacia fuera de nuestro país sería la elaboración de políticas de largo aliento consensuadas entre distintas fuerzas políticas.
La política no es una simple lucha de facciones por el poder, sino una verdadera ciencia arquitectónica. En la Argentina, a lo largo de los últimos tiempos, cada vez es más frecuente escuchar la apelación por parte de funcionarios, pensadores y analistas a la necesidad de formular acuerdos para construir el progreso del país.
Así, escuchamos a la presidenta de la Nación defender el acuerdo (memorando de entendimiento) con Irán, al secretario de Comercio Interior defender el acuerdo de precios con las cadenas de supermercados, y a múltiples pensadores convocar a los argentinos a superar las antinomias para construir un proyecto común.

En la historia reciente, tal objetivo, deseable y noble, ha sido buscado de diferentes maneras y con resultados diversos. A título de ejemplo, podemos mencionar: a) el llamado New Deal o Nuevo Acuerdo (1933-1938) por medio del cual el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt, a través de una serie de políticas intervencionistas, pretendió detener y revertir las consecuencias de la depresión de 1929; b) el exitoso proceso encabezado por Alcide De Gasperi, Konrad Adenauer y Robert Schuman (a partir de 1950), que dio nacimiento a lo que es hoy la Unión Europea; c) el malogrado Gran Acuerdo Nacional (GAN) en 1971, propuesto por el presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, que pretendió acercar posiciones entre las distintas fuerzas políticas, en un intento por soslayar el agotamiento que mostraba la Revolución Argentina (similar en muchísimos aspectos a la situación actual del Gobierno nacional), y d) los tratados conocidos como Pactos de la Moncloa (1977), suscriptos en España por actores políticos como una manera de favorecer la transición democrática luego de la etapa del franquismo, y que sirvieron exitosamente para inspirar confianza y garantizar la gobernabilidad.

Hoy, más que nunca, nuestro país requiere la construcción de acuerdos que trasciendan los gobiernos y permitan pensar qué país queremos construir de aquí a 25, 50 o 100 años. Estos acuerdos ayudarían a reconstruir la confianza interna y externa, destruidas por décadas de imprevisibilidad.
Sin embargo, y pese a las declamaciones, ni el oficialismo ni los principales partidos de la oposición parecen estar trabajando de manera inteligente en pos de este objetivo. Por el contrario, desde las filas del Gobierno nacional se toman las principales medidas de manera inconsulta y sin “fingir siquiera” que se busca el consenso. Los ejemplos que se mencionaron al inicio de este artículo son muestra de ello.
No puede hablarse de contrato o acuerdo o convenio si ambas partes no están verdaderamente de acuerdo y son libres para decidir si adherir a no adherir. Ese es un principio básico de la ética, de la política y del derecho. Lo que se viene obteniendo a través de medidas como las que se han señalado no es otra cosa que sumisión o “rendición” ante una fuerza mayor.
La contrapartida de esta actitud gubernamental es la vocación puramente de resistencia que muestran muchos líderes de la oposición, quienes piensan que su único rol es diagnosticar y resistir cualquier proyecto o idea que provenga del oficialismo. Hay que pasar a la propuesta. Es necesario desarrollar un proyecto superador mediante la gimnasia de “arriesgarse” paulatinamente en la construcción de consensos.
Nuestro país, en un mundo como el que nos toca vivir, tiene hoy enormes razones para la esperanza, y desde Córdoba podemos comenzar a construir los acuerdos necesarios para hacerlas realidad.

*Abogado, miembro de Civilitas Esperanza Federal

La Voz del Interior, 19-3-13

martes, 5 de marzo de 2013

COMUNICADO


Esperanza Federal advierte que el intento de "democratizar la Justicia" puede provocar en realidad procesos profundamente antidemocráticos.

Los miembros de Esperanza Federal (Civilitas) se reunieron hoy en Córdoba para analizar la embestida del Poder Ejecutivo Nacional contra el Poder Judicial. Aconsejaron a la oposición no entrar en el juego de las sutilezas y rechazar de plano esta iniciativa "por más dificil que salir públicamente a defender la performance de la Justicia Federal hoy y por más simpática que suene la promesa de votar a los que elijen los jueces" a los oídos del pueblo. "No podemos olvidarnos los antecedentes de los autores del proyecto: ni más ni menos que el kirchnerismo" públicamente lanzado detrás del 'vamos por todo". El equipo advierte sobre las consecuencias económicas de este tipo de proyectos.

El abogado Jorge Barbará (h) señaló: "Primero, hay que definir el concepto de "democracia". La democracia no se define sólo por el principio de mayoría (esto puede generar una especie de dictadura de la mayoría) sino, paralelamente, por garantizar la igualdad y la libertad de los ciudadanos en la mayor medida posible, lo cual sólo se logra bajo el respaldo de un poder contramayoritario como lo es el Poder Judicial, en las democracias constitucionales.

Caso contrario, cuando los grupos minoritarios o sin capacidad de " presión política" reclaman protección a la justicia (antes de la sanción de las leyes protectorias específicas), ésta jamás podría brindársela, dado que la justicia se limitaría a ser una escribanía del poder político (quien ya habló a través de leyes y decretos).

O sea que el proyecto de elegir con el voto popular a los que seleccionan y remueven a los jueces que a primera vista suena una propuesta de mayor democracia, se convierte en una avanzada antidemocrática que pone en riesgos los derechos de las minorías de todo tipo. "

El abogado Luis María Caballero, agregó: "Tengamos en cuenta que otros organismos técnicos como son los Tribunales de Cuentas, por ejemplo, en la Provincia de Córdoba, sometidos al voto popular, han terminado siendo apéndices del poder ejecutivo al salir elegidos siempre candidatos que coinciden con el gobernador o el intendente elegido por esa misma voluntad popular. La independencia y el control allí quedan neutralizados por el vínculo político del controlante y el controlado y este es el riesgo que podemos correr si instrumentamos este mismo mecanismo para el Consejo de la Magistratura.

Jorge Barbará agregó que "hay que entender que el Poder Judicial es un poder técnico, precisamente, para prevenirnos de los "juzgamientos populares" fundados en reacciones emocionales o en prejuicios. De aquí que sean los técnicos (abogados) quienes pueden acceder a él. El supuesto "privilegio" en realidad no lo es tal, sino que los acompaña el conocimiento del derecho y el funcionamiento de la Justicia (al igual que otras profesiones tienen la exclusividad para trabajar temáticas específicas).

Carmen Alvarez, presidente de Civilitas y coordinadora de Esperanza Federal remarcó: "Hay que comprender que la justicia se mejora "profesionalizándola" y no "democratizándola". Salvo que creamos que el órgano democrático por excelencia como es el Poder Legislativo funciona bien, lo cual no es cierto. Trabajemos para que la Justicia sea rápida."
Los economistas de Esperanza Federal advirtieron el efecto contraproducente que tiene este tipo de anuncios sobre la ya precaria confianza en el futuro inmediato del país, la potenciación de la inflación y el parate en las inversiones privadas. "Ya no se trata sólo de las señales de manipulación del Banco Central, de la emisión indiscriminada, de la arbitrariedad en el manejo de las variables económicas con medidas como el cepo cambiario o la manipulación de los proceso de importación-exportación, todo lo cual condiciona las inversiones que pueden producir trabajo, bien remunerado y en blanco. Ahora se suma la incertidumbre por la consolidación legal de la presunción de manipulación de la Justicia por parte de los gobernantes y la indefensión de los derechos puestos en jaque por el "vamos por todo". No es lo mismo aguantar un "Moreno" gritando por el teléfono que un Juez ordenandote hacer lo que no es bueno para una empresa, desde una sentencia.
Los sociólogos del equipo pusieron hincapié en las distracciones que producen este tipo de anuncios populistas sobre los verdaderos problemas que enfrenta la ciudadanía y que están vinculados con la falta de trabajo y la informalidad, la inflación, la inseguridad y la falta de oportunidades de ascenso social.
Sebastián García Díaz remarcó el marco político de esta nueva iniciativa del Gobierno Nacional: "Si la oposición entra en el juego de discutir la letra chica de este tipo de proyectos y no se encolumna en una negativa rotunda y sustantiva, probablemente tendremos otra nueva derrota de la oposición. Y la suma de derrotas está produciendo tal debilitamiento en la credibilidad pública que corremos serios riesgos de no poder revertir esta tendencia antes de las elecciones de Octubre."

El equipo propone poner en el tapete rápidamente "la agenda alternativa para el país", con propuestas reales de reformas políticas, sociales y económicas profundas que superen las distorsiones actuales. "Es hora de tomar la iniciativa y que nuestras propuestas sean las portadoras de la esperanza".

domingo, 3 de marzo de 2013

ESPERANZA FEDERAL:





 “think tank” cordobés, republicano y anti-K

La Voz del Interior, 3-3-13


Son 50 intelectuales y dirigentes sociales. Buscan alternativas al “modelo K”. Dicen que no son un partido político, aunque no lo descartan.
Como el kirchnerismo generó con Carta Abierta su centro de pensamiento intelectual para sustentar y defender las acciones políticas del Gobierno nacional, en Córdoba comenzó a reunirse, en julio pasado, un grupo de intelectuales y técnicos en política, economía y en cuestiones sociales que buscan ofrecer propuestas alternativas al modelo K, al que consideran antirrepublicano, antifederal y hegemónico.

Se trata de “Esperanza Federal”, un think tank que reúne a medio centenar de personas con reconocida trayectoria en sus respectivas actividades y que se reconoce unido por el “espanto” a lo que está produciendo el kirch­nerismo/cristinismo en materia institucional, política y económica. Y también por una serie de principios y convicciones compartidos que se pueden resumir en tres puntos: el respeto a los valores republicanos; la promoción de una economía abierta que permita inversión y desarrollo sustentable; y la erradicación de la pobreza que se ha vuelto estructural.

Entre otros, integran este grupo Jorge Barbará (derecho político y constitucional); Prudencio Bustos Argañaraz (federalismo); Carmen Álvarez Rivero (Educación-presidenta de Civilitas); Carlos Kesman (economía y desarrollo); Sebastián García Díaz (narcotráfico); Ana María Juárez (salud pública); Donaldo Sloog (energía); Mario Meneghini (administración pública); Daniel Gattás (política); Graciela Erramouspe de Pilnik (relaciones internacionales); Rodrigo Agrelo (familia); y Luis María Caballero (desarrollo).

En diálogo con este diario, aseguraron que no quieren formar un partido político; aunque no lo descartaron para el futuro ya que la mayoría de ellos tiene o tuvo participación política partidaria o desempeño en la función pública. “Sin rechazar la posibilidad político-partidaria, hoy advertimos que nuestro servicio puede impactar en el sistema político desde las ideas y las propuestas, no todavía como un partido con apetencia de poder”, dijo García Díaz.

Consultados acerca de si representan la centro derecha de Córdoba, respondieron que las categorías izquierda-derecha ya no definen las acciones con certeza: “El pensamiento político contemporáneo –señaló Bustos Argañaraz– admite una diferenciación más apropiada y apegada a la realidad: o se defiende un pensamiento totalitario o se defiende un pensamiento republicano. Nosotros somos republicanos”.
Para Álvarez Rivero, más que por lo ideológico, Esperanza Federal se quiere diferenciar por proponer verdaderas soluciones. “Las soluciones no son de izquierda ni de derecha; si le mejoran la calidad de vida a la gente, si a los pobres los saca de la pobreza, las acciones son positivas o negativas”.
Kesman aportó: “Aquí hay pluralidad exceptuando los extremismos; estamos por una economía abierta, pero no estamos de acuerdo con el liberalismo salvaje ni con el capitalismo de amigos; la prioridad es sacar a la gente de la pobreza”.

En este sentido, hacen un diagnóstico muy negativo de la realidad actual y del futuro de la Argentina “si en 2013 el kirchnerismo gana las elecciones legislativas y logra reformar la Constitución”. Coinciden en que el Gobierno de Cristina Fernández “es centralista, no respeta el federalismo ni la división de poderes; ve en la Constitución nacional un enemigo porque le impide la reelección indefinida; somete a las provincias y se aisla del mundo; ya no genera puestos de trabajo con sueldos de calidad y, por lo tanto, ya no hay auténtica inclusión social porque un nucleo de pobreza se hizo estructural”.
Para difundir sus trabajos y propuestas, Esperanza federal apela a las redes sociales y a los medios de comunicación porque aseguran no tener los mismos recursos que tienen los grandes partidos para hacer política. Más información en www.civilitas.com.ar.



http://www.lavoz.com.ar/noticias/politica/esperanza-federal-think-tank”-cordobes-republicano-anti-k  



martes, 15 de enero de 2013

¡DEVUELVANNOS LA CRISIS!



Sebastián García Díaz  

Miembro de Esperanza Federal (Civilitas)

El país venía mal mucho antes de los Kirchner. La democracia no funcionaba correctamente, la corrupción estaba a la orden del día, el federalismo era pisoteado, el Estado era tomado como un botín y el gasto público se financiaba con festivales de impuestos e inflación.
La seguridad jurídica –y nuestros ahorros– era ofrendada una y otra vez en los sucesivos altares de la emergencia. Ya había clientelismo y amigos del poder enriqueciéndose a diestra y siniestra. La educación pública ya venía en picada; el desempleo se había instalado como fenómeno estructural, al igual que la pobreza y la informalidad. La salud pública dejaba mucho que desear y la inseguridad no era sólo una sensación.
Ese malestar por una Argentina tan mal gobernada no lo provocaron los Kirchner. Ya nos habíamos decepcionado mucho antes. Y tal vez aquí radique nuestro principal problema a la hora de plantear una alternativa frente a su modelo totalitario. Necesitamos pasar de la resistencia a la construcción de una esperanza.

Nos une el espanto. Resistimos a Raúl Alfonsín por sus ideas anticuadas en lo económico y en lo social e incluso la corrupción de sus muchachos de la Coordinadora. Pero con la llegada de Carlos Menem tuvimos que resistir porque las reformas necesarias venían acompañadas con “pizza y champán”. Fueron 10 años de oponernos al individualismo de los ’90 y esa sociedad estabilizada en lo económico pero anestesiada en lo moral. Fernando de la Rúa pudo ser el cambio pero llegó diciembre del 2001.
Las cacerolas ratificaron nuestra conciencia de que habíamos tocado fondo. Al calor del “que se vayan todos”, hicimos algunos ejercicios tímidos como el Diálogo Argentino, pero en verdad no sabíamos bien lo que queríamos; sólo teníamos claro lo que ya no queríamos. Nos unió el espanto.

No llegamos a amalgamar una alternativa y vinieron los Kirchner a imponer su relato. Y todo lo anterior se redujo a un prólogo frente a la escalofriante perspectiva de que ella (invocando a “él”) y sus seguidores unidos y organizados puedan cumplir la misión autoimpuesta de ir por todo.
Si antes habíamos resistido, hacerlo ahora pareció convertirse casi en una obligación moral.

Ahora bien: ¿podemos ser una verdadera alternativa con una estrategia que solamente se concentre en la resistencia? ¿Votarán masivamente los argentinos una propuesta que les plantee: “Hagamos todos un gran esfuerzo para que nos devuelvan por lo menos la crisis anterior, que era más civilizada que ésta”?
No podemos enfrentar las elecciones de 2013 sólo agrupados por la negativa a una reforma constitucional, por más paradigmática que resulte la cruzada en términos institucionales. Es muy poca promesa de porvenir para generaciones tan decepcionadas. Las banderas del “no” son excesivamente mezquinas para despertar esperanza de que lo mejor está por venir.
Construyamos la esperanza. No podemos esperar sentados que se proyecte un referente opositor hasta vencer al oficialismo. Eso no sucederá.

Conocemos bien a los que están en carrera. Ninguno prepara transformaciones muy profundas. Son lo menos peor, opción sólo a los efectos de resistir, pero ninguno despierta pasiones porque –finalmente– son kirchnerismo más prolijo y cuidado en las formas. No es suficiente ni alcanza para cambiar la Argentina.

Los que queremos algo realmente diferente estamos obligados a tomar la iniciativa. Desarrollar una estructura política que nos aglutine; no detrás de un hombre, sino detrás de una visión representativa de los que nos consideramos independientes y de centro.
Llegado el momento, vendrá lo más difícil: unir los grupos distintos (e incluso contrarios) de la oposición para configurar una oferta unificada. Nos guste o no, así funcionan las democracias serias. No puede haber más de dos o tres opciones. Pero sería muy triste que en esa mesa de unión se cuele un personaje de discurso ambiguo, o uno sin ningún tipo de ideas, elegido a dedo por medir bien en las encuestas.

En Venezuela se unieron 30 partidos detrás de la candidatura de Henrique Capriles. Pero como la unión fue superficial y de último momento, perdió frente a Hugo Chávez.
El modelo es Chile, donde socialistas y demócratas cristianos o conservadores y liberales, siendo tan distintos, forjan alianzas duraderas. También podemos mirar el ejemplo de Uruguay.
Amigos caceroleros: llegó la hora de hablar de política y muy en serio. Dejemos de resistir y empecemos a construir. ¿Estamos dispuestos?

La Voz del Interior, 15-1-13

domingo, 4 de noviembre de 2012

DECLARACIÓN DEL EQUIPO DE ESPERANZA FEDERAL






“Existen serios indicios que
en las elecciones legislativas del año próximo
pueda ser manipulada la voluntad popular
de los argentinos”

A la opinión pública:

Los miembros del Equipo Esperanza Federal, convocados por Civilitas, que venimos trabajando en la formulación de propuestas superadoras de las actuales distorsiones que vive el país a nivel político, económico y social, expresamos nuestro rechazo a ciertas medidas adoptadas por el Gobierno Nacional y leyes propuestas y promulgadas recientemente que tienden a aumentar el poder del Estado en su capacidad de condicionar la voluntad popular en las sucesivas elecciones, y que en su conjunto se muestran como indicios claros de un posible intento de manipular la voluntad popular en las elecciones del próximo año.

1) El Poder Ejecutivo Nacional ha impulsado un cambio en la Ley Electoral para permitir que voten los menores de 16 y 17 años, en forma voluntaria. El art. 37 de la Constitución Nacional establece que el sufragio es obligatorio por lo que allí se presenta la primera contradicción flagrante con principios constitucionales. Si se desea fomentar la participación de los jóvenes, la misma debería ser obligatoria.
Esta modalidad de voto adolescente y voluntario, consignada en la nueva Ley N° 26.774 genera la sospecha fundada de que el Gobierno Nacional intente coaccionar para un voto a favor de sus candidatos a aquellos menores que, debido a su situación de exclusión y de falta de oportunidades, necesitan de la ayuda estatal para subsistir.
De este modo, la fría lógica electoral, ha venido a suministrar al Gobierno de turno -y a futuros gobiernos- una nueva, y aún más vulnerable, base poblacional para operar a través de dádivas disfrazadas de planes sociales, mediante los cuales se constriñe a una gran cantidad de personas a votar por los candidatos de los oficialismos.

2) Se impulsa también el voto de extranjeros, que hasta ahora sólo podían sufragar -voluntariamente- en elecciones municipales. Es de una gravedad inusitada que personas que no han solicitado la ciudadanía argentina, incidan en la selección de las autoridades de la República.
El agravante de que sean extranjeros con pocos meses de residencia en el país abre fundadas sospechas de que el objetivo sea operar electoralmente sobre estos grandes grupos poblacionales inmigrantes que se encuentran en situación de precariedad social, a través de la ya mencionada mecánica de promesas de reparto de planes sociales y de concesión de derechos nacionales.

3) Se ha “facilitado” al extremo la entrega de documentos nacionales de identidad que, en el marco de las posibles manipulaciones aquí denunciadas, podrían resultan herramientas claves, entregados en forma indiscriminada o no sujeto a los controles necesarios.

4) En contraste con estos sospechosos rápidos avances, no se ha sancionado una reforma del Sistema Electoral vigente para avanzar en la boleta única u otros mecanismos que eliminen toda posibilidad de realización de acciones vandálicas de militantes que roben boletas del cuarto oscuro o intervengan indebidamente en el conteo final de los votos, distorsionando el resultado efectivo del acto eleccionario.
A esta altura de nuestra democracia -y de avance tecnológico-, ya debiera contarse con un mecanismo electoral que garantice que ningún aparato partidario tenga a su alcance los medios para modificar los resultados de una elección.

5) Tampoco se ha avanzado en la implementación y regulación de efectivos controles sobre el mecanismo de financiamiento de las campañas políticas, pese a las constantes sospechas sobre el origen de esos fondos que, campaña tras campaña, quedan latentes sin investigación ni sanción. Semejante inacción sólo puede alimentar sospechas y dudas en torno a la transparencia de esos fondos.
Recordemos que la ley 25.600 fue promulgada parcialmente, pues el Decreto 990/02, vetó 20 artículos que reglamentaban la intervención de la Auditoría General de la Nación en el financiamiento de los partidos políticos, anulando por tanto el progreso que implicaba dicha ley.

Este estado de situación, en definitiva, pone en manos del Gobierno de turno poderosas herramientas que permiten manipular y/o torcer ilegítimamente la decisión popular.
Y esto adquiere particular gravedad cuando estamos en la antesala de una elección legislativa en la cual estará en debate una eventual reforma constitucional que permita un tercer período de gobierno para la actual presidente.
Nuestras sospechas en este sentido no son injustas elucubraciones si tenemos en cuenta los antecedentes de acciones arbitrarias, avances sobre derechos fundamentales y atropello a la división de poderes y el funcionamiento de las instituciones republicanas y federales que posee este gobierno dispuesto –según las propias expresiones de la presidente- a “ir por todo”.
Por ese motivo, convocamos a todas las instituciones de la República, las fuerzas políticas, las instituciones religiosas, sindicales, empresariales y sociales, ONG, universidades y organizaciones comunitarias a levantar la voz junto con nosotros para reclamar transparencia, una auditoría independiente, prudencia y previsibilidad en la manipulación de variables que puedan distorsionar la voluntad popular el año próximo.

Córdoba, 2 de Noviembre de 2012.-

lunes, 15 de octubre de 2012

LA CONFUSIÓN SEMÁNTICA DE LOS KIRCHNER




Daniel Gattás
(Docente de la UNC y de la UCC, miembro de Esperanza Federal)

Los Kirchner, primero Néstor y ahora Cristina, comenzaron desde hace varios años una cruzada contra el Grupo Clarín, particularmente sobre Héctor Magnetto, a quien eligieron como el gran enemigo. Lo transformaron en una especie de Osama bin Laden vernáculo a quien nadie conoce bien, pero al que responsabilizan de ser el promotor de la “cadena del desánimo” y de todo lo malo que ande dando vueltas por allí.

Buceando en las razones que motivaron esta obsesión, que se trasmitió verticalmente y sin discusión a todos los militantes K, era buscar un contrincante de fuste.
Es que no se justificaba castigar a una oposición dividida y diluida que se autodestruye día a día por la impericia de sus dirigentes, incapaces de incorporar cuanto menos un tema en la agenda nacional.
Desde una visión maquiavélica del poder, hubiera sido darle entidad y reconocer a la oposición como una alternativa de gobierno.

En cambio, el grupo empresarial aparecía como una buena opción, ya que no se disciplinaba en transmitir los “grandes logros” tal como al Gobierno nacional le hubiera gustado, ya que su visión autoritaria no admite que el modo de informar sea diferente al que ellos imaginan.
Además, era la justificación ideal para crear y solventar medios afines con recursos públicos.

La técnica utilizada fue llamarlo “monopolio”, muletilla pegadiza y fácil de repetir para los defensores del “modelo”.
Sin embargo, en esta confusión semántica, olvidaron decir que monopolio supone la existencia de un solo oferente –en este caso, del servicio informativo– que no tiene sustitutos próximos, cosa que obviamente no sucede en el caso de Clarín, ya que siempre ha existido una gran variedad de alternativas de información en nuestro país.
Para ser aun más claro, un uso monopólico es lo que hace el Gobierno nacional cuando utiliza como propios a los canales 7, 9 y Encuentro, entre otros, que se dedican casi con exclusividad a hacer propaganda política, a defenestrar a quienes piensan diferente y a castigar sin piedad a aquellos que tengan la osadía de presentarse como una alternativa viable.

Contradicciones. 
Es importante que se cumpla la ley de medios, pero lo que resulta inadmisible es que mientras los medios privados se ven obligados a desinvertir, el Estado invierta cifras siderales para difundir publicidad a favor del Gobierno.
Dicho en otros términos, es malo cuando lo hacen otros, es bueno cuando lo hago yo.
Como no han logrado en este tiempo manejar la conducta y la mente de quienes piensan distinto, utilizan todos los medios posibles para destruirlos.
Por ejemplo: tratan de incorporar jueces de manera prepotente, afectando a una institución como el Consejo de la Magistratura, que fue creada con el espíritu de darle independencia a la Justicia.

¿Y en Córdoba, qué? ¿Qué nos queda para nuestra Cadena 3, que escuchamos con orgullo a lo largo y a lo ancho del territorio nacional; que es un ejemplo de cómo se puede crecer a través del esfuerzo y la sana administración; que es un bastión del federalismo; que es una muestra cabal de independencia y sensatez?

Sin dudas, su futuro es preocupante y todos los cordobeses tendríamos que estar preocupados, pues algunos fundamentalistas que rinden culto al poder central ya hablan del “monopolio cordobés”, sobre el que hay que actuar, con lo cual en la práctica también descalifican a otras emisoras de gran nivel que luchan a brazo partido para conseguir anunciantes que les permitan mantenerse en el aire garantizando la pluralidad.
Dos monedas. Siguiendo con la confusión semántica, la Presidenta sostuvo en su visita a Harvard que “cepo cambiario” es un título mediático, obviamente creado por La Nación y Clarín.

Es posible que la expresión “cepo”, que supone un instrumento que sirve para inmovilizar y amarrar, no sea la más acertada. Quizá habría que llamar a la medida “restricción” o como más les guste a Cristina; pero lo que le queda claro al ciudadano común es que nadie puede acceder al mercado oficial a comprar moneda extranjera para ahorrar o realizar operaciones según más le conveng a.
El argumento es que la gente atesora, es decir que saca el dinero fuera del sistema, sea que lo tenga en su casa o en cajas de seguridad.

Es claro que el atesoramiento es muy dañino para la economía, pero ¿no sería mejor preguntarse por qué los argentinos tienen estas conductas? ¿No sería más adecuado revisar nuestra historia para comprender mejor el problema? ¿No sería mejor luchar contra la inflación, para que la gente vea como positivo ahorrar en pesos? Es negar en la práctica la histórica y acertada Ley de Gresham, que data del siglo XVI, la cual afirma que, cuando en una economía circulan simultáneamente dos monedas y una de ellas es considerada por el público como “buena” y la otra como “mala”, esta última siempre expulsa de la circulación a la buena, porque los agentes económicos utilizan como medio de pago la “moneda mala” y atesoran la buena.
¿Hasta cuándo se van a seguir enojando con el cartero por el contenido de la carta? ¿Cuándo se mirarán un poquito para adentro?

La Voz del Interior, 15-10-12

domingo, 7 de octubre de 2012

GOBIERNO Y CLASE MEDIA




Jorge Edmundo Barbará*

“Hemos encontrado así dos cosas diferentes entre sí, que los guardianes deben impedir a toda costa que, sin ellos darse cuenta, se introduzcan en la ciudad.
–¿Cuáles son?
–La riqueza y la pobreza”.
La cita pertenece al libro IV de La República , de Platón.

Alertado por ese diálogo de su maestro y guiado por sus conocimientos de las más diversas formas de gobierno, Aristóteles sostuvo que la estabilidad de una república depende de la existencia de una sólida clase media: “La verdadera república, en que domina la clase media, es el gobierno más estable y el que se aproxima más al popular”, dice en La Política .
Es que las polarizaciones entre ricos y pobres no sólo son socialmente injustas y suponen una claudicación moral reprochable; también significan la imposibilidad de gestionar con éxito la cosa pública para quienes gobiernan.
Gobernar un Estado dividido en pobres y ricos no es gobernar un solo Estado, sino muchos estados dentro de un único territorio.

Los sistemas de valores, los derechos, las libertades, el respeto a la ley, la conciencia de la dependencia entre el individuo y la sociedad y la consecuente inhibición de los impulsos primarios, los estilos culturales, pueden llegar a ser tan diferentes que produzcan grietas insalvables entre unos y otros.
Una sociedad con tales tensiones y contrastes, con semejante heterogeneidad, resulta ingobernable, si por gobernar entendemos no el combate, sino los esfuerzos por armonizar intereses contrapuestos, con consenso de los diversos sectores.

Ahora bien, la pobreza estructural puede ocasionar el espejismo de un consenso, en la medida en que la necesidad motivada por la miseria sea sobornable a partir de una ayuda que se reciba y que se retribuya con un voto.
Aquí no estaríamos en presencia de una persona libre que elige entre alternativas, porque sus necesidades no dependen de un auxilio exterior, sino de una persona cuyas necesidades lo tornan dependiente de quien se las cubre y, para seguir cubriéndoselas, exigen lealtad o sometimiento.
En otras palabras, la pobreza extrema puede hacer aparecer como consenso aquello que en realidad es sumisión por soborno.
De allí que el propio Karl Marx advirtiera el peligro que entraña la extrema pobreza –el lumpenproletariado–, la cual resultaría siempre funcional al gobierno reaccionario.

No es, pues, una reflexión filosófica la que llevó a Aristóteles a asignar semejante rol a la clase media: la de ser condición y garante de la existencia de una república verdadera.
Es cierto que una clase alta que dispone de recursos económicos concentrados carece de límites si frente a ella sólo existe pobreza estructural, pues es de prever la captura del poder político en beneficio de sus propios intereses.
La clase media no sólo es un grupo intermedio entre ricos y pobres, sino la deseable posibilidad de que no existan sectores sociales cuyas condiciones de vida y sistemas de valores consecuentes sean irreconciliablemente diferentes y, con ello, sea imposible gobernar a partir del consenso y haya que hacerlo por la fuerza.

Cacerolazo. 
El reciente cacerolazo del 13 de septiembre fue un acto –o una multiplicidad de actos en diversas partes del país– protagonizado por la clase media argentina, clase que atrapa virtualmente a todo el espectro de quienes están en actividad laboral, en relación de dependencia o no, y de quienes se encuentran en estado de pasividad.
Es esa amplitud la que hace que una sólida clase media sea la que más se aproxima al gobierno popular, según vimos en Aristóteles.
Habla bien de la Argentina que exista una clase media extendida en todo el territorio nacional y que sea considerable, si pretendemos que la República exista y se mantenga.

Aquello que previsiblemente motivó a la clase media a manifestarse en los espacios públicos fue la identidad de intereses que la une. Al ver afectados esos intereses, todos se comportaron de manera semejante, aun cuando no existiera una organización con un fin determinado y una acción única en prosecución de ese fin.
La identidad de intereses que une a la clase media va mucho más allá del cepo al dólar y la inflación. Antes bien, son intereses de carácter cultural los que permiten señalar la pertenencia de una persona a ese grupo. Y entre los intereses de carácter cultural, los propiamente políticos se orientan en el sentido de verse –o no verse– reflejados en quienes se supone son sus representantes, ya sea en el Gobierno o en la oposición.

Es probable que los motivos que llevaron a la clase media al cacerolazo fueran una serie de actos y actitudes acumulados que provocaron la convicción de que los dirigentes políticos que la debían representar se encuentran afectados por dos severos problemas: 1) son incapaces para gobernar –confunden las instituciones con un mero medio de poder personal; 2) están viciados de corrupción estructural –desprecian los intereses colectivos en beneficio de intereses personales

Respuestas. 
Frente a esa convicción de la clase media, las respuestas del oficialismo y de la oposición no han sido felices.
El oficialismo, porque la ha descalificado como si fuera el “no pueblo”, confrontándola con un supuesto “pueblo” cuyos intereses serían contrarios o diferentes a los de aquel “no pueblo”, como si la interpretación monopólica de los sentimientos del “pueblo” correspondiera al actual Gobierno. Así se instala, desde el poder, una dualidad “pueblo-no pueblo” cuyas consecuencias pueden ser trágicas.

La oposición porque, si bien se ha arrogado, en sus diferentes variables, la interpretación del cacerolazo, no ha demostrado ninguna acción concreta tendiente a abandonar los egoísmos personales. Antes bien, cree que se le ofrece un caudal de votos significativo para ejercer eventualmente un poder que, debido a ese comportamiento mezquino, sin dudas le va a ser esquivo, a menos que cambie de manera confiable.
Sucede que la dirigencia política es vista por la clase media también como una “clase”, pero como una que detenta privilegios propios de una oligarquía cerrada que se eterniza en el disfrute inmerecido de las funciones y dignidades públicas. Todo lo cual es incompatible con una república cuya estabilidad le ha sido reconocida desde la antigüedad precisamente a la clase media.

* Profesor universitario, miembro de Esperanza Federal

La  Voz del Interior, 7-10-12

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA "PROTESTA VERDE?




Sebastián García Díaz (Primero la Gente)

No es bueno que los miembros de las fuerzas de seguridad se movilicen por las calles protestando, aunque sea en forma pacífica. Al tener ellos la posibilidad de portar armas, su petición adquiere un matiz complicado.
Pero cómo habrán sido de groseros los recortes sobre las compensaciones (nombre formal para un vergonzoso pago “en negro”) y la precariedad de los sueldos básicos, que a sabiendas de las duras sanciones por recibir, estos hombres y mujeres se han atrevido, de todos modos, a reclamar lo que su comandante en jefe –la Presidenta de la Nación– no les garantizaba: un sueldo digno en blanco. Felicitaciones, entonces, por el coraje.

¿Qué hay detrás de esta protesta? De parte de ellos, nada más. Pero bueno sería que por detrás apareciéramos miles de argentinos, diciendo –a viva voz– lo que sentimos, sin miedo. “Ha llegado la hora de reconstruir nuestras Fuerzas Armadas, su orgullo, su estructura, sus recursos humanos y tecnológicos, su capacidad de intervención (y también sus sueldos)”.
Volvamos a tener una Gendarmería, una Prefectura, una Marina, un Ejército y una Fuerza Aérea de excelencia: modernas, dinámicas y equipadas. Capaces de operar de manera efectiva frente a los nuevos desafíos: el narcotráfico y el mercado clandestino, la trata internacional de personas, los posibles ataques al medio ambiente, el terrorismo, las intervenciones en otros países como fuerzas de paz y otras hipótesis de conflicto del mundo de hoy.

Su pasado ya fue juzgado. Lo hizo aquel célebre Tribunal de comienzos de la democracia. Fue enmarcado luego en una ley de Obediencia Debida y Punto Final; indultado más tarde; vuelto a juzgar –una y otra vez– en estos 30 años, hasta llegar a un nivel de persecución que hoy captura a los que en aquellos años cumplían funciones menores (sometiéndolos a prisión sine die y sin sentencia). Notable contraste con la impunidad de los guerrilleros del más alto nivel que también mataron, secuestraron, combatieron y pusieron bombas contra la república y la democracia, pero andan sueltos ocupando, incluso, altos cargos de gobierno.

El kirchnerismo ha intentado sentenciar a las Fuerzas Armadas a vivir perpetuamente en la otra vereda, impidiéndoles volver a integrarse a la sociedad. Los ha reducido a su mínima expresión y les ha puesto al frente, para darles órdenes ¡ni más ni menos que a una persona involucrada con aquellas guerrillas! Hay como una especie de “ensañamiento ideológico”: siempre contando una sola cara de la verdad.
Las nuevas generaciones queremos seguir adelante con el doloroso pero necesario proceso de pacificación nacional. Ya pasó suficiente tiempo. Son otros soldados. Es otro contexto. Y pueden cumplir un rol importante de cara al siglo 21.

La Voz del Interior, 7-10-12