martes, 14 de septiembre de 2021

11 DE SETIEMBRE

 


 20 años después, la rendición moral de Occidente


Stefano Magni

Brújula cotidiana, 14-09-2021

 

Veinte años después del 11 de septiembre, se recuerda el día “que cambió el mundo”, como escriben muchos comentaristas. Pero debería entenderse, en todo caso, por qué el 11 de septiembre no cambió el mundo en absoluto. Osama bin Laden fue asesinado (2 de mayo de 2011), el autor intelectual del ataque del 11 de septiembre, pero Al Qaeda está viva, tanto como ideología que como movimiento armado. Y todavía está dirigido por su ideólogo, el egipcio Ayman al Zawahiri. La galaxia yihadista está en expansión, no en retroceso. Se está expandiendo especialmente en África, llegando también a regiones del continente negro que aún no eran conocidas por el terrorismo islámico. En 2001, el Estado Islámico, nacido de una rama de Al Qaeda, aún no existía: tomó cuatro años (2014-2018) para destruir su entidad territorial entre Siria e Irak, pero como movimiento terrorista todavía existe y hace proselitismo en todo el mundo musulmán. En Europa aún no conocíamos el fenómeno de los atacantes islámicos que actúan por su cuenta, los “lobos solitarios”, pero desde la década de 1910 lamentablemente se han convertido en una pesadilla constante para la seguridad pública.

 

Occidente aparece en proceso de cambio: los estadounidenses acaban de salir de Afganistán, pero los franceses también se están retirando del Sahel (tierra de conquista de Al Qaeda desde finales de la década de 1990) y la administración Biden ha prometido salir también de Irak a finales del año. En todas partes, Occidente no deja en su lugar gobiernos amigos que luchan contra el terrorismo, sino gobiernos inestables (en el Sahel), amigos de enemigos (Irak) o abiertamente proterroristas. El caso ejemplar es Afganistán, donde todo inició. Los talibanes, que acogieron a bin Laden y le permitieron llevar a cabo los ataques a Nueva York y Washington, no solo siguen existiendo, sino que han vuelto al poder. Veinte años después del 11 de septiembre pueden formar su propio gobierno, con un primer ministro en la lista negra de terrorismo de la ONU y un ministro del interior buscado por el FBI.

 

Sin embargo, el 11 de septiembre fue el momento en el que “abrimos los ojos” a la amenaza islámica, como bien describió Oriana Fallaci en su famoso La rabbia e l’orgoglio (La rabia y el orgullo). ¿Por qué los cerramos de nuevo, en los siguientes veinte años? Como ya hemos escrito en estas columnas, la derrota en la guerra contra el yihadismo no fue militar, sino política. Se debería, a este punto, entender por qué la política ha decidido dejar de luchar, Estados Unidos en primer lugar, pero también los gobiernos aliados europeos. Detrás de las razones políticas siempre hay fuertes razones culturales. Veamos algunas: materialismo, relativismo, tercermundismo.

 

Materialismo: las clases dominantes estadounidenses y occidentales en general, han demostrado estar tan secularizadas que no comprenden cómo funciona un movimiento religioso y milenario como el de los movimientos yihadistas (Al Qaeda, Estado Islámico y sus aliados locales). La demostración de cuánto no han entendido los líderes occidentales, hasta el final, cómo las razones del enemigo también se pueden encontrar en las desconcertantes frases de Zalmay Khalilzad, enviado de paz de Estados Unidos para la crisis afgana. En vísperas de la caída de Kabul, advirtió a los talibanes: “Cualquier gobierno que llegue al poder por la fuerza en Afganistán no será reconocido por la comunidad internacional”. También el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, también dijo aproximadamente lo mismo. Aparte del hecho de que los talibanes no están aislados de ninguna manera (tienen a Pakistán y China de su lado), la sola idea de que puedan ser intimidados por la perspectiva del aislamiento internacional es ridícula. Los talibanes tienen una cosmovisión religiosa, les preocupa el más allá y cómo conquistar el Paraíso, mucho más que ser reconocidos diplomáticamente por Estados (seculares, por lo tanto, infieles) con los cuales hacer negocios.

 

El mundo de los expertos en relaciones internacionales siempre ha favorecido una interpretación materialista del conflicto con los yihadistas. Después de ridiculizar a uno de los pocos disidentes, Samuel Huntington, autor de Scontro di Civiltà (Choque de civilizaciones), el mundo académico argumentó, por ejemplo, que el propósito de los talibanes era representar a la mayoría pashtún en Afganistán y que el Estado Islámico debía hacerse cargo de los ricos recursos del norte de Irak en nombre y en interés de los árabes sunitas. Como señala amargamente el ex primer ministro británico Tony Blair, según la interpretación actual no existe una amenaza yihadista global y se considera políticamente incorrecto nombrar el islam radical: toda causa es local y el propósito siempre es atribuible a algún interés material. El político, por tanto, se ve obligado a buscar acuerdos locales, con criterios puramente políticos, sin enfrentarse a ningún desafío ideológico y religioso. Y los yihadistas negocian voluntariamente, si luego tienen la perspectiva de engañar al enemigo y ganar la guerra.

 

La incapacidad de una cultura secularizada para comprender la causa religiosa de esta guerra es especialmente evidente frente a los “lobos solitarios”. Si un solo yihadista decide hacer una acción suicida para matarse a sí mismo y a sus víctimas "infieles" o "apóstatas", no puede estar motivado por ningún interés político o material. Pero en este caso, tanto los medios como la política prefieren recurrir a la explicación psiquiátrica. Si lo hace, no es porque sea islámico, sino porque está "loco", con marcados diagnósticos post mortem, inmediatamente después del asesinato o suicidio del atacante y sin siquiera verificar su pasado.

 

El relativismo, denunciado por el Papa Benedicto XVI como la dictadura (cultural) de nuestro tiempo, está ciertamente en la base de muchos de estos argumentos materialistas. El relativismo impide que el filósofo distinga lo verdadero de lo falso, por lo tanto, también el justo de lo injusto y, en consecuencia, no permite afirmar que un sistema político es superior a otro. La única prohibición que queda es el juicio de otra cultura. Si hubiésemos adoptado el mismo criterio en las décadas de 1930 y 1940, hubiésemos tenido que afirmar que los países libres no tenían nada que enseñar al régimen nazi, porque cada uno tiene su propio sistema de valores. Así fue en este largo conflicto. En un pequeño episodio, ahora olvidado, el entonces primer ministro Silvio Berlusconi después del 11 de septiembre afirmó que la civilización occidental, bajo ataque, era "superior". Ante las amenazas de boicot de sus socios comerciales musulmanes y sometido a una presión mediática insostenible, Berlusconi tuvo que retractarse de sus afirmaciones. En un episodio mucho más famoso, la conferencia de Benedicto XVI en Ratisbona, que advirtió del peligro de una razón separada de la fe (en Occidente) así como de una fe separada de la razón (en el mundo islámico), fue atacada en todas partes del mundo, provocando episodios de violencia anticristiana en varios países musulmanes (lo que indirectamente demostró lo útil que fue esa lección). Desde su primera administración, Barack Obama eliminó cualquier referencia al terrorismo "islámico" de las directrices de formación policial para no ofender la religión de los musulmanes. Obama llegó a definir al Estado Islámico como "no islámico". La administración Biden hace más, dejando claro desde el principio que considera que el peligro del “supremacismo blanco” de la extrema derecha es más grave que el de la amenaza yihadista.

 

El tercermundismo (un término de la década de 1960 para indicar la ideología marxista en apoyo de los movimientos socialistas nacidos en el mundo poscolonial) es finalmente dominante no solo en los movimientos antagonistas. La prueba, también aquí, está en la reacción en coro y casi unánime del mundo de las ONG inmediatamente después del 11 de septiembre: quien siembra vientos cosechan tormentas. Apenas cuatro días antes, tres mil representantes de ONG, que asistieron a la Conferencia Antirracismo de Durban, habían presentado una resolución en la que se equiparaba al sionismo con el racismo y exigían una compensación para las víctimas del colonialismo y la trata de esclavos. En una cosmovisión en la que todos los males se derivan de Occidente (Estados Unidos e Israel en particular), el ataque a Estados Unidos también fue visto como una "respuesta" de los "pobres" al mundo de los "ricos". Si el 11-S fue una "respuesta", la razón debe enfrentarse con el diálogo, tratando de escuchar las razones de quienes estaban tan exasperados como para suicidarse para asesinar a 3 mil civiles estadounidenses. Y esta mentalidad, transversal, ha atado de las manos a la política cada vez que ha tenido que responder militarmente al terrorismo. También está en la raíz de la presión ejercida sobre Israel para que otorgase un Estado a Palestina: una pérdida de tiempo y de energía diplomática, no solo porque el liderazgo palestino siempre se ha negado, sino también porque el movimiento yihadista no se mueve solo por Palestina, uno de sus muchos frentes.

 

El materialismo, el relativismo, el tercermundismo son tres potencias de pensamiento que finalmente han inducido a la política a dejar de luchar contra el yihadismo. Las opiniones públicas en estados Unidos, cuya atención está capturada por el Covid, incluso por las elecciones más controvertidas de la historia reciente, el terrorista islámico se ha convertido en la menor de las preocupaciones. Si tenemos suerte, seguirá siéndolo. Pero el yihadista, a diferencia del occidental medio, sabe pensar en términos religiosos universales, no tiene el mismo sentido del tiempo que nosotros y ha demostrado ser capaz de ganar una guerra en veinte años (una generación). Ahora nosotros aparecemos colectivamente derrotados. Entonces puede suceder una vez más: un nuevo 11 de septiembre.

sábado, 11 de septiembre de 2021

SOBRE EL CAMBIO DEL EJÉRCITO

 


Jorge Martínez

La Prensa, 05.09.2021

 

Recensión del libro:

Ejército y pensamiento militar en el siglo XX

Por Hernán Cornut

Argentinidad. 206 páginas

 

¿El papel de las Fuerzas Armadas, y en especial del Ejército, en la política argentina del siglo XX está bien estudiado, con abundantes investigaciones de especialistas nacionales e internacionales. Menos transitado es el campo de la doctrina militar en el mismo período, sus evoluciones y rupturas a tono con los grandes conflictos planetarios y las influencias derivadas de ellos.

 

Ese estudio es el que propone el coronel mayor (R) del Ejército Argentino Hernán Cornut en este libro que continúa uno anterior sobre el mismo tema. Su rango temporal va de 1930 a 1968 y abarca la transición operada en el pensamiento castrense entre el influjo alemán, vigente desde comienzos de siglo, y el predominio de las ideas estadounidenses tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

 

Para examinar ese cambio Cornut revisa planes de estudio, reglamentos de conducción, publicaciones de institutos militares y de la Escuela Superior de Guerra (ESG), amén de los mensajes presidenciales que fijaban las orientaciones de la política de defensa nacional.

 

El trabajo interesa por ciertos aportes que precisan o contradicen nociones afianzadas. Un ejemplo palmario es el del momento en que penetró en el país el pensamiento militar estadounidense. La idea establecida indica que ello ocurrió durante el régimen de Juan Carlos Onganía (1966-1970), pero Cornut destaca que su arribo se remonta al primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1952), cuando Washington estaba muy interesado en alinear al continente americano bajo su esfera de cara a la "guerra fría".

 

Algo similar sucede con la remanida "Doctrina de Seguridad Nacional", que también suele imputarse a Onganía. El libro recuerda que ya Perón utilizó el concepto en 1951, que Arturo Frondizi (1958-1962) propició una reestructuración del Ejército inspirado bajo una idea compatible de "defensa nacional" y que fue durante el mandato del presidente radical Arturo Illia (1963-1966), antecesor de Onganía, cuando se acentuó el acercamiento militar a Estados Unidos y a sus disposiciones estratégicas de alcance continental. Por ello, escribe Cornut, "las observaciones sobre la seguridad nacional de 1966 (Onganía) y la ficción instaurada por la izquierda en torno a la invención -por parte de las Fuerzas Armadas- de un enemigo interno que justificase el accionar de ellas en el ámbito interior de la Argentina, pierde sentido".

 

Esta transformación doctrinaria y estructural del Ejército, que según el autor se hizo de forma "desordenada y aleatoria", sucedió al calor de las exigencias impuestas por la necesidad de librar una "guerra contrarrevolucionaria", algunas de cuyas normas generales, curiosamente, ya habían sido fijadas en un reglamento reservado de 1942. Dato que a su vez relativiza la influencia de la famosa "misión militar francesa" que estuvo presente en el país entre 1957 y 1966 y cuya mayor enseñanza "se plasmó en el nivel estratégico y operativo antes que en el táctico".

 

Ensayo breve, analítico y de inspiración académica, Ejército y pensamiento militar en el siglo XX tiene la gran virtud de presentar reflexiones originales sobre un proceso mal comprendido, con ecos que excedieron largamente el ámbito castrense.

¿DRÁCULA O EL HOMBRE LOBO?

 


por Enrique Arenz

Informador Público, 11-9-21

 

Que los Estados Unidos y Gran Bretaña se hayan aliado con el tirano Stalin para pelear contra Hitler, nos parece hoy una decisión amarga, sobre todo si analizamos sus consecuencias posteriores al tratado de Yalta. Pero en ese momento fue indispensable para derrotar a la Alemania nazi. Churchill desconfiaba de Stalin, y Stalin se hizo rogar, hasta que los alemanes invadieron territorio soviético. Entonces los tres se pusieron de acuerdo y Roosevelt hasta ayudó a los soviéticos con gran cantidad de armamento.

 

En la guerra y en la política siempre se opta por el mal menor.

 

En democracia, el mal menor suele buscarse mediante lo que se llama «el voto útil».

 

Este concepto produce rechazo moral. Lo entiendo porque yo lo combatí en los ochenta, en tiempos de la UceDé, cuando se exhortaba votar a los radicales para vencer al peronismo. Por entonces escribí varios artículos periodísticos en defensa del voto idealista, el voto a conciencia, fiel a los principios de cada sufragante, pero nunca pude encontrar argumentos serios para explicar cuál era la ventaja de votar por un partido que de antemano sabíamos que no podía ganar.

 

Hoy reconozco que estaba equivocado, y que si se trata de elegir entre dos grandes competidores: Drácula y el Hombre lobo, no tiene sentido votar a Caperucita. Lo lógico es elegir el mal menor, que en este caso es el Hombre lobo. Porque Drácula nos chupa la sangre todos los días, y el otro monstruo sólo es peligroso las noches de luna llena.

 

Como en la guerra, la política no tiene soluciones morales sino alternativas eficaces, prácticas, de sentido común. Hay reglas para ambas, y que esas reglas sean respetadas es toda la moral que podemos exigirles.

 

Si la Argentina no es todavía Transilvania (la Venezuela de Maduro), es porque tres partidos políticos republicanos (PRO, UCR y CC) tuvieron la lucidez de unirse a tiempo en la alianza Cambiemos, una fuerza opositora lo suficientemente fuerte y consolidada como para competir con el siempre poderoso peronismo.

 

Cambiemos fue en 1915 el voto útil que le permitió a la mayoría quitarle el poder a Cristina Kirchner. Macri gobernó cuatro años, no se le puede negar que fue un presidente con virtudes republicanas: honesto, respetuoso de las instituciones y apegado a la ley, pero cometió muchos errores como gobernante y como líder de su propia alianza. Es verdad que las dos cámaras del Congreso estuvieron siempre con mayoría kirchnerista-peronista dispuesta a la obstrucción, pero Macri no tomó decisiones enérgicas y claras en materia económica y se dispararon la inflación y la pobreza. Tampoco supo proponerle de entrada al pueblo argentino un plan integral de reforma estructural y pedirle el apoyo que necesitaba para llevarlo adelante. En resumen, fracasó y Cristina volvió al poder.

 

Pasaron dos años, todo ha sido un desastre, pero el gobierno kirchnerista sigue culpando a la herencia recibida de Macri, cuando en realidad es la misma herencia que doce años de kirchnerismo le dejaron a Macri y que Macri, en cuatro años de implacable asedio del sindicalismo, del club del helicóptero y de toneladas de piedra contra el Congreso, no pudo o no supo liquidar.

 

Sin embargo, con la consolidación de Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio) la Argentina recobró cierto equilibrio político: volvió a ser un país bipartidista con dos grandes minorías cuyas bases electorales son muy parecidas, y un electorado independiente y apolítico que es el que rompe el equilibrio y define al ganador.

 

Pero también se produjo en los últimos años un fenómeno mundial: la irrupción de los grupos «antisistema», los que no quieren políticos ni instituciones ni leyes ni estado. Por ahora son muy minoritarios, pero podrían dejar de serlo. Algunos de estos antisistema son atraídos por dirigentes libertarios histriónicos, o por pequeños partidos de izquierda o de derecha nacionalista.

 

También los desencantados de las dos grandes alianzas y muchos de la franja independiente terminan renunciando al voto útil para apoyar a estos cuentapropistas, o bien deciden la abstención o el voto en blanco.

 

Ahora estamos ante las elecciones parlamentarias de medio término.

 

Es la oportunidad de quitarle al kirchnerismo la mayoría en las dos cámaras, operación fundamental si queremos frenar los desorbitados planes judiciales y hasta de reforma constitucional de Cristina y La Cámpora. Pero para lograr esta hazaña posible, lo razonable, lo sensato, lo inteligente es que no se dispersen votos yendo a partidos con pocas posibilidades de obtener una banca, y que una mayoría importante haga ganar a la única fuerza opositora capaz de derrotar a Drácula. Con el Hombre Lobo tenemos la oportunidad de debatir en libertad y sin miedo, decirle lo que pensamos y hasta, quizás, convencerlo. Hay que mirar las fases de la luna, claro. Se trata de un mal menor que nos infunde algunas esperanzas.

 

También hay que tener en cuenta que el sistema D’Hondt asigna proporcionalmente más diputados a las fuerzas que obtienen más votos, por lo cual es un desperdicio votar a un pequeño partido con la esperanza de que su primer candidato de la lista entre, si es que entra, cuando la suma de todos esos votos dispersos tendrían un mayor alcance práctico volcados a la fuerza opositora principal.

 

El partido gobernante, Frente de Todos, se ha visto muy debilitado en los últimos meses por el estallido de varios escándalos: el vacunatorio vip, la fiesta de Olivos, los más de 112.000 muertos por covid, la cuarentena más larga del mundo que terminó de arruinar nuestra economía, la obstinación en prohibir la presencialidad escolar, el aumento de la pobreza y la inseguridad, y, sobre todo, haber obstruido el ingreso de la vacuna Pfizer disponible para nosotros desde diciembre del año pasado, lo que habría salvado miles de vidas sacrificadas con un desdén imperdonable.

 

Pero a pesar de todo, muchas encuestas dan ganador a este frente, aunque por poca diferencia. Es decir, Drácula sigue arriba, sigue ganando. Y esta terrorífica realidad no les preocupe a los opositores solitarios. Ellos se preparan para captar el voto de los antisistema, los independientes y los desencantados, y lo más deplorable, no critican casi al kirchnerismo, hacen campaña hablando mal de Macri y de Larreta.

 

Y si uno les hace ver que con esta actitud sólo logran beneficiar al oficialismo, se justifican con el argumento mentiroso de que las dos grandes alianzas son la misma cosa.

 

Ya es tarde para pedir sensatez a estos candidatos solitarios. Sólo cabe hablarles a los votantes para que reflexionen en el momento de tomar la decisión trascendental de depositar su voto. ¿No les gusta Macri, no les gusta Larreta, no les gusta Santilli? No importa, piensen que con el hombre lobo podemos tomar un café, con Drácula tenemos que desabrocharnos el cuello de la camisa.

¿POR QUÉ NOS QUIEREN A TODOS VACUNADOS?

 


Agostino Nobile

Stilum Curiae, 11-9-21

 

En 2010 escribí un artículo, posteriormente incluido en la colección de artículos “Quello che i cattolici devono sapere” [Lo que los católicos necesitan saber], publicada en 2015. He publicado un extracto del mismo en el sitio web Stilum Curiae, titulado NOBILE. COME CI CONVINCERANNO A IMPIANTARE IL BIO-CHIP


Hace unos días un amigo me envió un vídeo en el que se muestran vídeos muy cortos que tratan el tema de las vacunas y el 5G.  Entre los muchos vídeos sobre el tema, tiene la ventaja de haber seleccionado una breve secuencia de declaraciones realizadas por personas por encima de cualquier sospecha de conspiración. He guardado el vídeo que, como era de esperar, se ha quedado en negro. Por ello, cuando es posible, me remito en este artículo a las entrevistas y discursos en su totalidad.

 

Vittorio Colao, ministro de Innovación Tecnológica y Transición Digital del Gobierno de Draghi, dice en https://www.youtube.com/watch?v=ucALdRQj3_I que con el 5G tendremos mucha más velocidad, más o menos por debajo de los 8/9 milisegundos “y se podrá hacer todo a distancia casi al instante”. Otras facilitaciones incluyen la posibilidad de “inyectar o liberar quizás una sustancia médica necesaria para las condiciones de salud”.

 

¿Pero cómo se pueden liberar sustancias a la distancia? Roberto Cingolani, actual ministro de la Transición Ecológica, lo explica. “¿Podemos hacer un robot que funcione dentro del cuerpo humano?”. Tenemos “una fusión de terapia y diagnóstico, un objeto inteligente y muy pequeño en condiciones de viajar dentro del cuerpo humano, encontrar la célula enferma, sentarse sobre ella y liberar allí el medicamento necesario o incluso transcribir la corrección, la secuencia genética que queremos transcribir […]”. Son partículas magnéticas “que además son fluorescentes”. Estas partículas (cubo cuántico) “pueden elevar la temperatura a más de 50º. No hay ninguna célula que resista esta temperatura por razones obvias, por lo que son quemadores locales extremadamente pequeños […]”.

 

¿Qué podría pasar con estos quemadores de partículas? La profesora Alessia D’Arrigo, después de la primera dosis de la vacuna, se quejó de quemaduras “como tantos mecheros” en todo el cuerpo y, al cabo de cinco meses, se encuentra en la misma situación, a la que se añaden fuertes dolores de cabeza, con el riesgo de padecer una trombosis. Véase: Il vax testimonianza di Alessia Darrigo professoressa scuole superiori [El testimonio de Alessia Darrigo, profesora de instituto, sobre la vacuna].  Al escuchar a la sra. D’Arrigo, es difícil no pensar en el cubo cuántico mencionado por Cingolani.

 

La nanotecnología con fines terapéuticos es sin duda un gran invento, pero como sabemos, si es cierto que el cuchillo es una herramienta de la que ya no podemos prescindir, no es menos cierto que ha sido y será utilizado para degollar a otros. ¿Pero qué más se puede hacer con los nanorobots? Escuchemos al multimillonario más interesante y visionario del planeta, Elon Musk.

 

El chip en el cerebro. “Ya somos ciborgs”, dice Musk en una entrevista de 2016: “prácticamente tenemos superpoderes gracias al ordenador y al smartphone”. Pero para unirse realmente en forma simbiótica con la inteligencia artificial se necesita una interfaz con el cerebro. Una conexión directa entre el cerebro y el ordenador”. El entrevistador pregunta: “¿Pero es algo que requiere una intervención quirúrgica?”.

 

“No, se puede inyectar en las venas a través de la sangre o directamente en la yugular. De ahí pasa rápidamente a las neuronas”: We are already cyborgs | Elon Musk | Code Conference 2016 [Ya somos ciborgs | Elon Musk | Code Conference 2016].

 

¿Demasiado visionario? No, en absoluto. Cientos de científicos llevan años trabajando en ello, también en Italia. Entre otras cosas, ellos y numerosos multimillonarios hablan de esta tecnología transhumana en Davos, tal como lo escribí.

 

Más adelante en el vídeo hay una entrevista con el profesor Stefano Panzeri, investigador principal del Instituto Italiano de Tecnología de Génova, donde trabaja en nanotecnología con fines exclusivamente terapéuticos. Entre sus comentarios, sobre la nanotecnología, afirma que se trata de un instrumento que puede utilizarse “para manipular las capacidades cognitivas de una persona”. Un hecho confirmado por todos los investigadores de nanotecnología.

 

Volvamos a nosotros. A pesar de que las autoridades israelíes, británicas y estadounidenses han dejado en claro que los vacunados pueden contagiarse y a su vez infectar, el primer ministro Draghi persiste en el camino de la vacuna con métodos coercitivos aberrantes. Y como sigue negando los fármacos con los que ya han sido tratado miles de pacientes con Covid-19, deberíamos preguntarnos si este suero no contiene ya cubos cuánticos.

 

¿Por qué se condena al ostracismo a los médicos que tratan el Covid con los medicamentos existentes? ¿Por qué son demonizados por los periódicos y las cadenas de televisión nacionales? ¿Por qué nunca se habla en los medios de comunicación de las personas cuyas vidas han sido destruidas por la vacuna? ¿Por qué no se admite que las vacunas han causado miles de muertes en todo el mundo? ¿Por qué no se habla de las manifestaciones en muchísimas ciudades de todo el mundo contra la vacuna y el pase-covid?

 

Demuestren democráticamente que los personajes mencionados anteriormente son falsos. Demuestren abiertamente que los llamados “antivacunas” están equivocados. Demuestren a través de contradictores autorizados que ustedes tienen razón. Se lo pedimos especialmente al presidente Mattarella, al primer ministro Draghi y al ministro de Sanidad, Speranza. Nunca en la historia de las democracias un pueblo ha sido tan acosado por un gobierno no elegido que utiliza una política brutalmente divisoria y culpabilizadora. ¿Están seguros de que el problema es un virus? ¿O quizás ustedes piensan que está aplicando un programa que convertirá a los seres humanos en zombis?

 

¿Dónde están la policía, los magistrados, los periodistas honestos? Infórmense, duden. ¿Por qué nunca han intentado ver lo que cualquiera puede encontrar en los sitios de Internet? La televisión y los grandes periódicos no son oráculos de Delfos, son los mismos que difundieron las mentiras contra Saddam Hussein acusándolo de poseer armas biológicas. Un falso que causó la muerte de cientos de miles de inocentes, catástrofes en países musulmanes y terrorismo en el mundo. No se conformen con los que van a destruir vuestras vidas, las de vuestros hijos y nietos. Ustedes son pagados por el pueblo para que lo defiendan, si no lo hacen serán considerados los primeros responsables.

 

Este horror, sin embargo, fracasará, porque fue concebido y puesto en práctica por un grupo de multimillonarios poco inteligentes, carentes de profundidad humana, privados de cultura y, podemos decirlo, malvados, porque pretenden borrar el libre albedrío para esclavizar a miles de millones de personas. Estamos frente a los corruptores más macabros y perversos de la historia de Occidente.

 

Como en todos los totalitarismos, el número de contradicciones aumenta cada día. Al final del túnel veremos juicios que castigarán a los responsables. Habrá un crujir y rechinar de dientes que hará que los juicios de Nuremberg parezcan almanaques para niños.

jueves, 9 de septiembre de 2021

¿ES BARACK OBAMA

 


UN SOCIALISTA FABIANO?


por Carlos Vilchez Navamuel

Informador Público, 9-9-21

 

En junio de 2009, Libertad Digital publicó una nota titulada: La revista Forbes considera a Obama un "socialista fabiano". La información estaba basada en un comentario escrito por Jerry Bowyer, jefe economista de Benchmark Financial Network y colaborador de la cadena CNBC. Bowyer afirmó que el ideario de Obama era nacionalizar la economía y manipular el proceso democrático.

 

Entre otras cosas, la nota explica que “la escuela de pensamiento fabiana defiende la nacionalización gradual de la economía mediante la manipulación del proceso democrático. Sus acólitos se dieron cuenta de que el socialismo revolucionario y violento no era efectivo, por lo que decidieron manejar a las masas a través de un grupo de élite formado por intelectuales”.

 

Más adelante, la misma fuente añade que “la intención de Obama de nacionalizar una quinta parte de la economía norteamericana e instaurar un nuevo sistema de atención sanitaria que financiarán las empresas de forma obligatoria. Aunque este no será el primer paso, ya que la prioridad ahora es la cuestión energética que, bajo el amparo de subsidios a las fuentes renovables, supondrá la nacionalización de las empresas”.

 

https://www.libertaddigital.com/economia/la-revista-forbes-asegura-que-obama-es-un-socialista-fabiano-1276361686/

 

Al reflexionar sobre esto, comprendemos mejor qué es lo que está pasando en los EEUU y en el mundo, nuestras sospechas es que el galardonado expresidente de EEUU fue el caballo de Troya de los artífices de lo que estamos padeciendo en el mundo, infundir miedo por varios medios para dominar a las personas con el calentamiento global, convirtiendo el ambientalismo en una religión, o el invento de la plandemia. ¿Acaso no es este Socialismo Fabiano el que dirige el Nuevo Orden Mundial? ¿Y, qué me dicen de la Agenda 2030?

 

El Diccionario filosófico (1965:431) nos ayuda a comprender un poco más esta ideología y nos explica que el Socialismo Fabiano es una Corriente reformista que surgió en Inglaterra como antípoda del socialismo científico. En 1884, se fundó la Sociedad de los Fabianos, que en 1900 se incorporó al partido laborista en calidad de grupo literario-publicista. La denominación de “socialismo fabiano” se inspira en el nombre del caudillo militar romano Fabio Máximo Cunctátor (el Contemporizador) Son representantes del socialismo fabiano los esposos Webb, Morgan Philipps, Attlee, Morrison y otros. El movimiento fabiano como tal renuncia oficialmente a toda filosofía, pero muchos de sus partidarios apoyan a la religión y respecto a la concepción de la historia mantienen la teoría de que, en la vida de la sociedad, lo decisivo son las ideas y niegan la lucha de clases. Según palabras de Lenin, el socialismo fabiano es “la expresión más acabada del oportunismo y de la política obrera liberal...” (t. XXI, pág. 234).

 

Mientras que el Diccionario Filosófico Abreviado (1959:469-470) nos amplía el concepto y nos dice entre otras cosas que “El Socialismo Fabiano es una corriente reaccionaria burguesa creada en Inglaterra para combatir el socialismo científico. La “Sociedad de los Fabianos”, fundada en 1884, preconizaba el pasaje gradual del capitalismo al socialismo por medio de la “colaboración” de la burguesía y del proletariado”.

 

Y añade que “la propia designación, “Sociedad de los Fabianos”, originada en el nombre del capitán romano Fabio Cunctator (el Contemporizador), reputado por su táctica de prudencia y de conciliación, sirve de testimonio ya del carácter reaccionario, antiproletario, del socialismo fabiano. Los representantes del socialismo fabiano eran enemigos encarnizados de la lucha de clases, de la revolución proletaria y de la dictadura del proletariado. Carentes de un programa teórico bien determinado, al mismo tiempo que se declaraban indiferentes a las cuestiones filosóficas, los fabianos se alzaban contra la concepción materialista de la historia. En su carta a Kautsky del 4 de setiembre de 1892, Engels califica a los fabianos de políticos burgueses típicos que tratan de arrastrar a los obreros hacia el campo de los liberales. “Es una camarilla de socialistas burgueses de variados estilos, desde advenedizos hasta socialistas y filántropos sentimentales, unidos únicamente por el miedo de la dominación eventual de los obreros, prontos a todo para conjurar el peligro...” (Marx/Engels, Obras, Ed. alem.). Más tarde, en una carta a Sorge fechada en enero de 1893, Engels habla de los fabianos de Londres como de una banda de advenedizos cuyo principio es el “miedo a la revolución”. En la época del imperialismo, el socialismo fabiano defendió abiertamente los intereses del capital financiero, sostuvo las guerras imperialistas por el reparto del mundo, y se pronunció enérgicamente por el reforzamiento de la opresión colonial”.

 

https://www.filosofia.org/enc/ros/soc6.htm

 

Recuerden lo que dijo John T. Flynn: "La línea entre el fascismo y el socialismo fabiano es muy delgada. El socialismo fabiano es el sueño. El fascismo es el socialismo fabiano más el inevitable dictador".

 

Por todo lo anterior, nosotros nos preguntamos: ¿Cuántos del Partido Demócrata y cuántos del Partido Republicano en EEUU son fabianos? ¿Es Barack Obama un socialista fabiano? ¿Están las élites mundiales seguidoras de este movimiento dentro de este grupo? ¿Acaso el Nuevo Orden Mundial, los globalistas son lo mismo?

 

Carlos Vilchez Navamuel

San José, Costa Rica

 

 

LA ARGENTINA

 

 


EN EL FONDO DEL MAR Y SIN HIPÓTESIS DE CONFLICTO


 César Lerena


Publicado en “El Economista. Internacional”, 8/9/2021

 

El gobierno argentino no tiene hipótesis de conflicto. ¿Qué organismo estratégico argentino debe establecerlo y cuáles son los parámetros? ¿Quién aconseja al Poder Ejecutivo Nacional respecto a su determinación y acciones pertinentes?

¿No sabe la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur que en el Atlántico Sur y, su relación con el océano Indico, Pacífico y la Antártida, hay una extensa zona en conflicto con motivo de la militarización del Reino Unido en Malvinas, en una “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” que acordaron todos los países de África occidental y América oriental? (Res. ONU 41/11 el 27/10/1986).

¿No se enteró esta misma Secretaría de Estado que el gobierno de Chile planeaba reclamarle a la Argentina espacios marítimos y del suelo y subsuelo de la plataforma continental argentina?

Esta Secretaría tiene como función, según la Cancillería (1/9/2021) «todos los temas vinculados a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes en el Atlántico Sur. Diseña estrategias y coordina acciones en el ámbito bilateral y multilateral para la mejor defensa de los derechos e intereses argentinos…Entiende además en las políticas y acciones que realiza el Consejo Consultor sobre temas vinculados al Atlántico Sur. Además, tiene a cargo, la planificación y dirección de la política antártica…».

Entonces, antes de opinar sobre las funciones incumplidas de la Secretaría después de casi dos años de la designación de Daniel Filmus y, en medio de la situación de indefensión que vive la Argentina, sería bueno que la Cancillería corrija la misión de esa Secretaría: no son los espacios marítimos “circundantes” como dice, sino los espacios marítimos “correspondientes”. En primer lugar, porque así lo precisa la Constitución Nacional y, después, porque si la referida Secretaría no reconoce la diferencia entre espacios circundantes y correspondientes, mal puede establecer una política o, tal vez, los funcionarios desconozcan que el Reino Unido de Gran Bretaña no solo ocupa Malvinas y tres o doce millas circundantes, sino que ocupa y explota 1.639.900 km2 de espacios marítimos e insulares (52% de nuestro mar); además, de disputarnos 1.410.367 km2 de la plataforma continental y 965.597 Km2 de la Antártida Argentina. Es decir, el equivalente a tener en disputa u ocupados, espacios que superan al territorio continental argentino desde La Quiaca a Ushuaia. Al respecto, un médico clínico diría: sin un buen estudio semiológico y un diagnóstico etiológico, es imposible instaurar un buen tratamiento y, mucho menos, establecer un pronóstico. Y ello seguramente, lleva a que el secretario de Malvinas no tenga un plan y no pueda cumplir con otra de sus funciones “Entender en las políticas y acciones que debe realizar el Consejo Nacional de Malvinas”

No es de esperar ningún avance argentino sin diagnóstico certero y sin plan y, es posible que, frente a ello, no haya acción alguna, como ha ocurrido hasta hoy. El secretario, ha promovido tres leyes sin debate alguno, en la búsqueda de su posicionamiento político interno y con ningún efecto internacional. La primera, una ley de incrementos de multas a la pesca ilegal que no sancionó ni un solo buque fuera o dentro del área de Malvinas, donde las empresas de España -cuyo país reconoció la soberanía argentina en Malvinas- son las principales socias para la consolidación de la ocupación en las Islas. La segunda, una ley sobre la plataforma continental que ni siquiera sirve para profundizar una cultura marítima entre los argentinos, que no describe los reales alcances de la recomendación de la Comisión de Límites y que no se acompaña de un fortalecimiento económico, físico, militar y de integración de Tierra del Fuego con el continente.

Finalmente, una ley para crear un Consejo Nacional de Malvinas, a cuyos miembros -después de un año- ni siquiera se los convoca presencialmente a discutir una idea. ¿Se puede -en serio- un tema estratégico y de carácter secreto tratarlo en forma virtual, al acceso de todos los servicios de información del mundo? y ¿pueden semejantes asuntos de Estado, cuyos resultados podrían influir negativamente en los espacios en disputa y en toda la Argentina, inclusive la Antártida, tratarse con asesores ad-honoren, con dedicación parcial, muchos de los cuales no tienen ningún conocimiento en la materia e inclusive están en la antípodas de lo que prescribe la Constitución Nacional? ¿Puede integrar ese cuerpo el abogado Marcelo Kohen, quien en 2018 promovió un plan para dar a los isleños la posibilidad que se autofinancien con recursos argentinos, que, su gobierno ilegal determine quién puede o no radicarse en Malvinas y, que, a los treinta años tengan un referéndum sobre si quieren vivir bajo soberanía británica o argentina? Por citar solo un caso.

¿Se sorprende la Cancillería que el gobierno chileno tenga la pretensión de reivindicar 5 mil km2 de plataforma argentina, contrario a lo acordado en el Tratado de Paz y Amistad de 1984? El P.E.N. a través de la Secretaría de Malvinas no tiene un análisis geopolítico. Miremos nuestras fuerzas armadas y las de Chile; luego, veamos la desatención argentina en cuestiones marítimas y la desocupación de la Patagonia; la adjudicación argentina hidrocarburífica offshore en manos británicas en el área en conflicto; nuestra tensa relación con los socios del MERCOSUR; la falta credibilidad en el mundo y, agreguemos, en este escenario, la pasividad (¿?) de la Secretaria de Malvinas que -según las propias manifestaciones de su secretario- tiene como eje de su acción política, la búsqueda del diálogo con el Reino Unido y la cooperación (unilateral), cuyos resultados en estos últimos 60 años han sido absolutamente inconducentes.

No nos podemos asombrarnos de las acciones británicas, pero tampoco de las de Chile, funcional a los mismos intereses, como lo fue durante la guerra de Malvinas. La Argentina presentó todos los documentos sobre sus derechos relativos a la plataforma continental ante la Comisión de Límites y firmó el Tratado de Paz y Amistad con Chile en 1984 que, delimitó en su artículo 7º, mediante una línea divisoria, los espacios argentinos al este y los de Chile al oeste, según las coordenadas 67º 16’.

Y asombra al secretario de Malvinas porque no tiene plan, contrario a los 3.200 isleños en Malvinas que avanzan día a día. Hacen lobby en Europa, en el Reino Unido y conversan con uruguayos, brasileños y chilenos. Construyeron un puerto en Georgias del Sur e invierten 85 millones de libras para construir un puerto en Malvinas que desplazará a Ushuaia como acceso principal a la Antártida. Por su parte los uruguayos atienden en sus puertos el aprovisionamiento, cambio de tripulación, trasbordos, etc. de todos los buques que pescan ilegalmente en el Atlántico Sur y Malvinas y proyectan para el 2022 tener un nuevo puerto a esos efectos. Entre otras cosas.

Nos asisten los derechos por el cumplimiento de las obligaciones de la Convención de las Naciones Unidas del Derecho del Mar y por el Tratado de Paz y amistad con Chile de 1984. Los chilenos tensionan la región y la Argentina no tiene hipótesis de conflicto. De lo que estoy seguro es que la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur no tiene plan alguno.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

¿LOBOS CON PIEL DE CORDERO?

 


Por Felisa Turuleta

Tradición Viva, 7-9-21

 

Sabemos mucho, si es el caso, sobre la llamada Carta de Madrid, de un satélite del partido liberal, sionista, judío y capitalista VOX, la llamada Fundación Disenso, que cuenta con fichajes del intelectualismo conservador como Contreras y con antiguas estrellas del profanador Instituto Juan de Mariana, muy bien desmontado por Daniel Marín y la prestigiosa editorial para la que escribo este artículo.

 

Es una carta que jugando al victimismo, juega a tejer una alianza liberal, neoconservadora, atlantista y useña por el territorio de Hispanoamérica, con el muñeco de paja del socialismo y del comunismo. Sí, y con la especial implicación de los conservadores capitalistas Hermann Tertsch, Iván Espinosa (amigo del Partido Republicano) y Víctor de Portugal, quienes desean liquidar al sector patriota-social de Buxadé.

 

Implican en esa carta a políticos, intelectuales, empresarios y directores de think tanks de varios países. Asesores de Aliaga, rival de un Castillo que tiene criterio y sensibilidad social, amigos de los Kast y el entramado empesarial chileno del FPP, neocons colombianos, profesores liberales y colaboradores del llamado “caucus paleolibertario” de VOX.

 

Y sí, como siempre, disfrazados de falsos cristianos. De hecho, hay entornos que avalan esto y están compuestos por empresarios cristianos dizque de sectas que hablan de santificar el trabajo a la par que defienden fuerzas salvajes del mercado, de distintos ámbitos como la banca, la ingeniería, la inmobiliaria, la odontología, la educación…

 

Pero es que habría otra carta de Madrid, que no implicaría tanto a los sionistas promercado pero conservadores de VOX. El caucus paleolibertario de VOX con sus propios medios está propagando una alianza paralela y sutil que refuerce una combinación contrarrevolucionaria templaria como la apuesta contra la autoridad política, que disfrazan de anarcotradicionalismo.

 

En los Estados Unidos, por medio de webinarios y pagos de cuantiosas cuotas cuyas cantidades desconocemos, hay quienes pretenden establecer colaboraciones con el Mises Institute (herejes mayores Tom Woods y Lew Rockwell), El American (diario que confunde a hispanos no demócratas), The Heartland Institute (se oponen a Greta avalando salvaje capitalismo y utilizando el pose de otra chica alemana llamada Naomi) y una revista que dice defender la Misa Latin llamada The Libertarian Catholic.

 

Pero es que también se estarían valiendo de la pretérita retórica martirial antisoviética y de las consecuencias (ignorando lo malo del cadalso) del liberalismo cultural (se quejan de lo que les impone la Unión Europea, que no es sino el fruto del liberalismo kantiano globalista, quieran o no reconocerlo nuestros falsos amigos los austriacos, con su pose catolicona y meapilas). Sí, lo tienen más fácil para engañar que hablando de los fueros y las parroquias de sus amigos del Xoán de Lugo, los nacionalistas gallegos.

 

Hay gente que ha sido enviada al país de Karol Wojtyla para establecer relaciones con falsos centros de estudios jurídicos de pose medievalista templaria, que presumen de ser el contrafuerte de las políticas liberales, pedófilas y masónicas de Brusela, pero que luego se queja del socialismo y no quiere que la propiedad y la economía sean dirigidas por la autoridad política en pro del bien común.

 

Al mismo tiempo, muy alegremente, habrían visitado dependencias de partidos políticos fundados por personas extravagantes con vidas promiscuas y actos ordinarios, que combinan la apología monarquista con una férrea defensa del  austrolibertarismo más salvaje (sí, en sus medios españoles, el caucus de VOX nos habla de esto), cuya única finalidad es facilitar la gobernabilidad de esa izquierda progre y socialista que tanto les molesta con tal de castigar la sensibilidad social de un gobierno patriota. Todo por el dinero, todo por la pasta, todo por el mercado bendito…

 

Tendría yo cuidado con estos movimientos que pueden servir para reforzar la influencia del cáncer enfermizo de la extranjerización, ayudar a promover la herejía en Europa, poner todo en riesgo por el pecado del libre mercado y vender la patria con la idea de la secesión, tan avalada por élites falsamente católicas… Encima petenden crea universidades contra la ideología de género, con nombres en latín para que suene mejor, pero que pueden ser tan pelagianas como las obras corporativas judeicas hispanas y argentinas.