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viernes, 3 de noviembre de 2023

MASACRE DE NAPALPÍ

 


 la Corte Suprema revocó una demanda millonaria por una matanza ocurrida en 1924

 

Patricia Blanco

 

Infobae, 03 Nov, 2023

 

La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó una demanda multimillonaria por la “Masacre de Napalpí”, ocurrida en 1924, cuando más de un centenar de policías, gendarmes y colonos fusilaron a miembros de las comunidades qom y moqoit que se encontraban protestando por mejores condiciones de vida y laborales en la reducción. Ese día fueron asesinadas, mutiladas y enterradas en fosas comunes más de 200 personas, niñas, niños, mujeres, hombres, ancianos y ancianas.

 

La demanda se rechazó porque la entidad reclamante no tenía legitimación para hacerlo. La causa se inició en 2004 y un fallo en primera instancia había rechazado la pretensión, pero la Cámara Federal de Residencia lo revocó y condenó al Estado argentino, que apeló al máximo tribunal. Eso fue lo que se discutió en la Corte Suprema.

 

La Asociación Comunitaria Colonia La Matanza se presentó “por sí y en nombre y representación de la comunidad aborigen argentina del pueblo de la etnia Toba de los cuales hoy sobreviven unas 20.000 personas aproximadamente” y promovió demanda contra el Estado Nacional para obtener el resarcimiento por daños y perjuicios, lucro cesante, daño emergente y daño moral ocasionados por los actos perpetrados por fuerzas de seguridad y otras autoridades nacionales el 19 de julio de 1924 y días subsiguientes, en el Paraje “La Aguara” Napalpí, entonces Territorio Nacional del Chaco, episodio conocido como la “Masacre de Napalpí”.

 

La entidad remarcó que esos hechos “constituyeron no sólo violaciones de derechos humanos, sino también, por su escala, volumen y gravedad, genocidios o etnocidios, crímenes contra la humanidad de acuerdo con el derecho natural, el derecho de gentes y el hoy denominado derecho internacional”. Sobre esa base, consideró que se trataba de delitos internacionales imprescriptibles y esgrimió que los daños y perjuicios derivados de ellos también lo eran. Y calificó los hechos como crímenes de lesa humanidad. En concreto, peticionó $ 350.000.000 en concepto de reparación, a saber: $150.000.000 por daños y perjuicios, lucro cesante y daño emergente, y $200.000.000 en concepto de daño moral.

 

La magistrada de primera instancia hizo lugar a las excepciones de falta de legitimación activa, prescripción y falta de acción opuestas por el Estado Nacional y, en consecuencia, rechazó la demanda. La Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, en tanto, revocó esa decisión hizo lugar a la demanda y condenó al Estado Nacional a abonar una indemnización y destinar fondos para inversiones públicas en beneficio de los integrantes de la etnia Toba. Contra esa sentencia, el Estado Nacional y la parte actora interpusieron recurso extraordinario federal. Ambos fueron denegados y motivó la interposición de la queja.

 

Cuando el expediente ya se encontraba a estudio de la Corte, el Estado Nacional desistió parcialmente de su recurso, en particular, de los agravios vinculados a la existencia de los hechos denunciados y su calificación como delitos de lesa humanidad, y a la prescripción de la acción por daños derivada de dichos ilícitos. En su escrito, manifestó que en la justicia federal del Chaco se había tramitado un juicio por la verdad por esta masacre. En ese debate, la jueza Zunilda Niremperger resolvió que existió responsabilidad del Estado Nacional en la masacre y consideró que se trató de crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de un proceso de genocidio de los pueblos indígenas.

 

Al abordar el caso, la Corte, en primer lugar, analizó la legitimación de la actora para reclamar. La falta de legitimación de la Asociación fue invocada como defensa por el Estado Nacional desde su primera intervención en el proceso, y mantenida incluso en la presentación del desistimiento parcial del recurso extraordinario.

 

Al interponer la demanda, la Asociación dijo que tenía legitimación para demandar en nombre propio, pero no mencionó cuál era el derecho que, como asociación civil, se le había afectado. Todos los planteos y argumentos desarrollados en su escrito se dirigieron exclusivamente a reclamar por daños ocasionados a las víctimas aborígenes de la masacre de Napalpí.

 

Al analizar el estatuto de la entidad, la Corte advirtió que no contiene ninguna mención a la comunidad indígena que pretende representar en el juicio, no hay referencias a su organización, a sus antecedentes históricos o a sus antepasados. Ni siquiera existe constancia de que esté integrada exclusivamente por personas de la etnia Toba.

 

Descartada la posibilidad de que la demandante pueda sustentar su legitimación en la afectación de un interés propio, o de sus asociados, la Corte examinó si es posible que su intervención sea admitida en representación “de la comunidad aborigen argentina del pueblo de la etnia Toba de los cuales hoy sobreviven unas 20.000 personas aproximadamente”. La Asociación no acompañó instrumento alguno que demuestre que ostenta la representación del pueblo de la etnia Toba. Tampoco se encuentra legitimada para reclamar en defensa de intereses de incidencia colectiva ni en las instancias anteriores se le dio al proceso el trámite previsto para ese tipo de causas, indicaron fuentes judiciales.

 

“La obligación de cumplir con los requisitos hasta aquí mencionados adquiere una mayor relevancia si se tiene en cuenta que en el presente juicio se persigue una muy importante reparación pecuniaria para los integrantes de una etnia aborigen –de la cual la asociación actora pretende administrar el 80%- y no existe constancia alguna de que sus miembros –o, cuanto menos, las comunidades en las cuales se nuclean- hayan sido puestos en conocimiento de la existencia del proceso”, apuntó el tribunal.

 

Asimismo, dejó en claro que “las consideraciones hasta aquí expuestas no implican abrir juicio sobre la pretensión de fondo; y que tampoco están en juego, en este caso, aspectos relacionados con la inscripción de las comunidades indígenas en los registros creados por el Estado Nacional o los estados provinciales, o con su derecho constitucional a ser reconocidas como personas jurídicas”.

 

Dicho esto, con la firma de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, la Corte declaró admisible la queja, procedente el recurso extraordinario, revocó la sentencia apelada y rechazó la demanda.

lunes, 20 de febrero de 2023

ENEMIGOS DE PUELCHES Y PEHUENCHES

 


Los intereses en la cuestión mapuche, Argentina y Chile.

 

POR ANDREA GRECO DE ALVAREZ (*)­

 

La Prensa, 19.02.2023

 

"Considerándose con derechos a los terrenos que hacen la confluencia de dichos ríos (Diamante y Atuel) cedieron en la posesión de ellos para el establecimiento del mismo fuerte y población por las ventajas que resultarán de asegurarlos así de sus enemigos,y fomentar su comercio con nosotros". (AHM, Gobierno, Carp. 30, Doc. 49) Así se expresa el artículo tercero del Parlamento que el 1 de abril de 1805 se produjo en el sur mendocino entre el capitán Telles Meneses y 23 caciques y 11 capitanejos puelches o pampas y pehuenches. Quiénes eran sus enemigos: los pueblos originarios del otro lado de la cordillera que se habían establecido en el sur del Río Colorado y desde allí los atacaban por medio de malones o malocas. Estos pueblos, hoy llamados mapuches (nos remitimos a Zavala 2001), habían irrumpido en el sur de Mendoza desestabilizando la situación de cierto equilibrio y tranquilidad que se había logrado._

 

Los nombres Chile y Argentina ­

 

Se sostiene que no es posible hablar de Argentina y de Chile porque no existían los estados nación o repúblicas que hoy llevan estas denominaciones. Sin embargo, cualquiera que empiece a revisar la documentación histórica se encontrará que la denominación "argentina" para referirse a las tierras cercanas (abajeñas) al Río de la Plata o las más distantes (arribeñas) se empleaba al menos desde principios de 1600, luego de que Martín del Barco Centenera que había transitado por estas tierras a fines del siglo XVI publicara en 1602 su poema titulado La Argentina. Por otra parte, lo mismo sucede del otro lado de la cordillera donde el nombre de Chile además de ser la denominación de la Capitanía, se utilizaba con frecuencia, por ejemplo, uno de los nombres que recibían los araucanos o mapuches era el de "pueblos de Chile"._

 

En el mismo Parlamento que citábamos más arriba se lee: "9. Que el señor Presidente de Chile (o sea el Capitán general) cuide de que no vayan a sus tierras personas que a pretexto de cambalachear los roban (...) 11. Que todo lo pactado se diese cuenta a este Superior Gobierno (o sea al Virrey) y a dicho señor Presidente de Chile para que lo hagan saber y cumplir en sus respectivos distritos: e igualmente al Rey de quien se reconocieron fieles vasallos". Años más tarde, en 1867, el Cacique Calfucurá escribe en carta a Mitre "Estaba en Chile y soy chileno y ahora hace como treinta años que estoy en estas tierras". (Archivo y Museo Mitre)._

 

Son los mapuches del siglo XXI los que reniegan de ser chilenos o argentinos. ­

 

¿Todos mapuches?­

 

También se ha escuchado por estos días que todos los pueblos originarios de la región se volvieron mapuches. Sin embargo, como ha expuesto con solvencia el arqueólogo Toro Bardeci, la idea de "tomar" elementos desde otras culturas permite subrayar el carácter de sujetos activos de las sociedades receptoras. O sea que puelches y pehuenches hayan adoptado la lengua de los mapuches, el mapudungún, no significa que dejaran de existir como sociedades o grupos étnicos diferenciados. Si así fuera, todos los actuales descendientes de pueblos originarios quehablan a diario en español ya no serían, por esa sola razón, pueblos originarios. Toro Bardeci sostiene, al hablar de las relaciones de los pehuenches tanto con los mapuches como con los hispanos, que la estrategia de los pehuenches "fue aprovechar su acabado conocimiento de las rutas y pasos transcordilleranos, manteniendo un modo de vida móvil que les permitía explotar recursos tales como sal y ganado, los que se encontraban dentro de sus circuitos de circulación" (2018). De tal modo tuvieron relaciones con ambos grupos pero mantuvieron sus diferencias conductuales. Pero, además, salta a la vista la contradicción: ¿podrían los descendientes de puelches y pehuenches sentirse parte del pueblo que combatióa sus antepasados?­

 

 

¿Intereses extranjerosocultos?­

 

Si hablamos de intereses parece interesante,al menos,hacer una observación, que podría considerarse continuación del trabajo realizado por Gloria Godoy (2003), visitandolos sitios en internet que reivindican pertenencia a la cultura Mapuche._

 

El de mayor permanencia en la web es el MIL Mapuche international link, con sede en el 6 de Lodge Street en Bristol, Inglaterra fue fundado en 1996 y reúne mapuches de Chile y Argentina que viven en Europa y pertenecen al Mapuche Inter?Regional Council (Consejo Interregional Mapuche CIM). Esta nueva organización vino a reemplazar al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde enero de 1978 desde su base en la ciudad de Bristol. La Fundación Rehue(que ya no existe) con sede en Amsterdam, Holanda, permitía leer sus contenidos en inglés, castellano y holandés. El sitio Comunicaciones mapuche xeg-xeg(que ya no existe) recibía, en su momento, aportes financieros de Austria y Cataluña. El Proyecto Ñuke Mapupertenecía a "un programa de investigación e información académico del departamento de Sociología de la Universidad de Uppsala, Suecia". Desde el año 2000 cambió su nombre por el de Centro deDocumentación Mapuche Ñuke Mapu, afirma que debe su funcionamiento institucional del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) y a su sostenimiento, mediante aportaciones al capital social y concesión de subvenciones. Además de otros siete sitios con finalidades sociales o culturales de diferentes regiones de Chile y ofrecidas en español (Azkintuwe; Academia de la lengua Mapuche en Chile; Asociación Mapuche de Temuco Kona Pewman; Comunidad Mapuche Autónoma Temucuicui; Coordinadora de comunidades Mapuche en Conflicto Arauko-Malleko Weftun; Coordinadora de hogares mapuche del sur; Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen), llama la atención la existencia de varios sitios web en idiomas extranjeros. Le Royaume d'Araucanie et de Patagoniees un sitio que se ofrece en francés, inglés y alemán. Asociaciones Mapuche "Ad Malen y Kaxawaiñ" remite a una página en alemán que actualmente no funciona.

El Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, ONG chilena de promoción, documentación y defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Se ofrece en español e inglés. La Organización de Naciones y Pueblos No-representados(UNPO) es una organización de pueblos que no están representados en organismos internacionales como la ONU, se presenta en inglés y ruso. El Reseau d'information et de soutien au people Mapuchees un grupo de solidaridad con el pueblo Mapuche con base en Paris, Francia (francés). The Mapuche tokiUNiT Page, ofrece informaciones de actualidad y sobre la cultura Mapuche, tiene sede en Holanda (español e inglés)._

 

Esta observación nos permite inferir que:podría haber importantes intereses internacionales detrás del reconocimiento de tierras mapuches en el sur mendocino (tierras que incluyen riquezas petroleras y minerales). Nos preguntamos: ¿seránesos grandes intereses los que están detrás de las cesiones de tierras a mapuches? Probablemente a esto responda el hecho de que las 7 nuevas resoluciones del INAI que se conocieron el 8 de febrero, en las que se reconocen comunidades wichis, ranqueles, kollas y qom de diferentes provincias, sin embargo en ninguna de estas resoluciones se les reconoce la ocupación de tierras, tal como sucede cuando el INAI resuelve sobre reclamos del pueblo mapuche._

 

En conclusión: La documentación histórica no permite considerar al pueblo mapuche como originario de Mendoza. También en los documentos encontramos las denominaciones Chile y Argentina mucho antes de la constitución de los estados nacionales. Los pueblos Puelche y Pehuenche mantuvieron rasgos identitarios a pesar de la imposición de la lengua mapudungun. Finalmente, pareciera haber intereses extranjeros ocultos detrás de las demandas y reclamos mapuches.­

 

* Doctora y profesora en historia, titular de la cátedra de Historia Regional de los dos Institutos de Profesorado en Historia de San Rafael (IES 9-011 y PT-215)

domingo, 19 de febrero de 2023

LAS LEYES INDIGENISTAS

 

 están destruyendo a la Argentina

 

Claudio Chávez

 

La Prensa, 19.02.2023

 

Continuar discutiendo la nacionalidad de los indígenas para luego proceder a entregarles tierras ancestrales, en el caso que sean considerados argentinos, es un error  de consecuencias fatales para la vida del país que aspira a vivir en armonía política y equilibrio social. El Auditor General de la Nación acusa de traición a la Patria a los funcionarios responsables de la entrega de tierras en Mendoza ampliando la denuncia al resto del país. El ex senador interpreta que los mapuches son chilenos por lo tanto extranjeros y nos les cabe el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional. Veremos este asunto más adelante.

 

Dejemos a un lado el debate sobre los violentos del sur que roban, incendian y atacan, pues ya está harto demostrado y escrito que son un grupo de delincuentes asociados al terrorismo de la CAM chilena y en esos términos lo que buscan no  es la tierra sino la revolución. El viejo sueño guevarista de transformar la Cordillera de los Andes en una nueva Sierra Maestra. Por supuesto que si en el trayecto se quedan con tierras mejor. No hay ingenuidad en estos dichos sabemos que su mayor aspiración es la creación  de un nuevo país: La Araucanía, pero eso es un sueño irrealizable. Cuentan con el apoyo de sectores de la izquierda latinoamericana y europea, además del kirchnerismo que a través de Pietragalla, Presidente del INAI,  se sienta a hablar con ellos en rueda de alienados.

 

El indigenismo europeo es chic y mundano, propio de almas bautismales dispuestas a empuñar la antorcha del discurso encendido que ennoblece la vida y calma la angustia de absoluto.  ¡Pero hasta ahí llegó mi amor!  No hay más. Hay argentinos que ven sombras y bultos que se menean o conspiraciones imperiales, donde hay mistongos,  errándole al vizcachazo. En esas ONG no está el problema ni en los grupúsculos progre.  El problema está en las organizaciones internacionales como la OIT y en  nosotros. Autogenerado.  Nuestras almas bellas de ayer, de hoy y de siempre.

 

¿Pero cuando comenzó el disgusto?

 

EL INICIO DEL DISPARATE

 

La resolución 107 de la OIT de 1957 abre el camino para la reivindicación de las comunidades indígenas de los países independientes.  Las naciones imperiales buscaban lavar su cara interfiriendo en la vida jurídica de las naciones periféricas. Se podía o no, tomar la sugerencia. La soberanía nacional era aún un valor en el país. Se la ignoró.  

 

Pero los años pasaron y bajo el gobierno del doctor Raúl Alfonsín se aprobó la Ley 23.302 puntapié inicial  del progresismo indigenista. El Doctor Fernando de La Rua presentó su proyecto de ley que es la raíz de los conflictos indígenas desatados en el sur del país. Fundamentalmente porque ubica a los aborígenes  como diferentes  de los argentinos, con la intención de reparar  lo actuado en el proceso de conquista y colonización y al mismo tiempo reconocer a los indígenas en tanto comunidades y no como  ciudadanos  argentinos. El clima anti conquista española y anti roquista era evidente. Se crea el INAI y por el artículo 2 de dicha ley se afirma: “se entenderá como comunidades indígenas a los conjuntos de familias que se reconozcan como tales…” Aquí comenzó la idea de la autopercepción.

 

En su exposición dijo De La Rua ¨que esta Ley preserva una pauta cultural que debemos cuidar, la existencia de la comunidad indígena.¨

 

En esos debates de 1984 el peronismo no pudo sostener la política que  Perón se había dado  frente al problema del indio, que a mí ver y entender   tenía la misma  orientación  que la de la generación del 80, esto es construir la Argentina como un crisol de razas y no un mosaico. El peronismo renovador borraba lo actuado por Perón, que en la Constitución de 1949 no contemplaba la cuestión indígena, como si lo hacía la de 1853.

 

Lo que hubo en el gobierno de Perón fue la Dirección de Protección del Aborigen dependiente de la Dirección Nacional de Migraciones, lo que revela el tratamiento dado al asunto.  En 1953 se sancionó la Ley 14.254 por la cual se crearon colonias granjas de adaptación y educación de la población aborigen. En los establecimientos se impartía enseñanza primaria y clases prácticas de enseñanza agraria. 

 

LA MUNDIALIZACION PROGRESISTA

 

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) en 1989 volvió sobre lo mismo de 1957, y aumentó las exigencias.  La resolución 169 que Argentina ratificó por medio de la Ley 24071 del año 1992 guarda un decisivo sesgo indigenista.  El país no debió firmar esa resolución pues en la Argentina los indígenas o sus descendientes gozan de  igualdad de derechos que el resto de la población. La justicia social no ha tenido una mirada  étnica.

 

Resolución que hoy complica cualquier obra que contribuya al crecimiento económico del país y perturbe la vida de pueblos auto percibidos indígenas, como por ejemplo Vaca Muerta o el gasoducto a construirse. Pues el articulo sexto  de dicha resolución obliga a consensuar, con los auto percibidos indígenas, resoluciones electivas o administrativas del Estado Nacional o Provincial. Creando de esta forma prerrogativas de sangre que el artículo 16 de la Constitución Nacional expresamente prohíbe.

 

La Argentina como un perrito faldero caminó al lado de organizaciones internacionales que levantando derechos de minorías desconocen las esencias constitutivas de una Nación. La Constitución de 1994 siguió la misma dirección.

 

LA CONSTITUCION DE 1994

 

En su artículo 75 inciso 17 dice: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos y la posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan, y regular la entrega de otras, en propiedad comunitaria.”

 

Aquí nos encontramos con varios problemas. Primero: la propiedad comunitaria. ¿Propiedad social? Un dislate. No confundir con cooperativismo. Segundo y lo que hoy genera serios problemas: pueblos indígenas argentinos. Historiadores, políticos y  periodistas vienen discutiendo acerca de si les corresponde a los  araucanos recibir nuestras tierras, pues son chilenos. Veamos; las primeras oleadas de araucanos pasan la cordillera a mediados del siglo XVII y durante todo el XVIII y después continuaron.  ¿Existía la Argentina?

 

Para no entrar en un debate historiográfico acerca del asunto que ya dieron historiadores como Francisco Ramos Mejía o José Nicolás Matienzo,  recomiendo al lector buscar las declaraciones del Club Político Argentino o del historiador Luis Alberto Romero, entre otros críticos del gobierno actual,   acerca de que recién podríamos hablar de Argentina a partir de la creación del Virreinato, aunque con pinzas.

 

A juicio de los citados somos Argentina al organizarnos constitucionalmente o sea a partir de 1853. Estas declaraciones fueron realizadas en el marco del derecho argentino sobre Malvinas. La Diputada Ajmechet de Cambiemos sostiene la misma tesis, no son argentinas pues cuando los ingleses las ocuparon no estábamos constituidos como país.

 

De modo que lo que vale para Malvinas acerca de si son o no argentinas vale para los araucanos: ¿vinieron de Chile? ¿Existía este país? ¿Llegaron a la Argentina? ¿Existíamos como tales? Mientras estos temas se discuten académicamente no podemos seguir entregando tierras a nadie. Ni discutir sobre la nacionalidad de puelches, pehuenches, huiliches y la mar en coche. Hay que derogar la ley 23.302 y 24.071. Desconocer la resolución 169 como en su momento se ignoró la 157. Derogar la ley 26.610 que frena los desalojos de tierras usurpadas. Cuando ese clima arraigue en el país será el tiempo de que la Corte apoyándose en el artículo 116 de la Constitución observe el conflicto existente entre   el artículo 75 inciso 17 y el artículo 16

¿BASTA LA AUTOPERCEPCIÓN

 

 para el reconocimiento de la identidad?


¿Es suficiente lo que yo diga o imagine sobre mis antepasados?

 

Andrea Greco

 

Infobae, 19 de Febrero de 2023

 

Con la emergencia del conflicto por el reconocimiento de comunidades mapuches en el sur de Mendoza se ha despertado una gran polémica. Hemos escuchado y leído, en estos días, voces que desacreditan la importancia de los datos de la historia, de los documentos para dilucidar el problema. En cambio, proclaman que la sola autopercepción de alguien como mapuche basta para que se le puedan reconocer los derechos reservados por la Ley 26.160 a los pueblos originarios. Como ha escrito una historiadora, algunos hablan de “los procesos de constitución de la identidad y cultura mapuche que tienen como base registros, prácticas y lenguajes no inscriptos en la memoria o narrativa estatal” (Los Andes, 12/02/2023). Habría que buscar entonces esa base en la memoria colectiva.

 

También, es posible leer entre líneas, que una gran operación política hay detrás de esa supuesta “autopercepción”, ya que los puesteros han sido “visitados” previamente por técnicos del INAI que les han explicado las ventajas que se derivarían de su pertenencia a comunidades creadas a los fines de la Ley. Es el caso de Eliseo Parada (cuya vida y trabajo puede conocerse en los vídeos documentales El Arreo o el programa de Malnati 10 días como un trashumante, el duro trabajo del arriero, ambos en Youtube). Eliseo ha dicho: “Estar como comunidad, a veces es una necesidad de la gente que cree que estando en una organización va a tener el terreno, pero en realidad no es tan así porque si se le entrega la tierra a la comunidad, se recibe la tenencia, pero si uno deja de ser de la comunidad deja de pertenecer a esos derechos del terreno. Por eso no me formé en comunidad porque cuando vino una persona del INAI, a una reunión en mi casa, entendí cómo era el reglamento interno y no me agrupé” (Mendoza today, 07/02/2323). Con agudeza el criancero malargüino advierte: “A las organizaciones siempre hay alguien que las maneja, y cuando los productores han estado en las organizaciones lamentablemente nos hemos terminado yendo porque no conocemos a fondo cómo se manejan. Cuando el productor se da cuenta que es no como creía se retira y la tierra termina quedando en manos del Estado o en manos otra persona no hizo el sacrificio que hizo el puestero”.

 

Ante todo esto, cabe preguntarse: ¿basta la autopercepción para el reconocimiento de la identidad? ¿Es suficiente lo que yo diga o imagine sobre mis antepasados?¿Es eso realmente “autopercepción” o hay manipulación de las personas? ¿Es eso la memoria colectiva de la cual se nutren estas decisiones políticas?

 

Es que por detrás de este turbio entramado se deja ver la discusión entre lo que se ha dado en llamar memoria como algo enfrentado a la historia. Beatriz Bragoni sostiene: “La polémica bien puede ubicarse en las coordenadas que arbitran las complejas relaciones entre memoria(s) e historia”.

 

Parecería que la memoria(s) se trata de eso, algo vivo, más cercano, mientras la historia, algo serio y más distante.

 

Sin embargo, se convierte en un planteo a-histórico y un uso de la “memoria colectiva” para “manejar” el pasado eligiendo y desechando a gusto. La concepción clásica de memoria la entiende como reservorio vivo en las conciencias de los miembros de una comunidad histórica, de personajes y acciones importantes para la vida comunitaria. La Historia, disciplina científica, se vale de la memoria de los testigos para reconstruir el pasado. El problema surge cuando el historiador deja la averiguación (o el acercamiento) de la verdad del pasado con una intencionalidad presentista de transformación política.

 

Como el conocimiento histórico es indirecto –puesto que el objeto de su estudio ya no está– hay que trabajar con testimonios o rastros dejados por el hombre. Es decir, la historiografía utilizó el concepto teórico de testimonio. La noción de memoria no estuvo en el repertorio de las palabras utilizadas por la historiografía “científica”, pero la abarcaba. Su uso es un aporte que llega de otras ciencias humanas (sociología, antropología, etnografía) y penetra en la historiografía en el siglo XX.

 

Más tarde apareció la idea de “memoria colectiva” que, aceptada y empleada muchas veces de manera bastante acrítica, ha recibido en la actualidad precisiones indispensables como la de José F. Colmeiro: “La memoria colectiva ha de ser entendida no de manera literal, ya que no existe materialmente esa memoria colectiva en parte alguna, sino como una entidad simbólica representativa de una comunidad. /…/ Solo en el nivel simbólico se puede hablar de memoria colectiva, como el conjunto de tradiciones, creencias, rituales y mitos que poseen los miembros de un determinado grupo social y que determinan su adscripción al mismo”.

 

Desde los ‘80 el sobredimensionamiento del concepto ha llevado a buscar mayores precisiones y puesta de límites. Uno de sus divulgadores fue el historiador francés Pierre Nora, en la obra colectiva: Les lieux de mémoire. Por su parte, Paul Ricoeur ha desarrollado precisiones acerca de memoria e historia. En La memoria, la historia, el olvido considera que la adecuación del recuerdo con lo acontecido no es un atributo definitorio de la memoria. La memoria nos asegura que algo aconteció, lo que no puede garantizarnos es la adecuación entre la impresión que produce en el sujeto y el suceso pasado (y esto es clave), especialmente teniendo en cuenta la presencia de la imaginación tanto para memorizar como para rememorar. El método histórico justamente busca contrastar críticamente las representaciones del acontecimiento con los restos que quedan de él.

 

El mismo Pierre Nora luego de largar al ruedo la idea de memoria advirtió su sobredimensionamiento. En la entrevista publicada por La Nación en 2006 explica:

 

“Memoria e historia funcionan en dos registros radicalmente diferentes, aun cuando es evidente que ambas tienen relaciones estrechas y que la historia se apoya, nace, de la memoria. La memoria es el recuerdo de un pasado vivido o imaginado. Por esa razón, la memoria siempre es portada por grupos de seres vivos que experimentaron los hechos o creen haberlo hecho. La memoria, por naturaleza, es afectiva, emotiva, abierta a todas las transformaciones, inconsciente de sus sucesivas transformaciones, vulnerable a toda manipulación, susceptible de permanecer latente durante largos períodos y de bruscos despertares. La memoria es siempre un fenómeno colectivo, aunque sea psicológicamente vivida como individual. Por el contrario, la historia es una construcción siempre problemática e incompleta de aquello que ha dejado de existir, pero que dejó rastros. A partir de esos rastros, controlados, entrecruzados, comparados, el historiador trata de reconstituir lo que pudo pasar y, sobre todo, integrar esos hechos en un conjunto explicativo… La historia permanece; la memoria va demasiado rápido. La historia reúne; la memoria divide”. La expansión de la memoria puede ser opresora de la historia; de allí que también Nora insista en el papel diferencial entre memoria e historia, y la función explicativa y conciliadora de esta última. También Todorov en Los abusos de la memoria habla de la injerencia de las ideologías en su uso y abuso.

 

En este marco de pragmatismo, en la Argentina, los historiadores liberales emplearon a la historia como operación ideológica para consolidar una identidad liberal para el país. Por esa vía, negaron algunos aspectos de nuestra raíz, ensalzaron unos, tergiversaron otros. Algo similar puede sucedernos en la actualidad si por intereses políticos, económicos o del tipo que sean, “creamos” una memoria para justificar nuestras decisiones.

 

Con la excusa de la memoria colectiva, se puede falsear parte de la historia con objetivos políticos del presente. Así se produce una nueva operación ideológica para construir una nueva sociedad a gusto de sus actuales “constructores”.

sábado, 11 de febrero de 2023

LOS INTERESES INTERNACIONALES

 


 detrás del reconocimiento de tierras mapuches

 

Andrea Greco

 

Infobae, 11 de Febrero de 2023

 

Enemigos de Puelches y Pehuenches

 

“Considerándose con derechos a los terrenos que hacen la confluencia de dichos ríos (Diamante y Atuel) cedieron en la posesión de ellos para el establecimiento del mismo fuerte y población por las ventajas que resultarán de asegurarlos así de sus enemigos, y fomentar su comercio con nosotros”. (AHM, Gobierno, Carp. 30, Doc. 49) Así se expresa el artículo tercero del Parlamento que el 1 de abril de 1805 se produjo en el sur mendocino entre el capitán Telles Meneses y 23 caciques y 11 capitanejos puelches o pampas y pehuenches. ¿Quiénes eran sus enemigos? Los pueblos originarios del otro lado de la cordillera que se habían establecido en el sur del Río Colorado y desde allí los atacaban por medio de malones o malocas. Estos pueblos, hoy llamados mapuches (nos remitimos a Zavala 2001), habían irrumpido en el sur de Mendoza desestabilizando la situación de cierto equilibrio y tranquilidad que se había logrado.

 

Los nombres Chile y Argentina

 

Se sostiene que no es posible hablar de Argentina y de Chile porque no existían los estados nación o repúblicas que hoy llevan estas denominaciones. Sin embargo, cualquiera que empiece a revisar la documentación histórica se encontrará que la denominación “argentina” para referirse a las tierras cercanas (abajeñas) al Río de la Plata o las más distantes (arribeñas) se empleaba al menos desde principios de 1600, luego de que Martín del Barco Centenera, que había transitado por estas tierras a fines del siglo XVI, publicara en 1602 su poema titulado La Argentina. Por otra parte, lo mismo sucede del otro lado de la cordillera donde el nombre de Chile además de ser la denominación de la Capitanía, se utilizaba con frecuencia. Por ejemplo, uno de los nombres que recibían los araucanos o mapuches era el de “pueblos de Chile”.

 

En el mismo Parlamento que citábamos más arriba se lee: “9. Que el señor Presidente de Chile (o sea el Capitán general) cuide de que no vayan a sus tierras personas que a pretexto de cambalachear los roban (…) 11. Que todo lo pactado se diese cuenta a este Superior Gobierno (o sea al Virrey) y a dicho señor Presidente de Chile para que lo hagan saber y cumplir en sus respectivos distritos: e igualmente al Rey de quien se reconocieron fieles vasallos”. Años más tarde, en 1867, el Cacique Calfucurá escribe en carta a Mitre “Estaba en Chile y soy chileno y ahora hace como treinta años que estoy en estas tierras”. (Archivo y Museo Mitre)

 

Son los mapuches del siglo XXI los que reniegan de ser chilenos o argentinos.

 

¿Todos mapuches?

 

También se ha escuchado por estos días que todos los pueblos originarios de la región se volvieron mapuches. Sin embargo, como ha expuesto con solvencia el arqueólogo Toro Bardeci, la idea de “tomar” elementos de otras culturas permite subrayar el carácter de sujetos activos de las sociedades receptoras. O sea que puelches y pehuenches hayan adoptado la lengua de los mapuches, el mapudungún, no significa que dejaran de existir como sociedades o grupos étnicos diferenciados. Si así fuera, todos los actuales descendientes de pueblos originarios que hablan a diario en español ya no serían, por esa sola razón, pueblos originarios. Toro Bardeci sostiene, al hablar de las relaciones de los pehuenches tanto con los mapuches como con los hispanos, que la estrategia de los pehuenches “fue aprovechar su acabado conocimiento de las rutas y pasos transcordilleranos, manteniendo un modo de vida móvil que les permitía explotar recursos tales como sal y ganado, los que se encontraban dentro de sus circuitos de circulación” (2018). De tal modo tuvieron relaciones con ambos grupos pero mantuvieron sus diferencias conductuales. Pero, además, salta a la vista la contradicción: ¿podrían los descendientes de puelches y pehuenches sentirse parte del pueblo que combatió a sus antepasados?

 

¿Intereses extranjeros ocultos?

 

Si hablamos de intereses parece relevante, al menos, hacer una observación, que podría considerarse continuación del trabajo realizado por Gloria Godoy (2003), visitando los sitios en internet que reivindican pertenencia a la cultura Mapuche.

 

El de mayor permanencia en la web es el MIL Mapuche international link, con sede en el 6 de Lodge Street en Bristol, Inglaterra. Fue fundado en 1996 y reúne mapuches de Chile y Argentina que viven en Europa y pertenecen al Mapuche InterRegional Council (Consejo Interregional Mapuche CIM). Esta nueva organización vino a reemplazar al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde enero de 1978 desde su base en la ciudad de Bristol.

 

La Fundación Rehue (que ya no existe) con sede en Amsterdam, Holanda, permitía leer sus contenidos en inglés, castellano y holandés. El sitio Comunicaciones mapuche xeg-xeg (que ya no existe) recibía, en su momento, aportes financieros de Austria y Cataluña. El Proyecto Ñuke Mapu pertenecía a “un programa de investigación e información académico del departamento de Sociología de la Universidad de Uppsala, Suecia”. Desde el año 2000 cambió su nombre por el de Centro de Documentación Mapuche Ñuke Mapu, afirma que debe su funcionamiento institucional al Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC) y a su sostenimiento, mediante aportaciones al capital social y concesión de subvenciones.

 

Además de otros siete sitios con finalidades sociales o culturales de diferentes regiones de Chile y ofrecidas en español (Azkintuwe; Academia de la lengua Mapuche en Chile; Asociación Mapuche de Temuco Kona Pewman; Comunidad Mapuche Autónoma Temucuicui; Coordinadora de comunidades Mapuche en Conflicto Arauko-Malleko Weftun; Coordinadora de hogares mapuche del sur; Centro de Estudios y Documentación Mapuche Liwen), llama la atención la existencia de varios sitios web en idiomas extranjeros.

 

Le Royaume d’Araucanie et de Patagonie es un sitio que se ofrece en francés, inglés y alemán. Asociaciones Mapuche “Ad Malen y Kaxawaiñ” remite a una página en alemán que actualmente no funciona. El Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, ONG chilena de promoción, documentación y defensa de los derechos de los pueblos indígenas, se ofrece en español e inglés. La Organización de Naciones y Pueblos No-representados (UNPO), una organización de pueblos que no están representados en organismos internacionales como la ONU, se presenta en inglés y ruso. El Reseau d’information et de soutien au people Mapuche es un grupo de solidaridad con el pueblo Mapuche con base en Paris, Francia (francés). The Mapuche tokiUNiT Page, que ofrece informaciones de actualidad y sobre la cultura Mapuche, tiene sede en Holanda (español e inglés).

 

Esta observación nos permite inferir que podría haber importantes intereses internacionales detrás del reconocimiento de tierras mapuches en el sur mendocino (tierras que incluyen riquezas petroleras y minerales). Nos preguntamos: ¿serán esos grandes intereses los que están detrás de las cesiones de tierras a mapuches?Probablemente a esto respondan las siete nuevas resoluciones del INAI que se conocieron el 8 de febrero, en las que se reconocen comunidades wichis, ranqueles, kollas y qom de diferentes provincias. Sin embargo en ninguna de estas resoluciones se les reconoce la ocupación de tierras, tal como sucede cuando el INAI resuelve sobre reclamos del pueblo mapuche.

 

Conclusión

 

La documentación histórica no permite considerar al pueblo mapuche como originario de Mendoza. También en los documentos encontramos las denominaciones Chile y Argentina mucho antes de la constitución de los estados nacionales. Los pueblos Puelche y Pehuenche mantuvieron rasgos identitarios a pesar de la imposición de la lengua mapudungun. Finalmente, pareciera haber intereses extranjeros ocultos detrás de las demandas y reclamos mapuches.