puede transformar la realidad
Alberto Buela
(*)
Milei acaba de
pronunciar un discurso en la sede de las Naciones Unidas, que pinta para ser
histórico.
Un discurso con
una crítica furibunda a esa Institución internacional, a su burocracia interna
y a su ideología (agendas 2030 y 2045), a los gravísimos errores que comentió
(con el encierro de las poblaciones y la muerte de millones sin recibir
asistencia); al apoyo de las inmigraciones masivas e irrestrictas, etc.etc.
En un segundo
momento, a la reivindicación de las islas Malvinas y a la demora británica de
medio siglo en tratar el tema. A los falsos argumentos ingleses sobre la
autodeterminación de una población inglesa implanada por el desalojo de la
originaria hispanocriolla en 1833.
Pero sobre todo
por la decisión de enfrentar esta situación, no con palabras sino con hechos:
sanciones a todas las empresas que intervengan en la explotación de un
territorio en disputa. Habló de aumentar la capacidad de defensa del Atlántico
Sur. En una palabra, determinó al enemigo que no es otro que el inglés.
Milei volvió al
poema de Martín del Barco Centenera de 1602: “sobre estas hermosas y ricas
tierras vemos la ambición de los Francis Drake y Thomas Cavendish”, los piratas
ingleses.
Milei puede tener
y seguramente tiene mil defectos: en cuanto a su persona es raro, habla con sus
perros, se exhalta sobremanera, vive con su hermana, no tiene mujer fija, o no
tiene directamente, pero no por anacoreta.
Y políticamente es antiperonista, afirma que la justicia social es un robo, no quiere gastar dinero en los minusválidos, se interesa por la macroeconomía y la de de todos los días, comenzó estando en contra de la casta pero formó una casta.
En una palabra,
demos por válido todo lo que quieran encontrar o decir de malo sobre él, pero
Milei lo afirmó, Milei lo dijo sin temor.
Tuvo la valentía
que el peronismo no tuvo en 40 años de gobierno (Menen, Duhalde, Kirchner, la
Cristina y el bólido Fernandez). Cobardes todos que renunciaron explícitamente
a la idea de soberanía en los foros internacionales. Con un lavado discurso
siempre similar al de las Naciones Unidas.
Pasemos ahora al
aspecto metapolítico del discurso de Milei. El hecho de pronunciarlo en tono
firme le otorgó al mismo una función performativa. Función poco conocida del
lenguaja pero principalísima en cuanto a su tarea.
Esta función que
en inglés se denomina performative, y que los profesores de morondanga que
tenemos traducen como performativa sin
hacer ningún esfuerzo intelectual por comprender el concepto, es lo que puso en
marcha el discurso.
Esa función que en
buen castellano tenemos que denominar “realizativa” es aquella cuando el lengua
crea realidad. Así por ejemplo, cuando el cura en el bautizmo pronuncia: ego te
baptizo in nomine...transforma esa realidad entitativa que tiene delante, de
ente a criatura de Dios. O, cuando el enamorado promete amar a la mujer que
quiere la transforma de mujer en amante.
De la misma
manera, cuando Milei pronunció tan vehemente discurso volvió a determinar a los
ingleses como los enemigos de Argentina.
En una palabra
este discurso recuperó de golple la idea de soberanía para nuestro país. El
resto es todo cartón pintado que van a venir a justificar los políticos
impotentes.
(*) buela.alberto@gmail.com
Página: albertobuela.com.ar