Mostrando entradas con la etiqueta Ingreso universal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ingreso universal. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de noviembre de 2025

CONOCIENDO


 el Ingreso Ciudadano en Italia

 

Recopilación de datos: Andrés Torres

 

La Asignación de Inclusión (AdI) y el Apoyo a la Formación y al Trabajo (SFL) son dos subsidios administrados por la República Italiana, establecidos por el Gobierno de Giorgia Meloni mediante el decreto-ley de 4 de mayo de 2023, nº 48   (convertido en ley, con modificaciones, por la ley de 3 de julio de 2023, nº 85) y pagados a partir del 1 de enero de 2024 y el 1 de septiembre de 2023 respectivamente; actúan como medidas sustitutivas de la llamada renta ciudadana.

 

La prestación por inclusión se otorga a   familias con un ISEE (Indicador de la Situación Equivalente Económica) igual o inferior a 9.360   euros (equivalentes a unos 15 millones de pesos)   y cuyos miembros incluyen menores, personas con discapacidad, personas mayores de sesenta años, familias con cuidadores o personas desfavorecidas.

En particular, quedan incluidas familias con esos ingresos y que cumplan algunas de estas condiciones: 

- incluir niños menores de 3 años,

- incluir tres o más hijos menores,

- incluir miembros con discapacidades o que no sean autosuficientes

 

Por “personas desfavorecidas” el decreto entiende a las siguientes:

- personas con trastornos mentales,

- personas sin hogar,

- víctimas de trata de personas o violencia de género,

- personas recién adultas en hogares de acogida o en la comunidad,

- personas con adicciones patológicas,

- exprisioneros y otras categorías vulnerables

 

La Asignación de Inclusión (ADI) no está reservada únicamente para los ciudadanos italianos, sino que también pueden ser beneficiarios:

* Ciudadanos de la Unión Europea

* Familiares   de un ciudadano de la UE con derecho de residencia o derecho de residencia permanente.

* Ciudadanos de terceros países (no pertenecientes a la UE) que posean:

               * Permiso de residencia de la UE para residentes de larga duración** (anteriormente “tarjeta de residencia”)

                 * Protección internacional** (estatus de refugiado o protección subsidiaria) pero con residencia en Italia durante al menos 5 años, de los cuales los últimos 2   deben ser consecutivos.

 

El importe básico de la subvención es de 500 euros al mes, es decir unos 811.000 pesos argentinos, y es de 630 euros ($ 1.210.000)   para familias compuestas exclusivamente por personas que hayan cumplido sesenta y siete años).

 

El importe medio mensual pagado entre enero y junio de 2025 es de 770 euros

 

Cabe mencionar que la canasta básica en Italia varía según la región y el estilo de vida, pero se estima en alrededor de 200 a 300 euros para un individuo y 850 a 1250 euros para una familia de cuatro personas para alimentación mensual, si se cocina en casa.

 

La unidad familiar pierde la prestación si uno de sus miembros aptos para trabajar rechaza una oferta de empleo «adecuada». Se consideran «adecuadas» todas las ofertas de empleo permanente, así como las ofertas de duración determinada que designan como lugar de trabajo una zona a menos de 80 kilómetros del domicilio del beneficiario.

 

 

Apoyo a la formación y el trabajo

 

La Ayuda para la Formación y el Empleo (SFL, por sus siglas en italiano) está disponible para personas de entre 18 y 59 años con un ISEE igual o inferior a 6.000 euros y que no cumplen los requisitos necesarios para beneficiarse de la prestación por inclusión. Su importación es de 350 euros y su abono está condicionado a la participación en cursos de formación laboral. El rechazo de cualquier oferta de empleo supone la pérdida de la ayuda.

 

Entre enero y junio de 2025, el número de personas involucradas en el ADI asciende a 2.078.288 en 867.682 unidades familiares, mientras que en lo que respeta al SFL en junio de 2025 los beneficiarios son 123.667 2, por lo tanto, dado que los residentes en Italia en enero de 2025 son 58.934.000, el porcentaje de residentes que se benefician de los 2 subsidios es aproximadamente el 3,74% en 2025.

 

Expuesto en el Encuentro de Reflexión, realizasdo el 10 de octubre, organizado por el Foro Social Carlos Sacheri.



Antecedentes:

 Decreto Legislativo 4 de mayo de 2023, n.º 48 , sobre " Medidas urgentes para la inclusión social y el acceso al mundo del trabajo "

 Decreto Legislativo 48/2023, art. 6, párrafo 5, letra d; Decreto del Presidente del Gobierno 159/2013

 Decreto Legislativo 48/2023, art. 2 años arte. 1; arte. 1, párrafo 1; arte. 4 definiciones

 Decreto Legislativo 48/2023, convertido en Ley 85/2023

 

jueves, 15 de febrero de 2024

URGENTE

 

Frente a la Emergencia Social "Ingreso Básico Universal*

 

Por Mario Mazzitelli


Ayllu, febrero 10, 2024

 

Una administración insana.

 

A dos meses del inicio de una administración insana, todo ha empeorado. Devaluación, inflación, derrumbe del consumo, de la actividad comercial, de la producción industrial, de la inversión. Se hundió la compra de alimentos (más del 35%) y de medicamentos (más del 40%) Una fuerte caída en la recaudación fiscal abre la puerta a un futuro incremento del déficit, con las consecuencias nefastas que esto conlleva. Preanuncio de nubarrones económicos con fuertes chaparrones sociales.

 

La excepción, pueden ser algunas actividades: producción agropecuaria, balanza energética, crecimiento de la minería. Pueden servir como fuente de dólares, ayudando a calmar -probablemente- el ritmo inflacionario. Pero los beneficios aparecen tan concentrados en un pequeño sector de la sociedad, que el derrame será irrisorio para el resto. Ahondando la injusticia social.

 

Si veníamos en un camino sinuoso, antes que la necesaria armonía para un buen tránsito, se nos invita a una gran frenada. Con la presunción que, rápidamente, los melones se acomodarán en el carro. Una fantasía sobre los macro equilibrios espontáneos que nunca se verificó. Frente al evidente deterioro y a la espera de un milagro por parte de las fuerzas del cielo, hizo bien el presidente en viajar 12.726 km para poder llorar, sin reservas, en el muro correspondiente.

 

Insisto. Socialmente tenemos una situación alarmante. Los indigentes son más y están peor. Igual los pobres. La clase media baja, que podía sostener un alquiler con cierta dignidad, observa que no puede pagar los nuevos valores. La clase media acomodada restringe gastos o des-ahorra para mantener su nivel de vida. Los jubilados al horno. Todos los días pasa alguien por la puerta de mi casa pidiendo algo para comer. En fin.

 

Este vuelve a ser otro momento indicado para implementar un Ingreso Básico Universal. Invertir hoy, donde hay que invertir, en el valor humano. Erradicar la pobreza y luego darnos el tiempo de debate inteligente para resetear la economía argentina y, democráticamente, sacar el país adelante; en el marco de una “unidad nacional sin pobres ni indigentes”. Con más Justicia, menos castas y menos privilegios.

 

El hambre

 

Con mucha delicadeza y en forma diplomática la Conferencia Episcopal Argentina sostiene que “cientos de miles de familias” tienen problemas para “alimentarse bien”. Agrego yo que: en el país de los alimentos, millones de argentinos están tapando el hambre con pan, papas, harina, polenta, azúcar, fideos, arroz…en un proceso de mal nutrición con efectos degradantes de las capacidades humanas, en particular para los niños y los jóvenes. Sigo. La iglesia sostiene que “la comida no puede ser una variable de ajuste” y que los comedores comunitarios no pueden ser privados de la asistencia para que no se profundice “la crisis alimentaria”. Bien.

 

Los obispos, insospechados de atacar políticamente al presidente argentino (recibido por el Papa Francisco en el Vaticano) sostuvieron que “no son suficientes los paradigmas tecnocráticos, sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos, es necesaria la comunidad”. Sumaron que “la inflación desde hace años crece día a día y pega fuertemente en el precio de los alimentos”, haciéndose sentir en “la clase media trabajadora, los jubilados y aquellos que no ven crecer sus salarios”. Bien.

 

A la Conferencia Episcopal le acerqué hace muchos años el libro (de mi autoría) “Socializar la Herencia Difusa”. Una propuesta concreta, sencilla y práctica de un “Ingreso Básico Universal para erradicar la pobreza”*. No mitigarla, erradicarla. Junto a miles de militantes por una Renta Básica Universal, escuché con gusto al Sumo Pontífice (el primer Papa latinoamericano de la historia) decir que “un Ingreso Básico (el IBU) o Salario Universal” es necesario “para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida”. “Es justo luchar por una distribución humana de estos recursos.” Parece que los amigos de la CE de la Iglesia Católica se olvidaron de estas palabras del Papa Francisco. Una pena.

 

Donde hay una necesidad básica insatisfecha, nace un derecho humano inalienable.

 

Aunque la frase de Eva Perón “Donde hay una necesidad, nace un derecho” es de fácil comprensión; la derecha paleo-liberal logró desacreditarla, planteando falsamente el carácter infinito de las necesidades. Así, si cada derecho implica un gasto, con recursos limitados y necesidades infinitas; se plantea una imposibilidad práctica y lógica de cumplir el mandato. De esta forma se resigna el impulso solidario de socorrer, con una mano amiga, al caído.

 

Con esta falsedad, han logrado que muchos bajen los brazos en torno a una consigna tan justa, necesaria y virtuosa. Es falsa porque nadie piensa que para ser feliz debamos contar con recursos infinitos. Estoy seguro que el 99,9% de los argentinos pondría un ingreso sensato para cubrir sus necesidades y tener un buen vivir. En el caso del 75% empobrecido por políticas nefastas, con poco harían mucho. Necesitan un pequeño motor de arranque para elevar sus condiciones materiales de vida, junto a la mirada de su destino.

 

De eso se trata, de devolverles la dignidad a todos. Volver a enaltecer las Fuerzas Morales de la sociedad, como bien planteara José Ingenieros. Volver a darle impulso a nuestra forma de vida. “La Democracia es el régimen de la libertad fundado en la igualdad de clases”, decía en el Dogma Socialista de 1837, Esteban Echeverría. Nada nuevo. Volver al “deber ser” de Leandro Alem. A la obra legislativa y académica de Alfredo Palacios. La dignidad de Lisandro de la Torre. Etc. Por otro lado, desde la producción de bienes materiales, si coincidimos que el desarrollo de las fuerzas productivas pasa por un sistema integrado por: la educación, la ciencia, la tecnología, la producción, el comercio y el consumo; la perpetuación de la pobreza cristaliza la realidad, condenándonos al atraso. Y el atraso, a la dependencia, el saqueo, la fuga, la descapitalización, la desinversión…la pobreza. Un verdadero círculo vicioso en el que estamos andando hace 10 lustros.

 

Hacia adelante, si concordamos que “Donde hay una necesidad básica insatisfecha, nace un derecho humano inalienable”, seguramente un Salario, Renta o Ingreso Básico Universal (fuente de progreso y prosperidad) será tema ineludible de la próxima etapa política de la Argentina. Los prejuicios elaborados durante la sobremesa de los ricos, no deberían inhibirnos para resolver este asunto.

 

¿Capital Humano?

 

No quiero pasar por alto la nueva denominación del Ministerio de Capital Humano. Yo lo llamaría Ministerio con la capacidad de degradar un sujeto transformándolo en objeto.

 

Decía el viejo dicho: el pez por la boca muere. Es que al abrir la boca, decir o escribir algo; se delatan conceptos, ideas, prejuicios; que no se admitirían en otras circunstancias. Algo así como el papel de los actos fallidos. Eso pasa con el nuevo título del ministerio Capital Humano.

 

Me explico. Los economistas clásicos sostenían que la producción de bienes o servicios tenían 3 factores: TIERRA, TRABAJO y CAPITAL. Veamos.

 

TIERRA. Es fácil entender que estamos en el planeta tierra. Que precede nuestra existencia en millones de años y sin él nada podríamos producir. Toda la materia de nuestra existencia la tomamos de la tierra.

 

(También es posible comprender que somos una especie emergente en un astro del sistema solar. Que estamos afirmados al suelo por efecto de la fuerza de gravedad. Que todo lo que nos compone y nos da vida -oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio, fósforo, potasio, azufre, sodio, cloro, hierro, magnesio, flúor, cinc, cobre, silicio, vanadio, estaño, selenio, manganeso, yodo, níquel, molibdeno, cromo y cobalto- es el barro del que somos producto. Todo lo que nos nutre está dado por la tierra. También por el cielo, y en particular el sol, que tienen un rol indispensable. Este mundo que nos rodea es el que nos compone y nos da aliento)

 

TRABAJO. Los humanos no vivimos como seres inertes. Somos activos por naturaleza. Tenemos un cuerpo y un espíritu que nos impulsa a hacer cosas. Nos distinguimos porque somos sociales, curiosos, inquietos, disconformes, creativos, laboriosos, etc.; desde el principio de nuestros tiempos. Eso se manifiesta en la capacidad de trabajar. Somos sujetos, en gran medida, por lo que hacemos. Nuestro trabajo nos da identidad (carpintero, ingeniero, productor, industrial, juez, ladrón, etc.) y define nuestro papel en la sociedad. Somos sujetos.

 

CAPITAL. Es fruto del trabajo. Son las herramientas que fuimos creando y perfeccionando como especie. Con la capacidad heredarlas sucesivamente (de generación en generación) junto a las destrezas, ideas, instrumentos, aditivos, etc. que, de manera acumulativa van dando saltos cualitativos. Así de las piedras, hachas, arcos y flechas, etc., llegamos a la micro ingeniería electrónica, la manipulación genética o la industria satelital, alcanzando niveles que nos sorprenden. Hemos creado el mercado, el dinero, el Estado, etc. Un cúmulo de objetos con los que cambiamos el mundo. Son objetos.

 

¿Cómo se transforma un sujeto en un objeto? La metamorfosis

 

Si tenemos 10.000 años de mercado, solo tenemos 250 años de capitalismo. Uno de las grandes deformaciones del capitalismo es hacer un fetiche de los objetos. Pidiéndoles más de lo que realmente nos pueden dar y viendo en ellos algo distinto a lo que realmente son. No lo digo yo, lo dijo el multimillonario Steve Jobs cerca de su muerte: “A medida que crecí me di cuenta de que un reloj de $300 y uno de $3.000. 000 muestran la misma hora. Que con un automóvil de $150.000 y uno de $15.000. 000 podemos llegar al mismo destino.” Anteponer los objetos a los sujetos es muy propio de la cultura capitalista. Por un objeto (para defenderlo o robarlo) se mata a un sujeto.

 

El capitalista, cual bestia sedienta de dinero, ve que el tiempo es oro, que un árbol es papel, que un bosque es un obstáculo para su negocio, que un pueblo originario es un estorbo para su extractivismo y que los seres humanos solo son apreciables si producen plusvalía para acrecentar su masa monetaria. Su capital.

 

Así a Elon Musk, Jeff Bezos, Warren Buffett, Bill Gates, Mark Zuckerber o Carlos Slim o entre nosotros a Marcos Galperin, Gregorio Pérez Companc, Alberto Roemmers, Alejandro Bulgheroni, Eduardo Costantini, Eurnekian o Elsztain; los evaluamos por su capital, por la cantidad de dinero y bienes acumulados. Así tenemos capital financiero, capital petrolero, capital agrario, capital monetario, capital industrial, etc. y CAPITAL HUMANO.

 

Cada forma del capital tiene un único objetivo: acrecentar la masa de dinero de los propietarios. En la dinámica de la competencia capitalista, aquella parte del capital que deja de rendir dividendos pasa al estado de liquidación. Destrucción de capital para reemprender el ciclo. Esto se refleja en la cabeza de nuestros funcionarios. Para ellos los viejos “no” son los sabios cuya preservación es inteligente para el desarrollo de la comunidad. Son viejos que generan gasto público. Lamentablemente, como cualquier otra forma de capital, deben ir al basurero. “Necesitamos más gente como Adorni –actual vocero presidencial- que mate jubilados”, dijo la actual diputada nacional que responde a Javier Milei, Lilia Lemoine. “Necesitamos más gente como Adorni que mate jubilados”.

 

No solo los viejos sobran. Desde otro ángulo, la revolución científico, tecnológica, productiva; con la robotización, automatización y la informática; volcadas al agro, la industria y los servicios, multiplica la producción, al tiempo que disminuye la necesidad de mano de obra. Por eso, las lagunas de desocupados (ejército de reserva de mano de obra) van transformándose en verdaderos mares, encaminados a ser océanos de miles de millones de personas incapacitadas de generar plusvalía para el capital. Para el capitalismo, es material humano sobrante. Una masa parasitaria sin función para los capitalistas (más allá de las muchas buenas personas que podamos encontrar entre ellos)

 

Para los humanistas, en cambio, representan la grandeza de la humanidad. La posibilidad que todos puedan realizar una vida digna. En la que aporten (deberes) unas pocas horas de trabajo a las más variadas actividades, que durante varios siglos va a ofrecer el planeta. Así las tareas de solidaridad, cuidado del ambiente, embellecimiento, producción artesanal, entretenimiento, deportivas, etc. se complementarán con las planificadas actividades agropecuarias, de pesca, mineras, industriales, de servicios…Dos miradas e intereses chocan. La lucha es inevitable.

 

El valor humano.

 

El valor humano, que es la única medida de todos los valores, está siendo menospreciado, humillado y transformado en objeto. Es la conciencia, organización y fuerza de los sujetos, las que pueden corregir este desvío. Lógicamente, cambiando el régimen que nos degrada por otro que nos eleve. Un Ingreso Básico Universal es apenas el primer paso en esa dirección. Pero, como dicen los que marchan a ver a la Virgen, sin el primer paso en Liniers no se llega a Luján.

 

• Sobre la propuesta concreta, su fácil puesta en práctica, su rápida implementación progresiva, su nulo costo fiscal, las respuestas a sus detractores, las virtudes emergentes de su aplicación, etc. remito al libro “Socializar la Herencia Difusa”. O para quienes quieran investigar el tema, la multitud de publicaciones nacionales e internacionales que justifican su pronta implementación. Aquí. Y ojalá en el mundo.

 

Mario Mazzitelli es dirigente del Partido Socialista Auténtico. Periodista y escritor

domingo, 3 de diciembre de 2023

UNA RENTA BÁSICA UNIVERSAL

 


 de 1.600 libras mensuales se pondrá a prueba en el Reino Unido.

 

The Guardian, Dahaba Ali Hussen, 4/6/2023

 

El plan tendrá una duración de dos años y los participantes serán monitoreados para ver qué efecto tiene en la salud física y mental.

 

En Inglaterra se pondrá a prueba por primera vez un programa piloto de renta básica universal de 1.600 libras esterlinas al mes.

 

Treinta personas recibirán una suma global sin condiciones cada mes durante dos años y serán observadas para comprender los efectos en sus vidas.

 

Se han seleccionado dos lugares en Inglaterra para el microplan piloto: el centro de Jarrow, en el noreste de Inglaterra, y East Finchley, en el norte de Londres.

 

Will Stronge, director de investigación del grupo de expertos Autonomy, que respalda el plan, dijo sobre la cifra de £1.600: “Esta es una cantidad sustancial. La renta básica universal suele cubrir las necesidades básicas de las personas, pero queremos ver qué efecto tiene esta suma global incondicional en la salud física y mental de las personas, ya sea que decidan trabajar o no.

 

“Nuestra sociedad necesitará algún tipo de ingreso básico en los próximos años, dado el tumulto del cambio climático, la disrupción tecnológica y la transición industrial que se avecina. Por eso es tan importante construir una base empírica y la participación pública ahora, de modo que el terreno esté bien preparado para la implementación nacional”.

 

Los defensores argumentan que la renta básica universal (RBU) puede proporcionar un nivel de seguridad económica para todos. Se considera una solución potencial a la inseguridad en el mercado laboral, mientras que otros dicen que es costosa y que el apoyo debería centrarse.

 

El año pasado, Andy Burnham, alcalde de Manchester, dijo que la RBU era una idea “cuya hora ha llegado” mientras hablaba de la crisis del costo de vida. Burnham dijo: "Una renta básica universal sentará una base sólida para que todos puedan tener una vida con seguridad y dejar de preocuparse por todo".

 

Ya se están llevando a cabo proyectos piloto similares en otros países. En Gales, el gobierno delegado está ejecutando un plan que paga £1.600 al mes durante dos años a los jóvenes que dejan el sistema de tutela (emancipación de sus padres). Dice que informará sobre el resultado una vez finalizado el estudio.

 

En 2020, más de 170 parlamentarios y pares instaron al gobierno a introducir una renta básica universal para “dar a todos el apoyo financiero que necesitan para mantenerse a sí mismos y a sus familias” durante la pandemia de coronavirus.

 

Cleo Goodman, cofundadora de la iniciativa Basic Income Conversation, dijo: “Tenemos la esperanza de que este plan dé como resultado los primeros proyectos piloto de renta básica en Inglaterra. Nadie debería jamás enfrentarse a la pobreza, teniendo que elegir entre calefacción y comida, en uno de los países más ricos del mundo. La renta básica tiene el potencial de simplificar el sistema de bienestar y abordar la pobreza en Gran Bretaña”.

martes, 7 de noviembre de 2023

HACIA EL MUNDO QUE NOS LLEVAN


 China quiere llenar el mundo de robots humanoides a partir de 2025

 

Adelante España, Noviembre 7, 2023

 

Los robots humanoides son robots con apariencia humana.

Muy pronto comenzarán a producirse en masa y China quiere estar entre los principales países fabricantes.

China en su afán de emerger como dominador geopolítico va a incentivar a la creación de empresas que fabriquen androides – robots con apariencia humana- en masa, para convertirse en una potencia mundial en la industria robótica.

Los robots humanoides son una industria que la comunista China considera que tiene «un gran potencial». Por ese motivo, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT), que controla y supervisa el sector industrial del país asiático, publicó un informe en el detallan que planean impulsar su producción en masa en 2025 y conseguir que sus androides estén entre los más avanzados en el mundo para 2027.

 

Carrera con EEUU

Estados Unidos ya cuenta con la primera fábrica de producción en masa de robots humanoides, RoboFab, que se estima que desarrollará 10.000 robots Digit de Agility Robotics al año.

 

Los robots humanoides aunque no vayan a sustituirnos en una primera etapa, sin embargo, tendremos que acostumbrarnos a tener un ‘compañero de trabajo’ robótico porque pronto se sumarán más marcas. En China, ya tienen el objetivo de incentivar a ello desde el Gobierno.

Los planes de China con los robots humanoides

El país asiático planea crear «numerosas empresas pequeñas y medianas especializadas en el mercado de los robots humanoides». En el informe del MIIT, aclaran que las firmas dispondrán de «tecnologías de vanguardia» para investigar el diseño, desarrollo y producción de androides.

 

La agencia estatal Xinhua calcula que, para 2025, contarán con dos o tres compañías «con influencia global». Dos años más tarde, en 2027, los robots humanoides chinos serán «un nuevo e importante motor de crecimiento económico».

 

El documento del MIIT detalla que, en la segunda mitad de esta década, los robots humanoides serán una innovación tecnológica que habrá evolucionado «significativamente». «Se habrá formado un sistema de cadena de suministro industrial seguro y confiable, y estaremos al nivel de los países más avanzados del mundo», predicen.

Desde el Gobierno chino, se promoverá «la innovación de software en términos de desarrollo de producción» y se trabajará para «consolidar la producción de los componentes básicos». De este modo, intentarán acelerar el desarrollo de la industria robótica en el territorio.

 

¿Los robots humanoides nos robarán el trabajo?

Es obvio que estos dispositivos con forma humana no tendrían por qué reemplazar al trabajo humano en una primera etapa…hasta que estén más desarrollados. Los robots pueden desempeñar en esta primera fase, tareas que son repetitivas, peligrosas o físicamente agotadoras, lo que permite a los empleados concentrarse en tareas más complejas que requieren creatividad, toma de decisiones y habilidades interpersonales, para, poco a poco, realizar más funciones humanas con el consiguiente eliminación de las necesidades laborales humanas. ¿Para qué necesitaré un humano cuando un robot humano va a realizar el mismo trabajo con mayor eficacia las 24 horas del día.. sin necesidad de descanso…y sin vacaciones…? Y es que hay tareas que ahora consideramos esencialmente humanas que no lo van a ser en un futuro cercano.


miércoles, 1 de noviembre de 2023

TRABAJO, SALARIO

 


 y una utopía de Cristina que ya no es posible

 

Juan Grabois

 

El Diarioar, 18 de noviembre de 2022

 

En su discurso de ayer Cristina F. de Kirchner planteó algunos temas nodales de la vida política, económica y social argentina: recomponer el pacto democrático que excluye la violencia como medio de acción política, lograr un acuerdo nacional sobre los temas más importantes para el futuro de nuestro país, reconstruir una justicia guiada por el imperio de la ley, limitar el poder de los sectores económicos concentrados, deconstruir la bomba del endeudamiento externo, recomponer la calidad educativa y el desarrollo científico-tecnológico, liberarnos del tutelaje de los organismos multilaterales de crédito,  recuperar el control civil de las fuerzas de seguridad, proteger los recursos estratégicos como los minerales, los hidrocarburos, el agua, las rutas del comercio internacional en el marco de un mundo conflictivo, con nuevas arquitecturas geopolíticas y situaciones desafiantes como el cambio climático, las crisis sanitarias y las guerras. La combinación de esos puntos configuran una visión estratégica del país que ningún otro dirigente puede enunciar.  Punto para Cristina.

 

Otro de los aspectos que trató con particular atención fue la distribución del ingreso. Cristina mostró un gráfico que evidenciaba cómo la masa salarial tuvo picos superiores al 50% en la participación en el PBI durante los gobiernos peronistas y peronistas-kirchneristas. Asimismo, cómo el salario en dólares en 2015 constituía el más alto de la región. Podría agregar que el empleo asalariado privado como proporción de la población adulta total también tuvo sus picos durante los gobiernos de Cristina.  En cuanto a la pobreza y la indigencia, se puede ver con los datos de la ODS-UCA la disminución durante aquella década. Son datos objetivos de la realidad. Le guste a quien le guste. Otro punto para Cristina.

 

Hay un aspecto, sin embargo, que me gustaría debatir. Se trata de su perspectiva del Trabajo. En su discurso, Cristina habló de utopías. Las utopías tienen un valor fundamental en la construcción de epos de un pueblo que necesita una refundación. Son como las estrellas que te guían en el camino correcto. Sin embargo, como ella afirmó, no se las puede alcanzar. El mundo utópico, por su propia definición, no existe. Veo que con la cuestión del trabajo, tanto Cristina como el resto de la dirigencia política de su generación, peca de una nostalgia utópica por el pleno empleo que les impide imaginar creativamente formas alternativas de trabajo para los sectores excluidos. Dicen que la existencia determina la conciencia, y esa generación vivió la movilidad social ascendente casi como un hecho natural: la hija de un colectivero podía ser abogada y llegar a presidenta. Nuestra generación vivió todo lo contrario, más allá de los años felices de la primera década de este siglo. El hijo de un abogado tenía más posibilidades de convertirse en chofer de uber que a la inversa.

 

Tal vez por eso sea hegemónico y políticamente transversal a toda una generación ese imaginario en el que el sector privado, acompañado de políticas industrialistas adecuadas y una correcta orientación macroeconómica, permitiría que universalmente la gente tenga “trabajo y salario”.

 

En efecto, al referirse al refuerzo alimentario para personas sin ingreso, Cristina puso el foco en la cantidad de personas entre 18 y 34 años que se habían inscripto. La mayor parte de ellas rechazadas por restricciones que a mi modo de ver fueron excesivas. Dijo entonces que en las dos puntas de la fragilidad, los niños y los ancianos, podían construirse políticas universales; pero que en la población adulta, la única política universal es “el trabajo y el salario”, es decir, el trabajo asalariado. Sostengo que esa afirmación constituye una expresión de deseos propia de quien vivió en carne propia los mecanismos de movilidad ascendente del siglo pasado. En mi opinión, se trata de una utopía nostálgica cuya enunciación es atractiva pero cuya realización efectiva no tiene viabilidad en este mundo cambiante que ella misma describió. 

 

Veamos los números. En Argentina tenemos treinta millones de personas en edad de trabajar. Según los datos de ANSES, sólo seis millones son empleados registrados del sector privado, otros tres empleados registrados del sector público. Otros veinte millones de adultos no tienen ingresos laborales propios o son monotributistas.  Seamos conscientes que apenas un tercio de la población adulta tiene trabajo con plenos derechos: estabilidad, cobertura de salud, jornada limitada, condiciones de higiene y salubridad, licencias por enfermedad, maternidad y paternidad, cobertura por riesgos de trabajo, sindicatos representativos con personería gremial y convenios colectivos de trabajo.

 

Lo interesante del caso es que, desde la gran remontada 2003-2009 estos números apenas han variado durante los últimos años. El empleo privado registrado ha oscilado entre 5,6 millones y 6,3 millones desde 2009. Entre los últimos dos censos el empleo privado registrado no tuvo variaciones (2010 y 2022) mientras la población creció siete millones. El empleo público tampoco ha variado gran cosa: osciló entre 2,5 y 3,2 millones.

 

Lo que ha determinado las grandes variaciones en la tasa de desocupación se explica por dos modalidades laborales que adolecen de los derechos elementales: los monotributistas y los informales. A éstos dos grandes grupos podríamos sumarle los trabajadores de los programas sociolaborales que en general coinciden con los “monotributistas sociales”. Son estas las tres formas de trabajo que crecen y las tres comparten una característica fundamental:  la ausencia de los derechos laborales, en particular, de estabilidad y movilidad salarial.

 

Cuando Cristina plantea el paradigma de la sociedad salarial lo hace generalmente en contraposición a los llamados planes sociales. Hay una obsesión nacional en torno a este subsector que no alcanza ni el 5% de la población en edad laboral cuando el verdadero problema radica en esa abrumadora cantidad de las trabajadoras y trabajadores argentinos que se encuentra en situación de informalidad laboral o bajo la precaria modalidad del monotributo (cat. a y b). Todo ello, sin contar realidades estadísticamente difusas como los tres millones de  llamados “inactivos” adultos, término peyorativo con el que se incluyen las tareas de cuidado generalmente realizadas por mujeres y estudiantes mayores de dieciocho años que en general, además, trabajan. 

 

Lo cierto es que según los números del SIPA y el Indec, la clase trabajadora está partida en dos. Por un lado,  trabajadores con derechos (asalariados registrados del sector público y privado) y por otro, trabajadores sin derechos (trabajadores informales, trabajadores de programas sociolaborales  y monotributistas). A efectos prácticos, les llamaremos en adelante sector A y sector B.

 

 La tendencia que vemos, lamentablemente, no apunta a la creación de once millones de empleos en el sector A que absorba a los más de once millones de trabajadores del sector B como plantea Cristina. Muy por el contrario, el sector B tiende a crecer mientras el sector A se estanca. Las políticas sociolaborales (“planes”) que intentan -bien o mal, con mayor o menor discrecionalidad, con mejores o peores resultados- abordar este problema, sólo “benefician” a una pequeñísima proporción del sector B. Claramente, estas políticas no son el problema, aunque tampoco una solución sustentable, digna y para todos.

 

La cuestión, entonces, está mal planteada. No son planes vs. empleo. Si ésta fuera la disyuntiva, la respuesta es obvia ¿quién puede estar en contra de que todo argentino tenga oportunidad de insertarse laboralmente con plenos derechos en una actividad productiva? Nadie. Absolutamente nadie. Por eso, con mayor o menor sinceridad, con mayor o menor oportunismo, con mayor o menor grado de prejuicio,  todos los políticos, de izquierda a derecha, del liberalismo al peronismo, plantean “cambiar los planes por trabajo” obviando dos realidades: la primera es que la inmensa mayoría de ese 5% de  “planeros” son trabajadores en actividad, tanto estadística como empíricamente; la segunda, más significativa aún, es que los llamados planes representan menos una décima parte de la población trabajadora activa con problemas de empleo.  Si los planes fueran el problema, qué fácil sería la solución.

 

Como habrá supuesto el lector atento, nuestra hipótesis es que el trabajo asalariado registrado no va a absorber a la totalidad de la población con necesidad de trabajar. Es triste, pero es real. Lo muestran todas las proyecciones estadísticas. No hay un sólo escenario proyectivo en el que tal cosa suceda. Desafío a los economistas a mostrar una proyección creíble de pleno empleo para los próximos diez años.  A los que planteamos este panorama, se nos acusa, por derecha, de promover la vagancia; y por izquierda, de promover formas precarias del trabajo. Para todos somos de una u otra forma una suerte de “pobristas”. Detrás de esa promoción de vagos y precarios, se nos adjudican las más viles intenciones: enriquecernos con la pobreza, acumular poder político a costa de la gente, dirimir disputas internas a partir del volumen de planes que “maneja” cada organización, querer institucionalizar la miseria, etc.

 

Es muy posible que haya dirigentes que tengan malas intenciones como sin duda existe un pequeño porcentaje de personas que cobran “planes” sin cumplir los requisitos normativos. A ellos, si tras una investigación imparcial y justa de los hechos se les verifica algún delito o abuso de autoridad, todo el peso de la ley. Aunque lo que se ha visto hasta ahora son escándalos mediáticos y carpetazos para dirimir internas.

 

¿Cuál es el bosque? Los más de once millones de trabajadores y trabajadoras del sector B.

 

Decía anteriormente que los trabajadores de este sector tienen muchos derechos conculcados, pero el principal es la inestabilidad y la falta de movilidad salarial. Es que los aumentos salariales derivados de la paritaria no los benefician y la falta de protección legal los mantiene en una situación de constante incertidumbre. Hemos visto, por ejemplo, que durante las restricciones de pandemia se perdieron aproximadamente 3 millones de puestos de trabajo en este segmento que se recuperaron ni bien las restricciones finalizaron; por el contrario, en el sector privado regía la prohibición de despido y el empleo registrado se mantuvo prácticamente estable.  Del mismo modo, podemos observar que los salarios del sector informal son los más castigados por el actual proceso económico porque sufren la inflación como todos pero no se benefician de los aumentos como el sector A.

 

Entonces ¿qué hacer? La respuesta es pasar del trabajo sin derechos al trabajo con derechos o como dice la OIT pasar del trabajo informal al trabajo formal ¿Cómo se hace ésto?

 

Sin lugar a duda, una parte del problema se puede resolver con la creación de empleo privado asalariado, la propuesta de Cristina. Pero de ninguna manera así se va a resolver todo el problema. Tenemos que pensar creativamente en otras resoluciones posibles.

 

En el sector B existen al menos 2 millones de trabajadores no registrados que trabajan en PyMEs. El clásico trabajo en negro. Aquí es cuestión de policía del trabajo y en caso que la empresa no tenga capacidad económica para formalizar a sus trabajadores, apoyarla con políticas subsidiarias.

 

Lo más importante, sin embargo, es pensar un esquema que garantice derechos básicos a los nueve millones restantes de los trabajadores y trabajadoras del sector B; nosotros tenemos muchas propuestas al respecto: el desarrollo de la economía popular mediante cooperativas, unidades productivas y grupos de trabajo para convertir el trabajo informal de subsistencia en trabajo formal comunitario; el salario básico universal para que ningún trabajador sufra los niveles de inestabilidad que caracterizan al sector informal; una política masiva de trabajo garantizado en actividades socialmente útiles.

 

No digo que tengamos la razón, pero al menos son propuestas. Con repetir expresiones de deseo como “trabajo y salario” o la más marketinera de “pasar de los planes al trabajo” no resolvemos ningún problema fuera de los focus groups o la congruencia discursiva con un ideario que no se condice con la realidad. Repensemos porque de este asunto depende en gran medida el futuro de la Patria: como decía el gran Simón Rodriguez, “o inventamos o erramos”.

 

Tal vez las organizaciones libres del pueblo, tan caras a la doctrina del General Perón, tengamos algo que aportar en el debate y la solución.