la dirigencia debe
emprender un camino que se asemeje a la quema de las naves de Cortés
Brig.My. (R) VGM
Guillermo Adolfo Donadille
La Prensa,
25.09.2026
Los anuncios del
presidente de los argentinos sobre las Malvinas,en lo personal, y creo que
igualmente ocurrió con buena parte de la sociedad, insuflaron esperanza en el
ánimo, pues lo escuchado hace imaginar una Argentina diferente, superior a la
que nos hemos malacostumbrado desde hace mucho tiempo atrás.
Posibilitando el
objetivo final pretendido, la batería de medidas propuestas por el mandatario
reafirmaron los criterios del planeamiento expuestos; en tanto, luego,
conceptos similares fueron reiterados por canciller nacional en los medios
informativos.
Es decir, al
parecer Argentina toma con seriedad no solo el tema Malvinas, muy caro a los
sentimientos de la gran mayoría de los connacionales, sino también, se ocupa
formalmente de la importancia geoestratégica que posee el sur de nuestro país
(petróleo en el mar usurpado por Gran Bretaña; pesca ilegal; proyección sobre
la Antártida; la importancia de la confluencia de dos grandes océanos, etc.)
A los hechos
Habiendo sido
enunciados los objetivos y medidas iniciales del planeamiento, corresponde
ahora comenzar a materializar los esfuerzos; es decir, pasar de los anuncios a
los hechos. Trato de ser honesto al expresar, que luego de cuarenta años en la
Fuerza Aérea Argentina, me surgen ciertas dudas a esta altura del básico
análisis que pretendo realizar; la incertidumbre recién mencionada, es
consecuente con las experiencias acumuladas durante mi servicio. Aseguro a los
lectores, que durante mi profesión intervine en una variedad de planes de
desarrollo de la Institución, que fueron oportunamente aprobados, pero
terminaron estancados por falta del
presupuesto correspondiente (proyectos que contaban con aprobación dentro de la
Ley de Presupuesto vigente, pero luego fenecían por no autorizarse el uso del crédito
previamente estipulado) Es decir, una buena parte de lo asignado a Defensa,
terminaba utilizándose para componer faltantes presupuestarios en otras áreas
de gobierno. Hoy, con la iniciativa expresada al más alto nivel de la
dirigencia nacional, de una manera u otra, se estaría aumentando el escuálido
presupuesto otorgado a ese rubro (Argentina hasta ahora, compromete el menor
porcentaje de su PBI con respecto al resto de los países de Sudamérica)
decisión positiva que permite encarar las tareas previstas, y además, fortalece
el sentido de pertenencia de los integrantes de las FFAA.
Existe una
expresión popular que señala que lo último que se pierde es la esperanza. En lo
particular y en acuerdo a toda la información oficial declarada, deseo y espero
que nuestro Gobierno Nacional tenga éxito en este proyecto, que no caben dudas
será de gran beneficio para el bien común de los argentinos (especialmente en
el mediano y largo plazo) pero que además impulsa internacionalmente a nuestro
país, a un nivel que hace mucho tiempo supimos alcanzar, para luego deslizarnos
lenta pero inexorablemente hacia una precariedad inoperante y llena de
limitaciones; amarga realidad de la cual hoy pretendemos escapar.
El pueblo
argentino, volcado en su mayoría a favor de la causa Malvinas, hoy realiza un
gran esfuerzo para que las cosas mejoren en todas las facetas de su vida
diaria; no obstante, por aquello de no perder las esperanzas, se encuentra
expectante ante el proyecto presidencial recientemente expuesto; proyecto que supera
sobradamente los escarceos y preocupaciones iniciales de una parte de la clase
dirigente, ante las elecciones nacionales que se darán recién dentro de un año.
Estimamos que el
tema bajo análisis, junto a otros de primera magnitud en tratamiento que
inciden pesadamente sobre el bien común de los argentinos, demandará gran
entrega y responsabilidad en la dirigencia nacional, asentada tanto en la
bancada oficialista como en la opositora; y las actitudes y decisiones que
adopten uno como otro sector sobre este asunto, serán un verdadero examen
republicano para dichos dirigentes.
Al tanto de lo
anterior, me atrevo a expresar que los objetivos expresados desde el Poder
Ejecutivo, justificados por el riesgo que afecta nuestra soberanía política y
económica en el entorno marítimo del sur del país, y en su proyección sobre el
continente antártico, motiven a la clase dirigencial, sin importar su
orientación política, a emprender un camino que probablemente se asemeje, a
algo así como la quema de las naves que en su momento realizó Hernán Cortés;
pues renunciar al propósito de este proyecto, creo escapa a los cálculos de la
mayoría de la sociedad, bajo pena de que se califique lo actuado como una
estafa a la Patria.
Se entiende que
les queda a los responsables del rumbo de la Nación, superar intereses
sectoriales y trabajar en colaboración, para alcanzar el legítimo bien común de
los argentinos.