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martes, 31 de octubre de 2023

CARTA DEL P. JAVIER OLIVERA RAVASI

 

Buenos Aires, 28 de octubre de 2023

 

Querido Mario (Caponnetto):

 

Muchas gracias por tu correo, por tu caridad y tu prudencia en las palabras.

 

El texto que publiqué con fuentes viene a colación de un pequeño manual de ideologías que estoy escribiendo (algo así como “ideologías para bárbaros”) donde, entre otras, también estará presente, como debe ser, el liberalismo en sus diversos grados (lo más difícil, como te imaginarás, es resumir estos temas para la gente joven).

 

A partir de la coyuntura política de nuestro país (las elecciones de Noviembre de 2023, en la que se enfrenta el kirchnerismo y el liberalismo/libertario), efectivamente, me pareció conveniente y prudente publicarlo, sobre todo cuando comencé a leer que algunos hasta negaban su autenticidad (“no puede ser de San Pío X…”- decían).

 

Como bien sabes, sigo las nociones de filosofía práctica que me enseñaron mis padres (el mío hasta fue dirigente político y yo mismo llegué a ser candidato a diputado provincial en mi juventud), el querido Octavio Sequeiros, Díaz Araujo y, a partir de ellos las de Maurras, el Padre Julio Meinvielle y los hermanos Irazusta, entre otros. Vos, en cambio, con otros grandes y entrañables amigos, la que predicara el mártir Jordán Bruno Genta que ayer mismo recordábamos en un nuevo aniversario de su martirio (aún no reconocido por la jerarquía eclesiástica, lamentablemente).

 

Entiendo tus diferencias pero no las comparto. Y no las comparto porque, por un lado, creo que se trata de dos planos del saber distintos: el orden teórico, metafísico, apodíctico, necesario, que parte de los primeros  principios para alcanzar la Verdad, y el orden práctico, moral, que en la especie política, obra sobre lo contingente, lo irrepetible y lo que, desde la prudencia intenta buscar los medios para lograr el fin que no es otro que el Bien Común político.

 

Pero por el otro, tampoco las comparto por las probables consecuencias de esas acciones prudenciales. Me explico: creo que la prédica contra la democracia moderna de cierta parte del nacionalismo católico argentino (y subrayo “cierta parte”) ha logrado no sólo un abstencionismo partidocrático (totalmente lícito, por cierto) sino también, y sin buscarlo, un cierto “celo amargo” entre algunos jóvenes que creen que sólo resta esperar el martirio o la parusía, sin intentar hacer algo en pos de la cosa pública (para no decir “re-pública” y recordar a Anzoátegui). Y esto, aún cuando algunos tuvieran vocación y talento para ello.

 

Yo opino con Maurras que la cuestión política debe ser, cronológicamente y siempre, anterior no a los principios (claro está) sino al mismo desarrollo de la realidad (“politique d’abord”). De lo contrario, ¿de qué nos serviría una restauración católica en lo individual, una restauración de los primeros principios en nuestros estudiantes si el país continuara siendo vasallo de los imperios y sometido a las agendas globalistas? La primera de las libertades del hombre es la independencia de su Patria y, junto con ella, la restauración de los principios; no una cosa sin la otra. No aut… aut, sino et…et.

 

Respecto a la reiterada lucha contra la forma de gobierno democrática que algunos han tomado, sólo diré que yo participo de la visión irazustiana (y católica, creo) de la relatividad de esas formas, según la cual nacen de una empresa de gobierno bien lograda (situación que no ha ocurrido todavía entre nosotros, por cierto).

 

Son esas formas de gobierno relativas las que permitieron a lo largo de la historia que algunos cristianos fuesen consejeros de emperadores politeístas o que ciertos pueblos bárbaros fuesen conquistados para Cristo, aún en situaciones doctrinalmente desfavorables: San Remigio no buscó que Clodoveo fuera “primero” un católico ortodoxo y excelente en su doctrina para, recién luego, presentarle a Santa Clotilde, sino que hizo de Celestino entre un pagano que adoraba a las ranas y una princesa cristiana para que, con el tiempo, se formara el primer reino católico de occidente. Así, de la mano de la cosa pública, iría la restauración de la cultura greco-romana y la instauración de la única religión verdadera.

 

En cuanto a mí, al escribir intento ajustarme siempre a la virtud de la Veracidad, y al obrar u opinar en política, a la de la Prudencia; y en todo, con Caridad. Tratando de no disparar nunca “hacia la derecha” ni de criticar a quien intenta hacer algo si no hay necesidad. Sino al contrario: intentando hacer apostolado con quienes aún no son “propia tropa” pero que, con poco esfuerzo, paciencia y caridad, Dios termina obrando en ellos la conversión. Me sobran los ejemplos. Es claro que en estos temas, siempre se corren riesgos, pero son los propios de quien se mueve sin certezas en los resultados.

 

Porque es muy cierto que alguien tiene que decir la Verdad públicamente pero también alguien tiene que hacer Bien en el orden práctico según nos lo permita el Buen Dios y  conforme la vocación de cada cual.

 

En fin, se trata de ópticas diferentes que no tienen por qué empañar nuestra amistad. Lo cierto es que, hasta la actualidad, no creo haberme desviado aún de mi camino que, si bien no todos compartirán, creo que es el que debo seguir en conciencia.

 

En cuanto a mí, espero nunca vacilar en apoyar a todo aquel que haga algo en pos de la Patria y de la verdadera Fe o, en su defecto, a quienes -sin que se nos pida la claudicación en los principios ni acallar la voz ante las legítimas diferencias- intenten hacer mermar en algo el mal que por todos lados se cierne, hasta tanto llegue (o logremos formar) un caudillo católico para restaurar el orden social cristiano; y todo eso, aun a riesgo de equivocarme muchas veces, como es propio de los enemigos de “la inacción que es la cordura”, según decía el agnóstico Borges.

 

Un gran abrazo en Cristo y la Patria y sigamos manteniendo la sentencia escolástica que siempre te ha caracterizado: in dulcedine societatis quaerere veritatem (“en la dulzura de la amistad buscar la verdad”).

 

Un abrazo

 

P. Javier

martes, 24 de octubre de 2023

LA ÚNICA VERDAD ES LA REALIDAD


POR JOSÉ LUIS POLLOLA

 

La Prernsa,  23.10.2023

 

La frase del título la dijo Aristóteles hace 2400 años, pero la mayoria de los argentinos creen que la inventó Perón. Atengámonos a ella, en consecuencia. Massa ganó las elecciones y Milei sacó el mismo porcentaje que en las PASO

 

Pero, además, Massa hizo una magnífica elección en la Provincia de Buenos Aires, mientras Milei volvió a salir tercero en la misma jurisdicción, igual que en la CABA.

 

Excepto cuatro partidos del AMBA, el resto los ganó UP, incluidos Lomas de Zamora y la Matanza .Adicionalmente, Massa ganó con una catastrófica situación macroeconómica, con una hiperinflación del 180%, una pobreza del 40%, con un saldo negativo en dólares cercano a los 10.000 millones y una deuda de los importadores de 20.000 millones.

 

Todos los analistas decían que ningún candidato con ese combo en sus espaldas podía ganar una elección. Massa ganó. ¿Por qué? Porque la torpeza de la oposición le permitió que siempre se refiriera al futuro y al día que comenzara su gobierno, el próximo 10 de diciembre.

 

La crisis actual es de Macri y de Alberto Fernández. El no es responsable. Más aún, es el que sacó las papas del fuego cuando lo de Guzman y Batakis. Ningún opositor se dedicó a martillar que él -Massa- era la tercera pata del Frente de de Todos que hoy nos gobierna con otra sigla. Le permitieron que hablara incansablemente de sus planes futuros y eludiera el presente y los cuatro años de su cogobierno.

 

Pero también hizo un elenco de todas las necesidades inmediatas de la población. Le dio a cada sector social un parche con 60 o 90 días de validez.

También hizo una reforma mayor que, a fuer de sinceros, hay que reconocer que siempre la propuso Macri. La exención del impuesto a las Ganancias para la 4ta categoría -elevada a la categoría de ley- para todos aquellos que cobran un salario mensual menor a 15 salarios mínimos.  La ley ahora habla de los que perciben anualmente menos de 180 salarios mínimos.

 

Esta reforma beneficia particularmente a los mayores ingresos (hasta hace poco la ridícula suma de $ 700.000) y fue criticada, entre otros por Grabois.  ¿Porque lo hizo? Porque apunta directamente a ganar la benevolencia de un sector importante de la clase media que hasta ahora apoya (¿apoyaba?) a Juntos por el Cambio.

 

Pero también hizo una operación quirúrgica de alta precisión: mandó a la clandestinidad al kirchnerismo. Prueba -una más- fue su discurso de cierre de anoche donde no mencionó a Cristina, ni a su hijo Máximo, primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Y si Cristina, después de su triunfo del 2011 gritó: ¡Vamos por todo! , Massa ahora entonó el mantra de la humildad y el llamado a la "unidad nacional", con especial mencion a los radicales y también a algunos que militan (¿militaban?) en JxC.  Sabe que es la única forma de romper el frente antikirchnerista al que llaman, con toque de somatén, los tambores de Milei y de Patricia Bullrich. Esta última se negó a saludar al vencedor.

 

LA GRIETA

 

Y bien. Es hora de preguntarse si la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo, la grieta, sigue vigente con la misma intensidad de estos últimos años.  Massa le opone otra antinomia: democracia versus dictadura, confiando en que los manes de Yriyogen y Alfonsin arranquen de JxC un buen lote de votantes, siguiendo el camino de Ricardito Alfonsín, Moreau y Santoro.

 

Por último -sin agotar la lista- es de justicia  mencionar la largamente superior dialéctica de Massa frente a los balbuceos de Bullrich y el economicismo, a veces ininteligible, de Milei.

 

Los buenos comandantes militares eligen un objetivo y concentran allí el grueso de sus fuerzas.  El gran hallazgo de Milei fue el justo apelativo de la casta, para designar con justicia a la partidocracia argentina. A la que le agregó la dolarización, que luego fue motivo de avances y retrocesos entre sus propias huestes.  Pero estos objetivos razonables, pronto se mezclaron en un amasijo inextricable,con temas altamente discutibles, como venta de órganos, de armas, vouchers para escuela y quita sin anestesia de todo tipo de subsidios, particularmente los del transporte y los energéticos, lo que fue rapidamente aprovechado por Massa y tuvo un fuerte impacto en la población usuaria, cuando vio como la afectaba en su metro cuadrado. Particularmente cuando advirtió que, de aplicarse la quita de subsidios, pasaria de pagar $59 un viaje a 700 o 1100.

 

CLANDESTINIDAD

 

Un tema al que habrá que prestarle atención es a la evolución del kirchnerismo en la clandestinidad vergonzante.  Cuando Massa golpea lo hace con decisión

 

. Y si llega a la conclusión que tiene que enviar a cuarteles de invierno a Cristina Kirchner y a la Cámpora, con Grabois incluido, no dudará en hacerlo. Desde Verbitsky hasta Página 12 y sus foristas, pasando por El Destape y C5N, Massa siempre fue sapo de otro pozo.  Era el "hombre de la embajada", máxime cuando se filtraron los cables de la embajada de USA donde Massa ciriticaba sin piedad a Kirchner. Y que es el hombre de USA en la Argentina no cabe duda. Nadie puede acreditar los contactos que quien ahora se llama "hijo de inmigrantes", goza en ambos partidos del país del Norte.  Allí donde Cristina dijo a sus fieles que debían mirar si algún día era víctima de algún atentado. 

 

También se pronuncio más de una vez sobre Venezuela, llamándola "dictadura" (cosa que tampoco fué aprovechada por sus oponentes, que bien le pudieron exigir que se pronunciara nuevamente al respecto. Y ya se sabe que para Cristina y la izquierda criolla, Cuba y Venezuela son las víctimas del bloqueo de los Estados Unidos.  Tesis, a la que se ha sumado también el desaparecido Alberto Fernández.

 

En síntesis, Massa ha logrado un tremendo triunfo, pero tiene que enfrentar dos graves desafios: la calamitosa situación económica, social y financiera del país, particularmente la inflación y la falta de dólares  (sin poder recortar demasiado el gasto público para no irritar a sus apoyos clandestinos, para quienes la lucha contra el FMI es la razón de su vida) y vencer a la alianza antikirchnerista que se empezó a urdir entre el mileismo y JxC.

 

LA OTRA ELECCION

 

No quiero concluir estas líneas sin hacer referencia a otro poder del Estado que también tuvo elecciones pocos dias antes que las nacionales para los poderes Ejecutivo y Legislativo.  Me refiero a la elección que hizo la Asociación de Magistrados de la Justicia Federal, y en la que resultó vencedora, con el Juez Andres Basso a la cabeza, la lista Bordó, notoriamente alejada del kirchnerismo. Sacó 1118 votos contra 874 de la proK lista Celeste, que obtuvo 834 votos. La lista Bordó obtuvo, en consecuencia el 46,10 de los votos y la Celeste 36,04.

 

El triunfo es notable porque en la última elección la Lista Bordó sólo obtuvo 39 votos de ventaja. Sin duda que la personalidad de Basso y su actuación en el juicio hasta ahora mas resonante contra Cristina, por la obra pública y su consecuente lavado de dinero (Basso fue el único, en minoría, que la acusó de "asociación ilícita") ha tenido un rol decisivo en la elección.  Que no es un tema menor en las actuales circunstancias. La moneda sigue en el aire hasta el 19 de Noviembre.

jueves, 12 de octubre de 2023

UNA OBSERVACIÓN SOBRE LOS LIBERTARIOS

 


 Propuesta para una discusión

 

 por Mario Accorsi

Magíster en Educación, Licenciado y Profesor en Historia

 

Fuente: Cruz del Sur

 

El discurso público argentino está atravesado por la crisis económica. Vemos así, gran cantidad de economistas desfilar por los medios de comunicación aclarando las causas, postulando diagnósticos y presentando las soluciones a una crisis que parece profundizarse cada día más.

 

(...)

Los liberales o libertarios han articulado un discurso en el que ponen foco en el Estado y la corporación política. Para ellos, y en muchos puntos para nosotros también, gran parte de la recaudación impositiva se destina a gastos superfluos e improductivos. Pero dan un paso más: el sostenimiento del aparato del Estado es una condición necesaria para que la corporación política pueda mantener sus fueros y privilegios, de ahí que nos encontremos con todo tipo de alianzas políticas que, ayer insospechadas, hoy son una realidad.

 

Para superar esta grave crisis, producto de la incapacidad política, por un lado, y de la falta de decisión para llevar adelante las medidas urgentes y necesarias, por el otro, ellos proponen, en principio, una reducción del 15% del gasto público sin tocar el gasto social y haciendo foco en el gasto político. El fin último debe ser bajar el gasto público achicando el Estado para bajar los impuestos y que aumente la inversión productiva y el consumo.

 

Por supuesto, que no son los libertarios los primeros en ver que el problema es la casta política o partidocratica. En la primera mitad del siglo XX fue el Nacionalismo quien denunció este asalto al Estado para sostener un régimen inicuo de opresión y saqueo y, fue este grupo el que dio un paso más allá, cuestionando los principios que sustentaban ese sistema y no solamente quienes gobernaban ese sistema. Y es en este punto donde el Nacionalismo y el Liberalismo comienzan a separarse o por lo menos, donde el debate se pone más áspero.

 

El principal postulado defendido por el Liberalismo es el de la libertad, libertad entendida como un bien en sí mismo, un tesoro que debe ser defendido hasta dar la muerte por ella si fuese necesario. El Liberalismo es, en definitiva, el respeto irrestricto por el proyecto de vida del prójimo y la libertad, hacer lo que a uno se le plazca con tal de no perjudicar a un tercero.

 

Esta forma de ver la libertad no tendría problema en justificar actos malos como el suicidio o flagelaciones auto infringidas pues no habría en estos actos perjuicio alguno a otra persona. “Si la persona quiere hacerlo, está en todo su derecho, pues es libre y nadie puede impedírselo”. 

 

Nuestra radical diferencia con esta doctrina de pensamiento y acción está en que nosotros consideramos que un acto voluntario no es bueno por el solo hecho de ser libre, sino que es bueno porque es bueno aquello a lo cual libremente se ha determinado. “No se califica positivamente una opción por haber sido libremente elegida, sino que, por el contrario, es la elección la que se califica positivamente por haber tenido como objeto una buena opción” (Antonio Widow).

 

Por eso, toda la tradición clásica concluye:

 

“la libertad no es el primer bien del hombre. Si tal fuera, todo lo que fuere tocado por ella sería así bueno; todo lo que cada hombre hiciese u omitiese, por proceder de su libre voluntad, sería por lo mismo irreprochable. La libertad es el modo de dirigirse el hombre a su bien primero, no es ella el bien primero. Por esta razón, depende también ella, en su calificación, del fin de la conducta humana” (Antonio Widow)

 

Visto así la cuestión a zanjar es “qué es bueno y por qué lo es” y si en lo que es bueno hay una jerarquía de valores o no la hay. Problema importantísimo para juzgar cualquier acción humana: la persona humana como centro de todos los desvelos, entendido el hombre como animal racional y no como construcción socio histórica o el dinero como eje vertebrador de la sociedad y elemento de gozo individual y social.

 

Creemos, con Ramiro de Maetzu, que “para ser ricos hay que tener conciencia de un ideal y de una misión” porque, como dice Ernesto Palacio, “la riqueza material no la obtiene una nación con los mismos procedimientos de una casa de comercio, sino por añadidura, cuando se propone una finalidad trascendente a la riqueza misma.”

 

Nuestro país vive un momento clave en el que surgen cuestionamientos que antes estaban vedados o callados. Pensamos que es hora de cambiar la mirada y “ver más allá” de la crisis y postular un ideal y una misión: primero nuestro prójimo, primero la persona.

 

 

martes, 25 de julio de 2023

ARGENTINA


 de país receptor a país expulsor

 

Por Malú Kikuchi

 

Periódico Tribuna, 22/07/2023

 

Desde finales decimonónicos Argentina fue la tierra prometida para los desesperados con hambre de comida y de trabajo.  Se convirtió con los EEUU en un país receptor de migrantes y de sus ilusiones.

 

En la mayoría de los casos esas ilusiones se convirtieron en realidad. La educación pública de excelencia, gratuita y obligatoria (la maravillosa ley Nº1420 de Roca en 1884) hizo posible el sueño de “m´hijo el dotor”.

 

Con trabajo y esfuerzo, todo ello basado en la meritocracia y el respeto a la Constitución Nacional, los migrantes ayudaron a hacer crecer una Argentina dispuesta a hacerlo sobre bases sólidas.

 

El país creció. Fue la admiración del planeta, se ubicó entre las naciones más importantes del mundo. Su Producto Bruto Interno, PBI era más alto que el de toda Sudamérica sumada. Argentina era un gran país.

 

Lástima que por culpa del populismo y sus demenciales políticas los verbos queden en el pasado. Lástima el “era”. Ya no lo es. Porque Argentina no sólo expulsa, echa y despide empresas extranjeras y quiebra pymes locales.

 

Las empresas aeronáuticas marcaron el camino del exilio de Argentina. Lo hicieron Alitalia, British Airways, Emirates, Cubana de Aviación, Qatar Airways, Ethiopian,  Air Canada, Air New Zealand (low cost), Sky y las brasileñas Gol y Azul.

 

También se fueron la cadena de supermercados Wall Mart; la chilena Falabella; Dr. Martens (inglesa, más de 100 años en Argentina, fábrica de zapatos); Eli Lily (EEUU) farmacéutica; Alicorn, productos de cuidado personal y de limpieza del hogar; Base, pintura para automotrices;  PPG, empresa global de pintura; Axalta (EEUU) química; Raizen Gas, gas licuado; el banco brasileño Itaú y  ahora la empresa española textil, Zara.

 

Se fueron Nike y Asics (zapatillas); Brightstar (EEUU) celulares fabricados en Tierra del Fuego y Glovo, empresa de delivery. Estas últimas tienen operadores en el país.

 

El país también destierra y exilia a profesionales mal pagos que emigran hacia otros rumbos. Un médico que hace una guardia en Chile, cobra por esa única guardia lo que cobraría por cinco guardias en Argentina.

 

La educación pública no sólo ha dejado de ser de excelencia, ha pasado a ser lamentable. No hay más maestros, han sido remplazados por trabajadores de la educación. Un tal Baradel  la maneja.

 

El resultado es la ausencia de clases con cualquier pretexto, calor o frío, el día del guanaco o el de la tortita negra. Los que enseñan no sólo no saben sino que se dedican a hacer militancia política con los chicos.

 

Aquellos afortunados que pudieron estudiar y tienen comprensión de textos (un milagro), los que fueron a la universidad y se recibieron, diploma bajo el brazo parten al exilio hacia los países de donde salieron sus antepasados.

 

También Argentina expulsó la educación pública. Esa que la hizo grande, la bandera que la distinguió en el mundo durante muchos años. Porque no importan las riquezas naturales, importa la educación de las personas.

 

Argentina, país enterrado en un populismo cerril y empobrecedor, también ha echado de mala manera su moneda, el vapuleado $ peso, que ya venía sacándole (al peso moneda nacional) 13 ceros.

 

El país se desespera por tener dólares, desde el gobierno hasta los simples ciudadanos. No hay. Pasaron largamente la barrera de los $500 por un solo dólar, deseado y muy difícil de conseguir. Echar la propia moneda  es para el Guiness.

 

En el resto del mundo, en casi todos los países, incluyendo los de la región, las monedas se aprecian. El peso argentino se deprecia cada día un mucho más. Y el verbo depreciar viene de despreciar, es lo que están haciendo los argentinos con su moneda. Obligados por el gobierno.

 

En 1986 Borges le escribió a Manucho Mugica, “Tuvimos una patria y la perdimos los dos”. La perdieron los argentinos. En un año electoral, las elecciones abren ventanas a la esperanza. Se puede recuperar la Patria.

 

En 1912, a  partir de la ley electoral Nº 8.871, su autor, el Presidente Roque Sáenz Peña le dijo a los argentinos, “Quiera el pueblo votar”. Hay que votar, es la única arma lícita de los ciudadanos.

domingo, 21 de mayo de 2023

NADIE ELIGE



POR HUGO ESTEVA

 

La Prensa,  20.05.2023

 

Una vez más el tiempo electoral pone a prueba al sistema político en que se vive, cuyas tortuosas reglas intentan ser permanente y grotescamente violadas. De nuevo queda claro que se ha tergiversado el necesario concepto de República para cambiarlo por una democracia en la que nadie tiene oportunidad genuina de elegir.

 

Dejemos de lado el colmo que ha significado tener que soportar a un Presidente anodino, que sólo gobernó mientras no tuvo nada que hacer ni decidir, y que ni siquiera duda en degradar hasta su presunta tarea docente asentando las nalgas sobre el escritorio desde el que debería enseñar algo más que una pequeña materia.

 

Olvidemos también por un instante el bochorno que implica el predominio de un personaje bajo todo punto de vista vulgar, basto, que quiere seguir mandando desde la retaguardia en que aloja sus ancestrales resentimientos psicopáticos. Pongamos además entre paréntesis a una oposición que no se consolida, justo en el momento de sus mejores posibilidades. Se trata de la caída más profunda de un régimen agotado, cuya natural evolución nos ha traído hasta aquí, y al que la gran mayoría del país repudia.

 

Mucho más importante es tratar de pensar cómo recomponer un modo de gobernar que nos represente. Y ese modo, si bien no tiene otra opción que ser republicano como históricamente le cabe, debe cumplir con la obligación ineludible de encontrar la manera de ser reflejo de lo mejor que queda en nuestra patria. De lo contrario, nunca habrá una república verdadera.

 

La salud no va a surgir de la blanda condescendencia con la cultura predominante en Occidente, que atenta contra la vida misma desde el aborto, la eutanasia y la degeneración esterilizante. Tampoco va a venir, aunque hoy parezca exitosa, de la desmelenada gritería contra todo menos contra la especulación financiera; eso sí, con abrumadora apertura en los medios, toque de cirugía estética y despliegue de guardaespaldas más que evidentes.

 

LA SALIDA

Se trata de encontrar el modo en que los argentinos dejemos de elegir por televisión listas promovidas desde quién sabe qué usinas de dinero (porque estas campañas son impensablemente caras); listas donde nadie conoce a nadie, que se cambian por las buenas y sobre todo por las malas hasta el último minuto de la llegada al recinto de la Justicia Electoral, y que se configuran sobre todo incluyendo a inútiles cuyo mérito es el de entibiar sillas en los comités y sus cafés aledaños.

 

Es propio de delincuentes tratar así a la mayor parte de los compatriotas, cuyo hartazgo con estas formas políticas es más que clara. Y por eso lo justo será que se los deje elegir entre lo que conocen desde el lugar donde viven, como para que tengan de ese modo a quiénes controlar y exigir.

 

Así, mediante un sistema sanamente piramidal, se podría votar el equivalente a concejales -postulantes partidarios pero también otros que surgieran entre grupos independientes de vecinos- que deberían elegir entre sí a los intendentes, quienes a su vez deberían sacar de entre ellos a los gobernadores, y éstos al Presidente.

 

Todos estos representantes no deberían durar más de un mandato y, cualquiera fuere la posición a la que hubieran llegado, sólo podrían ser vueltos a elegir en su distrito de origen (y en ningún otro) al cabo de un nuevo período. Estos períodos, sin reelección inmediata, deberían volver a ser de seis años como lo señalaba nuestra Constitución original, para evitar el circo sufragista permanente y dar lugar a tiempos suficientes para encarar y terminar obras serias.

 

Naturalmente, esto que aplica a los distintos niveles del Poder Ejecutivo, debería programarse para el Legislativo, convocando a conocedores de las diferentes actividades de la sociedad y no sólo a charlatanes todoterreno. El Poder Judicial tendría que conservar su independiente intangibilidad, regida por públicos concursos con jurados profesional y éticamente intachables.

 

Por supuesto, una modificación así, que no requiere tocar la inicial Constitución sino adaptar las Leyes Electorales, ha de ser ajustada por los especialistas capaces de ver sus virtudes y prevenir sus defectos. Pero sin duda resultaría mucho menos manipulable por los intereses de grupos, por las manos ajenas y por la corrupción. Y, claro, los representantes del primer escalón tendrían necesariamente que respetar los mandatos de sus vecinos próximos, sin lo cual nunca podrían volver a ser elegidos.

 

Nada de lo dispuesto por el hombre corre siquiera riesgo de ser angélico, y un sistema así se golpearía contra la realidad de un mundo en pleno proceso de degradación. Sin embargo, parece claro que a las siempre acechantes fuerzas de lo malo les daría mucho más trabajo que hoy adueñarse de un país lleno de valiosos habitantes como el nuestro. Compatriotas que no tienen ahora casi nada para elegir.

viernes, 30 de diciembre de 2022

UN PADRE

 

 en tiempos del antipaternalismo­

 

POR HUGO ESTEVA

 

La Prensa,  28.12.2022

 

­El titulado Presidente de la República adquirió un tono dulcemente paternal para festejar el triunfo argentino en el Campeonato Mundial de fútbol. En modo condescendiente, se ha atribuído la epopeya y le ha sumado otras dos copas en un solo período de gobierno: rey de copas, si a alguien le quedaba alguna duda. Pero, además, aduce bonachón que ha permitido al pueblo homenajear masivamente a los futbolistas. En síntesis: ese hombre sensible ha sido capaz de producir per se lo que uno hubiera entendido como clásico de la espontaneidad futbolera nacional.

 

Eso sí, al día siguiente cambió de tono para intentar llevarse por delante al Poder Judicial en nombre de "la democracia'', seguramente buscando agraciarse con su mandante, la señora que lo ha hecho definitivamente a un lado. Dónde queda ahora la democracia tan mentada es un misterio.­

 

­HERENCIA FRANCESA­

 

Bien claro está que si algo positivo resultó de la sangrienta y mentirosa Revolución Francesa que nos contaminó como nación desde antes de nacer, es la independencia de la Justicia -y con ella la igualdad ante la ley- respecto de los otros poderes republicanos. Sin esa independencia de los jueces puede uno despedirse de la idea de República. Pero el asunto es que la Argentina no tiene otro camino que ser una república. Eso sí, genuina república si quiere sobrevivir como nación.­

 

La cultura liviana y resentida que hoy es regla viene trabajando desde la postguerra de los años 40 en la destrucción de la figura paterna. Así, el paternalismo es una mala palabra que, en lugar de a un afecto de carácter singularmente generoso, quiere ahora designar a una relación autoritaria que degrada al hijo.

 

En Medicina se la viene empleando desde entonces de manera creciente para contraponerla a la pretendida virtuosa autonomía del enfermo, que debe así tomar decisiones terapéuticas de las que poco y nada conoce. Por un lado, se pretende que en tiempos previos los médicos eran suerte de tiranos que dictaminaban sobre el destino de sus enfermos sin consultarlos, lo que es falso. Por otro, tal autonomía se ha ido transformando en una herramienta que sólo sirve -a través del tergiversado "consentimiento informado''- como protección para los prestadores de salud mientras deja a galenos y pacientes tan en el aire como siempre.­

 

Frente a tanta hipocresía organizada, ¿puede llamar la atención que el Presidente -cuyo carácter lo inclina a la simulación como a pocos- elija el papel de padre bueno que ha permitido a sus prohijados disfrutar de un triunfo deportivo singular para sacar su provecho político?­

 

­VUELTA DE TUERCA­

 

De hecho, tampoco se trata de singularidad alguna. Apenas una vuelta más de tuerca dentro de la mentira de esta autoproclamada democracia que se ha edificado para protección de la bien asentada clase política y emplea sus armas falaces. Fortaleciendo cada vez a estos padres antipaternalistas que pretenden representarnos a partir de listas electorales fabricadas en unidades básicas y comités, de las que jamás piensan bajarse.­

 

Lo cierto es que así como ahora esos políticos quieren invadir a la Justicia para aniquilarla, irán buscando neutralizar toda influencia ciudadana positiva con tal de dominar la vida entera de la nación. Y, a menos que el sistema electoral se modifique por completo en busca de una representatividad genuina, los de uno u otro color quedarán aferrados a sus usurpados asientos con apenas modificaciones de forma. Para eso se preparan ante este próximo año electoral.­

 

El actual Presidente, antipaternalista en papel de falso padre, bajo representante de una cultura inferior, podrá tener que dar paso al costado después de tanta incapacidad, de tanta mentira, de tanto papelón. Pero vendrán otros surgidos de la misma engañifa eleccionaria que ha llegado a sumir a un país lleno de rasgos nobles bajo el yugo de una mujer irreversiblemente enferma. Es imprescindible despertarse ya para refundar a esta Patria.­