Mostrando entradas con la etiqueta Energía y combustibles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Energía y combustibles. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de octubre de 2025

CRECEN LAS CRÍTICAS

 

 al giro "geopolítico" de Javier Milei en materia nuclear tras la privatización de Nucleoeléctrica

 

Cecilia Degl'Innocenti

Politóloga. Licenciada en Relaciones Internacionales. Periodista.

Perfil, 2-10-2025

 

La privatización parcial de Nucleoeléctrica (Na-SA), operadora de las centrales Atucha I,II y Embalse, agregó un nuevo capítulo a la frenética política nuclear argentina. La medida llega en paralelo a la adhesión formal al programa FIRST de Estados Unidos y al congelamiento de otros proyectos, incluidos Atucha III y IV que habían sido negociados con financiamiento chino. En ese movimiento se lee no solo un ajuste económico o una impronta "comercial", sino una respuesta al cambio geopolítico que imprimió el gobierno de La Libertad Avanza en el corazón del sector estratégico atómico.

 

El giro impulsado por Javier Milei —con el asesoramiento director de Damián Reidel, su asesor estrella en materia tecnológica y nuclear— fue interpretado por especialistas, exfuncionarios y legisladores como una "entrega de soberanía tecnológica" . Críticos del oficialismo señalan que tanto la venta de Na-Sa como la parálisis del CAREM, reactor modular insignia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), no son hechos aislados. Sino que tienen una lectura geopolítica: implica abandonar años de desarrollo local para subordinarse al "club de compradores" de tecnologías norteamericanas.

 

La decisión también reavivó tensiones diplomáticas de ambos lados de la grieta: tras años de negociaciones con Beijing, que ofrecía financiamiento para la central Hualong y el swap como respaldo, diez años después de que la Casa Rosada teñida de violeta puso en práctica su alineamiento total con Washington, que, bajo gestión de Donald Trump, relanzó su programa nuclear para usos civiles y así disputar el liderazgo ruso y chino en la materia en la región.

 

En esa línea, la visita de la embajadora interina estadounidense, Heidi Gómez Rapalo, al sur del país ya la sede de INVAP funcionó como gesto de respaldo de al nuevo rumbo el pasado 19 de septiembre. El broche, sin embargo, ocurrió tres días después, cuando Estados Unidos anunció que Argentina se convirtió en un "socio contribuyente", el primero de América Latina, en firmar el FIRST, una idea de Joe Biden que Trump siguió para garantizar el liderazgo norteamericano en el incipiente mercado de reactores modulares pequeños (SMR).

 

"Con el programa FIRST, entramos al rebaño, a una fila para comprar tecnología estadounidense que veníamos desarrollando nosotros y luego paralizamos. Es un escándalo", sostuvo Diego Hurtado, exsecretario de Planeamiento en Ciencia y Tecnología, en diálogo con PERFIL. "Se trata de sumarse a un club de futuros compradores".

 

La narrativa oficial habla de "eficiencia", "modernización" y "apertura al capital privado", pero en el ecosistema nuclear el diagnóstico es otro: vaciamiento institucional, pérdida de autonomía estratégica, fuga de cerebros y un guiño explícito a Washington, que busca revitalizar su presencia en la industria nuclear regional.

 

Mientras tanto, dentro del sistema nuclear local se multiplican las renuncias y la fuga de profesionales, en un clima de incertidumbre sobre el futuro del sector. En esa línea, el CAREM —único reactor modular en construcción en América Latina y con patente argentina— fue directamente paralizado, según explicaron fuentes de la central a PERFIL. Mientras tanto, el Estado planea instalar cuatro reactores ACR-300, patentados por INVAP en Estados Unidos, pero que aún están en etapa de diseño, con inversión extranjera y sin plazos claros de ejecución.

 

El mapa nuclear argentino siempre fue una rareza en América Latina. Una articulación entre Estado, ciencia, industria y geopolítica que logró hitos como ser el primer país del hemisferio sur en operar un reactor de investigación (1958), exportar reactores a países como Argelia o Australia a través de INVAP, y proyectar la construcción del CAREM, el primer reactor modular pequeño (SMR) de diseño nacional. Ese ecosistema se sustenta en cuatro pilares: la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), Nucleoeléctrica, INVAP y el proyecto CAREM. Hoy, tres están en pausa o desfinanciados, y el cuarto —Nucleoeléctrica— se encamina a la privatización.

 

El CAREM, en particular, representa un símbolo: una central de potencia con tecnología 100% argentina, evaluada en 2023 entre las cinco más avanzadas del mundo por la Agencia Internacional de Energía. Su construcción en Lima (provincia de Buenos Aires) estaba en un 85% de obra civil, con más de 400 millones de dólares ya invertidos. Y su proyección creció en paralelo al avance de la IA, del mundo cripto que creó un mercado "interminable" de electricidad segura y limpia.

 

Sin embargo, hoy está paralizado. Según testimonios internos, en la empresa estatal se prohibió incluso mencionarlo. "El albertismo comenzó con la expulsión de personal del sistema científico y tecnológico, con Milei se potenció dio un salto de calidad enorme. Nunca se vio el parate que hay hoy. El proyecto está completamente parado", indicaron a este medio.

 

Pero el corazón del conflicto del devenir nuclear argentino no es solo económico o comercial, sino estratégico. El CAREM, desarrollado por la CNEA desde 2010, es uno de los proyectos más avanzados a nivel global en SMR . "Estamos entre los cinco reactores mejor posicionados en el mundo según la Agencia Internacional de Energía Atómica", aseguró a PERFIL Adriana Serquis, presidenta de la CNEA hasta diciembre de 2023. "No es inviable", dijo, en alusión a la frase de Reidel. "Tenía el 85% de la obra civil finalizada y fecha proyectada de finalización para 2028, antes que el resto de los competidores internacionales", agregó.

 

"En Nucleoeléctrica hasta se prohibió usar la palabra CAREM.”, sumó Hurtado en la misma línea, aludiendo a los bozales con lo s que cuentan los funcionarios que quieren llevarse bien con Casa Rosada.

 

La adhesión de Argentina al programa FIRST, el pasado 22 de septiembre, se anunció con entusiasmo desde la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires y fue acompañada por visitas estratégicas, como la de Heidi Gómez Rápalo a Bariloche. El representante estadounidense, que oficia de embajadora interina hasta que llegue Peter Lamelas, recorrió el Instituto Balseiro, el INVAP y se reunió con el embajador rionegrino, Alberto Weretilneck, días antes.

 

Según el comunicado oficial, el país "se suma a un distinguido grupo de socios contribuyentes como Japón, Corea del Sur y Canadá", con la meta de acelerar el despliegue global de SMR bajo estándares de seguridad y no proliferación. Sin embargo, fuentes consultadas por PERFIL señalan que esta participación implica el congelamiento de proyectos propios para ceder prioridad al desarrollo estadounidense.

 

El llamado "Plan Nuclear Argentino" lanzado por Milei y Reidel el 20 de diciembre de 2024 —acompañados por Rafael Grossi, titular del OIEA— es, para algunos exfuncionarios, una puesta en escena. "Prefiero llamarlo el Plan Reidel más que 'argentino'. Está basado en un reactor que aún es una patente, el ACR-300 de INVAP", agregó Hurtado, destacando el tiempo que llevará para que estén operativos (unos 5 años). La idea es que estos cuatro reactores, explica, reemplacen a la cuarta central, de capitales chinos, que está actualmente congelados por orden de Casa Rosada. Para él, lo grave es que, además del desmantelamiento, el CAREM "dejó de mencionarse en reuniones técnicas" y usar su nombre en la CNEA se volvió tabú.

 

En off, voces cercanas a la gestión de Reidel afirman que el CAREM fue frenado por su "falta de viabilidad comercial" y reconocen que el objetivo es "vender conocimiento" más que construir reactores. Pero desde adentro del proyecto, una fuente describe otra realidad: "Es un elefante gris, mal gestionado por todos los gobiernos", declaró, destacando que la debacle comenzó con Alberto Fernández mientras que con el gobierno libertario se producía un verdadero "salto de calidad" en el desmantelamiento.

 

El otro gran actor del drama es silencioso pero no menor: China. En 2014, durante el segundo mandato de Cristina Kirchner, Argentina firmó un acuerdo para construir dos centrales: una con tecnología con patente nacional (tipo CANDU, uranio natural, agua pesada) y otra con tecnología china (Hualong, uranio enriquecido). Atucha III y Atucha IIV respectivamente. Según la lectura de ese momento, el pacto se interpretó como una jugada audaz: obtener infraestructura y fondos, pero también preservar la capacidad de diseño e industria local.

 

Ese equilibrio se perdió con la llegada de Cambiemos al poder en 2015 y se desdibujó definitivamente con la gestión de Milei. Para Federico Basualdo, exsubsecretario de Energía Eléctrica durante la presidencia de Cristina Kirchner, el viraje no es técnico, sino ideológico. "La asociación con China no era política, era comercial", sostuvo a AM530, advirtiendo la débil posición argentina ante la escasez para financiar el sector nuclear (y la necesidad de buscar fondos afuera).

 

En ese punto también coincidió Hurtado, quien describió la maniobra realizada para terminar el proyecto en ese momento: China financiaría un cambio de la venta de la central Hualong, la primera de esas características a ser instalada en la "prestigiosa" potencia nuclear latinoamericana. "Argentina no tenía para poner el 15% acordado mientras que China quedó a la espera. Gustavo Béliz no lo pidió. Fue una paralización. Tras la salida de Béliz, no se destrabo tampoco. Yo creo que el gobierno de Fernández fue débil sensible a las presiones de EEUU. Tuvo una política exterior, invirtió pero no hubo una política nuclear convergente".

 

La disconformidad con el decreto 695/2025 que habilita la privatización del 49% de NA-SA —44% vía licitación internacional y 5% al ​​personal— saltó la grieta y despertó alertas incluso en sectores tradicionalmente favorables a la participación privada. Julián Gadano, exfuncionario del área durante la presidencia de Mauricio Macri, advirtió en un hilo de X que "la forma y el momento son inadecuados". Aunque relativiza el concepto de "soberanía" en una empresa que "no diseña ni exporta tecnología", considera que la operación, tal como está planteada, podría terminar en un "precio ridículo" por la falta de incentivos reales para inversores sin control accionario.

 

Sin embargo, el punto de contacto vuelve a ser la paradoja que representa CAREM, un punto en el que el kirchnerismo y el macrismo confluyen. "La idea es generar las condiciones para atraer capitales y vender el conocimiento, el diseño. Por lo que es necesario terminar de construirlo", indicó una fuente cercana al expresidente que siguió el tema y aseguró que durante esa gestión hubo una inversión de 400 millones de dólares por parte del estado nacional.

 

Reidel, por su parte, dejó en claro que no habrá inversión pública en función de la motosierra libertaria. "El financiamiento (de las centrales) vendrá de un capital extranjero", afirmó. Pero, a casi un año del anuncio del "Plan Reidel", que incluyó la paralización del CAREM y el congelamiento de la cuarta central nuclear, no hay señales de esos inversores que le prometió la figura que encandiló a Milei con sus contactos en Silicon Valley, previendo la posibilidad de que la Patagonia se transformara en un polo de IA.

 

En tanto, el relanzamiento de la agenda nuclear argentina bajo el paraguas de Estados Unidos no solo marca un reordenamiento geopolítico, sino una redefinición profunda del rol del Estado en sectores estratégicos. En nombre del déficit fiscal, algunos denuncian que se frena una tecnología nacional en pleno desarrollo, mientras que el Gobierno, como "socio contribuyente" del programa nuclear de EEUU, destinará recursos que apuntan a posicionar a EE.UU. como proveedor global. Con un sector privado todavía renuente a invertir, sin garantías de rentabilidad ni infraestructura concreta, el plan nuclear, por ahora, más una promesa de marketing que una política de estado.

martes, 23 de enero de 2024

DECIMOS CLIMA

 

 pero nos referimos a energía

 

La geopolítica entre hidrocarburos y transiciones verdes.

Y mientras tanto, Europa sigue indefensa.

 

Observatorio Van Thuan, 23-1-24

 

La cuestión actual, la que está sobre la mesa, es de hecho la elección del mix energético que la humanidad debería adoptar en el futuro. Pregunta seria, fundamental: en nuestro planeta toda la vida depende de la energía, no hay una sola zona que quede excluida de ella. Esto explica la dureza del debate, que no se limita a los círculos académicos.

 

Los grandes problemas siempre tienen numerosas implicaciones: lo que el público en general capta rara vez es el punto clave, que debe identificarse pacientemente de vez en cuando. La investigación, incluso la científica, es en definitiva una especie de búsqueda del tesoro, es decir, la búsqueda del responsable, como ocurre en las novelas policíacas. Las grandes elecciones, que afectan a los destinos colectivos, requieren motivaciones fuertes, capaces de implicar a las masas. Dada su relevancia y la complejidad que implica obtener un consenso, es comprensible que éste sea el resultado de una cuidadosa construcción.

 

Como dicen, “el conocimiento es poder”: el poder de quien sabe sobre quien no sabe. Parece trivial, pero la socióloga inglesa Linsey McGoey, aguda observadora de las transformaciones sociopolíticas de nuestro tiempo, ha introducido un campo de estudio específico sobre el uso político de la ignorancia [1] . Refiriéndose a la gestión de Covid, McGoey habla, como era de esperar, de liberalismo fatalista. Una fórmula "políticamente correcta" para lo que Michael Crichton, en un tecno-thriller que invita a reflexionar sobre las raíces del terrorismo en sentido amplio, llama un estado de miedo [2] . Érase una vez, en tono semi serio, Cherchez la femme. En tiempos más cercanos, Giovanni Falcone nos invitó a seguir la pista del dinero. Ésta es la perspectiva que favorecemos en la investigación geopolítica: la perspectiva geoeconómica.

 

Cincuenta años de investigación sobre el mercado de los hidrocarburos (petróleo y gas) han puesto de relieve cómo la dinámica de estas fuentes, que representan más del 60 por ciento de la energía producida y consumida en el mundo, permite comprender buena parte de lo que ha sucedido en el nuestro planeta en el último siglo. Y esto tiene claras implicaciones en el ámbito científico y cultural.

 

Enmarcada desde esta perspectiva, la guerra actual en Ucrania se lee, por ejemplo. como la drástica reducción de las ventas de gas de Rusia a una Europa que está reorientando sus flujos comerciales hacia el Atlántico. Esto es funcional al regreso de Estados Unidos a los mercados energéticos, que había abandonado desde 1974, tras el acuerdo con Arabia Saudita negociado por Kissinger para salvar el dólar. No es casualidad que también en Gran Bretaña el Primer Ministro Sunak haya lanzado recientemente un nuevo y ambicioso programa para desarrollar los yacimientos petrolíferos del Mar del Norte, en sustitución de los que ahora están agotados [3] .

 

No podemos renunciar a los hidrocarburos, nos guste o no, y así lo demuestran no sólo China y la India, que siguen quemando carbón además de petróleo, sino también los dos países que se han propuesto como líderes de la transición hacia la energía "verde". .

 

No hay que olvidar que las nuevas "fuentes renovables" se desarrollaron en el clima de las crisis petroleras de los años 1970, como respuesta tecnológica a la pérdida de control de los yacimientos petrolíferos por parte del mundo occidental. También hubo respuestas diferentes, mucho más contundentes, a nivel político-militar. Energía de "emergencia", por lo tanto, que en la práctica fue luego reducida, una vez alcanzado el objetivo real: bajar los precios con la amenaza de reducir las compras a los países de la OPEP.

 

Hoy -o tal vez deberíamos decir "ayer"- el desafío ha vuelto a ser relevante, como parte de un gigantesco plan de cambio tecnológico, destinado a devolver un papel a las economías de Occidente. Economías agotadas y en riesgo de colapso ante el avance de los nuevos países industrializados: en primer lugar los BRIC, que ahora reúnen a la mitad de la población y aproximadamente el 37 por ciento del PIB mundial. Una situación que presagia un cambio de época en el equilibrio de poder en el planeta.

 

El "gran proyecto", liderado por el FEM, se centra en la salida de los combustibles fósiles. Esto implicaría –el condicional es imprescindible– rehacer todo el sistema de producción global. Un negocio colosal. Esto explica el fácil entusiasmo que, apoyado en un fuerte revuelo mediático, se propaga donde menos lo esperamos. Aunque en la actualidad -en ausencia de la "ayuda" que representa un nuevo conflicto mundial- existen serias dudas de que Occidente tenga las capacidades industriales, financieras y, en última instancia, políticas que requiere la empresa.

 

Desde un punto de vista geopolítico, los procesos en curso parecen conducir a una nueva división del planeta, entre dos tipos de economías que se mueven a diferentes velocidades, correspondientes al esquema relativo de oferta energética. Por un lado, el mundo "ya industrializado", que recuperaría la superioridad tecnológica perdida gracias al uso generalizado de la electricidad; por el otro, el antiguo "Tercer Mundo", privado de innovaciones occidentales y alimentado principalmente por combustibles fósiles [4] . Con el debido respeto a los acuerdos de Kioto y a los movimientos verdes.

 

Es un plan que podría funcionar –tal vez– si las relaciones entre los dos mundos volvieran a los niveles existentes en 1947. En pocas palabras, tendría que caer un nuevo “telón de acero”. Sin embargo, todos sabemos que esto es simplemente imposible. La "Guerra Fría" dividió al mundo comunista no sólo de los países occidentales sino también de sus colonias. Que entretanto se han independizado, han "crecido" económicamente y pretenden con razón decidir su propio destino. Un Occidente limitado ni siquiera a toda Europa y América del Norte -esencialmente el área de la OCDE- tiene un alcance demasiado estrecho para mantener, y mucho menos la primacía, pero ni siquiera una economía suficientemente vital.

 

Hay que tener entonces en cuenta los desastres provocados por la llamada "globalización" (los franceses siguen hablando de globalización) [5]. De hecho, la transferencia de industrias a los países emergentes ha eliminado la capacidad de Occidente para sostenerse. Podría hacerlo Estados Unidos, rico en recursos minerales, especialmente energéticos (pero requeriría 30 años de trabajo). Europa, por otra parte, aparece fuera de escena. Además, en caso de interrupción del comercio, los capitales invertidos fuera del área de la OCDE se perderían definitivamente, con los correspondientes beneficios, como está sucediendo ahora en el caso de Rusia.

 

Incluso a pesar de todo esto, una transición energética radical como la que propugna el FEM es insostenible por razones tanto económicas como técnicas. En Gran Bretaña calcularon recientemente que el coste para el país alcanzaría los 5 billones de libras [6] . No sólo existe el problema, ya enorme, de las estaciones de servicio para los automóviles: sería necesario, por ejemplo. rehacer toda la red de transmisión de energía, que no es en absoluto capaz de soportar el consumo requerido [7] . Los cálculos realizados en su momento para las cadenas norteamericanas arrojan cifras alucinantes.

 

Sin olvidar que el resultado sería un coste energético que dejaría fuera del mercado cualquier tipo de producción, tanto industrial como agrícola, en todo el mundo. Por supuesto siempre hay algún bromista que intenta demostrar que las energías alternativas cuestan menos que las tradicionales. Incluso si lo fuera (preguntar cuándo sucederá esto sería mezquino), nos limitamos a señalar que todas estas innovaciones tendrían que hacerse con deuda, por lo que hay un costo astronómico en intereses, que todos pretenden olvidar.

 

Los resultados de la última conferencia COP28, que entusiasmaron a pocos, dan buena cuenta de estas realidades. El único resultado concreto (por así decirlo) es que por primera vez en 30 años se afirmó en un foro mundial que el calentamiento global proviene de los combustibles fósiles. Como si las declaraciones políticas (más allá de su credibilidad científica intrínseca) pudieran suplir la falta de acuerdos vinculantes entre estados en materia de transición energética. Lo que una vez más se "espera" con el plazo fijado para 2050.

 

Esto nos hace comprender que el proceso en curso está destinado a reducirse pronto. En menos de seis meses, después de que las elecciones hayan desalojado a la actual coalición que controla el Parlamento Europeo [8] , todo este cancán se calmará. Desde esta perspectiva se puede explicar la presión cada vez más fuerte para acelerar la transición. Muchos de los que soñaban con enriquecerse ven escaparse sus presas. Tendrán que darse cuenta de que el dinero simplemente no está ahí, no ha estado ahí y tampoco estará allí en el futuro. Durante la COP 28 en Dubai se habló de 150.000 mil millones de dólares en 10 años.

 

No es de extrañar entonces que en EE.UU. el lobby ecologista esté cediendo. El escenario ha cambiado completamente, incluso sin la hipótesis del regreso de Trump a la Casa Blanca. La discriminación en las inversiones en energías fósiles está prohibida en 18 estados y la especulación financiera, que se había centrado en actividades ecosostenibles, se está desinflando irremediablemente. Como apareció en el Financial Times , "dentro de 5 años, todo el mundo que lleva el nombre de ESG ya no existirá" [9] .

 

Entonces, ¿hay algo de qué alegrarse? No lo parece. Lamentablemente, la previsible desaceleración de las inversiones verdes está destinada a resultar catastrófica para Europa, que ha perdido las fuentes de suministro (carbón, energía nuclear, gas barato de Rusia) en las que se basaba la competitividad de su industria. No sólo pagaremos precios permanentemente más altos por la energía, sino que probablemente tendremos que hacer frente a una escasez muy grave de suministro de gas, dado el creciente deterioro de las relaciones entre los Estados. La única certeza es que aumentará la dependencia de proveedores fuera de la UE [10] , en un escenario internacional que nos ve expuestos simultáneamente en múltiples frentes: no sólo en Ucrania sino en todo el "Mediterráneo ampliado". Lea la ruta del Mar Rojo, pero no sólo eso. Un escenario que, en el mejor de los casos, sólo puede congelarse en el contexto de un nuevo conflicto generalizado a nivel global, que parece difícil de imaginar como "frío".

 

Al mismo tiempo, nuestras industrias, que han vendido productos de talla mundial, como automóviles y motores navales, se encontrarán en graves dificultades. En primer lugar, la incertidumbre sobre el futuro progreso tecnológico pone en riesgo los programas llevados a cabo por los fabricantes europeos [11] en todos los sectores implicados. En cuanto a los coches eléctricos, que procederán principalmente de China, por no hablar de los importantes problemas técnicos que aún presentan [12] , serán de difícil acceso para el consumidor europeo cada vez más pobre [13] . Y si el transporte por carretera (y no sólo eso) no prospera, las enormes inversiones en infraestructura previstas acabarán en pérdidas, hundiendo los bancos y las finanzas públicas. Las señales de advertencia ya están ahí, sólo hay que querer notarlas.

 

De este modo, Europa sigue siendo la única zona del mundo que lucha contra su propia industria (y su propia agricultura), señal de que el lobby verde -en el poder esperemos que por poco tiempo- está intentando obstinadamente completar el mandato que le ha confiado su gobierno globalista. patrocinadores, lo que destruirá la economía continental [14] . El objetivo, ahora claro, es dejar a Europa indefensa ante la exacerbación de la competencia global que está a punto de desatarse en breve [15] . En este contexto, hablar de Finis Europae es una profecía demasiado fácil para un continente que se ha negado a confiar en Dios para confiar en los hombres.

 

Gianfranco Battisti

Universidad de Trieste

Junta de Autores del Observatorio

 

[1] Es significativo que la única crítica de este estudioso al "filantropismo" de Bill Gates haya sido traducida a Italia (L. McGoey, Other than philanthropists. The interests of the Bill & Melinda Gates Foundation: how Charity has been a big business , Milán, Arianna, 2021) mientras su rama académica ha permanecido en la sombra.

 

[2] M. Crichton, State of Fear , Harper Collis, 2004. El autor tenía una personalidad más de artista que de científico, pero el efecto de esta novela distópica en el debate sobre el calentamiento global fue tal que mereció la atención de la desacreditadores anónimos habituales ( https://www.notesfromtheroad.com/roam/state-of-fear-michael-crichton.html ). El lector interesado deberá juzgar por sí mismo.

 

[3] A. Guerrera”, Gran Bretaña a toda máquina: nuevas perforaciones en el Mar del Norte, bien. Sunak: “Más seguro contra tiranos como Putin” , La Repubblica, 28/9/2023.

 

[4] Una señal en este sentido podría venir de la saturación del mercado chino de coches eléctricos, que está apoyando la demanda de vehículos de combustión interna (L. Della Pasqua, "Los chinos dicen basta de los coches eléctricos. Ahora Beijing pretende inundar el Europa”, La Verità , 10.1.2024).

 

[5] Otros hablan del "gran mercado" (A. Pollio Salimbeni, Il grande mercato. Realtà e miti della globalizzazione , Milán, Mondadori, 1999), o, y con razón, de una "nueva forma de colonialismo".

 

[6] P. Vietti, “Objetivo cero emisiones. ¿Alguien ha calculado realmente los costes?”, https://www.tempi.it/objective-emissioni-zero-qualcuno-ha-calcolato-davvero-i-costi/ , 20.9.2023 (Lectura: 19.20.2023). Las estimaciones del gobierno para 2021 fueron de poco más de mil millones. Esto podría explicar por qué el sitio que publicó el recálculo (E. Stewart, Net Zero: an análisis of the economic impact, https://www.civitas.org.uk/publications/net-zero/ , lectura: 4.12.2023) retiró el artículo para enviarlo a revisión por pares .

 

[7] La ​​oposición al programa verde de las instituciones europeas es generalizada ( Prohibición endotérmica, Polonia apela ante el Tribunal de Justicia, https://www.quattroruote.it/news/industria-finanza/2023/06/12/_2035_polonia_corte_giustizia_stop_vendita_benzina_diesel. htm , 06/12/2023 (Lectura: 14/10/2023).

 

[8] Timmermans, comisario europeo del clima y vicepresidente de la Comisión, ya ha decidido buscar un asiento en los Países Bajos (M. Magni, Frans Timmermans El padre del Pacto Verde dimite de la Comisión de la UE, https://www .quattroruote.it /news/industria-finanza/2023/08/23/frans_timmermans_dimissioni_commissione_europea_maros_sefcovic.html#:~:text , 23/08/2023 (Lectura 14/10/2023) Para el Primer Ministro Rutte, la secretaría de la OTAN en cambio es una probable recompensa por haber velado más por los intereses de la agricultura estadounidense que por los de los Países Bajos: tras el compromiso sobre el combustible para los coches diésel, la reelaboración del plan de eficiencia energética para los edificios que surgió de la reunión denominada "Triálogo" de mediados -Octubre refleja aún más el cambio de ritmo en el Viejo Mundo.

 

[9] “En los primeros 9 meses de 2023, los fondos centrados en inversiones ESG en EE.UU. tuvieron salidas de 14 mil millones de dólares”, a lo que hay que sumar 2,4 mil millones de libras desaparecidas en Gran Bretaña en todo el año (G. Liturri, " Verde y tarifas, la UE sigue equivocada. Más lastre para nuestra industria", La Verità , 14.1.2024).

 

[10] En junio de 2023, el Tribunal de Cuentas Europeo publicó una nota que decía: “Europa no debe terminar en la misma posición de dependencia de las baterías que en el caso del gas natural; su soberanía económica está en juego” (S. Giraldo, “Transición irrealizable”. Para el Tribunal de Cuentas de la UE, hay demasiados factores de riesgo”, La Verità , 24.6.2023).

 

[11] La represión de Bruselas contra los combustibles electrónicos, la exención está en riesgo, https://www.quattroruote.it/news/industria-finanza/2023/09/25/e_fuel_commissione_ue_proposta.html , 25/09/2023 (Lectura : 14/10/2023).

 

[12] En Estados Unidos. Los costes de reparación de los vehículos y la caída de la demanda ha llevado a Hertz a deshacerse de un tercio de su flota de coches eléctricos y a adquirir nuevos coches tradicionales (M. Astorri, “Hertz se replantea y vende 20.000 coches eléctricos”, Il Giornale , 12.1 .2024).

 

[13] DG Alberti , Volkswagen, ¿despido inmediato de 300 trabajadores?/ La culpa es de la baja demanda de coches eléctricos, https://www.ilsussidiario.net/news/volkswagen-pronto-licenziamento-di-300-operai-colpa-della -baja-demanda-de-coches-electricos/2590405/ , 15.09.2023 (Lectura: 10/12/2023).

 

[14] Desviar las inversiones hacia la sustitución de los combustibles fósiles en lugar de promover el aumento de la capacidad de producción o la eficiencia de las plantas conducirá a una reestructuración ineficiente de la economía europea. La intervención pública en apoyo de la iniciativa privada será obligatoria, aumentando la presión fiscal directa e indirecta a través de la deuda pública (A. Pommeret (coord.), Les incidencias économiques de l'action pour le climat. Sobrieté , Rapport Thématique, France Strategies, mayo de 2023. ).

 

[15] “China no ha apostado por los coches eléctricos; apostó a que Europa apostaría por los coches eléctricos y ganó. (…) La industria europea, a reconvertirse a las baterías”, ha despejado el campo para las exportaciones chinas. Por cierto, coches térmicos, no eléctricos” (PL del Viscovo, “Coches verdes, el regalo del Parlamento Europeo a Pekín”, Il Giornale , 13.1.2024).

viernes, 9 de junio de 2023

EL GASODUCTO

 

 funcionará desde el 20 de junio

 

Ximena Casas

 

Indfobae, 9 Jun, 2023

 

La secretaria de Energía Flavia Royón confirmó que el Gasoducto Néstor Kirchner –la obra de infraestructura energética más importante de las últimos 40 años– se pondrá en marcha el próximo 20 de junio, aunque aún no hay fecha confirmada para el acto de inauguración oficial, que dependerá de la agenda del ministro de Economía Sergio Masa.

 

La puesta en marcha implica que se abra la válvula para que pueda ingresar el gas natural que proviene de Vaca Muerta al nuevo gasoducto, que luego tiene un plazo de al menos 20 días para completar su “llenado”. En diálogo con Infobae, la secretaria destacó el “tiempo récord” de la obra y el ahorro de USD 1.700 millones en las cuentas públicas que permitirá durante su primera etapa.

 

“Massa estuvo muy enfocado todos los días en cómo iba la evolución del gasoducto. Es el hito más importante de su gestión y él puso prioridad en esta obras”

 

“Los que están involucrados en la construcción de gasoductos consideran que la obra no se podía hacer en menos de 24 meses y se hizo prácticamente en 10. El 11 de agosto del año pasado fue el primer acto del ministro de Economía Sergio Massa en Salliqueló donde se firmaron los contratos de la obra que claramente se hizo en tiempo récord absoluto técnicamente con una soldadura promedio de 5 kilómetros de caño por día”, explicó Royón.

 

“Fue posible porque las empresas que estuvieron involucradas en la construcción, Techint y Sacde, son de primer nivel y también porque el ministro Massa estuvo muy enfocado todos los días en cómo iba la evolución del gasoducto, gestionar las importaciones, los pagos. Es el hito más importante de su gestión y él puso prioridad en esta obras”, agregó.

 

El gasoducto es el comienzo para dar vuelta la balanza energética, dijo Royón

El gasoducto es el comienzo para dar vuelta la balanza energética, dijo Royón

— ¿Cómo va a cambiar la estructura energética de la Argentina esta obra?

 

— Va a cambiar la vida de nuestro país. Es el comienzo para dar vuelta nuestra balanza energética y comenzar a no necesitar importaciones energéticas y exportar. Hoy Vaca Muerta no tenía cómo evacuar la producción, cómo crecer. Esta primera etapa fue realizada con recursos del Tesoro Nacional, sin financiamiento de otros organismos ni privados, porque se entendió su importancia. Para el Estado, entre lo que se ahorra de importaciones y subsidios, al poder acceder a un gas más económico, el costo se recupera en dos años.

 

— ¿Qué ahorro se logra con la obra en esta primera etapa?

 

— Esta primera etapa va a permitir un ahorro de USD 1.700 millones. Y en 2024, que va a estar todo el año operativa, va a permitir un ahorro de USD 4.000 millones. El impacto es increíble. El país no va a necesitar importaciones de envergadura. Se va a poder comprar GNL (a través de barcos) para algunos picos de invierno, compras puntuales, pero no se va a necesitar de bloques de barcos importantes. Massa puso como prioridad la red de gasoductos. También ahora, en las próximas semanas, se va a licitar la reversión del gasoducto del Norte, que ya tiene financiamiento internacional comprometido por parte de la CAF y va a posibilitar que el Norte de la Argentina no dependa más de las importaciones de gas de Bolivia. Hoy Bolivia no puede cumplir con los compromisos acordados con la Argentina y pone a todo el Norte del país en una situación de vulnerabilidad.

 

— ¿Cuáles son los plazos para esa reversión?

 

— Hoy el sentido troncal es de Norte a Sur y la reversión va a permitir llegar con el gas de Vaca Muerta y abastecer todo el Norte y permitir el desarrollo de nuevas industrias con un gas a precio más competitivo. Las obras tienen un plazo de 12 a 18 meses, pero estamos confiados que pueda ser menos dado el éxito en esta primera etapa. Esta obra posibilita pensar en exportar a Brasil a través de Bolivia. Tener la garantía de abastecimiento sin necesitar de Bolivia es un logro muy grande. Sin dudas, esta red de gasoductos es el hito más importante de la gestión.

 

La obra demandó 10 meses y se construyó en tiempo récord

La obra demandó 10 meses y se construyó en tiempo récord

— ¿Por qué había tanta falta de infraestructura en el sector? ¿La necesidad surge a partir de Vaca Muerta?

 

— Vaca Muerta está hace varios años. El sentido de la urgencia también lo puso el incremento de los precios energéticos el año pasado. A pesar de eso, la Argentina pagó esos precios y no hubo restricciones energéticas ni a la industria, y menos a los residenciales. Veíamos cómo en Europa se restringía el abastecimiento y acá no fue así. Fue un esfuerzo en el uso de los dólares de nuestro país el año pasado. La Argentina necesita infraestructura energética para poder crecer. Este gasoducto y todos los otros (Santa Fe, de la Costa) fueron obras que estuvieron paradas. También en materia de transporte eléctrico teníamos muchas obras paradas (las líneas Atlántica Norte y Atlántica Sur, que se van a energizar el 30 de junio), la estación transformadora del Chaco. Entre las obras que vamos a habilitar y dejar licitadas con financiamiento estamos en casi 5.000 kilómetros de líneas de alta tensión que hoy es un cuello de botella para el sistema de transporte eléctrico para incorporar más energía renovable y garantizar la seguridad del suministro porque las estaciones transformadoras están con un porcentaje de uso muy alto. Hay una visión de infraestructura para el desarrollo. Esto también da la posibilidad de desarrollar gasoductos y líneas de transporte eléctrico, en regiones mineras que claramente es un sector al que se apuesta estratégicamente. Tenemos una mirada productivista y de desarrollo.

 

— ¿Qué modelos de financiamiento se contemplan para las próximas obras energéticas?

 

— La Argentina tiene una situación compleja de restricciones para acceder al financiamiento internacional. Acceder al financiamiento de organismos multilaterales, con plazo de gracia y períodos de repago extenso, hubiera sido lo ideal pero había una cuestión de tiempos. En un mundo ideal, hubiera sido mejor tener plazo de gracia, tasas convenientes, y períodos de repago, pero hubo que pagarlo de contado. Pero para la reversión está el financiamiento de la CAF y para la segunda etapa del gasoducto hay previsto financiamiento.

 

“Los que están involucrados en la construcción de gasoductos consideran que la obra no se podía hacer en menos de 24 meses y se hizo prácticamente en 10″

— ¿En la gira por China se obtuvo compromiso de financiamiento para la segunda parte del gasoducto Néstor Kirchner?

 

— Hay un financiamiento preacordado, que hay que ir definiendo los términos, de una empresa china que está interesada en llevar adelante la construcción del segundo tramo. Pero es voluntad del ministro Massa licitarla porque hay otras propuestas. Los tiempos de negociación de ese tipo de financiamiento son más extensos y la voluntad es licitar el segundo tramo en agosto. Se va a tomar financiamiento externo con Brasil para los tubos y los caños. Es una obra que va a cambiar a la Argentina

 

— Con la puesta en marcha del gasoducto, ¿no serán necesarias más importaciones de GNL que las ya asignadas?

 

— Hay un bloque de 40 barcos. El requerimiento depende de muchos factores como la temperatura, ya que tuvimos un mayo cálido, el régimen de hidraulicidad, precios relativos. Se prioriza la importación de energía eléctrica de Brasil. La ecuación energética es más compleja para que uno pueda definir cuántos barcos compra. Pero con la compra que se hizo sería suficiente.

 

— ¿Qué impacto tendrá en las tarifas de los hogares la mayor disponibilidad de gas natural a partir del gasoducto?

 

— Hoy las tarifas, sobre todo del grupo de bajos ingresos y la clase media, tiene subsidios y el primer impacto va a ser que el Estado va a tener un ahorro en la baja de esos subsidios. Al bajar el costo del gas, baja el monto que hay que subsidiar. A mediano plazo, la aspiración para generar ese ahorro fiscal es tener una matriz energética más competitiva, que los subsidios vayan bajando y poder sacarlos cuando haya un precio más accesible, pero eso no es cuestión inmediata de este Gobierno. Este Gobierno tuvo una política de segmentación y quita de subsidios a quienes no lo solicitaron o que tenían altos ingresos. La voluntad es mantener los subsidios para los que los necesitan y también se está subsidiando de manera parcial a la clase media. Hay que ir reduciendo los subsidios antes de poder retirarlos. Claramente tener precios de la energía competitivos implica mayor ahorro fiscal porque se baja el requerimiento de subsidios para la población.

 

“Esta primera etapa va a permitir un ahorro de USD 1.700 millones. Y en 2024, que va a estar todo el año operativa, va a a permitir un ahorro de USD 4.000 millones”

— ¿Qué aumentos quedan pendientes para los hogares para el resto del año?

 

— Para la electricidad, a partir del 1° de mayo se retiraron los subsidios para el que no lo solicitó o de altos ingresos. Habíamos comprometido hacer una nueva audiencia hacia noviembre para el último tramo de aumento Edenor y Edesur y tarifas de distribución de gas. Y hemos comenzado el proceso de la Revisión Tarifaria Integral (RTI).

 

— También se retomaron las exportaciones de petróleo a Chile a través del oleoducto trasandino después de 17 años. ¿Cómo va a contribuir eso a la balanza energética?

 

— Se comenzó en mayo la reutilización del oleoducto para exportar crudo a Chile. Ya es una realidad. El Estado ha impulsado toda la infraestructura en materia de gasoductos, pero en materia de oleoductos el sector privado está mostrando su apuesta a Vaca Muerta. En inversión privadas hay comprometidos USD 1.100 millones entre OTASA (Oleoducto trasandino), Sierras Blancas, ampliaciones en curso de Oldelval. La mayor exportación de petróleo, que va a contribuir a que la balanza energética pase de ser negativa a positiva, es una realidad.

 

¿Medido en dólares cuánto sería el impacto en la balanza energética?

 

— La proyección es que para 2030 la balanza sea positiva en USD 18.000 millones