domingo, 25 de septiembre de 2022

LOS JESUITAS

 

 de nuevo, obsesionados contra el Opus Dei

 

Hispanidad, 25/09/22

  

El problema del 'Motu Proprio' vaticano sobre el Opus Dei es de contenido y de continente. De contenido, porque si en el carisma de la Obra lo revolucionario es recordar el antiguo mandato de que los laicos pueden y deben ser santos, no parece correcto 'clericalizarlos', haciéndolos depender de la Congregación para el Clero y bajo inspección permanente.

 

Es lo mismo que está ocurriendo con muchas voces proféticas que han surgido en estos tiempos de tribulación y desamor. Algunos obispos pretenden hacerlas depender de coordinadores eclesiales de la vida consagrada... ¡pero si no son consagrados, que son laicos! Además, ¿en qué oído sopla el Espíritu Santo: ¿en el de los profetas o en el de los jerarcas clericales?

 

De contenido y de continente. Que el prelado de la Obra no pueda ser obispo, cuando 'subordinados' suyos en la Prelatura sí lo son, sólo es una humillación añadida y totalmente innecesaria.

 

En cualquier caso, se confirma, una vez más, que los tiempos de cristofobia suelen resultar muy clericales, quizás por aquello de que las mayores aberracciones son las que se cometen al lado del altar.

 

Y detrás de esta decisión, como en la persecución a la Obra en el seno de la Iglesia siempre hay, como en los viejos tiempos, un jesuita. Me corrijo: con el Papa Francisco hay varios.

 

Fueron los jesuitas quienes intentaron destruir el Opus Dei desde su fundación y son jesuitas los que ahora rodean al primer papa jesuita con el ánimo de destruir el Opus Dei.

 

Lo que, al mismo tiempo, recuerda la famosa amenaza de Napoleón a su prisionero, el secretario de Estado de Pío VII, Ercole Consalvi: "Voy a destruir a la Iglesia", clamó el emperador. A lo que el clérigo respondió: "Imposible Excelencia, ni nosotros mismos lo hemos conseguido".

 

Lo gracioso es que, como dicen los economistas que censuran el marxismo, estamos "en el reparto de la miseria". Me refiero a que el Opus Dei de 2022 atraviesa una crisis de vocaciones, sin necesidad de que el Vaticano pretenda cambiarle en lugar de mejorarle.

 

Ahora bien, si el Opus Dei está en crisis, los jesuitas están en recesión profunda. Recuerden: en España, motor de la Compañía de Jesús, la media de edad de los jesuitas debe andar por los 70 años y hace dos años tenían cinco novicios en toda España. No, no he dicho 5.000, he dicho cinco. Y entonces es cuando el sidótico le arrea al sifilítico en el occipucio, en nombre de la salud.

 

Los jesuitas se han obsesionado de nuevo contra el Opus Dei siguiendo el viejo adagio español de "consejos vendo que para mí no tengo". En el siglo XX la arremetida de los clérigos jesuitas contra los laicos del Opus Dei puede tener como motor cierta envidia. A lo mejor en el siglo XXI es porque el malo no soporta al bueno, pero tampoco al menos malo que él.

 

En cualquier caso, es peligroso que el Papa se deja llevar por los celos de su orden de origen contra la Obra. Cuando llegó a la diócesis de Buenos Aires, Bergoglio dijo aquello de que ya no era jesuita sino obispo de la Iglesia, lo que algún malvado interpretó como una alusión a la persecución que el jesuita Bergoglio sufrió a manos de sus hermanos de regla. Pero ahora, Bergoglio es el obispo de Roma, es decir, prelado de los jesuitas, de la Obra... y de todos los católicos.

 

Un viejo agregado del Opus Dei me dijo aquello de que Juan Pablo II nos comprendía y nos quería, Benedicto XVI nos comprendía pero no nos quería, Francisco ni nos comprende ni nos quiere. Pues bien, la labor del Papa actual consiste en curar a la Obra y resucitar a la Compañía de Jesús. Para tan ingente tarea, sólo al alcance de titanes, debería empezar por detener la obsesión jesuítica contra el Opus Dei y que ambas instituciones recuperen las vocaciones que han perdido.

 

Lo otro es el reparto de la miseria y el degüello entre miserables, peleándose entre las cenizas: sidóticos persiguiendo a sifilíticos. 

sábado, 24 de septiembre de 2022

MINISTRA COMUNISTA


 promueve la pedofilia: «Es un derecho»


 Andrea Zambrano


Brújula cotidiana, 23-09-2022

 

“Los niños deben tener derecho a tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, siempre que lo consientan”. La aberración de la legitimación de la pedofilia se escenificó en el Congreso de España y es la primera vez que sucede. Pero lo que es aún más desconcertante es que quien haya dicho estas palabras sea una ministra del gobierno en funciones: se trata de Irene Montero, ministra de Igualdad del gobierno del socialista Sánchez, formado por el Psoe y Podemos. Ocurrió el miércoles durante una audiencia en la que expuso la ley trans y la ley del aborto que su ministerio está impulsando.

 

Hasta ahora, el tema de la apertura política a la pedofilia había sido un tabú, a excepción del partido pedófilo holandés, que luego se disolvió. Pero las palabras de Montero, apasionada de la izquierda más radical, marcan, por así decirlo, un paso adelante hacia el abismo de la pedofilia de Estado.

 

He aquí las palabras textuales de la pareja de Pablo Iglesias, fundador de Podemos: “Para hablar de educación sexual, por ejemplo, que es un derecho de los niños y niñas, independientemente de quiénes sean sus familias; porque todos los niños y las niñas de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber, que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren y que eso es una forma de violencia. Tienen derecho a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas eso si en el consentimiento y esos son derechos que tienen reconocidos y que a ustedes no les gustan (refiriéndose al PP y Vox, N. del A.), no pasa nada, reconózcanlo abiertamente, si es que no les gustan los derechos. A ustedes les gustan otros modelos de sociedades que no se basan en los derechos”.

 

Es un paso decisivo hacia la apertura a la pederastia. El reconocer que los niños tienen derecho a la sexualidad según sus “gustos” significa llevar al extremo esa hipersexualización de los niños que comenzó con la revolución sexual y continuó con una cultura sexo maníaca que se ha valido de películas aparentemente inofensivas (ver Little Miss Sunshine) y programas de televisión.

 

Un niño no puede albergar ningún tipo de gusto sexual si a éste no se le inculca a la fuerza, ni puede probar el concepto de consentimiento ya que su voluntad es extremadamente maleable. El consentimiento y las preferencias sexuales son simplemente conceptos inexistentes en la cabeza de un niño porque no están disponibles para él. Cualquier psicóloga sabe estas cosas, raro que la única psicóloga que las ignora sea la ministra de una democracia europea como la española, además madre de tres hijos. Pero, al fin y al cabo, a partir de la ley del aborto, que rige plenamente la vida de un niño, la llegada de la pederastia no es más que la última etapa del plan que se inició con la matanza de los fetos en el útero.

 

Las palabras de Montero se enmarcan en el debate que existe en España sobre la rebaja del consentimiento que actualmente se sitúa en 16 años, en el marco de una discutida ley que entrará en vigor el próximo 7 de octubre y que regula el llamado consentimiento en casos de violencia. La idea del gobierno es bajar el consentimiento a 12 años, de esta forma se allanaría el camino a los pedófilos.

 

Las palabras de la ministra no cayeron en saco roto en el país ibérico. Vox presentó una moción de amonestación de la ministra y una denuncia penal por sus palabras que fueron vistas por Santiago Abascal como una promoción de la pederastia. “Es un escándalo internacional que esta persona siga siendo hoy ministro, es una amenaza directa para nuestros niños”, dijo el líder del partido.

 

Pero estas expresiones son solo la gota que colmó el vaso. El partido de derecha ha pedido de hecho el cierre inmediato del ministerio de Igualdad, “un ministerio que no ha hecho más que daños a los niños, a las niñas y a las mujeres en España”, dijo Iván Espinosa de Montero, portavoz de Vox, anunciando que sus estudios jurídicos están analizando la posibilidad de emprender acciones legales “ante el tremendo daño que está causando esta ministra. Jamás habíamos oído algo parecido así en España”. Además, el ministerio que dirige Montero también es el que permitió a los menores cambiar de sexo incluso en ausencia de un diagnóstico de disforia de género.

 

Y no solo Vox. En pocas horas el hashtag #monteropederastia se ha convertido en tendencia en Twitter, mientras han sido muchas las reacciones de disgusto por las palabras de Montero. Entre tantas, la del padre Francisco Javier “Patxi” Bronchalo, sacerdote de la diócesis de Getafe que calificó de “terrible, triste y asqueroso” el discurso de la ministra, acusando a la exponente de la extrema izquierda de apología a la pederastia.

 

Sí, la izquierda. Desde hace años Podemos y el binomio Montero-Iglesias han sido tomados como modelo por muchos miembros de la izquierda de nuestra casa (Italia), por los radical chic (como los italianos llaman a los burgueses de izquierda), las redacciones, las feministas y por los círculos LGBT.

 

Pero es la propia izquierda la que, entre el Partido Democrático de Letta y la Izquierda italiana de Fratoianni, se está cuidando de condenar las palabras de la ministra y de protestar contra el gobierno amigo de Sánchez. Entre camaradas no se hacen estos desaires, es mejor dirigir sus flechas contra las políticas pro-natalidad de Orban en Hungría, considerado el mal absoluto ya que es aliado de Meloni.

 

A propósito de Orbán. Silencio también por parte de la Unión Europea y el Parlamento Europeo, en donde España también se sienta con diputados y representantes. Es seguro apostar a que nadie se permitirá decir que España no es una democracia como en cambio se hizo con Hungría tras la ley sobre el latido del feto en clave antiaborto.

 

Obviamente hay derechos y derechos: de este lado el “derecho” del niño a tener relaciones sexuales con quien quiera, del otro lado el derecho del niño a nacer. ¿Cuál de los dos derechos es más importante por los siniestros paladines de la igualdad de oportunidades?

viernes, 23 de septiembre de 2022

BILLETA


 ¿seguirá matando galán?


por Enrique Guillermo Avogadro

23-9-22

 

"La política es el arte de conseguir que tus intereses egoístas parezcan intereses nacionales". Thomas Sowell

 

Ayer, quienes esperábamos un renovado show mediático en el que la “abogada exitosa” desplegaría su innegable arte escénico y nos regalaría profundas perlas de su pensamiento, quedamos absolutamente frustrados. La multiprocesada PresidenteVice sólo repitió esos clichés a los que nos tiene tan acostumbrados: lawfare, yo no fui, me persiguen por ser mujer, no sabía qué hacían mis socios ni mis funcionarios, pregunten a los jefes de Gabinete de Néstor y míos, sólo hicimos negocios legítimos con Lázaro Báez, el Poder Judicial no es democrático, el Congreso aprobó todo, la culpa es de Mauricio Macri y sus amigos del fútbol, etc.. Recordó las sospechadas piedras que rompieron los vidrios de su despacho en el Congreso y, por supuesto, no olvidó el atentado mortal que dice haber sufrido; fue cínica en extremo cuando dijo que la única puerta de un político que se conocía era la suya, después de haber convocado en su domicilio, por años, manifestaciones de apoyo, complicando la vida de tantos vecinos.

 

Lo más notable de su rara y endeble defensa, tanto en las palabras de sus letrados (confío en que le hayan resultado carísimos) cuanto de ella misma, es que nunca negaron la existencia de delitos y, por el contrario, sostuvieron que todos habían robado, refiriéndose a la administración de Macri; pretendieron que sus actos ya fueron juzgados y sobreseídos por la colonizada Justicia de Santa Cruz y por otro Tribunal que la absolvió sin juzgarla -está impugnado ante Casación- o como Norberto Oyarbide, que confesó que lo habían “agarrado del cogote” (sic) para obligarlo a dictar la sentencia que exculpó a ambos Kirchner del delito de enriquecimiento ilícito.

 

Pero ya se vio el truco, y ni siquiera un raro revólver a escasos centímetros de su cara le permitieron, según todas las encuestas, recuperar la magia perdida. El pánico a una grave condena -la sociedad mayoritariamente la reclama- que la embarga, surge claramente de sus propios dichos y los de sus principales lenguaraces, se llamen Alberto Fernández (auto-percibido Presidente de la República), Martín Soria (Ministro de Justicia y Derechos Humanos) o Gregorio Dalbón (su abogado patotero) contra los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, que incluyeron desde profecías de sumarios y despidos hasta veladas amenazas de asesinato al compararlos con el Fiscal Alberto Nisman.

 

La semana que comienza traerá los alegatos de las defensas Carlos Kirchner, el enriquecido primo, y de José López, el lanzador de bolsos, a quien la emperatriz hotelera dijo odiar como nunca ha odiado a nadie; habrá que ver entonces si éste acepta deglutir solo esta sopa de sapos. Luego, será la hora de las “palabras finales” de todos los encausados y, muy probablemente, antes de fin de año conoceremos la sentencia del Tribunal oral, que será apelada a Casación y, más tarde, a la Corte Suprema; o sea, falta mucho para que quede firme y se ordene su cumplimiento.

 

El jueves logró unificar, tras sus necesidades personales, a todo el peronismo que, así, renunció a cualquier matiz que lo diferenciara del kirchnerismo. Con el voto de tres legisladores aliados -Alberto Weretilnek (Río Negro), Magdalena Solari Quintana (Misiones) y Clara Vega (La Rioja), la tránsfuga que ingresó en la lista de Juntos por el Cambio- convencidos sin duda con algunas “efectividades conducentes” salidas de los bolsos del saqueo, el Senado dio media sanción al proyecto de ampliar la Corte Suprema, llevándola a 15 miembros. En el debate, los caraduras del H° Aguantadero adujeron que el desprestigio de la Justicia justificaba su voto, olvidando que ellos están muchísimo peor en la consideración ciudadana.

 

Otra vez este episodio –más la lujosa gira presidencial a Estados Unidos con 50 acompañantes y las dos horas de reunión de funcionarios para discutir el ¿problema? de las figuritas del mundial- mostró cuán lejos están los intereses personales de Cristina Fernández de las necesidades más urgentes de la sociedad, abrumada por la inflación, la pobreza y la inseguridad.

 

Si bien hoy parecería que esta iniciativa –tanto como la de suprimir las PASO- no pasaría el filtro de Diputados, donde las elecciones de 2021 redujeron sensiblemente el poder de fuego de la émula local de Nicolás Maduro, no deberíamos descartar que aparezcan oportunas billeteras capaces de “motivar” a ciertos opositores, en especial aquéllos dependientes de algunos gobernadores que mantienen llamativas asociaciones con Sergio “el Aceitoso” Massa.

 

A esta altura resulta lícito preguntarse para qué Cristina Fernández, su familia y los miembros de su banda robaron –y lo siguen haciendo- tanto, si no podrán llevar nunca más una vida razonable (abordar aviones comerciales, viajar al extranjero, caminar por la calle, comer en restaurants, ir al cine o al teatro, etc.) y ella no tiene ningún amigo –sólo cómplices- con quien compartir sus penas y alegrías.

 

Pero nada nos debe hacer olvidar, puesto que está en juego el futuro de la Argentina, que estamos ante la mayor tentativa de demolición de la República desde 1983, ya que quienes la conducen están encaramados en lo más alto del Estado, disponen de los mayores medios económicos acumulados con el impar latrocinio y la asociación con el narcotráfico y tienen en sus manos los principales resortes del Estado.

jueves, 22 de septiembre de 2022

EL FENÓMENO GIORGIA MELONI

 


"Italia cambiará de verdad cuando finalmente comprendamos que cada uno de nosotros es parte del todo''. G. M.

 

POR MARCELO E. ZARLENGA

 

La Prensa, 20.09.2022

 

­­Parafraseando el inicio del Manifiesto Comunista podríamos decir hoy: "Un espectro recorre Europa, el espectro del conservadurismo''. Si bien esa designación, como toda etiqueta, termina siendo un lecho de Procusto en el que se sacrifican muchos matices con los cuales debemos contar a la hora de examinar un fenómeno tan complejo como Fratelli d'Italia, el partido político que lidera la alianza que con altísima probabilidad vencerá en las próximas elecciones.

 

Y lo propio cabe afirmar de su líder, Giorgia Meloni, cuya sencillez y frontalidad ha llevado a muchos comentaristas a ceñir su exposición a tópicos remanidos y a dialécticas tan confusas como anacrónicas. Intentaremos entonces introducirnos en la vida y pensamiento de Giorgia, como la llaman su allegados y partidarios, para lo cual contamos con una ayuda invalorable: su autobiografía (Io sono Giorgia. Le mie radici, le mie idee, Rizzoli, Milano 2021, Settima edizione).­

 

EL ATENTADO­

 

Diversos pueden ser los motivos que inducen a una persona a ingresar al mundo de la política. En el caso que nos ocupa, el motivo desencadenante de su decisión fue el atentado cometido por Cosa Nostra contra el magistrado antimafia Paolo Borsellino, el 19 de julio de 1992. "Aún recuerdo la rabia que se mezcla con las emociones'', nos dice. "No aceptaba más sentirme impotente, no me quedaría mirando. Debía hacer algo...''. Hacer. Protagonista, no espectadora. Tenía entonces quince años.

 

Recuerda que el Frente della Gioventú del Movimiento Social Italiano al cual se afilió, tenía una sólida organización jerárquica, pero que esta jerarquía se basaba en el mérito. "Los jefes, en todos los niveles del movimiento, eran sencillamente los mejores'', recuerda. "Aquellos que habían logrado sobresalir en términos de abnegación, preparación, dialéctica, elaboración y coraje. Sobre todo coraje''. Estos comienzos marcaron toda su trayectoria política.

 

Junto al mérito, el sino que caracterizaba la agrupación era el de plasmar en la realidad ideas que favorecieran a todos sus compatriotas. No se hacía política por el cargo o para acomodarse, como resulta con agobiante frecuencia en nuestro medio. Al contrario "la idea que alguno tuviese la ambición de hacer carrera política representaba una verdadera mancha de infamia''. El cargo, si era menester ocuparlo, no era más que una misión que se aceptaba por ineludible, pero siempre con el norte del bien común.

 

 Ello pone necesariamente límites al consenso, el cual, si bueno y necesario en política, debe no obstante estar subordinado a los principios: "Yo no hago política para perseguir el consenso, sino más bien para defender las ideas en las que creo''.­

 

IMPENSADO­

 

­Luego de comienzos muy duros desde el punto de vista electoral, ya que a cinco años de la fundación, Fratelli d'Italia se debatía aún entre el 3 y el 4 por ciento, en las elecciones europeas de mayo de 2019 se obtuvo un "impensado 6.44 por ciento''.

 

"A partir de allí todo cambió, iniciándose una historia completamente nueva''. A la fecha de la edición de su autobiografía, los sondeos ubicaban al partido en el tercer lugar. Con su habitual transparencia confiesa que se trató de "un resultado increíble respecto del cual nadie, tampoco yo.habríamos apostado en el 2018''. En este momento, según queda dicho, Fratelli está primero en las encuestas.

 

Para encontrar una explicación a este extraordinario suceso,  resulta menester examinar algunas claves de su pensamiento y sobre todo de su conducta, para lo que propongo al lector un Pequeño Giorgia Ilustrado.­

 

VOTAR POR CONVICCION­

 

­"Durante años muy diversas personas me decían que se identificaban con nuestras luchas, pero que no nos votaban porque éramos un partido pequeño. En cada caso intentaba explicarles que éramos un partido pequeño porque ellos no tenían el coraje de votarnos''.­

 

Es necesario "elegir sobre las bases de las convicciones que realmente se tienen''. ­

 

SELECCION DE CANDIDATOS­

 

 ­"Soy muy exigente en la elección de los candidatos. Pretendo personas de valores, con una adecuada experiencia. Gente de calidad. Y en esto no transijo, pretendo sólo personas honestas''.­

 

LA IDENTIDAD­

 

­"¿Qué cosa es la identidad? La primera identidad es mi nombre. La segunda identidad es mi sexo. La tercera identidad es mi fe. La cuarta identidad, aquella italiana, en el sentido de mi patriotismo''.­

 

CREACION DE RIQUEZA­

 

­"Si hay una cosa que sé, es que la riqueza no la crea el Estado. La crean las empresas y los trabajadores; el Estado puede, como máximo, redistribuir una parte de aquella riqueza, pero debe situar a quien pueda crearla en la condición de hacerlo del mejor modo. Así, para nosotros, es fundamental el diálogo con emprendedores, profesionales, trabajadores, voluntarios y representantes de la sociedad civil''.­

 

GLOBALISMO­

 

­"Hoy en día la familia, como núcleo fundante de toda sociedad y de la identidad de cada uno de nosotros, está siendo atacada. Al igual que todo aquello que nos define, porque para la ideología globalista la identidad en sí es el principal enemigo que debe ser abatido. Si se presta atención, todos los puestos avanzados de la identidad, todo lo que nos distingue es obstaculizado por todos los medios. La familia como la nación, la identidad de género como la religión. Todos estos principios son considerados resabios del pasado, una rémora a superar, y el rol de quienes, como yo, nos definimos conservadores es, por el contrario, defenderlos''. ­

 

EUROPA­

 

­"¿Qué cosa es realmente Europa? ¿Es posible hablar de Europa prescindiendo de su identidad clásica y cristiana? Me parece que le asistía la razón al entonces cardenal Ratzinger, quien en diversas ocasiones sostuvo que el nuestro `no es un continente netamente aprehensible en términos geográficos, sino más bien un concepto cultural e histórico'''. ­

 

DIALOGO­

 

­"Para dialogar con el otro debemos de nuestra parte saber qué somos, reconocernos por aquello que somos, y por ende hombres y mujeres dotados de las dos fuentes del saber y del amor, la razón y la fe. Y es por ello que, personalmente, nunca creí en la cultura de la tolerancia a la vez que profeso aquella del respeto. Porque a fin de cuentas toleras lo que, en el fondo, no deseas tener en frente, mientras que la palabra `respeto' deriva del latín respicere, mirar profundamente''.­

 

SOBERANISMO­

 

­"El soberanismo es la idea que la soberanía debe ser devuelta al pueblo y a los Estados nacionales, en una época en la cual se querría delegar todo poder de decisión a diversas entidades que exceden a los Estados, desconectadas del control y de la voluntad de los ciudadanos. En cuanto tal, el soberanismo es una precisa visión del mundo y de las cosas''. ­

 

­DEMAGOGIA­

 

­"Ciertamente no era fácil mantener el entusiasmo cuando en torno a nosotros corrían, por mejor decir, volaban, gracias a cuatro esloganes destartalados y a un puñado de promesas `a lo que venga'. Como el movimiento 5 Stelle del cómico Beppe Grillo que obtenía el 32 por ciento del consenso, difundiendo la elaborada teoría política del Vaffa (Nota: apócope de vaffanculo). Un rejunte de mentiras, falsas promesas, demagogia que fascinaron a los italianos''.

 

LAS VENTAJAS­

 

"Por lo demás, muchas de las batallas que libro me están garantizando enemigos poderosos y peligrosos. Pero yo, desde lo alto de mi diminuta estatura, tengo algunas ventajas. Primero, no tengo miedo de nada ni de nadie, y la única cosa que me aterroriza es defraudarme a mí misma y a quien cree en mí. Segundo, no soy chantajeable, porque no hago cosas de las que deba avergonzarme y no acepto ayuda de quien podría pedirme algo a cambio. Tercero, no estoy sola, y quien ha elegido acompañarme en esta batalla es muy parecido a mí. Cuarto y último, he estado siempre subvalorada, lo cual, al final, es una suerte''.­

miércoles, 21 de septiembre de 2022

MEDICINA

 

 un gran negocio depredador en una sociedad hipocondríaca

 

POR AGUSTINA SUCRI

 

La Prensa, 18.09.2022

 

Los engaños de la pandemia de covid y la insistencia con la que una mayoría de los médicos persisten en una narrativa que no soporta la confrontación de datos, sembraron una desconfianza en la medicina, que causa perplejidad. Esa desconfianza abre sospechas sobre hasta qué punto las prescripciones y hasta la investigación científica no está condicionada por los intereses de la industria farmacéutica y el sistema de salud en general.

La sospecha es novedosa para el común de las personas, pero algunos ya lo vieron hace tiempo. Es un fenómeno que en realidad viene de mucho antes que la pandemia. Uno de los que advierte desde hace años que el volumen de negocio que se mueve en torno a la medicina tiene un gran impacto sobre el modo de ejercer la profesión y sobre la seguridad del paciente es el cirujano catalán Antonio Sitges-Serra, autor del formidable libro “Si puede, no vaya al médico” (Libros Del Zorzal, 2020).

Sitges-Serra se retiró recientemente de sus cargos de catedrático de Cirugía de la Universidad Autónoma de Barcelona y de jefe del departamento de Cirugía del Hospital del Mar. En una entrevista con La Prensa, el académico e investigador comparte su mirada crítica sobre el actual sistema sanitario y manifiesta su anhelo de que el libro llegue a manos de estudiantes de medicina para que sepan en qué mundo están entrando.

 

- ¿El aspecto comercial en torno a la medicina está matando su credibilidad?

- Esta es una de las muchas tesis de mi libro, que es un esfuerzo por colocar la medicina en el contexto económico y cultural actual. No es un libro sobre las medicinas alternativas o simplemente una crítica, sino que intenta comprender la medicina dentro del mundo capitalista y neoliberal que nos ha tocado vivir en estos años. Y, en este sentido, evidentemente la medicina tal como yo la veo es hoy una industria, que tiene una base noble que es la de curar, atender al paciente y es una relación que la historia ha sancionado como una de las más nobles y más positivas que se pueden tener. Pero sobre esa relación se ha ido construyendo un edificio burocrático, político y económico tremendo. De manera que ahora, junto con la banca, los seguros y el armamento, la industria médica debe ser la cuarta o la quinta en volumen de negocio en el mundo. Y eso ha tenido y está teniendo un impacto tremendo sobre la medicina e indirectamente también sobre la seguridad del paciente.

 

- ¿Qué lo llevó a aconsejar que si uno está sano, no vaya al médico?

- La idea fundamental en ese título del libro es que la medicina debe ocuparse más de la enfermedad que de la salud. Y uno de los temas más controvertidos actualmente es la intrusión de la medicina, de los médicos y de la industria farmacéutica, en la salud. Si tú te encuentras bien, pues cuídate tú. Este es el mensaje: no hay que hacerse chequeos, no hay que hacerse pruebas, no hay que hacerse análisis. Hay que disfrutar de la salud. Hay que quitarse la hipocondría de encima y ser una persona despreocupada, hasta cierto punto, de la enfermedad. Preocupada por tu salud, pero despreocupada por la enfermedad. Porque hoy nos está pasando al revés. Nos preocupamos de la enfermedad que no tenemos y nos despreocupamos de la salud que perdemos corriendo demasiado en el coche, con sexo inseguro, con adicciones o con la obesidad. La medicina está en su sitio para curar a las personas que se encuentran mal y que tienen problemas, pero la prevención y la salud es un tema de cada uno de nosotros.

 

- ¿De qué manera la medicina preventiva, que se ha instalado con fuerza, es parte del problema?

- La medicina preventiva es una falacia, es un oxímoron, es un sinsentido. Lo que se previene no es con medicina. La prevención de enfermedades depende de nuestros hábitos, de nuestra alimentación, de nuestras relaciones sociales, de nuestras relaciones familiares y de amistad... La medicina no debe prevenir nada. Lo que se debe prevenir y conservar es la salud. Para prevenir enfermedades no está la medicina. La medicina está sobre todo como terapéutica. La intrusión en la prevención es en gran parte una maniobra de la industria, que quiere que el ciudadano se someta cada X tiempo a revisiones, radiografías, mamografías, TACs, por el mero hecho de consumir. Es decir, la medicina no se escapa a la lógica del consumo y en la prevención es donde hay un campo enorme para el uso de la "medicina".

 

- El discurso que aboga por la medicina preventiva suena lógico porque argumenta que cuanto antes se detecte una enfermedad, más chances de curación tiene. Sobre eso se fundamentan los tamizajes mediante mamografías, papanicolaous o el PSA en hombres y tantos otros métodos diagnósticos. ¿Qué hay de erróneo en eso?

- Lo erróneo es que, como siempre, el número de pruebas que hay que hacer para detectar un cáncer clínicamente significativo es excesivo. Lo que llamamos nosotros el “coste/ beneficio”. Coste no sólo económico, sino psicológico. Es decir, la gente cuando habla de, por ejemplo, tamizaje de cáncer de mama, piensa en esa mujer de cada 10.000 que puede haber salvado su vida gracias a la mamografía anual. Pero no piensa que de esas 10.000 mujeres que se han mamografiado, muchas han sufrido biopsias innecesarias, muchas se han tenido que repetir con mucha angustia las pruebas y muchas han tenido que hacer un gasto innecesario. No sólo es el caso de cáncer que se puede detectar, sino que hay que pensar en los miles y miles de personas sanas que se han sometido a pruebas con un beneficio muy marginal.

Usted puede decir que vale la pena que 10.000 mujeres se hagan 10.000 mamografías para salvar una vida. Esa es una decisión que hay que tomar. Pero el coste/beneficio es muy bajo.

Yo destinaría el mismo dinero, por ejemplo, a facilitar los partos un poco antes, porque el parto tardío es una de las múltiples causas del cáncer de mama. Creo que, puestos a prevenir, prevengamos aquellos hábitos o aquellas circunstancias sociales y familiares que facilitan la aparición de cáncer de pulmón, como el tabaquismo o la maternidad retardada, más que decirle a la medicina que venga a salvarnos.

Luego hay otro problema, que son los falsos positivos. Todos los tamizajes tienen un porcentaje de falsos positivos que pueden acabar en más pruebas, en operaciones innecesarias, en repetición de pruebas y en un manejo más agresivo cuando el paciente realmente no lo necesita. Esto ya se conoce, en términos epidemiológicos, con el nombre de sobrediagnóstico: realizamos un exceso diagnóstico a medida que utilizamos cada vez pruebas más sensibles o, por así decirlo, más agresivas. Esa es otra de las caras “B” del problema del tamizaje, que mucha gente no entiende.

Otro problema es la iatrogenia. Si nos hacemos tamizaje del cáncer de colon con una colonoscopia cada dos años, habrá casi casi más perforaciones de colon por la colonoscopia que cánceres diagnosticados gracias a la colonoscopia. La colonoscopia tiene un riesgo, que es bajo, pero entre una y cuatro de cada mil colonoscopias tiene una peritonitis por perforación del colon y esto es algo que quizás la gente no sabe y tiene que hacerse una colonoscopia sin saber bien exactamente por qué. Además, ya se ha demostrado que la colonoscopia de rutina tiene un impacto muy bajo en la prevención del cáncer de colon.

Dicho esto, hay que seleccionar aquellas poblaciones que tienen un alto riesgo. Si usted me dice ‘es que tal persona tiene tal anomalía genética que predispone al cáncer’, en eso sí hoy hemos avanzado gracias a la genética para detectar algunas enfermedades o algunas mutaciones genéticas que pueden conducir a un cáncer. En estas personas que llamamos de alto riesgo podría estar justificado perfectamente un tamizaje. Para el resto de la población, francamente no.

Son muchos recursos que gastamos, tanto humanos como económicos, como de material, y que son básicamente impulsados por la industria y por los propios profesionales que se ganan la vida con esto.

 

MEDICAMENTOS Y MUERTES

 

- Hace unos años se dio a conocer que los errores en la medicación son la tercera causa de muerte. ¿A qué factores se puede atribuir esta situación?

- En el fondo viene a ser una consecuencia del exceso de medicación. Cuanta más medicación se administra a más personas, aumenta progresivamente el riesgo de efectos adversos de la medicación. Por ejemplo, en España el 10 o el 15% de la población toma medicación contra el colesterol. Son millones de personas. Lógicamente, vamos a ver efectos secundarios graves de las estatinas... No serán muy frecuentes, pero acaecerán porque no hay medicamento que esté libre de ello.

Hay otra causa, no sólo la administración masiva de fármacos, sino la interacción entre fármacos, algo que es difícil de prever. Y cada vez hay más gente que está tomando dos, tres, cuatro o cinco fármacos, sobre todo pacientes de edad que pueden tener incompatibilidades entre ellos.

Luego hay errores de dosificación. Por ejemplo, los errores de dosificación o los hábitos de dosificación son responsables de la epidemia de opioides que ha habido en Estados Unidos y que ha matado a medio millón o más de americanos, simplemente porque los pacientes se administraban dosis crecientes de OxyContin. Esto ha llevado a una de las peores epidemias de mortalidad por un fármaco, creo que la mayor que ha habido por exceso de medicación.

Además, están los errores típicos que pueden ocurrir en los hospitales: una mala prescripción, una orden médica que no se entiende.

Finalmente están las reacciones alérgicas a los medicamentos, las intoxicaciones por demasiada dosis que pueden llevar a muchos enfermos a urgencias. Por eso la medicación ha de ser razonable, ha de ser administrada y recetada por un profesional competente. Se han de vigilar las interacciones entre los medicamentos para evitar problemas cruzados y ser siempre muy cautos. No hay ninguna medicación que esté libre de complicaciones.

Esto lo puso en evidencia el Instituto de Medicina de los Estados Unidos a finales de los 90 en un documento capital que se llama "Equivocarse es humano" y está citado en mi libro. Cuando analizaban las causas de mortalidad, resultó que los efectos adversos de los medicamentos estaban arriba de todo, casi incluso por delante del cáncer de mama o del sida o de muchas otras enfermedades bien conocidas.

 

GUÍAS CLÍNICAS Y MÉDICOS A SUELDO

- ¿Todo esto es el reflejo de un sistema corrupto, que incluye los estudios científicos que se llevan adelante de los medicamentos, las publicaciones científicas y los equipos de investigación?

- Muchas de las prescripciones farmacológicas, incluso de las intervenciones quirúrgicas, suelen ir avaladas por guías clínicas. Guías clínicas que redactan grupos de expertos. Grupos de expertos que a menudo tienen vínculos directos con la industria farmacéutica, que es la que acaba financiando la publicación de estas guías. Es decir, hay un poco de círculo vicioso aquí en el que el experto es detectado por una compañía farmacéutica para que estudie su producto. Casi siempre el resultado será favorable a la industria farmacéutica, que utilizará a este experto para difundir las bondades del medicamento, lo que se llaman los "key opinión leaders", que son médicos a sueldo de la industria farmacéutica. Reciben honorarios, ya sea por conferencias, por viajes, por honorarios profesionales y que tienen una gran responsabilidad luego en la difusión de las guías clínicas. Esto ha pasado, por ejemplo, en las sociedades de cáncer de tiroides, de cardiología, en las sociedades de diabetes...

 

Se ve mucho sobre todo en las enfermedades que se basan en números. Determinan mediante las guías clínicas que hay que bajar, por ejemplo, el colesterol de 240 a 220. En estos 20 miligramos hemos creado millones de enfermos.

En las enfermedades numéricas, como la osteoporosis, la diabetes, la tensión arterial, el colesterol, que son enfermedades que se definen por los números, esos números bailan un poco y han bailado. De hecho, han sido repetidamente denunciadas las guías clínicas financiadas por la industria, que rebajan los niveles de azúcar o de colesterol para ampliar la cantidad de personas que deben recibir medicación. Por tanto, ciertamente la industria ha tenido un papel sobre todo muy potente a principios del siglo XXI. Yo diría que en los últimos cinco años hay un esfuerzo progresivo de las sociedades científicas para paliar este fenómeno e intentar que la publicación de guías clínicas sea cada vez más independiente de la industria. Veremos si esto realmente es así. Pero hemos vivido una época de tales excesos que pienso que lo lógico es que las sociedades científicas se lo replanteen muy seriamente y, a partir de ahora, elaboren guías sin la influencia perniciosa que pueda tener la industria para aumentar sus ventas.

 

- Una de las cosas más tenebrosas que menciona en su libro es el hecho de que los laboratorios son capaces hasta de ingresar al quirófano para constatar que se está utilizando un determinado insumo. ¿De qué manera se puede defender el paciente?

- Una vez que estás ingresado en un hospital, es imposible. Aquí la gran responsabilidad la tienen precisamente los gestores, los administradores de los hospitales y, en definitiva, las autoridades sanitarias y políticas. Los representantes del laboratorio entran en los quirófanos porque todo el mundo mira hacia otro lado: al médico le interesa porque tiene allá un representante que le va a pagar el próximo congreso. El representante del laboratorio (el visitador) encantado de estar en quirófano para enseñar a este cirujano a hacer que su producto se utilice de la mejor manera; la enfermera lo mira y también a lo mejor sale beneficiada con un viaje o un congreso; los administradores del hospital dicen ‘bueno, lo que pase en quirófano a mí no me preocupa demasiado’. Es un problema sistémico, no es que tenga la culpa éste o el otro, sino que realmente el montaje está puesto de tal manera que cada vez es más fácil que la industria entre en los intestinos de la medicina.

Tienen una gran responsabilidad los gestores hospitalarios que deberían prohibir la entrada en quirófano e incluso en los hospitales. Porque lo que pasa en los quirófanos también pasa en los pasillos de los hospitales en los que los visitadores tratan de convencer a los médicos con pagos en especies de que utilicen sus medicamentos. El sistema de conocimiento de medicamentos se debería hacer por vías científicas.

 

ABUSO DE LA TECNOLOGÍA

- El contraste de todo este círculo vicioso podrían ser los médicos a la antigua, ¿pero quedan médicos a la antigua?

- Más que a la antigua, creo que cada vez se impone más recuperar el sentido común. Lo que veo en las últimas promociones de médicos es el abuso de la tecnología. El abuso de tecnología es parte de nuestra civilización y nuestra cultura y la medicina no se escapa. Miramos en la calle y el 80% de la gente que corre por la calle o está en un tranvía o en un bus, está con un teléfono móvil en sus manos. O tienen un iPod y están escuchando música, o están con la Play, o están viendo una serie de Netflix o están delante de un ordenador. Pues en medicina está pasando algo parecido. Parece que sin la intervención masiva de la tecnología no podemos curar a nuestros enfermos. Y simplemente de lo que se trata es que muchos de los instrumentos que se han ido introduciendo en quirófanos y en las salas de radiología tienen un beneficio marginal. Puede ser que sean algo beneficiosas para algunas enfermedades, pero en general diría que el mundo hiper tecnológico que hoy sufre la medicina en gran parte es el que sufre la sociedad en general y es un claro abuso por parte de la industria tecnológica para disparar el gasto sanitario.

De manera que el uso de tecnología es cada vez más frecuente sin que ésta se someta a un análisis de coste/beneficio. Pero debería, sobre todo en un entorno que nos viene económicamente más complicado. Puedo poner como ejemplo la cirugía robótica, que tiene mucho sex appeal pero que no aporta casi nada. Quizás algo para el cirujano, pero desde luego no tiene un coste/beneficio favorable.

 

- Hoy en día tiene buena prensa.

- El público lo ve de forma favorable porque entiende que es un progreso como la Play Station o como su móvil número 14 de Apple. Y, por tanto, no se plantea nada. Tengo conocidos que se han ufanado de que han sido operados con un robot y que eso es lo último.

 

- ¿El sistema sanitario actual representa la muerte del criterio propio del médico?

- Es un momento difícil para cultivar un poco el criterio porque desgraciadamente el criterio se forma con la crítica, con la moderación, con la cabeza, con la razón y no con la publicidad. Este bombardeo al que está sometido actualmente el médico le hace proclive, le hace susceptible, de formarse un criterio equivocado de las cosas y entonces los expertos entregan a la industria las decisiones que deberían tomar ellos. Este es uno de los problemas que tiene hoy la formación. Desde luego, en España este tipo de diálogo que estamos teniendo no existe en las facultades de Medicina.

 

- Por lo tanto, esa pérdida del criterio ya surge desde la misma universidad.

- La verdad es que el libro también lo he escrito con la idea de que padres, tíos, abuelos se lo regalen a sus hijos, sobrinos, nietos que están estudiando medicina para que entiendan un poco mejor el mundo en el que están entrando. Porque de lo contrario piensan que la medicina es una clase de fisiología o de cardio o de ginecología, cuando la medicina es una actividad cultural de amplio espectro, que uno la ha de entender en su contexto, no simplemente bajo un prisma puramente científico. La medicina es mucho más que ciencia. Es algo sobre lo cual me he peleado muchas veces con colegas. Me dicen “la medicina es una ciencia” y yo digo “no, la medicina no es una ciencia, la medicina es una práctica”, una práctica que utiliza la ciencia y muchas otras cosas para que el enfermo se cure y vaya bien. Pero hay que tener una visión más abierta que la meramente científica, porque si tuviéramos que basarnos en la estricta ciencia, muchas decisiones no se podrían tomar.

 

CORRUPCIÓN ALFA

- La idea de “medicina basada en la evidencia” ocupa hoy un lugar central.

- Este fue un paradigma ideológico de finales de los 80 y principio de los 90, que nació en reacción al experto, al académico, al catedrático, al profesor que tenía sus ideas. Hay una parte saludable en este movimiento ideológico que es "intentemos, cuando existan, utilizar las mejores pruebas posibles para tratar la enfermedad y para hacer los diagnósticos”. Como lema me parece muy bien que, cuando tengamos que tomar una decisión, veamos las bases más científicas que hay. Esto en principio es correcto. Luego, esto acaba degenerando en que el ensayo clínico es el único método por el cual se puede llegar a un conocimiento de la medicina. Y aquí es donde creo que la medicina basada en la evidencia fracasa, porque el ensayo clínico es una herramienta muy potente, pero al final tiene que ser juzgada por expertos. Es decir que no elimina al experto como pretende inicialmente. La medicina basada en la evidencia dice “haremos desaparecer a los expertos y a los médicos experimentados, porque haremos sólo caso a los ensayos clínicos”.

Pero resulta que estos ensayos clínicos muchas veces están mal hechos y necesitas de una persona con criterio y con conocimiento para decir "Aunque sea un ensayo clínico, está mal". En el libro hablo de la "corrupción alfa".

 

- ¿Qué es la corrupción alfa?

- Un ensayo clínico demuestra que bajar un 1% la incidencia de cáncer de colon con la colonoscopia es estadísticamente significativo. Pero claro, si usted pone 14.000 enfermos en cada lado, un 0,5% de diferencia ya es estadísticamente significativo. Y si tú vas aumentando la muestra, cualquier pequeña diferencia es significativa. Entonces el médico basado en la evidencia dice “si es estadísticamente significativo, eso es lo que hay que hacer”, cuando en realidad desde el punto de vista clínico, este 0,5 o 1,5% no tiene la menor importancia, porque además resulta que para conseguir este 1,5% más o menos, has tenido que tratar a miles de enfermos.

La corrupción alfa se debe a que alfa es una terminología estadística que se utiliza para decir cuándo hay una significación entre dos poblaciones, entonces tienes que hacer caso a la diferencia. Pero puede ser corrupta. Esta idea es corrupta cuando analizas miles de enfermos con los cuales la diferencia más mínima se convierte en una diferencia significativa, que la medicina basada en la evidencia eleva a la máxima categoría. Aquí necesitamos un profesional experimentado, neutro y sin intereses económicos que diga “mire, será un ensayo clínico, pero esto no va a ninguna parte”. Creo que ahora estamos viendo la cara B de la “medicina basada en la evidencia”.

 

Impulsado sobre todo por los países nórdicos, ahora está ganando fuerza en Europa un concepto que me parece más útil, sobre todo para el enfermo, que es la value-based medicine. Es decir, vamos a tomar decisiones que son las más valiosas para el enfermo. Ya veremos si lo es para el resto o basado en la evidencia científica. Pero se basa en preguntarse qué valor obtienen los enfermos de nuestra intervención. Es una forma de analizar la medicina, la cirugía, los fármacos para entender el valor que de ello obtienen nuestros pacientes. Este movimiento, que es sobre todo sueco y que va ganando adeptos, tiene más sentido ahora que la evidence based medicine, que sin duda quedará como un referente, pero de la cual hoy vemos sus limitaciones.