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miércoles, 29 de abril de 2026

LA PARADOJA CORDOBESA


 CRISIS DEMOGRÁFICA Y COMPRA DE ABORTIVOS

 

NOTIVIDA, Año XXVI, Nº 1411, 28 de abril de 2026

 

Las escuelas primarias y los jardines de infantes de Córdoba se muestran cada vez más vacíos. Estos indicios fueron la primera alarma de una nueva realidad: la provincia atraviesa una drástica caída en la cantidad de nacimientos.

Entre 2014 y 2024 los nacimientos se redujeron un 43%, pasando de 59.246 a 33.873.


Sin embargo, a fines de marzo el gobierno provincial lanzó una “subasta electrónica” para adquirir, entre otros insumos, 9.600 implantes subdérmicos, 150 sistemas intrauterinos (SIU), 3.200 dispositivos intrauterinos (DIU) y 38.400 comprimidos de misoprostol.


En el Notivida Nº 1404 señalábamos que la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires ya exhiben crecimiento vegetativo negativo. Advertíamos también que Córdoba parece encaminarse en la misma dirección: aunque todavía mantiene una diferencia positiva entre nacimientos y defunciones, ésta es mínima —apenas 145— en una población cercana a los cuatro millones de habitantes. La compra detallada de insumos aviva la tendencia.

lunes, 30 de marzo de 2026

EL INVIERNO DEMORÁFICO PORTEÑO


NOTIVIDA, Año XXVI, Nº 1408, 30 de marzo de 2026

 

Las maternidades cierran o reducen drásticamente sus servicios; lo mismo ocurre con los jardines maternales. En las escuelas ya se observan aulas semivacías, cierre de secciones y fusiones de cursos. Lo único que no decae en la Ciudad de Buenos Aires es la compra de abortivos: el Gobierno porteño adquirió mifepristona “por urgencia”.

 

En 2024 la Ciudad de Buenos Aires registró 21.454 nacimientos y 30.117 defunciones.

 

En el mismo año -2024- se practicaron 9.646 abortos en los centros públicos de salud, a los que habría que agregar los que cubrieron las obras sociales y prepagas. Es decir, sin eliminar a los porteños por nacer la Ciudad tendría crecimiento vegetativo positivo.

 

Compra de abortivos

 

En cada aborto medicamentoso se utiliza una sola dosis de 200 mg de mifepristona. Una mifepristona equivale a un aborto. El Gobierno porteño ya había adquirido este fármaco en junio de 2024 (5.500 comprimidos) y en noviembre del mismo año (1.100). La semana pasada inició una nueva contratación directa para la “adquisición urgente” de otros 2.100 comprimidos.

 

La crisis demográfica porteña es multifactorial, pero la Ciudad fue pionera en la aplicación del protocolo de aborto y le dio continuidad sin interrupciones. Esa política, sin lugar a duda, se refleja en las cifras.

 

 

viernes, 27 de febrero de 2026

PROYECTO DE LEY

 

 DE FORTALECIMIENTO DEMOGRÁFICO NACIONAL

 

NOTIVIDA, Año XXVI, Nº 1405, 27 de febrero de 2026

 

La diputada Marcela Pagano (monobloque Coherencia) presentó el Proyecto de Ley de Fortalecimiento Demográfico Nacional (Expte. 7375-D-2025), que propone la creación del Sistema Integral de Promoción de la Natalidad (SIPRODEN).

 

La iniciativa busca dar respuesta a la crisis demográfica que atraviesa el país. Algunos aspectos son positivos y otros no, por ejemplo, que por la postergación de la maternidad, promueva la criopreservación de óvulos y la fecundación in vitro como herramientas centrales.

 

En los fundamentos, Pagano cita el caso de Israel: “Es la única nación occidental desarrollada con tasa de fecundidad superior al nivel de reemplazo, basada en fertilización in vitro masiva y gratuita —récord mundial de 20,6 ciclos por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva—, licencias de maternidad de 182 días con cobertura salarial completa y un consenso cultural pronatalidad”.

 

El objetivo central del proyecto es “promover el fortalecimiento demográfico sostenible”, respetando la “libertad reproductiva”.

 

Prevé beneficios económicos: reducciones en Ganancias, IVA y Bienes Personales. Bonos por nacimiento y créditos familiares con condonación, según cantidad de hijos.

 

En materia de “salud reproductiva y fertilidad” propone la cobertura pública de hasta 4 ciclos de fertilización in vitro y una cobertura ampliada de hasta 6 ciclos para beneficiarios con 5 o más años de arraigo.  Crea programas de concientización sobre fertilidad y criopreservación de óvulos subsidiada.

 

- Licencias laborales: por maternidad de 180 días, paternidad de 30 a 60 días según la cantidad de hijos. A esto se agrega la licencia parental compartida de 180 días adicionales.

 

- “Derecho preferente al teletrabajo” para trabajadores con hijos menores de 3 años y horarios flexibles para los que tengan hijos en edad escolar.

 

- Educación y cuidado infantil: universalización progresiva de la educación inicial y creación de una red nacional de espacios de primera infancia (RENEPI).

 

- Inmigración: régimen especial para atraer familias extranjeras y facilitar ciudadanía a quienes tengan hijos nacidos en territorio argentino.

 

- Institucionalidad: Crea la Autoridad Nacional de Fortalecimiento Demográfico (ANFD) en el ámbito del Ministerio de Capital Humano y el Consejo Federal de Políticas Demográficas (COFEPODE) como órgano de coordinación interjurisdiccional. Se establece un fondo de financiamiento (FONAFODE) con aportes de empresas y recursos fiscales.

 

Metas demográficas

 

Corto plazo (2027-2030): tasa de fecundidad de 1,6 hijos/mujer; 550.000 nacimientos anuales. Reducir la edad promedio de la primera maternidad.

Mediano plazo (2031-2035): 1,9 hijos/mujer; 700.000 nacimientos anuales. Reducir la mortalidad materna.

·       Largo plazo (2036-2045): superar tasa de reemplazo (2,1 hijos/mujer); 850.000 nacimientos anuales sostenidos. Reducir la mortalidad infantil.

sábado, 7 de febrero de 2026

LA FECUNDIDAD

 


 SIGUE CAYENDO: CIFRAS DEL 2024

 

NOTIVIDA, Año XXVI, Nº 1403, 6 de febrero de 2026

 

Por Mónica del Río

 

Nota: Las cifras y gráficos de este informe son de elaboración propia y han sido confeccionados en base a las estadísticas vitales 2024, publicadas recientemente por el Ministerio de Salud de la Nación. Si utiliza los datos que publicamos, cite la fuente.

 

Promedio de hijos por mujer

La Tasa Global de Fecundidad (TGF) mide el número de hijos que en promedio tendría cada mujer al final de su vida reproductiva.

Para que una población se mantenga estable en el tiempo, la TGF debe alcanzar 2,1 hijos por mujer (suponiendo mortalidad constante y ausencia de migración). Por debajo de ese umbral de reemplazo generacional, el crecimiento poblacional se desacelera y finalmente se inicia un proceso de despoblamiento.


Desde 2020, todos los distritos del país se encuentran por debajo de ese nivel de recambio.

En 2024, el promedio nacional (1,185) muestra una caída del 49% respecto de 2014, lo que significa que en apenas una década la fecundidad global se redujo prácticamente a la mitad.

 

Fecundidad en las provincias


Distritos con menor fecundidad:


Ciudad de Buenos Aires (0,93); Tierra del Fuego (0,95); Jujuy (1,14) y La Pampa (1,16).


Distritos con mayor fecundidad:


Chaco (1,73); Misiones (1,71); Formosa (1,55); San Juan (1,48) y Corrientes (1,44).

La caída de la natalidad no se revertirá mientras no se indaguen con objetividad sus causas profundas. Pretender paliar la tendencia apelando a una eventual “ventana de oportunidad”, como suele denominarse al “bono demográfico”, es insuficiente.


La única estrategia capaz de frenar —o al menos ralentizar— esta crisis poblacional es un plan integral de promoción de la familia, que reconozca la sacralidad de la vida humana, restituya la autoridad de los padres y revalorice la maternidad como vocación esencial.


De lo contrario, el país se encamina hacia un futuro marcado por el despoblamiento y el debilitamiento de sus estructuras sociales.

 

 

miércoles, 5 de noviembre de 2025

PROYECCIONES ANTICIPAN

 


 FUERTE ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL

 

NOTIVIDA, Año XXV, Nº 1396, 5 de noviembre de 2025

Baja tasa de natalidad y aumento de la esperanza de vida

 

El INDEC publicó un dosier estadístico titulado “La transformación de la población argentina”, con proyecciones demográficas elaboradas en base al Censo 2022. El informe advierte que, hacia el año 2040, habrá muchos menos niños y un incremento significativo del número de ancianos

 

Entre los principales cambios demográficos, se destaca que las mujeres tienen menos hijos y a edades más avanzadas. La desaceleración del crecimiento poblacional responde, principalmente, a la marcada caída de la tasa de fecundidad, que, junto con el aumento de la esperanza de vida al nacer, genera una población cada vez más envejecida.

 

Evolución histórica de la población argentina:

·       1960: 20.013.793

·       1970: 23.364.431

·       1980: 27.949.480

·       1991: 32.615.528

·       2001: 36.260.130

·       2010: 40.117.096

·       2022: 46.135.579

 

La población actual es de 46,4 millones y se estima que en el año 2040 alcanzará los 47,5 millones, según las proyecciones oficiales. El crecimiento será mínimo en comparación con décadas anteriores y responderá, principalmente, al aumento de la expectativa de vida, no a la natalidad.

 

El dossier señala: “Se prevé que la esperanza de vida al nacer continúe en aumento. Esto hace que, hacia 2040, se espere una menor proporción de niños, niñas y adolescentes y una mayor proporción de personas adultas mayores en el territorio nacional”.

 

La población menor de 18 años se reduciría en un 35% entre el 2022 y el 2040 (de 12.603.964 a 8.179.478), lo que refleja el impacto sostenido de la baja fecundidad. Mientras que en el mismo período el número de personas mayores de 80 años se incrementaría en un 59,3% (de 1.194.554 a 1.902.972).

 

El alargamiento de la expectativa de vida compensaría parcialmente la caída de la natalidad, pero el resultado será una población cada vez más envejecida, con implicancias sociales y culturales que aún no se abordan en la agenda pública.

sábado, 1 de noviembre de 2025

SE ESTÁ LIBRANDO


 una guerra demográfica, y quienes la planean quieren extinguirnos. Se publica el 17.º Informe Van Thuân.

 

 Observatorio Van Thuan, 23 de octubre de 2025

 

«La guerra demográfica. ¿Quiere nuestra extinción?» Este es el título del XVII Informe sobre la Doctrina Social de la Iglesia en el Mundo , editado por el Observatorio Cardenal Van Thuân y publicado recientemente por Cantagalli. Quince expertos analizan la verdadera «bomba atómica» de la humanidad actual: el estancamiento demográfico y la planificación política en materia de procreación y población. La alarma resuena: la población mundial está disminuyendo; en 2024 nacieron 10.000 niños menos en Italia que en 2023. Si la situación continúa así, el último italiano morirá en 2150. El Informe incluye todas las cifras, pero no solo eso.

 

El título del Informe es provocativamente realista, desafiándonos al confrontarnos con la realidad: hay una guerra en curso, y quienes la planean se basan en el instinto. La guerra demográfica es una guerra real, tanto como punto de controversia como arma de conflicto. Los dos aspectos principales de esta guerra demográfica que aborda el Informe son las políticas antinatalistas y las políticas de inmigración. El Informe no se limita a tratar la bioética o la moral personal, sino que ofrece un análisis abiertamente político. El poder global actual utiliza estas dos herramientas, y las poblaciones se convierten en sus rehenes.

 

A partir del Informe Kissinger de 1974, Memorando de Seguridad Nacional n.º 200, titulado «Implicaciones del crecimiento demográfico mundial para la seguridad y los intereses de EE. UU. en el extranjero», que sentó las bases del antinatalismo global, el objetivo de la planificación globalista de la natalidad y la migración ha sido obstaculizar el desarrollo de ciertos países y mantener los equilibrios de poder existentes, ya que resultan ventajosos para quienes ostentan el poder global. La política demográfica no es secundaria ni marginal; está interconectada con la economía, la medicina y la cultura, entendida principalmente como la organización de mentalidades y estilos de vida generalizados.

 

La atención sanitaria se ha convertido, como todas las guerras, en un instrumento de una guerra que siembra muerte. La legalización forzada del aborto y la eutanasia equivale a una guerra mundial. Como en toda guerra, la atención sanitaria ha difundido numerosas mentiras para desorientar al enemigo: ha modificado la definición científica de concepción y muerte. Durante la pandemia de la COVID-19, hemos visto cómo la atención sanitaria mata.

 

Continentes enteros, como Europa, corren el riesgo de ver mermada su influencia global debido a su planificado invierno demográfico y a sus políticas migratorias disruptivas. La gran crisis financiera de 2008 tuvo su origen, como también recuerda este informe, en el descenso de la natalidad y el debilitamiento de la familia. La Unión Europea persigue a los Estados miembros que adoptan políticas pronatalistas. Las luchas internas en torno al descenso de la natalidad son generalizadas.

 

Las tasas de natalidad y la inmigración nos obligan a abordar la raíz del problema social actual, y los temas radicales siempre son motivo de conflicto, lucha y guerra. Son radicales tanto porque una sociedad sobrevive o se autodestruye al abordarlos, como porque ningún otro problema social puede resolverse sin resolver estos. La radicalidad también implica soluciones opuestas, como una especie de guerra civil a vida o muerte: los fenómenos demográficos no son espontáneos, sino el resultado de la planificación política para alcanzar el poder.

 

La cultura también es un sector impulsado por políticas demográficas. Las tesis expuestas por Emil Mihai Cioran en *La inconveniencia de haber nacido* son solo un ejemplo de la vasta literatura que desaconseja el control de la natalidad. La literatura sobre infanticidio también es extensa y no se limita a los libros de Peter Singer. David Benatar, autor de *Mejor no haber nacido: El daño de llegar a existir*, ha impulsado significativamente el movimiento de extinción. Si a esto le sumamos la cultura de género, los estilos de vida de la posmodernidad woke y el extremismo ecologista a favor de la extinción, podemos concluir que incluso quienes movilizan la cultura están librando una guerra demográfica.

martes, 29 de julio de 2025

EL INVIERNO DEMOGRÁFICO

 

Por Héctor Aguer

La Prensa, 28.07.2025

 

La perspicacia sociológica apunta un grave peligro que amenaza a la Argentina: el invierno demográfico. Los nacimientos en nuestro país descendieron de 777.012, en 2014, a 460.902, en 2023; la tasa de natalidad bajó, en esos años, del 18. 2 por mil al 9. 9 por mil.

 

Esta crisis poblacional se debe a un conjunto de hechos: la disminución de la nupcialidad, los matrimonios y primeros nacimientos a una edad tardía, el descenso de las tasas de natalidad y de fecundidad, y el consecuente envejecimiento de la población.

 

Estos datos revelan un problema político: “gobernar es poblar”. La expresión se atribuye a Juan Bautista Alberdi, pero él se refería a la inmigración. Si quisiéramos seguir aceptándola y atribuyéndole algún valor, habría que traducirla: “gobernar es procurar que nazcan más bebés”. Lo cual no es nada sencillo, ya que ha cambiado el sentido de la familia, el noviazgo se ha convertido en temprana convivencia, y el uso de los métodos anticonceptivos se ha generalizado; de la encíclica Humanae vitae, se ha perdido hasta el recuerdo.

 

“NI UNA PALABRA”

 

Ante este grave panorama, los obispos argentinos no dicen ni una palabra. Parecen vivir, como de costumbre, en la estratosfera. Su silencio es estruendoso. Habituados a su “extremismo de centro”, se escapan de toda firmeza en cuestiones de vida y familia, por considerarlas “de derecha”. Lo suyo es “lo social”. Y así nos va. Ni siquiera el cierre de jardines de infantes, guarderías y maternidades que les está estallando frente a sus narices, los hace reaccionar.

 

INVIERNO DEMOGRÁFICO

 

El peligro del invierno amenaza demográficamente a no pocos países. En Europa, tres de cuatro hogares -según acaba de revelarse- no tienen hijos. Proféticamente, San Juan Pablo II, hace cuarenta años, dijo que “la Europa del siglo XXI será cristiana o no será”. Lo cierto es que no será; mejor dicho, será musulmán.

 

En Estados Unidos la tasa de fertilidad alcanzó un mínimo histórico. Este es un gran país, admirable por muchas razones, comenzando por su extensión en una franja de América, que va del Atlántico al Pacífico. También porque allí crecen, parejamente, el trigo y la cizaña. Es innegable la difusión de la anticoncepción y del aborto, ya nada sangriento como antaño. Pero ha surgido recientemente una comunidad “pronatalista”, promotora de familias más numerosas.

 

“En esta sala vamos a arreglar el descenso de la natalidad”, dijo la empresaria de aplicaciones de citas Amanda Bradford, en la sala de conferencias de un hotel de Austin, Texas. Expresaba la preocupación de cómo persuadir a los estadounidenses, concretamente a las mujeres norteamericanas, de la conveniencia de tener más hijos. Es interesante señalar que estaba prevista la participación de otras oradoras, según lo indicó el economista Bryan Capland, padre de cuatro hijos, “pero todos se embarazaron”.

 

No se debe soslayar el aspecto religioso de la cuestión. El mandato del Creador está expresado al comienzo del libro del Génesis: Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó una imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla” (Gn 1, 27-28).

 

La ya citada encíclica de Pablo VI reúne argumentos de razón natural y la doctrina permanente de la Iglesia. La Gracia y el pecado iluminan u oscurecen la conducta de hombres y mujeres.

 

* Arzobispo Emérito de La Plata.

miércoles, 11 de junio de 2025

POLÍTICA POBLACIONAL ARGENTINA

 

 y doctrina nacional

 

Por Germán Masserdotti

La Prensa, 09.06.2025

 

A fines de marzo de este año (2025), con ocasión del “Día del niño por nacer” (25 de marzo), en el Senado de la Nación se organizó una jornada académica en homenaje por la fecha. La anfitriona fue la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, presidenta de la Cámara Alta.

 

En esa oportunidad, el vicepresidente planteó, directamente, la necesidad de una política poblacional para la Argentina. En este sentido, puede consultarse “Los pilares de la política poblacional argentina” (La Prensa, 6/7 de abril de 2025).

 

Nos encontramos, entonces, ante la necesidad de formular una doctrina nacional en orden a implementar las correspondientes medidas concretas mediante las cuales se plasma la política poblacional argentina teniendo en cuenta que ella es un plexo o un conjunto orgánico de procedentes del Estado con el fin de promover la natalidad, en primer lugar, y la inmigración, en segundo lugar, en el marco del desarrollo social integral, que reciben su justificación por su conformidad con el bien común político.

 

Esta política poblacional inspirada en una doctrina nacional correspondiente puede articularse, como se afirmó en otra oportunidad, en torno a cinco pilares: 1)- El arraigo (pilar sociológico). 2)- El territorio (pilar geográfico y geopolítico). 3)- La propiedad familiar (pilar económico). 4)- El federalismo de base municipal (pilar político) y 5)- La identidad nacional (pilar cultural).

 

Dicho esto –la parte propositiva– conviene adoptar una postura crítica respecto de otro modo de entender las cosas. En lo que respeta a la política poblacional, el liberalismo “no la ve”. Esta situación tiene una explicación teórica y práctica. No la ve teóricamente porque el liberalismo entiende la vida social en general y la política en particular a partir del individuo aislado, a-social. El liberalismo no puede contar con una noción adecuada de “lo común” porque parte de “lo particular”. La explicación práctica es la compartida por la mayoría de los mortales: nos movemos según la medida de nuestros intereses.

 

La doctrina nacional en materia poblacional debe responder, obviamente, al bien común político concreto de nuestro país. La regla debe ser procurar que este bien común beneficie a todos los argentinos sin olvidar, por otra parte, que la Argentina como país soberano forma parte de un orden internacional.

 

Con un índice de natalidad muy por debajo de lo razonable, la Argentina no tiene margen para retrasos en la implementación de políticas que promuevan la natalidad –y, por lo tanto, que promuevan y defienden a la familia fundada en el matrimonio– en el marco del desarrollo social integral y de la inmigración conforme a nuestra identidad nacional.

 

Hace falta, para concluir, que la Academia cumpla con su cuota de colaboración con el bien común patria poniendo también en agenda el tema de la política poblacional nacional, planteando los problemas fundamentales y encontrando las respuestas en la rica tradición histórica y cultural argentina.

sábado, 12 de abril de 2025

NOVAK

 


 “La verdadera emergencia global es el colapso de la natalidad”

 

Ricardo Cascioli

Brújula cotidiana, 04_11_2025

 

 

“El colapso demográfico es una emergencia global y debe ser una prioridad en las relaciones internacionales”. Así lo afirma Katalin Novak, exministra de Familia y expresidenta de la República de Hungría, donde las políticas familiares y natalistas de los últimos 15 años han cosechado importantes éxitos. Nos reunimos con ella en Londres el pasado febrero, durante la Conferencia ARC, de la que ha sido promotora y donde ha presentado la recién creada organización no gubernamental XY Worldwide fundada junto al demógrafo Stephen Shaw. De hecho, la tendencia demográfica mundial es alarmante: si bien es cierto que el invierno demográfico es especialmente grave en los países desarrollados, donde el descenso de la natalidad dura décadas, el 75 % de los países del mundo tienen tasas de fecundidad inferiores a 2,1 hijos por mujer, que es el nivel de reemplazo de la población. Y a este ritmo a finales de siglo todos los países lo estarán, con graves consecuencias económicas y sociales. Ya hoy la tasa de natalidad global es de 2,2 hijos por mujer, la ONU prevé una caída a 1,68 para 2050 ya 1,57 para 2100. Para entonces, la población mundial habrá disminuido en números absolutos durante al menos veinte años.

 

Tras su dimisión forzada como presidenta de la República en febrero de 2024, Katalin Novak, casada, madre de tres hijos y verdadera arquitecta de las políticas familiares y natalistas húngaras, ha decidido pasar del laboratorio de Hungría al trabajo en políticas globales.

 

Señora Novak, quienes defienden la necesidad de políticas a favor de la familia y la natalidad citan a menudo Hungría como ejemplo. ¿Qué balance real hace de su experiencia?

He sido responsable de las políticas familiares durante ocho años y los resultados fueron muy positivos. Cuando comenzó en 2010 en Hungría, la tasa de fecundidad era muy baja, y en 2011 alcanzó su mínimo histórico con 1,21 hijos por mujer. Desde entonces ha habido un cambio de tendencia: la tasa de fecundidad ha aumentado un 25 %, así que es un gran éxito. En los mismos años, el número de matrimonios se duplicó y los abortos se redujeron a la mitad. Luego, lamentablemente, la tendencia se detuvo con la pandemia de Covid y posteriormente con la guerra en Ucrania, con todas las consecuencias económicas que esto implicó. Sin embargo, se ha creado una cultura profamilia que creo que permitirá retomar el camino.

 

Yo ahora me estoy ocupando de estos temas a nivel global, porque se trata de una emergencia global y como tal nos gustaría afrontarla.

 

¿Qué piensa hacer con su asociación?

Por encima de todo nos dedicamos a investigar para comprender y explicar por qué hay tasas de natalidad tan bajas. Además trabajamos en la comunicación y, por tanto, proporcionamos asesoramiento a gobiernos, estados y autoridades locales. También asesoramos a empresas porque están dispuestas a cambiar el clima en torno a la decisión de tener hijos y comprenden mejor las implicaciones negativas de estas bajas tasas de fecundidad.

 

¿Cuáles son las medidas más exitosas en Hungría que cree que podrían reproducir a nivel global?

Decidir tener hijos no es principalmente una cuestión de dinero, pero también es una cuestión de dinero. Desde un punto de vista económico en las sociedades modernas no es conveniente tener hijos. Es una afirmación dura, pero es verdad. Tener hijos es muy caro, requiere una enorme inversión de tiempo, requiere mucha energía y no hay retorno económico. Y para acceder a los servicios sociales, tener hijos o no tenerlos no supone ninguna diferencia. Por lo tanto, tener hijos no es en absoluto conveniente desde el punto de vista económico y social. Por eso necesitamos políticas sociales y familiares que reduzcan el desequilibrio económico entre quienes tienen hijos y quienes no. Esto significa desgravaciones fiscales, ayudas para la vivienda, ayudas económicas para la educación de los hijos (véanse los permisos de paternidad y maternidad); y también otros servicios sanitarios para los niños, ayudas a las familias monoparentales —porque tenemos que ser conscientes de que, lamentablemente, muchas familias se separan—, ayudas económicas a quienes cuidan de niños enfermos. Además, es fundamental que los Estados, las asociaciones familiares y las empresas contribuyan a crear una mentalidad favorable a la familia y los hijos en comparación con la situación actual.

 

Muchos en Europa creen que la solución al colapso demográfico es la inmigración...

Conozco bien esta forma de abordar el problema. Obviamente, cada Estado debe decidir su propia política de inmigración, pero la inmigración no es la solución al problema del descenso de la natalidad. Por dos razones: en primer lugar, porque se trata de un problema global y esto significa que es un juego de suma cero si se traslada a personas de un lugar a otro, por lo que no cambia nada; en segundo lugar, hay que tener en cuenta que existe una brecha demográfica interna, es decir, que, en promedio, las parejas jóvenes desean tener más hijos de los que realmente pueden o consiguen tener. Por lo tanto, en Occidente, si acaso, hay que hacer todo lo posible para reducir o eliminar esta brecha, ayudando a los jóvenes a satisfacer su deseo de ser padres.

 

Usted recordaba con razón que la decisión de tener hijos no es principalmente económica, por lo que un aspecto decisivo es el cultural. ¿Cómo promover una cultura de la vida?

Es algo muy difícil para un Estado. Por eso me alegre de trabajar ahora en un campo más amplio, porque puedo concentrarme también en los aspectos emocionales. Soy madre de tres hijos y, como tal, sé que tener hijos es sobre todo una decisión emocional, no económica ni racional. Pero también creo que para un Estado que se enfrenta a una baja tasa de natalidad, no es indiferente si esta tasa se mantiene tan baja o aumenta. Aunque no debe intervenir en las decisiones personales, es importante que el Estado favorezca la paternidad, el tiempo que se dedica a los hijos, ayude a quienes quieren tener hijos y crea un clima favorable, por ejemplo, valorando a las empresas que crean entornos favorables a la familia o a las autoridades locales y a todos los que están a favor de las familias. También marca la diferencia si se favorecen a las familias numerosas.

 

Luego, también depende de las situaciones locales. En Italia, por ejemplo, la situación demográfica es muy negativa, y es realmente triste ver a Italia caer tan bajo; pero aunque Italia registra actualmente muy pocos nacimientos, los italianos siguen teniendo una actitud positiva hacia los niños y la vida familiar, por lo que es posible invertir la tendencia porque son una nación orientada a la familia. Existe la posibilidad de que los jóvenes también comprendan que el estilo de vida familiar es algo que se perderá si se espera demasiado tiempo.

 

También hay que decir que no todos los nacimientos son iguales. Hoy en día hay quienes, aprovechando el descenso de los nacimientos, presionan para que se utilicen técnicas de fecundación artificial.

No entremos en la cuestión ética, pero también aquí debemos decir que la fecundación asistida no es la solución. Los problemas de infertilidad surgen principalmente debido a la demora en la decisión de tener un hijo. Si decide tener hijos a los 40 años o más puede ser demasiado tarde porque el reloj biológico no sigue las ideologías.

 

Aquí el problema es principalmente educativo, hay que hacer crecer en los jóvenes la conciencia de que hay un período de fertilidad que debe respetarse. A esto se suma el problema de las relaciones, que son cada vez más inestables.

 

Pero la verdadera solución es poner este problema entre las prioridades de la política global, hay que llamar la atención de los jóvenes sobre esto. Por desgracia, hoy en día este tema se oculta, solo se habla de éxitos profesionales, solo cuenta la carrera individual, y nadie se cuestiona sobre su futuro personal y familiar, sobre cómo lograrlo. Si también piensas tener hijos en el futuro, pero tienes entre 30 y 40 años y siempre responde “sí, sí, pero más adelante, no ahora, porque ahora tengo que concentrarme en este o aquel proyecto, quiero terminar esto o lo otro”, o siempre hay algo que terminar; Si no te paras a reflexionar, terminarás sin tener nunca un hijo.