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lunes, 20 de abril de 2026

DE LA APATÍA A LA PARTICIPACIÓN


 Buscan formar católicos capaces de incidir en la vida pública

 

David Ramos

ACI Prensa, 15 de abril de 2026

 

De cara a “un contexto marcado por la creciente apatía ciudadana, la desvinculación ética de la política y el debilitamiento de la confianza en las instituciones”, el Instituto Tomás Moro anunció la segunda edición de su Programa de Liderazgo Cívico, apuntando a formar personas que puedan “incidir positivamente en la vida pública desde una sólida base ética y cristiana”.

 

Esta nueva edición del programa del Instituto Tomás Moro, que comenzará el 21 de mayo, es realizada en alianza con la Universidad Juan Pablo II y la Universidad de La Salle, ambas de Costa Rica, y la UniCervantes de Colombia.

 

Así, el programa pasa de tener un alcance nacional en su primera edición a apuntar este año “a todo el público hispanohablante”, destaca el Instituto Tomás Moro en un comunicado compartido con ACI Prensa, pues se podrá acceder a él de forma virtual desde cualquier lugar del mundo.

 

El objetivo, destaca el comunicado, es “forjar líderes comprometidos con el servicio público, el bien común, el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, así como con la revitalización de la participación ciudadana”.

 

Entrevistado por ACI Prensa, Luis Fernando Calvo, director del Instituto Tomás Moro, señaló que “existe una creciente apatía frente a la política en buena parte de Hispanoamérica, algo que no solo se percibe en la experiencia cotidiana, sino que también ha sido confirmado por diversos estudios y encuestas”.

 

“La corrupción, vendettas, luchas de poder son pan cotidiano en el panorama político de la región que hacen a los católicos y personas de bien ver con desconfianza y desdén la cosa pública”, dijo.

 

Aunque “las dificultades propias de la política de nuestro tiempo le dan a esta un mal nombre”, desde el instituto costarricense “creemos firmemente que esta realidad puede mejorarse: el cambio es posible; pero esto no sucederá sin la contribución de los católicos, informados en su trabajo social y comunitario por la Doctrina Social de la Iglesia”.

 

Además, subrayó que “política no es sólo lo que hacen los partidos durante los períodos electorales, sino es la actividad propia del ciudadano inserto en su comunidad: la política está inscrita en la naturaleza del hombre, que es un ser social, y no es otra cosa que el esfuerzo cooperativo entre personas en miras al bien común”.

 

Calvo explicó que “uno de los pilares de la Doctrina Social de la Iglesia es el principio de participación: no es posible alcanzar el bien común sin el involucramiento activo de todos”.

 

Para enfrentar la apatía contemporánea hacia la política, “debemos promover la asociatividad”, dijo, pues el ser humano  “es por naturaleza social, por lo que lo natural en el hombre es asociarse con otros para mejorar sus condiciones de vida”.

 

“Las personas quieren contribuir y anhelan en su corazón, aún sin reconocerlo, ser parte de algo más importante que ellos”, aseguró.

 

En este marco, el programa desarrollado por el Instituto Tomás Moro, resaltó, “no sólo educa desde la filosofía y la teología sobre las realidades temporales, tales como política, economía, liderazgo cívico, sino que permite crear comunidad, acercando y uniendo entre sí a líderes cívicos y sociales”.

 

Luis Fernando Calvo aseguró que “nos gusta la política, toda política, porque creemos con el Papa Francisco que la política es una forma de caridad, es decir, de amor”.

 

“Pero nos gusta mucho la política pequeña, es decir, la política local, del barrio, el vecindario, de la municipalidad”, precisó, recordando que “hemos visto cómo los graduados de la primera cohorte han implementado felizmente su compromiso cívico, requisito indispensable de graduación”.

 

“Este es un dato significativo: nuestros egresados empiezan a convertirse en agentes de cambio, ya que cuentan con una mayor sensibilidad e identidad para lanzarse a hacer el bien”, resaltó.

 

El programa lanzado por el Instituto Tomás Moro, indicó, “viene a responder a una necesidad concreta y urgente de nuestra realidad: debemos trabajar activamente, de manera deliberada, para romper la fragmentación que nos somete a servidumbre que deshumaniza, nos subyuga y condena a la pobreza, mental, espiritual y material”.

 

“Sólo tomando las riendas de nuestro presente podremos asegurar el bien común al que Dios nos convoca”, concluyó.

jueves, 16 de abril de 2026

CASTELLANI


y la misión de la juventud católica

 

 Juan Manuel Aubry

La Prensa, 14.04.2026

 

 

Quienes transitamos hoy los pasillos de las facultades y universidades nacionales, nos encontramos herederos de una crisis profunda que no provocamos, pero que estamos llamados a resolver, o por lo menos contrarrestar en el tiempo que tenemos, debemos biengastarnos en ello. Como bien sentenció el padre Leonardo Castellani en el inicio del opúsculo que nos convoca, "la República Argentina no es una nación sino un problema".

A nuestra generación le toca responder la pregunta ineludible que se hace el cura loco: ¿qué va a salir de esta desintegración del liberalismo argentino y qué podemos hacer para que no termine por desintegrar a nuestra Patria?

En las aulas se nos suele enseñar el andamiaje liberal como el pináculo del desarrollo político, institucional y jurídico, la superación humana que supuso el francés grito de ¡Liberté, Égalité, Fraternité! que no son otra cosa, como enseña el cura, que antiguas palabras cristianas Orden, Jerarquía y Caridad, que colgaron la sotana, como nuestros famosos “curas liberales”.

 

PALABRA SIN CONTENIDO

Sin embargo, la realidad de nuestra Nación nos grita otra cosa. El liberalismo que padecemos "ha sido brutalmente importado, y no ha tenido ni doctrina ni inteligencia ni siquiera buena fe". Se nos habla constantemente de "Libertad", presentándola como el ideal absoluto de la humanidad. Sin embargo, sabemos que la libertad sin un "para qué" es una palabra sin contenido; una mera abstracción. Al enarbolar esta libertad vacía, el liberalismo en su recorrido histórico produjo un resultado paradójico y trágico: "arruinó las libertades, que son la única verdadera Libertad que existe".

 

El fracaso de este sistema, no obstante, no es meramente político o económico; es, en su raíz, un profundo error sobre la naturaleza humana. Castellani nos advierte que el liberalismo se asienta sobre una herejía teológica que niega el Pecado Original. Se fundamenta en la ilusión y la equivocación roussoniana de creer que el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe.

Frente a esta premisa falaz, los católicos oponemos el realismo político y antropológico: "el hombre no nace íntegro y la sociedad lo hace íntegro o lo desintegra del todo, según sea una sociedad buena o mala".

 

Nuestra rebeldía contra este desorden instituido no debe confundirse jamás con nuevas idolatrías. Quienes defienden el statu quo suelen acusarnos de totalitarios, sugiriendo que haremos del Estado un Dios. Pero nuestro nacionalismo está a salvo de ese mal, porque no hace de la Nación un fin absoluto y ulterior. Entendemos perfectamente el recto ordenamiento de los amores: sabemos que no debemos adorar a la nación como si fuese Dios, sino que debemos amar a Dios a través de nuestra propia nación. Eso es hacer Patria.

 

HACER VERDAD

¿Cuál es entonces nuestra tarea ante un sistema agotado donde "tenemos todo el liberalismo entero y verdadero, y esto no marcha"? Nuestra tarea como jóvenes que se preparan para la vida pública no debe ser arrebatar el Poder a corto plazo, lo cual Castellani califica como "un error y una estupidez".

Nuestra verdadera y más urgente misión es "hacer verdad". Esa tarea que no encontramos realizada en los lugares donde debería estar y aumentan sus arcas fingiendo que sí.

 

Debemos dar testimonio en cada ámbito que ocupemos, recordando que ese es "el gran grito del Cristianismo". Esto exige transformar nuestra vocación y labor en "cursos serios, sacrificados y pacientes", y armarnos del coraje necesario, que en la Argentina de hoy "se llama Paciencia, con una gran dosis de Decisión".

 

Este hacer verdad, va intrínsecamente ligado a los que difunden –y tratamos de hacer- esta Verdad, de nada sirve si no estamos en la verdad, con la Verdad y para la verdad, que no es otra cosa que Nuestro Señor Jesucristo: “Ego sum via, veritas, et vita” nos confirma en el Evangelio de Juan. No nos es opcional la vida de Fe seria para dar a conocer la Verdad.

 

La verdadera libertad a la que aspiramos para nuestra Patria no es la anarquía de los instintos ni la tiranía del relativismo que vacía nuestras leyes. Hacemos nuestra la definición verdaderamente argentina que Castellani rescata de don Juan Manuel de Rosas -de quien tengo el honor de llevar el nombre- desde su destierro: el hombre libre es aquel que "está sujeto (es decir, libremente cautivo) a los mandatos de Dios, al dictado de su conciencia y a los dictámenes de la sana razón". Restaurar ese orden natural es la Verdad que nuestra generación está llamada a encarnar y defender.

 

Con este ideal por bandera, con el Instituto Elevan decidimos crear una Diplomatura Universitaria estrictamente para jóvenes titulada “Forja de Líderes: Diplomatura en Liderazgo Político y Doctrina Social: Hacia una reconstrucción del Bien Común”, que tiene por motivación esto que decía Castellani un espacio de resistencia intelectual y formación operativa. Nuestro propósito es rescatar el hilo de la tradición iberoamericana y nacional para proyectarlo hacia el futuro. Entendemos que no hay conducción política posible sin una previa formación del carácter y del intelecto; no hay verdadera soberanía nacional sin una sólida base ética que reconozca la primacía del Bien Común y la dignidad inalienable de la persona humana. Nuestro pequeño aporte a este “hacer verdad”. Aquellos que quieran saber más al respecto, la Diplomatura comenzará en Mayo, quienes deseen saber más, pueden contactarse por las redes sociales oficiales del Instituto o bien a la casilla de correo electrónico oficial elevanargentina@gmail.com

 

CAMBIO DE EPOCA

Sostenemos que en un cambio de época signado por el relativismo moral, el desarraigo cultural y la crisis de las instituciones básicas de la sociedad, surge la necesidad de formar a las nuevas generaciones de argentinos e hispanoamericanos, bajo los principios permanentes de la filosofía realista y la Doctrina Social de la Iglesia.

¡Viva Cristo Rey! Y ¡Viva la Patria!

domingo, 27 de octubre de 2024

FUNDACIÓN FARO

 


el think tank de Javier Milei para la batalla cultural

 

Por Pablo Lapuente

LetraP, 25 de octubre de 2024

 

Con la idea de formar cuadros técnicos para la segunda etapa de la gestión libertaria y darle volumen político a una posible cantera de candidatos, la Casa Rosada auspicia el nacimiento de Fundación Faro, el primer think tank de la administración del presidente Javier Milei.

 

El flamante espacio tendrá su sede en la calle Reconquista y la Avenida Rivadavia, a escasos metros de la sede de gobierno, ubicada en Balcarce 50. El lanzamiento se hará este viernes con un comunicado y publicaciones en redes sociales. En tanto, se espera que el próximo 13 de noviembre haya un acto de lanzamiento en un reconocido hotel de la Ciudad de Buenos Aires, con la presencia del jefe de Estado y buena parte de la cúpula de La Libertad Avanza (LLA).

 

Según pudo saber Letra P, Fundación Faro será presidida por el politólogo y conferencista libertario Agustín Laje, quien estará escoltado por el economista pampeano Adrián Ravier y el abogado y escritor chileno Axel Kaiser. También habrá un consejo encargado de las agendas internacionales que promoverá Alberto Benegas Lynch, uno de los padres intelectuales del jefe de Estado, y otros nueve refentes de distintas latitudes de Europa y América Latina.

 

Contraste con el extinto Juntos por el Cambio

En la Casa Rosada evitan cualquier tipo de comparación entre este lanzamiento y los que hubo en el pasado, en la que otras fundaciones tuvieron múltiples funciones, como puede ser recaudar fondos, ser utilizadas como vehículos para que sus integrantes puedan recorrer el país en años electorales o sentar posturas ideológicas desde la oposición.

 

En el oficialismo remarcan que la Fundación Pensar del PRO, el Instituto Hanna Arendt de la Coalición Cívica o el Instituto Alem de la Unión Cívica Radical, que tuvieron cierta relevancia durante y después del gobierno de Cambiemos, son ejemplos de esto. De hecho, el think tank que lidera la diputada María Eugenia Vidal utilizó sus informes mensuales para marcar diferencias con la administración libertaria que no podía expresar en público el presidente del partido amarillo Maurico Macri.

 

Por el contrario, los gestores de Faro tiene como misión "promover las ideas del liberalismo económico y los valores históricos de la cultura argentina, para contribuir al desarrollo económico y social de nuestra Nación, librando la batalla cultural". También, dentro de su carta de presentación destacan que buscarán insertar a Argentina dentro de "un país de jerarquía mundial, a la altura de nuestra identidad y nuestra historia".

 

"Estamos abocados a formar cuadros políticos y liderazgos en las distintas esferas de la sociedad para promover el crecimiento y desarrollo de las ideas de la libertad a lo largo y a lo ancho del país; como también a desarrollar programas de formación económica y empresarial, inserción y capitalización de proyectos para jóvenes profesionales y emprendedores", ponderan en la web que será presentada en lo que resta de la jornada.

 

El Consejo Internacional y la web que servirá como plataforma de inscripción

Además de Benegas Lynch, el consejo internacional estará conformado por Jesús Huerta de Soto, economista español representante de la escuela austríaca; Carlos Sabino, sociólogo e historiador; Enrique Ghersi, abogado y constitucionalista peruano; Fernanda Ritter, presidenta del Instituto de Estudos Empresariais de Brasil; Manuel Llamas, director del Instituto Juan de Mariana Victor Pavón de España; Fernando Doti, integrante de la Asociación Liberales de Uruguay; y Luis Pazos, abogado, analista político, economista de ultraderecha de México.

 

Luego del lanzamiento que encabezará el Presidente, jornada en la que se espera que también diga presente la secretaria General, Karina Milei, en el que estuvieron trabajando distintos integrantes de la cúpula libertaria de la Casa Rosada, se abrirán distintas escuelas de formación de cuadros técnicos y políticos, con quienes no sólo redoblarán la batalla cultural libertaria, sino, también, con quienes llenarán una porción de las listas legislativas del próximo año.

miércoles, 16 de octubre de 2024

LUZ DE TRENTO

 

 lanza curso sobre política cristiana en Madrid

 

por redaccioninfovaticana | 06 octubre, 2024

 

La Asociación Cultural Luz de Trento ha anunciado el lanzamiento de un curso titulado «Política Cristiana», que ofrecerá una visión profunda sobre la política desde una perspectiva cristiana, siguiendo el orden querido por Dios.

 

Este curso, dirigido tanto a un público presencial como virtual, se impartirá en el Espacio Ardemans de Madrid a partir del 2 de octubre, con una duración de 36 horas distribuidas en 18 sesiones.

 

Entre los profesores destacados que participarán en el curso se encuentran figuras académicas como Marcelo Gullo, Alberto Bárcena, P. Gabriel Calvo Zarraute, José Luis Orella, y Javier Barraycoa, entre otros. Las sesiones cubrirán temas fundamentales sobre el pensamiento moderno, las ideologías totalitarias, la relación entre la Iglesia y el Estado, y el papel de la filosofía cristiana en la vida política.

 

Estructura del curso y ponentes

El curso se organiza en tres grandes bloques. El primero aborda los errores del pensamiento moderno, con conferencias como «Masonería, liberalismo y democracia» a cargo de Alberto Bárcena, y «Las reacciones totalitarias: socialismo y comunismo» presentada por José Luis Orella. El segundo bloque se centra en la antropología filosófica, profundizando en temas como la familia, la libertad y la verdad, bajo la dirección del sacerdote Rodrigo Menéndez Piñar.

 

El tercer bloque, titulado «La política según el espíritu cristiano», se centrará en aspectos clave de la doctrina política cristiana. Entre las conferencias más destacadas se encuentran «El matrimonio» y «La educación cristiana» impartidas por el P. Gabriel Calvo Zarraute y el P. Ángel David Martín Rubio, respectivamente. El curso finalizará con sesiones sobre el reinado social de Cristo y los postulados morales de las relaciones internacionales.

 

El curso tiene un coste de 300 euros, con descuentos especiales para socios, exalumnos, personas en situación de desempleo y menores de 25 años, quienes podrán acceder al curso por 150 euros. Además, existe la posibilidad de fraccionar el pago. Al finalizar el curso, los participantes recibirán un diploma acreditativo.

 

Las inscripciones ya están abiertas y se pueden realizar enviando un correo a asociacionluzdetrento@gmail.com. Para más información, los interesados pueden contactar al teléfono **669 110 798**.

 

Este curso se presenta como una oportunidad única para explorar el papel de la política desde una perspectiva cristiana, en un entorno académico riguroso y con destacados expertos en la materia.

martes, 27 de agosto de 2024

SANTO TOMÁS


 un remedio para la mentalidad moderna

 

Por Agustín De Beitia

La Prensa, 25.08.2024

 

El triple jubileo de santo Tomás de Aquino (1224-1274) que se celebra por estos días conmemora los 700 años de su canonización, los 750 años de su muerte y los 800 años de su nacimiento. El magno acontecimiento, que suscitó un gran número de ponencias en nuestro país, invita a volver la mirada a la figura de este fraile dominico que marcó un punto de inflexión en el pensamiento humano y cuya inteligencia excepcional viene iluminando a la Iglesia desde el medioevo.

 

A Tomás, “el más docto entre los santos y el más santo entre los doctos”, que ayudó a ver el estrecho vínculo entre la razón y la fe, se le atribuye una capacidad especial para hablar al mundo moderno. Un mundo que hace tiempo dio la espalda a Dios y ahora empieza a hacer lo propio con la razón, sumergiéndose en el delirio del sinsentido.

 

Es a este mundo ensoberbecido y desquiciado al que justamente puede hablarle. A este hombre de hoy, que se entronizó como el criterio último de verdad y de moralidad. A este hombre que reclama legitimar sus caprichos como si fueran “derechos”: no sólo convivir o separarse, tener hijos a toda costa o matarlos sin piedad antes de que nazcan, deshacerse de los ancianos o trasvestirse de mujer. Sino más: obligar a otros a renegar de sus sentidos y su intelecto para afirmar que ese hombre que tiene delante es una mujer.

 

Frente a este subjetivismo extremo e intolerante que impregna el pensamiento moderno, signo de desvarío mayor de una humanidad que marcha alegre hacia su disolución, el Doctor Angélico, llamado así porque su inteligencia se compara a la de los ángeles, puede ayudar al hombre a aclarar sus ideas, a pensar con rigor, a recobrar la cordura y el sentido de la vida.

 

Así lo entiende también el presbítero doctor Ignacio Andereggen, filósofo, teólogo y presidente de la Sociedad Tomista Argentina, quien conversa con La Prensa días antes de la XLVIII Semana Tomista, que tendrá lugar del 2 al 6 de septiembre en la sede de Puerto Madero de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).

 

“Santo Tomás es un punto de referencia seguro y así lo proclamó siempre la Iglesia desde su muerte”, destacó Andereggen, quien también es profesor ordinario de Metafísica y Gnoseología en la Facultad de Filosofía y Letras de la UCA. “El puede iluminar todas las épocas, y muy especialmente la presente, como señaló el papa León XIII en su encíclica Aeterni Patris”, añadió.

 

Esto es así porque Santo Tomás “lleva a su punto más alto, dentro de la cultura cristiana, el encuentro entre la fe y la razón”, apunta el profesor.

 

“La fe nunca es contraria a la razón, porque contiene una verdad que viene del mismo Dios. Y Dios es el autor de la razón”, matiza el sacerdote. “Lo que debemos a Santo Tomás es que, con su capacidad filosófica, hizo que la razón se pusiera al servicio de la fe y, al mismo tiempo, se desarrollara a sí misma hasta llegar a una gran perfección. De manera tal que en su doctrina se puede ver la relación armónica que hay entre la razón y la fe”.

 

Para Andereggen, el pensamiento del fraile dominico, proclamado Doctor de la Iglesia por san Pío V, “es la culminación de todo un proceso que había comenzado en la edad patrística y que buscaba asimilar lo que había de verdadero en la filosofía griega para hacerla un instrumento de difusión de una verdad superior, que es la verdad revelada por Dios”.

 

GRANDIOSO

 

 

Santo Tomás parece desafiar las escalas humanas. Fue fraile, teólogo, filósofo, exegeta, jurista, consejero tanto de papas como de reyes y, por si eso fuera poco, santo. Vivió sólo 49 años y escribió más de 60 obras de una profundidad inigualable. ¿Qué podría decirse para mejor calibrar la magnitud de su figura? ¿Qué es lo grandioso de Tomás que llevó a convertirlo en un Doctor Communis de la Cristiandad? ¿Y qué significa esto?

 

“Hay varios aspectos que son magnánimos en Santo Tomás de Aquino. Él habla muy especialmente de esta virtud de hacer cosas grandes. Él hizo realmente cosas grandes. Muy especialmente en el pensamiento”, explica Andereggen, que es autor de numerosos libros y artículos, entre ellos Introducción a la Teología de Tomás de Aquino (1992).

 

“Se trata de un pensamiento que no está separado de la caridad, del amor de Dios y del amor del prójimo. Es un pensamiento puesto al servicio de la contemplación de Dios y puesto al servicio de la difusión del evangelio”, añade.

 

“El era un fraile predicador. Así que toda su producción intelectual estuvo dirigido a la difusión de la verdad del Evangelio, en la cual también está contenida la verdad racional. Podríamos decir que la cultura, incluso la cultura moderna, no sería como la conocemos sin la figura de Santo Tomás”, grafica Andereggen, quien disertará en la Semana Tomista y fue uno de los oradores en el magnífico curso que viene dedicando este año a Santo Tomás el Centro Pieper de Mar del Plata.

 

Para apreciar la gran contribución intelectual de Santo Tomás de Aquino bastaría detenerse en los dos títulos que le fueron concedidos años después de su muerte: Doctor común y Doctor de la humanidad.

 

“El primero de los títulos quiere señalar el carisma especial que le atribuye la Iglesia para iluminar todos los ámbitos del saber, desde la filosofía a la teología”, apunta Andereggen. “Mientras que el segundo, Doctor humanitatis, es un título más moderno y significa que se lo tiene por un gran referente ya no solamente en el ámbito de la fe, sino también en el ámbito de la cultura humana, de la cual el centro son las ciencias filosóficas, y especialmente la metafísica, que Santo Tomás, con la ayuda de Aristóteles, cultivó de una manera egregia”.

 

EL HOMBRE Y SU EPOCA

 

La propia biografía de Santo Tomás sirve para ver al hombre en su contexto, cuando la Edad Media se acercaba a su final. Una época, en general, asociada con el esplendor la Cristiandad, pero en la que no faltaban ya contradicciones: el languidecer del monacato, la amenaza de los albigenses, el inicio de las Guerras de Religión, entre otras, como señala Josef Pieper en su Introducción a Tomás de Aquino.

 

¿En qué medida la época ayuda a entender al pensador? Andereggen sostiene que hay que tener en cuenta que “santo Tomás es, en primer lugar, un religioso y él se concebía como un monje”.

 

“En la Suma de Teología, cuando trata de la vida religiosa la describe prácticamente como idéntica a la vida monástica. Es cierto que, de manera incipiente, abre la posibilidad a especializaciones dentro de la vida religiosa. Pero él mismo era un dominico y esto es importante para tener en cuenta”, alega.

 

La propia Orden de Predicadores había surgido como reacción a las herejías de la época, principalmente la de cátaros (maniqueos, que veían como malo todo lo material), valdenses (que recusaban a la Iglesia oficial), y albigenses. Santo Domingo hizo propio el radical llamado a volver a la Biblia y al ideal de pobreza de esos movimientos, para encauzar estos impulsos, recuerda Pieper.

 

“Es un momento de renovación de la vida de la Iglesia a través de un retorno radical al Evangelio producido por dos grandes figuras del siglo XIII como santo Domingo y san Francisco”, sostiene Andereggen.

 

NOBLE Y POBRE

 

Santo Tomás había nacido el 28 de enero de 1225 en el castillo de Rocasecca, cerca de Aquino, una pequeña ciudad entre Roma y Nápoles. Era italiano pero su sangre era germana, tanto por el lado paterno como materno. Su padre pertenecía a la aristocracia cortesana de Federico Hohenstaufen. Y ese ambiente en el que se crió no puede soslayarse.

 

A los cinco años, Tomás, que era el menor de nueve hermanos, y tenía una contextura robusta, fue enviado a educarse en la cercana abadía de Montecasino. Sin embargo, apenas diez años después se fugó a Nápoles, una huída que tiene una explicación.

 

“Su familia -aclara Andereggen- no quería que fuera dominico porque era una orden que profesaba la pobreza y él era noble. Por lo cual intentaron que no se volviera un fraile mendicante, sino que siguiera siendo benedictino. Y lo hicieron mediante tentaciones y otros recursos. Llegaron incluso a confinarlo durante un año”.

 

En Nápoles, Tomás trabó contacto no sólo con el movimiento de pobreza sino con la universidad, la primera universidad estatal de Occidente, que estaba fuera de la órbita de influencia eclesial, donde se encontró con Aristóteles, que todavía por entonces estaba prohibido dentro de la Iglesia.

 

“Aristóteles no era todavía muy conocido”, expresa Andereggen. “No había traducciones de sus obras más importantes, como la metafísica. Pero había unas pocas traducciones imperfectas del árabe que empezaban a circular en esa ciudad. Santo Tomás alcanzaría un conocimiento más pleno de Aristóteles con la ayuda de su maestro san Alberto Magno. Pero eso sería más adelante, al llegar a Colonia”, prosigue.

 

En ese momento había un empuje hacia una investigación meramente natural de la realidad, en la que Aristóteles aparecía como un aliado, por lo que este filósofo era visto todavía como una amenaza para la fe. La originalidad de Santo Tomás fue, precisamente, unir los que aparecían, en apariencia, como opuestos: la razón y la fe.

 

“Aristóteles era objeto de desconfianza porque, por un lado, no era cristiano. Era un filósofo anterior a la venida de Cristo. Y, por otro lado, era utilizado por los árabes musulmanes con un tipo de filosofía que no era del todo compatible con la verdad cristiana”, puntualiza Andereggen.

 

“Había solo una apariencia de oposición con la fe -prosigue-. Santo Tomás, con su inteligencia, descubrió que esas verdades racionales que había en Aristóteles eran las mismas que estaban incluidas en el cristianismo, si bien la Revelación va más allá de las mismas”.

 

A los 19 años, Tomás entra en la orden de predicadores y viaja a la Universidad de París, la universidad por antonomasia de Occidente, donde primero es alumno, luego alcanza un doctorado y finalmente será uno de sus grandes maestros. Es en esa universidad, en la que llega a ser profesor de Teología, pese a la resistencia que había entonces a las órdenes mendicantes, donde se encuentra con Alberto Magno, a quien luego seguirá hacia Colonia.

 

Pieper señala que fue precisamente la pasión por la enseñanza uno de los motores para entrar en la orden de predicadores, como también lo fue el movimiento de pobreza. Y señala que, para Santo Tomás, la enseñanza no consistía tanto en dar a conocer lo que sabía o el fruto de su reflexión, sino más bien conmover al oyente. Y conmoverlo, no tanto por la fascinación o la magia retórica, sino al favorecer que el oyente pudiera ver la verdad por sí solo a partir de lo que se le está diciendo.

 

En 1259, a los 34 años, es decir tres años después de ingresar en la Universidad de París, abandona la cátedra para emprender ya una vida viajera. Una vida viajera que no abandonará y que lo llevará a estar en cada lugar no más de dos o tres años, lo que parece incompatible con la gran obra intelectual que desarrolló.

 

Los cambios no le dan tregua: regresa a Italia para organizar los estudios de la Orden, es convocado por el Papa Urbano IV para trabajar en su corte en Orvieto, luego va a Roma para dirigir una escuela de la Orden.

 

A los 39 años, dice Pieper, le quedan diez de vida y todavía no escribió ni una sola línea de sus comentarios a los escritos Aristóteles, ni la Suma Teológica. O sea que su gran producción y la escritura de sus obras más egregias están en los últimos años de su vida, durante los cuales se hace tiempo para colaborar en la corte de un nuevo Papa, Clemente IV, en Viterbo, y para regresar luego a la Universidad de París.

 

En los últimos tres años de vida es cuando entrega los comentarios a casi todas las obras de Aristóteles, un Comentario al libro de Job, al Evangelio de San Juan, a las Epístolas de San Pablo, redacta las grandes Cuestiones disputadas, sobre el mal, sobre las virtudes y la vasta segunda parte de la Suma Teológica, sin dejar esa vida trashumante que lo lleva a Nápoles otra vez, antes de ser convocado para participar de un Concilio Ecuménico que iba a comenzar en Lyon en la primavera de 1274, al que no llegó porque lo sorprendió la muerte cuando ya estaba en camino.

 

“De toda su producción, la obra capital es, por supuesto, la Suma Teológica, que es la obra magna de toda la teología y que está recomendada y citada por los grandes concilios hasta el Concilio Vaticano II, pero sobre todo por el de Trento. Es decir, Santo Tomás se convierte por estas obras y por el valor intrínseco de su pensamiento, en cierta manera en una parte del Magisterio de la Iglesia”, destaca Andereggen.

 

“El papa Pablo VI, en la carta Lumen Ecclesiae, declara que el Magisterio de la Iglesia hizo suyo el pensamiento de Santo Tomás. Es decir, que la Iglesia reconoce la verdad que ella misma profesa en el pensamiento de Santo Tomás y muy especialmente en la Suma de Teología”, prosigue el presbítero y profesor.

 

“Ahora, para entender la Suma también hay que referirse a otras obras. Por ejemplo, hay que remitirse a los comentarios a las Sagradas Escrituras y también a los comentarios a las obras filosóficas y patrísticas. Entre las filosóficas, las principales son las de Aristóteles. También comenta el Liber de caucis, que es una obra neoplatónica, y por otro lado comenta el Libro de los nombres divinos, de Dionisio Areopaqita, que es un libro por un lado filosófico, metafísico, pero por otro lado altamente teológico”, añade.

 

“Pero, además, Santo Tomas tiene las Cuestiones disputadas, especialmente las que se transmitieron con el título De Veritate, acerca de la verdad”, expresa.

 

A la luz de estas Cuestiones disputadas, y del conjunto de su obra, se ha dicho que el tomismo termina por crear una suerte de configuración mental o, como la llaman, una forma mentis. Andereggen coincide: “Sí, la crea. Y eso es así por su claridad racional. El tomismo enseña a conocer por las causas, que es lo propio de la esencia. Este tipo de pensamiento, que es verdaderamente científico, y que vale tanto para la teología como para la filosofía, por extensión permite también un ordenamiento en otras disciplinas como el derecho, la psicología, y tantas otras”.

 

“Es el rigor del propio razonar y la claridad de la fe, lo que da lugar a esa configuración mental y lo que permite llegar a la verdad. Pero, sobre todo, es la claridad de los principios que están en la razón y en la fe lo que permite llegar a la verdad”, abunda.

 

INFLUJO

 

La doctrina de Santo Tomás fue declarada como sólida y sana muy tempranamente y sus obras empezaron a ser consultadas. Su influjo fue creciendo, se fue irradiando, y escaló dentro de la iglesia. Pero en épocas más recientes su influencia empezó a declinar. Tanto es así que el papa León XIII, en 1879, con su encíclica Aeterni Patris, propuso un programa de restauración del tomismo.

 

“Que hubo una declinación puede decirse especialmente de los siglos XVIII y XIX”, admite Andereggen. “Porque la doctrina de Santo Tomás convivía con otras líneas filosóficas y teológicas dentro de la Iglesia que se enseñaban legítimamente. León XIII descubre y propone a Santo Tomás como un remedio para los males modernos y un instrumento de doctrina para progresar en la verdad. Y así lo hicieron también los papas sucesivos e incluso el Concilio Vaticano II”.

 

En 1918, por ejemplo, Benedicto XV prescribió que todo sacerdote recibiera su formación teológica y filosófica según el método, la doctrina y los principios de Tomás de Aquino, algo verdaderamente extraordinario.

 

“Esa prescripción está en vigencia también porque el Código de Derecho Canónico establece que la formación teológica de los sacerdotes tiene que ser hecha según la mente de Santo Tomás. Y eso fue reafirmado por el Concilio Vaticano II en dos documentos: Gravissimum Educationis y Optatam totius, que se refiere justamente a la formación de los sacerdotes y a la enseñanza en las universidades católicas en general”, destaca Andereggen.

 

En los últimos tiempos, sin embargo, es evidente que otras corrientes de pensamiento rivalizan con el tomismo en la formación de los sacerdotes.

 

“La teología contemporánea -responde Andereggen- recibe el influjo de muchas corrientes filosóficas, especialmente de raíz idealista, sobre todo kantiana, hegeliana y heideggeriana. Entonces, estas teologías configuradas con este otro tipo de base filosófica producen un resultado naturalmente diferente, que es lo que observamos hoy. Pero esto no corresponde a las prescripciones de la Iglesia, a las orientaciones del magisterio de la Iglesia”.

 

De todos modos, Andereggen sostiene que “Santo Tomás es realmente muy valorado en muchas partes del mundo. Lo que ocurre es que hay sacerdotes que muchas veces no lo conocen por el influjo de estas corrientes filosóficas, que les llegan a través de la producción teológica más reciente que han introducido los autores modernos, y que pueden tener un influjo externo y social”.