sábado, 22 de mayo de 2021

HOTTON IMPULSA


a Iannizzotto para ser la "pata" del campo en el Congreso

La Prensa, 22.05.2021

 

La ex diputada Cynthia Hotton mantuvo una intensa agenda de trabajo en Mendoza, con reuniones en torno al sector productivo. “El cierre de las exportaciones de carne vacuna fue la gota que rebalsó el vaso. El campo tiene que estar representado en el Congreso para poner un freno a la persecución del kirchnerismo”, afirmó la economista, quien brindó todo su apoyo al presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, y lo impulsa para ser diputado nacional por esa provincia.

 

En este sentido, Iannizzotto firmó un acuerdo electoral que une al campo con evangélicos y católicos. Para Hotton, “el Campo tiene que entrar al Congreso para defender la producción y el trabajo genuino de los ataques del Gobierno”.

 

La firma fue con el partido Encuentro, entre Carlos Iannizzotto como candidato a diputado nacional por la provincia de Mendoza y el partido Reforma, la expresión local de Valores, liderada por el Dr. Tomás Riveros. “Se trata de un puntapié que se va a replicar en otras provincias. En la Cámara de diputados, un bloque a favor de los valores nos va a dar mucha fuerza de cara al 2023”, subrayó Hotton. En este sentido, Eduardo Sancho, Presidente de Fecovita (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas) ya sumó su apoyo para que el referente de Coninagro sea candidato.

 

Por su parte, Iannizzotto destacó: “La firma del acuerdo es muy significativa porque tiene base mendocina pero proyección nacional. Que Cynthia Hotton venga a mendoza a apoyarnos es un hecho que nos da envergadura, y nos está diciendo realmente que nos proyectamos con decisión y estamos convergiendo hacia una idea de trabajo, producción, ruralidad, educación con valores, que es lo que los mendocinos quieren. Se trata de una conjunción de fuerzas con la posibilidad de posicionar a Mendoza con ideas que están basadas en una mayor productividad, en despertar una mayor confianza en los mendocinos, confianza en que se puede establecer un mejor nivel de vida, futuro para los jóvenes y para las familias, con más trabajo y más empleo”.

 

“Vengo para hablar con el sector productivo y con distintos sectores de la sociedad, para presentar un proyecto que tiene que ver con una salida a esta crisis económica y con un proyecto de país basado en la producción y en el fomento del trabajo en Argentina. Estamos construyendo alianzas en todo el país, en este caso en la provincia de Mendoza. Lo que hemos firmado aquí es histórico”, afirmó Hotton. Y agregó: “Felicito la decisión de Carlos Iannizzotto de participar activamente en política, como presidente de Coninagro ha hecho un trabajo excelente. El país necesita hombres y mujeres que provengan del sector privado, del sector productivo, para que seamos la respuesta a lo que la argentina está necesitando, lo que la política está necesitando”.

 

Son sectores de la sociedad con un electorado claramente definido y con mucha fuerza en varios distritos electorales, aunque todavía con poca presencia política. “Necesitamos que la ciudadanía tenga representación política directa. Los grandes partidos dejaron de representarnos. Sólo les preocupa mantenerse en el poder. Necesitamos algo nuevo, centrado en las necesidades de la gente y más directo”, explica la precandidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires.

 

Para la dirigente de Valores para Mi País la ecuación tiene lógica: “La gente de fe es gente de trabajo y mucha gente de trabajo es gente de fe. Hay mucho en común: Si ponemos el foco en la producción y en respetar las leyes y las instituciones vamos a salir adelante” explica y agrega: “Nuestra esperanza no se quiebra. Vamos a hacer hasta lo imposible por levantar el país”.

 

El acercamiento empezó en las recorridas por los campos de la provincia de Buenos Aires. En los encuentros con las asociaciones rurales confluyeron referentes sociales y religiosos. Jorge Chemes, de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) fue la primera incorporación y cada vez más organizaciones productivas encontraron en Hotton a una aliada directa para defender la producción en el Congreso Nacional.

viernes, 21 de mayo de 2021

EL ARTE DE DEGRADAR

 


la escuela pública en nombre del estatismo

Claudia Peiró

Infobae, 21 de Mayo de 2021

 

El kirchnerismo, abanderado del estatismo, ha sido responsable en sus anteriores gestiones de la mayor migración de la escuela pública hacia la privada.

 

Ahora, de regreso al gobierno, milita el cierre de las aulas en nombre de una defensa de la vida que los resultados de su estrategia ante la pandemia desmienten, y pregona una virtualidad que sabe insuficiente y defectuosa, cuando no directamente inaplicable en una amplísima franja social: funciona de modo tan desigual que no hace más que ampliar la brecha educativa.

 

La suspensión de clases presenciales fue una herramienta necesaria en los picos de la pandemia. La usaron casi todos los países, de modo temporario cuando no hubo más remedio. Pero curiosamente, un Gobierno enamorado de los récords y las comparaciones estadísticas, olvida consignar que Argentina es el país que más tiempo aplicó esa restricción. Por facilismo.

 

El oficialismo actual ha sido activo en la degradación de la escuela pública, que solía ser un poderoso motor de promoción social en la Argentina. La responsabilidad por la decadencia actual no recae en un solo gobierno, pero en el caso de esta administración la distancia entre lo que se dice y lo que se hace es extrema: evidencia la hipocresía de creer que mejor que hacer es decir -la calle a eso lo llama verso- y que por lo tanto con el relato basta. No importa si los resultados de su política son opuestos a lo declamado.

Son tan poco serios en esto como Mauricio Macri, que tiene que tomar clases para saber quién fue Sarmiento. Pero en ellos hay mayor hipocresía porque son los campeones del Estado nacional y popular. Mientras que del ingeniero nadie esperó nada en esta materia, los actuales funcionarios ponen la vara bien alta y luego se arrastran por debajo.

 

Desde 2003, a lo largo de toda la gestión kirchnero-estatista, la matrícula de las escuelas privadas no paró de crecer. En 2015, por ejemplo, de cada 100 alumnos nuevos en el sistema escolar, 66 se inscribían en escuelas privadas y sólo 34 en la educación pública.

 

Este crecimiento se dio por la migración hacia el sistema privado de sectores populares; clase media y clase media baja especialmente, ya que las clases altas, con excepciones, hace tiempo venían optando por la escuela privada. Hubo una leve reversión de esa tendencia con la crisis del 2001 y, más recientemente, en 2018, y seguramente se repetirá ahora, pero no por una mejora de la educación estatal, sino por la recesión económica.

 

Los motivos de esta migración son conocidos: no es la idea de una mejor calidad educativa. En la escuela estatal casi nunca se cumplen los 180 días de clase obligatorios, no se completa el calendario escolar ni se compensan los días perdidos. No es sólo por los paros docentes; también es muy elevado el ausentismo. En el nivel secundario, el sistema de suplencias es tan burocrático que cuando falta un docente simplemente hay hora libre.

 

El kirchnerismo hizo obligatoria la escuela secundaria. Como título, es muy bueno. En la práctica, la inclusión educativa se hizo en detrimento de la calidad. Una falsa inclusión.

 

El primer peronismo implicó una promoción social basada en la igualdad de oportunidades y en el talento. Muchos obreros e hijos de obreros alcanzaron grados de participación política y decisión nunca vistos. Aquel peronismo instituyó una aristocracia del talento, que no reconocía privilegios de cuna, ni de fortuna ni de apellidos. Un obrero podía ser ministro o embajador.

 

El kirchnerismo promueve una igualación hacia abajo, una dadivosidad que no alienta el esfuerzo ni premia el talento. El derecho a estudiar se convirtió en el derecho a pasar de grado, en el derecho al título, aunque no se verifiquen aprendizajes. Eso no es promoción social, sino demagogia.

 

A la meritocracia malentendida del PRO, le opusieron el paternalismo: que el pobre esté en la escuela aunque no aprenda. Menos días de clase, menos contenidos, menos exigencia, menos disciplina; son pobres, no vamos a pretender que aprendan, es la idea subyacente.

 

Por eso hoy no se alarman por un cierre de aulas que ya dura más de un año. Por eso ayer inventaron un secundario degradado en contenidos -el plan FINES- para los pobres. Unas pocas horas de cátedra, dictadas en lugares tan inverosímiles como un club, una unidad básica o la casa de un referente, y donde a los alumnos se les brindaban escasos contenidos y a los profesores un apriete o una trompada si se les ocurría reprobar a alguno.

 

Comparten la concepción de clase que dicen combatir: una educación de segunda o tercera categoría para los que justamente más instrucción y aprendizaje necesitan.

 

Con la pandemia, se superaron a sí mismos. Un año sin clases presenciales, con la ficción de una continuidad pedagógica que sólo existió para una minoría privilegiada. Un año entero sin unificar criterios ni exigencias como para garantizar que todos los chicos recibieran la misma enseñanza.

 

El que crea que la virtualidad implicó que los alumnos siguieron teniendo clases vía zoom, con profesores del otro lado de la pantalla, exponiendo, explicando, luego controlando y evaluando el aprendizaje, ya puede ir saliendo del error. Muy pocas escuelas hicieron eso. En muchos otros establecimientos la virtualidad se limitó a una plataforma donde los maestros dejaban contenidos, indicaciones, tareas. El chico que no tenía en casa un adulto disponible y preparado para ayudarlo, ¿qué puede haber aprendido?

 

Más aún, en los barrios hoy llamados “populares”, donde la virtualidad es una entelequia, ¿qué continuidad educativa hubo, cuando el contacto con la escuela se limitó a pasar a buscar un cuadernillo con indicaciones?

 

En todo este tiempo, ¿qué comité de crisis educativa fue instituido por las autoridades para analizar cómo seguir? ¿Qué dispositivo de evaluación han preparado para medir las consecuencias de este cierre? A imagen y semejanza del Gobierno nacional, que libró la guerra contra el “enemigo invisible” sin convocar a un consejo de posguerra que prevea soluciones para los terribles efectos de la cuarentena en todos los frentes, tampoco el Ministerio de Educación de la Nación convocó a los especialistas para escuchar sus ideas.

 

Ignoramos qué se proponen hacer, si no ahora -están catatónicos-, al menos cuando concluya esta crisis, para compensar el enorme desamparo en el que dejaron a varias generaciones de niños y adolescentes. Existe gente que está pensando en ese problema; faltan los vasos comunicantes con quienes deben tomar las decisiones. Por poner un solo ejemplo, Gustavo Zorzoli, ex rector del Buenos Aires, reconociendo que “los estudiantes no podrán recuperar entre 1 y casi 2 ciclos lectivos en términos de conocimiento” -algo de lo que el Gobierno no parece enterado- propone un rediseño del currículum que se concentre en las asignaturas más duras, como lengua y matemática, “privilegiando por sobre todo la lectura, escritura y comprensión de textos”. O sea las herramientas que facilitan el estudio de cualquier otra materia.

 

En la Argentina de hoy, 63 por ciento de los menores de 14 años son pobres. En el conurbano bonaerense son el 73 por ciento. Pero para el gobernador Axel Kicillof el problema es que no se repartieron computadoras. En el fondo tienen la misma concepción que Macri, para quien la calidad educativa es sinónimo de “computación e inglés”.

 

Afirmar que no hubo continuidad pedagógica en los barrios más humildes del conurbano porque la anterior gestión no distribuyó suficientes computadoras es desconocer la realidad que se pretende gobernar. El Presidente canceló las clases presenciales con el argumento de que generan movilidad y un mayor uso del transporte público. Habría que preguntarle qué colectivo toman los chicos de la villa para ir a la escuela. En todo caso, tuvieron tiempo de sobra para repartir laptops si creían que ese era el problema. Para por ejemplo formar equipos móviles que recorran los barrios más necesitados para sostener el vínculo con la escuela y la continuidad de la enseñanza.

 

De paso, ¿alguien conoce a la Ministra de Educación de la provincia de Buenos Aires?

 

La tragedia educativa que hemos vivido quizás tenga un resultado positivo: cuando se mida el desastre pedagógico causado, tal vez eso ponga fin a la imbecilidad pedagogista que sostiene que el niño aprende solo, que el maestro es nada más que un guía, cuando no un obstáculo; en fin, toda la sarta de teorías de moda que niegan la esencia de la enseñanza que es la transmisión de conocimiento.

 

En el primer mes lectivo del año 2021, apenas un 18,3 por ciento de las escuelas primarias públicas tuvieron un cien por ciento de presencialidad, según un estudio del Observatorio Argentinos por la Educación. El Inadi, en vez de denunciar esta discriminación, se puso a hacer campaña contra la Educación. Una conducta que cuesta calificar.

 

Particularmente canallesca en esta crisis fue la conducta de los gremios docentes más afines al Gobierno. En todo este tiempo no hicieron sino poner trabas a la vuelta a clases. No surgió de ellos ninguna idea, no se les escuchó un solo grito de alerta, no se ofrecieron a paliar de alguna manera este desastre…. nada. Hasta la hija de Roberto Baradel mostró más conciencia que el padre.

 

Ni hablar de la UBA. Aparte de garantizar presencialidad cero en sus facultades, la extendieron a los colegios que de ella dependen -Carlos Pellegrini, Nacional, etc- y que van camino a dejar de ser de excelencia gracias a la desidia de estos funcionarios universitarios.

 

El vaciamiento educativo no pasa sólo por una menor cantidad de contenidos y una menor exigencia, sino por la suplantación de unos contenidos por otros; algo en lo que también el progre-kirchnerismo se muestra especialmente activo: cada vez se cede más espacio a seudomaterias que no son aprendizajes universales, parte de la herencia cultural que la humanidad ha ido transmitiendo de generación en generación y a la que todo niño tiene derecho. Esa es la función de la escuela: poner al alcance de todos el acervo cultural de la humanidad y de cada Nación.

 

En cambio, se promueve la bajada de línea. El propio Ministro de Educación masacra el idioma pretendiendo hablar “inclusivo”; en una escuela en serio reprobaría castellano. Esta deformación fue admitida por varias facultades. Difícil imaginar mayor degradación.

 

Otro ejemplo es la ESI (Educación Sexual Integral). La ley que la fija como contenido obligatorio existe desde 2006 y se aplica, contra lo que sostienen los militantes del género. ¿Cuánto tiempo de clase es necesario para explicarle a un niño cómo se gestan los bebés y a un adolescente cómo protegerse de venéreas y de consecuencias no buscadas en una relación sexual? Una charla de dos horas. Una vez o un par de veces al año. ¿Qué pretenden enseñarles los que quieren convertirla en una materia, los que hablan de una enseñanza transversal, o sea, presente en todas las materias? Hasta la geografía tiene que tener perspectiva de género... No es broma.

 

Un legislador de la provincia de Buenos Aires propuso dos horas de clase por semana. Definía así el objetivo de la ESI: “La erradicación de la opresión, la explotación y la violencia en las relaciones entre las personas, y como parte de ellas las relaciones sexuales, requiere de un proceso de transformación donde los propios oprimidos y violentados tomen conciencia de su situación y sean los protagonistas de esa transformación”.

 

Quieren sustituir por completo a los padres y que los chicos sean sexólogos. Desconocen la psicología más elemental. No todos los niños son iguales, no todos maduran en el mismo momento. La sexualidad no es una ciencia exacta. ¿Cuánto hay de experiencia personal, íntima, que cada uno hará a su modo y a su tiempo? ¿Qué quieren formatear?

 

En paralelo con esto, se promueve el desenraizamiento cultural, la iconoclasia con figuras del pasado que pueden ser criticadas pero cuyo rol no puede ser negado o reducido a un solo aspecto; se deslegitima el origen de la Nación a través de un juicio constante al pasado.

 

Un paroxismo se alcanzó en los festejos del Bicentenario, cuando se privilegió a unos actores en detrimento de otros, con un espectáculo que tuvo más de (anti) estética hueca que de hondura cultural.

 

Pan y circo. Un show light para evocar algo tan profundo como el nacimiento de la nación. Con el mismo espíritu, hoy se privilegia el fútbol y no la educación. Se prohíben las misas, pero no los partidos. Se clausuran las aulas, pero se deja marchar y cortar calles. Hicieron hacer un informe a un grupo de científicos del Conicet que concluye que “las escuelas abiertas causan internaciones y muerte”. Las escuelas causan muerte.

 

Menos historia, más ideología de género. Menos lectura y comprensión de texto, pero más jerga inclusiva-deformante de nuestro idioma. En vez de formar argentinos quieren formar ciudadanos de no se sabe dónde.

 

En una nota reciente, el historiador francés André Larané, reflexionando sobre el asesinato del maestro Samuel Paty por un extremista religioso, y la fragmentación social que hizo posible semejante drama, decía: “No es invocando nuestro régimen político [la República] que inculcaremos a los jóvenes franceses e inmigrantes el ‘deseo de vivir juntos’ (Ernest Renan) sino transmitiendo el amor a Francia, a sus habitantes, a sus paisajes, a sus letras y a sus artes, a su historia y a sus héroes”.

 

No importa cuánto se repita que “la Patria es el otro”, des-educar es des-argentinizar.

jueves, 20 de mayo de 2021

COMO EN FRANCIA

 

 

 


 120 generales retirados del Ejército de Estados Unidos publicaron una carta abierta advirtiendo de un "asalto" del comunismo al país

14/05/2021

 

La agrupación Generales Por América reunió a más de 120 generales y almirantes de alto rango retirados para firmar una carta dirigida a la población estadounidense, cuestionando la influencia que el comunismo ha logrado en el país.

 

Más de 120 generales retirados de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos copiaron la modalidad de queja de los militares franceses, y publicaron una carta esta semana advirtiendo que el país está en "profundo peligro" y bajo un "tremendo asalto" por parte de quienes creen en el socialismo y el marxismo, y alentaron a los estadounidenses a involucrarse más políticamente para actuar en su contra.

 

“Nuestra nación está en grave peligro. Estamos en una lucha por nuestra supervivencia como República Constitucional como en ningún otro momento desde nuestra fundación en 1776. El conflicto es entre partidarios del socialismo y el marxismo versus partidarios de la libertad constitucional y la libertad”, escribieron los oficiales retirados.

 

En la carta criticaron el proceso electoral del 2020 y argumentaron que el proyecto de ley HR1 que presentaron los demócratas en la Cámara de Diputados y su proyecto de ley S1 complementario del Senado destruirían la equidad electoral y permitirían a los demócratas permanecer para siempre en el poder.

 

Ellos escribieron: "Sin elecciones justas y honestas que reflejen fielmente la voluntad del pueblo, nuestra República Constitucional está perdida. La integridad de las elecciones exige asegurar que haya un voto legal emitido y contado por ciudadano. Los votos legales son identificados por los controles aprobados por la Legislatura Estatal utilizando identificaciones gubernamentales, firmas verificadas, etc".

 

"Hoy en día, muchos llaman 'racistas' a esos controles electorales de sentido común en un intento por evitar elecciones justas y honestas. El uso de términos raciales para suprimir la prueba de elegibilidad es en sí mismo una táctica de intimidación tiránica. Además, el 'Estado de derecho' debe aplicarse en nuestros procesos electorales para garantizar la integridad. El FBI y la Corte Suprema deben actuar con rapidez cuando surjan irregularidades electorales y no ignorarlas como se hizo en 2020".

 

También criticaron a la administración Biden por actuar de "manera dictatorial" al eludir al Congreso con más de 50 órdenes ejecutivas en sus primeros 4 meses al frente del gobierno, que revertían mayoritariamente las políticas de la administración Trump.

 

Además criticaron los cierres excesivos por la pandemia; el cierre de escuelas y negocios, y la censura a la libertad de expresión, tanto en redes sociales como en los medios de comunicación.

 

"Debemos apoyar y responsabilizar a los políticos que actuarán para contrarrestar el socialismo, el marxismo y el progresismo, apoyar nuestra República Constitucional e insistir en un gobierno fiscalmente responsable mientras se enfocan en todos los estadounidenses, especialmente en la clase media, no en grupos de intereses especiales o extremistas que están acostumbrados a divídanos en facciones en guerra".

 

También mencionaron cuestiones de seguridad nacional de la frontera sur, China y la energía. “Los ilegales están inundando nuestro país trayendo altos costos económicos, crimen, bajando los salarios y votaciones ilegales en algunos estados. Debemos restablecer los controles fronterizos y continuar construyendo el muro mientras apoyamos a nuestro dedicado personal de control fronterizo. Las naciones soberanas deben tener fronteras controladas”, dijeron.

 

Llamaron a China "la mayor amenaza externa para Estados Unidos" y dijeron que establecer relaciones de cooperación con el Partido Comunista Chino, como lo está haciendo la administración Biden, los anima a continuar avanzando hacia la dominación mundial militar, económica, política y tecnológica. "Debemos imponer más sanciones y restricciones para impedir su objetivo de dominación mundial y proteger los intereses de Estados Unidos", escribieron.

 

Por último, argumentaron que los militares no deberían usarse como "peones políticos" para proteger al Capitolio contra una "amenaza inexistente", y no deberían ser obligados a aceptar políticas políticamente correctas o teoría racial o de género en el Ejército. “Debemos apoyar a nuestros militares y veteranos; centrarse en la defensa y en la guerra, eliminar la inyección corrosiva de Corrección Política en nuestro Ejército, que daña la moral y la cohesión de la guerra”, escribieron.

 

Criticaron la “anarquía” en las principales ciudades del país, y pidieron a los estadounidenses que apoyaran al personal policial, insistieran en que los fiscales de distrito, los tribunales y el Departamento de Justicia hagan cumplir la ley de manera equitativa, justa y coherente con todos.

 

Para finalizar, pusieron en tela de juicio la condición física y mental del presidente Joe Biden. “No se puede ignorar más”, aseguraron. "Debe poder tomar rápidamente decisiones precisas de seguridad nacional que involucren la vida y la muerte en cualquier lugar, de día o de noche", aseguraron.

miércoles, 19 de mayo de 2021

ABOGADOS CATÓLICOS

 

 


presentan amparo por la suspensión de las misas con fieles

19 DE MAYO, 2021, (AICA)

 

La Corporación de Abogados Católicos, que preside Pedro J. M. Andereggen, interpuso una acción de amparo contra el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 287/2021, que suspende y limita el ejercicio del derecho esencial de la libertad de culto y la libertad religiosa.

 

Fundamentó su presentación en el hecho de que el decreto presidencial "viola flagrantemente la libertad de culto y la libertad religiosa garantizadas en la Constitución Nacional y en los Tratados de Derechos Humanos, dado que la suspensión ha sido total, es decir sin excepción alguna, ni aun cumpliendo aforos y protocolos, lo que consideramos prohibido por el artículo 27, inciso 2, de la Convención Americana de Derechos Humanos".

 

Los abogados católicos sostuvieron que la norma viola "todos los principios de necesidad, proporcionalidad y temporalidad establecidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como así que se causa mayor daño que el que se quiere evitar exponiendo a los fieles a las inclemencias del tiempo con riesgo a su salud".

 

Por otro lado, también impugnaron por "irracional" la limitación a diez fieles en espacios abiertos y expresaron su "gran conmoción" por la realización del "espectáculo del Sr. (Marcelo) Tinelli", quien regresó a la televisión con un show con más de 200 personas en un estudio, mientras se priva a los fieles de poder asistir con protocolos y aforos a los templos y se los expone a bajas temperaturas con servicios religiosos al aire libre.

 

En un comunicado, la Corporación de Abogados Católicos transcribe uno de los párrafos de la demanda:

 

"Para  realzar la importancia de ese derecho, puede destacarse que en esa enumeración no se cuenta ni siquiera la libertad de expresión establecida en el artículo 13 de la Convención citada. Es necesario decir, no para desmerecer en manera alguna una garantía tan fundamental para el funcionamiento republicano y democrático, sino para mostrar el diferente tratamiento, que  en las sucesivas normas dictadas por el Poder Ejecutivo Nacional desde el inicio de la pandemia, han sido exceptuados todos los medios de comunicación del cumplimiento de suspensiones equivalentes a las que discriminatoriamente han sido impuestas a las actividades religiosas. Y así, por lo menos sorprende que se prohíban las celebraciones más tradicionales y sagradas en los templos, pero no programas televisivos en vivo de mero entretenimiento, que no poseen carácter informativo alguno. También en este caso, no se alcanza a comprender -con gran dolor- por qué el espectáculo de que dan cuenta los links referenciados en la siguiente nota de pie de página, puede funcionar bajo ciertas condiciones de sanidad -en estudio cerrado de televisión con  200 personas durante largo tiempo-, que no puedan llegar a cumplir o satisfacer las actividades religiosas en las iglesias con los debidos protocolos".

 

Más información www.abogadoscatolicos.org.ar.+

COMUNICADO DEL OPUS DEI

 


ante una nota periodística sobre la institución

AICA, 18 DE MAYO, 2021

La Oficina de Comunicación del Opus Dei hizo puntualizaciones a raíz de un artículo publicado el 18 de mayo en el diario La Nación.

Ante una noticia publicada por el diario La Nación, titulada "¿Servidoras de Dios? El calvario de 43 mujeres que enfrentan al Opus Dei", la Oficina de Comunicación del Opus Dei emitió un comunicado en el que brinda detalles sobre la situación y asegura que "siempre se obró conforme a la legislación vigente y con el propósito genuino de promover el desarrollo humano y social de las personas".

 

Texto del comunicado

En relación con la noticia publicada por el diario La Nación, la Oficina de Comunicación del Opus Dei informa que:

 

1. En septiembre de 2020 un abogado se presentó alegando representar a 43 mujeres que fueron miembros del Opus Dei respecto de su situación previsional en años en los que brindaron servicios profesionales para iniciativas apostólicas promovidas por la Prelatura. La escasa información suministrada por el abogado no resultó suficiente para el análisis de la situación previsional de cada caso.

 

2. Entendemos que los casos podrían ser muy diferentes entre sí, sin embargo, a pesar de no haber ninguna demanda judicial de por medio, de haber quedado a disposición en repetidas oportunidades, de haber manifestado apertura para escuchar y comprender los argumentos y detalles del reclamo presentado, al día de la fecha el abogado no se ha presentado formalmente ni ha brindado más información.

 

3. Aclaramos que, aunque haya habido algunas experiencias personales negativas, siempre se obró conforme a la legislación vigente y con el propósito genuino de promover el desarrollo humano y social de las personas.

 

4. Ratificamos ahora la disposición que tuvimos desde el principio de atender a cada persona para conocer su situación particular y responder por lo que corresponda en justicia, abiertos también a vivir la ayuda solidaria en casos de necesidad.

 

5. El diario “La Nación” hace referencia al colegio ICES y su relación con la Prelatura del Opus Dei. En ese sentido la Asociación para el Fomento de la Cultura (AFC), entidad propietaria y promotora del ICES, informó en un reciente comunicado que:

 

“El ICES (Instituto de Capacitación para Empresas de Servicio) era una iniciativa educativa de promoción social impulsada por la Asociación para el Fomento de la Cultura, responsable exclusiva de la administración y de la gestión educativa. La AFC promueve el desarrollo integral de la persona desde la visión del humanismo cristiano, por ese motivo mantenía un convenio de colaboración con el Opus Dei en virtud del cual encomendaba a la Prelatura la vivificación católica del proyecto educativo y la atención espiritual de las docentes, alumnas y familias.

 

El ICES funcionó desde el año 1971 hasta el año 2015 con el objetivo de brindar mejores oportunidades de acceso a la educación y capacitación profesional con orientación a los servicios gastronómicos y hoteleros a estudiantes de nivel secundario provenientes de zonas vulnerables (variando las edades de acuerdo con la evolución de la normativa sobre educación técnica en el país). A lo largo de casi cuatro décadas, cientos de estudiantes –con la autorización expresa de sus padres y apoyadas por sus familias–, crecieron y encontraron en el ICES una oportunidad a sus deseos de educación y capacitación profesional.

 

Los cambios en la regulación educativa y en la sensibilidad social llevaron a rediseñar el proyecto, dando por finalizada la tarea del ICES, reconvertido en un proyecto de formación profesional post escolar.”

 

6. Ante las referencias al trabajo profesional que realizan las numerarias auxiliares, informamos que ellas son miembros del Opus Dei, que como todos los demás fieles de la Prelatura se comprometen a buscar la plenitud de la vida cristiana a través del trabajo profesional, de la vida familiar y social, en servicio al prójimo y a la sociedad como un camino concreto dentro de la Iglesia Católica. La misión específica de las numerarias auxiliares se manifiesta en el cuidado de las personas y en la creación del ambiente de familia de las labores apostólicas del Opus Dei y otras iniciativas educativas y asistenciales. Alrededor del mundo, cerca de 4000 mujeres buscan su realización personal en este modo de vivir y dan testimonio de ello; la primera de ellas está hoy en proceso de beatificación.

 

7. Reconocemos que en la Iglesia, y por lo tanto también en el Opus Dei, ha habido un aprendizaje respecto de la edad en la que se puede comenzar el camino vocacional. A estos efectos, los Estatutos otorgados por la Santa Sede en 1982, establecen los 18 años como edad mínima para incorporarse a la Prelatura. Desde hace años, para participar del recorrido preparatorio previo a la incorporación, es necesaria la expresa autorización de los padres.

 

8. Como en todo camino vocacional, en el Opus Dei hay personas que por diversas circunstancias se han alejado de la institución. Dentro de esas experiencias hay vivencias positivas y también hay negativas que nos duelen profundamente. La noticia publicada por La Nación es una ocasión, como ha manifestado en otras oportunidades el Prelado, para pedir perdón a aquellas personas que hayan estado en contacto o hayan formado parte del Opus Dei y no hayamos sabido acompañar y atender con la generosidad y el afecto que necesitaban. Las enseñanzas del Evangelio son un faro que nos empuja constantemente a repensar maneras de servir mejor a los demás.

 

Buenos Aires, 18 de mayo de 2021

EXCELENTE RECENSIÓN

 

La nueva derecha

 Reflexiones sobre la revolución conservadora en la Argentina

Para recuperar el terreno que fue abandonado a la izquierda, los intelectuales tienen por delante una enorme responsabilidad.


Gerardo Palacios Hardy

Tradición viva, 18-5-21

 

Tradición Viva publica en primicia el prólogo del último libro publicado por Fernando Romero Moreno, “La nueva derecha. Reflexiones sobre la revolución conservadora”

[….] Y así no hay de qué te admires si en este piélago de la vida padeciéramos muchas tormentas, porque nuestro intento no es otro que desagradar a los inicuos. Que aunque el ejército de ellos es muy copioso, con todo eso le hemos de despreciar, porque se gobierna sin capitán, y así a cada paso es asaltado del error loca y temerariamente; [….].”

Boecio, De la consolación por la Filosofía

 

La fuerza política que reciben las llamadas izquierdas

se debe a la táctica singular de los que no quieren ser izquierdistas,

que primero las incuban y protegen desde los gobiernos

y después se dedican a tenerles miedo y a regular por él su acción.

Juan Vázquez de Mella

 

I

Cuando a través de anatemas y exorcismos laicos, provenientes de medios, personajes y ONG’s políticamente correctos, se alerta contra el crecimiento en diversas naciones de esa cosa horrible llamada derecha, aparece entre nosotros – y en buena hora – este libro de Fernando Romero Moreno.

Para que el título elegido – La Nueva Derecha – no indujese a equívocos, el autor lo ha subtitulado Reflexiones sobre la Revolución Conservadora en la Argentina, para luego, en la Introducción, enunciar de manera abierta, franca y sin rodeos lo que se ha propuesto: mostrar la necesidad – también la urgencia – de constituir en nuestro país un Frente Nacional de Derecha, es decir, una alianza política “entre sectores conservadores, tradicionalistas, nacionalistas y liberales clásicos (incluyendo a radicales y peronistas de línea ‘nacional-cristiana’, republicanos y pro-mercado)”, que defienda ciertos valores, principios e instituciones comunes a todos ellos “en torno a propuestas de mínima, sin desconocer las diferencias de máxima y cediendo cada uno en algo por vía de tolerancia.” Romero Moreno admite que esa propuesta no colmaría los ideales de máxima de los convocados a forjarla, pero está convencido de que es “el único bien posible en las actuales circunstancias.”

A partir de allí el autor dedica un capítulo al análisis de cada uno de los cuatro sectores o movimientos que deberían converger en la alianza, describiendo no sólo sus orígenes históricos y doctrinarios, tanto en el mundo occidental cuanto en la Argentina, sino también remitiendo a una notable galería de políticos y pensadores que dieron forma y sustancia a cada uno de aquellos. Ello se hace, como el mismo autor advierte y con citas muy bien seleccionadas, con el fin de descubrir “el mínimo común denominador que las une, a pesar de las innegables diferencias que tienen entre sí.”

El libro se completa con tres capítulos, dedicados cada uno al mismo número de cuestiones en las que con mayor frecuencia aparecen las diferencias entre conservadores, tradicionalistas, nacionalistas y liberales clásicos, cuales son el capitalismo, la democracia y la religión.

II

La propuesta no es novedosa. El mismo autor se refiere en la última parte de la Introducción y en otros capítulos a algunos intentos similares habidos en nuestro país. Nunca terminaron de cuajar, tal vez porque, como dice Bandieri con buena ironía, “en el pequeño grupo de esclarecidos de entre los cavernarios se ha perdido demasiado tiempo en acusaciones mutuas de herejía.” En efecto, dentro del pensamiento nacional o de derecha hemos asistido a peleas y rupturas entre amigos y camaradas, algunos de los cuales, al mejor estilo cátaro, han sido más inflexibles con los próximos que con los enemigos.

El caso es, sin embargo, que la situación de la Argentina ha venido a ser gravísima, con el peligro adicional que se da en el contexto de un mundo obsceno. Como dice Nicolás Gómez Dávila, “ya no se necesita tener olfato fino para que el mundo moderno huela feo; basta tener olfato.”  Es que el mundo no solamente ofrece grandes y graves problemas: él mismo se ha convertido en un problema; y esto básicamente porque las naciones, sus instituciones (tanto las locales cuanto las internacionales), ONGs varias, medios de comunicación, en fin, todo aquello que de un modo u otro lo expresa, ha concluido por abrazar la ideología de la modernidad, cuyo talante profunda y cada vez más agresivamente contrario al bien y al orden parece que no se termina de advertir.

En dicho contexto la Argentina va acelerando el proceso de decadencia que inició hace muchos años, sumando a ello que, a medida que se derrumba, va eligiendo como gobernantes a gente de la peor ralea, empeñada, como se lamentaba Discepolín, en empacar mucha moneda, vender el alma, rifar el corazón y tirar la poca decencia que te queda…

El régimen político de la Argentina se ha vuelto decididamente oligárquico, ya que, como lo ha descripto Ernesto Palacio, tiene como objetivo tan sólo el beneficio de las clases gobernantes, formadas con la peor de todas – la clase política desde luego – y con los sindicalistas, empresarios, la mixtura de periodismo y farándula y algunos miembros del clero, cuya complicidad ha sido comprada o alquilada por la primera. Este régimen, que se cubre con la máscara de una democracia declamada pero que no logra ocultar su fealdad, se nutre de la corrupción, la mentira y el prevaricato de sus jueces. Ha expropiado el Estado, poniéndolo enteramente al servicio de aquellas castas dominantes y, desde allí, después de haber endeudado a la nación más allá de sus posibilidades, la ha arruinado también en lo económico, lo social, lo cultural, lo espiritual y hasta en lo religioso, volviéndose cada vez más tiránico. Ha sorbido el alma de los argentinos hasta dejarlos exangües, contemplando incrédulos las ruinas que no causaron guerras brutales ni catástrofes naturales, sino la acción de unos gobiernos y de unos partidos que, como vislumbró Estrada hace más de 100 años, vemos hoy agrupados en bandas rapaces, movidas de codicia, la más vil de todas las pasiones, enseñoreándose del país, dilapidando sus finanzas, pervirtiendo su administración, chupando su sustancia, pavoneándose indolentemente en las más cínicas ostentaciones del fausto, comprando y vendiéndolo todo, hasta comprarse y venderse unos a los otros a la luz del día.

III

La gravedad de la situación exige destruir el régimen oligárquico, ponerle fin a las catervas políticas y restaurar las leyes de la república y los valores permanentes de la patria.

Esto requiere de gobernantes virtuosos, dirigentes con principios y valores no sólo compartidos sino sobre todo verdaderos y un pueblo firmemente comprometido con el bien común. Pero de lograr todo eso, estaremos  más lejos de la formulación de un programa de gobierno y mucho más cerca de la fundación de una nueva república.

Creo de verdad que se trata nada menos que de tamaña meta. El argentino, redescubriendo sus auténticas raíces, debe curar a la nación enferma y que parece haber extraviado su destino y con ello su razón de ser. Debe ventilar a la patria, liberándola de los vicios que la han corrompido tan hondo y de los que los sembraron. Y debe restablecer la justicia, sin la cual no hay orden ni puede haber paz social.

Todo esto se ha vuelto evidente para cualquiera que tenga la mente un poco alerta. Pero no menos evidente es que semejante gesta no puede ser llevada a cabo por una facción, por iluminados que sean sus integrantes. La magnitud del peligro en que se encuentra la patria y la dimensión de la hazaña que hay que realizar para conjurarlo requieren de una acción en común, de una alianza de voluntades como a la que en este libro exhorta Romero Moreno.

En una palabra, dicha tarea requiere de una virtud poco conocida –o poco practicada- entre nosotros. Me refiero a la concordia.

El hombre, ser social por naturaleza, sale de sí mismo para ponerse en contacto con los demás. ¿Pero cómo ha de hacerlo? ¿Acaso imponiendo su voluntad, sus ideas, sus ocurrencias? A eso tiende por cierto el hombre moderno, que impregnado de individualismo y subjetivismo y adornado con una libertad cuya única medida es la propia libertad, se ha convertido en un ser aislado en medio de una sociedad egoísta.

San Agustín enseña que la sociedad ha de ser una multitud de hombres unidos por estar de acuerdo acerca de las cosas que aman. Pero lo primero que se debe amar es al otro. Eso implica saber renunciar a lo propio, suprimir el odio y la enemistad, evitar la generación de tensiones, abstenerse de proferir ofensas. Así se obtiene la concordia, para la cual es preciso reconocer en el otro la dignidad propia de su condición humana.

En la Argentina de nuestros días, exasperada por la siembra de enemistad y rencor entre hermanos que se hace desde los más altos niveles de poder, la concordia política también es una necesidad.

Con razón escribe Félix Lamas: “La paz social se funda en la justicia y consiste en una cierta concordia ordenada; implica una aceptación voluntaria (y consiguientemente, racional), de parte de los miembros del Estado, de algunos principios en función de los cuales la comunidad política puede encontrar la clave de su organización. Principios que regulan la transmisión y los límites del poder, establecen las competencias de cada uno dentro del contexto social y político y que constituyen a la vez la norma suprema y la máxima orientación de la vida colectiva.”

Lejos estoy de que esto se interprete como la pretensión de imponer un pensamiento único o de prohibir el disenso. Esto es precisamente lo que caracteriza a los tiranos, muchos de cuyos vicios exhiben sin pudor los mandones de turno. Por el contrario, como enseña Santo Tomás (siguiendo a Aristóteles): “la amistad no comporta concordancia de opiniones, sino en los bienes útiles para la vida, sobre todo en los más importantes, ya que disentir en cosas pequeñas es como si no se disintiera. […] la discusión en las cosas pequeñas y en opiniones se opone, ciertamente, a la paz perfecta, que supone la verdad plenamente conocida y satisfecho todo deseo; pero no se opone a la paz imperfecta, que es el lote en esta vida”.

Por eso la concordia debe ser para nosotros “la unión de nuestras voluntades” respecto de bienes e intereses comunes. Y aunque pueda haber concordia y no paz genuina, como sucede en una banda de ladrones, no puede haber paz si no hay concordia. La concordia política es un elemento integrante de la paz. Si la Argentina, pues, no restablece la amistad política entre sus hijos, no tendrá paz.

Ahora bien, si esto es verdadero para la patria, ¿cómo no podría serlo para aquellos que quieran proponerse la salvación de esa misma patria?

Este libro habla de alianza, no de confusión. Se sitúa a la altura de las circunstancias tremendas que estamos viviendo. Pelear la guerra inevitable con herramientas aptas y ganas de ganarla. Cuando los fundamentos de la casa están podridos, los dueños no se ponen a discutir acerca del color con que pintarán las paredes.

Las relaciones entre quienes concuerden no tienen por qué ser cordiales. La alianza debe estar basada en la voluntad de reconquistar la Argentina, liberándola de las oligarquías que se han adueñado del Estado para desde allí esclavizar a la patria y a los argentinos. No se trata por ende de impulsos emocionales, sino fundamentalmente de actos de voluntad. Esa voluntad nace de la certeza de que la patria se encuentra amenazada y en riesgo cierto de perderse.

Frente a la crisis no sirve el optimismo ingenuo, que se empeña en creer que las cosas van a mejorar sólo porque uno desea que mejoren y porque Dios es bueno. Hay que poner manos a la obra, es decir, animarse a denunciar el mal profundo y a poner en evidencia la insanable ilegitimidad de los falsos dirigentes. Y a éstos, en apariencia tan olvidados de sus tremendos deberes y de los dolores que causan, habría que exhortarles como san Gregorio Magno lo hacía con sus obispos: aquellos que no han sido llamados a tal tarea, que no la busquen con superficialidad; aquellos en cambio que la hayan asumido sin la debida reflexión, que sientan nacer en el alma una necesaria turbación.

IV

Se necesita pues de una decisión política y cultural, que active el ancho campo – está comprobado que es así – de lo que llamamos derecha, a falta por ahora de un nombre mejor que nos contente a todos. Debe hacerse a partir de los principios básicos que sustentan ese movimiento, precisamente porque están siendo atacados con saña y, lo que es peor, están cerca de derribarlos. Sabemos cuáles son: el patriotismo, el trabajo honesto, la moral familiar, la autoridad, el orden, la decencia, la libertad personal, la jerarquía, el coraje, la disciplina, el honor, la lealtad.

Como enseña Gentile, la convergencia de voluntades presupone una visión común y algo efectivamente común, que será precisamente el fundamento del consenso y del vivir juntos.

Para esto, para recuperar el terreno que fue abandonado a la izquierda, los intelectuales tienen por delante una enorme responsabilidad. Nótese que digo intelectuales, por lo que quedan excluidos los ideólogos, cualquiera fuere el color de esa ideología. Los intelectuales que aquí y ahora tengo en la mente son aquellos hombres y mujeres que trabajan con su inteligencia, haciéndolo a partir de una común adhesión a los principios y valores que antaño llamábamos occidentales y cristianos, sabiendo a la perfección lo que con esos términos queríamos significar. Tal vez por eso han pasado a ser ellos los rebeldes, los contestatarios, porque van contracorriente. Pero recuérdese lo de Chesterton: del que nada contra la corriente se sabe que está vivo.

 Necesitamos voces vivas que den otra vez sentido a las verdades de siempre, para que vuelvan a inflamar el corazón y el espíritu. Hay que despertar el alma dormida en las palabras. El pensamiento debe traducirse en acciones. Esa será la mejor repulsa al activismo, que consiste en actuar por actuar y concluye también en el nihilismo.

Se dirá que no parece haber reacción contra la obscenidad del mundo. Lo que ocurre es que si bien hay quejas, no se reconocen las causas del estado de cosas. En otras palabras, se deploran las consecuencias, pero no se advierte o no se quiere aceptar que están causadas por una concepción absurda y perversa del mundo y del sentido de la vida.

Las causas de la crisis – en la Argentina y en el mundo – no son económicas, son culturales y, en el fondo, religiosas. Por eso la crisis tiene esta gravedad y sólo un cambio de mentalidad, un cambio en los hábitos, que se traduzca en la decisión colectiva y sostenida de abandonar los comportamientos que nos llevaron a este desastre, hará de la Argentina una nación grande.

Algunos años atrás, un hombre lúcido como Arturo Uslar Pietri prevenía contra este mundo de hoy, “en el que parece predominar – decía – el repudio a todo lo que significa refinamiento, elevación mental, esfuerzo hacia la dignidad de la conducta y pretensiones hacia una mejor apariencia física y moral”. Frente a semejante situación, concluía que “los hombres de pensamiento del mundo entero no tienen tarea más urgente que la de estudiar a fondo como ha llegado la humanidad a tan peligroso estado que nos acerca al nihilismo, y lo que es más importante, qué podremos hacer inteligentemente para empezar a salir de él”.

¿Quiénes sino los intelectuales pueden iluminar las inteligencias? “Hay que romper el silencio”, titulaba la profesora Claudia Romero una columna de su autoría en el diario La Nación, para citar luego a la politicóloga alemana Noelle-Neuman, quien “explica en su teoría de la espiral de silencio que las personas prefieren acallar sus opiniones cuando creen que éstas contradicen un cierto estado de consenso y son contrarias a lo que aparece como opinión dominante. Lo hacen por miedo al aislamiento, al rechazo y a la soledad. [….] Sin embargo, la teoría advierte que la gente con mayor nivel educativo logra afirmarse en sus opiniones, vencer los temores y manifestar sus convicciones sin temor al aislamiento.”

Los intelectuales deben proponerse algo similar a lo que se propuso en su tiempo Maurras. Dice Massis que aquél demostró a los jóvenes propensos a las veleidades “que lo que es rico en aventuras, en antagonismos, no es la anarquía, sino la autoridad. ‘Lo extraordinario, les decía, no es lo irregular, lo indefinido, lo absurdo (la existencia nos colma a diario de ello), sino que el hombre pueda llegar a la ley, a la perfección del arte’. Y les repetía sin cesar: ‘Lo que me asombra, lo que es extraordinario no es el desorden, sino el orden’.”

Los fundamentos del orden social deben ser objeto de la reflexión crítica. El Estado moderno se ha desentendido de ello, y pretende que sus decisiones sean siempre legítimas en tanto se hayan seguido determinados procedimientos. Sin embargo, las decisiones que provengan de esos procedimientos, para que se consideren legítimas, deben ser examinadas por su correspondencia con la verdad y la justicia.

Esa también es tarea de los intelectuales. Y nosotros contamos con ellos, muchos y valiosos, infatigables y brillantes investigadores y propaladores de la verdad, que refutan con solidez los errores de la modernidad, a la que incluso llegan a poner en ridículo.

Es el caso de Fernando Romero Moreno y el de este libro que me honra prologar.

Gerardo Palacios Hardy