miércoles, 27 de agosto de 2025

POR QUÉ JAVIER MILEI


 no puede echar a su hermana Karina

 

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

Perfil, 26-8-25

 

Lo hizo público Luis Majul tras una recienteísima charla en off con el Presidente. A Javier Milei, dijo el periodista en su programa de LN+, no le temblaría la mano para expulsar a ningún funcionario al que sorprendiera robando. Y citó la frase textual de su fuente, reproducida en una placa: "Y además, yo ya demostré que no dudo ni dudaré en echar a cualquiera que pudiera estar en algo raro. Y sin importar el rango, ¡eh! Pero dije a cualquiera. Con una única excepción". “¿Qué excepción?”, repreguntó Majul, según su racconto.

Respuesta de Milei: “Mi hermana Karina”.

 

Silencio grave en el estudio.

¿El Presidente acaso estaba avisando que no le piden lo imposible, echar a su hermana? Aunque las evidencias se acumulan contra ella, ¿la secretaría general de la Presidencia tiene “licencia” para recaudar por izquierda? ¿Está habilitada a cobrar las supuestas coimas de 800 mil dólares de las que habla en los audios el desplazado titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo? ¿Por qué Karina tiene coronita? ¿Porque se apellida Milei?

 

Si es cierto que el Presidente dijo lo que contó al aire Majul, la conclusión es una sola: Milei no solo no quiere, sino que no puede echar a su hermana. Es algo que le está vedado. La necesita.

Cobra entonces un sentido más profundo aquella repetida frase presidencial según la cual ella es “el Jefe”. Nadie puede echar a su jefe.

 

¿Por qué Milei depende tanto de su hermana? La enumeración de razones es variopinta. Por un lado, es la que maneja el día a día de la gestión mientras el Presidente se entretiene con los números de la economía y los tuits de las redes sociales. Es la que, junto al asesor Santiago Caputo, “gobierna”. En segundo lugar, Karina es la que maneja la caja gubernamental, así como antes de llegar al poder se ocupaba de los números de la campaña y aún más atrás, de la economía personal de Javier, entre cuyas cualidades no está la de ser un administrador demasiado prolijo. “Ella es la que me maneja los números”, lo ha reconocido en diversas entrevistas. Si a Milei le faltaba plata en su época de economista mediático, la hermana era la que le decía que había que dar más charlas entre empresarios para llegar cómodo a fin de mes. Y hay memoriosos que recuerdan que, como ahora, no había ninguna factura en esas transacciones. Era “todo en groncho”, afirman.

 

Pero, además de ser la caja histórica de su hermano, primero en su economía personal y ahora en la del Estado, también hay una dependencia psicológica por la que él no puede vivir ni gobernar sin ella. Cuando Javier era un niño y su padre lo golpeaba, solo Karina se animaba a salir en su defensa. Cuando murió Conan, allá por 2017, solo Karina se adquirió de que el perro y su amo afligido siguieran en contacto a través de un médium, Celia Melamed, quien habló del asunto en un video que todavía circula por internet . Cuando el hermano mayor se siente solo, abatido, derrotado, es la menor la que sale en su rescate y lo sostiene. Si él hasta la compara con Moisés, el profeta, y lagrimea ante cámara cuando dice esas cosas. Según esa interpretación, él viene a ser Aarón, el hermano mayor de Moisés, su “divulgador” y el primer Sumo Sacerdote del pueblo de Israel. Pero el profeta, el personaje más importante, es ella.

 

No importa, entonces, lo que investigue la Justicia. Milei y su hermana son inseparables.

¿Cómo echar a Moisés sin que caiga Aarón?

viernes, 22 de agosto de 2025

LA LECCIÓN


 del «último» Alberdi

 

Oscar Andrés De Masi

Fundación Oíd Mortales, 04/05/2025

 

Acerca de los liberales argentinos

La Argentina es gobernada en este momento por un partido político cuya historia es una página en blanco, que se dice “libertario” y que pregona la libertad liberal, como bandera y programa.

 

Me pareció interesante, además de mostrar una estatua porteña de Juan Bautista Alberdi (a quien esta facción gobernante dice reverenciar como padre fundador de nuestras “ideas de la libertad” republicana), recuperar una frase de sus Escritos Póstumos (aquellos que comenzó a recopilar su hijo Manuel y, luego, Francisco Cruz).

Porque ocurre que no hay un Alberdi unívoco.

 

Aquí, en la cita que propongo, se trasunta un Alberdi que se ha desencantado de los espejismos ideológicos iluministas y librecambistas, plasmados en las “Bases” de 1852, que no hicieron más que conducir al país a un esquema de dependencia foránea y fracasos reiterados en su sistema de representación democrática.

 

Este “otro” Alberdi, el que habló de Rosas con juicio equilibrado* y lo visitó en Inglaterra durante su propio exilio provocado por los unitarios triunfantes, el de la “Peregrinación a la luz del día”, el de “la Monarquía como mejor forma de gobierno en Sudamérica” o, simple y llanamente, el de los “Escritos Póstumos”… no agrada a los liberales y prefieren “cancelarlo” como referencia doctrinaria, quedándose solamente con una versión de Alberdi funcional a sus manifiestos y slogans.

 

Pero veamos qué dijo acerca de los liberales argentinos uno de los “padres” del liberalismo político y económico, argentino e hispanoamericano:

 

“Los liberales argentinos son amantes de una deidad que no han visto ni conocen.

Ser libres, para ellos, no consiste en gobernarse a si mismos, sino en gobernar a los otros.

La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad.

El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo…”.

 

(Juan Bautista Alberdi, “Escritos póstumos”, X, 1872)

 

Oscar Andrés De Masi

jueves, 21 de agosto de 2025

GUERRA ANTISUBVERSIVA

 Con motivo de conmemorarse hoy el día internacional de las Víctimas del Terrorismo, fijado por las Naciones Unidas, se realizo ayer una exposición sobre el tema indicado en el título, organizado por el Foro Social Carlos Sacheri. 

Reproducimos una síntesis de lo expuesto.

*********


 

Haremos hincapié en la metodología utilizada para enfrentar a los grupos subversivos en la década del 70.

En un artículo del General Osiris Villegas, éste sostiene que, cuando el Ejército argentino recibió la orden de aniquilar la subversión, en 1975, “no estaba bien preparado” para este tipo de operaciones, propias de una guerra interna, y tuvo “que aprender a organizarse, redactar reglamentos e instruirse para adquirir la técnica de combate necesaria”, para el cumplimiento de la misión asignada. Debemos confrontar esta afirmación con otros antecedentes:

 

1. En el prólogo del Nunca Más, se citan las palabras de despedida del Jefe de la Delegación Argentina, ante la Junta Interamericana de Defensa, General Santiago Omar Riveros, 24-1-1980: “Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores.”

 

2. En el mismo número de la Revista Militar donde publicó su artículo el General Villegas, el General Genaro Díaz Bessone, afirma que: “Cuando el Ejército fue empeñado en la guerra revolucionaria, estaba preparado para ello, aún cuando la teoría contenida en los reglamentos debió ser corregida por la experiencia derivada de los combates”.

El mismo oficial, acota en un libro, que estaban vigentes desde 1968, reglamentos militares redactados para este tipo de guerra, agregando que: “Desde fines de la década de los años 50 el Ejército Argentino se venía preparando para la Guerra Revolucionaria”; dicha preparación tuvo “como base un cuerpo doctrinario constituido por numerosos reglamentos militares”.

 

3. El Dr. Florencio Varela, abogado de varios oficiales superiores, ha detallado el contenido de dichos reglamentos:

 

RC-8-2: “Operaciones contra las fuerzas irregulares” (20-9-68)

RC-8-3: “Operaciones contra la subversión urbana” (29-7-69)

RV-150-10: “Instrucción de lucha contra las guerrillas” (5-9-69)

ROP-30-5: “Prisioneros de guerra” (26-8-69)

 

Verdadero fundamento: la escuela francesa

Consideramos que el antecedente en que se basaron las Fuerzas Armadas argentinas para la guerra antisubversiva fue la llamada escuela francesa. Ni el General Villegas, ni el General Díaz Bessone, en su libro de 373 páginas, se refieren al tema, pero, en varios reportajes de los últimos años -que circulan en Internet y detallamos al final-, algunos jefes militares han ido explicando esta cuestión.

El General Reynaldo Bignone, último presidente de facto, reconoció que fue el General Carlos Rosas el gestor de que el Ejército tuviera una asesoría francesa, y que la forma de oponerse a la guerra revolucionaria fue adoptada del modelo francés, que se volcó en los reglamentos que se aplicaron en dicha guerra.

 

La experiencia militar que adquirieron los franceses en Indochina, dio lugar a la nueva teoría contrarevolucionaria. En efecto, descubrieron que las tácticas y armamentos utilizados en la Segunda Guerra Mundial no era apropiada para la guerra moderna, donde no hay un frente y el enemigo está oculto entre la población. El enemigo es interno lo que obliga a controlar a toda la población. La inteligencia adquiere mayor importancia, la inteligencia implica el interrogatorio, y en el interrogatorio, a veces, se debe aplicar la tortura.

Una de las unidades que intervienen en Indochina, fue la Agrupación de los Comandos Mixtos Aerotransportados (GCMA), cuyo jefe era el Teniente Coronel Roger Trinquier, que llegó a tener bajo su mando cerca de 20.000 hombres. Este oficial leyó a Mao Tse-Tung y su método, que era el que aplicaron contra Francia en Indochina; volcó ese conocimiento en su libro “La guerra moderna”, que se convirtió en el principal elemento teórico.

 

Después de la derrota de Dien Bien Fu, las tropas francesas se ven obligadas a retirarse de Indochina, pero los métodos que experimentaron en ese lugar, los aplicaron luego en Argelia, y los transmitieron a los norteamericanos, quienes, a su vez, los aplicaron en Vietnam. En la nueva guerra de Argelia, el Estado Mayor del Ejército francés adhirió a la doctrina de la guerra revolucionaria, encomendada al General Jacques Massu, de quien Trinquier fue asesor. Además, comenzaron a enseñarse dichas técnicas en un Centro de Entrenamiento en Guerra Subversiva, creado por el ministro de Defensa, Jacques Chaban-Delmas. La difusión de esas experiencias se realizó desde la Escuela de Guerra de Francia, de donde egresó en 1957 el entonces Coronel Carlos Rosas, que asumió como Subdirector de la Escuela Superior de Guerra de la Argentina.

En 1959 suscriben un convenio los ejércitos de Francia y la Argentina, que comienza a cumplirse en febrero de 1960, con la instalación en Buenos Aires de una misión militar francesa, integrada por tres oficiales veteranos de Argelia. Uno de ellos, el Teniente Coronel Henri Grand d’ Esnon, pronuncia una conferencia en la Escuela de Guerra, el 26-5-1960, en la que describe la guerra subversiva. Cabe destacar que, en esa época, el Ejército argentino destinaba al mejor graduado de la Escuela de Guerra a realizar un curso de perfeccionamiento en París, incluyendo un mes de práctica en Argelia. Uno de los oficiales fue el entonces Teniente Coronel Alcides López Aufranc, quien dirigió en 1961 el primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, al que asistieron oficiales de catorce países.

 

En 1963 la influencia francesa se atenúa, pero en 1974 se reactiva la misión, quedando a cargo desde el 15-4-74, del Coronel Robert Servant, ex combatiente de Indochina y Argelia, quien se instala en el piso 12, donde funciona el Estado Mayor del Ejército cuyo jefe era el General Jorge Rafael Videla. Al año siguiente, comienza el combate a los grupos subversivos en la Provincia de Tucumán.

 

Evaluación de la metodología utilizada

 

Sobre la metodología empleada en la guerra antisubversiva argentina, caben dos tipos de consideraciones, referidas al resultado de la misma y a la caracterización ética. Previo a ello, debemos partir de definir lo ocurrido en la década de 1970 en la Argentina como una guerra, y no una acción represiva. En efecto, el Reglamento RV-136-1 “Terminología castrense de uso en las Fuerzas Terrestres”, que estaba vigente en la época estudiada, define a la represión militar en un sentido acotado a una zona de emergencia.

 

Por el contrario, el Decreto Nº 2772/75, en su Art. 1º, establece que: “Las Fuerzas Armadas bajo el Comando Superior del Presidente de la Nación, que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país.”

 

El mismo Reglamento citado, define lo que se entiende por subversión: “Comprende las acciones de los grupos de insurrección clandestina destinados a reducir el potencial militar, económico, sicológico o político del enemigo mediante actividades destinadas a agitar a la población contra un gobierno establecido o contra una fuerza de ocupación.”

 

La Cámara que juzgó y condenó a los integrantes de las Juntas Militares, afirmó que había existido una guerra. Asimismo, el prólogo del informe oficial de la CONADEP -Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas-, comienza con la frase: “Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países.”

 

Las Fuerzas Armadas cumplieron la misión encomendada: aniquilaron el accionar de los grupos subversivos; es decir, lograron un éxito militar. Pero el método elegido para la guerra convirtió a los terroristas en víctimas.

Así lo reconoce el General Harguindeguy, ministro del Interior del Proceso: “ganamos la guerra pero perdimos la paz”. Lo ocurrido queda bien reflejado en una frase de Jacobo Timerman:

“La guerrilla...no pudo competir. Y, sin embargo, no fue derrotada en el terreno ideológico, moral, porque sigue esgrimiendo la irracionalidad de la represión, el abuso de poder, la ilegalidad de los métodos. Y ésa es su carta de triunfo (…)”.

 

Ni siguiera puede argumentarse que debieron utilizarse procedimientos especiales, propios de la situación de guerra, puesto que se eludió deliberadamente el encuadramiento del oponente como combatiente. Así queda de manifiesto en el RC-8-3: “El activista, el perturbador del orden, etc., no será considerado prisionero de guerra, y, por tal motivo, no tendrá derecho al tratamiento estipulado en las convenciones internacionales (pag. 93)”.

 

En el documental “Escuadrones de la muerte. Escuela Francesa”, realizado por la periodista Marie-Monique Robin, el General Díaz Bessone admitió los procedimientos clandestinos, y consideró que en la guerra contrarrevolucionaria los desaparecidos y las ejecuciones extralegales son daños colaterales.

 

La metodología empleada fue adoptada de la escuela francesa, cometiendo el error de seguir recetas que, en realidad, ya habían fracasado en Argelia y en Vietnam, países donde terminó triunfando políticamente el enemigo subversivo. Se desconoció que la estrategia de una guerra interna excede el plano militar, y debe apuntar al objetivo político de lograr la paz y asegurar la convivencia entre los ciudadanos.

 

Especialmente en el caso de una guerra revolucionaria, “lo importante no es tanto la derrota del enemigo como la restauración de la confianza de la población”, para lo cual deben evitarse “los excesos de violencia o reacciones incontroladas en la represión, que sólo sirven para impedir o dilatar la reconciliación y la concordia”.

Estas reflexiones pertenecen a un libro publicado en 1970 por el Círculo Militar, y lamentablemente no fueron tenidas en cuenta. (Crawley, Eduardo. “Subversión y seguridad: la cuestión de la guerra de guerrillas en el contexto argentino”; Buenos Aires, Círculo Militar, 1970, pgs. 107 y 110)

 

 

8.2. El hecho de que se haya procedido siguiendo directivas gubernamentales, y aplicando reglamentos que configuraban un derecho positivo, como alega el Dr. Florencio Varela, en el artículo citado, no altera la cuestión de fondo: la ley si es injusta, no parece que sea ley (San Agustín).

“La justicia que no resiste la publicidad no es justicia, y entonces no limpia la ofensa al bien común, sino que lo ensucia con demostraciones de falta de autoridad, de responsabilidad, de razones y de coraje cívico”. “No conocemos un solo argumento válido, ni moral ni estratégicamente, para justificar ejecuciones clandestinas”.

 

No puede negarse que la violencia que enlutó al país, fue iniciada por grupos guerrilleros que, desde el 24-3-1976, asesinaron a 711 personas, y por lo tanto el Estado tenía la obligación de actuar contra dichos grupos con el máximo rigor. Por eso debe distinguirse entre la lucha contra la guerrilla, que estuvo legalmente ordenada y moralmente justificada, de los métodos empleados en esa lucha.

 

Las autoridades estatales aceptaron el argumento perverso de que en una guerra antisubversiva el fin justifica los medios, no pudiendo evitarse acciones que en tiempos normales constituyen delitos. Así lo expresa, con toda claridad, el General Díaz Bessone:

“Si ante la agresión decimos que el fin no justifica los medios, preparémonos para ser santos o esclavos, pero no gastemos dinero en prepararnos para la guerra, y aceptemos que nos borren de entre las naciones libres de la tierra”.

 

En un reportaje, expresó:

“¿Cómo puede sacar información (a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no tortura?”. “¿Usted cree que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no puede fusilar 7000 personas”. (http://200.61.159.98/diario/el pais/1-24901.html

 

La doctrina clásica de la guerra, por el contrario, enseña que en la misma es posible ser eficaz y santo. Los principios contenidos en la escuela hispánica, que tuvo su mayor exponente en el P. Francisco de Vitoria, son aplicables a la realidad contemporánea.

También la Iglesia Católica se ha pronunciado sobre la moralidad de los actos en este tipo de conflictos, señalando que el secuestro, la tortura y el homicidio, son siempre ilícitos, aunque la causa que se defiende sea justa. (Conferencia Episcopal Argentina, 16-3-1972.) A su vez:

III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. “Documento de Puebla”, 1979, p. 531

Señaló:

“Si dichos crímenes son realizados por la autoridad encargada de tutelar el bien común, envilecen a quienes los practican, independientemente de las razones aducidas”.

 

Mario Meneghini

 

Bibliografía consultada:

-Castro Castillo, Marcial. “Fuerzas Armadas, ética y represión”; Buenos Aires, Editorial Nuevo Orden, 1979.

-Contreras Sarmiento, Jorge. “Manual de ética para las Fuerzas Militares y de Policía”; Buenos Aires, Consejo Episcopal Latinoamericano-Ágape libros, 2005.

-Crawley, Eduardo. “Subversión y seguridad, la cuestión de la guerra de guerrillas en el contexto argentino”; Buenos Aires, Círculo Militar, 1970.

-Díaz Bessone, Ramón Genaro. “Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978)”; Buenos Aires, Círculo Militar, 1988.

-Etchecolatz, Miguel. “La otra campana del Nunca Más”; Buenos Aires, edición del autor, 1983.

-FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia). “Definitivamente...nunca más (La otra cara del informe de la CONADEP); Buenos Aires, 1985.

-Miatello, Hugo. “Una defensa militar institucional en la guerra librada contra la subversión”; Buenos Aires, Círculo Militar, Ciclo Cultural, 1988.

-Verbitzky, Horacio.”Díaz Bessone admite miles de torturados y ejecutados en la clandestinidad”; (www.pagina12web.com.ar/diario/elpais/1-24949.html).

 

 

LEÓN XIV


 dice basta al indigenismo y al ecologismo

 

Ricardo Cascioli

Brújula cotidiana,   20_08_2025

 

Los pueblos amazónicos también tienen el pecado original y su salvación no está en la Pachamama, sino en Cristo. Con un breve telegrama a la Conferencia Eclesiástica de la Amazonía (CEAMA), firmado en su nombre por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, el Papa León XIV imprime un cambio de rumbo decisivo a toda la Iglesia —no solo a la amazónica— en materia de ecología, pero también en la misión de la propia Iglesia. Lo hace con lo que ya es su estilo: sin gestos llamativos, anuncios grandilocuentes o giros radicales que provocan rupturas, sino con correcciones tan pequeñas como significativas que buscan mantener la unidad en el cambio de rumbo.

 

En este caso no se trata de un acto magistral, ni siquiera de un mensaje directo, sino de un telegrama, ni siquiera firmado personalmente, que sin embargo, con pocas palabras, representa una revolución en el lenguaje y el contenido si se compara con el documento final del Sínodo sobre la Amazonía (2019) y con la posterior exhortación apostólica post-sinodal Querida Amazonia (2 de febrero de 2020).

 

En el telegrama dirigido a los obispos de la Amazonía reunidos en Bogotá del 17 al 20 de agosto, León XIV recuerda las “tres dimensiones interconectadas en la acción pastoral de esta región: la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio a todos los hombres, el trato equitativo de los pueblos que la habitan y el cuidado de la casa común”.

 

Ya el primer punto marca un cambio de perspectiva: tanto el Sínodo de 2019 como la exhortación posterior se basaban en la idea de que la Amazonía es una tierra feliz habitada por pueblos que saben vivir en armonía con la naturaleza porque aún no han sido corrompidos por la civilización occidental. De ahí la “evidente” inutilidad del anuncio del Evangelio: más bien la Iglesia “debería” aprender de estos pueblos y, si realmente se quiere, “tenemos que pedir permiso para poder presentar nuestras propuestas” (n. 26 de Querida Amazonia).

 

León XIV da la vuelta a la cuestión: también los pueblos amazónicos necesitan la salvación que solo Cristo trae: “Es esencial que Jesucristo, en quien todas las cosas se recapitulan (cf. Ef 1,10), sea anunciado con claridad y caridad inmensa entre los habitantes de la Amazonía, de manera que nos comprometamos a darles el pan fresco y puro de la Buena Nueva y el alimento celestial de la Eucaristía, única manera de ser pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo”. El “buen vivir” de los indígenas de la Amazonía, tan idealizado, es en realidad una mistificación, la “vida buena” solo está en Cristo. Anunciarlo “con claridad y caridad inmensa” significa, entre otras cosas, acabar con la ideología del indigenismo y el primitivismo que, contrariamente a lo que se quiere hacer creer, no hace justicia en absoluto a la cultura indígena.

 

Y hablando de justicia, es interesante el segundo punto subrayado por León XIV, a saber, “la certeza, confirmada por la historia de la Iglesia”, de que “donde se predica el nombre de Cristo, la injusticia retrocede de manera proporcional, ya que (...) toda explotación del hombre por el hombre desaparece si somos capaces de acogernos unos a otros como hermanos”. Por tanto, la justicia descrita así no es esa especie de reivindicación sindical que tristemente hemos visto reflejada en el Sínodo de la Amazonía.

 

Sin embargo, lo que más ruido ha hecho ha sido el tercer punto tocado por el Papa León, el de la ecología, que es quizás el más delicado. Se archiva (esperamos que para siempre) el concepto pagano de la Madre Tierra, porque también la relación correcta con la naturaleza se basa en la primacía de Dios, que ha puesto al hombre en la cima de la Creación confiándole la tarea de “administrador solícito”: “Para que nadie destruya irresponsablemente los bienes naturales que hablan de la bondad y la belleza del Creador, ni, mucho menos, se someta a ellos como esclavo o adorador de la naturaleza, ya que estas cosas nos han sido dadas para alcanzar nuestro fin de alabar a Dios y obtener así la salvación de nuestras almas (cf. San Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales, 23)”.

 

Quién sabe si es casual esta cita del fundador de los jesuitas, que evidentemente el Papa jesuita había olvidado; lo cierto es que marca un cambio radical de perspectiva con respecto a Francisco sobre el tema de la ecología y debería significar, entre otras cosas, que ya no deberíamos esperar la adoración de la Pachamama en el Vaticano o tonterías similares.

 

De hecho, la cuestión no se refiere solo a la Amazonía, sino a toda la Iglesia, teniendo en cuenta el papel central que la ecología (pero sería más correcto decir el ecologismo) ha tenido en el pontificado de Francisco.

 

Precisamente por eso no hay que olvidar lo dicho al principio: estas palabras de León XIV son el contenido de un telegrama, desde el punto de vista del Magisterio tienen un valor mínimo en comparación con una encíclica (véase Laudato Si') o una exhortación apostólica (véase Laudate Deum), que, además, han favorecido la inundación de la ideología ecologista en la Iglesia. Hoy en día son innumerables las diócesis y los institutos religiosos que invierten importantes recursos en la transición energética o en la lucha contra el cambio climático y que se preocupan más por enseñar la recogida selectiva de basura que los diez mandamientos.

 

Invertir la tendencia, devolver a los fieles (y aún antes a los pastores) a una visión católica de la naturaleza, será una tarea difícil. Se necesita mucho más que un telegrama o un discurso: es necesario un compromiso profundo y constante para reeducar a un pueblo arrojado a los brazos de WWF y de Greenpeace.

 

Mientras tanto, veremos cuál será la reacción de los obispos de la Amazonía... Si es que la hay.

 

 

miércoles, 20 de agosto de 2025

UCRANIA


 hay que buscar ante todo una “paz posible”

 

Ricardo Cascioli

Brújula cotidiana, 19_08_2025

 

Con la proximidad de una propuesta de acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania, se multiplican de nuevos los llamamientos a una “paz justa”. Sin embargo, en el sentido que le dan el presidente ucraniano Volodymir Zelensky y los principales líderes europeos, esto implica la continuación de la guerra hasta la derrota de Rusia. De hecho, para ellos, “paz justa” significa simplemente el restablecimiento de las fronteras anteriores a febrero de 2022 (o incluso a 2014, con la reconquista de Crimea), cuando las tropas rusas invadieron Ucrania.

 

Aunque la resistencia ucraniana ha sido mucho mayor de lo que esperaban los principales expertos en defensa y los rusos, que preveían cerrar la cuestión en pocos días, la situación sobre el terreno sigue mostrando un avance ruso en todos los frentes y el riesgo de colapso definitivo del ejército ucraniano. Dado que es una ilusión piadosa que las fuerzas ucranianas sean capaces por sí solas de revertir la situación y recuperar todos los territorios perdidos, está claro que la única posibilidad de lograr ese tipo de “paz justa” requiere sin lugar a dudas la participación directa de los países occidentales. Seguir proclamando a los cuatro vientos este eslogan significa, por lo tanto, desear una ampliación de la guerra y no su fin. Por otra parte, cualquier guerra, con su carga de muerte y destrucción, está destinada a cambiar el panorama, por no hablar de la carga de odio que genera. Está claro que restablecer simplemente la situación anterior es una utopía. En la historia no hay un solo ejemplo de guerra que haya terminado con una “paz justa” en el sentido descrito anteriormente.

 

¿Significa entonces que hay que resignarse a la ley del más fuerte y premiar al agresor? Por supuesto que no, pero el concepto de justicia es más amplio que el restablecimiento de la integridad territorial, como ya explicamos hace unos meses: si es necesario restablecer el orden destruido por la guerra, hay que entenderlo "como un orden natural finalista, cuyos fines son y siguen siendo actuales incluso después del conflicto y pueden indicar algunas líneas de conducta. Tomemos, por ejemplo, el principio de la autodeterminación de los pueblos. Este principio se aplica, con las debidas distinciones, al pueblo ucraniano frente a la invasión rusa, pero también se aplica al pueblo ucraniano manipulado por las potencias occidentales, y se aplica también a las poblaciones rusoparlantes del Donbás, discriminadas durante mucho tiempo por el pueblo ucraniano. No se trata, pues, de volver a lo que era antes, sino de hacer valer las líneas de fuerza de un finalismo de orden natural”.

 

El primer paso, en el plano político y diplomático, es, en cualquier caso, poner fin a una carnicería sin perspectivas. El Catecismo de la Iglesia Católica establece dos condiciones para que la defensa armada contra un agresor sea legítima: “que se reunan condiciones serias  de éxito” y “que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se quiere eliminar” (CCC n. 2309).

 

Estas condiciones bastan para comprender que lo primero que hay que buscar es la “paz posible” en la situación actual, encontrando un acuerdo que evite humillar a una u otra parte: si en este momento es inevitable un sacrificio territorial de Ucrania, habrá al menos que compensarlo con la renuncia a interferir en las decisiones políticas de Kiev y con garantías de seguridad. Teniendo también muy presente que, nos guste o no, la cuestión ucraniana es solo un detalle de un juego mucho más amplio. No es casualidad que en la cumbre de Alaska del 15 de agosto, los presidentes estadounidenses y rusos, Donald Trump y Vladimir Putin, discutieran muchas otras cuestiones relacionadas con la relación entre las dos superpotencias.

 

Lo mismo puede decirse del conflicto palestino-israelí: si la solución “dos pueblos, dos Estados” podía ser viable hace 78 años, cuando fue aprobada por la Asamblea General de la ONU, hoy se ha vuelto irrealista y solo sirve como eslogan político. La “paz posible” debe encontrar otra solución político-jurídica, salvando el principio de la convivencia. Aquellos que se escandalizan por un resultado que podría premiar al agresor, deberían recordar que el mundo tal y como es hoy es fruto de muchas “paces injustas” o de expansiones injustificables, que sin embargo son reconocidas o toleradas: desde la partición de Irlanda hasta la división de Chipre, desde el Tíbet anexionado a China hasta las dos Coreas, los ejemplos se pueden multiplicar. A menudo nos encontramos con situaciones “congeladas” o con ausencia de guerra, pero en realidad muy lejos de la paz, donde las tensiones están a punto de estallar a la primera ocasión: la situación en los Balcanes es un ejemplo de ello.

 

Y aquí se comprende que poner fin a un conflicto, encontrar la “paz posible”, es solo un primer paso para llegar a una paz verdadera, como bien explica el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia: “La Iglesia enseña que la paz verdadera solo es posible mediante el perdón y la reconciliación. No es fácil perdonar ante las consecuencias de la guerra y los conflictos, porque la violencia, especialmente cuando conduce 'hasta los abismos de la inhumanidad y la desolación', deja siempre como herencia un pesado fardo de dolor, que solo puede ser aliviado por una reflexión profunda, leal y valiente, común a las partes contendientes, capaz de afrontar las dificultades del presente con una actitud purificada por el arrepentimiento, que no puede olvidarse, solo puede aceptarse en presencia de un perdón mutuo ofrecido y recibido: se trata de un camino largo y difícil, pero no imposible” (n. 517).

 

Silenciar las armas lo antes posible es, por tanto, fundamental para no añadir más dificultades a un camino, ya de por sí muy difícil, que conduce a la reconciliación.

miércoles, 13 de agosto de 2025

ZELENSKY


 “entrega” Ucrania al Reino Unido

 

Por Gabriel Camilli

La Prensa, 10.08.2025

 

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, presentó a la “Verjovna Rada” un proyecto de ley sobre la ratificación del acuerdo de asociación de 100 años con el Reino Unido. Así lo dice un comunicado publicado en el sitio web de la “Verjovna Rada”, informa Ukrinform. El proyecto de ley correspondiente apareció con el número 0332, esto fue el 2 de agosto de 2025, hace unos días. Como informó Ukrinform, el acuerdo de asociación de 100 años fue firmado en Kiev por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky y el primer ministro británico Keir Starmer.

 

Kiev ha iniciado oficialmente el proceso de ratificación de una alianza militar centenaria con Londres. Presentado por Zelenski a la Rada, el proyecto de ley prevé la presencia continua del ejército británico en Ucrania, el derecho a explotar recursos y mecanismos de cooperación que podrían limitar permanentemente la soberanía del país.

 

El 2 de agosto se presentó oficialmente en la Rada un proyecto de ley que ratifica una "colaboración estratégica de 100 años" entre Ucrania y el Reino Unido. Firmado en enero pasado durante la visita del primer ministro británico, Keir Starmer, a Kiev, este acuerdo aún no ha entrado en vigor, pero prevé una estrecha cooperación militar durante un siglo.

El documento autorizaría específicamente la presencia de bases militares británicas en Ucrania, el despliegue de instructores y el apoyo a la producción de armas de largo alcance. El texto también prevé la expansión de la infraestructura militar en el Mar Negro, el Mar Báltico y el Mar de Azov, una zona considerada interna a Rusia. Otorga al Reino Unido derechos especiales de navegación y proporciona acceso directo a la explotación de los recursos minerales ucranianos. Una dimensión económica y política colonial: Londres acuerda proporcionar a Kiev 3.000 millones de libras esterlinas en ayuda militar al año, sin límite de tiempo.

 

A cambio, los británicos recibirán acceso prioritario a sectores clave de la economía ucraniana, en particular la energía, el acero y los minerales estratégicos. El acuerdo también incluye disposiciones sobre la eliminación de barreras comerciales, la gestión conjunta de la migración y programas de propaganda contra la desinformación. El medio de comunicación ucraniano Strana.ua también reveló que Londres reaccionó negativamente a un acuerdo paralelo firmado con Estados Unidos, que otorgaba a este último un papel central en la explotación de los recursos naturales de Ucrania.

 

DOBLE DEPENDENCIA

Esta doble dependencia extranjera ya está generando fricciones entre las potencias occidentales que buscan el control de Ucrania. Una amenaza directa, según Moscú. Para Rusia, esta alianza no es más que un plan de ocupación a largo plazo. Nikolai Patrushev, asesor del presidente ruso, declaró que “la política colonial y pirata de los anglosajones continúa” y que esta alianza busca crear “una nueva colonia en el territorio de un Estado en decadencia”. La Embajada de Rusia en Londres calificó la ayuda británica para el desarrollo de armas de largo alcance e infraestructura militar como una amenaza directa a la seguridad de Moscú.

Por último, el texto especifica que las disputas entre las partes no pueden ser resueltas por ningún tribunal nacional o internacional, con lo que se consolida un equilibrio de poder completamente desequilibrado.

Tal como están las cosas, este acuerdo provisional firmado por Zelensky equivale a una sumisión abierta de Ucrania a los intereses británicos, en detrimento de cualquier soberanía real. (Fuente: RT Francia).

 

TODO ES CUESTIÓN DE DINERO

Estos largos años de guerra en el Donbás hacen muy difícil la supervisión del manejo y uso de los recursos financieros. Una avalancha de dinero y suministros llegó del extranjero para ayudar a Kiev, atrayendo a muchos funcionarios públicos malintencionados.

El estado de emergencia impulsó que no se habrían adoptado en tiempos de paz: por ejemplo, los candidatos a cargos públicos debían aprobar un examen de conocimientos medidas sobre legislación general, y en particular sobre legislación anticorrupción. Sin embargo, este requisito se suspendió al comienzo de la guerra.

Pero la cuestión fundamental, por supuesto, es otra. Reside en que en Ucrania la corrupción es un rasgo histórico y endémico. Especialmente desde la independencia en 1991, que transformó el país, sus negocios y su riqueza en una especie de restaurante de autoservicio para el crimen organizado. Esto lo sabe muy bien Londres.

Ucrania obtuvo 35 de 100 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de 2024. En un estudio reciente de Transparencia Internacional, Ucrania ocupa el puesto 105 entre 180 países.

 

UN CASO TESTIGO

Las agencias anticorrupción de Ucrania dijeron el 2 de agosto que habían descubierto un plan de soborno a gran escala que involucraba la adquisición de drones militares y equipos de guerra electrónica. Esto ocurrió apenas unos días después de que se restableciera la independencia de las agencias tras las protestas masivas por los esfuerzos del gobierno para limitar sus poderes.

La Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO) dijeron en un comunicado que el supuesto complot involucraba a un legislador en funciones, funcionarios regionales actuales y anteriores, personal de la Guardia Nacional y un ejecutivo de la empresa.

Los investigadores afirmaron que los implicados habían perfeccionado un plan durante los últimos dos años para desviar sistemáticamente fondos presupuestarios asignados por las autoridades locales para necesidades de defensa y asegurar "beneficios injustos en cantidades particularmente grandes".

El medio de comunicación ucraniano “Ukrainska Pravda”, citando fuentes policiales anónimas, identificó al legislador acusado como Oleksii Kuznetsov, del partido Siervo del Pueblo del presidente Volodymyr Zelenskyy. El líder del partido, Davyd Arakhamiia, dijo más tarde en Telegram que la membresía de Kuznetsov en la facción parlamentaria sería suspendida mientras se lleva a cabo la investigación y que un panel disciplinario estaba considerando su expulsión.

 

GRAN BRETAÑA Y EL PARTIDO DE LA GUERRA

De acuerdo a recientes anuncios del Servicio de Inteligencia Exterior Ruso (SVR), existen informes de dos posibles escenarios para impedir cualquier intento de alto el fuego entre Rusia y Ucrania. Según el SVR, los británicos están trabajando en “dos posibles casus belli”.

El primer escenario produciría un incidente inesperado con un petrolero en uno de los cuellos de botella de las comunicaciones marítimas (por ejemplo, en un estrecho). Según Londres, los derrames de petróleo y el bloqueo de las vías navegables proporcionarían a los países de la OTAN motivos suficientes para sentar un precedente de inspecciones extraordinarias de buques con el pretexto de la seguridad marítima y el cumplimiento de la normativa medioambiental.

El segundo escenario implicaría que un petrolero se incendiara durante la carga en un puerto de un estado amigo de Rusia. Se espera que el incendio cause daños significativos a la infraestructura portuaria y se propague a otros buques, lo que requeriría una investigación internacional, enfatizó el SVR.

“Londres confiará la ejecución de ambos ataques terroristas a las fuerzas de seguridad ucranianas”. Como antecedente sabemos que, a principios de este año, en enero, se produjeron tres inquietantes explosiones en otros tantos petroleros que circulaban por el mar Mediterráneo.

 

Como en Malvinas, Londres impone su tradicional política de vasallaje colonial. Con una relación asimétrica establecida entre Gran Bretaña y sus colonias, donde las colonias, en esencia, servían a los intereses económicos y políticos de la metrópoli (Reino Unido). Esta relación no era un simple acuerdo entre iguales, sino que implicaba una jerarquía donde Londres ejercía un control significativo sobre las colonias, a menudo mediante la explotación de sus recursos y mano de obra. Como vemos con este pacto de 100 años con Ucrania, nada ha cambiado.

En resumen, la política de vasallaje colonial británico se puede entender como una forma de dominio imperial en la que las colonias eran y son subordinadas a los intereses de la metrópoli, tanto en el ámbito económico como político, a través de relaciones de poder desiguales y sistemas de explotación.

Con este proyecto de ley sobre la ratificación del acuerdo de asociación de 100 años con el Reino Unido, Ucrania se convierte en colonia de Gran Bretaña y lograr la paz se hace muy difícil.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.